Bueno aquí la continuación, Kukai y Utau no me pertenecen :P

-claro que debe haber venganza… mmm.. a tu helado ¿le falta algo no?- no comprendí lo que había dicho pero no quise hacer más esfuerzos para hacerlo, en ese instante sentía su aliento muy cerca de mi rostro, tenía una mirada tierna pero decidida junto a su cabello desarreglado y el chocolate que se escurría de sus labios, era una escena hermosa, hasta que… el helado que se derretía en mi mano fue retirado, su aliento se iba alejando y sus ojos marcaban el final de un lindo momento con una mirada burlesca y vengativa; lo que sentí después era helado entrando por mi nariz y deslizándose por mi mentón – a todo buen helado le falta el toque "Utau"- minutos después estaba en el suelo sobándose la cabeza del golpe que le proporcione por su insulto.

-eres una injusta mujer- decía con un ojo cerrado y con el otro viéndome con dolor.

-te lo ganaste- dije mientras me terminaba de limpiar.

-¿Por qué te deje con las ganas de un beso? O ¿Por qué te embarre la cara de helado?- dijo con seguridad, después de haberse tallado un poco las mejillas con su camisa para borrar los restos de chocolate.

- pues porque me dejaste…- dije sin pensar- con un cono en mi cara- lo salve antes de terminar.

-bien jugado- respondió dándome la espalda y comenzando a caminar.

-¡OYE! – grité. Era un insolente, como se atrevía a dejarme ahí después de haberme embarrado el helado.

-camina, estoy segura de que no quieres perderte que viene ahora- Kukai era un idiota, un idiota lindo, siempre tenía alguna sorpresa, me llevaba a lugares hermosos que según él, encontraba por casualidad y solo los compartía conmigo. Comencé a caminar para alcanzarlo y cuando estuve a su nivel cese un poco el paso, el me miro de reojo y volvió a ver al frente.

-espero que te guste, este lugar es extra especial, así que ten paciencia- pensé por un momento que solo bromeaba, pero conforme fuimos avanzando, nos fuimos alejando de la civilización hacia lo que sería un pequeño bosque, no veía el fin a la caminata y me desesperé, hablé de una vez por todas.

-Kukai, empezó a atardecer, ¿a qué hora crees que llegaremos a tu dichoso lugar?-

-tranquila- dijo muy sereno –tienes que ser paciente, sé que te gustará- seguimos caminando. Después de una hora de haber partido, ya me había cansado, no aburrido por que la plática era bastante amena, pero mis pies me estaban matando.

-Estoy cansada…- me queje sin más.

-Oh, genial, esa era la idea… ven acá- me atrajo hacia él y con un movimiento me cargó como princesa, fue lindo, hasta que hablo –veo que las hamburguesas han hecho su trabajo, te siento más pesada de la ultima vez– definitivamente no tiene tacto para decir las cosas.

–¡Claro que no! ¡Yo me ejercito!– comenzó a reír y yo trate de bajarme pero me detuvo susurrándome al oído.

–Utau… Estoy bromeando, relájate ya estamos muy cerca– me calme y me acomode mejor, recargándome en su pecho, definitivamente me sentía muy feliz pero algo nerviosa; solo veía arboles a nuestro alrededor y algunos animales que nos miraban curiosos, él solo miraba hacia delante con un semblante ansioso; de vez en cuando volteaba a verlo discretamente hasta que se percataba y regresaba la mirada al bosque. Después de 10 minutos de un silencio cómodo acompañado de sonidos de la naturaleza, pronunció lo que esperaba.

–Okey bella princesa, hemos llegado- separe mi vista de su rostro y voltee a ver un hermoso lago que brillaba con la luz del atardecer, era hermoso, superaba con creces los demás lugar a los que antes me había llevado.

–¿Puedo bajarme ya?- pregunte deseosa de acercarme al lago para poder observarlo mejor.

