Konichiwa! Feliz 2011!
Jajajajaj muchos me preguntaron que si este fic tendría continuación o no. En un principio no, pero luego de la fiesta de año nuevo, me dije "por que no?" y bueno, salí con un epílogo -si se le puede llamar así-. Me gusta complicarles la vida a esos dos y bueno, ya verán cn que salí esta vez. Este epílogo lo sacaré a dos partes -no se si es estructuralmente correcto, pero es i fic, y mis reglas XDXD- por que el capítulo de navidad al releerlo me pareció que quedó exageradamente largo y no quiero que se cansen. Además me encanta el suspenso con el que queda esta primera parte!
Apenas termine este fin y "EL ayudante de santa", continuaré con la publicación de "The break Up" y "21 de black jack"
Sin más...!
Epílogo: ¿Año nuevo? ¡Por qué no!
I Parte: La vida de cuadritos
Navidad se pasó volando, y ahora seis después, todos se preparaban para otra gran celebración. La despedida del año viejo y la llegada de año nuevo.
Konoha estaba en sus mejores galas, todos los locales y puestos adorados con luces, los vendedores de pólvora hacían sus aguinaldos atendiendo a la gente que compraba cualquier cachivache que hiciera luz en el cielo para celebrar el inicio del nuevo año. Los locales no paraban de vender comida, bebidas y lo indispensable para una buena fiesta. Flores, uvas, papeles de colores eran otros productos muy consumidos en esas épocas.
Otro lugar atiborrado ese 30 de diciembre, eran los correos. La gente enviaba y recibía como loca cartas a sus familiares y amigos de otras aldeas o que momentáneamente estaban fuera de casa. La gente entraba y salía a velocidades increíbles, y entre tantas personas, una en particular salía a la velocidad de la luz apretando una carta en su mano y con una cara que expresaba preocupación que caía en locura.
Sus cuatro coletas, su cabello rubio, su piel sedosa, sus anchas caderas y su carrera firme y decidida; caracterizaban a Temari en ese momento mientras corría en dirección a la casa principal de los Nara… Su residencia por los últimos seis días desde navidad.
A todo correr paso los portones, no se detuvo a saludar a nadie, abrió la puerta, se quitó los zapatos y subió más rápido que un parpadeo a la habitación de Shikamaru, quien muy perezosamente, estaba recostado en un fuuton que tenía en un arquibanco junto a la ventana que daba al bosque de su familia.
-¿Qué sucedió?-preguntó Tranquilo, viendo lo agitada que llegaba Temari a su habitación.
La kunoichi trataba de recuperar su aliento recostada al marco de la puerta de la habitación. NO había sido una gran carrera, pero era la sorpresa la que tenía sin respiración. Giró su cabeza hacia el hombre de la ventana, y con ojos que expresaban que alguien probablemente había muerto, dijo entre jadeos:
-Mis… hermanos… mis hermanos vienen para acá para pasar Año Nuevo conmigo.
-¿Qué?
-Me llegó esto hoy, me han escrito estos días para que no me sintiera sola-dijo ella más recompuesta, dejándose caer al lado de Shikamaru, quien la recostó sobre él y sostuvo con sus manos las de la chica, viendo el arrugado papel que tenía en la mano- en la carta de hoy dicen que vendrán a Konoha, a pasar año nuevo aquí. Gaara se tomó unos días y Kankuro decía que…
-Deja de hablar un momento-la interrumpió Shikamaru-¿te avisaron hoy que venían a Konoha?
- ¿Y tú no les has comentado de… lo nuestro?
Temari pensó un momento, no recordaba haberles escrito a sus hermanos nada de que, en navidad se había besado dos veces con Shikamaru, que hubiera habido una tercera de no ser porque Yoshino les pescó a punto de besarse cuando iba a desearle las buenas noches a Temari y que había comenzado una relación con él después de que Yoshino misma obligara delante de sus ojos fulminantes pedirle a Temari ser su pareja dado que era "vergonzoso besarse en público, siendo solo amigos". Temari entre risas había aceptado –de todas maneras era algo que eventualmente pasaría- y desde esa noche había pasado los días bajo el mismo techo del Nara.
-No-se limitó a responder ella.
-Estamos en problemas-reconoció Shikamaru, viendo la magnitud del asunto-tus hermanos van a matarme.
-Y a mí tú madre, no creo que le agrade que más gente venga a la celebración.
