Hetalia.

Si el amor se pudiera oler… A qué olería tu amor?

Capitulo 2.

-Con que esta es la ciudad de Hamburgo? Bonita, me agrada…

Un joven le extiende la mano a la bella Mexicana para ayudarla a bajar del carruaje. El chico de unos 20 años, se presenta ante ella como Bruno, México le da una cálida sonrisa. Entran a un Hotel de tres estrellas, donde la morena se hospeda. Se siente cada vez más cerca de Ludwig, a quien casi cree poder percibir con el olfato. Ella misma se asustaba, desde hacia tiempo que estaba obsesionada son ese sentido. Dios, el tener la casaca de guerra de Alemania, pensar que era un pedazo de su amado, era como un retrato.

-Bruno, Sabes donde se encuentran las oficinas de reclutamiento? Necesito ir de inmediato.

-Señorita, no creo que sea conveniente que una dama como usted vaya a ese lugar exclusivo de varones… Y menos si busca al señor Ludwig…-Marcando con su acento duro.

-Acabáramos… En toda mi historia, me he enfrentado al machismo en todas sus magnitudes, así que ningún general me va a detener, y menos si necesito encontrar a mi amor. Una mexicana cuando ama, entrega todo, da la vida si es preciso, no se anda con niñerías, en fin, todas la mujeres somos así, y si sabes lo que te conviene, mi amigo, me vas a llevar a ese lugar.

-No es necesario que se ponga de ese modo, tranquila… La llevaré en seguida. Pero no quiero que luego se queje, ahí son muy estrictos.

-¿Estrictos? ¡Bah! Estricto es pasar la noche sudando con un metro ochenta, rubio de ojos azules, con una voz grave y que parece molesta… Nomas me acuerdo y…

-¡Señorita!

-Tranquilo, Bruno, que es solo un albur, ¿O qué? ¿No te han tratado así de estricto? Vamos de una vez a la oficina de reclutamiento. Tengo ganas de saber donde esta Ludwig, de seguro pegará un grito cuando me vea.

Las antiguas oficinas de reclutamiento de la Ciudad de Hamburgo, eran una verdadera fortaleza, donde los soldados novatos se entrenaban duro todos los días para tener un mejor rendimiento en el campo de batalla. Se podían escuchar los gritos de los entrenadores, los gemidos de cansancio de los muchachos que corrían muchos kilómetros para estar en forma, también se veían desde afuera a los chicos entrenando con sus fusiles. Nuestra mexicana, Amy respiraba hondo, el olor a pólvora quemada era un aroma que también le recordaba a él. Bruno estaba un tanto apenado, puesto que algunos cadetes chiflaban y hacían mofa de la presencia de una mujer, y mas siendo él quien la llevara. Se incomodaba tanto, que por un momento se detuvo, pero la morena le indicaba con la mano seguir de frente. En medio de su caminata hasta las oficinas principales, cuando capturó la atención de la joven un cadete, de no más de 18 años, estaba de rodillas en el suelo, con ambas manos apoyadas en el tronco de un árbol. Un superior, enfadado, le daba de azotes con una cuarta de caballo, sin piedad alguna, y humillándolo cada vez que le golpeaba. El chico no podía quejarse, tenía los ojos cerrados fuertemente, con la mandíbula apretada, tratando de mitigar el dolor.

México, tan ofendida, se fue directo hasta aquel hombre y le arrebató el salvaje objeto de castigo, ante la mirada sorprendida de los presentes.

-¡¿Pero que chingados le pasa?! ¡Pretende matar a este niño a golpes, truhán?!

-¡¿Quien es esta Frau?!

-¡Soy Amy Díaz Sandoval, mejor conocida como República Mexicana, solo llámame México, salvaje!

-¡Señorita México, deténgase! ¡Este hombre no la respetará por ser mujer!-Gritaba desesperado Bruno.

-¡Déjalo, que se atreva a darme un guamazo, a ver de a como nos toca!-México se remangaba la blusa blanca, mirando como toro embravecido al ingrato superior.

-¡No se meta, México, es una reprimenda por ser el último en correr los 5 km. que les ordené! ¡Devuélvame mi cuarta, o le tocaran a usted también!

-¿Qué, idiota? ¡Solo tócame, y ya te las veras conmigo, canalla!

-México, por favor, no haga una escena.

Bruno abrazaba a la morena por la cintura, mientras esta pataleaba contra el superior mala cara, quien trataba de arrebatarle su azote. En tanto, una figura familiar llegó y detuvo al superior por una se sus muñecas, sacándole un grito de sobresalto.

-¡¿Pero qué rayos?! Señor Japón, es usted…

-No creo que al comandante Ludwig le agrade saber que está usted discutiendo con su novia, Amy Díaz, así que le aconsejo se relaje.

