Capítulo 2: "Lo que ocurre en el club de tenis"

Se comenzó a alejar de Kaido yendo a por su patineta, tuvo que cercar el auto donde al otro lado habia bajado una persona, quien tenía el preciado objeto de la muchacha en sus manos.

-¡Dame eso! -dijo Masako mientras le quitaba la patineta al muchacho.

-Así que una chica brusca ¿Eh?

-¿Y tú quien te crees para colocarte así? ¿Acaso por tener un auto lujoso crees que puedes hacer lo que quieras? ¡Mira! Casi provocas un accidente.

-Pues no deberias venir en esto a estudiar y menos a tanta velocidad -decía el muchacho divertido-: ¿Se te pasará si te regalo una rosa?

-Claro que no, eres un idiota -decía Masako mientras se iba quejandose hacia dentro de la escuela.

-Bueno, me voy a lo mío, yo venía a ver al club de tenis -dijo el chico mientras miraba a la muchacha desaparecer y que los demás alumnos se volvían a sus asuntos.

El día siguió con su curso normal, aunque en clases se vio a Masako bastante molesta por el incidente ocurrido en la mañana, por ello nadie optaba en acercarsele en clases ya que no le conocían demasiado, bueno, a quien querían engañar, nadie la conocía ni les interesaba mucho hacerse los amigos de toda la vida así que le dejaron con sus temas.

Después la muchacha asistió a ver las prácticas del club de tenis femenino, no quería ingresar puesto que el nivel no le agradaba ya que se demostraba muy bajo pero de todos modos dejo su carta de ingreso a la profesora Sumire, quién se mostró sorprendida por ello.

El miércoles y jueves pasaron tranquilamente para los chicos, Masako fue aceptada en el club de tenis así que allí comenzó a entrenar pero se desmotivaba rápidamente al ver como eran las otras muchachas. Iba bastante cabizbaja luego de las prácticas siendo la última en salir de los vestidores.

Aunque pensaba en mil y un formas para motivar a sus compañeras a ser mejores no encontraba como abordarlas, esto le deprimía aún más. Varios recuerdos vinieron a su mente, los días que paso en HigaChuu donde nadie le discutía ya que era la sub-capitana y una de las mejores jugadoras, y resistía aquel pesado entrenamiento como si fuera algo bastante sencillo.

También recordaba las salidas después de las prácticas, los entrenamientos en la playa, donde luego de eso siempre terminaban jugando o yendo a tomar algo. También recordaba a Kai, cuando aparecía en la escuela siempre con algún detalle para ella, así fue como le conquistó y ahora la distancia le aburría, puesto que él siempre fue su apoyo cuando ella se cansaba y ahora no estaba a su lado. Mil y un pensamientos en su mente hasta que alguien le sujeto por los hombros en la entrada de la escuela, levanto su vista y se encontro con un castaño que la miraba con sus azules ojos.

-¿Qué ocurre, Fuji-sempai? -pregunto Masako observando al muchacho.

-Te estaba esperando ¿Regresamos juntos a casa?

-Claro, no hay problema -aceptó Masako mientras el ojiazul se apartaba para que siguieran su camino.

-Te veo bastante decaída ¿Que ocurrió?

-No me agrada mucho el club de tenis, son aburridas, mediocres y mil cosas más -decía Masako bajando la mirada.

-Es por eso que no son muy buenas, no son reconocidas como el club masculino.

-Ya me dí cuenta -contesto Masako mirando al cielo-: En Higa no me ocurrían estas cosas, en verdad se veía que habia autoridad... Ya hemos llegado a mi casa.

-Así que aquí vives... bonita casa -dijo Syusuke mientras miraba el lugar.

-¿Quieres pasar?

-No, gracias por la invitación pero tengo cosas que hacer... Por cierto, te ví bastante decaída así que te tengo un presente -dijo Fuji mientras buscaba en su bolso.

-¿Un presente? No era necesario que te molestaras -dijo Masako sonriendo.