-Razonemos un poco, antes de hacer nuestros testamentos, ellos no van a llegar a Konoha para mañana, el viaje a Suna mínimo toma tres días, dos poniéndole muy poco…
-"Estamos a un noche de viaje, quisimos darte la sorpresa…"-leyó Temari-dicen que están en una aldea intermedia, como a unos 30 km de Konoha.
-Mendokusai… Estamos muertos.
Hubo un silencio bastante grande. Se avecinaba la situación más incómoda de todas sus vidas….
-Bueno-dijo resuelto Shikamaru- creo que no queda más que aceptar el hecho de que tú familia y mi familia pasarán juntos años nuevo, así que más que lamentarnos, tenemos que movernos.
-¿Qué sugieres que hagamos?
-Primero, avisarle a mi madre que tendremos invitados….
A diferencia de todos los pronósticos posibles, Yoshino Nara se encantó con la idea de conocer a los Hermanos de Temari, y de recibirlos para la celebración de año nuevo.
-¿Por qué no me dijeron antes? Es una estupenda idea conocer a la familia política lo antes posible…
"Seis días… si bastante pronto…"
-¿Y bueno que esperan?-dijo Yoshino frunciendo el entrecejo- ¡Tenemos invitados que recibir! Shikamaru ve y busca a tú padre, y vayan a la casa de huéspedes y saquen toda la basura y pónganla en orden para que allí se queden los hermanos de Temari. Hija, tú ven conmigo…
-¡¿A qué?-dijo Temari, quien instintivamente se agarró del brazo de Shikamaru buscando auxilio.
La compañía de Yoshino no le molestaba a Temari, pero ella coincidía con Shikamaru en el punto de que su madre era una mujer problemática a decir basta y temible si era necesario. Y pasar toda una tarde con ella, por su cuenta… ¡NOOOOOOOOOO!
-Pues tenemos compras que hacer, hay que comprar edredones y cobijas, y adornos que poner en la casita de huéspedes, además de unos tapetes y manteles. Por sobre todo, hay que comprar lo de la cena…
-Mamá creo que Temari sería de más ayuda ayudando a recoger la casita, digo ella tiene una fuerza tremenda…-comenzó a decir el Nara, al sentir las uñas de la chica clavadas en su brazo.
-Para nada hijo, las mujeres a lo de las mujeres y los hombres que sirvan para algo… ¡Y bueno andando!
Yoshino prácticamente hizo arracada a Temari del agarre protector que tenía hacia el Nara y esta finalmente con ojos lastimeros le dijo un tímido adiós mientras era ahora Yoshino quien se agarraba del brazo de la kunoichi en un auténtico paseo de nuera y suegra de compras.
Shikamaru sintió pena por su mujer, pero estaba atrapada en un círculo vicioso conocido como Yoshino Nara, y no creía que no los tres sanin o el mismísimo Naruto pudieran sacarla de allí…
-¡Papá! Tenemos mucho que hacer…
31 de diciembre…
Muy temprano ese día Yoshino sonó una corneta que sacudió toda la residencia Nara. Shikaku, Shikamaru y Temari bajaron a toda velocidad todavía en sus pijamas y se pusieron en una hilera recta viendo hacia Yoshino.
-Muy bien, los Hermanos de Temari llegarán por allí de medio día, así que tenemos que movilizarnos… Shikamaru, Temari ustedes serán los encargados de recibirlos en las puertas a hora señalada, así que les sugiero que se alisten rápido para que, en caso de que lleguen antes, puedan estar presentes…
-Hai-respondieron al unísono.
-Shikaku, tú me ayudaras a poner esta casa en orden en tanto lleguen los invitados. Calculo que a más tardar a las dos ya estaremos todos reunidos, y después la señorita y yo deliberaremos que cocinar p ara la cena.
Todos estuvieron de acuerdo –aunque a Temari no le agradaba la idea de tener que cocinar bajo la supervisión de la matriarca de los Nara- y se dispusieron a sus labores.
A las 12 en punto estuvieron Temari y Shikamaru en las puertas de Konoha, el clima no había mejorado en lo absoluto, así que iban bien abrigados. Sin embargo, no había duda, una idea les rondaba la cabeza a tal punto que les hervía sin la necesidad de un abrigo.
