Los milagros existen y aquí estoy con una actualización.
"Esperemos que todas las energías del universo ayuden a Moon-009 con su primer caso".
¡Disfruten!
Se lamió el pelaje de una de las patas y luego la pasó por su oreja, ordenándose para empezar un nuevo día. Luna se levantó de la cama y desvió la vista hacia donde roncaba su mayor responsabilidad en este mundo: Usagi Tsukino. Se aventuró donde dormía su ama y se aventó sobre ella. Claro que no la despertó con eso, era necesario más esfuerzo para que la joven despertara de su pesado y extenso sueño.
- ¡USAGI!¡DESPIERTA! – Con las patas golpeaba la cabeza de la rubia, la cual se volteó en la cama, más no despertó. – No puedo creerlo, con esto debería ser suficiente para sacarla de un golpe de la cama. – Volvió a repetir la acción, pero con más fuerza. - ¡DESPIERTA! –
- Joven Mamoru, ahora que lo he salvado de sus captores, como paga puede casarse conmigo… - La felina rio ante aquella frase. No podía creer que su ama estuviera soñando con el chico desaparecido, era totalmente ridículo y poco ético. Volviendo a su seriedad habitual, bajó en busca de un libro grueso, aquel que más odiaba Usagi, titulado "Ética del Investigador Lunar" y lo dejó caer sobre la cabeza de la chica. Ésta inmediatamente saltó de la cama, gritando algo como "¡Los captores del joven Mamoru me hacen una emboscada!" y quedó en una pose de Kung Fu fallida en medio de la habitación. – Atrás captores que soy letal. -
- Buenos días a ti también, Usagi. – La gata se bajó de la cama y se posicionó al lado de la ahora despierta investigadora. – El trabajo reclama nuestra presencia. –
- Si el trabajo me vuelve a despertar con un golpe en la cabeza, juro que renuncio… - Refregó sus ojos y estiró el cuerpo aceptando que un nuevo día comenzaba para ella. Tomando a la gata en sus brazos sonrió. – Recuérdame por última vez qué debo hacer hoy. –
La felina suspiró. Con esta ya era la vez número veinticinco que le aclaraba a Usagi la rutina laboral que debía cumplir aquel día.
- Debes ir a Condominios de Monte Azul N° 45, allí investiga sobre el círculo cercano de Mamoru. Ya sabremos qué hacer después. – Saltó de los brazos al suelo. – Y procura escribir lo que te acabo de decir para que no me vuelvas a preguntar. –
- ¡Claro!... – Buscó su libreta adornada con pequeñas lunas rosadas y doradas y escribió apresurada, pero de inmediato se detuvo y miró seriamente a su secretaria Luna, quien buscaba en un armario su corbatín de trabajo. - ¿Cuál era el número del departamento?... –
Volvió a suspirar… El día sería muy largo.
Dos grandes edificios se levantaban frente a una joven rubia. Llevaba puesto su traje y las gafas oscuras, parte de su cabello amarrado en dos tomates, el resto volaba preso de la brisa que soplaba a esas horas. Sonrió y comenzó a caminar hacia el pórtico de los edificios.
Los Condominios de Monte Azul eran un famoso complejo 4 estrellas, el cual habitaban personas de un alto nivel económico. Eran conocidos por ser dos torres azules brillantes que podían verse desde el monte cercano a ellas. Moon-009 sacó su libreta, leyó por enésima vez lo que Luna le había dicho que hiciera y tomó el coraje suficiente para encarar a su primer obstáculo: El guardia del pórtico, el cual por alguna extraña razón la había seguido con la mirada desde que se había bajado del bus que la trajo hasta ese lugar.
Tomó aire y luego dijo – No soy nadie sospechoso, dígame cómo llegar al departamento número 45. –
- ¿45 de la torre A o B? –
- ¡Maldición! – Aquello no salía en el informe que le entregaron. Había un departamento 45 en cada edificio, ¿cómo rayos se les pasó decirle eso? No era adivina para saber qué torre era la que habitaba el joven desaparecido. Luego su mente destelló bajo una idea que aparecía en ella. – Emh… Digamos que busco al señor Mamoru Chiba, que vive en alguno de los dos departamentos 45, pero realmente no sé cuál… ¿usted podría buscar en cuál torre vive él? –
- No – El hombre cerró una pequeña ventana que separaba el exterior con el interior de la pequeña oficina de seguridad del pórtico. Moon-009 gruñó y sentándose en el suelo, masajeó su sien para estimular alguna próxima idea que pudiera gestarse en su mente.
