Muchas gracias a quienes comentaron... diría sus nombres, pero es que estoy publicando el capítulo con algo de prisa ^^'

Disfruten el segundo! :)


REUNIENDO A LA FAMILIA

By Stefy Taijiya

Segunda Reunión

ADIÓS A MI LIBERTAD

(KANKURO)

Luego de un eterno viaje desde su mansión hasta el otro extremo de la aldea, el Quinto Kazekage había llegado al sitio indicado en la modesta carta recibida la tarde del día anterior.

Desde el último encuentro de los tres hermanos habían transcurrido tres largos años. Temari había decidido vivir en la Aldea de la Hoja, ya que Shikamaru la convenció de que el bebé se criara junto con sus abuelos para empezar a entrenarlo en técnicas de sombras desde muy temprana edad; por su parte, Gaara seguía ocupado, ahora más que nunca debido al resurgir de la gloria de su aldea en el continente.

¿Y Kankuro?

Después de que Gaara lo enviara a una misión de rango A no había vuelto a saber nada de él. Incluso ignoraba que su hermano tuviera una propiedad dentro de la aldea.

La casa estaba construida al mejor estilo antiguo de la Arena: completamente de piedra y con ventanas de madera. Justo en la entrada esperaban Temari, su esposo y una tierna criaturita de tres años de edad, tan rubia como su madre y con algo de la chispa intelectual de su padre en los ojos.

—¡Gaara, hacía siglos que no te veía! —saludó la hermana mayor. Tomó de la mano a su hija y le dijo—: Megumi, éste es el tío Gaara, sé buena chica y salúdalo.

El joven tío de veintitrés años extendió sus brazos e hizo un esfuerzo por no intimidarla, pero fue en vano. La niña se escondió detrás de su padre, temiendo por lo que ese demonio de mirada escalofriante pudiera hacerle.

—¡Buaaaaaa! —lloriqueó con toda la fuerza de sus pulmones— ¡Tío Gaara es malo, tío Gaara es malo!

Los padres suspiraron y la calmaron diciéndole que Tío Gaara era un poco extraño, pero que era buena persona. El pelirrojo hizo como si nada hubiera pasado y decidió llamar a la puerta, pero ésta se abrió antes.

—¡Knock, knock! —los recibió un chiquillo de ropas gris oscuro con una ancha sonrisa.

Desconcertados, todos miraron a aquel niño desconocido. Su corta melena era de un castaño medio, sus ojos eran algo pequeños y su nariz algo grande. En apariencia era la viva imagen de...

—¿Kankuro? —dijeron todos al mismo tiempo con incredulidad al ver el cambio tan radical del shinobi.

—Sí, soy yo... —bufó él observándolos desde dentro de la casa. Llevaba puesta una sudadera negra (parecida a la que utilizaba su difunto padre) y su cara estaba desprovista de aquellas marcas moradas de pintura que lo caracterizaban, por lo que se veía totalmente diferente— Bienvenidos a mi casa.

El niño llamó la atención de Kankuro y con la confusión resaltada en sus facciones preguntó:

—Papi, ¿quiénes son ellos?

Shikamaru y Temari casi se caen de para atrás cuando escucharon esto. Gaara simplemente abrió más sus ojos aguamarina debido a la sorpresa, pero lo hizo tan discreto como siempre.

—Inoue, ellos son tus tíos Temari y Gaara y tu primita... —le respondió Kankuro señalándole a cada uno— Y ese que tiene cabeza de piña es el holgazán de mi cuñado.

Luego de ganarse una mirada de odio de parte del Nara, Kankuro los hizo pasar y sentarse a esperar la cena. Sirvió los platos como buen anfitrión y se dispuso a conversar, algo que generalmente no hacía.

—¿Y cuántos años tiene Inoue? —preguntó Temari.

—Dentro de una semana cumple dos años —dijo el padre sin emoción alguna.

—¿Y qué hay de la madre? —hizo la pregunta que todos se morían de ganas por saber.

—De eso es lo que quería hablarles. Verán, yo...

Justo en ese momento se escuchó el paso apresurado de alguien más. Una voz femenina gritó pidiendo excusas.

—¡Perdón por el retraso! Es que me estaba arreglando...

—¡¿TÚ?! —exclamó Shikamaru casi atragantándose con su propia saliva.

