La cura

Capitulo 2. Conversación de Tres.

El sentido primario de Moony

El aroma de la habitación era puro, una mezcla entre flores silvestres, menta y chocolate. Hubiera sido más placentero si es que no hubieran más humanos en la habitación, pero eso era imposible. Alguno de ellos eran miembros de su manada y morderlos o alejarlos con miradas territoriales hubieran herido su código de ética lobezno. Moony estaba encerrado, atado al cuerpo de Remus Lupin. Sin más opción que a salir cada 29 días, lo que dura el ciclo lunar. Pero había encontrado la manera de salir por momentos del cuerpo de su captor, a veces hablaba por él, otras cuando Remus dormía se despertaba y aparentaba ser él, solo con tal de hacer uso del cuerpo. Moony ansiaba su libertad, no es que no le gustara ser lobo, se aceptaba, pero ansiaba poder tener la plena libertad para oler todo, para salir a caminar y establecer su territorio.

Todo sería más fácil si Remus aceptara su condición, pero su humano no lo aceptaba y el tampoco aceptaba el humano en el que habitaba. Quizás por momentos se compadecía de él, cuando la soledad invadía los recuerdos, pero la mayoría de veces le detestaba.

Odiaba el cuerpo en el que le tocaba habitar, no era nada parecido a él. Remus es sentimental, piensa en todos los que lo rodeaban pero nunca en él. Además nunca le hacía caso, —"No confíes en esa rata, huele a sangre muggle y a moho"— Pero su opinión no valía —"No comas eso, me hace mal"— pero Remus no podía dejar de comer lo que preparaba Sirius. Y aunque siempre le hablaba sus comentarios eran omitidos por el humano obstinado. Le quería hacía notar que podía usar sus sentidos a su favor, que la lógica humana no siempre es la clave para solucionar los problemas, pero no, nada surtía efecto. Remus era terco. — ¡Santa Luna llena!— Ese humano no respetaba ni sus propios instintos humanos. No había tenido parejas, por temor a exponerlas a él. Moony era un lobo y por su puesto tenía instintos animales, pero respetaba a las hembras, tanto humanas como a las lobas, gracias a ellas las manadas se completaban, el ciclo de la vida continuaba. Las hembras eran el motivo de existencia de la vida, y eso cualquier animal respetaba, claro… a excepción de los humanos…. Los humanos se creen superiores en todo, piensan que están por encima de todos los seres vivos solo por que dicen pensar con "lógica".

Lejos de la creencia popular los lobos sí tienen autocontrol, pueden sincronizar su necesidad con su voluntad. Gracias a ese llamado autocontrol soportaba a su humano. Pero ahora quiera o no quiera esa humana, Hermione, sería marcada como suya y ese llamado autocontrol estaba desapareciendo a cada segundo que sentía su presencia. Ella estaba destinada a ser su pareja por la eternidad.

Moony era un lobo afortunado, eran muy pocos, casi ninguno, los que contaban con esa suerte. Tener una pareja marcada por la luna, una alma gemela, era símbolo de poder, de fertilidad, de libertad. Esa humana podía sacarlo del cuerpo de Remus Lupin, podría ser libre junto a ella. Lo único que tendría que hacer era seducirla y marcarla. Nada que un lobo repleto de feromonas no pueda solucionar.

Moony observó de nuevo a la mujer que tenía a metros de distancia, y fue él mismo quien se contuvo, el debía de actuar estratégicamente, no le convenía asustar a su humana. Ahora debía pensar muy bien, no solo debía mover sus fichas para atraer a su pareja sino además alejar a Remus de ella y que esa humana se enamore de el lobo y no del humano.

— mañana por la mañana enviaré sus pertenecías acá, ¿Está bien?— El humano más viejo y sabio hablo. Hermione, la humana, le sonrió.

— No te preocupes… Hermione, te puedes quedar en la habitación principal. La habitación de mi tío es la más segura, y es lo suficientemente grande como para que ustedes dos se queden— Padfood terminó de hablar, no le gusto nada el tono de su voz al terminar la oración, era como si de pronto se hubiera dado cuenta de lo mismo que él. Esa humana era especial.

