¿Cómo están todos? Espero que hayan pasado una muy buena semana, y aquí les traigo el segundo capitulo de mi fic! Yay!

Primero que nada, muchas gracias a los que leyeron, y muchísimas gracias a quienes dejaron comentarios o agregaron el fic a su lista de alertas!

Espero que les guste este capitulo, personalmente, a mi no me convence mucho, pero creo firmemente que los artistas siempre tienen la sensación de que pudieron hacer algo mejor, así que a menos de que se me ocurra una idea para mejorarlo, así está bien.

Advertencias del Capítulo: Gender-swap (ahora si con todo), algo de OOC (ojalá no mucho), sarcasmo, algunas malas palabras, leves insinuaciones de Yuri (no pasa nada, así que incluso diría que es un leve shoujo-ai), ¿angst? (no estoy segura, diganme que opinan) y tal vez haya abusado de una que otra palabra (si notan algo que ya sea abominable, no duden en señalarmelo para arreglar, siempre y cuando sean corteses)

Disclaimer: Beyblade y todos sus personajes no me pertenecen, esta historia esta hecha por diversión y sin animo de lucro.

¡Disfruten!


Capitulo II: La Revelación.

Hilary se despertó a la misma hora que siempre, hiso su rutina diaria y se fue a la escuela como en cualquier otro día; y como cada día desde hace dos semanas, lo estaba haciendo con desgano.

Desde su desastrosa hubiera-sido-una-cita con Kai, se sentía devastada.

La parte sarcástica de su mente le decía que debería estar contenta porque "¡Wii! ¡Soy la única persona que hiso que Hiwatari Kai corriera despavorido!", pero el sarcasmo no era suficiente como para animarla.

El hecho que Kai ni intentaba ocultar que la estaba evitando hacía que todo fuera perfecto ¿A qué chica no le gustaría decir: "Kai me tiene tanto miedo que ni siquiera quiere verme"?

Durante las últimas semanas se había sentido bastante sola, en especial durante los primeros días cuando eran solo Kenny, Tyson y ella durante el entrenamiento, porque siempre "surgía" algo y el bicolor no podía asistir.

Rei y Max habían vuelto hace cinco días, y por lo menos la castaña ahora no tenía que sentarse sola y podía hablar con alguien, pero por otro lado, que ellos estuvieran ahí solo hacía todo más incómodo. Porque ellos no eran estúpidos y podían darse cuenta que algo había pasado, pero no se animaban a preguntarle y Tyson, quien obviamente sabía que había pasado, por suerte mantuvo su boca cerrada.

Pero llegando a las dos semanas de no ver al bladeluchador de ojos carmín hicieron que Hilary perdiera toda esperanza de volver a verlo (ni se molestaba en pensar en volver a ser su amiga). Por lo cual estaba muy deprimida, y no quería hablar con nadie, ni siquiera con su madre, quien estaba muy preocupada por ella (lo que la hacía sentir culpable, lo que la hacía sentir peor).

Lo único que hacía últimamente era tratar de mantener su rutina habitual, pero la escuela es muy aburrida cuando estas deprimido, y al parecer su humor era muy obvio, pues la gente era precavida al acercársele y sobre lo que le decían a ella o cerca de ella.

¿No es fantástico?

La campana de almuerzo sonó y ella suspiró cansada, mirando indiferente a su cuaderno y todo lo que había escrito ahí, subconscientemente preguntándose qué demonios se supone que significaba todo eso.

-¡Hey, Hilary!- ese llamado la tomó por sorpresa, porque no le estaba prestando atención a sus alrededores, y al levantar la vista se encontró con los ojos azules de Tyson, quien tenía una enorme sonrisa en su rostro.

Hilary no era tonta, ella sabía que esa era una sonrisa incomoda que pretendía ser alegre, pero el peliazul había estado tratando de animarla desde que todo este desastre pasó, y ella apreciaba sus esfuerzos.

No era su culpa que él no supiera como arreglar las cosas, pues no importa cuántos chistes dijera o cuanto tratara de distraerla, eso no hacía que Kai dejara de evitarla como a la peste.

-¿Qué pasa?- preguntó, tratando de sonreír y fallando horriblemente.

La sonrisa del otro pareció agrandarse por su intento de sonrisa, y él arrastró una silla en frente de su escritorio y se sentó al revés en esta.

