Título: Trato

Pareja: Zoro x Nami (ZoNa)

Summary: Nami suspiro, sabía lo que vendría a continuación, rendida.
– y ¿qué es lo que debo hacer? – pregunto aguantado los deseos de tomar la bolsita entre sus manos y comprobar que la cantidad era la correcta. Robin sólo sonrió.
– ¿Haz dibujando alguna vez algo que no sean mapas? – cuestiono.

Disclameir: Los personajes de One Piece no me pertenecen sino a su respectivo autor, Eiichiro Oda-san, sólo la historia es de mi autoría… y es sin fines de lucro… sin mas preámbulos la historia.


Sonrisa

.

..

Empezó por dibujar sus pies, iniciando por sus largos y definidos dedos que se encogían cada vez que bajaba al realizar una sentadilla. Posteriormente subió hasta sus tobillos percibiendo justo donde todos los tendones del pie e inserciones del musculo se reunían una cicatriz en todo el perímetro de la pierna lo que la hizo recordar aquel fatídico día en él que había decidido cortarse los pies para poder salvarlos de morir al ser convertidos en estatuas de cera.

Llevo su mano izquierda a su pecho, aun podía sentir el miedo, la desesperación e impotencia que la invadió cuando su cuerpo dejo de responderle, aunque había pasado situaciones más escalofriantes como hace dos años por alguna extraña razón esa en particular le provocaba el mismo miedo que la ocasión en que los separaron.

Tal vez porque en esa ocasión vio muy cerca la muerte o fue el hecho de que por primera vez notó la vulnerabilidad de todos ellos, en especial la de Zoro, al que siempre había considerado al igual que Luffy en alguien fuerte que era casi imposible derrotarlo y en el momento en que éste decidió cortar sus propias piernas fue sin dudar el momento en el que sus esperanzas murieron por completo, siempre habían logrado escapar de los problemas, arreglárselas de tal forma que por más peligrosa que se tornara la situación escaparían pero en esa ocasión no se veía así.

Sin embargo aun cuando todo se nublo en su mente, se dio cuenta de la estima que tenía Zoro hacia ellos, que no dudo en sacrificarse para que ellos siguieran vivos…

Sonrió esta vez sinceramente mientras escuchaba el conteo de Zoro, siempre creyó que era un idiota insensible y colocando su palma en su mejilla la apoyo por un momento en su pierna, observándolo, que equivocada estaba, Zoro se preocupaba por cada uno de ellos tanto como Luffy lo hacía, por algo lo había escogido como segundo al mando, no sólo era su fuerza también guardaba sentimientos muy profundos por todos, no pudo evitar ensanchar su sonrisa, el mismo sentimiento se había instalado en su pecho cuando Luffy la había salvado o cuando lo veía esforzarse más de la cuenta.

Dedicándole sin que se diera cuenta la misma sonrisa que sólo se la había mostrado a su capitán cuando la había rescatado.

Continuo con sus pantalones negros que se ajustaban cada vez que agachaba y brincaba levantándose junto con sus enormes pesas… Se detuvo por un momento, al observar su espalda baja y su trasero….

No pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada, que tuvo que regresar casi inmediatamente, no tenía tiempo y debía aprovechar antes de que Sanji les llamara para cenar, además pronto el atardecer se haría presente y con él el anochecer, así que siguió su trayecto dibujando su Haramaki y sus pliegues deteniéndose nuevamente al llegar a su abdomen, cada musculo estaba perfectamente tonificado y definido que le era fácil saber que musculo se movía cuando subía sus manos soportando la gran cantidad de peso incluso podía incluso observar como el sudor recorría sus músculos perdiéndose en su Haramaki verde.

Era perfecto, anatómicamente hablando claro. Poseía un cuerpo que solo podía apreciarse en la esculturas griegas. Tuvo que centrar su atención y recargar su cuaderno en sus piernas para poder dibujar con detalle, desde el movimiento de sus músculos hasta las venas.

Hasta que llego a sus brazos decidiendo que la mejor postura era cuando las pesas bajaban y la mayor parte de sus músculos eran visibles. Una vez finalizo siguió con su cuello ancho por consiguiente trazo las líneas guía para su rostro cuando las obtuvo delineo cada uno de sus cabellos.

Sólo cuando termino se detuvo no sin antes dibujar su mentón, pómulos y orejas, sólo su nariz, ojos y labios le hacían falta pero para ello necesitaba que Zoro sonriera, para ser mas especifica volviera a sonreírle de esa manera.