-.-


En otro mundo - Hermione

Apenas Hermione tenía unas horas en la habitación, con mucho esfuerzo y gracias a la ayuda de Sirius Black había podido armar la cama de Teddy justo a su lado. El Sirius de ese universo no solo era joven, gracioso y amable, si no que además era arrogante y con un lívido exacerbado. De cualquier manera hablar con él no era tan difícil como lo era hablar con el Sirius de su universo, quizás porque este Sirius no haya pasado trece años en Azkaban ni ver morir a sus mejores amigos. Este Sirius era otra persona, una muy diferente al que conocía como el padrino prófugo de su mejor amigo.

Además… y haciendo honor a la verdad, su presencia lejos de ser una molestia, era un placer a la vista. Alto, de cabellera oscura y de corte algo largo, dejaba ver con claridad la estructura apolínea de su rostro. Era agradable verle, especialmente cuando sonreía de lado o cuando guiñaba uno de sus ojos plata. Quizás si no supiera de su condición de playboy se daría el tiempo de conocerle mejor. Pero esas ideas estaban lejos de ser realidad. Ella ahora era madre y padre para Teddy, su bebe. Hermione nunca haría nada que afectara el desarrollo de su pequeño. Ya tenía demasiado con estar en un universo en donde tendría que ver a Remus enamorarse nuevamente de Tonks, porque al parecer eso era lo más seguro.

— Nunca había visto un niño con tantos juguetes, ni siquiera a mi hermano Regulus, eso ya es decir bastante…— escucho decir a Sirius mientras movía una de las cajas de juguetes de Teddy hacía el baúl mágicamente modificado.

— No son todos juguetes, algunas son herramientas para hacerle aprestamiento a Teddy, un bebe siempre necesita ayuda…

—¿Para jugar?

— Sí, lo niños aprenden jugando…

—Los adultos también— y lanzó su sonrisa de dentífrico, Hermione no pudo evitar sonreír al ver la mueca libidinosa de Sirius. Era divertido ver a Sirius fuera de su rol de padrino rebelde y abnegado, era refrescante como pocas cosas en este universo. El día que lo vio por primera vez en este universo estaba metido en una habitación con dos mujeres.

Teddy dormía plácidamente en la cama de Hermione, rodeado de almohadas y peluches. Mientras dormía, se podía ver perfectamente como succionaba su pulgar derecho. Hermione se detuvo un momento a contemplarle. Ese niño era una belleza, sus suaves facciones eran calcos de los de su madre, pero cada gesto, cada mirada eran herencia de su padre. Su corazón se hundió. Aclaró su garganta, al notar como sus mejillas se volvían más calientes.

— Es sorprendente, solo con cargarlo lo hiciste dormir. ¿Tienes somníferos en los brazos?— sintió la sonrisa de Sirius detrás de ella

— Ya estaba cansado, ha tenido un día largo. Se ha despedido de todos en el castillo, va a extrañar ver los partidos de Quidditch y gastarle bromas a Hagrid… — Sonrió tontamente, Teddy abría sus labios un poco para suspirar. Su corazón se derretía cada segundo que lo veía.

— Me suena como si fuera un prospecto de merodeador. ¿No me digas que el nieto de alguien de nosotros?— el susurro detrás — Aunque conociéndome no me extrañaría que fuera mío. Sirius dejó otras cajas en el piso.

— No lo diré, este universo tiene demasiadas similitudes con el mío. Si digo algo, quizás el Teddy de este universo no nazca…. Además… En mi universo… tu ..

—¿Yo?— Sirius se acercó un poco más a la cama contigua y se apoyó en la pared.— déjame adivinar… soy un soltero empedernido. No me casado y ni he tenido hijos.

— No creo que sea una gran revelación ¿verdad?— Hermione desvió su vista hacia los vellos que salían de la camisa del padrino de su mejor amigo, sintió como su rostro se sonrojaba. Decidió que era mejor idea volver su mirada a Teddy, aclaró su garganta.

—No, pero… no me hubiera molestado tener un hijo como Teddy, se ve feliz… y la verdad su rostro se me hace familiar ¿ No nos vas a decir quienes son sus padres?— Sirius caminaba en dirección a ella, quien todavía mantenía su mirada en dirección a Teddy.

— Sus padres murieron en la otra dimensión. Ahora yo estoy a cargo de él, eso debe de bastarte. Además, estas en otro universo. Quizás acá puedas tener hijos…

— Sí, por lo pronto estoy practicando… — Hermione no lo vio pero podía sentir su sonrisa brillar a su lado.

