Después de varias aburridas horas de clase en las que no aprendí nada y me dediqué a reflexionar sobre mi vida, era libre. Sin embargo, el día estaba resultando extraño, ya que normalmente Kyle solo me llamaba la atención unas tres veces por no hacer caso a la horrible profesora que se dedicaba a intentar demostrar que tenía un buen culo mientras escribía álgebra en la pizarra a pesar de estar completamente equivocada. En esta ocasión,… si no se quedó mirándome unas trescientas veces, no lo hizo ninguna.
Era molesto, su mirada interrumpía mis caóticos pensamientos respecto a la muerte, el sentido de la vida y que mierdas cenaría hoy. De repente, percibía en el pelirrojo unas insaciables ganas por ayudar al pobre Kenneth McCormick, y yo solo tenía ganas de levantarme y zarandearle hasta hacerle entender que no tenía interés en que nadie sintiera lástima por mí.
Al salir de clase con una raída maleta de segunda mano (pues era la que Kevin había usado durante el poco tiempo en el que sus estudios perpetuaron) todo dejaba de importar. A excepción de esa chica dos años mayor que yo que hoy había insistido en almorzar conmigo y había terminado por ceder a mi propuesta de ir a comprar un paquete de preservativos.
Puede que ella fuera consciente de que una noche de sexo descontrolado no nos llevaría a nada más serio, o puede que sí. El caso es que confiaba en que fuera suficiente como para alegrarme el día que llevaba.
-¡Kenny!-Esa voz afeminada, procedente de la chica, me hizo sacudir la cabeza levemente para librarme de los pensamientos egoístas y dedicarle una cálida sonrisa. Agarró mi brazo y me devolvió la sonrisa. Obviamente, era guapa y tenía buen cuerpo. Si no, no estaría guiándola en dirección hacia mi penosa casa, fingiendo alegrarme ante todo lo que decía. Detuve un momento mi actuación de perfecto chico principesco y entrecerré los ojos.
A unos metros, plantado en medio del camino, se encontraba un Kyle cabizbajo con aspecto de estar aburrido. Apoyaba el cuerpo contra una farola, y escarbaba con el pie la nieve del camino.-…Eso fue lo que le dije. Kenny, ¿estás escuchándome?
-¿Eh? ¡Ah, si, si, si! Esa chica fue muy desconsiderada contigo al no prestarte sus apuntes. Posiblemente tenía la regla atrasada o algo.-Me apresuré en contestar. Ella comenzó a reírse como una tremenda desquiciada. Era uno de esos rollos que tenían las mujeres para conseguir que los hombres se fijaran en ellas "ríete de todo lo que él diga".
Satisfecha, ella siguió hablando (y si no he mencionado su nombre es porque no lograba recordarlo) y volví a mirar a Kyle con curiosidad. ¿Qué es lo que hacía ahí y porque no se había marchado a casa con Stan? No es que fuera un acosador, pero me conocía bastante bien su rutina. Levantó la vista y se fijó en mi acompañante, para luego darse la vuelta y marcharse sin más.
Plantearme porque Kyle actuaba raro era una pérdida de tiempo, él ya de por si me parecía bastante extraño. No era algo que pudiera pensar mientras rodeaba la cintura de la chica y disimuladamente la bajaba hasta su trasero.
El resto de la tarde fue muy… típica. Cada encuentro con un amante tenía una que otra pincelada distinta a la anterior, pero supongo que la esencia era siempre la misma. Acariciar su cuerpo, disfrutar de sus gemidos, convencerla para que convierta sus gemidos en los míos. Tuve la suerte de no tener que usar el condón, porque al parecer ella tomaba la píldora desde hacía meses. "Vaya, así que sueles ser muy traviesa…~" Ronroneé en ese momento, fastidiándome interiormente por haber comprado los condones, la muy puta podría habérmelo dicho antes. ¿Podrían descambiarse? De todas formas, si me los quedaba, les daría buen uso.
Con una increíble facilidad, Rebecca (patéticamente, ella misma tuvo que recordarme su nombre en medio del coito; Total, ya me daba igual. Tenía lo que quería) entendió que después de recoger su ropa por toda la habitación decorada con posters subidos de tono, debía marcharse. Me quedaban aún un par de horas de soledad antes de meterme en la cama, y me negaba a pasarla escuchando los griteríos de mis padres.
Rebusqué algo de dinero que llevaba guardando un tiempo y salí en dirección al centro comercial… Solo.
Quizás en momentos como estos es cuando debía llamar a mis amistades, pero hacía meses que tenía el móbil sin saldo. Cartman era demasiado irritante, siempre repitiendo que era un jodido marica por todas las tías que pasaban por mi cama y luego se iban. Butters estaba demasiado sobreprotegido como para juntarse conmigo. Craig Tucker… no era mal compañero, y alguna que otra vez habíamos coincidido por ahí y me había hecho pasar un buen rato, pero simplemente él tenía su vida y yo la mía.
¿Stanley Randall Marsh? Obligatoriamente a él debía ponerle junto a Kyle. Eran inseparables. Los envidiaba. Nunca estaban solos.
Cualquiera podría decir que alguien como yo no tenía qué envidiar a un hippie y a un judío, siendo prácticamente el adolescente más atractivo de todo South Park. Pero me negaba a tener una relación estable, y prefería herir los sentimientos de mil mujeres antes que dejar que más dolor me corrompiera.
No podría soportar que esa persona me viera morir. No podría soportar su espanto, y luego su indiferencia. Su cara de terror se reflejaría en la mía tantas veces que me partiría por dentro en mil pedazos… y luego volvería a sonreír como si no hubiera ocurrido. Como si yo no importara.
