La Llegada del Día Inevitable


Augustine: Suerte con tu BFF hoy ;) son bromas, cuando regreses llámame y hablaremos al respecto.


Diantha frunció el ceño al leer el mensaje, le reconocía las buenas intenciones del profesor pero no podía evitar molestarse al recordar qué día era hoy. El día que pasaría con Malva llegó más rápido de lo que hubiera deseado la campeona. Para pasar tanto tiempo con ella necesitaba prepararse mentalmente para mantener su cordura y buena actitud. No sabía si era por su forma de mirar o tal vez era su actitud que adoptaba al hablarle lo que más le molestaba. Siempre se dirigía a Diantha como si fuera una persona inferior, mirando abajo como si se dirigiera a alguna clase de chusma.

Pero la campeona suspiró recordando la promesa que le había hecho a Cynthia. Se preguntó si ella habría cumplido con su parte y dejó a un lado ese pensamiento recordando que no sabría nada al respecto hasta que se volvieran a ver. Sonrió al imaginársela con su adefesio genético, él era una persona gentil quien seguramente sería la pareja perfecta para la campeona de Sinnoh ya que sabía ser amable y bromista al mismo tiempo. Justo lo que Cindy necesitaba en su vida, concluyó Diantha.

En ese momento se encontraba en la sala de descanso de la Liga y notó molestamente cómo la cafetera todavía tenía un poco de contenido sin haber sido botado o sustituido. En verdad Malva quería complicarle más la vida con las cosas más tontas y cotidianas. Eran las nueve de la mañana y cuando habló con su compañera para verse habían acordado verse a las ocho.

La Maestra de tipo Fuego apareció media hora después, entró a la sala con una serenidad y tranquilidad que dejaba claro su falta de interés. Diantha la contempló enojada con los brazos cruzados desde el sillón y la otra simplemente dijo:

-Se me olvidó que hoy pasaríamos "tiempo de calidad" juntas. Iremos a un café en Lumiose, tengo descuento especial ahí.

Con un profundo y fuerte suspiro, la campeona se levantó del sillón para seguir a Malva y después de usar sus Pokemons, llegaron a Lumiose rápidamente. Pero en lugar de ir con ella parecía más como si solamente la estuviera siguiendo por las calles. Caminaba más rápido y ni se molestaba en iniciar una conversación o mirar atrás, parecía como si fuera sola y eso le molestaba mucho. La entrenadora caminaba por las calles con una tranquilidad que Diantha envidiaba, ella no necesitaba ocultarse tanto como ella con abrigos y sombreros; su guardarropa le dificultaba mucho la caminata, por eso no podía seguirle el paso. Si no era su sombrero el que se movía por el viento, serían sus tacones que se saldrían por alguna grieta en la calle.

Llegaron al famoso café que Malva dijo y lo único que pudo pensar Diantha fue: ¿Por qué todo tiene ser de color rojo? No tenía nada en contra del color, era solamente que le resultaba incómodo y molesto ver personas vestidas de rojo sentados sobre una silla roja tomando de una taza roja mientras se limpiaban con una servilleta roja comiendo con cubiertos rojos comida roja rodeados de paredes rojas. Mientras contemplaba incómoda sus alrededores, Malva ya se había sentado en la barra y la campeona se ajustó el abrigo para buscar un asiento a su lado. En el momento que se sentó, el mesero le trajo una taza de café. Dio un pequeño sorbo y un sabor amargo y asqueroso invadió su boca.

-Siempre te quejas que dejo la cafetera casi vacía, —dijo Malva con un tono desinteresado mientras disfrutaba su capuchino con espuma, adivinaron, roja— supuse que te quejas porque te gusta tanto el café negro que te molesta que no les deje suficiente a los demás, ¿verdad?

-No es eso lo que me molesta, odio el café negro para serte sincera —respondió enojada Diantah— lo que me molesta es que lo dejes medio lleno y medio vacío, ¿si solo tomas una taza de café por qué preparas tanto para desperdiciar?

