Hola. Muy bien, no sé por donde empezar.
Bueno, para las que nunca habían escuchado de este fic, este es un viejo fic que yo tenía y no lo supe desarrollar bien. Después de un año, decidí mejorarlo y volverlo a subir.
Para las que seguían este fic, estoy bastante apenada con todas ustedes, pero prometo dar lo mejor de mí para ustedes en esta versión mejorada!
Algunos de los personajes aquí mencionados son de Level-5 ¡A leer!
El Motociclista Negro.
Capítulo 1
''Midorikawa'' Un apellido cualquiera para algunos, no tiene nada fuera de lo común, hasta podría llegar a sonar lindo. Pero para muchos es un apellido digno de respeto, la familia Midorikawa es importante y reconocida debido a sus grandes empresas alrededor del mundo, pero sobre todo por sus cantidades de dinero.
En la mansión de los Midorikawa todo estaba agitado, maids y mayordomos trabajando, bajando y trayendo cosas de un lado a otro, escuchando instrucciones del amo. Eran muchas maletas las que tenían que transportar.
Se preparaban para una mudanza, cosa que era muy normal para ellos. Sin embargo siempre era todo un alboroto para realizar esta pesada tarea.
Mientras fuera de todo alboroto, en una habitación en el segundo piso un niño yacía en su cama, guardando pesadamente sus cosas, observando algunas fotos que tenía a la mano. Con la mirada baja y una expresión decaída en sus ojos.
Suspiro profundamente para seguir con sus maletas. La puerta de su cuarto se abrió lentamente, su padre se asomaba por detrás de la puerta, tratando de hacer la mejor sonrisa que pudo.
—¿Puedo pasar? —Preguntó algo nervioso.
Si algo se le reconocía al jefe de las empresas Midorikawa era que era muy duro y exigente con todo lo que hacía o mandaba. Cosa que cambiaba completamente cuando estaba con su único hijo.
El chico de pelo verde asintió sin mucha convicción, pero sin tener otra opción.
El padre estaba nervioso, no sabía tratar muy bien con su propio hijo. Cerró la puerta tras el y aflojo un poco el cuello de su camisa. —¿Listo para la mudanza? —Dijo fingiendo algo de emoción.
—Da lo mismo. —Contestó sin siquiera voltear a verlo. —De todos modos siempre es lo mismo, me la pasó aquí encerrado, sobre protegido, desperdiciando mi vida.
El señor Midorikawa abrió los ojos sin saber que hacer. Volteaba a todos lados, buscando alguna respuesta.
—Y peor, deciden que nos mudamos cuando por fin había conseguido hacer amigos.
El adulto respiró hondo recuperando la calma —Pero sabes que es necesario, lo siento Ryuuji.
Salió de la habitación resignado por la respuesta de su hijo. Mientras el chico sintió un terrible nudo en la garganta y puso una almohada en su cara, ahogando sus ganas de llorar.
Una mujer alta, con clase, pero con expresión suave observó a su esposo en su pobre intentó de animar a su hijo. Al ver el resultado decidió que era momento de intervenir y decidida caminó hasta la puerta.
—¿Hijo puedo pasar? —Una voz dulce inundó la habitación. Ryuuji al escucharla se sintió mejor.
Inhaló —Ya que.
—¿Que te pasa? Yo sé que nunca te ha gustado la mudanza, pero nunca te habías puesto así.
Ryuuji se puso de pie y abrazo a su madre, hundiéndose en ella, dejando salir sus lágrimas. Esta solo reaccionó para devolver el abrazo, con esa protección y calidez que caracteriza a toda madre.
—Es la primera vez que hago amigos en mucho tiempo y ahora me los quitan. —Se quejaba.
Ella estaba dispuesta a escuchar atentamente.
—Me siento mal, siempre he sido un sobre protegido, siento que no he hecho nada en mi vida. Quisiera ser como un niño normal alguna vez.
Sonrió, su hijo estaba pasando por un mal momento, pero sabía como solucionarlo. —Hijo, sé que te cuidamos mucho, pero sabes que no es para perjudicarte nunca. Es por tu bien.
—¿En que manera me hace bien? —Cuestionó alterado.
