Notas de la autora: Lemón avisado en este cap. Me esforcé mucho en este cap y estoy bastante orgullosa... me encanta como ha quedado. ¡Que lo disfruteis!

Pasaron siete meses desde entonces. El príncipe de los saiyan, Raditz y Nappa seguían cumpliendo las ordenes que Freezer les mandaba. Ya habían conquistado más de 52 planetas. El último, se encontraba en el este del universo. Era bastante grande, con demasiados habitantes. Por lo tanto, les costó tres días lograr dominarlo. Aún así, estaban demasiado orgullosos, sabían que Freezer les compensaría bien por dominar un planeta de tales magnitudes en solo tres días. Bajaron de sus capsulas, ya aterrizando en el planeta que Freezer tomó como suyo hace años. Se dirigieron muy emocionados hacia la sala del gran poderoso.

-Ya me imagino la gran recompensa que Freezer nos va a dar, ¡jajaja!- fanfarroneaba Nappa, alegre.

-Solo hemos tardado tres días, ha estado demasiado bien para ser solo tres,¿no creéis?- Radizt rió con esa afirmación

-Somos saiyans, no se espera menos de nuestra raza...- sonrió Vegeta orgulloso de su sangre, cruzandose de brazos con una sonrisa arrogante.

Entraron en la sala de Freezer, sin previo aviso arrollidanose ante él. Freezer se encontraba en su silla gravitatoria de espaldas a ellos, observando sus ejércitos entrenando por la gran cristalera.

-Vaya, si son los tres saiyans... ¿ dónde os habíais metido? - rió el gran Dodoria

-Dodoria no seas duro... estarían jugando a creerse los reyes del universo...- acompañó Zarbón, a la vez que él y Dodoria se reían a la vez por sus comentarios.

Vegeta apretó sus dientes clavando su mirada llena de rabia al suelo, arrugando sus cejas. Cuanto deseaba dar un buen castigo a esos dos ¿humillar así al príncipe saiyan?... pero... no podía, no aún.

-¡Silencio!- gritó Frezzer, frenando las risas de sus dos compinches - decirme, ¿donde estabais? dejarles hablar, Dodoria, Zarbón...¿ si ellos están aquí algo tendrán que decir no?- Freezer se fijó en algo por la cristalera. Su sobrino, Shatoshi, andaba caminando cerca de los esclavos de Freezer que se encontraban entrenando, ¿ acaso se iba a poner a entrenar con ellos? raro de ver en su consentido sobrino, ¿qué hacía ahí?

- Señor Freezer...- Vegeta arrugó de nuevo sus dientes, le reventaba llamarle así a ese moco rosa asqueroso- hemos estado conquistando el planeta que nos dijo...-

-Esperamos que nos recompense...- admitió Nappa con sinceridad. Vegeta giró su mirada rápidamente, con un aspecto frío, clavando sus ojos en Nappa, ordenandole que callará y no hablará más de la cuenta.

Zarbón y Dodoria comenzaron a reír en descontrol, burlándose de ellos. Freezer, quitó la atención que tenía puesto en su sobrino al escuchar las palabras de Vegeta. Entonces su risa diabólica se escuchó en toda la sala.

-¿Tres días?- giró entonces su silla gravitatoria mirándolos de frente, sorprendiéndoles- Dodoria, ¿Cuanto tardarías tú, si fueras solo?

-Heh, - Dodoria miró a Freezer, con arrogancia- un día, señor, si llega-

-y tú...¿ Zarbón? - miró a su otro esbirro, con sonrisa prepotente- ¿solo?

-Hmp, al igual que Dororia, señor, tan solo un día, - rió con prepotencia-

-Y...¿ juntos?- Freezer les miró con prepotencia-

-¿Juntos? eso es muy fácil mi señor, ¡ tan solo una hora o menos ! - dijo Dodoria. Ambos comenzaron a reír junto a Freezer con desprecio-

-Patéticos saiyans, tres contra un planeta, ¿ y os atrevéis a pedir recompensa? - Freezer miró a los tres-

Vegeta tenia dentro una ira incontrolable, podría acabar con él en ese mismo momento, sus dientes se apretaban tanto que su boca sangraba. Entonces Nappa actuó, a pesar de la mirada de advertencia que Vegeta le había dado.