-Nada en realidad, sólo quería saber si te gustaría venir a mi casa después de la escuela- preguntó casualmente, con sus brazos cruzados sobre el respaldo de la silla y el mentón apoyado en estos.

Hilary estaba por declinar la invitación, por razones obvias, pero él siguió hablando antes de que pudiera hacerlo.

-Digo, hace mucho que no nos juntamos para hacer algo y además…- la miró a los ojos y dijo, bajando el tono de voz un poco –Kai en verdad quiere hablar con vos-

No dijo nada, era la primera vez que alguien lo mencionaba a él en frente de ella, y la castaña no pudo evitar el ardor que asaltó su corazón.

-¿Oh, enserio?- dijo con algo de saña en su voz (él la había lastimado, no importaba si fue intencionalmente o no).

-Si, enserio- Tyson dijo con firmeza en su voz y un poco más alto, y ella pudo sentir sus ojos clavándose en su figura, incluso si los propios estaban concentrándose en sus manos.

Un momento de silencio pasó entre los dos, y cuando él se dio cuenta que ella no iba a mirarlo, suspiró resignado y dijo:

-Mira, la cosa es así- acercó un poco más la silla a su banco, para poder tener una conversación un poco más privada (tan privada como podía ser en un salón de clases).

-No importa que tan indiferente y frío Kai pretenda ser, ni cuan bien le salga esa actitud de "A mí no me importa porque yo soy Kai", la realidad es que él es un verdadero cobarde cuando se trata de sentimientos- Hilary levantó la vista en ese momento, en especial por lo mucho que él acentuó la palabra "cobarde" –Digo, el tipo no entiende nada de eso, y ya sabes lo ingenuo que es con respecto a cualquier cosa remotamente insinuante…es adorable algunas veces-

No pudo evitar sonreí ante eso, con que no era la única que pensaba así.

-Pero de cualquier forma, él no es un idiota y sabe que no manejo todo el…- Tyson tomó un momento para encontrar la palabra adecuada, gesticulando con las manos como si eso le ayudara a pensar, y finalmente eligió: -asunto con vos de la mejor manera, y se siente muy, muy mal; pero como ya te dije, es un cobarde y me llevó todo este tiempo convencerlo para que hablara con vos, así que…por favor, Hilary, ¿quieres venir? ¿Por favor?-

Hilary frunció el entrecejo, una parte de ella (la que todavía estaba enojada) decía que si Kai quería tanto hablar con ella, simplemente podía venir y hacerlo en vez de mandar a Tyson con el recado; y otra parte de ella se sentía feliz de saber que el bicolor había estado pensando en ella y quería hablarle y arreglar las cosas.

Además, se sentía un poco mal por el peliazul, ella honestamente le creía que había estado tratando de arreglar la relación entre sus amigos (porque esa era la clase de persona que era), así que cuando él le volvió a pregunta empleando los "ojitos de cachorrito mojado por la lluvia", no pudo resistir la risita que escapó su boca y terminó aceptando.

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Mientras caminaban hacia el dojo ninguno dijo nada, era un silencio un tanto incómodo, pero no lo suficiente como para ser insoportable; y aun así, por cada paso que los acercaba más a su destino, más nervioso se ponía Tyson.

El chico estaba constantemente cerrando y abriendo las manos, mordiéndose los labios y mirándola por el rabillo del ojo, como para asegurarse de que ella todavía lo seguía, y cuando al fin llegaron a su casa, prácticamente estaba temblando y sudando cual criminal acorralado.

¿Sería posible que el peliazul le hubiera mentido y Kai no la estaba esperando?

No, no, ella podía decir muchas cosas malas acerca de él (muchas de las cuales eran verdad), pero él no mentiría acerca de algo como esto.

Entraron al salón principal y estaba todo oscuro, ninguna señal de Kai en ningún lado, y Hilary estaba empezando a tener un mal presentimiento.

-Bue, de seguro Kai se está escondiendo por ahí…miedoso- era tan obvio lo nervioso que estaba Tyson, que de hecho estaba empezando a preocuparla –Voy a ir a buscarlo y tú solo…quédate…aquí- la sujetó de los hombros y la guió hasta el sofá.

