Nota: Los personajes y escenarios de Como entrenar a tu dragon citados a continuacion no me pertenecen, le pertenecen a DreamWorks T.T, yo solo los tomo prestados para escribir esta historia.
Bueno, aquí traigo el segundo capitulo, aunque no os acostumbréis, normalmente no los subiré tan seguidos XD, resulta que este ya lo tenia hecho, solo tuve que retocarlo un poco y ya esta ^^.
Espero que os guste, y como dije antes, cualquier cosas, reviews.
Capítulo 2
Estaba empezando a amanecer, los rayos de luz empezaban a entrar por la ventana, las pocas ascuas que quedaban en la chimenea terminaban de apagarse, Desdentao aun dormía acurrucado al lado de la cama del joven; mientras tanto, Hipo descansaba tumbado en la cama, con la prótesis quitada sobre la mesa para que no le molestara y los ojos abiertos como platos, aun pensando en lo ocurrido horas atrás con Astrid.
'¿Por qué me besó?, ¿le gustare?, ¿le daré lastima?, ¿solamente se estaba despidiendo?' estas y muchas más preguntas rondaban la cabeza del vikingo. '¿Qué hare mañana cuando la vea?' se seguía preguntando, sin darse cuenta de que su padre Estoico salía de su habitación.
-¿Hipo, estas despierto?- pregunto el jefe vikingo al ver a su hijo tieso como una tabla con la mirada fija en el techo.
-¡Ahh!- grito Hipo, que hasta ahora no había sentido la presencia de su padre -Papa…me has asustado-.
-jajaja… lo siento hijo… no quería asustarte- dijo Estoico, intentando no estropear más la ya escasa relación que tenía con su hijo - ¿por cierto?, ¿qué mirabas tan detenidamente en el techo?- pregunto interesado en saber qué era lo que le tenía tan distraído.
-¿Eh?, a… esto… nada…- dijo hipo muy nervioso y algo sonrojado mientras se levantaba de la cama- solo pensaba en cómo mejorar la cola de Desde… ¡AHHH!- se interrumpió Hipo al caerse al suelo; estaba tan centrado en buscar una excusa que no recordó que le faltaba una pierna.
-¡HIPO!- grito el jefe vikingo al ver como su hijo se caía de boca contra el suelo- ¿Estas bien?-.
Estoico se acercó corriendo a su hijo para ayudarlo a levantarse acompañado por Desdentao, que se había despertado por el tremendo golpe que se había dado su jinete. Cuando llego Estoico levantó a su hijo del suelo con una sola mano y lo deposito en la cama comprobando que no se hubiera hecho daño.
-¿Qué ha pasado?- pregunto el joven algo aturdido por el golpe.
-Te has caído al intentar apoyar tu pierna; pero sin la prótesis- le respondió su padre algo preocupado -¿te pasa algo? Estas muy distraído esta mañana-.
-No nada, es que he dormido poco- respondió Hipo, lo cual no era mentira, aunque tampoco toda la verdad -¿me puedes pasar mi pierna?-.
-Espera, te cambiare primero la venda- dijo Estoico mientras iba a buscar el botiquín.
-Ey Desdentao, ¿Qué tal has dormido?- dijo al ver a su querido dragón que tenía la cabeza apoyada en la cama a su lado con una clara cara de pena al ver lo que quedaba de la pierna de su jinete, envuelta en unas gasas manchadas de sangre.
-Tranquilo grandullón, estoy bien, dentro de poco podre ganarte en una carrera, ya verás- le dijo a Desdentao con una gran sonrisa, haciendo que el dragón se animara un poco.
-Ya estoy aquí- dijo Estoico volviendo a entrar en el salón con un pequeño baúl en la mano –ahora mismo te cambio la venda-.
Después de quitarle la venda y limpiar la herida, Hipo se quedó mirando su pierna, ya no sangraba, pero se podía ver claramente que todavía le faltaba bastante para cicatrizar. Sin darse cuenta, su padre había sacado un pequeño taro con un potingue verde que olía realmente mal y se lo aplicaba en la herida.
-Au, eso escuece- se quejó el joven.
