A una bala de distancia-Uhuru-chan

*w* ohh estoy tan feliiiiz! El dia que subi la historia se me murió el pc xD pero ya lo arregle y no perdí nada *w*, además me siento muy bien porq les gusto la historia wiiiii, a lo mejor el SNS se tomara un poco más del protagonismo de la historia a veces (entiéndase como relleno absurdo), pero debo pensar bien como desarrollar el itadei, porq a decir verdad hice esta historia, pensé en el principio y el final, nada más ._. es más la hice ala rápida en el colegio, no creí que alguien fuera de mis amigas la leería. A leer.

Advertencia: Esta historia tuvo/tiene/tendrá lemon, muerte de un/unos personajes, violencia justificada xD y quien sabe que más! :D y es yaoí por si aún no se han dado cuenta, por favor no leas si no te gusta.

Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, la trama de la historia es mía *o* y la ericka me dio unas ideas, pero yo soy la que se exprime los sesos escribiendo. AH LO QUE ESTA ENTRE COMILLAS EN EL SUMMARY LO DIJO EL GRAN GUSTAVO CERATI! ( y yo lo robe de una revista en la peluquería), TT^TT AYY QUE SE RECUPERE GUSTAVITO!

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Capítulo 2: El primer beso de muchos

Recuerdo el sabor de tus labios, de todos los sabores es el que más me agradaba, su sabor era único, al igual que lo fuiste tú, no sabes lo que sería capaz de hacer para volver a probarlos, aunque fuese unos segundos, unos segundos para volver a estar a tu lado…

-Ya levántate, ¡Joder!, ¡Hoy viene Kakuzu y tienes el lugar hecho un desastre!

Hidan remeció al rubio en su cama, este había llegado pasado las cinco de la mañana, ebrio a más no poder, se había deshecho de sus pertenencias esparciéndolas por el desordenado lugar, y sin más se había echado a dormir a dormir en su cama.

El ojiazul se sentó en la cama irritado, le dolía la cabeza como nunca, y los gritos de histeria de su compañero de casa no ayudaban.

-¿Quieres callarte? uhn-Pidió con voz irritada y algo más ronca de lo normal-No tengo porque limpiar, Kakuzu no va a venir a mi habitación y es tu novio uhn, ¡Déjame en paz!

El albino suspiro sonoramente, solo quería deshacerse de la inmundicia aprovechando la ocasión, pero la actitud de su amigo delataba que ocurriría lo contrario, tal vez debería irse a vivir con su adorado novio de una buena vez, pero no lo hacía por lastima, después de todo, el ojiazul no podía pagar las cuentas y el arriendo del lugar por si solo con su sueldo de mesero, así que por ahora pagaban cada uno la mitad de los gastos, pero si el rubio seguía con sus malas costumbres, tarde o temprano terminaría accediendo a la propuesta de su pareja.

-Entonces si no vas a cooperar será mejor que no me jodas en todo el día-Amenazo el de ojos violeta, dando un violento portazo al salir del lugar.

"Llorica uhn", pensó el rubio para sus adentros, volteándose en su lecho para volver a dormir por un rato, pero su plan no iba a poder llevarse a cabo, debido a la interrupción del sonido de su celular, anunciando una llamada entrante con la melodiosa voz del cantante de Nightmare y su tema "The World" *. Algo cabreado porque su sueño fuese interrumpido otra vez, apretó el aparato en sus manos y se dignó a contestar, aunque no de muy buena gana.

-¿Diga?

-Deidara, ¿te molesto?-Interrogo la voz masculina al otro lado de la línea.

-¡Claro que no danna! Uhn-Contesto de inmediato el rubio, incorporándose en la cama con algo de ansiedad, llevaba esperando esa llamada por una larga semana-¿Qué ocurre?

-Vendí una de tus esculturas a un cliente adinerado-Le conto el pelirrojo sonriendo-Así que una buena suma de dinero te espera aquí en mi galería.

-¡Gracias Sasori!, ¡Eres el mejor! Uhn-Alago el rubio más que emocionado porque alguien se interesase en su amado arte e infinitamente agradecido por el favor que le hacía Sasori al exhibir su arte sin cobrarle un peso.

-Te espero para que vengas por tu dinero mocoso-Informo riendo el ojimiel, imaginándose la cara emocionada de aquel hermoso rubio con el que hablaba-Te vienes antes de las cinco, Adiós.

El ojiazul se despidió y dejo el celular a un lado, ya tenía un panorama para la tarde, no le gustaba quedarse observando a Hidan besuqueándose feliz con su novio, tenía algo de envidia, debía admitirlo, le hacía sentirse algo…solo.

