Hola de nuevo! Aqui otro cap. de "Cinco son multitud". Se que el anterior fue muy cortito, pero esque no nos dio para más =D
Espero que os guste, besos.
Ya se alzaba un cielo estrellado cuando el traqueteo del tren comenzó a aminorar; un momento después el andén se llenó de alumnos que se dirigían al castillo en grupitos, y de niños desconcertados que vestían una túnica negra mientras se apiñaban delante de un hombre que les sacaba más de tres cabezas, ese no era otro que Rubeus Hagrid, el guardabosques de Hogwarts; vestía un gran abrigo de piel roja, y unas botas de montaña desgastadas que tenían manchas de barro secas, lo cual denotaban su frecuente uso.
James, Sirius y Remus aguardaban en uno de los cochecitos que les llevarían hasta Hogwarts; a lo lejos un chico rechoncho venía corriendo y resoplando.
-Uf, siento la espera, pero... es que... me había quedado enganchado con la puerta del tren. -Se disculpó mientras señalaba la túnica rasgada, Sirius ladeó la cabeza mientras se posaba una mano en la frente con una sonrisa entre dientes, no pudo evitar mirar a una chica que estaba subiendo en el coche de delante, era realmente guapa.
-Peter deberías de tener más cuidado -le aconsejó Remus, mientras le ayudaba a subir. Por fin se pusieron en marcha.
El Gran comedor rebosaba vida, la gente no paraba de hablar y reír, además la iluminación era fantástica; del techo colgaban unas velas que casi rozaban sus cabezas, y en lo más alto, un cielo despejado dejaba entrever las estrellas, de las que se percibían incluso constelaciones. Todo el mundo calló cuando un chirrido hizo que los ojos de los alumnos se posaran en las grandes puertas decoradas con oro macizo del Gran comedor y se abrieron dejando paso a los de primer año encabezados por la profesora McGonagall. No se oía otra cosa que el murmullo de los recién llegados y sus pasos
Los nuevos alumnos estaban muy asustados, ya que la mayoría no sabían como era la selección. Cuando llegaron al final de las mesas, la profesora McGonagall puso un taburete y fue nombrando a los alumnos. Cuando hubo terminado la selección, Dumbledore se levantó y todo el Gran Comedor calló.
-Bienvenidos a todos a un nuevo curso en Hogwarts. Antes de empezar voy a recordaros algunas normas –dijo Dumbledore mirando a los merodeadores.
-Y eso que aún no hemos hecho nada –dijo James fingiendo enfado. Los otros tres se rieron por su comentario.
-Esta prohibido salir de la sala común por la noche. También está prohibido correr por los pasillos –prosiguió Dumbledore. –Ah, este año las pruebas de quidditch serán un poco antes, así que los capitanes de los equipos os esperaran dentro de dos semanas en el campo de quidditch a las once. Que aproveche. –Y se sentó.
Cuando apareció la comida sobre la mesa, se oyeron grititos de sorpresa a través de las cuatro mesas. En la mesa de Gryffindor, James y Remus explicaban a unos de primero como era un día en Hogwarts y como era el quidditch. Sirius comía y hablaba con las chicas que habían tenido suerte de sentarse al lado de él y Peter comía, escuchaba, reía y de vez en cuando soltaba alguna palabra. Mientras tanto, Lily conversaba con una compañera de la cual no se había fijado.
-Bueno, ¿como te llamas? –le preguntó amablemente Lily.
-Me llamo Rachel, y tu eres… Lily, ¿no? –le contesto Rachel sonriendo.
-Si, encantada.
-Por cierto... no sabrás quien es el nuevo capitán de quidditch, ¿no? –le preguntó Rachel a Lily.
-Potter –le contestó Lily medio enfadada. Entonces vio la cara de Rachel y añadió: -James Potter, uno de los chicos más populares del colegio. No ha parado de repetirme que es el nuevo capitán de quidditch.
-En que posición juega –le preguntó Rachel.
-Cazador, ¿por que?
-Porque me quiero presentar a las pruebas de buscador –dijo Rachel sonriendo.
Al mismo tiempo, en la mesa de Slytherin, un muchacho con el pelo negro y ojos grises hablaba de su recién nombramiento de capitán de quidditch.
-Regulus, ¿como es que te han nombrado capitán si Michel no se ha graduado todavía? –le preguntó un estudiante.
-Dijo que quería concentrarse en los E.X.T.A.S.I.S –le contestó Regulus. –Una tontería.