-Aguanta hijo, que eres un vikingo; además, esto hará que cure antes- le reprocho mientras le terminaba de vendar la pierna, le colocaba la prótesis y le acercaba la muleta.
Una vez que tenía su "pierna" de vuelta se levantó y se dirigió, muleta en mano y con mucho esfuerzo hasta la mesa. Al rato de sentarse, su padre le dio unos huevos revueltos y un poco de pan a modo de desayuno, uno de los platos más sofisticados que sabía cocinar Estoico.
-¿Y qué tienes planeado hacer hoy?- pregunto Hipo intentando iniciar una conversación con su padre.
-Hoy tengo que reparar una cerca que rompió ayer un Gronckle que volaba despistado; como la mayoría de los aldeanos están pescando para reunir provisiones para el invierno, que está a la vuelta de la esquina, solo quedamos Bocón y yo para hacer las reparaciones-.
-Am, yo creo que iré a dar una vuelta con Desdentao- respondió Hipo, esperando el reproche de su padre.
-¡Pero Hipo!- 'ahí está' pensó el joven vikingo -¿y si viene alguien con algún problema con los dragones? No puedes irte-.
-Llevo una semana buscando soluciones a los problemas que tienen todos los aldeanos con los dragones, desde que me levanto hasta que me acuesto- le replico Hipo.
-Pero tú eres el único que sabe cómo tratar con esos reptiles escupefuego, si te vas, aunque sea una tarde, ¡esto puede volver a convertirse en un campo de batalla!- dijo Estoico preocupado por la seguridad de su aldea.
-Si se vuelven a acercar a los campos de cultivo colgad anguilas en postes alrededor de lo sembrado, y si queréis que suelte algo o que se tranquilice, rascadle debajo de la barbilla, eso los deja medio dormidos- respondió Hipo sin darle importancia a las preocupaciones de su padre –y si nada de esto sirve, preguntadle a cualquiera del resto de jinetes- refiriéndose a sus amigos –bueno…, a los gemelos mejor no… definitivamente no- concluyo recordando las alocadas peleas de los dos hermanos.
-Pero hijo…- empezó a decir Estoico cuando se vio interrumpido por su hijo.
-No insistas, estoy harto de que me acosen, quiero descansar, si haces lo que te he dicho nada grabe ocurrirá- y dicho esto, el joven se levantó, y con ayuda de su muleta se dirigió hasta su cama para coger sus cosa, meterlas en las alforjas de la silla de Desdentao, que aun llevaba de la noche pasada, y salir cojeando por la puerta seguido por el dragón, dejando a Estoico con la boca abierta; esta era la primera vez que su hijo lo desobedecía de una manera tan descarada.
Una vez fuera, Hipo se montó con alguna que otra dificultad sobre el dragón y le dijo a este al oído –Vamos al bosque amigo, y corre, antes de que alguien nos detenga-.
El dragón, con una sonrisa pícara en su rostro, como si estuviera haciendo una travesura, empezó a correr hacia el bosque a toda velocidad.
Ya había amanecido y los rayos de luz empezaban a molestarla para que se despertara. 'Tengo que recordar cerrar la ventana antes de acostarme' pensó la joven rubia mientras se incorporaba en la cama. Aun medio dormida y sin abrir los ojos del todo, consiguió encontrar su ropa y cambiarse.
Esa noche no había dormido mucho, por lo que aun tenia sueño, pero ya era de día, así que tenía que empezar a entrenar.
Después de ponerse sus botas se dirigió al baño, donde metió las manos en un cubo con agua limpia y se la echo en la cara para espabilarse y por último se trenzo el pelo, ya estaba lista para un nuevo día.
'¿Habrá dormido bien Hipo?' se sorprendió la rubia pensando, ¿por qué pensaba en el joven debilucho tan temprano en la mañana? 'debe ser porque anoche estuve hablando con el' concluyo 'me pregunto si hoy se reunirá con nosotros, tengo muchas cosas que preguntarle sobre los Nader'.
-¡Astrid!, ¿¡estas despierta!?, ¡el desayuno está listo!- le pregunto su madre, sacándola de sus pensamientos.
-Ya bajo- respondió, mientras cogía su querida hacha y salía corriendo escaleras abajo.