El rubio se levantó dejando su pereza de lado y se dirigió a la ducha, porque de veras necesitaba un baño luego de todas las indecencias cometidas esa madrugada.

Luego de media hora, nuestro joven ojiazul salió del baño ya vestido con un ajustado pantalón azul, que se había puesto a propósito para ver a su pelirrojo amigo, aquel jean le hacía ver de piernas largas y resaltaba su bien formado trasero, arriba se colocó una camiseta morada oscura y sin más se dispuso a salir, calzándose las zapatillas en la calle, luego de escabullirse hasta la puerta, rehuyendo la mirada de su albino amigo.

Camino hacia la parada del bus y se dispuso a esperar, coqueteando con algunas chicas que le miraban sonrientes, llego el bus a los pocos minutos y se subió hablando con una de las jóvenes, compartieron sus números de teléfono y las chicas bajaron, Deidara sonrió, ya tenía una zorra esperando ansiosa por él.

El bus siguió el recorrido por el centro de Tokio, el colorido paisaje de edificios era atentamente observado por sus azules orbes, amaba esa ciudad, había nacido ahí y planeaba vivir siempre en aquel lugar, de improviso sus ojos se detuvieron en el consultorio en el que había pasado la tarde del día anterior, y lentamente esbozo una sonrisa recordando a su moreno siquiatra, muy pronto haría que aquel hombre estuviese loco por él, después de todo, el azabache era de carne y hueso, Deidara no creía tan difícil esa misión, pero por ahora iría a ver a Sasori, así que al llegar al lugar, bajo del bus con apuro y entro en la galería de arte, pasando directo a la oficina del ojimiel, que al verle llegar sonrio seductoramente, levantándose de su asiento para ir hacia Deidara y estrecharlo en sus brazos, dándole un apasionado beso, hacía mucho tiempo que no veía a su alumno, definitivamente extrañaba el sabor de sus labios.

-Me tenías abandonado-Reclamo el pelirrojo con un mohín de molestia-¿Acaso ya tienes novio?

-jaja, solo no he tenido tiempo danna uhn-Se separó un poco de su interlocutor y se dio una vuelta, como si se tratase de un modelo, sonriendo radiante-¿Me veo bien? Uhn-Cuestiono el menor bajo la ojimiel mirada que le escrutaba deseosa por probar un trozo de él.

-Te vistes así para provocarme-Afirmo Sasori, agarrándole las nalgas firmemente, y acercando sus labios al oído derecho del menor-Te ves delicioso, te comería ahora mismo, pero-Le soltó de su agarre y se dirigió a su escritorio, sentándose nuevamente en su sillón-Hay un asunto que tratar.

-¡Me enciendes y luego te alejas de mí! Uhn-Protesto el rubio haciendo un puchero y cruzándose de brazos.

Sasori sonrió, su ex-alumno era muy divertido a su parecer, nunca cambiaba, desde que era su alumno en la universidad y lo hacían en los baños a escondidas, siempre había sido igual.

El ojimiel salió de sus recuerdos y abrió el primer cajón de su escritorio, sacando de su interior un fajo de billetes, el cual entrego a su rubio acompañante, no sin antes robarle un beso.

-Espero que estés feliz ahora Dei-chan-Le susurro el pelirrojo cerca de sus labios.

-Sí, muchas gracias por toda tu ayuda danna uhn-Le respondió el ojiazul, acortando luego la distancia que les separaba con un apasionado beso, pero este no duro mucho, se separaron luego de oír un ronco carraspeo proveniente de la puerta.

-¡Ah!, mira quien está aquí-Comento exaltado Sasori, levantándose de su lugar y volteando a Deidara para quedar ambos de frente al hombre erguido en la puerta-Él es Uchiha Itachi, el hombre que compro tu escultura-Concluyo sonriente el ojimiel, observando al joven moreno que le miraba indiferente.

Por su parte, Deidara se mantenía con sus ojos considerablemente abiertos ante la profunda mirada de su siquiatra. El Uchiha esbozo una sonrisa al ver que había ganado la atención de su nuevo paciente, camino dentro del lugar con elegancia hasta quedar frente a sus interlocutores.

-No puedo creer que alguien como tu tenga tanto potencial para el arte-Comento el moreno sonriendo burlón.

-Lo tomare como un cumplido uhn-Respondió el rubio sonriendo de igual manera, al tiempo que posaba su mano izquierda en su cadera-Gracias por comprar mi arte uhn.

-Fue un placer mocoso-Le sonrió de medio lado el Uchiha.

Sasori, quien se encontraba en medio de la escena, miraba con ojos incrédulos a su cliente y al rubio, nunca se imaginó que esos dos se conocieran de algún lado.

