Advertencias:
Ooc en los personajes.
Escenas de sexo explicito.
Clasificación: M
Género: General.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no son de mi autoría pertenecen a Masashi Kishimoto, fanfic hecho por fan para fans.
Las palabras en la cabeza de Matsuri resonaban incesantemente, estaba claro que le agradaba lo que había escuchado, pero sus inseguridades no se iban por completo. Él era el kazekage y ella una simple subordinada, en su mente rondaba el pensamiento de que un amor así era imposible.
Gaara por su lado observaba la tristeza que cada vez se hacía más importante en el rostro de ella.
— ¿Qué sucede? — musitaba él un poco nervioso, puesto que Matsuri se había paralizado, parecía un maniquí con un yeso en la pierna.
— Na – nada, es… solo que me toma por sorpresa. Jamás me imaginé algo como esto.
— ¿Entonces?
Ella guardo discreción unos minutos, lo que para él era una tortura.
Si no fuera por el yeso que ocupaba gran parte de su pierna derecha se hubiera lanzado a los brazos de su maestro correspondiendo a la extraña revelación de éste.
Sin embargo las palabras no podían salir de su boca, sentía una extraña felicidad mezclada con angustia que se manifestaba con un nudo en la garganta que la ahogaba y no la dejaba expresarse.
— Esta bien… creo que no fue una buena idea… mejor olvida lo que te dije — el pelirrojo bastante frustrado se alejaba de Matsuri, una vez más como en el pasado sentía que lo negaban.
Pero antes de que se pudiera dar cuenta la pequeña castaña lo detenía estirando un poco su brazo agarrando la mano del Kazekage.
— Quédese conmigo, yo aún no le he dicho nada… porque—pausaba avergonzada— no podía.
Una diminuta sonrisa se mostraba ante Matsuri, Gaara se sentía mucho mas aliviado.
— No nos quedaremos — espetaba de vuelta con seguridad.
— ¿Qué?
— Vine con tu alta médica. — Esto sorprendía a la pequeña kunoichi.
— Pero si yo apenas puedo movilizarme —resoplaba— no sé como haré para volverme a casa.
— Yo fui el responsable de tu herida… deja que haga tu estadía más cómoda en mi casa —declaraba Gaara con calma, mientras que en su interior una ola de calor le recorría el cuerpo, obviamente la sensación que dejaba aquel beso no iba a desaparecer enseguida.
Ella, por su lado, no deseaba contradecir la propuesta de su sensei, sin embargo le inquietaba bastante la idea de quedarse un tiempo en el hogar del pelirrojo, no solo sería un estorbo en misiones y entrenamientos, sino también en su casa. La propuesta era de corazón y desinteresada eso la cautivaba aun más.
— E – está bien… ¿A esto se refería Temari? — Pensaba la joven, aún inquieta por la decisión tomada.
OoOoOoO
Matsuri era trasladada delicadamente por Gaara en sus brazos hacía su casa. El trayecto hacía el hogar del joven Kazekage no era muy extenso, pero para ambos era como cruzar el mismísimo desierto, no había dialogo en ellos. Disimulaban la situación ocurrida en el hospital, ni siquiera querían verse a la cara.
— Gaara – sensei ¿Usted hoy no trabaja? — decía tratando de cortar el silencio que había entre ambos, pues sentía mucha pena estaba a escasos centímetros de él.
— Puedo llevar el trabajo a casa si lo deseo — Se limitaba a decir.
Nuevamente el silencio se hacía presente, Gaara no estaba siendo muy comunicativo con ella.
Matsuri sin ninguna dificultad lograba percibir el dulce aroma que Gaara desprendía claramente embriagadores a los sentidos de la muchacha, lo que producía una sensación de calor en su cuerpo que no la dejaba siquiera responder.
En unos minutos se encontraban en el espacioso hogar de Gaara, para muchos era bien sabido que el hogar del mencionado era nada más y nada menos que la torre Kazekage, sin embargo Matsuri era muy introvertida y no hablaba con muchos en su aldea llegando a tener solo una compañera, Temari. Aún así ella nunca le preguntó donde vivía por lo que cuando llegaron se sorprendió un poco.
— Llegamos —decía Gaara mientras dejaba que contemplara la entrada de la torre haciendo una pausa, guardias llegaban a la brevedad a lo que el Kazekage con un simple movimiento de mano se hiso paso aclarando a los guardias que no tenían de que preocuparse, solamente estaba en compañía de su alumna por una lesión sufrida de ella.