Regulus Black era ni más ni menos que el hermano de Sirius Black. La familia Black, una familia de sangre pura, había considerado ese verano a Sirius un traidor a la sangre y por eso Regulus y Sirius se odian. Además, Sirius y su prima Andrómeda no fueron nunca como los demás de su familia y por eso son "traidores".
Severus Snape, en esa misma mesa, miraba como una pelirroja en particular hablaba con Rachel, la chica que había conocido en el tren.
Todos los alumnos comenzaron a salir del gran comedor con sus estómagos llenos y sus caras felices e ilusionadas por haber comenzado un nuevo año. Cada uno se iba en pequeños grupos a sus salas comunes, exceptuando a los de 1º que iban acompañados de prefectos.
Los cuatro chicos comenzaron a subir las escaleras, James divisó a Lily entre el gentío.- Eh! pelirroja-. Ella paró y se giró, pero cuando lo vio prosiguió su camino; Remus aceleró el paso para no perder de vista a James. De repente tropezó con la chica que se había sentado con Lilly y que habían estado hablando toda la cena.
-Lo siento. -Dijo al instante Remus. -Vaya veo que eres de Gryffindor, nunca antes te había visto. -Ella aminoro el paso, dejando a Lily y a James delante mientras estaban discutiendo.
-Yo si se quien eres, como no saberlo. -Hizo un gesto gracioso, que hizo que Remus se riera. -Eres uno de los merodeadores, para mi parecer, el más inteligente -sus miradas se cruzaron, pero él enseguida la desvió.
-No lo dudes -le respondió, fijando su mirada en el suelo, luego la miró y sonrió.
Mientras, Sirius ayudaba a Peter a sacar la pierna de uno de esos traicioneros escalones, sin poder evitar grandes carcajadas.
Por fin entraron en la sala común de Gryffindor. Como de costumbre Sirius se sentó, con su habitual soltura, en un sillón que estaba al lado del fuego, Peter muerto de cansancio, se subió a la habitación, James y Lilly se sentaron cada uno en una punta, mientras ella le fulminaban con la mirada y James le tiraba los tejos; Remus se acomodó en el sofá a leer.
Pero Rachel, la nueva amiga de Lilly rompió la rutina sentándose con ellos.- Chicos esta es Rachel, aunque creo que algunos ya la habéis conocido-. Dijo Lilly mirando a Remus con una sonrisita tentadora.
-¡Hola! Encantados-. Saludaron al unísono, luego se presentaron diciendo sus nombres.
En aquella sala ya se respiraba un nuevo aire, que haría que este curso fuera ¿interesante?, ¿divertido?, ¿lleno de aventuras? quien sabía.
Mientras abajo en las frías mazmorras de Slytherin, un chico solitario estaba sentado frente al fuego, perdido entre sus más acogedores pero oscuros pensamientos, Severus Snape. Lo que él no sabía es que pronto sería rescatado de aquel ensimismamiento.
La noche, junto con sus pequeños diamantes, las estrellas, iluminaban Hogwarts de tal manera, que aquello parecía un espectáculo de luces; entre tanto, la luna creciente iluminaba un rostro de preocupación, de unas de las ventanas del castillo. Alguien lo abrazó por detrás.
-Olvídate amigo, aún falta mucho. -La voz cariñosa y melodiosa de Sirius Black, lo hizo regresar a la cálida habitación, roja y repleta de pósters del equipo que le gustaba a cada uno, a las camas de las cuales prendían unas cortinas largas hasta rozar el suelo. Eso lo tranquilizó. Esa noche era una de las pocas en las que Hogwarts dormía.
-Canuto, ¡despierta!
-Nada, no hace caso… -James empezó a zarandear a Sirius hasta que este abrió los ojos.
-Primer día de clase, ¡primer día de diversión! –dijo James emocionado.
Sirius se levantó y se arregló para bajar al Gran Comedor. Nada más entrar ellos, todas las cabezas se giraron en dirección a la puerta. Sirius empezó a guiñarle el ojo a toda chica que veía, mientras que James buscaba a Lily por la mesa de Gryffindor. Al final se sentaron al lado de uno de los muchos clubes de fans de los Merodeadores.
De repente, una explosión en la mesa de Slytherin llamó la atención de todo el Gran Comedor: el desayuno de Severus Snape había explotado manchando todo lo que había a su alrededor, y en consecuencia a Regulus. En ese momento entraron Rachel y Lily y al no haber más espacios libres, se sentaron al lado de los merodeadores.