Dio vuelta a la hoja intentando recordar aquella bella sonrisa; la curvatura de sus labios que revelaban sus perfectos dientes blancos, la tensión de cada musculo que hacía estragos marcando sus pómulos, y provocando un hoyuelo en cada mejilla. El brillo que se reflejaban en sus enormes orbes negras similares a dos perlas oscuras, las líneas que surcaban sus parpados que se cerraron una vez ampliaba su sonrisa. Sus dos líneas características frontales cada una a un costado a centímetros de donde comenzaban su cabello, las arrugas de su frente….

Sin embargo aun cuando recordaba casi en su totalidad, plasmarlo le fue imposible… dibujo una, dos, tres, cuatro veces pero ninguna le gustaba, algo le faltaba a cada uno, aun cuando le había cambiado cosas o agregado ninguna se acercaba en lo más mínimo.

Necesitaba volverlo a ver sonreír, cerró su libreta ocultándola en su mochila, adoptando su postura de antes lo observo, a pesar del tiempo trascurrido, poco más de dos horas para ser precisos, Zoro seguía concentrado en sus ejercicios.

Era el único constante.

Desvió su vista por un momento notando que faltaban segundos para que comenzara el atardecer… y tal como lo predijo los anaranjado y rojizos rayos comenzaron a filtrarse por la ventana pintando a su paso todos los objetos de la habitación, incluido al espadachín que en el instante que los rayos tocaron su cuerpo dejo sus pesas y retirando la venda de sus ojos sonrió de forma burlesca, sin embargo los haces luminosos hicieron que su expresión fuera cálida, casi dulce.

– No fue suficiente tiempo para poder observarme bien– índico ya que desde que había cubierto sus ojos con aquella venda había sentido la mirada de Nami fija en él, tanto que estuvo tentado a quitársela y preguntarle por qué le miraba de esa forma, pero desistió concentrándose en su ejercicio aunque le hacía sentir incomodo, una parte de él le gusto toda la atención que la navegante le daba.

Nami contrario a las expectativas de Zoro se levanto sin decir nada. El espadachín se tenso, arrepintiéndose de su comentario, no creía que fuera suficientemente para que Nami lo golpeara.

Entrecerrando sus ojos intento ver la expresión de su compañera sin embargo la luz se lo impedía. Una vez que se detuvo frente a él estiro su mano Zoro instintivamente cerro sus ojos esperando el golpe que nunca llego, al ver que demoraba, poco a poco los abrió sólo para parpadear confundido, Nami le veía de forma bastante extraña y su mano se dirigía a su abdomen con intensión de tocarlo y estaba a punto de hacerlo, sólo unos milímetros más….

– Nami-san – se escucho una voz grave gritar, provocando que Nami saliera de su letargo y se diera cuenta de lo que hacía rápidamente se dio media vuelta tomo su mochila y se dirigió a la salida.

– Debes tener hambre – expreso sin voltear a verlo bajando el primer escalón – vamos a cenar – propuso sin esperar respuesta bajo dejándolo sumamente confundido.

– Tsk – chasqueo la lengua antes de ir por su toalla y secar el exceso de sudor – Maldito cocinero – susurro tomando lo que quedaba de agua, una vez que la termino arrojo la botella, molesto, tenía que interrumpir justo en ese momento….

.

..

Apenas Zoro llego Nami se levanto excusándose de no tener mucha hambre dejando prácticamente casi todo la comida, y pidiéndole a Sanji que le llevara el té y postre al estudio, ya que necesitaba terminar algunos planos antes de desembarcar mañana.

Zoro simplemente parpadeo desconcertado para luego fruncir el ceño una vez que Nami pasó a su lado sin voltear a verle en ningún momento.

Una vez que Sanji le llevo todo al estudio se encerró en él repasando sus mapas, organizándolos, intentando distraerse hasta que la imagen de Zoro inundo su mente y con ello la última escena…

Aquella hipnotízate sonrisa, su abdomen desnudo iluminado por el atardecer, invitándolo a tocarlo y sentir la firmeza de cada uno de sus músculos mientras el sudor perlaba cada parte de su cuerpo y su mano a milímetros de tocarlo…

Llevo el dorso de su mano a su rostro, cubriéndolo, se recargo en la silla.

¿Qué había pasado con ella? ¿Por qué había reaccionado de esa manera? Ni siquiera había respondido o reprendido a Zoro por su mordaz comentario… y

¿Por qué le invadían esos extraños sentimientos cuando estaba con él?…. es como si estuviera… enamorada…

No eso no podía ser….