-.-


Remus – Algo…

No había pasado ni siquiera un día, pero sus risas ya inundaban todo el segundo piso, especialmente las risas del niño, su hijo. Ellos reían mientras él seguía sumergido en una conversación interna, metido en su habitación. Su corazón bombeaba a máxima potencia. Sus manos antes secas y ásperas ahora sudaban, el tic de sus pies empeoraban y su respiración antes serena y despreocupada, ahora era rápida y casi sin intervalos. Su mundo estaba de cabeza, y no sabía exactamente como había empezado. Hacía solo la noche anterior Dumbledore había salido con la noticia más ridícula que había escuchado en todo su vida en el mundo mágico. Ahora era padre, de la noche a la mañana, en apenas unas horas, era padre. Sin ni siquiera haber tenido relaciones, sin haberse involucrado con nadie sentimentalmente. Era padre, y no solo eso, ahora estaba plenamente seguro que había encontrado a su pareja Lunar. Se sujeto la cabeza, el olor era una tortura placentera, toda la casa olía a ella y a su hijo. Toda la casa.

Remus había optado por encerrarse en su habitación pensando en las futuras conversaciones que tarde o temprano debería tener con la castaña que habitaba a solo dos habitaciones de su cuarto. Tenía demasiadas preguntas como por ejemplo, ¿Quién era la madre de Teddy? ¿Por qué en el universo de ella su otro yo no la había marcado? ¿Es que acaso el otro yo de ese universo no era hombre lobo? No había podido dormir toda la noche esperando poder tener esa conversación con Hermione.

Se rascó la quijada. Escuchó otra carcajada, esta vez fue de la voz de Sirius, había olvidado completamente a su mejor amigo, y a su repentino entusiasmo por la castaña. Salió de su habitación con la misma ansiedad de hacía unos minutos, tan solo para toparse con Sirius, quien cargaba en brazos a Teddy quien sonreía divertido.

— ¡Moony! — Sirius sonría como si tuviera de nuevo quince años, como si recién le hubiera gastado una broma a Severus. La suave risa del niño le distrajo unos segundos, no podía evitar sonreír. — Justo estábamos por ir a buscarte, ¿Quieres comer unos Wuafles? Hermione se ha ido a Hogwarts esta mañana, ¿Sabias que era profesora de pociones? Ha tenido que dejar unos exámenes a McGonagall y regresa a tomar desayuno. Me dejo a Teddy.

— ¿A ti?— se atraganto, era un hecho que ella no conocía a Sirius… —"¿por qué a él si tu eres el padre?"— la voz de su lobo interior hablo.

— Sí, me ofrecí a cuidarlo. — Los brazos de Teddy estaban hacia su dirección como casi todo el cuerpo del niño como pidiendo ser cargado por el, se mordió de lado el labio inferior, sus brazos temblaban como gelatinas, quizás no era buena idea acercarse al niño.— parece que le has caído bien ¿ Quieres cargarlo?— preguntó Sirius casual

— No, vayamos rápido a la cocina— Remus y Sirius bajaron las escaleras con rumbo a la cocina. Entraron. Remus se dio con la sorpresa que al costado de su silla estaba una silla alta de niños, era la silla de su hijo. Sirius lo puso en su silla mientras hacia aparecer los servicios a la mesa.

— Qué milagro hayas preparado todo y antes de medio día… — musitó Remus mientras se servía una taza de café, vio a Teddy tomar su biberón mientras Sirius servía el resto en la mesa. Remus sintió la pequeña sonrisa de su hijo bajo el tetero como si le estuviera esperando, como si esperara ser abrazado por él. Volvió a sentir esa electricidad en su corazón, pero su mente lo detuvo —" huele a Lupin, pero ese niño es de otro universo, en un universo donde seguramente no somos hombres lobo, imagínate que se encariñe… ¿Cómo vas a criarlo? ¿Qué le dirás las noches que no podrás estar con él?"— la brutalidad de los hechos le golpeó el cuerpo. No fue el lobo quien hablo sino su propia consciencia.

— De hecho cocinó Hermione antes de irse, me despertó, dejó a Teddy y se fue. Creó que puedo ser una buena figura paterna ¿no crees?…— Con sinceridad Remus ni siquiera escuchó lo último.

