Todo lo que reconozcan es propiedad de Stephenie Meyer.
Emmett POV
Después de una espera muy larga, nuestro día por fin ha llegado. Un año planeando el evento, eligiendo flores, atuendos, el lugar para la recepción, la iglesia, los anillos, el pastel…todo, por fin hoy todo llega a su culminación y yo no puedo estar más que agradecido por que así sea. Por mí, todo se pudo haber celebrado en casa, con mi novia en jeans y yo sería igualmente feliz, pero ella anhelaba este momento y yo le iba a dar todo lo que estuviera a mi mano. Ella quería una boda por todo lo alto, elegante, sofisticada y con tantos invitados, así que la boda se planeó a su gusto y placer, el que ella fuera feliz, a mí me hacía feliz.
Kate Denali, la chica que ha estado a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida, por fin se convertirá en mi esposa. Hermosa, cariñosa, dulce pero con la suficiente confianza en sí misma como para ponerme en mi lugar. La conozco desde que tengo 16 años y aunque un tiempo de mi vida lo pasé alejado de ella, hoy me encuentro seguro de mi posición, seguro de la decisión que tomé. Kate es la mujer ideal en todo sentido, es carismática y agradable; cosa necesaria cuando se tiene tanto trato con la prensa; responsable y práctica, ideal para un matrimonio; dulce y cariñosa, cuando llegue el momento, no habrá madre mejor que ella.
–¡Qué suerte tienes hermano! – oigo a Edward decirme mientras mi novia por fin llega del brazo de su padre.
–¡Sí qué la tengo! - respondo incapaz de apartar mi mirada de la chica que camina por la isla, hacia mí.
Sonrío y espero ansioso a que ella llegue por fin a mi lado. Ella irradia belleza, su cabello dorado está completamente rizado, sus ojos de color miel se ven más brillantes, en sus labios hay una sonrisa deslumbrante y el vestido blanco simplemente realza la tonalidad bronceada de sus brazos y su cuello. Ella llega por fin a mi lado y asiento cuando su padre me pide que la cuide, eso no se pide, eso lo haré siempre, con mi vida si es necesario. Tomo su mano y con ella subo los escalones que nos llevan al altar. Ella me sonríe íntimamente y me guiña un ojo, eso me relaja y me hace sentir más seguro de que esta relación, este paso, es el indicado.
Kate y yo volvemos nuestra atención al padre y a mí me cuesta demasiado mantener mi vista apartada de ella, toda mi atención está en ella. El padre da inicio a la ceremonia, saluda y da la bienvenida a los invitados y expone el motivo por el que todos estamos ahí. Claro que para todos eso es bastante obvio, pero así lo indica la tradición. Sin embargo, viene la frase que a cualquiera pondría a temblar.
–¿Alguien aquí tiene un motivo para que esta boda no se celebre? Que hable ahora o calle para siempre
Sé que no hay motivo para angustiarse, sin embargo mis manos tiemblan y no puedo evitar voltear hacia los invitados, no creo ser el primer novio que voltea nervioso, ni tampoco el último. Mi madre me sonríe, tranquilizadora y yo vuelvo mi mirada a Kate, quien al notarlo me voltea a ver y al igual que mamá, me sonríe sin asomo de dudas. Mis hombros se relajan y cuando el padre vuelve al sermón, no puedo evitar soltar un suspiro de alivio. Kate lo nota y observó como intenta contener una risita. Yo la miro con la diversión brillando en mis ojos y sé que entre nosotros hay una confianza que sé que hará que las cosas funcionen de maravilla.
Nos sentamos y procedemos a escuchar la misa con atención, sin embargo, la pequeña sobrina de Kate, parece no querer quedarse con sus padres, así que sube al altar y Kate la sienta en sus piernas mientras besa su cabecita. Yo la observo embelesado, se le nota tan tranquila y segura, que hace que mi pecho se hinche de orgullo. No podría pedir a una novia mejor. La pequeña vuelve a aburrirse y viene a sentarse conmigo, yo la siento en mi regazo y le susurro al oído que debe de quedarse quietecita, ella asiente y se queda ahí conmigo.
Al acabar las lecturas, el padre nos pide que nos pongamos de nuevo de pie, así que la chiquita se va corriendo con su mami, yo volteó a asegurarme de que no se cae y vuelvo mi vista a mi casi esposa, ahora es tiempo de las promesas y los votos. Repito después del padre y al oír el sí de sus labios, no puedo evitar sonreír con deleite, con cuidado, deslizo el anillo en su dedo anular y luego es mi turno de dar el sí, ella me coloca mi argolla y yo le guiño un ojo, logrando que ella suelte una risita que a mí me llena de alegría.