El ojiazul se tomó un momento para mirarla, con los ojos bien abierto y casi hiperventilando, hasta que finalmente hiso un gesto con las manos, como convenciéndose de que ella estaba bien donde estaba, y se encaminó hacia la puerta que daba a los dormitorios.

Antes de abrir la puerta, volteó a mirarla, mordiéndose el labio inferior como para no decir algo que no debería.

-Solo…promete que no te enojarás- dijo antes de desaparecer por el pasillo, cerrando la puerta tras él.

Dios, esto estaba empezando a asustarla…

Hilary se apoyó contra el respaldo del sofá, golpeándolo suavemente con sus dedos por la impaciencia, mirando atentamente la puerta por la que Tyson había desaparecido.

¿Por qué su amigo estaba tan nervioso?

Por cada segundo que pasaba sin señal de los chicos, la idea de que esto era todo una treta crecía en su mente, y sin importar cuantas veces se dijera que el peliazul no haría eso, no lograba reprimirla.

Finalmente, la castaña pudo escuchar dos pares de pisadas acercándose y una conversación en susurros.

No podía distinguir qué era lo que decían, pero una de las voces era definitivamente la de Kai. No había forma de confundirla, él siempre había tenido una voz suave, aunque con un timbre un poco más alto que la mayoría de los chicos de su edad.

-Solo…entra- Tyson dijo en un tono más alto, por lo cual ella pudo entenderlo.

Así que de eso estaban discutiendo.

La puerta se abrió y la castaña pudo ver a un peliazul con una expresión bastante molesta y la punta del cabello del bicolor detrás de él.

Había que admitirlo, en los últimos dos años el campeón mundial había crecido bastante, pero solo lo suficiente como para ser media cabeza más alto que su rival, por lo que no tenía sentido que el último se quisiera ocultara detrás del primero.

Pero eso no impedía que Kai lo intentara, manteniendo su cara enterrada en el hombro derecho de Tyson y manteniendo a este en su lugar agarrándolo firmemente de los brazos.

De acuerdo…esto era raro…y tenebroso…y estaba mal de tantas maneras…

Hartándose de la actitud de su amigo, en un rápido movimiento el peliazul se liberó de su agarre y lo empujó dentro de la habitación, alejándolo de la puerta por si acaso.

Y en el momento en que lo vio, Hilary estaba segura que fue el momento en el que su salud mental decidió irse de vacaciones.

Kai estaba vestido con sus ropas habituales, excepto por la bufanda y la chaqueta, su cabello estaba peinado en el mismo estilo de siempre y sus mejillas estaban decoradas con los triángulos azules tan característicos de él.

Pero había algo tan, pero tan mal acerca de él…

Su remera violeta era la misma, exactamente la misma, estaba segura de ello, pero lo que estaba debajo de ella era algo que definitivamente ningún chico debería tener.

Hilary sabía lo que eran, después de todo ella también tenía un par, pero…Oh por dios, ¿acaso eran más grandes que las suyas?

Él…ella…

-¡¿Qué demonios está pasando aquí?!- la castaña gritó a todo lo que daban sus pulmones, logrando sorprender a ambos chicos en el cuarto…o chico e ilusión…o chico y debería-ser-otro-chico-pero-no-lo-parece….o ¡LO QUE SEA!

-Hilary, por favor cálmate- Kai, o quien fuera que sea esta persona que se parece a Kai pero que no podía ser él, le pidió, dando un paso en su dirección.

-¿Qué me calme? ¡¿Estás bromeando?!- ¿cómo podía calmarse?

¡Por favor dios, despiértala de esta pesadilla ahora!

-Solo déjame explicar- la desconocida dijo, levantando las manos para tratar de calmarla o por si las cosas se tornaban violentas.

En este momento, no podía prometer que no lo harían.

-¡¿Explicar qué?! ¿Cómo se les ocurrió esta broma? Ja-Ja, muy divertido, ahora ¡córtenla!-

La castaña estaba completa e inequívocamente alterada, al borde de la hiperventilación, y quien sea que fuera esta persona, no estaba ayudando.

Hablando de ella, la extraña había bajado los brazos y ahora tenía una mirada seria en sus profundos ojos color carmín, ojos con los que Hilary había soñado oh, tantas veces.

-¿Cuándo he hecho algo parecido?- era algo en su postura, en su expresión, en su tono de vos, era exactamente igual a como él hubiera respondido.