— Sirius… hay algo que debo…— intentó aclarar su garganta, busco la mirada de su amigo, este estaba apoyado en la silla observando al pequeño mientras veía a Teddy con más atención que a él. — Veras… Teddy… es..— Teddy había dejado el biberón para mirar a Sirius con la misma intensidad, había cambiado el color de su cabello de azul a negro, el color de sus pupilas ahora eran tan grises como las de Sirius.

— Tu hijo.— terminó de decir sin verlo. El silencio se apoderó por unos segundos de la cocina.

—¿cómo…?

— Remus… a veces se te olvida que tengo olfato canino. Teddy huele a ti a un kilometro y medio, lo supe desde que lo vi. Bueno… quizás al principio haya pensado que era tu nieto… ¿quién lo hubiera dicho? El viejo Moony haciendo hijos hasta con bastón…

— Sirius… sacando cuentas Teddy nació cuando tenía 38 años, no era precisamente viejo.

— No me digas que piensas seguirle los pasos a nuestro buen amigo Arthur y llenarme la casa de hijos… Sabía que eras un Lobo lunático pero no sabía que además insaciable…— Sirius tapó los oídos de Teddy, mientras sonreía a su amigo, quien había perdido el gesto inmediatamente.

—¡Sirius!

—¿Qué? Ya habéis escuchado a Hermione, en su universo te vas a casar y tener familia ¿no es lo que habías querido desde lobito?

—Sirius… no entiendes…

— claro aunque diferente, porque en este universo nadie morirá de la manera que lo hicieron en el universo de mi futura esposa.— Remus sintió que toda la gracia se le salía de golpe, Sirius se había referido a Hermione como su futura esposa.

— ¿Esposa dices?…— La mirada de Sirius se perdió en el techo por unos segundos, mientras Remus mantenía su tono dubitativo.

—¿ Acaso no la has visto Moony…?— mala idea llamarlo por ese nombre, el lobo en su interior se sentía invocado, Remus trató de controlar a su animal interior lo mejor que pudo. — Ella es… ¿acaso la has olido? Es media rara pero… no sé… es…

— Justo de eso te quería hablar Padfood… no creo que sea buena idea tenerla acá

—¿Y eso?— Sirius recuperó la concentración.

— veras… yo… soy… un hombre lobo… no quiero que mi hijo…

— Nada de eso— Sirius le miró severo y luego hizo contacto visual con los ojos de Teddy— Teddy ¿ a ti te da miedo tu papá Moony?— El niño simplemente pegó una carcajada al ver la cara de los dos hombres.

— Lo ves, es tu oportunidad para poder practicar tus dotes paternales… quizás así te puedas acostumbrar a tu futuro. Sé que no hiciste a este Teddy, pero eventualmente lo harás y verás lo genial que es… hasta me provoca ser padre.

— Te digo Sirius, soy demasiado pobre y peligroso para ser padre…— Remus pretendía narrar su discurso pre-elaborado, pero Sirius era Sirius, nada podría hacerlo cambiar de opinión.

— Y no te olvides que también eres un lobo terco y ridículo…

— Sirius, te estoy hablando en serio.

— Yo también. Mira déjate de hablar tonterías, después tienes que llevar a Teddy a jugar que voy a salir a recoger unos papeles del ministerio.

-.-


Remus- En ella hay algo más

Hermione estaba sentada, en su lugar favorito de entre toda la casa. Ella en el poco tiempo que había habitado la casa ya ocupaba sus lugares predilectos. No era difícil entender el porqué Sirius y Moony habían desarrollado una extraña fijación por la joven. En lo que a él refería su presencia solo sumaba interrogantes.

Sentada en el su sillón favorito, Remus pensó que todo recuerdo de belleza se había reinventado para concentrarse solo en su sofá. No quiso entrar a la habitación, era más al miedo de tener de conversación lo suficiente inteligente como para capturar su atención, sin aparentar tener los nervios que hasta ese momento sentía. ¿Cuántos tenía? ¿ 15? No, él ya era un hombre. Se acercó , ella leía un libro muggle, no podía identificarlo a simple vista, de inmediato se dio cuenta que estaba en otro idioma. —"Ahí está mi humana… es tan nuestra, que me duele mi pequeño lobo inferior…"— Moony como siempre aparecía en el momento menos pensado.

— ¿ Flaubert? — se sentó adelante suyo, podía sentir algunas chispas de felicitad revotando en el interior de su cuerpo. Ella apartó la mirada del libro y le trato de sonreír, su mueca se quedó en un extraño gesto que no supo como descifrar.