-¿Yo? ¿Desperdiciar? —su tono era hipócrita y fingido— qué ruda eres, su real majestad.

-No me llames así.

-Lo lamento, ¿o acaso prefiere mi lady?

La campeona prefirió no responder, frunciendo el ceño se levantó y dejando su café atrás se retiró al baño. En verdad Malva ponía su paciencia al límite y no quería explotar frente a ella, no le quería dar el gusto. Mojando un pequeño pedazo de papel de baño en el lavamanos, Diantha pasó el papel húmedo por varias partes de su rostro. Obviamente no se podía lavar la cara por el maquillaje que llevaba puesto, pero por lo menos este método lograba refrescarse un poco y eso siempre la tranquilizaba.

La razón por la cual le molestaba mucho que la llamaran así era algo estúpido, pero todavía le afectaba. Diantha era una persona humilde y que la trataran como si fuera parte de la realeza la hacía sentir incómoda, como si las personas quisieran forzarla a ser algo que no era. Malva sabía su desagrado respecto a eso así que le molestaba aún más que la tratara así. Se tomó su tiempo para salir ya que no quería pasar más tiempo con la otra miembro, pero después de rehacer su peinado unas tres veces se dio cuenta que no tenía escapatoria. Necesitaba sobrevivir un par de horas más para cumplir su promesa con Cynthia.

Salió del baño y pudo ver que Malva se encontraba hablando con alguien más. Ese pelo era reconocible no importaba la distancia y al acercare pudo ver como Lysandre Flordelis la miró con una gran sonrisa galante y atractiva. Incluso con su pañuelo que cubría parte de su cabeza y el gran abrigo gris, el hombre todavía la reconocía. Típico de él, pensó con una sonrisa Diantha, era un amigo de su infancia junto con el Profesor Sycamore así que estaba acostumbrada a ese rostro apuesto y firme. Al verla, ambos se dieron un beso en cada cachete mientras se abrazaban con mucho cariño, llevaban años de no verse y la última vez que escuchó de él fue cuando se hizo famoso por sus Holo Casters.

-Me encantaría poderme quedar para ponernos al día, pero ahora ando muy ocupado —dijo Lysandre mientras sacaba una tarjeta de su bolsillo—. Aquí está mi número, la próxima semana quiero que vengas a este mismo café con Agustine así podremos hablar los tres juntos una vez más.

-Esperaré tu llamada —respondió Diantha mientras apuntaba en la mano del hombre su número— si no es así, te volveré a destruir en póker.

-Pueda que en la escuela era malo, —comentó molesto Lysandre recordando las humillantes derrotas que había sufrido en la escuela por culpa de su amiga— pero te aseguro que ahora tengo más de algún truco bajo la manga.

-Espero que sea así o sino el juego no sería interesante —sacándole la lengua jugueteando con él, Lysandre se despidió con una sonrisa y Diantha regresó a su asiento junto a su compañera feliz, ver a su viejo amigo la puso de buen humor.

Su café seguía en el mismo lugar y notó que Malva ahora evadía contacto visual con ella. Encogiendo sus hombros decidió tomar el menú y hacer el café negro a un lado, prefería gastar un poco de dinero extra para pedir algo que le gustara en lugar de seguir sufriendo con esa asquerosidad amarga.

-¿De dónde conoces a Lysandre? —la pregunta de Malva la tomó por sorpresa, no por le contenido de la cuestión en si sino por el tono que había usado, era diferente y de alguna manera… ¿amistoso?

-Lo conocí desde que tengo memoria —respondió Diantha con una sonrisa— él, Augustine Sycamore y yo fuimos amigos desde el jardín de niños hasta el día de nuestra graduación en la secundaria. ¿De dónde lo conoces tú?

-Es mi jefe —respondió Malva secamente.