Definitivamente eso no podía estarle pasando….

.

..

Tal como había dicho, la silueta de una enorme isla podía verse a lo lejos. Acercando la taza a sus labios se recargo en el barandal, asegurándose que la cobija que tenía en sus hombros permaneciera allí, la contemplo.

Los tenues rayos solares denotaba el contorno de la isla, que poco a poco se iluminaba conforme mas haces luminosos aparecían en el horizonte, el hermoso amanecer emergía mientras el barco se acercaba lentamente a su destino.

En dos horas desembarcarían…

Intento concentrarse en lo que les depararía en aquella enorme isla, aun cuando había elegido el curso en la log pose más estable, después de una larga conversación con Luffy, en el nuevo mundo cualquier isla era sumamente peligrosa no obstante aunque fuera relativamente pacifica y segura al ser piratas, su reputación y la personalidad de sus compañeros… era suficiente para convertir en cualquier isla peligrosa.

Y así su mente fue divagando en el pasado; los problemas en los que se metían frecuentemente, en todas las aventuras que habían vivido hasta el momento, en las veces en las que Zoro la había salvado…

Al darse cuenta del rumbo de sus pensamientos agito su cabeza de un lado a otro intentando borrar esas imágenes, en específico el rostro sonriente y torso desnudo de aquella tarde de entrenamiento, como si con la acción pudiera eliminar el retrato de aquel día…

– ¿Estás bien? – acompañado de la cuestión el dueño de la gruesa y varonil voz toco su hombro.

Nami no pudo evitar brincar en su sitio y que de sus labios saliera un gritillo agudo ante la sorpresa de la acción, rápidamente giro hacia su derecha, donde había provenido la voz tan familiar y que en ese momento no deseaba por todo el mundo encontrarse.

Ignorando la mirada enfadada que le dirigió la navegante por un breve instante, Zoro sonrió de forma ladina.

– Parece que no es tan difícil asustar a una bruja después de todo – comento ensanchando su sonrisa pues sabía que ese gesto era suficiente para desatar una guerra en la cual después de un par de comentarios terminaría en un par de golpes hacia él y realmente eso esperaba. Era mil veces mejor eso a que lo ignorara.

No obstante lo que le siguió lo dejo estático.

Nami, antes de abrir sus labios y soltar algún comentario o incrementarle la deuda, lo miro fijamente sorprendida posteriormente bajo su vista evitando que Zoro pudiera ver el sonrojo que cubrió sus mejillas.

– ¿Nami? – llamo el espadachín estirando su mano con la intensión de tocar uno de sus naranjas mechones y así comprobar que aquellas pronunciadas ojeras sólo había sido efecto de los rayos solares y que el tenue rosado que apareció en sus mejillas fue un producto de su imaginación.

– Zoro yo… – su voz sonó débil apenas audible, si no estuviera tan cerca de ella no la hubiera escuchado.

Deteniendo su acción el espadachín fijo su atención en la navegante, ella llevo ambas manos a la taza observando el vapor que aun desprendía su cálido café.

– Podrías… – continuo apretando mas el objeto entre sus manos dándose fuerza para continuar.

Zoro quedo estático al ver el perfil de la navegante que poco a poco giro su rostro hacia él; sus anaranjados cabellos destellaron bajo los intensos haces luminosos llegando a un tono casi dorado, su blanca piel brilló recordándole por un momento la pulcra nieve y sus ojos esas dos enormes orbes chocolate centellearon, trasmitiendo una calidez que le embargo y pronto se reunió en su pecho que golpeo con fuerza mientras sus carnosos y rosados labios, le recordaron a un dulce y jugoso melocotón, se abrieron.

– Nami-swan está listo el desayuno – grito detrás de ellos una voz grave interrumpiendo así el contacto visual dado que en el instante que, aquel maldito pervertido cocinero en palabras de Zoro, pronuncio el nombre de la hermosa mujer dio media vuelta dejándolo solo mientras respondía al rubio y se adentraban a la cocina.

En ese momento Zoro no pudo más que pensar un sinfín de insultos dirigidos hacia cierto rubio que no dudaba lo había hecho a propósito y mientras lo hacía se odio por no impedir que durara mas el momento sorprendiéndose en ese instante de sus pensamientos.

.

..

Durante el desayuno no pudo evitar observarla fijamente desviando solamente su vista cuando notaba que alguien más lo notaba o para llevar la comida a sus labios.

Nami aunque evitaba bostezar, cada cierto tiempo sus parpados se cerraban y su atención estaba tan dispersa que ni siquiera se había percatado de su mirada clavada en ella o simplemente lo ignoraba.