-¡Sois unos fanfarrones, canallas! ¡el planeta era enorme, tan solo tardamos tres miseros días, vosotros no tardaríais menos!- se abalanzó a Dodoria y Zarbón, pero con un simple golpe en el estómago, y una gran risa diabólica, Zarbón lo dejó en el suelo, con los ojos en blanco, adolorido.

-Vegeta, dile a tu cachorro que delante del señor Freezer y nuestra presencia debe aprender modales...- rió Zarbón-

-Marchaos, a la próxima os enviaré a un planeta de vuestro nivel... a uno mucho más débil...- los tres volvieron a reír con prepotencia, y Freezer giró su silla gravitatoria hacia la cristalera, pero para su sorpresa su sobrino ya había desaparecido, ¿donde estará?

Raditz observaba todo anonadado, sin poder creerlo. Vegeta resentido, cargó a Nappa y salió de la sala.

Cuando estaban fuera, Vegeta posicionó a Nappa en el suelo, que ya estaba empezando a recobrar el conocimiento.

-¿Estás bien, Nappa?- Raditz se arrodilló, intentando animarlo, preocupándose por él-

-Arg...- se tocó el estómago- me ha dolido... aunque me niegue a reconocerlo...- entonces, ambos observaron a Vegeta, era tan raro que su príncipe orgulloso se manteniera en silencio. Entonces se fijaron en su boca...sangraba.

-Vegeta...- Raditz ayudó a Nappa a ponerse de pie-

-¿Es que no haces nada Vegeta? ¿ no has visto como nos ha tratado?- arrugó las expresiones de su cara, sin creer que Vegeta no actuará- Vegeta, ¿tú sabes la verdad? EL PLANETA VEGETA, ¡FUE DESTRUIDO POR FREEZER!- gritó con una suma rabia- ¡ nos mintió! sé que solo son rumores de sus soldados, pero yo les creo, ¡ les creo, Vegeta! y,...- hizo una pausa- ¡Freezer asesinó a tu padre, el rey Vegeta!-

-Lo sé- Vegeta giró fríamente su rostro y comenzó a caminar, tranquilo-

-¿Qué? ¿Qué quieres decir? ¡Cómo puedes saberlo y vivir tranquilo!- Nappa estaba furioso con su príncipe, Raditz tampoco entendía ese comportamiento tratándose del gran Vegeta, orgulloso de su raza y ex- reino de saiyans.

-Que lo sé, siempre supe que fue así pero...- apretó sus puños, haciéndose sangre también, al igual que sus dientes- sé que destruyó a mi pueblo..., sé que mató a mi padre, pero...- giró su mirada hacia ellos, una mirada llena de ira profunda, que estremeció a ambos- ¿crees que estamos cualificados para oponernos a él? Por eso... debemos trabajar para él, pelear y conquistar lo que nos manda, y nos iremos haciendo más fuertes, y un día...- sonrió con malicia- tomaremos venganza, ¡ vengaremos a nuestro pueblo!- Raditz y Nappa sonrieron orgullosos de su príncipe Vegeta, ahora si comprendían su actitud.- solo debemos... tener paciencia, paciencia...- entonces se marchó de allí, con su boca ensangrentada y su mano igual, al único sitio que sabía que le aliviaría de todo ese cúmulo de rabia contenida, de ira, se marchó a verla a ella, dejando a sus camaradas solos.

Oh sí... Bulma. La única persona que ahora mismo podía apaciguar a ese saiyan orgulloso,... Jamás olvidará lo que ocurrió después de un mes, cuando se confesaron.