Automáticamente, Temari y el Kazekage enfocaron a la muchacha que se esmeraba en mostrar su sonrisa.

—¡¿INO YAMANAKA?! —gritaron estupefactos al reconocerla.

Ella se sentó al lado de Kankuro y lo besó apasionadamente como si no le importara la presencia de los demás o incluso la de su propio hijo. Kankuro la apartó y un fuerte rubor se apoderó de sus mejillas, bien podía ser por vergüenza, por fastidio o por una mezcla de ambos.

—Conque Inoue... —dijo Shikamaru con una sonrisa de suficiencia— Compañero, parece ser que no soy el único original aquí a la hora de poner nombres.

—¡No te burles de mi hijo, tarado! —masculló Ino, haciendo que su ex compañero de equipo se encogiera como cuando a ella le daban uno de esos ataques de ira— ¡No me hagas revivir los viejos tiempos!

—Pero bueno, ¿cómo fue que sucedió esto? —quiso saber Gaara. Una casi invisible mueca burlona se asomó en su rostro pálido y recalcó—: Pensé que jamás te casarías y mucho menos que tendrías mocosos.

—¡Cállate, esto es por tu culpa! —vociferó Kankuro— Si en primer lugar no me hubieras enviado a Konoha para realizar una misión en conjunto con ella nada habría pasado... ¡Maldición! ¡¿Por qué tuve que tomar hasta quedar ebrio?!

—No me eches toda la culpa. Yo no estuve ahí para obligarte a beber como Rock Lee en pleno Oktoberfest...

—¡¿OKTO QUEEEE?!

—Olvídalo.

Los hermanos se enfrascaron en una pelea de aproximadamente media hora. En cambio, los esposos Nara degustaron la deliciosa comida preparada por la hermosa esposa de Kankuro, quien constantemente suspiraba al ver a su amado y recordar con detalles la noche en que Inoue fue concebido.

—¿Verdad que a Kankuro le sienta bien ese cambio de imagen que le hice? —preguntó Ino con destellos en sus ojos azules.

—No me lo recuerdes... —dijo él bastante molesto. ¿Cómo es que había permitido que una chica lo corrigiera y le cambiara su vestuario?

—Mi amor, ¿tú me quieres? —inquirió de un momento a otro.

—Eh, yo... eh... —dudó unos segundos puesto que le resultaba difícil admitirlo. Ella lo miró amenazante— ¡Sí, mi vida!

Mientras tanto, Megumi e Inoue jugaban con las sobras de la comida y una enorme bola de arroz impactó en el rostro de Gaara. Un asustado Inoue se escondió debajo de la mesa. Gaara suspiró e intentó reprimir sus deseos de asesinarlo.

—Definitivamente no me casaré ni tendré hijos —dijo limpiándose con una servilleta.

—¡Te veré en unos años, hermanito! —aseguró Kankuro con Ino recostando la cabeza contra su pecho.

—He aprendido de los errores de mis apreciados hermanos mayores... quien ríe de últimas, ríe mejor...

—¿Acaso alguna vez te has reído? —contraatacó el de cabello castaño.

—¡Ya cálmate, Kankuro del Desierto! —lo reprendió su esposa.

—Como digas, cariño...

«Ino siempre ha sido una mandona, pero... ¿ha logrado dominar al renegado de Kankuro?» pensó Shikamaru asombrado.

—¡KankuIno 4 ever! —exclamó Ino haciendo la 'V' de victoria con sus dedos y plantando un beso en el cuello de su esposo— Por cierto, amigos, perdón por no haberles avisado de nuestra boda...

—¿Habría ido alguien al sótano de una floristería en donde un enojado suegro observaba todo desde la penumbra con ganas de matarte al más mínimo intento de fuga? —dijo Kankuro entre dientes.

—Menuda suerte —observó Shikamaru con una gota de sudor bajando por su nuca.

—Yo lo llamaría karma —recalcó Kankuro.

Ino se levantó y como cualquier otra ama de casa recogió los platos al tiempo que tarareaba una canción. Su flamante esposo puso una mirada atormentada.

Y así había concluido aquella reveladora reunión en casa de Kankuro. Aunque al final había llenado las expectativas de los asistentes. Después de todo ¿quién se habría imaginado que la vanidosa Yamanaka terminaría enredándose con un sujeto como Kankuro?


Nos vemos...!!!

Ya falta uno para el final *-*