Chasqueo la lengua antes de llevarse un pedazo de carne a sus labios, sin poder evitar preocuparse por el estado de la peli-naranja que dejo la mitad de su desayuno retirándose ante la mirada desconcertada de los presentes.

– ¿Nami-san? – llamo Sanji acercándose a su lado.

Girando Nami esbozo una sonrisa forzada.

– Lo siento – se disculpo dando media vuelta – Iré a descansar un momento – indico saliendo por la puerta.

.

..

Estaba preocupado, no podía negarlo desde la ocasión que en vez de golpearlo intento tocarlo, la navegante había cambiado, aunque sólo había pasado un día, parecía distante, y podría jurar que no había dormido el día anterior.

Pero lo que más lo tenía pensativo eran el cumulo de emociones que comenzaba a despertar la navegante en él. Si bien le inquietaba lo que pudiera estarle pasando debido a que era una de sus compañeros y amigos de la tripulación, las emociones que despertaba y creía no sentiría por alguien, Nami por alguna extraña razón las evocaba.

No es que su trato o la forma en la que veía a Nami se hubiera visto alterado por aquellas acciones o porque aquella imagen de ella en la mañana le hicieran dudar, no, ni por el hecho de que no podía dejar de pensar en ello ni que ese pensamiento de besar sus labios en el momento que estos se abrieron cambiarían las cosas con ella, no, es sólo….

– Maldición – mascullo llevando su mano derecha a su rostro lo cubrió, algo andaba muy mal con él.

Retiro su mano de su cara al recordar la botella de agua que le había dado ayer la navegante.

– Eso es – murmuro, el agua que le dio "gratis" debió haber contenido algo que lo hacía reaccionar, si asintió, debía ser eso y convencido de ello salió a la cubierta cuando escucho a Luffy gritar emocionado.

.

..

Frunció el ceño, arrojándose a su cómoda cama. El sueño comenzaba a embargarle aunque se resistía sabía que poco podía hacer. Así que dejándose llevar cerro sus orbes perdiendo poco a poco la consciencia…

No obstante cuando por fin comenzaba a conciliar el sueño el seco golpe a la puerta la levanto de golpe.

– No era mi intensión despertarte – índico Robin antes de sentarse en la cama continua a un costado de ella mirándola fijamente.

Sin embargo las palabras contradecían el semblante feliz de la arqueóloga y Nami sabía en el fondo que no sentía ningún remordimiento de levantarla de mala manera, podía jurar que hasta lo había hecho apropósito.

Pero para suerte de Robin ella no estaba de humor para recriminarle ni nada parecido, lo único que deseaba era descansar y olvidar lo ocurrido, porque no quería repetir lo que unos instantes antes del desayuno hizo a falta de sueño, porque estaba casi segura que si no se hubiera desvelado pensando y dándole vueltas al asunto de Zoro no habría hecho o intentado lo que hizo.

Tenía que ser culpa del sueño. Eso debía ser…

– Pareces cansada navegante – elevo su semblante observando a su amiga desconcertada por un momento, después suspiro hundiendo su cara en la almohada.

– No pude dormir anoche – comento, aunque sabía perfectamente que Robin lo conocía de ante mano, su semblante la delataba, además no dudaba que cuando salió a la madrugada del cuarto la despertó.

Pero no tenía ganas de pensar lo que planeaba su amiga.

Robin sonrió.

– No es malo desarrollar sentimientos por alguno de nuestros compañeros – señaló divertida cuando observo a la menor levantarse de golpe reflejando en su rostro lo sorprendida que se encontraba.

– De que estás… – musito nerviosa.

– Como he dicho no es malo – reitero cruzando sus piernas.

– ¿A qué te refieres? – frunciendo el ceño y cruzándose de brazos observo a su amiga que con una sonrisa continuo.

– Amor por ejemplo – fue la simple respuesta que dio la morena antes de tomar un libro de la cómoda ante la atenta mirada de la peli-naranja.

– Pero que…

– Podrás negarlo todo lo que quieras pero no puedes mentirte – le interrumpió al notar sus intenciones, conocía a la navegante lo suficiente para saber no era muy honesta consigo misma en ocasiones y sabía que necesitaba cierto empujón.

– Eso no es verdad – y aun así como esperaba Nami lo negó.

Robin la observo detenidamente, quizás aun no se daba cuenta de sus sentimientos. Por lo que había dicho Luffy y la escena que contemplo afuera de la cocina, era evidente que ambos sentían algo el uno por el otro. Sin embargo apresurar las cosas podría ser contraproducente así que opto por dejar las cosas como estaban.