Aquel día, lo que ocurrió, cuando pasó un mes después de ese beso en silencio en aquella cápsula al salir de aquel planeta recién destruido, los labios de Bulma casi se habían convertido en una adicción para el gran Vegeta. Era como una droga, los necesitaba. Se veían a escondidas, a pesar de cuanto le apetecía estar con ella, no quería que los demás vieran que el orgulloso y gran Vegeta tenía una debilidad...un punto flaco,...

Ese día Bulma no aparecía por los salones comunes, donde los soldados de Freezer solían comer. Vegeta, Nappa y Raditz como saiyans que eran, tenían demasiadas carencias comestibles. Allí había suficiente comida para comer como cerdos y saciarse, y más después de sus batallas.

Vegeta miró a ambos lados, pero no lograba verla ni en su sitio habitual ni en ninguna parte, ¿habría sucedido algo? Normalmente ella iba a comer, se miraban un par de veces, y con esa mirada penetrante de Vegeta ya sabía que la necesitaba. Después de eso se reunían en un pequeño jardín a las afueras de la ciudad de Freezer, donde solían charlar, y probar sus labios continuamente, sin descanso.

-Está deliciosa- sonreía Raditz- jamás me cansaré de comer, ¡ es lo mejor de todo el universo !

-¡Sí!- prosiguió Nappa pegando bocado a un enorme trozo de carne. Entonces miró a Vegeta, su comida estaba casi intacta, no podía creerlo.- Vegeta, ¿ocurre algo? no creo que no comas, acabamos de conquistar un planeta y esto está delicioso...-

Vegeta sin aviso ni miradas se levantó, dejándolos con la palabra en la boca.

-¿Eso significa que puedo comerme su parte?- dijo Raditz mirando a Nappa alegre, como un chiquillo pequeño-

- Calla estúpido - Nappa le arreó una colleja a Raditz haciendo que se le cayera de la boca lo que estaba comiendo. Raditz de mala gana se quejó- Vegeta está últimamente muy extraño... ¿no será? - y es que aunque Vegeta se esforzara por llevarlo en secreto... Nappa lo conocía como la palma de su mano, desde que su padre le encargó su educación a los pocos meses de nacer, además de sus cuidados.

Curiosamente, Bulma en realidad se encontraba durmiendo en su habitación. Esa noche hizo más calor de lo normal, tardó demasiado en dormirse, le fue imposible ir a trabajar y mucho menos a la comida común.

Vegeta removió todos los pasillos de arriba a abajo, sin resultado. Apretó sus puños, ¿tan loco le ponían sus labios que tan desesperado la buscaba? no se creía esto en él. Pero teniendo en cuenta que es la única mujer con la que ha establecido contacto de niño, era normal que ocurriera. Muchísimas mujeres , incluso de otros planetas, se le acercaban, soñaban con los brazos del príncipe Vegeta rodeándolas...y algo más. Pero no, él no paraba de rechazarlas, cruelmente además. Nadie sabia conquistar ese corazón de piedra...o ¿si?

Entonces le vino algo a la cabeza. Podría ir a su cámara de dormitorio... pero eso era algo muy personal. Cuando Freezer asignó a cada soldado sus dormitorios privados, estableció una férrea regla de privacidad para esos espacios íntimos. A cada uno se le entregó un número de serie personal para entrar al dormitorio que solo el propietario del dormitorio conocía, y estaba prohibido darlo. Pero, a pesar de esas reglas...¿tanto necesitaba Vegeta verla que iba a atreverse a andar hasta el dormitorio de Bulma? Mierda... se malhumoró. Demasiado tarde, ya estaba andando rumbo hacia su habitación, que no quedaba muy lejos de la sala oeste.

Al fin, llegó, miró aquella puerta enorme de gran seguridad dos veces...¿debía echarse atrás o entrar en él?

Pegó dos ruidos con el puño, llamando a la puerta. Mierda... lo hizo. Bulma adormecida escuchó la puerta, pero sin ser consciente aún y asumida en esa maldita calor, inconscientemente se levantó a abrir. Pulsó el número de serie, y la puerta se abrió.

Se restregó sus ojos adormecida y cuando los abrió, no pudo creerse que aquel orgulloso guerrero fue el que llamó.