-Hola Evans –dijo James sonriendo. Rachel, que había dejado a Lily al lado de James y se había sentado enfrente de su amiga, se rió de la cara de enfado que tenía Lily.
Al lado de Rachel, Peter se reía de la explosión causada por sus amigos en la mesa de Slytherin. Remus, que no se había dado cuenta de la explosión, al igual que Sirius, hablaba con un grupo de chicas que estaban al lado suyo.
-Canuto –le interrumpió James. –¿Te vas a presentar a las pruebas de cazador? –Sirius asintió con la cabeza y sin dejar de hablar y sonreír a las chicas.
-Potter, ¿porque me dejaste ayer con todos los de primero, cuando tú también eres prefecto? –le preguntó enfadada Lily. James no sabía que decir.
-Eres capitán del equipo de quidditch, ¿no? –le preguntó Rachel a James.
-Si. ¿Es que te quieres presentar? –dijo sonriendo.
-Me gustaría hacer la prueba de buscadora –le contestó Rachel antes de que la profesora McGonagall llamara a James y a Lily para repartir los horarios.
-¡JAMES! -dijo Lily enfadada, que además le estampó un horario en la cara.
-Vamos que no es para tanto -James se había pasado esta vez, le había intentado dar un beso, mientras repartían juntos los horarios.
-Te has aprovechado de la situación -dicho esto, Lily se fue directamente a clase de pociones, que era la primera asignatura del curso.
Un olor humeante provenía de un caldero, y cuya substancia tenía un color especialmente extraño.
-¿Sabes que es esto? -Le preguntó Snape a Lily.
Se habían sentado juntos, ya que ambos compartían la pasión por esa asignatura, y siempre comentaban en esas clases; al contrario que Rachel, era la que menos le gustaba, además no se le daban muy bien, pero había muchas otras asignaturas en las que destacaba muchísimo, y por tanto estaba en la mesa de los merodeadores, al lado de Sirius, hablando de quiddich. La verdad es que habían hecho buenas migas.
-Si, es poción multijugos -respondió la pelirroja.
-Pues yo ya la había preparado antes, me encontré un libro con esas delicadas instrucciones, que me llamó la atención y no pude evitarlo -dijo Severus lleno de orgullo y ella le hizo un gesto amable.
James que estaba al tanto de la conversación de quidditch, ya que pasaba por completo de, como él decía, jugar a cocinitas.
-Oye Quejicus, que estas, ¿pasando recetas con las chicas? –dijo James. Sirius se desternillaba. -Cuando puedas, haber si me haces un pastel de fresa. - La risa pegadiza de Sirius acabó contagiando a media clase, y también los comentarios de James.
-¡Vale ya!, prestar atención -dijo con un tono cabreado el profesor.
Cuando acabó la clase, todos salieron al pasillo, la próxima clase era transformaciones. Rachel le estaba contando a Lily, cuales eran sus asignaturas predilectas, ya que la que venía a continuación le encantaba.
-También me gusta mucho Defensa contra las Artes Oscuras y encantamientos -Lilly no le prestó mucha atención, estaba buscando a Snape entre la multitud.
-Oye perdona, es que no encuentro al chico que estaba sentado conmigo. -Rachel también tanteo para ver si lo veía.
-Te refieres a Severus ¿no? -Lilly se giró.
-¿Lo conoces? -Rachel asintió, y mientras caminaban hacía la clase de la Profesora McGonagall, le contó, que lo había conocido en el tren.
En clase de Transformaciones, Rachel se enteró de que los merodeadores eran bastante buenos en esa materia –y en algunas más-. Todos, excepto Peter al que estaban siempre ayudando. A Lily le costó un poco, pero al final lo consiguió. Al terminar la clase, Rachel y Lily continuaron con la búsqueda de Severus, pero no lo vieron hasta la hora de la comida.
Esta vez, Lily y Rachel no se sentaron con los chicos, sino que comieron junto a sus compañeras de cuarto, uno de los pocos grupos que no hablaba todo el tiempo de los merodeadores, pero eso no significaba que no fueran sus fans.
Y, aunque Lily y Rachel eran compañeras de cuarto, no se habían visto lo suficiente y no habían hablado nunca, ya que Rachel era muy madrugadora y cuando Lily se acostaba, ella ya estaba durmiendo.
Mientras tanto, James y Peter les contaban a Sirius y a Remus la explosión del desayuno, ya que se la habían perdido por estar coqueteando con unas chicas. Y, gracias a eso, se pasaron toda la comida planeando como seguir fastidiando al Snape a lo largo del curso.
