En una habitación muy lujosa estaba despertando Junsu. Al levantar su vista vio a su lado a Heechul, la mano derecha de Yunho. Intentando reponerse, Junsu le pregunta cómo había llegado ahí. Acariciando su rostro Heechul le dice que Yunho lo había ido a buscar, ya que supo que un pervertido lo había secuestrado en un motel. Intentando recordar Junsu empezó a cambiarse con la ropa que Heechul le había traído. - ¡ya me acorde! – dijo Junsu- Ese chico no me hizo nada, más bien… creo que me ayudo. - Deberías decirle a tu hermano, ya que ahora está por matarlo – dijo Heechul acariciando el rostro de Junsu. Sin decir mas Junsu salió huyendo de la habitación para buscar a su hermano. Mientras en la oficina de Yunho continuaban golpeando a Jaejoong cada vez que intentaba dar una explicación. Repentinamente se abrió la puerta de la oficina, era uno de los matones de Yunho quien le dijo que los miembros de los Yacuza estaban esperándolo en el holding del edificio para terminar un trato de tráfico de drogas. Suspirando cansado, Yunho decide atender primero los negocios y después asesinar al pervertido abusador de su hermano menor. - Tráiganlo – dijo Yunho a su subordinados – Cuando termine mis asuntos te llevare a un lugar del cual no volverás – dijo Yunho golpeando el rostro de Jaejoong. El edificio era bastante alto y lujoso, Jaejoong jamás había estado en un lugar así y deseaba irse; pues la muerte lo estaba aguardando y todo por una confusión. Una vez abajo Yunho ordeno que sujetaran bien a Jaejoong para que no se escapara. Luego se dirigió al encuentro con los Yacuza. Atrapado por dos enormes hombres Jaejoong solo observaba atentamente como Yunho realizaba el negocio sucio. Lo que no podía negar era que aquel hombre era muy masculino... hablaba, caminaba y actuaba como todo un hombre de negocios. Era alto, esbelto, con porte y elegancia, según dirían las mujeres "el hombre ideal". Por más que Jaejoong intentara odiar a Yunho más lo observaba y sentía admiración, pues era todo lo contrario a él. El trato había terminado por lo tanto Yunho volteo para seguir con Jaejoong, en esa pequeña distración no noto que uno de los Yacuza le estaba apuntando con un arma. Sin pensarlo Jaejoong le grita "cuidado". Al escuchar los gritos, Yunho voltea y esquiva el tiro, desenfunda su arma y empieza a disparar. Sus matones dejan en libertad a Jaejoong para acompañar a su jefe y protegerlo. Intentando escabullirse Jaejoong se topa con uno de los Yacuza, que lo confunde con uno de los subordinados de Yunho así que decide asesinarlo. Con el arma apuntándole justo en el pecho Jaejoong solo cierra los ojos, pues de todas formas iban a matarlo. Estaba resignado, solo le restaba escuchar el disparo de su verdugo. Segundos más tarde escucha un tiro, se toca el cuerpo buscando una herida y al no encontrar, abre los ojos y ve en el suelo a su verdugo. Asombrado nota que quien lo había salvado era Yunho. - ¡así que querías escaparte! – dijo Yunho tomando a Jaejoong del cuello de la camisa. - No… yo… no – tartamudeo Jaejoong. - Señor ¿Qué hacemos con los Yacuza que capturamos? - Entiérrenlos vivos – dijo Yunho frívolamente. Al escuchar las macabras palabras de Yunho, a Jaejoong ya no le quedaban dudas de lo sádico que podía ser ese imponente hombre. - ¿va a matarme en este lugar? – dijo Jaejoong resignado - ¿No cree que lo verán todos? - No sabes quién soy – dijo Yunho sonriendo de manera tétrica – No importa si mato, hurto o abuso de alguien, mi poder es aun mas grande que la policía o el ministro. Yunho lanza a Jaejoong hacia una esquina, se aleja unos centímetros saca un cigarrillo y lo prende. Expulsa el humo y ordena a sus matones que a la cuenta de tres dispararan contra Jaejoong. - Uno – dice Yunho mirando fijamente a Jaejoong – Dos… Pero en vez de seguir contando Yunho pide que esperen, Jaejoong piensa que se retracto pero todo lo contrario. Yunho se acerco a Jaejoong y le ordeno que se quitara la camisa. - ¿Qué? ¿Está loco? – dijo Jae. - ¡cómo te atreves mocoso a insultar al señor Yunho! – dijo un matón. - ¿Me oíste o estas sordo? ¡Quítate la camisa! – dijo Yunho exhalando el humo de su cigarrillo en el rostro de Jaejoong. - ¡No me quitare nada! - ¡te he dicho que te la quites! – grito furioso, desprendiéndole de manera violenta los botones de la camisa de Jaejoong. Sintiéndose ultrajado Jaejoong no comprendía