-¡Vegeta!- miró a ambos lados- ¿Qué haces aquí, por qué has venido?

Bulma no se dio cuenta de sus atuendos, pues debido a la calor, andaba muy ligera de ropa. Vegeta se quedó mirándola detenidamente, sin responder. Su camisa fina, un poco transparente, dejaba ver sus pechos perfectamente, en especial marcaba un poco sus rosados pezones. Los pantalones, lo suficientemente cortos para verle media nalga fuera, acompañado de su intimidad algo marcada. Además, todo acompañado con un poco de sudor, debido a la situación de calor que sufrió por la noche.

-¿Vegeta?- Bulma se acercó a él - ¿te pasa algo? ¿ no quieres hablar? -

Entonces Vegeta lo supo. Supo que aparte de sus labios... necesitaba algo más.

La tomó de la cintura atrayendola a él, besando sus labios con fuerza. Bulma ya se había acostumbrado a esos arranques en él, pero... le resultaba raro que hubiera ido hasta su dormitorio.

Vegeta la agarró en sus fuertes brazos, obligandola a que ella rodeara su cintura con sus delicadas piernas. Sin poder evitarlo, entró en el cuarto, cerrándose la puerta sola gracias al sensor. En su camino hacia la cama de Bulma, incontables besos se iban escapando por parte de ambos, las lenguas, bailaban en la boca del otro, y pequeños mordiscos fueron propinados en los finos labios de Bulma por parte de Vegeta. Al fin llegaron a la cama.

Vegeta la posicionó con cuidado... como si de una rosa se tratase. Se posicionó encima de ella, pero haciendo fuerza de no aplastarla. No podía asustarla con su fuerza de guerrero, o probablemente ella se echaría atrás en la situación. Una de sus manos, bajó con mucha lentitud y cuidado hacia la nalga derecha de Bulma. La apretó con suavidad, advirtiéndole de su siguiente movimiento. Pues su objetivo principal era uno de sus pechos marcados y sudados. Bajó su lengua por su cuello, mordiéndolo y chupándolo con descaro. Se moría por darle una pequeña succión y dejar alguna marca que mostrara que le pertenece, pero todos la verían y no sería una buena señal.

Con suma lentitud, bajó uno de sus tirantes, emocionado de llegar al final. Su lengua bajó a uno de sus hombros, y el tirante cayó al resto de brazo. Por fin liberado uno de sus pechos, se alejó unos segundos, para poder admirarlo. Justo como él pensaba... se quedó anonadado. Su forma redonda, su tamaño, no muy pequeño pero tampoco enorme, aquel travieso pezón erizado... eran perfectos, tal como imaginaba. Se relamió la lengua delante de ella, mirando sus celestes ojos azules, pidiéndole una especie de permiso. ¿Pidiendo permiso? ¿Por qué? era un guerrero despiadado, no debería pedirle permiso pero...ella era especial, ella era... era Bulma. Era increíble como la pequeña Bulma irritante había evolucionado en una mujer tan preciosa con ese físico que le hacia perder su compostura de príncipe. Bulma giró su mirada, apenada y sonrojada, más acalorada de lo normal pero... con cierto, ¿miedo?

-Yo... yo Vegeta, no sé...- las palabras no podían fluir. No esperaba encontrarse en una situación así en su edad, tan pronto, tan joven. Vegeta la abrazó , demostrandole confianza. Con decisión, se acercó a su oído.

- Llegaré solo hasta donde tú quieres que llegue...- besó la parte inferior de su oído, y agarró su cara con ambas manos, mirándola fijamente.

Bulma se sorprendió, clavando sus ojos en él. ¿el orgulloso Vegeta actuando así? No podía creerlo. Pero... lo que caracterizaba a Vegeta era su arrogancia...Bulma siempre pensó que él poseía una coraza, difícil de abrir. Pero en el momento que se abre, es única, y sincera, y no se equivocaba... Solo ella había conseguido abrir esa coraza tras años de esfuerzo. Puso sus manos sobre las de Vegeta que se encontraban en sus mofletes. Acercó su cara más a la de él, rozando sus narices, y sus ojos fijos uno en el otro.