Una vez en la mesa, la vikinga se comió su desayuno en un abrir y cerrar de ojos y cuando estaba a punto de irse su madre la detuvo.
-¿Se puede saber a qué viene tanta prisa jovencita?- le reprocho su madre.
-Es que quería llegar temprano a casa de Hipo, a ver si me lo puedo llevar para que nos enseñe a entrenar dragones antes de que lo atosiguen los del pueblo, a los chicos y a mí nos gustaría que nos contara más cosas sobre los dragones- respondió la rubia como quien no quiere la cosa.
-Deja al pobre chico que descanse, con lo debilucho que es el pobre podrían matarlo; y no sé qué le ves a esos monstruos, ¡son muy peligrosos!-.
-¡MAMA!-dijo gritando Astrid -¡Tormenta es mi amiga!, no te metas con ella, además, Hipo tiene que estar harto de pasarse el día encerrado, no creo que le importe- y dicho esto se fue corriendo a casa del joven.
Mientras se dirigía a la casa del jefe de la aldea, una sonrisa se empezó a formar en su rostro. '¿Por qué estoy tan contenta por ir a ver a Hipo?' empezó a preguntarse la rubia al notar su cara toda sonriente 'debe ser por todo lo que me puede enseñar sobre Tormenta, si, debe de ser eso' intento auto convencerse.
Al acercarse a la casa del muchacho, lo que vio la sorprendió; Hipo se iba corriendo a lomos de Desdentao, mientras que Estoico lo observaba desde la puerta algo confuso.
-Hola jefe- le saludo -¿a dónde va Hipo?-.
-Ah…, hola Astrid, la verdad es que no lo sé, solo me dijo que estaba harto, que necesitaba tranquilidad y entonces se fue corriendo- respondió, aun un poco en estado de shock.
Astrid se quedó viendo por un momento al temido Estoico, el vikingo más fuerte y rudo de la aldea, que ahora mismo solo era un padre preocupado.
-Tranquilo jefe, es Hipo, seguro que estará bien; además, tiene a Desdentao para protegerlo, ya vera como regresa sano y salvo, y mucho más relajado- le dijo la rubia vikinga para animarlo.
-Puede que tengas razón- dijo Estoico algo menos preocupado –bueno, yo tengo trabajo que hacer, no os metáis en líos tus amigos y tú, ¿eh?, no quiero que tener que reconstruir la aldea entera porque la incendiéis con vuestros dragones JAJAJA- rio salvajemente mientras dejaba atrás a la joven y se dirigía hacia la herrería a por su gran amigo Bocón para empezar las reparaciones.
'Bueno, ya que no he podido secuestrar a Hipo iré a entrenar con mi hacha' pensó la vikinga algo triste mientras empezaba la caminata hasta su lugar favorito de entrenamiento. A medio camino escucho una voz que la llamaba, 'no es posible…'.
-¡Hola guapa! ¿Me extrañabas?- le dijo la última persona a la que quería ver, Mocoso.
-Qué quieres cansino- le respondió secamente.
-¿Por qué no nos montamos los 2 en mi Garfios y nos vamos a una islita desierta a pasar un buen rato?- se "insinuó" el vikingo.
-¡Ni aunque fueras el ultimo vikingo del mundo!- le grito Astrid asqueada tras darle un puñetazo en la cara.
La joven siguió su camino dejando atrás a un dolorido Mocoso el cual no entendía por qué acababa de ser rechazado. No tardó mucho en llegar hasta el límite del bosque. Este era bastante frondoso y extenso, por lo que eran muy pocos los que se atrevían a adentrarse en él, pero Astrid se dirigía a un lugar no muy adentrado en el cual ya había estado millones de veces.
Una vez llego a su lugar de entrenamiento habitual, empezó a lanzar su hacha al maltrecho árbol con el que siempre entrenaba, aunque hoy estaba fallando mucho, algo que no era habitual en ella.
Una vez dentro del bosque no tuvieron que alejarse mucho para estar tranquilos, ese bosque siempre estaba desierto, así que se detuvieron en la primera zona llana que encontraron.
-Muy bien Desdentao, paremos aquí mismo- le indico el jinete a su montura –este parece un buen sitio-.