¿Cómo abordar el tema? Ni idea…
Desde que salieron de la casa no se había visto directamente a los ojos, por simple congoja. La situación en sus cabezas –días antes- parecía tan sencilla, ellos dos querían estar juntos y punto. La familia, era algo muy problemático en esa situación, más con los pedazos de familia que tenían los dos y aparentemente era algo que ambos hubieran preferido no tener que manejar hasta un futuro bastante lejano.
Y las cosas seguían en picada, al ver que tan puntuales como un reloj adelantado, por allí de las 12 y media se fueron apareciendo los hermanos de la Rubia por las Puertas de Konoha. Cubiertos con abrigos exageradamente gruesos, Gaara y Kankuro se abrían paso entre la nieve dando grandes zancadas. La rubia contuvo la respiración al ver como la divisaron y le saludaban de largo. Inconscientemente, le temblaron las rodillas. Shikamaru atónito no creía que su hermosa mujer, la dama de armas tomar; mordaz como un cuchillos y temible como una fiera; se pusiera chinita al contarles a sus hermanos de su relación.
-"Nunca habrá tenido que hacerlo"-se pensó Shikamaru, al tiempo que casi en un instinto protector, pasaba su brazo alrededor de la cintura de la joven.
La ojiverde no se inmutó en lo absoluto, en cambio hizo ella lo mismo. De que estaba nerviosa por lo que dirían sus hermanos, pues sí lo estaba; pero no por ello iba a tirar abajo los mejores seis días de su vida ni se avergonzaría de su relación aunque desde la prudente distancia de unos 50 metros, pudiera ya sentir la fulminante mirada de Kankuro sobre ellos dos.
Estando ya a unos diez metros unos de otro, Temari se zafó de su agarre y caminó a abrazar a sus dos hermanos. Gaara parecía bastante tranquilo, el marionetista en cambio le lanzó una mirada furtiva al Nara, quien se limitó a levantar la mano en señal de saludo.
Temari pareció advertir la actitud de su hermano, al cual le dio un golpe en la espalda.
-Felices fiesta Temari-dijo Gaara.
-Igual para ti-le dijo sonriendo- y para ti también Kankuro.
-Definitivamente más para unos que para otros.
LA kunoichi le miró con gesto desaprobatorio, le soltó y regresó al lado de Shikamaru. Para la sorpresa de todos, ella tomó fuertemente la mano del moreno y le arrastró hasta sus hermanos…
-Mi novio-soltó ella tan efusivamente como una bomba atómica.
Gaara miró de reojo la expresión facial de su hermana. Su rostro irradiaba ira pura que perfectamente podría sentirse en un radio de un kilómetro a la redonda. Decidió que sería no meterse con ella ni con sus asuntos personales.
-Felices fiestas a ti también, Nara-san-dijo estrechándole la mano.
-Igual para usted, Kazekage-sama-respondió Shikamaru alegre. "Prueba Uno: Gaara; Superada"
Kankuro fue menos observador en cuanto a su hermana, por lo tanto menos cuidadoso al escoger sus palabras.
-¿Novio? ¿Hace cuanto estás con él?-dijo a manera impersonal, pasando por encima de la presencia de Shikamaru allí…
"Prueba Dos: Kankuro; Strike uno"
-Desde Navidad-espetó ella tajante.
-Es decir que has pasado con él desde ese entonces-respondió él ofendido.
-Métete en tus asuntos- cortó ella- pero sí, me he quedado en la casa de Shikamaru desde navidad, y así lo harán ustedes. Arreglé con la familia de él que se quedaran con nosotros, les hemos arreglado una casita al lado de la principal donde podrán quedarse cuanto gusten. Dado que no conocen el camino sígannos. Y Kankuro, ni te molestes en contradecirme.
"Strike dos"
Dicho esto, se aferró del brazo de Shikamaru y entre la nieve del suelo, se fueron abriendo camino-ella ligeramente jalándole a él- sin volver a ver ni a Kankuro ni a Gaara. El pelirrojo en silencio avanzó detrás de ellos, y el marionetista se quedó bastante rezagado, hasta que finalmente, se cruzó de brazos y les siguió resignado.
"Strike tres, ¡You're out!"
El silencio no se hizo esperar, y el enojo de la kunoichi era descargado contra el pobre brazo derecho del controlador de sombras, que sufría los estragos de las filosas unas que atravesaban los guantes de la chica.
-Que mentira tan descarada-comenzó Shikamaru a modo de broma, tratando de aliviar el dolor de su brazo-hace unas 24 horas entraste en pánico por que tus hermanos venían, y ahora fue "tu idea" que se quedaran en la casa.