Cuando acabaron las clases, Rachel y Lily se fueron a la biblioteca a hacer sus deberes y de camino, se encontraron a Regulus Black junto a sus amigos mortífagos. Lilly cruzó una mirada con Regulus, era gélida y penetrante, y su altura hacía intimidar a cualquiera; por fin pasaron de largo. Rachel no lo pasó por alto y ya que se había dado cuenta.
-¿Oye quienes son esos chicos? ¿Los conoces? -preguntó intrigada. Lilly comprobó que ya estaban lejos y se paró delante de la puerta de la biblioteca.
-Haber -dio un largo suspiro. -El chico que iba delante, el que tenía el pelo un poco más largo que el resto, oscuro; es el hermano de Sirius Black. -Dijo bajando la voz. -Y los amigos que iban con él, son... -Rachel terminó la frase.
-Mortífagos, lo se, pero lo del hermano de Sirius lo ignoraba, no se parecen en nada -objetó. Alguien las sobresaltó por detrás.
-¿Me llamabais?, no he podido evitar oír mi nombre. -Sirius rodeó por los hombros a las dos chicas. -Oye ¿vais a la biblioteca? -Ellas asintieron. -¿Me ayudarías con unos deberes? -Rachel le sonrió.
-Pues claro cerebrito -le respondió con ironía, Sirius la cogió del brazo y le dio la vuelta.
-Dime eso ahora. -Dijo de forma burlesca. Ella empezó a dar gritos, mientras Lilly se reía y le decía que la soltara. Pronto fueron la atención del pasillo y unos cuantos rostros se giraron.
Una señora alta y larguirucha, con un sombrero altísimo, que terminaba en punta, apareció por la puerta.
-¿Se puede saber que es todo este jaleo?, si queréis hablar iros a otro sitio, o si vuestra intención era entrar hacerlo ¡ya! pero en silencio -les reprendió. Los tres entraron con una sonrisa dibujada en el rostro.
Fuera comenzaba a oscurecer, por el camino que llevaba hasta Hogwarts desde los terrenos se percibía a lo lejos tres figuras que venían corriendo hacia el castillo, y una cuarta detrás.
-Corre, corre Snivellus..., jajaja. -La voz de James rompió el silencio de los jardines.
-Accio barredoras 3000 -gritó Remus, al momento ya estaban subiendo a tres escobas, Peter con cierta dificultad; pero consiguieron alejarse de Snape, sobrevolando el lago negro.
Un cálido ambiente rebosaba en el Gran comedor. Los platos, como era habitual, rebosaban de comida, con fuentes de carne, pescado, arroz, y muchas otras cosas más.
Peter se relamía con el trozo de pollo que se había servido, Remus no pudo evitar ponerse el pudín antes de tiempo, era bastante goloso. James saludó con una mano a alguien que se acercaba a la mesa.
-¡Ey! Black, ¿Donde estabas? no sabes lo que te has perdido. -Sirius se sentó a su lado y se chocaron las manos
-Lo siento tío, pero estaba adelantando unos deberes con las chicas; es que no los sabia hacer. -Durante la cena le contaron el altercado con Snape. -¿Enserio? jajaja, me hubiera gustado estar ahí -dijo Sirius mientras se metía un trozo de bizcocho en la boca.
Remus era el único que no estaba pendiente, pues estaba hablando con Rachel, que se había sentado a su lado.
-Si quieres podemos ir este próximo fin de semana a Hogsmeade, así me enseñas ese sitio tan especial –dijo Rachel. Remus asintió.
-¿Que te parece si quedamos delante de la torre del reloj? -Propuso Remus.
-De acuerdo -le respondió Rachel.
Después de cenar, todos se marcharon a sus salas comunes.
Pasaron los días y llegó el primer sábado del curso. Cuando los alumnos bajaron de sus habitaciones, había un cartel en cada una de las salas comunes: "La próxima visita a Hogsmade se realizará dentro de una semana, el próximo sábado".
Cada alumno se lo tomaba a su manera: los de primero y segundo, con tristeza por no poder ir; los de tercero, emocionados porque sería la primera vez que iban; Rachel, contenta porque no haría falta escaparse con Remus; James, Sirius, Peter y Lily deseando que llegue para comprar sus cosas preferidas y tomarse una cerveza de mantequilla en Las Tres Escobas. En la sala común de Slytherin, los mortífagos planeaban algún altercado. El único que estaba triste o enfadado porque lo hubieran puesto ese día, y no otro era Remus Lupin, ya que ese sábado había luna llena.