Al adentrarse al lugar Kankuro se extrañaba de verlos así, sonreía pícaramente y se alegraba de ver a su hermano con ella, mientras que Temari se encontraba en la cocina tratando de hacer Okonomiyaki, sabía que su hermano menor la traería, Gaara y Matsuri en cambio con un pequeño movimiento de mano y sumidos ambos en la vergüenza se dirigían al corredor a la ultima habitación la cual era para huéspedes.
— Jeje, no pueden esperar… — opinaba Kankuro con malicia.
— Shhh No seas así con tu hermano — regañaba Temari.
Ya en el interior del cuarto, Matsuri daba una mirada al lugar, pequeño pero acogedor. Iluminado por el ancho ventanal por el cual entraba el caluroso sol, la cama de dos plazas con un par de almohadas y dos mesas de noche a los costados era lo único que se encontraba allí.
— Este será tu cuarto a partir de ahora…
— Yo… la verdad que no sé como agradecerle todo lo que está haciendo por mí. — contestaba con pena la pequeña castaña mientras era colocada en su cama de cobertor azul noche con suma delicadeza por parte de Gaara, éste le miro a los ojos e intentó hacer una mueca como sonrisa.
— No tienes que agradecer, descansa. Pronto estará listo el almuerzo. — decía mientras se acercaba a la entrada.
El pecho de la castaña se oprimía al escuchar su voz, quería detenerlo. Decirle cuanto le había gustado su beso, amagaba con su mano detener el giro de perilla que hacía él para desaparecer de su vista pero en ese momento el recuerdo en su mente aparecía… El beso, la respiración agitada de ambos el calor de sus cuerpos muy juntos y el horrible e incomodo momento que se pasa después por no tener el valor de expresarse, volvía a tener otra vez ese desagradable hábito, guardar silencio en vez de gritar sus sentimientos. La puerta se cerraba suavemente, Matsuri ni siquiera se había dado cuenta de que se había marchado; al tiempo se percató. Resoplaba mientras se acostaba, tapando con su ante brazo sus ojos.
— Soy un desastre. —se juzgaba.
— ¿Y? ¿Se lo dijiste? — Interrogaba Temari ansiosa con una sonrisa de oreja a oreja.
— No. — El cambio de expresión de ella cambiaba súbitamente.
— ¿Y ahora por qué?
— No sé, no puedo… No es tan fácil como lo planteas, Temari. — Alegaba avergonzado el pelirrojo mirando a un costado de casualidad del lado de la cocina viendo periféricamente como se quemaba la comida de Temari — Se te quema la comida, hermana.
—¡Ah! Me distraes con tus problemas —bufaba, a lo que su hermano solamente rodaba los ojos y desaparecía de allí con un vaso de agua en la mano.
Tomaba agua tratando de pensar y más que nada relajarse.
— ¿Por qué le doy tantas vueltas al asunto? Nos besamos, lo correspondimos, iba marchando bien. No puedo amedrentarme ahora que empecé esto…
Decididamente el chico iba al último cuarto del corredor a hablar con la joven que tantas cosas le provocaba, con valentía tocaba la puerta. Nadie respondía lo hiso otra vez y no obtuvo respuesta. Resoplaba sabiendo que de seguro estaría dormida, pero ahora que estaba decidido no quería dejarlo para después. Optaba por entrar, sigilosamente abría la puerta. Allí la encontraba, cual princesa dormida por un hechizo, la seguridad que tenía en la sala de estar se resquebrajaba al verla ahora en ese estado.
Decidía acercase a ella rodeando la cama para no tener ningún roce con su pierna, la veía perturbada, algo de seguro en sus sueños la molestaba, deseaba mucho poder rescatarla de esa pesadilla, sudaba y gemía. Comenzaba a preocuparle, se acercaba un poco más a ella.
— Gaara sen…sei — Otra vez escuchaba esos gemidos, pero no mostraba dolor sino que eran gemidos como aquella vez durante ese entrenamiento en la noche, la noche que tuvieron ese accidente.— No… mas… ¡ah! — Era lo que constantemente oía Gaara de la boca de su alumna. Su respiración se agitaba cada vez más, claro estaba que no sufría ninguna clase de pesadilla, sino digamos algo bastante placentero y por lo que se oía…
— Es conmigo… — culminaba sus conjeturas Gaara.
Aun estando amedrentado, decidió dar el primer paso una vez más con el único fin de sacar de ese sueño a Matsuri, la única joven que había logrado llamar su atención en mucho tiempo, quizás por su simplicidad o porque es la única persona que llegó a conocer y solamente por el hecho de que era su alumna.
Como un gato que no trata de hacer ningún sonido recorría la cama hasta llegar al rostro de la castaña, colocaba sus brazos a los costados se inclinaba un poco y con premura y a la vez cuidado besaba los rosados y apetitosos labios de la joven. Ésta simplemente respondía con pequeños suspiros que eran acallados por los dulces besos del pelirrojo.