— Madam Bobarin …— su voz era casi un susurro, sus mejillas se tornaron más rosas. La rebeldía de su cabellera le hacía recordar la extraña sensación que sentía sentir correr desde su bajo abdomen hasta su garganta.

— le prefiero leer en Educación sentimental, me trae buenos recuerdos—dijo él, ella re-sonrió. —no sé… a mi… bueno, no soy muy fanática de Flaubert, pero me compadezco de él.

— ¿compadecerte?—

— Yo me entiendo, la literatura en general me toca de una manera diferente—

—¿te transporta?— no pudo evitar sonreír de medio lado.—"Mi humana es una soñadora, ¿no crees? Me parecía un poco más práctica"— Moony añadió en su cabeza

— hay muchas cosas que me transportan… la literatura, la música… es una buena manera de salir un momento de lo que se llama realidad.

—no creo que nada pueda hacerme escapar de la realidad… para mi es solo un señuelo, en algún momento… regreso.— endureció un poco la mirada.— prefiero los libros un poco más verdaderos, menos pretenciosos… nada puede hacernos escapar de la realidad, eventualmente regresamos.—

Podía sentir como la piel de la castaña le brillaba. Sonrió tontamente, ese efecto le acompañaba perfecto con el tono dorado de sus ojos, y el castaño de sus cabellos violentos. Sentada junto a la chimenea la escena parecía salir sacada de un cuento muggle.—"¿puedes dejar de hablar tanta chorrada? ¿por qué no devoras sus labios…? Apuesto que saben a los chocolates que tanto te gustan"— Moony no ayudaba en su concentración

— Todos lo hacemos… pero es diferente, uno tiende a significar, a procesar una vivencia , un dato, una información de manera diferente cuando lo hacemos de una manera más cercana… y para mi se puede vivir una escena, cualquiera, desde la narración de un escritor, desde la voz de un cantante, desde las letras de un compositor… te da otra lectura de la realidad ¿no crees?— Las palabras salían de sus labios con pleno convencimiento sobre ellos— "Has visto esos labios, esos labios besaremos, esos labios serán míos…"— la voz ronca del lobo repaso sus nervios

—No—estaba determinado.

— ¿No?— frunció en ceño, y cerro el libro completamente. Ella parecía estar más que sorprendida

—No, quiero decir nada puede ser comparado con la realidad. Nadie puede repetir con exactitud como se siente un personaje de ficción o en realidad. Nadie puede plasmar la realidad, porque es demasiado complicada. Es más que cualquier narración, canción, letra o cosa que se pueda narrar.—"Humano tonto, deja de hablar estupideces y márcala"— la voz de su lobo era más intensa

— estas siento muy categórico… estas implicando que la empatía no existe y eso me parece…

— quiero decir… se puede intentar, pero nadie jamás sentirá igual que otra persona…

— Sí pero…

—… Nadie sabe como me siento al ser un hombre lobo y no creo que si lo narre pueda igualarse a la realidad. Cómo tampoco creo que nadie pueda sentir como ahora me siento… no creo que nadie sienta igual a otra persona… ¿Te imaginas? De ser así no habría tanto odio en el mundo…

—eso se cultiva… la sensibilidad se cultiva— dijo ella con voz un poco más chiquita.

—no funciona…

—Yo creo que sí, yo creo que si te pusieras en los zapatos de Moony entenderías un poco su predicamento... entenderías como el se siente.— Sintió como si una pera se atorara en su garganta. — Sí Moony te entendiera, si se toleraran el uno al otro, quizás… y solo quizás ustedes serían libres de sus respectivas opresiones.

—¡Lo sabes!— una voz fuerte, gutural salió de Remus. Pero no era él… era el hombre lobo

— Parece que vamos a tener esta conversación demasiado pronto… lo siento, no debí…— Sus ojos se desviaron de los de él, podía oler el amor de sus palabras, ¿ o acaso era tristeza? Moony su lobo interior se escarapelo. —"Esa humana sabe de mi, de todo… tiene que ser ella márcala de una vez, si quieres hazle el hijo que tanto deseas, pero esa humana me pertenece"— La excitación de su lobo era difícil de controlar, los vellos en su piel se erizaban

— Moony, tranquilízate. Se lo que estás pensando, deja al pobre Remus tranquilo— Tanto Remus como el Lobo se quedaron atónitos, lelos de escuchar sus palabras.