-¡Japón! ¡Qué gusto verte!-México abrió sus brazos para saludar al país asiático, quien estaba sonrojado ante tal saludo efusivo.-¿Cómo están, hombre, y Alemania? ¿Dónde está mi Ludwig?

-¿Conoce a esta mujer tan rara?-Preguntó el superior, olvidando al joven castigado.

-Ya se lo dije, Gral Persie, ella es la prometida del comandante Ludwig, le pido que deje a ese muchacho en paz, solo es un ejercicio.

-Rara…¨'-Se enfadó México.

-Vaya, no me explico de los gustos del comandante, pero… En fin, como petición suya, y no la de una mujer, dejaré al chico, pero gracias a la intervención de esta… Dama, voy a dejarlo ir.

-Que no se le olvide mi nombre, engreído de porra… Soy México, y usted, no deja de ser un azotado… Vámonos, Japón, necesito hablar contigo.

Caminaron alejándose del lugar, en tanto, la morena se percató de que el nipón llevaba un brazo vendado y apoyado con un cabestrillo colgando de su cuello.

-Oye, Japón, ¿Qué te ha pasado en el brazo?

-Oh, ¿Esto? Me he luxado el brazo en medio de la pelea. Alemania e Italia siguen en el frente, justo en la frontera con Francia. Inglaterra ha sido implacable, y apoyado por América… Me temo que esto se convierta en guerra civil.

-No, pues, hay que evitarlo… Inglaterra, ese méndigo cejudo me va a conocer. Voy a participar en esta guerra como su compañera. Quiero ir al frente junto a mi Ludwig.

-¿Qué? No, mejor no lo haga. Al señor Alemania no le agradará ni pizca que esté en ese lugar. Francia no se detendrá si la ve.

-No le tengo miedo, ya se como es de pervertido, si ya le puse su estate quieto en mi amado Puebla, así que pierde cuidado. Soy una machetona, y les voy a dar su merecido a esos ingratos. Solo deseo saber… ¿Cómo está Alemania?

-Ah, el señor Alemania está bien. No debe preocuparse.

-Lo sé, pero llevaba un mes entero sin recibir una carta, o un recado, algo que me dijera que esta sano y no le ha pasado nada. Lo más cercano que tenía de él, era esa vieja casaca de guerra que me dejó esa noche que se despidió de mí… Bruno, muchacho, regrésate al hotel. Me voy a quedar aquí, necesito que me traigas mis cosas.

-¿Se va a quedar aquí? –Japón abrió los ojos, impresionado.-Hace mucho que tiempo que usted no tiene una guerra, esto es totalmente distinto, hay mas armas, mas medios de ataque, seria una locura dejarla participar.

-No, cuando se ama a alguien, no hay locuras, son muestras de amor verdadero. Voy a ayudarle a Alemania y a Italia. Y cuando te recuperes, seremos cuatro al frente.

-Me parece algo desmedido, pero esta bien. Voy a informarle a…

-¡Ni se te ocurra arruinar la sorpresa!

-¡Kyaaaa!-Gritó el nipón asustado-¡¿Qué hice?!

-No quiero que le digas nada a Alemania, es una sorpresa. Advierte a los demás, por que esta mexicana va a caer como un huracán sobre los rubios que molestan a mi Ludwig.

Japón sonrió encantado. Tenía cierta envidia, pues le agradaba la idea de que una chica como México también fuera capaz de enfrentar los más arriesgados peligros con tal de estar a su lado. Así que se limitó a ordenar una habitación para la morena, ya que necesitaba instalarse y comenzar con los entrenamientos antes de partir al campo de batalla. Lo que no sabían era que un espía estaba vigilando su conversación.

-Vaya, vaya, con que mon cherie México va a meter su mano en la guerra, siendo que es un feudo entre varones… Bueno, no puedo evitarlo, me agrada la idea de que nos enfrentemos cara a cara, cuerpo a cuerpo… Oh, la, la… Será de lo más divertido…

A la mañana siguiente, la mexicana ya estaba practicando lucha con otros cadetes, quienes a pesar de su corpulencia y mayor estatura, terminaban rendidos en el piso, suplicando piedad, puesto que México era imparable y no les daba ni tregua. Japón estaba sorprendido, en menos de una hora, la chica ya había dejado en la banca a unos 23 soldados alemanes.

-¿Qué? ¿Eso es todo?-Les animaba la morena con la voz entre cortada-Sepan que esto… Ha sido solo el principio… ¡Vamos, o se lo diré a Ludwig!

Al escuchar el nombre de su superior, los muchachos saltaron del suelo y se abalanzaron contra la mujer, siendo derrotados de nuevo uno por uno, hasta que ya les valió un cacahuate ser delatados ante el comandante. México estaba satisfecha, pues comprobó que seguía en buenas condiciones, y podría sostener la batalla.