Aún Matsuri estaba dormida, en su narcosis, Gaara la trataba como toda una belleza y cubría de besos todo su cuerpo, lo que ella ignoraba era que sus sueños realmente estaban sucediendo. Gaara por su lado sabía que lo que estaba haciendo era algo indecente y como Kazekage no podía hacerlo, pero por otro lado estaban sus propios deseos hacia aquella joven. Poco a poco Gaara se olvidaba de palabras como prejuicio, vergüenza, temor y se apoderaban de él unas nuevas como deseo, lujuria y pasión.
Mientras que Matsuri en su ensueño se sentía capaz de hacer lo que sea…
— Gaara… —lo sujetaba de la cintura, el mencionado se sorprendía de sobremanera— quiero ser suya…
El pelirrojo se alarmaba al sentir las manos de la joven recorrer su espalda hasta percatarse que bajaban peligrosamente a su cintura y también un poco más abajo, le gustaba en parte y también llegaba a sentir ese típico cosquilleo. Le dejaba tocar como si nada pasara pero le extrañaba que aun siguiera dormida, como si todo eso fuera un "sueño".
Sus besos aumentaban cada vez más y su voracidad estaba a punto de salir a flote, Matsuri tenía su propia fantasía en sus narices y no se daba cuenta de nada.
— Me gustas tanto… que no puedo evitarlo. Te quiero… te quiero demasiado — confesaba el pelirrojo mientras comenzaba a hundir su cara en los pequeños pero firmes senos de la joven, los rozaba sobre la ropa que tenía puesta, ese corto vestido de encajes negros, no podía esperar más para deleitarse con ellos por lo que dejaba salir uno de ellos y con su boca enardecida lo saboreaba, ella se retorcía de placer, claramente le encantaba ese tipo de caricias.
El calor que hacía no era nada comparado a lo que sus cuerpos estaban viviendo en esos instantes. Gaara se acoplaba un poco más a ella abría delicadamente una de sus piernas para poder tener un mejor acceso a ella, cuando lo hiso sin querer su pierna izquierda rozó la zona púbica de la joven por encima de su ropa.
— ¡Ah! —un sonoro gemido lo alertaba— si… —la joven parecía sentir una descarga en esa parte.
— Es sensible a esa zona… me gusta verla así pero tampoco puedo aprovecharme de ella, yo solo venía a hablar… —otra vez casi por instinto volvía a rozar con su rodilla esa zona erógena— mierda, lo hice sin querer— Matsuri se había excitado otra vez…
— Gaara… hazme tuya — el aludido casi se muere de un infarto al sentir como las pequeñas manos de la muchacha lo indicaban aún más a esa zona que comenzaba a recibir sus primeras descargas de placer, la mano de la joven desvergonzada luego iba directo a los firmes glúteos del chico, apretándolos con deseo e indicándole que quería sentir de nuevo aquella caricia que tanto placer le proporcionaba.
— Matsuri… —gemía Gaara al sentir las manos de ésta ir torpemente a su zona intima, esa zona de fácil excitación que lo sacaba de sus cabales.
— Gaara…
Él volvía a besarla y ésta correspondía más gustosa y embelesada tomándolo por el cuello aumentando la fricción del beso. Matsuri otra vez dejaba que sus manos bailaran por el pecho y abdomen del pelirrojo hasta detenerse en su zona erógena, ésta vez con la intención de quitarle los pantalones a su tutor. Gaara se percato de ello y la detuvo en seguida, ella entre abría los ojos y con un débil "por favor" se abría paso entre las fuertes manos del Kazekage.
Él la dejo hacer lo que ella quería, después de todo su miembro no era de madera y estaba bastante excitado con una sugerente erección en su pantalones que pedía a gritos ser liberada. Con inexperiencia la castaña sacaba el miembro erecto del chico y comenzaba hacer un movimiento de arriba hacia abajo que lo volvía loco y le sacaba roncos gemidos, pronto el chico comenzaba a sudar nervioso, puesto que la posición era demasiado sugerente como para contenerse por mucho tiempo. Matsuri no ayudaba mucho con esa masturbación, si seguía así pronto lo haría llegar al orgasmo…
— No lo hagas así… o harás que me corra —decía entre jadeos el pelirrojo.
— Córrete… dentro mío — Gaara abría los ojos grande como platos.
— No sabes lo que dices…
— Por… favor — rogaba somnolienta.
Pronto las manos de Matsuri dejaban de otorgarle placer para auto complacerse. Su zona estaba más que excitada, se encontraba lista para ser penetrada y ya no podía aguantar más esos calambres que otorgaba su deseo.