-Cierra los ojos, por favor -dijo Syusuke mientras sacaba una pequeña cajita, Masako cerro los ojos y el chico paso sus brazos por detrás del cuello de ella dejando una pequeña cadena-: Ahora puedes abrirlos.

-¿Eh? Estás muy cerca... vamos, alejáte un poco -dijo Masako empujandole y luego observó su cuello, vio una cadena que tenia con pequeño dije colgando con su nombre-: Que bonito detalle, gracias sempai.

-No hay de qué -dijo Fuji sonriendo, estaba más contento porque su regalo le habia gustado a la menor-: Bueno, ya me voy a casa, nos vemos mañana, adiós -se despidió el muchacho mientras depositaba un beso ne la mejilla de la chica haciendola sonrojar para luego mirarla, sonreir e irse.

-Adiós, sempai -dijo Masako sonrojada entrando a casa.

Al día siguiente, Masako llego a la escuela bastante atontada, no iba tan atolondrada en la patineta, o al menos iba más calmada de lo normal. Quizá el incidente de ayer le habia calmado un poco los ánimos.

Las clases pasaron bastante aburridas, y el almuerzo fue más divertido compartiendo con algunos titulares del club de tenis, donde Fuji no dejaba de observarle divertido y ella bastante sonrojada escondiendose entre Momoshiro y Kaido.

Siguieron las últimas clases, y al terminar de inmediato se dieron inicios a las prácticas de diversos clubes, ya era viernes así que la mayoría ya estaban consolidados.

En el club de tenis femenino, Masako se dedicaba más a observar que a jugar, buscando como poder mejorar el club pero volvía al mismo punto. En cambio, en el sector de varones, los chicos entrenaban arduamente pero se detuvieron en el instante que Horio llego gritando que alguien los estaba buscando, los muchachos se sorprendieron por lo inquieto del joven novato.

-¿Es normal que tengan visitas? -pregunto la morena mientras pasaba por las canchas para ir a cambiarse de ropa.

-No tan normal, pero si recibimos algunas a veces -contesto Oishi viendo que todos se detenía-: ¿Y tus prácticas?

-Las chicas se aburrieron y ya terminaron, realmente no tienen los mismos animos que ustedes por ser las mejores.

-Qué lástima -comento Oishi algo decepcionado, y más aún al ver la expresión de la muchacha.

-Pero bueno, por algo pasaran las cosas así que prefiero no preocuparme por ahora, además recibiré una visita y por eso estoy muy feliz.

-Que bien -contesto Oishi viendo que la chica se iba tarareando muy feliz hacia los vestidores femeninos.

-Al parecer no le agrada mucho el club de tenis -comento Eiji viendo como se iba.

-Lo sé, y es algo lógico, de ser sub-capitana para llegar a un club donde las chicas no quieren hacer nada, es normal que se sienta así.

-Oye, Horio ¿Y de dónde viene nuestra visita? ¿Yamabuki, Saint Rudolph, tal vez Fudomine? -preguntaba Momoshiro preparandose para jugar con aquella mirada tan desafiante.

-Creo que viene del HigaChuu -respondió el muchacho aún inquieto.

-¿Del HigaChuu? ¿Y cómo sabes que viene a jugar con nosotros? Tal vez viene a ver a Masako, mi compañera, supe que ella viene de aquel instituto -dijo Momo pensativo.

-Pero estaba preguntando por el club de tenis, viene con Kachiro y Katsuo, yo me adelante para avisarles -dijo el chico aún alterado.

-Allí vienen -afirmo Fuji viendo como se asomaban los dos pequeños y detrás venía el moreno más alto con el uniforme del Higa.

-Pero no creo que venga a jugar -comento Ryoma también mirando.

-Yo tampoco lo creo, ni creo que venga a ver a uno de nosotros -comento Eiji sonriendo picaramente viendo que el chico venía con un bolso y un ramo de flores detrás de él.

-Hey, ya les dije que no vengo a jugar, vine a buscar a alguien del club de tenis... -decía Kai intentando disuadir a los novatos.

-¿Pero no vienes a jugar? -pregunto Horio sorprendido.

