El silencio reinó de repente en la habitación. Ranma, que aun estaba procesando la duda que su prometida le acababa de reconocer, se encontraba totalmente petrificado.
- ¿Ranma? –le llamó Akane preocupada - ehh… tal vez no debería habértelo contado… No creas que soy una pervertida ni nada, ni que yo quiera hacer eso, es decir ahora, sólo es que… esto… a mi nunca nadie me ha explicado nada, y yo realmente no es que tenga mucha idea de cómo os funciona 'eso' a vosotros. –terminó de confesar la chica.
Ranma comenzó a reaccionar poco a poco al escuchar de nuevo la sincera voz de Akane. Bueno… si ella se había atrevido a reconocer sus inquietudes, él debería poder responderle, o al menos intentarlo.
- Ehmm… -comenzó Ranma bastante sonrojado –no es que nuestra anatomía tenga mucha ciencia a decir verdad… Es… bueno… a veces… esto… ¡pfff! ¡Es realmente difícil contarte esto! –añadió derrotado.
- ¿Difícil?... Pensé que decías que no había mucha ciencia –respondió ella.
- Emm… realmente lo difícil es atreverme a decírtelo, el funcionamiento es simple… Está bien, lo intentaré –determinó al ver la cara de desilusión que ella puso. –Verás lo cierto es que 'esto' va bastante por libre, es decir… a veces suele 'despertarse' cuando uno menos se lo espera, y otras veces lo hace como respuesta a un impulso, algo que me ha gustado sentir… no sé…
- Y… ¿Cómo puedes controlar que se baje para que no se note?
- Pues Akane, ese es precisamente el problema, no se baja así como así, siempre puedo tirarme un poco de agua fría, aunque eso suele ser bastante frustrante, o puedo… bueno nada…
Akane, curiosa e inocente, aunque a la vez sintiéndose extrañamente excitada prosiguió con el interrogatorio. No sabía cuándo volvería a tener una oportunidad así.
- Has dicho algo antes que se 'despierta' con algo que te gusta sentir, ¿algo como qué? ¿Necesitas que alguien te toque? ¿Es algo que te hayan hecho tus demás prometidas? –preguntó temerosa y a la vez enfadada por la posibilidad que acababa de considerar.
- ¡No! ¡No Akane! –se apresuró a responder el chico –¡ellas nunca me han tocado!, no me refería a eso, no suele funcionar si ellas andan cerca la verdad… A ver… como explicarlo… -de repente le vino a la cabeza la forma de hacérselo comprender, aunque se dejaría a si mismo en una posición bastante vulnerable… - Emmm… mira Akane –dijo destapándose y señalando el ahora visible bulto en sus pantalones. -¿Ves? A eso me refiero, no nos hemos tocado, pero… ehmmm… supongo que a esta parte de mi cuerpo le excita mantener esta conversación contigo –admitió muerto de vergüenza.
Akane sintió un agradable calor traspasarla por dentro al mirar esa parte de la anatomía de su prometido y en ese estado en concreto. ¿Qué habría querido decir con que le excitaba mantener esa conversación con ella? ¿su erección era el equivalente al calor que ella sentía por dentro? Decidida a averiguar más sobre el funcionamiento del sexo contrario reunió el valor y prosiguió:
- ¿Tú crees que…? –empezó a preguntar dubitativa –es decir… ¿me dejarías… ehmm… pues… tocarlo solo un poco? por encima del pantalón me refiero… -terminó ruborizándose más que en toda su vida.
Ranma a duras penas creía lo que Akane acababa de proponerle, tardó un poco en contestar, no porque no supiese la respuesta sino porque no podía aún asimilar la situación que estaba viviendo.
- No tienes que permitirlo si no quieres, es solo que bueno… tengo curiosidad. No quiero aprovecharme ni nada…
- No es eso Akane –respondió Ranma –es que lo que acabas de pedirme es algo difícil de asimilar –reconoció. Bueno supongo que puedes tocarlo si quieres –aceptó incorporándose un poco y apoyando la espalda en el cabecero para quedar sentado en la cama.
- Está bien, solo un poco y… si te molesto me lo dices…
Poco a poco Akane fue acercando su mano hacia la erección de Ranma, que él mismo debía admitir, nunca había sido tan potente como en ese momento. Al principio con un solo dedo, el índice empezó a recorrerla en toda su longitud. El chico apretó los puños y ahogó un profundo gemido justo en el momento en el que comenzó a sentir el tacto de su prometida en su parte más sensible. La chica continuó con su exploración hasta llegar al límite del pene de Ranma, el cual empezó a tantear con un solo dedo, como queriendo descubrir el aspecto de esa parte en concreto. Mientras tanto la respiración del chico se volvía cada vez más agitada y su mirada, completamente fija en los movimientos de la mano de Akane, se tornaba empañada a causa de la contención que intentaba mantener.
- ¡AHH!, ¡por dios Akane! –no pudo evitar gemir justo en el momento en el que ella rodeo su miembro con su mano para examinar su grosor.
- ¿Qué pasa Ranma, te he hecho daño? –se asustó la chica soltándolo rápidamente.
- No… no es eso –consiguió decir entrecortadamente- es que, es difícil… ehh… estoy muy excitado Akane, más que nunca en toda mi vida, y es bastante difícil contenerse. –admitió casi sin vergüenza a causa de su excitación.
- ¿Sientes eso solo porque te toque un poquito? –preguntó cohibida, aunque orgullosa.
- Akane, no es nada raro. Tú imagina que yo te acariciase entre las piernas como tu lo estás haciendo conmigo, imagina eso cuando nunca antes has sentido la mano de otra persona en esa zona ¿cómo crees que te sentirías? –expuso el chico intentando razonar.
Akane sintió una fuerte palpitación en sus partes íntimas con tan solo imaginarse esa situación ¿Cómo le haría sentir? ¿Comprendería mejor lo que su prometido le intentaba explicar?
- Hazlo –soltó de repente.
- ¿Ehn? ¿Hacer el qué? –contestó él.
- Tócame, como yo he hecho contigo, por encima del pantalón, quiero saber exactamente a qué te refieres –dijo decididamente abriendo lentamente sus piernas para permitirle a Ranma un acceso más fácil a su intimidad.