'Bueno, hoy tengo que conseguirlo, o por lo menos dar más de 2 pasos sin caerme' pensó decidido a volver a andar. –Desdentao, ¿estarás atento por si me caigo?- le pregunto al dragón, el cual asintió decidido a ayudar a su jinete en todo lo que pudiera.
Una vez que se mentalizo para su primer intento se dirigió a un extremo del claro, donde le indico a Desdentao que se pusiera a su lado por si acaso y soltó la muleta.
'A la de 3, una,… dos,… y… ¡TRES!' pensó antes de dar su primer paso. En el momento en el que apoyo el peso en su "pierna" no pudo evitar poner una mueca de dolor en su cara al mismo tiempo que su rodilla izquierda le fallaba, pero no obstante, pudo adelantar y apoyarse en su pierna buena antes de caerse. '¡He dado un paso!, bueno, más o menos' pensó felizmente, no había sido una caminata muy larga y casi se cae, además le había dolido bastante, pero era el primer paso que daba sin acabar en el suelo o apoyarse en algo, y eso lo emocionaba bastante; si practicaba todas las mañanas, el día en el que volviera a andar normalmente no estaba lejos.
Engrandecido por su hazaña lo volvió a intentar, pero esta vez se vio obligado a agarrarse al dragón si no quería acabar en el suelo. Después de varias horas de intentos y unas cuantas caídas al suelo, su record eran tres pasos y medio, lo cual no disgusto del todo al joven para ser su primer día de "rehabilitación" y decidió tomar un merecido descanso, ya que estaba exhausto.
El joven vikingo se sentó apoyado en un árbol cercano y el dragón se acurruco a su lado. Entonces Hipo saco de las alforjas una cantimplora con una infusión para el dolor que le dieron los curanderos, de la cual ya se había bebido media esa mañana, y le dio un trago; después de volver a guardarla saco su preciado cuaderno, donde hacia todos los bocetos de las ideas que tenía.
-Ey amigo, ya que con la pierna así no podré manejar más los pedales, ¿qué te parece si te hago una cola que puedas manejar tú?- le dijo a su dragón, el cual lo miro con cara confusa –que qué te parece la idea de que te haga una cola para que puedas volar solo- le aclaro, pero en ese momento Desdentao lo miro con una cara muy triste, '¿mi jinete ya no volara más con migo?' pensó preocupado el dragón, aunque él amaba volar, no quería hacerlo sin su amigo.
Hipo, que vio la reacción de Desdentao, comprendió al instante que entristecía al enorme reptil –Tranquilo, aunque no me necesites para volar, yo seguiré acompañándote siempre a todos lados, ¿de acuerdo?- le dijo intentando animarlo. El dragón, algo más aliviado ya que su jinete le había prometido que seguiría volando con él asintió y asomo su cabeza a la libreta del joven para que le enseñara su nueva cola.
Hipo, feliz de tener de vuelta a su sonriente amigo, empezó a hacer varios bocetos sobre posibles colas mientras se las iba explicando a Desdentao, el cual escuchaba sin entender casi nada, pero feliz de ver tan ilusionado a su jinete.
El joven le estaba explicando a su amigo el ultimo boceto que había dibujado, una cola artificial que se movía mediante unos engranajes que estaban conectados a la aleta derecha de su cola, la cual aún conservaba; cuando de repente… -¡AHHHHH!- grito Hipo a pleno pulmón.
Bueno, y aquí termina el segundo capítulo XD, pero antes de despedirme...
Haibara14: Muchas gracias!, Tu me animaste a subir la historia, sino dudo que alguna vez la hubiera subido XD. Espero que te haya gustado el cap, y tienes razón, pero una Astrid sin mal genio es muy falsa XD. Por cierto, estoy esperando con ganas esas 2 historias de Detective Conan que me has mencionado XD.
Chicasinmiedo: Me alegra que te haya gustado, seguiré con la historia, aunque no se con que rapidez podre ir subiendo los capítulos, soy nuevo en esto y todavía me cuesta XD, pero seguiré.
El próximo capítulo intentare subirlo para el jueves o viernes de la semana que viene, todavía no lo se.
Nos leemos!