-Claro que no, no soy un espía ni nada parecido, sólo vine a ver a mi novia -dijo nuevamente el chico ya algo molesto.

-¿Por casualidad te refieres a Ishieda-san? -pregunto Kaoru.

-¿Ishieda? ¿Masako Ishieda, cierto?

-Sí, ella misma -contesto Kai-: ¿Podrías decirme donde está?

-¿Qué pasa conmigo, Fuji-sempai? Escuche mi nombre -decía Masako acercandose al castaño.

-No es nada de importancia creo, puedes marcharte -contesto el chico mientras pasaba un brazo por encima de los hombros de ella para encaminarla a la salida.

-Se supone que Masako-chan fue a cambiarse ropa, sus actividades han terminado por hoy.

-¿Entonces aún no se va? ¿Dónde quedan los vestidores? -preguntaba Kai comenzando a desesperarse.

-Esperale aquí, Masako pasa a despedirse de nosotros cuando se va, así que mejor te quedas aquí -dijo Eiji sonriendo.

-Ya veo, lo siento, estoy algo emocionado, llevo un tiempo sin verla -se lamento el chico de Okinawa con una mano detrás de su nuca y haciendo una pequeña reverencia.

-Uhm... esa voz me parece conocida... -decía Masako haciendo memoria.

-Son los chicos de siempre -decía Fuji.

-Bueno, debo despedirme... pero pero... ese uniforme lo conozco... -balbuceaba Masako algo sorprendida-: ¡Sempai! ¡Es alguien de Higa! -exclamaba la chica mientras sus ojos se llenaban de estrellitas y tiritaba de felicidad.

-Así parece, acerquemonos para que te despidas, debes estar cansa... da... -decía Fuji mientras veia que la muchacha ya no estaba a su lado.

-Mi sub-capitana se está demorando bastante -decía Kai mientras observaba como entrenaba el Seigaku, y sí, ya estaba bastante aburrido y luego miraba al cielo.

-Kai... -susurro cierta voz que se planto frente a él.

-¿Qué ocurre? -dijo mientras bajaba la mirada y se encontraba con los orbes dorados de Masako-: Masako-chan, cuanto tiempo sin verte.

-¡Kai! ¡Eres tú! -exclamó Masako sonriendo feliz, luego se puso seria-: ¿Así es como te reencuentras con tu novia, muchacho? ¿Desde cuando que estás tan frío? Le voy a decir de esto a Kite y te pondrá un entrenamiento más duro -decía la chica bastante seria hasta que vio el ramo de rosas frente a ella y casi se desmaya de la emoción-: ¿Son para mí?

-Claro que sí, aunque ya no debería dartelas, te has comportado muy mal muchachita, muy mal...

-Oh, ya vamonos -djo mientras le daba una mirada reprobatoria y luego se dirigía hacia sus compañeros tenistas-: ¡Adiós, chicos, nos vemos!

Ambos provenientes de Okinawa se marcharon, mientras que en el Seigaku la mayoría estaba algo sorprendido con la situación, algunos regañaban a Horio por su falso aviso y otros reían de ello, otros simplemente no le dieron importancia (Como Tezuka, Echizen...) y siguieron en sus asuntos.

Al rato, apareció Fuji, quien excusó su desaparición con que habia ido al lavabo, y a por algo de tomar. Fuji no era de los que mentía pero si bastante misterioso, así que mejor era no ahondar más en el tema.

Por otro lado, más bien, llegando a casa de la morena, los chicos iban de la mano, Masako con el ramo de rosas en su mano libre y Kai con su bolso y la patineta de su novia en también, su mano libre. Llegaron al portal de la chica y al abrir se encontraron con otras flores, un ramo de rosas azules con una pequeña tarjeta.

Al parecer, por la cara de pocos amigos de Kai, se dieron a notar bastante sus celos pero la chica sonrío divertida y abrió la tarjeta "Siento el incidente de la otra vez. Atte-. El chico engreído del auto lujoso", con ello fue suficiente para que el chico no siguiera con aquellos gestos.