-Quiero que...- tragó saliva, intentando estar segura de lo que iba a decir- quiero que llegues hasta donde desees...con mi cuerpo...- escondió su mirada, avergonzada por lo que acababa de decir.

Vegeta impactado por su respuesta, agarró su barbilla obligandole a mirarlo.

-Eres muy valiente...- entonces recordó aquellas veces que Bulma siempre le besaba la mejilla de pequeña y se iba corriendo, a pesar de las amenazas que él le daba- siempre fuiste valiente... - la besó sin poder evitarlo. Su lengua se encontraron una vez más una en la boca del otro, relamiéndose los labios mutuamente. Vegeta se separó de ella dejando un fino hilo de saliva, disponiéndose a bajar a su cuello.

Marcando el recorrido, a la vez que bulma se estremecía, llegó hasta su pecho descubierto, admirándolo una vez más, sin cansarse. Con su otra mano bajó los tirantes de su otro pecho escondido, apretándolo con fuerza, haciendo que Bulma soltara un leve gemido. Sus ojos se abrieron con fuerza al escuchar ese sonido... No pensaba que eso le iba a excitar tanto, ese sonido significaba que estaba haciendo bien su trabajo, y le subía el orgullo como la espuma.

Excitado y con fuerza, necesitando más gemidos por parte de ella, desesperadamente se lanzó a uno de sus pechos, lamiéndolo con su lengua, rodeándolo en círculos, mordiéndolo. A su vez con el otro pecho, lo usaba para jugar con su otra mano, retorciendo su pezón y estirándolo. Lamía con fuerza, sin poder evitarlo. Bulma se arrugaba en sus brazos con cada movimiento de su lengua, conociendo nuevas sensaciones que le obligaban a gemir una y otra vez.

Vegeta, sonreía orgulloso, contento de ver como se retorcía bajo sus caricias. Lamiendo un poco más su pezón, dirigió sus manos hacia sus shorts. Se liberó de ellos, y con cuidado... puso sus manos en los hilos de sus braguitas. Las observó un momento, para su sorpresa, estaban demasiado mojadas...pegajosas. Bulma cerró sus piernas con vergüenza, mirando a otro lado con sonrojada.

Vegeta separó sus piernas con cuidado, mirándola fijamente.

- No debes esconderte, no tienes nada de que avergonzarte...- la miró fijamente-

-Pero...- tapo sus pechos con sus manos, con sus mejillas rojas - yo estoy casi...- tragó saliva- desnuda... y tú...- bastó esa insinuación para que Vegeta comenzara a desarmarse, y quitarse su vestimenta de batalla, quedándose en boxers. Bulma quedó impresionada. Sabía que él poseía un buen físico por sus marcados trajes... pero, eso era demasiado. Sus músculos eran perfectos , parecían esculpidos. Bulma se fijó en algo entristecida. Posó sus dedos en sus heridas cicatrizadas, prueba de una vida luchadora de guerrero. Vegeta agarró su mano, besando sus dedos.

-Solo son cicatrices, no importan...-

-¿Desde...desde cuando las tienes?- Bulma se apenó, tragando saliva-

-Desde niño...- bajó su mirada, recordando su podrida infancia. A pesar de eso , él siempre quería hacerse fuerte así que no le disgustaba tanto el hecho de sus heridas y su infancia. Bulma se tapó la boca sorprendida y apenada. Sabía que él muchas veces se hacía sangre entrenando pero no pudo aguantar esas fuertes heridas en él. Vegeta entrelazó con ellas los dedos de su mano, y besó sus labios con cuidado- ya no importan,... ahora lo que importa en estos momentos, es esto...- sin aviso, bajó una de sus manos hacia la entrepierna de Bulma. Su mojadez, le puso muy excitado y orgulloso.