Asintiendo Diantha llamó al camarero para pedir un pastel, se convenció a si misma que merecía el postre ya que estaba logrando soportar a su compañera sin reventarle una silla en su cabeza. El camarero le trajo el postre prometido y no pudo evitar suspirar molesta al notar que incluso el merengue era rojo, por Arceus, ¿qué clase de fetiche tenía el dueño de este lugar con ese bendito color?

-Diantha —dijo Malva llamando su atención— ¿en dónde creciste?

La pregunta la tomó desapercibida, así que la campeona se tomó su tiempo para tragar y preguntarse si en verdad había pasado lo que recién escuchó. Malva jamás le había interesado saber nada sobre ella así que verla así que este comportamiento era completamente terreno nuevo para la campeona.

-¿Por qué quieres saber? —preguntó con desconfianza.

-Solo intento ser más amistosa contigo, ¿acaso no era ese el punto de salir juntas hoy?

Una vez más se encontró sin saber qué decir, miró a Malva a través de sus lentes oscuros y pudo ver algo raro en su mirada. No sabía qué era ¿sería era algo bueno o algo malo? Definitivamente había algo ahí y Diantha pensó que jamás lograría formar una amistad con su compañera si no actuaba amable por su parte.

-Crecí en las afueras de Lumiose, Agustine era mi vecino —recordó nostálgicamente la campeona—. Hoy en día si vas a ese lugar ya es parte de la ciudad y no parece un suburbio, pero unos años atrás no había tantas casas o edificios como ahora.

Malva asintió lentamente y dejó su taza vacía en la barra. Se quedaron en silencio por un momento sin saber qué decir hasta que Diantha preguntó:

-¿Tú en donde creciste?

-En la cuarta isla del archipiélago Sevii al sur de Kanto… —comentó reservadamente Malva, era obvio que ella también se sentía igual de incómoda al compartir información personal—. Un lugar callado, solo mar y palmeras supongo.

Ambas ya habían terminado con sus meriendas y continuaron sentadas en silencio dejando que la tensión creciera entre las dos. No podía creerlo pero Diantha tenía que admitir que se sentía más cómoda con Malva cuando actuaba como un vil Seviper, pero ahora que estaba intentando ser amable con ella, le incomodaba muchísimo. El quien cortó la tensión entre las dos fue el mesero quien les preguntó si traía la cuenta. Cuando Diantha sacó su bolso para pagar la cuenta, sintió una mano encima de la suya y se asustó de ver que era de la miembro de la Elite four diciendo:

-Va a mi cuenta, gracias.

Huh -pensó sorprendida Diantha- eso fue amable.

El mesero se inclinó ligeramente antes de retirarse para atender a otros clientes y apuntó el nombre de su compañera en una hoja. Ambas se quedaron sentadas todavía dejando que el ambiente llenara el silencio de su conversación. Habían personas que se reían, el ruido de los cubiertos chocando contra los platos, páginas de libros siendo pasadas, conversaciones por celulares y Holo Casters, tacones de zapatos altos chocando contra el suelo rojo del restaurante… todo ruido imaginable excepto el de sus propias voces.

-Es algo temprano para almorzar —comentó finalmente Malva asustando ligeramente a la campeona— ¿quieres hacer algo en específico?

La campeona encogió sus hombros porque para ser franca, no tenía idea de qué hacer con ella. No era como Siebold que podía sugerirle ir a algún albergue a compartir comida o como Dransa quien la podría acompañar a explorar los mercados artesanales de Kalos o Wikstrom que era feliz yendo a alguna feria medieval para presumir su armadura. Malva era tan misteriosa para la campeona y no estaba muy segura cómo afrontar a esa enigmática mujer.

-¿Me acompañarías a comprar un libro? —preguntó con un tono casi tímido, ¿Malva tenía la capacidad de sentir timidez? Diantha obviamente asintió ya que no tenía de otra.