Cuando bajaron a desayunar, Remus fue a hablar con la profesora McGonagall para que cambiara la fecha de la excursión, pero ella no cedió. Cuando se sentó con sus amigos, ellos ya hablaban de las pruebas de quidditch. Peter y Remus nunca se presentaban, eran James y Sirius los que entraban en el equipo. Las pruebas eran al día siguiente y la mayoría del colegio hablaba de eso.
Mientras tanto, Lily y Rachel ya desayunadas, estaban en la biblioteca terminando los deberes. En ese momento, entró Snape y se sentó con las chicas, Estuvieron hablando –en voz muy bajita- y terminando los deberes hasta que fue la hora de comer.
Cuando entraron al Gran Comedor, Severus se fue a su mesa y las chicas se sentaron en la mesa de Gryffindor. Unos minutos después entraron los merodeadores, y es que no hacía falta ni levantar la cabeza, ya que con los suspiros y los murmullos de las chicas se podía saber perfectamente.
-Que aproveche, Evans –dijo James sentándose al lado de Lily. Esta no contestó. –No seguirás enfadada por lo de ayer ¿no?
-¿Que pasó ayer? –preguntó Rachel.
-James se tiró encima de Lily -contestó Sirius aguantándose la risa.
Estuvieron juntos durante la comida, hablando de distintas cosas. Lily era la única que no hablaba, que comía despacio y mirando enfadada a James de vez en cuando.
James se levantó de muy buen humor el lunes por la mañana, y Sirius con un especial entusiasmo, pues por la tarde, se realizarían las pruebas de Quiddich.
- ¿Que tal estáis chicas? -Les saludó a Lily y Rachel, junto con sus compañeras de cuarto, cuando llegó a la mesa de Griffindor. -Bueno Rachel, ¿estás preparada? -dijo con cierto tono irónico, Rachel puso los ojos en blanco.
-¡Por supuesto! -contestó Rachel. Sirius ya estaba sentado entre ellas, y echando miradas provocativas a las demás.
-Claro, pero no se trata solo de ser positivo, si no de estar...bien...cualificado, y no lo digo porque seas chica –dijo James. Rachel se levantó con un arrebato.
-¿A si?, ¿eso es lo que piensas?, muy bien, pues ya veremos cuando te demuestre en la prueba, que puedo llegar a ser mejor que tu. -Dijo mientras recogía sus cosas, agarró una última tostada. -Y luego me tendrás que suplicar que entre, porque claro, yo me negaré. -Cuando terminó la frase, no le dio tiempo a James ni a rechistar, pues se fue con paso decidido y ligero.
-¿Pero...que? -Sirius se levantó del asiento. -Admítelo colega, te acaba dejar mal una tía. -Mientras le daba unos golpecitos en la espalda, cogió una manzana y le dio un gran bocado, las chicas que estaban cerca dieron un largo suspiro, con alguna frase sin terminar, como: es tan guapo... o esa mirada...
Remus bajaba las escaleras apresurado, se había levantado un poco más tarde de lo habitual, y con esa preocupación que lo atormentaba, la cabeza la tenia en otra parte.
Justo cuando iba a girar por una esquina para llegar al Gran Comedor chocó con alguien.
-¡Ay! -Rachel se golpeó contra su pecho, y Remus la paró rodeándola con los brazos.
-Perdón -dijeron al unísono, él le ayudó a recoger la mochila.
-¿Adonde ibas tan rápido? -Le reprochó Remus con un tono de voz amable mientras se tocaba el pecho.
-¿Eh? lo siento, pero el pelma de James, me ha dicho que no cree que me acepten en el equipo, al parecer hay gente más cualificada que yo. -Intentó imitar a James, y eso hizo que le sacara una sonrisa a Remus. -¡Y ni tan siquiera me ha visto! -Cuando hubo terminado la frase, ambos dos se fueron a clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
Al acabar todas las clases, la mayoría de los alumnos de Gryffindor se fueron al campo de Quidditch a ver las pruebas para su equipo. El día anterior habían sido las de Slytherin y las de Ravenclaw, y los merodeadores habían ido a ver el nivel y, la verdad, era bastante alto. Ya en el campo, James llamó a todos los que se iban a presentar y les soltó un discurso sobre que no se enfaden si no son escogidos y que hagan lo mejor que pudieran. Cuando terminó, hizo dos equipos para que jugaran entre si. Sirius jugaba en un equipo como cazador y Rachel en el otro como buscadora.