-Nunca dijiste que yo te provocaba esto...- metió dos dedos de golpe, y comenzó a masajearla con ritmo. Apretaba su clítoris de vez en cuando, moviéndose también en circulos. Bulma conociendo otra nueva sensación, se dejaba llevar gimiendo sin control.

Vegeta con su arrogante sonrisa aprovechó para abrirla un poco con sus dedos, preparándola.

Bulma, inocente pero guiada por sus instintos femeninos, bajó ligeramente los boxers de Vegeta con excitación y suavidad, hecho a que él le excitó. Los ojos de Bulma se abrieron de par en par sorprendiéndose de ese gran tamaño, acompañado de la gran erección que sufría a causa de la excitación que la peliazul le proporcionaba.

Vegeta esbozó una sonrisa extremadamente orgullosa al notar eso en ella. Y es cierto que él podía parecer bajito... pero a lo que él respecta, su miembro era todo lo contrario. Y eso era un motivo más del que estar orgulloso.

Bulma alteró un poco su rostro, asustándose. Seguro que 'eso' debería de doler mucho, pero a parte...

-¿Qué ocurre? - Vegeta la miró serio, con sus manos apoyadas tras ella en el colchón-

-Vegeta...- hundió su cara alejándose de él, muy sonrojada- yo...yo...-

-Entiendo - Vegeta sonrió con orgullo entendiendo perfectamente la situación- dime, ¿nadie, .. te ha tocado antes verdad?-

-Yo...no...- iba a confesar su virginidad, entonces Vegeta subió una mano a su pecho desnudo, apretándolo y masajeandolo-

- ¿Nadie jamás te ha tocado así, verdad?- apretaba y retorcía su erizado pezón, haciendo que Bulma estremeciera-

-No...no, Vegeta...- suspiraba entre jadeos suaves-

-Hmp...- su sonrisa arrogante aumentó si eso podía ser posible. Lo cierto es que el nombre 'Vegeta' con esa confesión... le ponía mucho más. La excitación creció aún más de lo que podía, ahora ella iba a ser suya, nadie nunca la ha tocado antes, jamás. Eso para un príncipe saiyan tan engreído y orgulloso como él era muy importante, quizás si la hubiera tocado otro hombre antes... decidiría matarlo. Nadie toca las cosas del gran Vegeta, especialmente ella. Y eso quiere decir que ella le estuvo esperando todos estos años.

Entonces Bulma articuló sus labios, haciendo una pregunta atrevida con demasiado miedo. Pero solo quería estar segura, y sentirse bien consigo misma, segura de lo que hacía.

-¿Y ...y tú, Vegeta?- cerró sus ojos nerviosa, con miedo. ¡Mierda! ¿por qué se atrevió a preguntarle eso? seguro que ahora él se marcharía dejándola ahí, sin querer volver a verla.

Vegeta se quedó en shock. Realmente esa peliazul tenia agallas, como antes pensaba. Pero, ¿esto? ni el propio Nappa le preguntaba cosas similares en otros temas a Vegeta... entonces los recuerdos se inundaron de él.