Kalos era una región que tenía una cultura muy rica llena de literatura y folklore, así que no era de sorprender que estuviese lleno cada ciudad con varias librerías, la mayoría locales. Diantha lo prefería así, pensaba que esos pequeños negocios familiares le traían un toque de identidad a su amada región y siempre evitaba comprar en grandes compañías editoriales por esas razones. Malva parecía tener un pensamiento parecido ya que le comentó que prefería ir a una librería local antes de un emporio multinacional de libros. Después de todo, concluyó la campeona con un poco más de esperanza, existía la posibilidad que tuvieran algo en común.

Entraron en un local acogedor y después de recibir cálidas sonrisas de bienvenida, ambas entrenadoras se retiraron para buscar el producto prometido entre las grandes estanterías repletas de libros. Diantha empezó a revisar cualquier libro que tuviera en frente, según ella para ayudar a Malva, pero recordó que no tenía idea de qué buscaba y se sintió torpe.

-¿Qué libro buscas? —preguntó Diantha tratando de corregirse ante su propio error.

-"Héros et Merveilles du Moyen Âge" —la respuesta de la miembro pareció sorprender enormemente a la campeona, notando su expresión, la Maestra de Pokemons tipo Fuego le preguntó— ¿por qué esa cara?

-L-lo siento, es solo que no sabía que te gustaba la historia —respondió honestamente la campeona (pensó que Malva sería de la gente que leería libros de brujería y conjuros). Un poco sonrojada, buscó esconderse atrás de una de las libreras ocultándose entre las filas de los libros, debió haber hecho un gesto muy descarado para que su compañera lo notara y sintió mucha vergüenza.

-¿Y a ti te gusta la historia? —preguntó Malva quitando uno de los libros que las separaba, por esa pequeña apertura pudo ver a su compañera observándola curiosamente con sus lentes oscuros todavía puestos. Tenían suficiente color para ocultar el color de sus ojos pero no sus expresiones.

-Sí… aunque estoy más interesada en el folklore para serte sincera…

-Supongo que el folklore es también parte de nuestra historia —comentó Malva volviendo a poner el libro en su lugar tapando la única apertura que había entre las dos— es solo que los libros de historia suelen ser baratos, grandes y gordos con letra pequeña, son muy buenos para leer mientras que uno espera.

-Dímelo a mi —agregó con una pequeña risa la campeona asomándose por la esquina de la librera sonriendo encontrando a Malva en el otro pasillo entre estanterías— cuando viajo por horas en el avión por alguna película, leo libros de historia también.

-¿Quién es tu historiador favorito? —preguntó Malva abrazando el libro que encontró en su pecho.

-Jacques Le Goff—respondió Diantha.

Malva la observó boquiabierta y para agregar una gota más de drama en su comportamiento físico se quitó sus anteojos revelando sus ojos de color anaranjado. Antes de que Diantha le pudiera preguntar a qué se debía esa reacción, Malva le enseñó el libro que ocultaba en su pecho y notó que era uno del mismo autor que había mencionado. Diantha señaló el libro con su boca abierta también totalmente sorprendida, ambas se vieron mutuamente y se empezaron a reír; después de que las mandaron a callar los demás clientes, ambas salieron del pequeño local ya con el libro de Malva comprado mientras conversaban sobre historia.

Las dos tenían una extraña fascinación por la Edad Media aunque también discutieron mucho sobre la Edad Moderna y Contemporánea. Malva prefería mucho más la Contemporánea por los múltiples avances que hubo en la historia, Diantha también disfrutaba leer sobre esa edad debido a los interesantes eventos que se habían desarrollado. Desde grandes luchas por la libertad hasta las grandes revoluciones industriales. Su conversación pasó de hablar sobre historia a hablar sobre cuáles películas habían logrado captar mejor la edad contemporánea. Toda la incomodidad que había sentido horas atrás se había desvanecido gracias a la mera coincidencia de tener gustos parecidos en literatura y películas.