-Veo que se conocen-Dijo el pelirrojo ante lo obvio-El señor Uchiha es un cliente habitual de mi galería-Informo esta vez mirando a su ex-alumno.

-Uhn…

Itachi traía puesta ropa sencilla, era día sábado, nada importante para él, así que antes de salir se puso una camiseta negra sin diseño, un jean del mismo color y encima un chaleco sin botones de color azul oscuro.

Llevaba toda la mañana sin sexo, y ahora se aparecía ese hombre con esa ropa sexy a revolucionar sus hormonas, si Sasori no hubiese estado ahí, de seguro ya estaría sobre el Uchiha. Le había sorprendido mucho que comprara su escultura, de seguro tenia segundas intenciones o algo así, no parecía que le apasionara el arte, es más ¡De seguro nada le apasiona!

-Si no les molesta será mejor que me lleve mi escultura-Interrumpió el silencio de la sala con su masculina voz el Uchiha.

-¡Sí!, vamos, la iremos a dejar en la camioneta de la galería, después de todo, no queremos arruinar tu bello auto, ¿no?-Bromeo el ojimiel sonriendo y acercándose a la puerta-Acompáñanos Deidara.

Los tres salieron en dirección al jardín de la galería, donde estaba estacionado el auto de Itachi y la camioneta blanca con la escultura ya arriba de esta.

-Son rápidos-Comento Sasori haciendo alusión a los empleados encargados del transporte.

-Ya me voy danna uhn-Se despidió el ojiazul, besando a Sasori en la boca, mientras miraba al Uchiha a los ojos-Nos vemos.

-Claro Dei-chan-Le susurro el pelirrojo al oído.

-Sasori, yo me iré en mi auto, voy a esperar en mi casa la llegada de la escultura.

Dicho esto último el azabache se encamino a grandes zancadas hacia su auto, subió en el y se sentó deteniéndose a buscar las llaves, entonces vio a Deidara inclinarse sobre la puerta del conductor, mostrando sus blancos y perfectos dientes a través de la ventana. El mayor de los dos abrió la ventana, frunciendo el ceño molesto.

-¿No vas a dejarme a mi casa? Uhn-Pregunto el rubio como si fuera lo más obvio.

-¿Por qué tendría que hacerlo?-Cuestiono el Uchiha suspirando, había encontrado las llaves.

-No seas malito conmigo Ita-koi-El menor abrió sus ojos en un gesto de inocencia, pestañeando, haciendo notar sus hermosas y largas pestañas.

-Ya sube-Dijo derrotado el azabache.

El rubio sonrió triunfante, dio la vuelta para subir a la puerta del copiloto, bajo la lejana mirada de Sasori, quien parecía algo enojado por su rápido reemplazo.

-Creo que tu novio está enojado-Comento el Uchiha, encendiendo su auto.

-No es mi novio-Le contradijo el menor cruzándose de brazos en su asiento-Tu eres el único que quiero como novio uhn-Agrego mirándolo traviesamente.

-¿Dónde vives?-Pregunto el azabache ignorándolo.

-Puedes ir a dejarme luego, ahora…-El ojiazul movió sus brazos y los acomodo en una pose pensativa, luego prosiguió-…ahora me apetece ir a almorzar uhn.

-Esta bien, pero luego iré a dejarte, ¿entendido?-El rubio asintió sonriente ante lo fácil que se había rendido el Uchiha, quien sabía que de haberse negado a la petición del estruendoso artista, este último hubiese seguido hostigándolo-Conozco un lugar aquí cerca.

Sin más que decir, Itachi puso el auto en marcha, no tardando mucho en llegar a un pequeño local de comida frente a un parque de frondosos árboles que florecían dando paso a la inminente primavera.

Ambos bajaron del auto, Deidara fue directo al local, seguido luego por Itachi, tomaron asiento cerca del ventanal del lugar y rápidamente se acercó un mesero a tomar sus órdenes, de inmediato se escucharon los piropos del rubio, con intensas miradas al joven y su encantadora sonrisa.

-Eso es todo, disculpe al imbécil-Señalo el Uchiha al rubio frente a el-No sabe controlarse.

-¡Oye!, ¿A quién llamas imbécil?, ¡Hijo de puta! Uhn-Protesto el de ojos azules, elevando el tono de voz y viendo al mesero marcharse con una sonrisa burlona.

-Déjate de escándalos-Dijo el azabache en tono calmado, haciendo callar al menor.

Itachi observaba el panorama a través de la ventana sumido en sus pensamientos, hasta que sintió un lento roce en sus piernas, dirigió su vista al chico que tenía al frente, y este le sonrió coquetamente, ante lo cual el azabache solo frunció el ceño y cerro sus oscuros ojos.