Hace un año y medio, Nappa Vegeta y Raditz se encontraban en una misión encomendada por el tirano Freezer. Conquistaron el planeta como debió ser, en el tiempo establecido. Orgullosos, andaron hacia la sala de Freezer. Normalmente les solía recompensar con tesoros exóticos y raros que salían de algún que otro planeta. Pero ese día, Freezer tenia otros 'tesoros' de recompensa, otros planes... Los tres entraron a la sala, para encontrarse con tres especies de ' hembras ' . Sus cuerpos eran aparentemente igual que los de los dos guerreros y el príncipe, solo cambiaba algo... poseían una preciosa cola acompañada de unas orejas, como una mascota. Estaban vestidas de encaje con grandes escotes donde se podían lucir sus enormes pechos, y en su cola, adornaba un precioso cascabel. Freezer las ofreció a los tres, añadiendo que ya era hora de que liberaran esa descarga guerrera de otra forma. Era cierto, que Nappa en el planeta Vegeta se desfogó bastante, Raditz curiosamente, estuvo con una puta que frecuentaba los barrios bajos del planeta de Freezer, pero, ¿y Vegeta? Hasta que ellos supieran... Vegeta jamás obtuvo sexo con ninguna hembra, y llevaban al lado de él desde que era niño, al menos, Nappa. Vegeta se giró con orgullo, negándose rotundamente, llamándolas 'putas'. A decir verdad, Raditz se moría por probar la intimidad de una de las hembras, al igual qaue Nappa. Pero sabían que si su príncipe actuaba así, desgraciadamente debían seguirlo. Sus pensamientos orgullosos se dirigían a que jamás consideraría la opción de dar a probar su delicioso sexo a una furcia cualquiera. Su sexo era algo demasiado personal, y para ganárselo, de alguien tan orgulloso como él... jamás sería fácil. De hecho su cabeza ahora estaba en la lucha, y le importaba poco, o nada, esos temas. Pero el enfermizo Freezer no iba a dejar que un mocoso orgulloso rechazara su 'regalo'. Paró a Vegeta en seco, amenazándolo con un fuerte ataque. Vegeta entonces recordó aquella vez que desobedeció a Freezer con nueve años. Se negó a una de sus propuestas enfermizas, así que... Freezer lo mandó a la sala de torturas, donde los soldados hicieron horrores macabros con él durante una semana. Y os preguntareis, ¿Vegeta se sometió a aquello? Pues, por mucho que rabiara de orgullo y rabia , no podía derrotar a Freezer... no aún. Como un rayo, agarró a una de esas furcias, al azar. A la pelirroja, por casualidad... Se la llevó a una cámara, y rápidamente mostró su enorme miembro, apenas sin erección. La mujer neko se quejó, adolorida pensando que ella no era hermosa al ver que él apenas la miraba o tocaba, a él poco le importó. La agarró y le penetró con ira y rabia. La pobre neko gritaba de dolor a más no poder, acompañada de lloros. Suplicaba a Vegeta que la tocara, que fuera menos rudo. Vegeta giró su cara poniéndola de espaldas, sin querer saber nada de ella. En un rato sin erección se corrió por inercia, se notaba que se la metía con desprecio. Pero, heh..., se apartó de ella haciendo que su semen cayera al suelo. No, no iba a darle a esa mujer el gusto de que el semen de aquel príncipe estuviera dentro de aquella mujer. Ella se marchó llorando, llena de complejos. Pero Vegeta fue consciente, y antes de que cruzara la puerta, la amenazó con una seria mirada.- si hablas de esto con Freezer... acabaré contigo...- apretó su brazo con fuerza, admitió que sí con la mirada y se marchó para no volver jamás, casi meándose del miedo de aquella mirada. Pobreta... jamás esperó que le tocará un macho así, cuando vio a Vegeta entrar por aquella puerta, se fijó en su rostro adolescente, el gran 'paquete' que asomaba su marcado uniforme, sus músculos, su ruda mirada...- ojala ese macho sea para mí...- sí, fue de ella, pero por desprecio. Quizás jamás lo superaría.

Vegeta volvió en sí, clavando su mirada en Bulma.

- ¿Vegeta?- su voz tembló, estaba callado, ¿significaba eso que estuvo con otra? su corazón se rompió, y ella... tantos años enamorada detrás de él... no podía esperar aquello.

Vegeta notó aquella mirada, y entonces... intentó algo que jamás antes había hecho. ¿Vegeta ibas a 'rebajarte un poco' por esa peliazul? Dios, ¿pero que maldición le había echado esa Bulma encima?

-Tranquila...- llevó una de sus manos a su mejilla sonrosada, apartando uno de sus alocados cabellos azules- eso fue solo...- tragó saliva, recordando el severo castigo de Freezer en su niñez- conveniencia... obligación...-

-¿Obligación?- el rostro de Bulma cambió a un curioso-

Aquel castigo... no. Ella no podía saberlo... no aún, en tan poco tiempo.