-No sé si ese musical fue tan bueno llevarlo a película —comentó Malva— creo que me gustaba más la obra musical del teatro.

-Yo prefiero el libro para serte sincera —respondió Diantha— pero admito que fue divertido actuar en una película sobre eso considerando mi amor por esa obra.

-Es cierto que tú interpretaste a Fantine —dijo Malva chasqueando sus dedos recordando la película— ¿no fue con esa película que fuiste nominada para un premio?

-Nominada y premiada, disculpe usted —presumió Diantha fingiendo un tono presumido levantando su mano, sacándole una risa a Malva— aunque en más de alguna ocasión discutí con el director para agregar más detalles en la película.

-¿Cómo cuales? —preguntó curiosa Malva.

-Uno de los casos fue en el vestuario de Fantine, no querían incluir el accesorio floreado en su pelo en la escena cuando Valjean la encuentra —comentó Diantha.

-¿Es en serio? ¡Pero si el autor detalló en la obra el vestuario! ¿Tan difícil era seguir las instrucciones?

-¡Lo sé! —gritó Diantha riéndose, recordando el estrés que había sufrido en esa filmación— llegué al punto de hacerme yo misma el accesorio ya que el que diseñó los trajes no lo consideraba tan importante.

-Wow, ahora me dirás que quería vestir a Javert como bombero en lugar de policía —dijo sarcásticamente Malva sacándole otra risa a su compañera.

El Holo Caster de Malva comenzó a resonar así que la miembro buscó unos audífonos en su bolso para conectarlo a su aparato. Diantha tenía en sus manos el libro que había comprado su compañera así que leyó la tapa para matar un poco de tiempo, se miraba interesante y pensó que necesitaba comprarse el libro cuando tuviera oportunidad. ¿O acaso ya tendría la suficiente confianza para pedírselo prestado a Malva una vez que terminara? Dejó esa idea atrás pensando que era demasiado pronto para eso y notó que cuando su compañera terminó su llamada, se miraba algo desanimada.

-¿Todo bien? —preguntó Diantha tímidamente, no quería invadir su privacidad.

-Sí, es solo que los del trabajo ya me andan molestando con más cosas —comentó Malva intentando quitarle importancia a su problema.

-¿Qué tienes que hacer en le trabajo aparte de reportar las noticias? —preguntó Diantha regresándole le libro.

-Investigaciones, muchas investigaciones —respondió agotada guardando el libro en su bolso.

-¿No había una sección exclusiva que haga las investigaciones por ti?

-Sí, pero también tengo que contribuir en algo… es parte de ser periodista.

El sol comenzó a ocultarse en el horizonte, los cálidos rayos bañaron al Prism Tower como una delicada acuarela descansando sobre un lienzo bien atendido por un artista. El cielo se encontraba despejado y los colores rosados y naranja se hicieron presentes dándole un toque mágico al ambiente. Las nubes se unieron a la escena y Diantha solamente sonrió junto a su compañera mientras se apoyaban en una baranda frente una laguna que daba al Prism Tower. La campeona no podía creer que estuviera terminando este día con la compañía de Malva, no esperaba sentirse tan calmada a su lado después de su inicio tan turbulento en el café con el fetiche rojo. La miró de nuevo para encontrarla todavía preocupada, ¿qué clase de llamada le habrán hecho para que estuviera así ahora?

-¿Te puedo ayudar con algo del trabajo? —preguntó Diantha preocupada, ¿acaso ahora era capaz de sentirse preocupada por alguien como Malva?

-No pero sí podrías acompañarme mañana al salón —respondió la miembro con una sonrisa— necesito retocarme el cabello porque ya se me ven las raíces.

-Claro me encantaría, —la sonrisa de Diantha era legítima— yo también necesito cortármelo, ya tengo las puntas muy abiertas.