-No me ignores Ita-koi-Susurro el rubio haciendo un puchero y acercándose a su acompañante, colocando ambos brazos bajo la mesa para acariciar las piernas del moreno.

-Basta-Gruño el Uchiha con voz amenazante, mirando fijamente a su paciente.

-Pensé que como tú no me tocas yo debía hacerlo contigo uhn-Dijo bajito el artista, tocando la entrepierna del azabache con una sonrisa.

Itachi se estremeció al sentir las manos de su paciente apretando y masajeando su miembro con insistencia sobre la ropa, quedando mudo ante la osada acción del rubio.

-jeje estas bien dotado Uchiha uhn-Comento travieso el menor con una pervertida sonrisa adornando su rostro-Debe ser enorme cuando te calien…

-Basta-Volvió a exigir el azabache cuando salió de su sorpresa, agarrando con firmeza las manos de Deidara bajo la mesa.

-Creí que estaba comenzando a gustarte, como no me detenías uhn-Respondió el rubio en tono de burla.

Itachi iba a contradecirlo, pero fue interrumpido con la llegada del mesero, que una vez dejada la orden, volvió a irse a la cocina.

Juntos pasaron una agradable tarde, después de todo, el rubio pudo controlarse y mantener diferentes pláticas de interés común con el Uchiha, sobre arte, música, cine y hasta política, aunque el ojiazul no dejaba pasar oportunidad alguna de acercarse más al azabache, hasta que termino sentándose al lado derecho de este.

Eran cerca de las cuatro cuando los dos decidieron ir a otro lugar, lo sorprendente fue que el Uchiha tomo la iniciativa esta vez, invitando al menor a caminar un rato por la ciudad para conocerse un poco más.

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El Namikaze daba ligeros gemidos mezclados con tenues risitas al sentir como el Uchiha le mordisqueaba y lamia el cuello, sin poder escapar de su agarre.

-jeje…ah…detente Sasuke-Pidió el menor con una sonrisa angelical, muy común en el a la hora de querer conseguir algo de alguien.

-Entonces no te quiero oír luego quejándote de que soy frio y amargado dobe-Respondió el azabache, soltando bruscamente a su pareja, fingiendo enojo.

-No seas enojón teme.

El rubio se le acercó con lentitud para repartir tiernos besos por el rostro del Uchiha, y justo cuando este último le había apresado entre sus brazos nuevamente, ambos dieron un leve respingo al oír unos insistentes golpes en la entrada de su hogar. Con pesar el azabache se separó de su zorrito y fue directo a encontrarse con sus visitas. Kushina y Minato le miraron con odio y rabia mal disimulados, saludándole con un seco "hola" se adentraron a saludar calurosamente a su único hijo.

-Bebe mío, ¿Cómo has estado?-Pregunto la pelirroja, estrechando a su hijo con fuerza, provocando una mueca de dolor en Naruto por sus lesionadas costillas-¡Oh!, lo siento mucho ttebane-Se disculpó la Uzumaki mirando de reojo a su yerno-Había olvidado que…

-Hola papá-Interrumpió el rubio menor al saber las malintencionadas palabras que diría su progenitora-¿Cómo han estado?

El azabache solo les observaba aun de pie junto a la puerta, su sangre hervía de rabia, pero estaba recurriendo a todo su autocontrol para no hacer sentir mal a su amado novio con alguna de sus típicas frases sarcásticas o algún insulto directamente, y es que motivos no le faltaban, siempre que veía a sus suegros, estos se encargaban de hostigarlo al punto de algún ataque de ira, claro que en aquellos casos se iba de su casa por horas o días para no dañar a su amado kitsune.

Eso era lo que planeaba hacer, no estaba de humor para aguantar a sus suegros atacándole cada vez que podían, así que justo cuando se había volteado para abrir la puerta y marcharse, aprovechando la distracción de la familia Namikaze-Uzumaki, sintió un suave agarre en su hombro, encontrándose al voltear con la azulina mirada de Naruto.

-No me dejes solo-Pidió el Namikaze en un susurro audible para ambos.

-Pero…-Quería replicar el Uchiha, pero no pudo al estar frente a él aquella hermosa mirada que le derrotaba.

-Los mantendré controlados dattebayo-Aseguro el rubio sonriendo-Y si no me hacen caso, nos largamos los dos.

Sasuke sonrió ante lo último, su chico siempre le podía sacar una sonrisa inexistente para el resto del mundo. El azabache le acaricio una mejilla y asintió susurrándole "si, ángel mío", bajo la molesta mirada de los padres de Naruto.