— ¿Tú..? ¿Cómo?... — sus palabras se resbalaban de sus labios.

— Vengo de un universo alterno, idéntico… bueno, casi igual. Ella depositó su mirada en él, una mirada familiar, como si le conociera de antes.— lo que tengo que decir lo tienen que escuchar los dos, tanto Moony como Remus, no pueden esconder esta conversación uno del otro ¿entendieron?— El cuerpo del hombre lobo asintió y de inmediato se contrajo.

—¿ Acaso ya has sido marcada por mi en….?— esa no era la voz de Remus, si no mas bien la de Moony, rasposa y violenta, Hermione lo interrumpió.

— Sí, y de nada valió Moony, no se pudieron librar de ustedes mismos. Quiero decir, no pudiste salir de Remus, de hecho fue peor. Peor para los tres—

—¡ No te creo, humana, de ser así sentiría el lazo!— Moony gritó desde el cuerpo de Remus, Remus se concentro y pudo controlar sus manos de inmediato se sujeto la boca. Hermione se mordió los labios y asintió lentamente. Espero unos segundo y le mostro su muñeca izquierda. Tenía un especie de tatuaje, el cual tanto Remus como Moony lo pudieron identificar como sus firmas, la cicatriz Lupin.

— ¿Te… te.. marqué?— la boca de Remus se abrió con horror — entonces… deberías estar… muerta… si yo morí en tu universo y estuvimos marcados entonces tu debiste morir.

— No… El lazo únicamente funciona cuando hay amor verdadero, en mi universo ninguno de ustedes me amó… es difícil de explicar… verán… El Remus que me marcó… lo hizo cuando… era un momento difícil para los dos… jumm— aclaró su garganta. Sus mejillas se encendieron violentamente, mordió sus labios y de nuevo aclaro su garganta.— Fue una noche, después de la muerte de Sirius tras el Velo. Todos estábamos susceptibles. Moony tomó el control de tu cuerpo, yo no me di cuenta, y…. Lo hizo. Afortunadamente Remus recuperó el control.

— Humana… no te hubiera dejado cicatriz si es que ese Remus no hubiera… Un momento ¿tu estabas enamorada de mi humano, de Remus?— Como si fuera posible ella se sonrojo aun más, Moony tomó nota mental

— El Moony de mi universo estaba furioso porque nada paso, tubo que resignarse a solo aparecer en la luna llena, pero su resentimiento era tal que cada conversión era peor que la anterior. Si es que Remus no hubiera muerto en la guerra, posiblemente Moony lo hubiera hecho con sus transformaciones. Ninguno de los dos aceptaba al otro. No he conocido odio tal como el que vi entre ellos dos…

— Yo nunca me resignaría, siempre pelearía… haría hasta lo imposible por salir con la mía… si ya te había marcado debía ser más fácil—

— Moony…. He conocido lobos más cuerdos ¿sabes? — Ella se paro tratando de evitar la mirada de ambos— Te resignaste porque Remus se enamoró de su mujer, se casaron y tuvieron a Teddy. El amor verdadero es uno de los lazos que no se pueden romper. Al Moony de mi universo solo le quedó la resignación. Su único deseo era salir del cuerpo de Remus, no le importaba si como lobo o como humano, él quería el control total.

Si Remus hubiera tenido control de su cuerpo hubiera abierto la boca y dejado su quijada hasta el suelo.

— Humana tonta, ¿acaso me estas diciendo que no sirve de nada que ahora te marqué?... No te haré caso… tu eres mía…. La "Diosa Luna" te mando a mí

— No Moony, vas a tenerte que buscarte otra cura para tu "prisión". Yo no voy a ser tuya jamás…— Su voz era determinada, volvió al cuerpo de Remus, se sorteaba en retorcijones por tomar control sobre quien hablaría—… Yo creo que la verdadera cura es que ustedes se acepten el uno al otro, llegado el momento aparecerá no la pareja que le mando la "Diosa Luna" sino la que ustedes por consenso decidan.

— Eso nunca pasara, tu eres mía. No sé si seas la cara para salir de este humano o no. Pero con solo olerte siento la necesidad de abrigar tu útero con mi…

— Moony… ni siquiera termines esa frase…— la voz de Remus termino por interrumpirlo.— ¿Entonces dices que te marcamos en tu mundo? No moriste porque el lazo no estaba completo, yo amaba a otra mujer… ¿cómo?¿quién?¿ la conozco?