-Pues bueno, no iba a darle el brazo a torcer a Kankuro. No necesito una nana que me cuestione, así que tú tampoco te pongas en el papel.
-Solo decía.
Al llegar a la casa, un agradable olor a té caliente y pan horneado les recibieron. Dejaron los zapatos afuera y los abrigos gruesos colgados al entrar a la casa principal de la Familia Nara. Yoshino salió a su encuentro.
-Bienvenidos, yo soy Nara Yoshino, madre de Shikamaru-sonrió ella con una expresión tan suave y gentil que Shikamaru juraría era una máscara.
-Nosotros somos los hermanos de Temari, Yo soy Gaara-dijo él mismo, y luego señalando a su hermano- él es Kankuro. Gracias por recibirnos en su hogar.
-No hay por qué, pero ¡pasen por favor! He preparado unos aperitivos, deben estar cansados de su viaje.
Tanta gentileza de parte de la matriarca del Clan casi generaba risa al joven heredero. Shikaku salió en el acto, e igual que su mujer se presentó, les invitó a sentarse en el tatami central de la sala de estar y ayudó a su mujer a traer la tetera y la bandeja de pan.
Todos se sirvieron y comenzaron a comer, sin embargo la mirada desafiante de Temari a su hermano provocaba cierta tensión en la mesa. Kankuro hasta el momento había desviado la mirada, pero cuando resolvió en respondérsela a su hermana, incluso Yoshino y Shikaku notaron que algo acontecía.
-Y díganme, como estuvo su viaje-dijo la susodicha en un tono algo elevado.
Cuando Gaara se disponía a contestar, Temari se acomodó descaradamente recostada contra Shikamaru, la espalda femenina contra su pecho. El genio no supo qué hacer más que poner su brazo alrededor de ella. Sentía como el color subía a sus mejillas, pero ella parecía ni siquiera inmutarse. Kankuro abrió los ojos como platos.
-Pues… Fue bastante rápido, apresuramos la marcha dado el frío-dijo Gaara, apenas pudo retomar la conversación.
-Entiendo, si la verdad es que el clima está terrible.-dijo la kunoichi, tomando las dos manos del Nara y poniéndolas alrededor de ella.
-¡Mira la hora! Creo que iré a la cocina a empezar con la cena. Temari, hija si quieres dentro de un rato me puedes ir a ayudar-dijo Yoshino, quien con un perspicaz ojo vio como la situación se estaba volviendo incómoda.
-Dentro de media hora estaré con usted, Yoshino-san-sonrió Temari neutral.
Yoshino se levantó y Shikaku le acompaño. El aura que irradiaba Temari era equiparable a la de Yoshino en el peor de sus humores.
Gaara hubiera deseado ser invisible en ese momento e irse, Kankuro –a su lado- parecía una bomba de tiempo.
-Tem… Tema… Temari… Necesito mis manos de vuelta, y creo que debería ir a ayudar a mi padre…
-Tonterías, no ocupas tus manos, para eso yo tengo las mías, yo me encargaré de ti. Y tu padre puede arreglárselas solito-dijo Temari en un tono empalagoso.
Las muestras de afecto público no eran cosa de Shikamaru, y sin duda no era algo que Kankuro soportara, su mirada de odio hacia la pareja podía sentirse a kilómetros.
Temari veía gustosa el enfado de su hermano. Aumentó la apuesta.
-¿Quieres algo de comer? Yo te lo alcanzo-le dijo a Shikamaru- ¿más pan? ¿Té? ¿O algo más dulce?
AL igual que su primer movimiento, rápida como un rayo, la Sabaku no se giró sobre sus muslos, para quedar de frente a Shikamaru, y venenosa como ninguna otra, le besó profunda y vívidamente.
Kankuro no pudo más, se puso en pie y se fue dando tumbos de la salita. Temari se separó del shinobi, y con una sonrisa de triunfo, se limitó a alzar a la voz:
-La puerta al fondo, atraviesas el umbral y sigues el camino. Darás a la puerta de la casa donde se hospedarán. Ni te molestes en aparecerte por aquí hasta la cena.
Gaara simplemente entornó sus ojos. Se puso en pie y salió de la casa. Quería dar un paseo, tal vez ver a Naruto antes de enfrentarse al rábico de su hermano.
"Que inmaduros…."