Por esa razón yo seguiría estando solo, y dañaría a quien pretendiera cambiarlo. Soy una criatura despreciable.
Lo primero que hice al llegar al centro comercial fue encaminarme a la tiendecita apartada situada donde hacía años habían abierto una 'Hot Topic' que había sido cerrada por vandalismo. Acabó chamuscada gracias a Butters y los góticos. Este lugar era ahora tan importante para mí como respirar: vendían las mejores pornos, siempre a mitad de precio.
Me empapé en sugerentes portadas y sufrí por no poder comprarme más que una, pero finalmente supe elegir la mejor y salí relativamente feliz.
¿Robar? Era tentador, pero era alimentar más un prototipo. "Como eres pobre, robas" …no. Lo había hecho varias veces en el pasado, demasiadas tal vez, hasta darme cuenta de que no era la solución.
Cuando decidí que era hora de volver, me detuve frente a la cafetería un momento. Si me sobrara el dinero me habría pedido ya un café bien cargado. En la barra, los ajetreados trabajadores depositaban los pedidos para llevar de los que si podían permitírselo.
-¡Ashley!-Gritó una voz detrás de mí, pero no me giré a ver. Una rubia despampanante que estaba a punto de agarrar su vaso de café se giró. Su cara se iluminó y salió corriendo.
Envidiaba al capullo que podía tirarse a esa mujer cada noche, pero mientras… podía conformarme con quedarme el café que ya no iba a tomarse, más que nada porque disimuladamente pasé por al lado y me lo llevé, sin más.
No, no estaba robando. A menos que ella aún no hubiera pagado… pero no es mi problema.
-Y Kenny McCormick se apunta un tanto.-Silbé distraídamente, regocijándome por ser tan… ¿peculiar?
Mi error fue ese. "Distraídamente", y acabé chocando con alguien, perdiendo el equilibrio y desparramando el café por todo el suelo. Me cago en…
-¡Lo siento mucho! No miraba por donde iba y… ¿Kenny?
-El mismo…-Gruñí sin ganas. Kyle Broflovski había decidido, al parecer, descuartizar todo ápice de felicidad que pudiera tener en el día. No debió de fijarse en que le miraba con rencor, porque él sonrió.
-¿Qué haces aquí?
"Trato de vivir mi vida, Kyle, pero creo que tú te empeñas en no dejarme"-Buscaba alguien con un par de tetas para hacerme compañía esta noche, pero no lo encuentro aún porque todas están ya ocupadas.-Reí un poco, acordándome de la rubia de antes.
-¿De qué hablas, y la chica que iba contigo antes? No puedes actuar así, ¡eres un irresponsable, y además…!-Otra vez quería darme dolor de cabeza.
-Está bien, está bien. ¿Y qué haces tú aquí?
-Yo…-Vaciló, miró hacia atrás y volvió a mirarme en seguida. Busqué con la mirada que era lo que le había hecho dudar a la hora de responder, pero solo vi un montón de parejas felices que hacían cola para comprarse un perrito caliente.-Vine con Stan, pero creo que tendré que volver solo.-Sonrió, compadeciéndose de sí mismo desde mi punto de vista.
Un último vistazo me hizo fijarme de que Stanley se encontraba allí, riendo y sonriéndole a una Wendy ataviada en su abrigo púrpura. No hacía ser muy inteligente para entender lo ocurrido.
Durante un segundo la desgracia de Kyle me pareció tanta que por un segundo me vi solo… frente a él, que igualmente estaba solo.
¿Estaría pensando cosas como que todo sería siempre igual? Que nadie le entendería, que la compasión no servía para nada… Era lo que me planteaba siempre.
-¿Quieres que te acompañe a casa?-No sé porque lo hice. El pelirrojo llevaba años siendo mi compañero. Mejor amigo que Cartman, aunque más cargante que Stan, pero mi amigo a fin de cuentas. Pero igualmente no me gustaba perder el tiempo, y solo gastaría un "¿te acompaño a casa?" con una chica facilona, no con un tío al que no tengo porqué hacerle de niñera.
Y aunque yo opinaba que lo dicho era una estupidez, su mirada brilló como si acabara de ofrecerle la luna. Asintió varias veces y fue la viva imagen de un niño pequeño ilusionado por navidad.
-Que marica eres, pelirrojo. Mira que querer que te acompañen a casa…-Reí, y el me propinó un codazo en las costillas-¡Ay!
-Cállate y vámonos de una vez o mi madre me la liara cuando llegue, le dije que volvería…-Miró el reloj de su muñeca y se quedó congelado en el sitio-hace diez minutos, así que démonos prisa.
Se agarró a mi brazo para tirar de mí y abrirse paso por el bullicio.
-¡Cuidado!-Chilló un desconocido. Oh no, eso no sonaba nada bien. Miré hacia arriba, y un andamio de la parte en obras del centro comercial se precipitaba sobre nosotros, demasiado rápido como para que pudiera pensar.
Nota de la autora: Estoy muy feliz al saber que este fic tiene tanta aceptación, y esos cuatro reviews en el primer capítulo me han animado muchísimo a seguirlo. En realidad esta capítulo debería ser más largo, pero no me gusta extenderme demasiado a no ser que haya lemon (que, por cierto, en este fic si habrá). No tengo mucho más que decir, a excepción de que en el próximo capítulo me encantaría dedicarle un dibujo del fic al autor de alguna review con poder de motivación, y no me pregunteis qué es eso porque no lo sé. ¡Muchísimas gracias por leer!