- Vamos, que algo salga… - Volvió a ser iluminada aquel día. Luna estaría orgullosa de ella si se enterara que tuvo dos ideas seguidas. Golpeó la ventana de la oficina y nuevamente apareció el guardia de hace poco.
- ¿Qué quieres niñita? Entiende, no podemos dar información de la gente que vive en este condominio a personas extrañas. – La chica extendió su brazo con un pequeño frasco en su mano. - ¿Qué es eso? –
- Un "hora de dormir amigo"… - Presionando uno de los extremos, un gas salió rociando al hombre que inmediatamente cayó dormido sobre el mueble en el cual trabajaba. – Vaya, funciona rápido. – Volteó buscando una pequeña etiqueta en el frasco. – Efecto dura de una a dos horas. – Saltó por la ventana entrando a la oficina del guardia. – Con una hora será suficiente. – Buscó sobre la mesa, en un estante cercano, dentro de unos casilleros, hasta que finalmente consiguió encontrar el listado completo de personas que vivían en ambas torres. – Veamos, torre A… número 45… - El dedo se deslizó sobre la hoja buscando el nombre esperado, pero éste no apareció en aquella lista. – Esto fue más sencillo de lo que pensé. – Saltando nuevamente a través de la ventana fijó destino hacia la torre B.
- Por Dios, ¿cómo no recordé traer las benditas llaves? – Moon-009 golpeaba su cabeza contra la pared, claro, sin causarse daño. No podía perder tiempo bajando, buscando las llaves y subiendo nuevamente hasta el departamento 45. Lloraba desesperada tratando de encontrar una solución, debía apresurarse, ya que solo tenía 2 horas para buscar toda la información necesaria. – ¡Bien, usaré un viejo truco de películas! – De uno de sus tomates sacó un pinche negro, lo dobló con sumo cuidado y trató con él de abrir la puerta que le impedía continuar con su investigación. Vuelta para un lado, vuelta para el otro, pero la puerta no abría. Probó doblando el artículo de otra forma más el resultado seguía siendo el mismo. – Nunca más le creeré a las películas, por más que diga que está basada en hechos reales… - La rubia tomó distancia de la puerta. – La fuerza puede ser la solución. – Con un gran impulso corrió directamente a la puerta. - ¡Súper Tacleada de Moon-009! – Un para nada discreto choque hizo que una joven mucama que andaba por allí se acercara a verificar que todo estuviera bien. Para su sorpresa, descubrió a cierta chica tirada contra la puerta de uno de los departamentos. Parecía estar ida, así que se acercó a ayudarla.
- ¿Estás bien? – Moon-009 se puso a penas de pie y sonrió a quien la observaba preocupada.
- Tranquila, es parte de mi trabajo sufrir accidentes. –
- ¿Necesitas entrar a este departamento? – Los ojos de la rubia destellaron tras la protección que entregaban sus lentes. ¡Era ahora o nunca!
- ¡Claro, es que olvidé llevar las llaves hoy en la mañana y mi esposo no está en casa! ¡Hahahahahaha! – Entonces la mucama sacó de un bolsillo un gran manojo de llaves y sin emplear mucho tiempo buscando la correcta, apartó una, la puso en el cerrojo y la puerta que separaba el mundo de Moon-009 con el de Mamoru Chiba se abrió ante sus incrédulos ojos.
- Tenga más cuidado para la próxima. – Una sonriente chica se despidió de la investigadora secreta y esta hizo un ademán con la mano en forma de respuesta.
- Nunca te olvidaré, heroica anónima. – Entró al lugar y cerró la puerta tras ella. Giró en 360° tratando de grabar cada detalle del lugar. Notó que todo lucía en su lugar, no había rastros de violencia o de que alguien hubiera entrado antes al sitio. – No me molestaría que este fuera mi futuro hogar al terminar todo esto. – La risa que emanó de su ser rompió con el silencio que hasta ese momento reinaba en todo el departamento.
- ¡Trabaja holgazana! ¡No es momento de estar fantaseando! –
Mantuvo la calma y miró para todos lados. Aquella voz había sonado igual que la de Luna.
- ¡Maldición! ¡Estoy desarrollando una voz interior que tiene el timbre de Luna! – Haciendo caso a lo dicho por su recientemente descubierta "Luna interior", Moon-009 se aventuró por los cuartos del lugar.