-Ahora lo trata con "cariño", pero al mínimo descuido le destroza la cara a golpes-Comento audible para todos los presentes Minato a su esposa, quien se encontraba de pie junto a él.

-Papá, no empieces con eso, ya lo hemos hablado-Suspiro el rubio menor, fulminando a su padre con la mirada-Te dije a ti y a mamá que no molesten a Sasuke, yo lo amo y no van a cambiar lo que siento por él solo porque así lo desean dattebayo.

-No importa-Impuso su ronca voz el Uchiha, antes de ser interrumpido por alguno de los presentes en el hogar-Que digan lo que quieran, pero si tanto me odian y no toleran mi presencia, entonces no vengan a nuestra casa y júntense con Naruto en otro lugar-Opino el azabache poniendo especial énfasis en el hecho de que en aquella casa habitaban tanto Naruto como él mismo.

-¿Nos estas echando mocoso?-Pregunto exaltado Minato, acercándose amenazadoramente a su yerno, que no se movió ni un centímetro de su lugar-¿Luego de lo que le has hecho a nuestro hijo esperas que te tratemos bien?

Las cosas solo parecían que iban a empeorar, así que antes de que ocurriera algo de mayor escala, Naruto aferro a Sasuke de la muñeca, tomo sus llaves y le saco de la casa, llevándoselo caminando lejos de ahí.

-Vamos a pasear-Dijo irritado el rubio, tirando fuertemente de la muñeca de Sasuke, que le miraba sorprendido.

Luego de caminar unas cuantas calles, Naruto se detuvo en un parque y se sentó en una banca blanca de madera, justo frente a una hermosa pileta de agua limpia, sonrió a su novio invitándole a sentarse junto a él, y una vez que lo tuvo a su lado se abrazó firmemente a él, pasando ambos brazos sobre los hombros del azabache.

-Lo siento mucho Sasuke-Susurro el Namikaze, apoyando su cabeza sobre el cuello de su novio.

-No es tu culpa, y tampoco de tus padres-Acaricio la mejilla del rubio y prosiguió-No te sientas mal.

Naruto elevo su azulina mirada hasta encontrarse con los negros ojos de Sasuke, se sonrieron a la vez y se besaron superficialmente, relajados por el sonido constante del agua cristalina al chocar con los bordes de la pileta.

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-De chocolate uhn-Pidió el rubio para después mirar al Uchiha con una sonrisa.

-No tengo gan…

-Y el otro de lúcuma uhn-Le interrumpió el ojiazul al comprender que Itachi no se iba a decidir por comprar-¿te gusta ese sabor?

-Sí, está bien, pero no quería-Comento mirándole a los ojos seriamente.

-No seas aburrido Uchiha uhn-Recibió los helados y el moreno pago-Gracias.

Los dos siguieron caminando a paso lento, degustando de sus helados tranquilamente, llevaban un buen rato dando vueltas entre las aglomeradas calles, observando los grandes y coloridos edificios que les rodeaban, algunos eran gigantescos, otros casi ni se apreciaban por contener publicidad excesivamente grande, estaba lleno de tiendas comerciales y plagado de edificios administrativos donde trabajaba la gente en sus oficinas.

-Mira ese edificio-Señalo el Uchiha hacia un gran edificio algo lejos de donde se encontraban-Ahí es donde vivo.

-¿En ese?-Cuestiono algo sorprendido el rubio-Es uno de los más costosos uhn.

-Me da igual, solo compre mi departamento ahí porque queda cerca de mi trabajo-Comento el Uchiha, lamiendo despreocupadamente su cono de helado.

-Se ve que el dinero no te falta uhn-Respondió algo molesto por la poca importancia que le dio su acompañante-y yo compartiendo los gastos de mi departamento con Hidan-Susurro para sí lo último.

-La vida tiene sus altos y bajos-dijo Itachi observando fijamente los ojos azules del menor que caminaba a su lado.

Deidara observaba hipnotizado aquel par de profundos ojos negros, le gustaba el peculiar brillo que estos tenían. El rubio se acercó un poco a su interlocutor, aquel moreno le provocaba mucha paz, a tal punto que ya ni oía a la gente de su alrededor, ni a los miles de automóviles que transitaban a esa hora en la ciudad.

-¿Me das un beso? Uhn-Pregunto con voz suave, sin acercarse más.