—¡ HUMANO ESTÚPIDO! ¿No te das cuenta que estas arruinando nuestra oportunidad con nuestra pareja lunar?— El cuadro de Remus y Moony discutiendo era sumamente escalofriante, al borde del terror total. Era la insania hecha conversación.

— Moony… eso nunca va a pasar, porque el hombre que yo amé murió en otro universo. Este Remus no es él y ciertamente tu tampoco. No sé cual será mi destino en este mundo, pero no será con ninguno de ustedes.

— Di lo que quieras, pero serás mía, ya lo verás … ya estoy harto, me largo… — Tanto Remus como Hermione supieron que el lobo se había escondido detrás del inconsciente de Remus…

Hermione trató de abrigarse con los brazos, Remus podía notar que la conversación no solo había saturado el ambiente con una especie de silencio morboso sino que había enfriado las emociones de ambos. Pero contrario a ser un frio helado, era mas bien un frio caliente, como si ambos pudieran tocar con cada célula de su piel hilo seco.

— Hermione… eso … eso…

— Remus, lo lamento… sabía que no debí haber venido… pero…—el corazón del hombre lobo había vuelto a galopar, el rostro de la mujer que tenía enfrente le transportaba a un estado de vulnerabilidad totalmente desconocido para él— …pero me pareció tan injusto para Teddy… —Su voz temblaba, pero lejos de esconder su mirada, le enfrentó con sus pupilas, el color de sus iris antes dorados se tornaron de a un ámbar oscuro.

— ¿Me estas diciendo que viniste por mi?— podía escuchar sus palpitaciones en cada una de sus palabras.

— No Remus, Teddy vino por ti. Haría cualquier cosa por él. Sé que tu no eres el padre de este Teddy, que probablemente te aterre la idea de ser padre de pronto, pero en este periodo de tiempo, quisiera que Teddy no sintiera como si de verdad no tuviera a sus padres.— Remus no sabía que le estaba daba tanto miedo, su belleza o la determinación con que amaba a su hijo.

—¿ Y su mamá? Quiero decir..

— Ya la conoce, pero ella no está preparada ahora para saber la verdad… creo que lo mejor para ella es que todo siga su curso.

—¿ Y yo sí?— Su voz sonó un poco más aguda a su estándar. Lamentó haberlo hecho inmediatamente porque el rostro de ella se descompuso aún más. La situación no era nada sencilla. De pronto en medio de una guerra se entera no solo que uno de sus mejores amigos es un traidor, sino que además es padre de un niño del futuro y… que además su pareja lunar es su guardián. Y sin contar con que ahora vivían todos en la misma casa —"¡Solo tengo 19 años, no estoy preparado!"— pensó aun más desesperado, el sintió que el silencio de ella comenzaba a dolerle. Sintió sus pupilas repasar en contorno de sus ojos. No se dio cuenta en que momento el fuego de la chimenea se había apagado, ahora el humo helado comenzaba a interferir el suave y delicado aroma de Hermione con uno ahumado y amargo.

— ya veo… entiendo…— derramó una lágrima la cual detuvo casi inmediatamente. Su voz se quebró pero sus ojos no dejaron de mirarlo. Era como si de pronto hubiera descubierto algo. Ese algo que no podía ser bueno para él. — Sr. Lupin solo le pediré cortesía y tiempo…— El uso de la tercera persona en su monologo fue peor que un crucio, porque implicaba una barrera… porque implicaba que algo se había roto hacia solo segundos… algo que ni siquiera sabía que era.

— no estas entendiendo… no es que no quiera … es…— otra vez sus palabras se atragantaron en él

— Sé lo que dirá, sé las innumerables excusas o razones que pondrá. También lo hizo en el momento que Teddy nació. Solo le pido empatía en estos meses en que termina la guerra. Esperemos que termine pronto— Sus manos tocaron el picaporte de la puerta, Hermione le lanzó una mirada completamente nueva… una mirada caída, carente de luz, carente de expresión. Su respiración se agitó. Remus Lupin estaba aterrado de ese presente y sobre todo del futuro… no es que no quisiera ser padre, simplemente no sabía como. No sabía, todavía se sentía un cachorro de lobo huérfano… abandono con un monstro en su interior.

-.-


Sirius – Darse cuenta a tiempo.