La ceremonia está por concluir, después de la misa, mi esposa y yo pasaremos la tarde separados, pues ella estará arreglándose para la recepción que se hará en la noche y yo aún tengo que hablar a la agencia de viajes para confirmar que todo esté en orden con la luna de miel. La mano de Kate está entre las mías y en un gesto salido de mi corazón, alzo su mano para besar el dorso de ésta. Ella me sonríe agradecida y yo vuelvo a bajar nuestras manos. El gesto me lleva a voltear un poco la cabeza y al hacerlo mi vista se queda fija en una persona en particular.
Con todas las fuerzas que tengo, lucho porque mi expresión se mantenga serena, sin embargo, todo en mi cabeza me da vueltas. Un torbellino de emociones me desboca el corazón y tengo que cerrar los ojos un momento y me obligo a respirar hondamente, no puedo dejar que esto ocurra de nuevo. Kate aprieta mi mano y yo volteo a verla, me mira interrogante y yo sólo le guiño un ojo y niego levemente, vuelvo a sonreírle y esta vez sé que mi sonrisa no ha llegado a mis ojos, sin embargo ella me vuelve a sonreír sin notar nada extraño.
La ceremonia termina y por fin puedo besar a mi esposa…mi esposa. Escucho los aplausos y los vítores de la gente que está ahí y Kate y yo debemos darnos la vuelta, encarar a los invitados. Con una mano sobre su cintura, volteo y de inmediato mi mirada vuelve al lugar que antes había fijado. Vacío. La voz de mi madre me distrae y yo comienzo a caminar hacia la salida con mi esposa colgada de mi brazo mientras recibimos felicitaciones por montón. Una vez fuera, comienzan las fotos y todo se sucede con una pesada lentitud. Por fin, la sesión de fotos termina y los invitados comienzan a irse. Finalmente sólo quedamos Kate, sus padres, los míos, mis hermanos y yo. Mi madre está más que encantada y los padres de Kate parecen complacidos. Yo no puedo dejar de abrazar a mi esposa.
–¿Sabes lo maravilloso que es decirte esposa en mis pensamientos? – le susurró al oído mientras mis padres se distraen
–¿Sabes lo maravilloso que es saberme tu esposa? – pregunta ella en respuesta y sin esperármelo, ella se da la vuelta y me besa, yo simplemente correspondo mientras acaricio su cuello con ternura.
–Felicidades, señora Cullen – murmuro contra sus labios, feliz.
–Gracias, señor Cullen – ella me mira coqueta y yo río antes de volver a besarla.
–Chicos, debemos irnos, ya están por cerrar la iglesia – mi madre nos llama, y yo la volteó a ver con una sonrisa, ella me mira embelesada y se acerca a abrazar a su nuera - ¡Oh Kate! Qué gusto poder llamarte hija
–Gracias, señora, para mí es un honor – mi esposa le dijo a mi madre y yo las miré incapaz de ocultar mi satisfacción.
Un movimiento dentro de la Iglesia capta mi mirada y al voltear observo la silueta de una mujer. Ella, al darse cuenta de que la observo, vuelve al cobijo del interior.
–¡Emmett! – llama mi esposa y yo volteó a verla
–¿Qué pasó mi amor? – pregunto al ver su expresión de angustia
–Mi…mi dije, se me cayó – me responde a punto de regresar a la iglesia
–Quédate aquí, ahora voy a revisar yo – la detengo antes de que dé un paso.
Brincando los escalones, me dirijo al interior, sé a quién encontraré ahí, pero primero debo buscar el dije de Kate. Después de revisar detenidamente la alfombra, lo encuentro entre los pétalos blancos que hay alrededor de la silla donde ella estaba sentada. Lo meto a mi bolsillo y me dirijo a la salida. Sé que antes de salir tengo un asunto que aclarar. Me dirijo al nicho donde está la virgen y veo la espalda descubierta de…ella. Su cabello rubio cae en ondas hasta su cintura y con toda la determinación del mundo, la tomó del brazo y la volteó hacia mí, quizás con algo más de fuerza de la que debería.
–¿Qué demonios estás haciendo aquí, Rosalie?
Sí, sé que de nuevo van a querer matarme por dejarlo ahí, pero espero que por lo menos haya valido la pena leer esto. Sí también sé que no les hace gracia que haya casado a Emmett con Kate, pero poco a poco las cosas se irán resolviendo y aclarando.
Mientras tanto ¿qué habrá pasado con Rosalie y Emmett? ¿por qué Rosalie estuvo en la boda y no la detuvo? Ya saben, los dejo para que mediten eso en lo que yo subo el siguiente capítulo.
Mis más sinceros agradecimientos por sus reviews, me alegra que les haya gustado el inicio de esta nueva historia.
Besos
Dayan