Pero no, no…esta persona no podía ser…

-¿Kai?- dijo Hilary en un susurro, tapándose la boca con la mano ni bien las palabras estuvieron fuera de sus labios.

-Si- esta persona, Kai, respondió, y la castaña pudo sentir como su cuerpo se deslizaba por el respaldo del sofá hasta quedar sentada en el piso.

-¿Qué está pasando?- susurró ahogadamente, y la bicolor se sentó a su lado, aun manteniendo su distancia –Dime que esto es una broma…- lágrimas empezaron a escurrirse por su rostro, impidiéndole ver con claridad, pero pensándolo mejor, no estaba segura de querer hacerlo.

-Hilary, mírame- la otra pidió, pero ella evitó su mirada –Hilary, por favor, mírame-

Debió de ser algo en su tono de voz, o tal vez fue su súplica, lo que sea que haya sido, Hilary hiso lo que le pedían y volteó a verla.

-Esto no es una broma- la bicolor dijo despacio, teniendo cuidado de la forma en que la otra chica fuera a reaccionar –Es lo que soy- había tanta honestidad en su vos, en sus ojos, que no había forma de negarlo.

Así que era verdad entonces…

Kai era…mujer.

¡OH. POR. DIOS!

-¿Qué…cómo…cuándo?- trató de decir Hilary, pero el shock era muy reciente y sus pensamientos todavía no habían recuperado el sentido, por lo que se calló y abrazó sus piernas.

Debería de haberse visto de en verdad patética, pues al parecer a Kai le dio pena y se sentó un poco más cerca.

-Es así…desde que puedo recordar- empezó a contar, lo que comprobaba que la castaña tenía que verse mal, pues si la bicolor estaba dispuesta a hablar sobre su pasado, ella tenía que ser un desastre –No fue mi idea, simplemente…seguí la corriente-

La chica de ojos carmín estaba mirando al piso, obviamente pensando en cierto familiar suyo, y nadie tenía que preguntar para saber de quién había sido esa idea.

-Con el tiempo…se volvió parte de quien era…- Kai se acercó otro poco, sentándose igual que ella, abrazando sus piernas –Y por eso es que no le he dicho a mucha gente y…lo lamento-

Después de eso se quedaron en silencio.

Hilary no podía creer completamente lo que acababa de pasar; una parte de su mente todavía gritaba que esto tenía que ser algún tipo de broma o una pesadilla, y el resto estaba tratando de organizar sus ideas.

-No puedo…creerlo- prácticamente lloriqueó para ser honestos, y ocultó su rostro en sus rodillas, reprimiendo la creciente necesidad de llorar.

-Hilary, mira…- la voz de Tyson se escuchó desde algún lugar a su izquierda, sorprendiéndola un poco, había quedado tan perturbada por toda esta "revelación" que sinceramente se había olvidado que él estaba ahí –Se que esto es de lo más raro, créeme casi me desmayo cuando me enteré, pero no es como que cambia nada- una cálida mano se apoyó en su hombro –La verdad es que ella no actúa para nada diferente- dijo con un poco de humor, obviamente intentado hacerla sentir mejor y no tan alterada.

Hilary respiró hondo para calmarse y aclarar sus ideas, y una duda se cruzó por su mente, por lo cual levantó la cabeza y clavó la vista en los ojos azules de su amigo.

-¿Hace cuánto que sabes esto?-

-Yo…le dije a la semana de haberme mudado- Kai fue quien le contestó, y se volteó a verla para confirmar que estaba diciendo la verdad.

-¿Y no dijiste nada?- si la castaña sonó algo sorprendida (o habló más fuerte) cuando le dijo eso al peliazul, era entendible, después de todo el chico tenían la mala reputación de ser un boca-floja.

-¡Che, se guardar un secreto!- el campeón mundial se oyó un poco ofendido, y se cruzó de brazos con un bufido mirando para otro lado, pero ella sabía que eso solo era para hacer teatro –Cuando es tan importante como este- agrego después de pensarlo, ya que todo rumor se inicia con algo de verdad.

La chica de ojos color almendra suspiró, no queriendo enojarse con él por no decirle algo que no tenía ningún derecho de decir, y luego de tomarse un momento para re-organizar sus idead, dijo:

-¿Quién más sabe?- tras lo cual volvió a ocultar el rostro en sus rodillas, estaba teniendo dificultades en procesar todo.