–Aún no, déjame presentarte la verdadera razón por la que estamos aquí- en la orilla reposaba una pequeña balsa cubierta con una manta para recostarse además de una sesta de día de campo. Nos acercamos a ésta, me dejo de un lado de la balsa y él se sentó en el lado donde se localizaban los remos, comenzó a moverlos para que ésta avanzara; yo estaba fascinada, siempre me habían gustado los lagos y estar en uno me hacía muy feliz.

–Bueno, ahora si te presentaré a alguien muy especial- Mi mente se lleno de dudas, ¿quién estaría a mitad de un lago casi de noche?

–No me digas que tu amigo es un dinosaurio marino- Rió y luego saco de la sesta al que sería su "amigo".

–Jajaja claro que no, a menos de que esto, sea un feroz dinosaurio, pero dudo que pueda hacerte daño– Puso ante mis ojos una hermosa cachorrita con un lazo rosa en el cuello. Enseguida la tome en mis brazos, era muy suave, y claro que tenía un gran significado.

–Lo recordaste– conteste con una sonrisa sincera.

–Como olvidarlo, desde que me dijiste que siempre quisiste una mascota, me di a la tarea de buscar una que fuera hecha a la medida de Utau, por eso es más especial aún-

–Gracias– sonreí satisfecha –pero…– reaccione después de unos momentos –¡¿La tuviste adentro de esa canasta todo el día?!-

–Jajaja claro que no, mis hermanos me hicieron el favor de traerla hace media hora, les avise cuando veníamos en camino, no soy tan insensible– suspire aliviada –y ¿Cómo la llamaras?–

–No lo sé, ayúdame a elegir un nombre– El sonrió cerrando los ojos y dejando ver sus dientes, de verdad parecía feliz.

–Que te parece, Chocolate– Comencé a reír, en todo debía estar ese sabor, pero la perrita sería la cosa que más me recordaría a él, así que accedí inmediatamente.

–Me parece perfecto, nació para ese nombre– En ese momento, se quedo callado y me observaba detenidamente, me empecé a poner nerviosa y acaricie a la perrita de forma un poco brusca para dejar de sentirme así pero solo logre que ella se pusiera incómoda y se alejara acostándose en el suelo del bote; esa mirada siempre lograba ese efecto extraño en mí.

–¿Sucede algo? – Él bajo la cabeza cerrando sus ojos y dejando solo la presencia de una sonrisa a medias en su rostro, ésta no parecía ser de tristeza, más bien de satisfacción.

–Sucede que, después de dos años de tenerte en mi vida, ya… no se qué haría sin ti en ella…– Mis mejilla enrojecieron, el chico del que estoy enamorada se me estaba declarando, creo que no pudo ser en mejor momento.

–Sabes, desde que te conozco, el ramen, los deportes, las competencias, no han vuelto a ser igual; incluso cuando hago las cosas que me gustan, si no estás se sienten vacías… creo que lo que quiero decir es… Me gustas Utau.. y mucho– Mis ojos se abrieron de par en par y mi labio superior se separo un poco del inferior para dar espacio al aire, pues ya no ajustaba con el que entraba por mi nariz. Poco a poco una sonrisa se fue formando y pude responder a lo que había dicho el chico frente a mí.

–También me gustas Kukai, desde hace mucho tiempo pero no sabía cómo reaccionarías– Rió con un leve sonrojo, y con su habitual expresión de superioridad me dijo:

–Mira quien fue la niña en esta ocasión– y solo para borrarle esa sonrisa y probarle que estaba equivocado, me acerque lentamente a él y uní nuestros labios suavemente. Me separé y espere su cara de sorpresa, pero para la mía, esta no estaba, en su lugar había una de ternura y amor. Esa definitivamente es la expresión que deseaba ver todos los días de mi vida.

–¿Quieres ser mi novia? – Dijo sin titubear, yo solo le sonreí.

–Me encantaría–

Jajaa una disculpota por la tardanza, definitivamente tuve un bloqueo enorme y con la uni, no podía xD pero espero que les haya gustado :)!