lo que Yunho buscaba con romperle los botones de la camisa y dejar su pecho al descubierto. A lo que Yunho le explica, que la camisa que este llevaba se la había regalado especialmente a su hermano menor y no tenia porque un sin vergüenza llevarla puesta. - ¡no te la vas a quitar! – Dijo Yunho molesto mientras veía el pecho al descubierto de Jaejoong. - ¡No! – exclamo Jae mientras se cubría el pecho con la camisa ya rota. - ¿me desafías? – Dijo Yunho sonriendo macabramente – Disparen. Esa última palabra lleno de escalofríos el cuerpo de Jaejoong, que solo esperaba la muerte. Pero antes de que los matones de Yunho dispararan, aprecio Junsu gritando "alto" e implorando a su hermano que no disparara. - ¿Junsu, que haces aquí? – dijo Yunho. - Lo siento, pero él quiso venir – dijo Heechul ingresando lentamente. Heechul había llevado a Junsu a ese lugar, ya que nunca noto que el hermano menor de su mejor amigo se preocupara por la vida de alguien y menos que desafiar a su hermano frente a sus subordinados. Tenía una extraña sospecha sobre el comportamiento de Junsu, pero quería verlo con sus propios ojos. - Hermano… No lo hagas – dijo Junsu mirando fijamente a Yunho. - ¡que! ¿Me pides que no asesine al pervertido que te secuestro para abusar de ti? - No, hermano. El no me hizo nada. - Mientes- dijo Yunho. - No… - Si… - No... Cansado de oír la discusión entre ambos hermano Jaejoong se levanta furioso, se acerca hacia Yunho y lo mira desafiantes. Sin mediar palabras le grita que se callara y dejara hablar a las personas. Los matones de Yunho no entendían como Jaejoong era capaz de levantarle la vos a su jefe. - ¡Primero no secuestre a nadie! – dijo Jaejoong mirando de manera desafiante a Yunho – Segundo solo evite que tu hermano cayera en la vías del tren y para no dejarlo tirado por ahí borracho quise llevarlo a un hotel, pero como sabrás son muy caros y lo único que encontré fue un Motel. Mi plan era dejarlo ahí e irme, pero el vomito sobre mi camisa. ¡No esperaras que me fuera asi a mi casa! ¡Me di un baño y tome prestada la camisa de tu hermano! ¡No iba a marcharme a pecho descubierto por la ciudad! - Tiene razón – Dijo Heechul sonriendo – Un hombre aun asi debe mantener la elegancia. - ¡cállate! – dijo Yunho a su amigo - ¿Por qué cuando te llame colgaste? - Su hermano tomo el teléfono y lo lanzo contra la pared – dijo Jaejoong tomando aire. Desconcertado Yunho le pregunta Junsu si lo que decía aquel muchacho era cierto. Bastante desanimado Junsu le responde que sí, que todo había sido su culpa por estar ebrio en la estación de tren. Heechul se acerca a su amigo y le susurra en el oído que aquel muchacho de alguna forma había salvado a Junsu, así que según el código de la familia no podía matarlo. - Tienes razón – dijo Yunho a Heechul – No puedo matarlo. - Bueno, entonces me voy – dijo Jae. - ¡deténganlo! – ordeno Yunho a sus hombres – No te matare pero tampoco te dejare ir. La mirada demoniaca a de aquel imponente hombre asustaba a Jaejoong quien pensaba que al fin su pesadilla había terminado. Pero aun había empezado. - ¿Hermano? – dijo Junsu mirando atónito por la decisión de Yunho. - Lleven a Junsu a la casa – ordenó Yunho a sus hombres. - ¡hermano! – dijo Junsu preocupado por la situación de quien lo había salvado de caer en las vías del tren. - ¡Ahora! – exclamo Yunho – Tu ven conmigo – dijo tomando a Jaejoong de los brazos y lo subió al ascensor. Jaejoong estaba aterrado, estaba a solas en el ascensor con Yunho. La mirada terrorífica de aquel hombre le asustaba y a la vez le generaba admiración. Estaba solo, no había subordinados que lo escudaran; estaba solo ante él. En un momento Yunho detiene el ascensor con el botón de emergencia. Se acerca lentamente a Jaejoong, lo empuja acoralandolo contra la pared del ascensor. Suavemente se acerca al rostro lastimado de Jaejoong y le pregunta con una vos totalmente cautivadora. - ¿te gustan los hombres? - ¿eh? – dice Jae sin comprender la pregunta de Yunho, aunque de alguna manera, al tener a ese hombre tan cerca de sus labios hizo que su cuerpo sintiera un cosquilleo desde la punta de los píes hasta la punta de su pelo. - Te hice una pregunta – dijo Yunho acercándose cada vez más a Jaejoong - ¿Te gustan los hombres? Jaejoong estaba contra la espada y la pared, no sabía que responder pues sabía que su vida dependía de su respuesta.