–Quizás tengas razón – le dio la razón, levantándose de su cama dio media vuelta y cuando estuvo a punto de salir de la habitación se detuvo – No se te olvide nuestro trato – comento abandonando el lugar.

Frunciendo el ceño inflo las mejillas mientras se cruzaba de manos.

– Lo sé – respondió aunque Robin no se encontraba en la habitación sabía que su amiga la había escuchado perfectamente por lo que agrego.

–Hoy me encargare de ello – después de todo lo único que le faltaba era la enigmática sonrisa que Zoro le había mostrado ayer y no creía que fuera difícil volver hacerlo sonreír de esa manera, además le demostraría que no estaba enamorada del espadachín.

Decidida se arreglo un poco antes de salir y poner en marcha algunas ideas que tenía en mente.


Notas finales: Primero que nada ¡muchas gracias! Soy muy feliz al saber que les gusto la historia aunque es pronto para festejar, me emociona saber que es una de sus favoritas y en serio espero que siga siendo así.

Shivisdivis: cuando lo escribía he de confesar que recordé esa escena en particular y recurrí en parte a eso, ya que la única forma eficaz de que Nami aceptara era recurriendo al dinero, jejeje también porque ese capítulo en especial me dio mucha risa, cuando aceptaban a Robin en la tripulación y como se los gano en especial a Nami y Usopp.
Muchas gracias realmente me encanto tu comentario, espero que sea de su agrado este capítulo tanto como el primero además agradezco mucho los ánimos los abrazos, besos y saludos e igual muchos saludos, besos y abrazos Itami-chan! Espero que te vaya muy bien este año y mucha suerte!

Yoko-Zky: Muchas gracias me alegraste el día, espero que este capítulo también sea de tu agrado ZkyWalker-san mucha suerte y animo con el cosplay son realmente increíbles!

Guest: Me alegro que te haya gustado mucho, a mi también me encanto que hayas comentado y dado tu opinión, muchas gracias, espero que este capítulo sea de tu agrado y que te vaya muy bien este año mucha suerte!

Lilimargaritagonzalez: Me alegro mucho que te haya gustado, lamento mucho la demora, no tengo justificación, pero espero que te guste este capítulo tanto como a mi me gusto tu lindo comentario, muchas gracias por los ánimos prometo no demorar en la siguiente entrega Lili-sanya que esta casi finalizado y aunque sea tarde, espero que te vaya muy bien en este año mucha suerte y animos!

Shironeneko: muchas gracias, me alegro que te haya gustado espero que este capítulo también sea de tu agrado y que te vaya muy bien este año mucha suerte y animos shironeneko-san!

Bestsellerwriter: Si, es uno de mis propósitos de este año, terminar esta y otros proyectos, no te preocupes, el capitulo siguiente está casi terminado por lo que mínimo puedo decir que tendrá el capitulo tres listo la próxima semana. Y estas en lo correcto latía muy rápido el corazón de Nami, por lo que espero que el tuyo no tanto, no quisiera que sufrieras un paro cardio-respiratorio pero teniendo a Zoro enfrente dudo que alguien no sufra uno jejejeje, concuerdo completo con tu descripción es irresistible por decir o calificarlo de alguna manera, así que es imposible que Nami no caiga en la tentación.
Si, desde que apareció en la serie siempre se me ha hecho un personaje intrigante y muy lista, por lo que tendrá una pequeña participación en todo esto.
Por otra parte muchas gracias por tus ánimos y tu comentario simplemente me encanto, cuando lo leía recordé esa parte en la que Nami se sonroja y lleva sus manos a su pecho y me entro la inspiración para continuar, realmente lo agradezco por lo que espero que te guste este capítulo y los que siguen! Espero que te vaya muy bien en este año mucha suerte y un fuerte abrazo!

JuaniPerver: Muchas gracias por los ánimos! Realmente me alegro mucho tu comentario y que te haya gustado espero que este capítulo no sea la excepción y lamento mucho la demora, no tengo perdón, pero prometo que en la siguiente estará listo pronto. Espero que te vaya muy bien este año y mucha suerte en todos tus propósitos JuaniPerver-san!

.

A todos lo que agregaron esta historia a sus favoritos muchas gracias espero que sea de su agrado este capitulo como el anterior.

.

Por último cualquier cosa, opinión o idea que deseen aportar con gusto lo recibiría y contestaría ya sea por este medio o por PM.