-¿Tú confiás en mi?- Vegeta le dirigió una mirada cargada de energía-

-Yo...- Bulma se perdió en esos rebeldes ojos azabache- Sí..., si Vegeta, si confío en ti...-

Vegeta abriendo aún más sus ojos, hipnotizado por la respuesta, besó sus labios con agresividad, mordiendole su labio inferior, pegando su cintura y su vagina mojada a su enorme erección. Se restregó un poco en ella, excitando a los dos, gimiendo entre el beso.

-Te aseguro, que jamás he tocado a una mujer como a ti...- ¿Qué acabas de decir Vegeta? ¿estás demostrando tu debilidad ante ella? Para...para.. no. Ya no puede parar... lo deseaba...la deseaba.

Volvió a acordarse de esa furcia... heh. Ya le gustaría a ella que el príncipe saiyan la hubiera tocado así. Pero eso jamás sucederá, jamás... con otra que no sea Bulma.

Ella feliz y motivada de aquella respuesta, se adelantó.

-Adelante , Vegeta...- sus ojos brillaban, pues lo amaba, era un momento mágico.

Vegeta enviándole un aviso con la mirada, que ella comprendió, entró en ella poco a poco. Bulma esbozó un jadeo doloroso. Sí, aquel miembro era enorme de por sí, erecto mucho más. Debía tener cuidado de no herirla...

Un poco de sangre corría por el miembro de Vegeta, debido al himen roto de Bulma. Heh, sí... confirmado. Era el primero en entrar en ella... en probar su sabor. Y el último.

Excitado por aquel hecho, intentó ir más rápido, ya que su calor y excitación no le dejaban ir mas lento, no podía más.

Por fin se posicionó, y miró a Bulma fijamente.

-¿Lista?- esta vez, él fue cautivado por esas joyas azules que ella tenía por ojos. Con una sonrisa confiada asintió. Aún sentía dolor pero, haría lo que fuera para complacer a su amado príncipe saiyan.

Vegeta comenzó despacio, pero a medida que iba aumentando un poco su ritmo, ella excitada por el dolor y el placer le pedía cada vez más. Vegeta orgulloso de ella, aumentaba el ritmo con cuidado, llegando poco a poco a un ritmo acelerado, moviéndose de dentro a afuera con fuerza, fundiéndose con ella en besos robados y excitantes gemidos, hasta algún grito que otro por parte de ella.

Ocurría, llegaban casi al éxtasis. Bulma sentía una sensación extraña pero agradable, ¿sería eso el orgasmo? ¿así se siente?

Vegeta estaba casi en su límite, y por los gemidos de ella sentía lo mismo. Al fin, llegaron. Vegeta derramó su semen, corriéndose dentro de ella, escondiendo su cabeza en los finos hombros de Bulma, con una excitada cara, mordiéndose el labio haciéndose sangre. Bulma cerró los ojos, disfrutando de esa sensación, sintiendo como su flujo vaginal se unía con una pequeña calidez, proporcionada por Vegeta dentro de ella. Ambos quedaron exhaustos, fundiéndose en un beso sin control.

Y así es como se convirtió en un hábito. Sus labios, sus caricias, su cuerpo mismo, eran un hábito para él. Aparte del gran cariño que escondían los dos bajo sus apretadas y morbosas caricias, la manera de Vegeta de expresar el amor, con rebeldía y pasión, y la manera de Bulma de mostrarlo, entregándose totalmente a él.

Vegeta, ahora en su presente, sonrió orgulloso en el recuerdo de aquella escena. Seguía con su puño y boca aun ensangrentados de la ira. Pero debía encontrarla...

Caminó unos pasillos más, y ahí estaba. Trabajando en unos nuevos bots para los entrenamientos de los soldados, con aquel uniforme, esa camisa insinuante y esa mini-falda que tanto amaba Vegeta. Sonrió con lascividad, y comenzó a caminar hacia ella.

¿Qué se propone Shatoshi? ¿ Como actuará Freezer si supiera todo esto?