El partido empezó bastante bien, Sirius y un alumno de cuarto marcaron un par de goles cada uno, aunque los guardianes también hacían bien su trabajo. Rachel competía contra un chico de sexto, el que fue buscador durante los tres años anteriores. Entonces, Rachel se lanzó en picado y el chico de sexto la siguió, pensando que ahí abajo estaba la snitch, pero no lo estaba. Ya cerca del suelo, Rachel se incorporó y subió otra vez habiendo conseguido un Amago de Wronski, un complicado movimiento muy peligroso. Y es que el chico de sexto se había empotrado contra el suelo.
James aún flipando por el movimiento de Rachel, le dijo a otro alumno que también se presentaba a la prueba de buscador. Desde las gradas Remus y Peter animaban al equipo, pero especialmente a Rachel que les había dejado tras puestos.
Los cazadores se movían con mucha agilidad, Sirius le pasó el balón con tal precisión a un compañero, que este solo tuvo que rematarla de cabeza.
- ¡10 PUNTOS! -Todo el estadio quedó envuelta en esa voz; era un compañero de cuarto de los chicos, que se dedicaba a transmitir los partidos por megafonía, o en este caso el entrenamiento.
Rachel divisaba entre los tres aros, creía haber visto algo dorado. Cuando giró para volver al centro del campo, vio un chico de cabellos largos y negros que venía hacia ella, no podía ser otro que Sirius.
Pasó como una bala muy cerca, eso hizo que la desequilibrara y por casi le hace caer.
- ¡EH! -Chilló, mientras se agarraba con manos y pies a la escoba.
-Lo siento nena -Todo el equipo lo estaba persiguiendo, había cruzado el campo entero con la quaffle en la mano
-Será animal –pensó Rachel. Sirius los había esquivado uno a uno, aunque también los apartaba con un fuerte empujón, sin llegar a ser falta. Por fin llegó a la portería y marcó un bonito tanto con el extremo de su escoba. James no paraba de reírse.
-Eso ha sido muy precipitado, pero lo más gracioso que he visto en todo lo que llevo jugando al quidditch.
El equipo que iba perdiendo, sacó con un tremendo pase. Rachel observó que otro buscador, remplazando al que se había tragado el suelo, se colocaba en el campo contrario.
De repente vio un destello, esta vez si que era la snitch, se puso tan contenta que fue directa hacia ella sin importarle el otro buscador.
Enseguida se puso a su lado. Ambos la perseguían, y esta vez la jugada de antes no le serviría.
Fueron dando tumbos y chocándose entre si.
Rachel se acordó de una táctica que le había mencionado su hermano mayor Paul que hacía años que había terminado Hogwarts, y ahora jugaba en un equipo de segunda.
No estaba segura de lo que hacía, pero todo fue muy rápido. Aceleró lo más que pudo, pasó zumbando al lado de Sirius, ya que este, junto con algunos otros jugadores se había parado para ver a los buscadores.
Tenía la snitch a tres palmos de ella, de repente dio un giro no premeditado, y la snitch desapareció al instante, deslizándose en el interior de su manga. El silbido indicó el final del partido, James los reunió a todos al centro del campo.
- Habéis estado genial, os habéis esforzado mucho, pero solo puedo elegir a seis. -Aterrizaron en el húmedo césped, y se sentaron rodeando al capitán, este mencionó los nombres de los que compondrían definitivamente el equipo; en ellos formulaba como buscador el de Rachel y como uno de los cazadores a Sirius. -Oye me has dejado impresionado con la jugada del Plumpton Pass, en serio, eres muy buena -Rachel le miró orgullosa.
-Ya te lo había dicho, ¿sabes?, y si Griffindor no tuviera un equipo tan bueno, ahora tendrías que estar de rodillas suplicándome que aceptara el puesto -por una vez James no supo que responder.
Esa noche en la sala común de Griffindor, nadie dormía, pues habían montado una pequeña fiesta por los jugadores que estaban en el equipo, y para animar a los que no lo habían conseguido.
-Rachel, toma esta cerveza de mantequilla, te la mereces -le ofreció James.
-Si, pero casi deja sordo a uno de tus cazadores favoritos. -Le reprochó, bromeando Sirius, mientras se colgaba de su cuello.
-Vamos no seas nena -Lupin le zarandeó con un gesto cariñoso, mientras Peter era el centro de las risas, con una de sus imitaciones de la profesora Mcgonagall.
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