En primer lugar fue al cuarto de Mamoru. Allí descubrió que el chico tenía un gran sentido de la moda y se lo imaginó con cada prenda que había en un ropero. No encontró ningún tipo de pistas ni allí, ni en el baño que había en aquella habitación.
Después continuó con la cocina y no pudo resistir el deseo de beber el refresco de uva que había en el refrigerador. Revisó ollas, sartenes, platos, servicios y muebles más no encontró absolutamente nada que la ayudara en su investigación.
Terminó vagando por todo el departamento, pero su suerte no cambió. Había acabado con las manos vacías.
- ¡Esto no puede ser posible! ¡Tengo que encontrar algo! – Su vista volvió a viajar a través de todo lo que la rodeaba, hasta que se topó con una pequeña fotografía al lado del teléfono. Aparecía el joven Mamoru junto a una pequeña bebé de cabellos rosas. Moon-009 la observó detenidamente; el chico se veía muy feliz junto aquella niña. - ¿Será su hermana? ¿O sobrina? Tal vez sea su hija... ¡No! ¡Un chico tan lindo y joven no puede tener una hija! – Desvió su mirada de aquella postal y la clavó en un objeto en particular. - ¡Eso es! ¡Una libreta telefónica! – Revisó rápidamente las hojas y por fin pudo obtener algo: nombres, y de seguro eran de personas relacionadas con Mamoru. – Pero si solo hay nombres de chicas… - Su seño se frunció a más no poder. – No pensaba que fueras mujeriego, guapo. – Suspiró decepcionada, aquel chico quizás terminaría siendo un patán, pero aun así continuaría con la investigación. Su mirada buscó la hora que marcaba el teléfono y su sorpresa no pudo ser mayor. - ¡Me he demorado muchísimo buscando pistas! ¡Moon-009 se retira! –
Asomó su cabeza por la puerta del pórtico: Pudo ver cómo una chica ayudaba al adormilado guardia a mantenerse en pie. Ya se había despertado del efecto del gas, pero aún parecía un poco desorientado. Podía aprovechar eso para poder escapar.
- ¿Se encuentra bien, señor Junsei? – Preguntó aquella chica.
- Sí, una loca en traje me atacó con un gas extraño. Solo espero que no haya entrado al condominio. – Se tomó la cabeza esperando que aquella sensación de estar dando vueltas desapareciera pronto. – Aquella persona estaba buscando a Mamoru. –
- ¿En serio? – La joven se notó interesada en aquella última aclaración. - ¿Acaso ya apareció?
Moon-009 escuchaba la conversación escondida.
- No, él aún no aparece. Temo lo peor... –
- Ya veo. Bueno, venía a saber de él, pero si no tienen información nueva, entonces me voy. – La chica ayudó al guardia a tomar asiento en una banca cercana a la oficina del pórtico. – Tenga cuidado, Señor Junsei. ¡Nos vemos! –
- ¡Adiós Makoto! – La oculta investigadora reaccionó ante aquel nombre. Sacó de un bolsillo su móvil y sin titubear sacó una foto de aquella chica castaña que pronto desapareció de su vista.
- Parecía interesada en saber sobre Mamoru. – Buscó la libreta de llamados que obtuvo del departamento del joven. – Y en esta cosa, aparece alguien con su mismo nombre. – Observó detenidamente la fotografía recién sacada. - ¿Kino? ¿Acaso tú eres Makoto Kino? –
"Moon-009 acaba de obtener el primer objeto que la ayudará en su investigación y al parecer, acaba de encontrar a su primera sospechosa, ¿quién sabe? Solo el tiempo le revelará a nuestra investigadora la identidad de aquella persona involucrada en la desaparición de Mamoru. Hasta entonces, esperemos que Moon-009 sepa qué hacer".
- Ajam! Al fin apareció alguien nuevo ^u^ Y es mi querida Mako-chan. Espero que hayan disfrutado de este capítulo y me gustaría saber si alguien quiere aportar con alguna posible "teoría" sobre la desaparición de Mamoru. Aún es muy pronto para saber quién fue, pero tengan en mente que aparecerán casi todas las Sailors y que ya tengo la historia lista en mi mente, pero sería divertido ver otras opciones, digo... para ver si cambio algo. XD -
¡Gracias por leer y suerte!