Itachi se sorprendió, no esperaba que su paciente le pidiera un beso así de tranquilo, más bien se imaginaba que saltaría sobre el en cualquier momento y se lo comería a besos, pero aquella actitud calmada del rubio no le molesto, al contrario, fue acercándose lentamente, arqueando su espalda en el proceso, para quedar a la altura del otro, mientras Deidara inclinaba su cabeza hacia arriba, aun sin despegar su azulina mirada de la negra mirada del Uchiha, sintió que sus respiraciones chocaban, al igual que sus cuerpos, entonces acorto la distancia que los separaba con un lento beso, al tiempo que cerraba suavemente sus ojos. Itachi sujeto el rostro ajeno con sus grandes y delgadas manos, cerrando sus ojos imitando al menor. Que bien se sentía besar al artista, sus labios eran cálidos, suaves y dulces por el recién consumido helado, se movían para encajar perfectamente con los suyos, entonces el azabache los acaricio lentamente con su húmeda lengua, siendo recibida gustosa por la lengua del ojiazul, provocando un sonido agradable de succión a medida que se movían ambos para profundizar aquel delicioso beso.

Deidara paso ambos brazos alrededor del cuello del moreno, aun disfrutando del beso que los mantenía unidos con sus labios y lenguas, hasta que separo su rostro y labios lentamente del mayor para aspirar algo de aire, los dos abrieron sus ojos y se observaron unos segundos, hasta que el azabache se separó del rubio de un brinco, como si el contacto le quemara.

-¡Ah!, ¡Te manche con helado!-Exclamo mirando el derretido helado en el cabello de Deidara.

-jaja eres un…jaja-Las carcajadas salieron al ver que también el mayor tenia helado en su negro cabello.

-¿Qué?-Cuestiono algo sorprendido el Uchiha, observando serio a su acompañante.

Deidara se acercó y con sus dedos limpio el pegajoso helado de chocolate que caía de algunos mechones azabaches, Itachi hizo lo mismo con el amarillo helado que tenía pegado el rubio en el costado derecho de su cabeza.

Después de que ambos limpiaron todo rastro de helado de sus cabellos, se dirigieron al auto del Uchiha, eran alrededor de las siete y las calles eran iluminadas por los brillantes edificios y carteles que son su resplandor reemplazaban al ya ausente sol. Ambos jóvenes subieron al auto y una vez que estuvieron en sus respectivos asientos se miraron por segundos que se hicieron eternos para Deidara.

-¿Y ahora qué? Uhn-Pregunto ya harto de mantenerse en silencio.

-eh…-El Uchiha pensó unos minutos antes de responder-¿Te gusta bailar?

-¡Sí!-Afirmo asintiendo con la cabeza y esbozando una sonrisa radiante-¡Vamos a una disco! Uhn, conozco una no muy lejos de aquí.

Itachi se quedó embobado unos segundos con la imagen del rubio sonriendo y le devolvió el gesto, encendiendo el automóvil para luego seguir las instrucciones del ojiazul.

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Sasuke y Naruto disfrutaban de sus pedidos sentados frente a frente en un pequeño local junto al parque donde ambos pasaron la tarde hablando banalidades, tratando de olvidar los problemas que compartían ambos como pareja.

-…y a pesar de que le rogué, aun así ¡Ese viejo me reprobó ttebayo!-Relataba enojado el rubio a su novio, sobre su clase de historia.

-Te pasa por no estudiar dobe-Sonrió de lado el Uchiha, pues a su novio siempre le regañaban por no prestar atención y no estudiar.

-¡Cállate teme!, ¡Tú tienes que apoyarme a mí dattebayo!

Sasuke sonrió burlón y le dio un mordisco al sándwich de carne que tenía en sus manos, recordaba que desde la secundaria, cuando conoció al que sería su novio era así, un niño malo para estudiar, pero bueno para hacer enojar hasta a los profesores más pacientes, y ahora era igual que en aquel entonces, aunque solo compartían la clase de matemáticas y deportes.

El Namikaze estudiaba teatro (actuación), y el azabache para ser chef. Cocinar realmente era divertido y apasionante para el Uchiha, un don que él y su hermano habían heredado de su difunta madre, quien siempre que podía les enseñaba su arte culinario.

-Espero que mis padres no se enfaden mucho conmigo ttebayo-Susurro cabizbajo el rubio, atrayendo la atención del moreno.

-No te preocupes, ellos te adoran dobe-Le acaricio la mejilla izquierda al ver que su novio hacia un adorable puchero por el insulto recibido-Eres su "bebé"

-Teme…-sonriendo beso la mano de Sasuke-Ya volvamos a casa.

El Uchiha asintió, pidió la cuenta y luego de pagar se fueron del local con direcciona su hogar, tomándose cariñosamente de la mano.

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Una vez que Itachi pago las entradas (La situación económica de Deidara no era la mejor) se adentró junto al rubio en el recinto que estaba repleto, a pesar de que aún era bastante temprano para ir a bailar a una disco.