-Voy a tomar una ducha, espero que se preparen para la próxima, por que la verdad solo estaba calentando, y ahora que me di cuenta de mi fuerza, he notado que doy para más.

Ante lo dicho, los muchachos solo exclamaron en son de derrota, no se podían explicar cómo era posible que una chica de baja estatura podía hacerlos trizas en instantes. Horas más tarde, del otro lado del mar, Inglaterra sostenía una taza con su mejor té. Ya eran las cinco de la tarde, la hora siempre acostumbrada para tomar tal bebida. Escuchó con desagrado que tocaban a la puerta, le disgustaba mucho ser interrumpido en su hora de relajación.

-Adelante…-Dijo sin mucho ánimo.

-Mon Amour, he llegado…

-Oh, Francia… ¿Qué demonios haces aquí? Te encomendé una misión.

-Tranquilo, Angleterre, que te traigo buenas noticias, oui, oui…

-Ah… ¿Y ahora de qué se trata? Si te refieres a que conseguiste fotos privadas de Prusia yo…

-No, no, no… No se trata de eso, estoy en camino, pero no. Se trata de una bomba sexual muy latina… Traída desde el otro lado del Atlántico, mon ceur…

-Mmm…-Inglaterra dejó la taza sobre la mesita de la sala, intrigado-¿De quién rayos hablas?

-Oh, no quiero que te de un sobre salto, mejor siéntate, por que te vas a desmayar…

-Si, cómo digas, solo suéltalo.

-Bien, como quieras, se trata de la bellísima República Mexicana.

-¡WHAT THE F***!

-Oui, como lo oyes, México está en Alemania, en el campo de entrenamiento de los novatos, acompañará a Ludwig y al lindo Feliciano, ¿No te parece espléndido?

-¡Ah..! ¡¿Espléndido?! Parece que no la conoces… Es una salvaje… Bueno, lamento hablar a si de una lady, pero en el caso de México aplica perfecto.

-Mon amour, no pareces un caballero, esos años como pirata te han convertido en un mal hablado, por eso no me extraña que no estés con una cherie, y te conformes con la insana compañía del bobo de Alfred…

-¡Cállate, idiota!

-¡Hump! ¡Y tú eres un batard!

-¡F***! ¡Así no vamos a llegar a ningún lado! No me gusta la idea de que México vaya a reforzar los ataques de esos perfectos imbéciles… Ya van a ser cuatro, y nosotros somos tres. En estos momentos América está en una misión de reconocimiento cerca de tu casa, ahí se están enfrentando tus tropas y las mías contra las de Italia y Alemania. Creo que voy a…

-Emm… Amour, no me gusta nada tu expresión… ¿Acaso vas a suicidarte? Te puedo ayudar…

-¡Grr…! ¡No seas tan tarado, por favor! Voy a pedirle refuerzos a Ru…

-¡Noooo!-Gritó asustado el ojos azules-¡Por lo más bello y sagrado! ¡Russia es un desalmado, y da miedo!

-Por eso, Russia es perfecto para mermar la defensa de Alemania e Italia, aunque Feliciano es un cobarde que se esconde detrás de ese idiota de Ludwig. Ja, ja, ja… Con o sin México, vamos a ganar!-Poniendo ojos de loco, desquiciado.

-"Angleterre, ya me dio miedo… Pero no deja de verse lindo, a pesar de ser un batard"

CONTINUARA…

Hola otra vez, pues este es el segundo capitulo, espero que les agrade. Voy a explicar un poco lo que esta pasando, ya que un lector me hizo unas preguntas. Uno, no se trata de ninguna guerra mundial, es solo un pleito que me he inventado para la trama, será una guerra entre los países del eje y México, contra Inglaterra, Francia, EU y el recién mencionado Russia, corre el año de 1880. Segunda, no voy a ser mas pareja que México y Alemania, tal vez haya otras, o quizás sean solo insinuaciones, pero pareja en concreto solo serán la morena y el germano. Y tercero, no me gusta el yaoi, así que no voy a ponerlo como tal. Quizás solo las mañas de Francia de toquetear, pero nada mas. Aclarado todo, espero les guste.

See ya!

NOTAS: Los personajes no me pertenecen, son de Hidekaz-San, el OC de México es Amy Díaz Sandoval, será una chava agresiva, peleonera, amorosa y comprensiva. En ella verán reflejada mi persona. No soy tan chaparra como ella, pero me choca que me hagan enojar, como a ella. Por cierto, Amy tiene tatuado el águila en la espalda, justo sobre el omóplato izquierdo, lo cual vuelve loco a Alemania ^.O Luego subo un boceto de cómo es mi México, yo les aviso donde estará. Quise acabar con el eterno cliché de ponerle nombres mexicanos, no es que no me gusten, solo que siento que están algo gastados. Bueno, ojala les guste el nombre de Amy, sino, pues ya que, así se llama ahora, je, je, je…