-Sí —Malva dio una sonrisa pícara— hasta aquí te puedo ver la flor…

-Y yo que pensé que finalmente estabas siendo más agradable —respondió la campeona con una risa dándole un empujoncito amistoso, aunque la entrenadora reaccionó extraña con el pequeño contacto físico.

Al despedirse, Diantha no recibió los típicos besos que solía dar a quien sea que se despidiera en Kalos. Malva pareció querer evadir dicho contacto y se limitó a moverle la mano con una sonrisa, quién lo diría, la mujer también podía sonreír cuando quería. Tenía una linda sonrisa.

Cuando regresó a su cuarto en los dormitorios de la Liga Pokemón, Diantha sacó su celular y se dio cuenta que Augustine le había mandado un par de mensajes. La mayoría eran fotos divertidas de Pokemons y era obvio que buscaba animarla. Con una sonrisa, la campeona sintió mucha gratitud por tener una amistad tan sólida con el profesor y antes de irse a cambiar escribió:


Diantha: Me fue mejor de lo esperado, ¡quién diría! Malva es más amable de lo que esperaba… te cuento todo mañana en la noche :) me topé con Lysandre y creo que quiere que nos juntemos.


Se retiró al baño para cambiarse y dejó su gran abrigo y sombrero atrás, ya no necesitaba ocultarse en su propio dormitorio. Se quitó el maquillaje y luego de lavarse la cara y los dientes, lanzó sus tacones maldecidos al suelo y la campeona se sentó en su cama para prender la televisión y ver el noticiero. Al poco tiempo recibió una respuesta de su amigo y ambos chatearon hasta que finalmente se empezó a quedarse dormida en la cama con una sonrisa, finalmente estaba logrando cumplir con la promesa de Cynthia. Justo antes que terminara durmiéndose, Diantha rápidamente le escribió a su amiga de Sinnoh para exigirle una video llamada un día de estos, tenía que saber si ella había cumplido su parte también.


Notas del Autor: cuando se usa la expresión "te puedo ver la flor en el pelo" se refiere a que las puntas están abiertas, señal de que el cabello está dañado (algo común entre las mujeres sobretodo las de pelo largo). Espero que les haya gustado. todo comentario será agradecido :)

Trainer Manuel Baez: Sí, supongo que ya no publico con la frecuencia que solía hacer antes, es bueno volver :) Yo tampoco estaba familiarizada con la Elite Four de Kalos, pero me parecieron tan interesantes los personajes que quería darles algo de identidad. BTW, ¿Belle-Senpai? Me sabía el San, Chan y Kun pero sempai es nuevo jaja ¿qué significa? Estoy feliz que lo estés disfrutando, ¡gracias por el comentario!

Red Fox 1203: ¡Muchas gracias! Siempre intento mejorar mi redacción con cada historia que escribo. Los de la Elite Four de Kalos no tienen muchas historias en fanfiction, pensé que esta podría darles una pequeña introducción. Y lo de Siebold y Diantha (típicamente no hago esto ya que quiero que el lector se arme una idea propia, pero esta vez lo veo necesario y lo lamento si te desilusiono con esta respuesta) te puedo decir que no están planeados en mi fic para que sean pareja. En lo personal no me los imagino juntos jaja. Recuerda que solo porque alguien lleva más tiempo que tú en el trabajo no significa que sea mejor, así me imagino que pasa entre Diantha y Cynthia. Solo me imagino que la campeona de Kalos es mejor organizada cuando se trata de tramites y cosas burocráticas de la Liga y que sabe muy bien como mantener una imagen positiva algo que Cynthia fijo querría aprender cuando llegó a ser campeona en su región después de la actriz. Y sí, la pelea con Diantha es fácil (solo su mega gardevoir me complicó un poco la cosa). Me alegro que esperes la continuación. ¡Muchas gracias por comentar!