El lugar solo era tenuemente iluminado por las intermitentes luces de colores, hacia la izquierda se encontraba la barra del bar, iluminada de azul por todo el largo del mesón que era atendido por un joven de cabello castaño con dos extraños tatuajes en forma de colmillos bajo sus dos mejillas. Deidara se acercó rápidamente a la barra del bar y sonriendo coquetamente le pidió al chiquillo dos tragos. Itachi llego donde se encontraba el ojiazul y tomo asiento a su lado, mirándole de reojo.

-Es algo temprano para beber, ¿no crees?-Pregunto el Uchiha frotando la barra del bar con sus dedos.

-No seas aburrido uhn-Deidara recibió ambos vasos y le entrego uno a su acompañante, pero se extrañó al ver que el azabache no hizo más que observarlo a él y al vaso repetidas veces con una de sus finas cejas levantada-¿no bebes?

-No-Pudo oír el rubio a pesar del bullicio del lugar-No me gusta.

-Eres demasiado…sano uhn-El ojiazul bebió ambos vasos rápidamente con una divertida mueca en el rostro; ambos ojos cerrados mientras enseñaba sus dientes, provocando que el moreno a su lado riera de "manera encantadora", según los propios pensamientos del rubio.

-Vamos a bailar uhn.

-Claro.

Deidara jalo de la mano al Uchiha hasta llegar a la pista de baile, se podía ver a otras cientos de parejas bailando frenéticamente bajo la pegajosa y rápida tonada que el Dj iba mezclando con otras canciones cada cierto tiempo. El rubio comenzó el baile con movimientos gráciles, cerró sus ojos y se dejó llevar por las notas musicales unidas en la canción que sonaba de fondo. Pronto Itachi siguió su ejemplo, primero moviendo sus hombros y brazos, con sus ojos abiertos para enfocar a su compañero de baile, esbozando una gran sonrisa al tiempo que sus piernas seguían el ritmo de la canción. El Uchiha rodeo al rubio por la cintura con sus fuertes brazos, haciendo que el menor abriera sus ojos para dedicarle una sonrisa pícara y comenzó a mover su cuerpo de manera más sensual, acorde a la canción que se convertía en algo más romántico. Itachi también bajó el ritmo de sus movimientos y apoyo lentamente su cabeza en el hombro del más bajo, que a su vez, paso ambos brazos alrededor del cuello del azabache. Los dos jóvenes se meneaban al mismo tiempo, pero entonces el ritmo de la canción fue volviéndose rápido, por ende se separaron y continuaron con los movimientos usados antes de la tonada romántica.

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En el departamento del rubio Namikaze estaban todas las luces apagadas, con excepción de la luz que emanaba el televisor del salón donde se encontraban Sasuke y Naruto mirando una película de acción, Los novios estaban en el sillón con una bolsa grande patatas fritas. Naruto se mantenía atento a cada escena de la película y Sasuke estaba acostado a lo largo del sofá, apoyando su cabeza en las piernas de su novio, tratando de sacar un puñado de frituras que el Namikaze tenía firmemente en sus manos.

-Oe dobe-Naruto siguió embobado con la TV-¡Dobe!

-¿Qué?-Pregunto el rubio, aun mirando hacia el frente.

-¡Cabeza hueca!-Le insulto el azabache por la casi nula atención recibida.

-Sí, ya cállate teme.

Sasuke frunció el ceño y arrebato la bolsa de frituras a Naruto de un manotazo, ganándose una mirada enojada de dos segundos para de inmediato volver a ser reemplazado por la película de acción.

El Uchiha suspiro resignado, después de todo ese "cabeza hueca" era la persona que amaba, y no iba a empezar una pelea solo por un poco de atención, aunque su orgullo quedo dañado al saberse reemplazado por "Transformers 3". Suspiro una vez más antes de llevarse unas patatas a su boca y mirar la película que no estaba tan mal, pero entonces comenzó a cerrar sus ojos involuntariamente, las pastillas ingeridas ya comenzaban a hacer efecto en su organismo. Había tomado sus medicamentos hace poco, luego de ir a comprar con su rubio algunas cosas para comer y para ponerle dinero al celular de Naruto, que uso posteriormente para llamar a sus padres y pedirles disculpas por dejarlos solos en su casa luego de sus constantes comentarios venenosos.