Habían pasado una semana completa desde que Hermione, había llegado. Una semana y poco más. Pero su cuerpo perruno sentía que ya habían pasado meses. No es que le costara estar en su presencia, al contrario, le alegraba, le conmovía, lo calentaba (en más de una manera) pero… simplemente no podía controlarse cuando tenía a aquella mujer en frente. Quería todo con ella. TODO.

Teddy era otra nota. En los días que había estado a su cuidado, mientras Mione trabajaba en Hogwarts, había tenía en claro su nueva misión de vida. "Quiero un Teddy, quiero un hijo".

—¿Sirius?— James, su mejor amigo le pegaba un pequeño golpe en la cabeza, mientras él aun sostenía a Teddy en su regazo, el pobre había caído rendido después de una larga sesión de quidditch casero. Solo habían pasado unos días y el niño parecía estar tan encantado con él como él.

—¿Ah?— salió de su ensimismamiento

— Te estoy preguntando ¿dónde está Remus?— James y Sirius estaban en el comedor de la casa Black. La casa que Alphard Black le dejó a su sobrino.

—hace un par de días salió a buscar información de Grayback. Ya sabes todavía le aterra la idea de ser padre… te dije Prongs… Moony está perdiendo un tornillo

— Nada de eso, solo está asustado. Es decir… ¿Cómo reaccionarias si de pronto te sale un hijo?

—¿Yo?— masticó su respuesta — me lo quedo, así de simple. No hay mucho que pensar… ¿los has olido a ambos? Es como si fueran lo mismo… claro que Teddy huele mejor, el duerme junto a Mione… y…

—es diferente y lo sabes…

— y al parecer… ha metido la pata con Hermione… no me ha querido hablar del tema… pero la tensión se puede cortar con un cuchillo cuando están juntos… creo que ella no le quiere decir quien es la madre o algo así… supongo que debe ser porque la guerra aun no ha terminado.

—mmm… Paddy poo… hay que apoyar a nuestro buen amigo… no sé pero creo que todo esto le está afecto de más… quizás… sea mejor que este en ese tipo de misiones, quizás sea mejor que este alejado de Teddy… quiero decir si es que siente que no puede ser padre en este momento… no es su culpa… quiero decir

— James… mejor cállate— Sirius le soltó lejos de su tono divertido.— no puedo creer que estés diciendo eso… mejor… cállate

— Padfood te lo digo en serio. Yo estoy casado, y tengo una familia porque así lo quise, así lo planee. Ese fue mi sueño.— James se acomodo los lentes y apuntó mejor con su mirada a su mejor amigo.

— Sabes tan bien como yo que el sueño de toda la vida de Remus es llevar una vida normal. Tener una familia, enamorarse y esas cosas que son de Remus… Solo tiene pánico, pero debe sacar coraje de donde pueda… ¿has visto a Teddy? Está sano, es divertido… y aunque caga más que una mutación de dragón y hipogrifo ,es uno de los mejores bebes que he conocido… claro aparte de Harry… ¿qué más quiere?

— No lo sé… no lo sé… y aquí viene otro tema Sirius…

— ¿ah?

—¿ desde cuando dejaste de pensar en minifaldas para pensar en pañales? ¿acaso tiene que ver directamente con Teddy?

— Concretamente con él y con su bella guardián. Prongs, creo que es hora que te convierta en padrino de bodas.— Una sonrisa divertida reapareció en su rostro.

-.-


—Habla autora—

Hola a todos, Muchas gracias por leerme este capitulo.

He tenido unas semanas de locura total, felizmente ya salgo de vacaciones y creo que podré actualizar mis historias más seguido. (¡Yeah!)

El capitulo de hoy me ha parecido intenso de escribir. Quiero que este fic. no sea muy extenso, quiero que cada episodio sea preciso. Lo que me preocupa y mucho, es la formulación de los personajes. No quiero que sean simples marionetas de acciones "random".

En el siguiente capitulo empieza la verdadera acción, —sí, que sí— será un capitulo menos introspectivo, y se velarán algunos datos, importantes para la historia.

¿Qué les ha parecido?

Ya saben que todas las sugerencias son bien recibidas, todas las críticas son leídas y tomadas en cuenta. En serio, trabajo mucho con el feed-back.

Quería comunicarles que estoy actualizando mis historias en función a cuanta respuesta tengo de ustedes. ( lo veo en función a sus reviews ).

Muchísimas gracias por leer

Nos vemos pronto.

¡Adios!