—¡Midorikawa! —Le reprendió. —Sabes que nuestra familia tiene mucho dinero, muchos quisieran aprovecharse de ello y tú, como lo somos tu padre y yo, somos blancos fáciles. —Le aclaró recuperando su habitual dulzura. —Con el poder y el dinero viene mucha responsabilidad.
—Pues como dice el dicho, no hay rosas sin espinas.
Ryuuji dio por terminada la conversación, se separó de su madre, dispuesto a terminar sus tareas.
Sin embargo aun había algo más. Se acercó a él, le retiró con delicadeza las lágrimas de las mejillas y se sentó en la cama, tomando el bolso que ya traía cargando.
Palpó el colchón, indicando a Ryuuji que tomara asiento. Este obedeció tomando sus últimas cosas.
—Sabes que no puedo evitar esta mudanza, por más que quiera. —Se detuvo para buscar algo en su bolso. —Pero puedo darte esto.
Al sacar la mano de su bolso sujetaba dos boletos de avión. El chico no entendía mucho que pasaba y observaba atento a las acciones de su madre.
—Ya eres mayor Ryuuji. Creo que puedes viajar tú solo.
—¿C-cómo dices? —Tartamudeo al no creer lo que acababa de escuchar.
—Si, creo que puedes viajar tu solo.
—Pero irá Sebastián conmigo ¿No?
—En realidad no, solo tú. Si gustas puedes ir con él.
—Espera si yo quiero ¿Sin mayordomos ni nanas? ¡¿No irán ni George o Nanako si no quiero?!.
Asintió. El rostro del pequeño se empezaba a iluminar poco a poco, mientras cambiaba toda su expresión y la volvía una gran sonrisa llenas de expectativas.
La mujer soltó una pequeña risilla, siempre le hacía inmensamente feliz ver a su hijo así. Ryuuji tomó los boletos algo inseguro, para luego observarlos atentamente.
—Esos son los boletos de clase normal, si gustas podríamos conseguirte unos de mejor clase. Pero pensé que querrías ir en esta.
Soltó los boletos para abrazar fuertemente a su madre, con todo el cariño que tenía que ofrecerle. Esta sería su primer aventura fuera de casa. Se sentía el niño más feliz de la tierra.
—¡Están perfectos! ...¡Muchas gracias mamá!
—No hay de que, quiero que estés feliz. —Se separó para sonreirle a su hijo.
Ryuuji observó más detenidamente los boletos, era un viaje en avión con conexión de dos vuelos. Tendrían que ir al aeropuerto de Osaka. La cuidad quedaba a una hora de ahí, no era mucho problema. El primer vuelo llegaría a Tokyo y el segundo a Fukushima. Y por último llegar al destino en auto, una cuidad llamada Aizuwakamatsu.
—Viajarás solo desde Osaka y nos reuniremos en Fukushima.
Los ojos del chico brillaban como nunca, su madre estaba feliz por el, pero sin embargo una gran preocupación la inundaba por dentro.
—Prométeme una cosa, Ryuuji.
—Todo lo que quieras madre.
—Prométeme mantenerte a salvo, no importa que pase.
Ryuuji al escuchar esto levantó la mano y enseñó el dedo meñique.
—Lo prometo, por el meñique.
La mujer rió por la ocurrencia de su hijo, a veces seguía siendo tan solo un niño, entrelazo su meñique con el de su niño formalizando la promesa. Y lo abrazó una vez más, sintiendo una calidez dentro de ella...
Afuera, en lo profundo de unos arbustos grandes un muchacho de negro se encontraba con unos binoculares observando lo que había pasado dentro de la habitación del chico.
También había escuchado todo, sonrió para el. Su sonrisa denotaba muy malas intenciones. Tomó un radio que se encontraba a su lado.
—Confirmado, el paquete se va a movilizar por su cuenta.
—Bien, lo copiamos. Síguelo y procede hasta que esté completamente solo.
—Entiendo. Todo irá de acuerdo al plan. Cambio y fuera.
Espero que les haya gustado~
No se preocupen, es el primer capítulo. Se pondrá más interesante y los capítulos serán más largos.
Si me dejan un review, tendré fuerzas para seguir con esto. Por favor (●´ω`●)
Bye~
P.D. Feliz 18/13!