Uno gota gorda pasaba por la sien del chico, pensaba lo que iba a hacer mientras veía como la chica que estaba bajo suyo se frotaba su parte más intima, estaba muy excitada, se notaba por su braga color piel bastante empapada en sus propios flujos, esto calentaba mas los motores del inexperto Kazekage.
Al verla tan desesperada por su hombría no quiso hacerla esperar más, decidía hacer a un costado con sus dedos la braga dándose paso a la húmeda cavidad de ella, lo enardecía bastante sentir esa calidez, su otra mano libre se ocupaba de soportar su peso para no dejarse caer encima de la peli castaña. Su miembro otorgaba pequeñas caricias a la entrada de la joven a lo que ésta respondía con sonoros gemidos de placer, Gaara decidía callarla con profundos besos, puesto que estaban en el hogar de sus hermanos también, en ese momento aprovecho para penetrarla de una estocada, algo bruta, algo desesperada era su forma de amar, pero lo hacía sin lugar a dudas con mucho amor y cariño…
— Que rico… —opinaba Matsuri embelesada. Gaara solo se ocupaba de cubrir el cuello de ella con besos y chupetones mientras que un rítmico movimiento de atrás hacia adelante se ocupaba de mantenerlos en el placer, los gemidos de ambos se hacían cada vez más audibles y difíciles de ocultar. Matsuri estaba totalmente desatada gracias al deleite de hombre que tenía encima suyo por lo que ella no se quedaba atrás daba pequeños mordiscos entre el cuello y el comienzo del hombro del chico, un punto débil de él que lo apresuraba al clímax.
— Matsuri no… —advertía, la mencionada ni se inmuto ya que se hacía presente el primer orgasmo de ella a lo que Gaara en seguida se percataba porque las uñas de la joven se clavaban con vehemencia, fue bastante tentador para el joven Kazekage el orgasmo de ella, las paredes vaginales de la chica apretaban su miembro dándole a él una electricidad que recorría su ser que pronto culminaba en un orgasmo. Un gemido al unísono se escuchaba en la habitación. Gaara casi pierde el equilibrio ya que el espasmo provocado lo había dejado exhausto. Para males había eyaculado dentro de ella, pero Matsuri no parecía quejarse más bien yacía algo adormilada, lo que preocupaba al líder de Suna. Sacudía a Matsuri de los hombros consternado, temía haberle hecho daño.
— Oye Matsuri ¡Responde! — nada, ni un sonido se oía por parte de ella. —¡Matsuri! —no obtenía respuesta pero al menos unos sonoros ronquidos se hacía escuchar.
Gaara no comprendía nada de nada.
— ¿Quiere decir que todo este tiempo estuviste dormida? —nada— ¡Hoe! — Un ronquido y un pequeño chasqueo de lengua era la respuesta. — No puede ser… ¿y ahora como explico esto?— se agarraba con desesperación de los rojizos cabellos.
Se acomodaba un poco su ropa y la de ella, miraba a su recientemente amante y no podía creer lo que había hecho, retrocedía unos pasos pensativo "Esta chica debe tener algo", analizaba. Decidía salir de allí a toda velocidad no sin antes ser detenido por Temari.
— ¿A dónde vas con tanta prisa? Ya está listo el almuerzo.
— No voy a almorzar —abría la puerta apresurado — ¡ah! Y por nada del mundo despiertes a Matsuri, ya vuelvo… —se marchaba de allí a toda velocidad.
— ¿Y a este que le pasa? —se preguntaba Temari luego de escuchar el portazo.
Gaara por su parte se dirigía a su oficina directo y sin saludar a nadie, frenaba su búsqueda en el cajón de ficheros shinobi específicamente en el de "Matsuri Byakuya" comenzaba a leer rápidamente buscando algún indicio del extraño comportamiento de la aludida, hasta que se detuvo en una reseña muy peculiar.
— Así que era eso… —golpeteaba con sus dedos el papel— bueno… tal parece que yo también tendré que darle "medicina" —decía marchándose de allí dejando caer el papel en su escritorio.
En el papel decía: "Ficha médica: Matsuri Byakuya, diecisiete años. Vacunas: Al día. Padeció sarampión. Alergias: Huevo, chocolate. Curiosidades: sonambulismo"
Fin
Bueno espero que les haya agradado el final, es un final como notaron "abierto" puede ser un poco raro eso del "sonambulismo" pero para mí es moneda corriente ya que mi marido es sonámbulo y sé perfectamente lo que un sonámbulo es capaz de hacer -_-
(Una vez me hiso un té de Tilo estando sonámbulo, me di cuenta en seguida por sus ojos rojos y por qué le había echado agua fría y no tenía azúcar :P)
Desde ya cualquier duda que tengan la postean n.n