-Solo ustedes dos, por ahora- Kai respondió, lo que significaba que si estaba planeando en decirle al resto de sus amigos (y quizás a todo el mundo) algún día –Y mi doctor- agregó, lo cual tenía lógica, porque no puedes (ni debes) ocultar eso de la persona a cargo de tu salud.

El silencio, otra vez, se apodero de la habitación.

Hilary no sabía cómo debería sentirse con respecto a esto: una parte de ella estaba enoja con Kai, pues ¿cómo se atrevía a molestarse con ella por mentir para conseguir una cita cuando ella los había estado engañando todo este tiempo?; otra parte le decía que así no es como el travestismo funciona, y que, como había dicho la bicolor, era parte de quien era y era su decisión decirle a la gente o no; y estaba esta pequeña parte, la que todavía gustaba de Kai (por algún motivo), que estaba contenta de ser confiada con tan importante secreto, lo que significaba que ella era importante para la (aún) hermosa Kai.

¿Qué debería hacer? ¿Qué decir? ¿Cómo reaccionar?

-Así que además de travesti, eres una hipócrita- la gente tiende a inclinarse hacia sentimientos sencillos como la ira o el miedo cuando son enfrentados con situaciones que no saben cómo manejar, por lo que la castaña solo se sintió algo mal por dejar que su enojo tomara el mando.

Hilary se levantó lo más rápido que pudo, lo suficiente como para dejar atónitos a los otros dos, y dijo cosas en su arrebato de ira de las cuales de seguro se arrepentiría más tarde, dirigiéndose a la puerta de entrada dando pisotones y con las manos fuertemente apretadas en puños a cada lado.

-¡Hilary, por favor, espera!- el casi desesperado llamado de parte de la otra chica en la habitación hiso que se detuviera en frente de la puerta.

Ella no quería estar ahí, ella quería seguir enojada ¿Qué tenía este…este…travesti que la hiso darse la vuelta y mirarla?

-Lo siento, se que todo esto parece…- Kai se veía descorazonada, por falta de una mejor palabra –Pero la cosa es…- suspiró, y Tyson estaba ahí detrás de ella con una mano firme en su hombro, como animándola a decir algo que tenía problemas para decir –La cosa es que dijiste que te gustaba, y creo que…- se estaban mirando a los ojos, y la castaña podía ver la sinceridad en los ojos carmín –creo que también me gustas…-

Hilary respiró hondo, esto era…lo que había querido escuchar de Kai desde lo que parecerían siglos, y sintió como una cálida y tranquilizante sensación se esparcía por todo su cuerpo desde la punta de su espina.

¿Pero era esto lo que en verdad quería? ¿No estaba…mal?

-Así que si puedes…ignorar todo esto- la bicolor siguió hablando, agarrando el borde de su remera con ambas manos (como si necesitara aclarar que era "esto") –Me encantaría intentar algo contigo-

Mantuvieron la mirada de la otra por un largo rato, y la chica de ojos color almendra se sintió…deprimida.

Aquí estaba la persona de la cual había estado enamorada desde hace mucho tiempo confesando sus sentimientos por ella y todo lo que podía decir era:

-Necesito pensarlo-

Kai asintió con la cabeza y desvió la mirada a la derecha, probablemente decepcionada e incluso hasta lastimada por su respuesta, si el brillo en sus ojos y el hecho de que Tyson la abrazó eran alguna indicación.

Hilary solo se dio vuelta y se marchó.

Continuará…


Si te parece que hice sonar a Tyson como un chismoso, bueno en parte es verdad, yo lo veo como una persona que se muere por ser el centro de atención, y si con un poquito de chismerío lo consigue, lo haría, pero cuando se trata de un secreto importante (en especial el de un amigo), mantendría la boca cerrada.

Y si se preguntan por qué Hilary reaccionó de esa forma, pues ojala lo pueda aclarar bien en el capítulo siguiente (sino, dejenme un comentario o mandenme un mensaje, y con gusto lo explicaré)

¿Les pareció que había mucho OOC en este cap.? Espero que no, pero si opinan diferente, haganmelo saber.

Desde ya, gracias por leer y dejen un comentario si les gustó, y si no también, mientras que sean educados =)

Nos vemos el Lunes que viene y cuídense!