Cuando la película acabo, el ojiazul se encontró con su pareja dormida profundamente en sus piernas, así que se levantó con cuidado y tomo a Sasuke en sus brazos al estilo princesa, sonrió orgulloso de su acto, podía levantarlo a pesar de su brazo algo lastimado y su costilla rota, además, mañana tendría algo para molestar al Uchiha. Lo llevo a la cama, abrió torpemente las sabanas y lo dejo ahí, le saco sus zapatillas y calcetines, pero aun así el azabache siguió durmiendo como si nada. Naruto fue al salón y apago el televisor, después volvió a su habitación para tapar a su dormido novio. El kitsune sonrió satisfecho y procedió a desvestirse, quedando solo en boxers, se metió a la cama y luego de depositar un casto beso en los labios del Uchiha, se recostó a su lado para poder dormir.

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Itachi Uchiha estaba molesto, su cita, bueno no su cita, pero su acompañante le había reemplazado hace nada más y nada menos que cinco horas por un chico de cabello negro de su misma estatura que los había estado observando mientras aun él bailaba con el rubio.

No estaba celoso, solo molesto por tener que esperarlo tanto, ya eran cerca de las tres y media de la madrugada y no iba a dejar que su paciente se fuera a revolcar con un cualquiera estando el presente para impedirlo. Además el ojiazul estaba tan borracho que Itachi estaba seguro de que si le preguntaba donde se encontraban no sabría responderle.

Deidara bailaba pegado al joven que le agarraba descaradamente las nalgas, moviéndose ambos sensualmente al mismo compás, hasta que sintió una mano cerrándose fieramente en su brazo izquierdo, dirigió su azulina mirada a dueño de esta y recordó que se suponía debería estar bailando con Itachi, pero el chico que se le acerco se veía más animado como para entretenerlo un buen rato, así que luego de unos minutos se olvidó completamente del Uchiha que jalaba de su brazo hasta llegar fuera del local y caminar rápidamente al lujoso Mercedes del azabache.

Una vez que los dos estaban dentro, el Uchiha encendió la máquina y condujo por las calles con el ceño fruncido en un gesto que daba miedo.

-¿Dónde vives?-Pregunto Itachi sin despegar la vista del camino.

-¿Por qué el enojo? Uhn-Deidara se abrocho el cinturón de seguridad algo intimidado por la alta velocidad a la que conducía su siquiatra-o ¿son celos?-Cuestiono con una sonrisa en sus labios.

-Mmph-Gruño el Uchiha sonriendo con maldad-¿celos?, ¿de tan poca cosa como tú?, en tus sueños mocoso.

-Estas celoso Uchiha-Afirmo el rubio ignorando el insulto dirigido a él.

-¡Que ridiculez!, ni si quiera te conozco-Argumento el moreno deteniéndose ante un semáforo en rojo-Ya dime dónde vives-Exigió saber rápidamente para que el menor dejara el debate sobre si estaba o no celoso.

Deidara le dio la dirección con algo de esfuerzo para expresarse bien, puesto que el alcohol hacía estragos en su organismo.

-Ya llegamos-Anuncio el azabache deteniéndose frente al hogar del rubio.

-Gracias por traerme uhn-El ojiazul se sacó el cinturón-Aunque me hubiese gustado follar con ese chico, se movía bien uhn-Comento para molestar al Uchiha.

-Como sea, ya bájate-Itachi masajeaba sus sienes molesto por la migraña que comenzaba a acongojarlo.

Deidara sonrió y deposito un corto beso en los labios del Uchiha luego de susurrarle "perdón", entonces se bajó del auto con dificultad y cerró la puerta.

Itachi se quedó hasta que el rubio logro meter las llaves en la cerradura y entro a su hogar, entonces encendió nuevamente su automóvil y se dirigió a su departamento, estaba cansado, no acostumbraba dormir tarde, así que al llegar se lanzó en su grande y solitaria cama para al fin dormir un poco, tal vez el día siguiente no podría salir a trotar como acostumbraba a hacer los domingos por la mañana.

Continuara…(?)

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*: esa canción es el opening de Death Note

Ahora les preguntare algo en general, ¿Les molestaría si hago un SasuNaruSasu mejor?, es mi sueño escribir narusasu tambn y nunca lo he hecho, dado q este es mi segundo fic, en realidad a mí no me importa quién sea el uke o el seme, pero no se, quiero hacer justicia a favor de Naru-chan. Díganme sii?

¿Qué les pareció el cap?, bueno, malo?, cabe decir que es relleno.

Gracias otra vez por los review y favoritos y esas cosas que no puedo ver desde el celular y no he podido revisar en el netbook de porquería q se conecta cuando quiere, aghhhh ya me voy tengo que arreglar la casa, me dejan un review si quieren, si no quieren bueno entonces como sea xD

Feliz año nuevo! (yo odio este día)

Ja neee!