(DISCLAIMER: ninguno de los personajes de la serie Starfox me pertenecen)
Capítulo 2: Celebración
Aquas. Primer planeta del Sistema Lylat. Hogar ancestral de una antigua civilización ya extinta y desaparecida que, no obstante, dejó como testigo de su existencia una miríada de ruinas bajo la superficie marina del planeta que fue su hogar. En la actualidad, innumerables criaturas habitan bajo sus aguas, en grandes ciudades submarinas que cubren cientos de kilómetros.
Sin embargo, el planeta rebullía de expectación como no lo había hecho en décadas. Un gran evento estaba teniendo lugar; la hija de uno de las familias más importantes del planeta, Amanda Tadpole, iba a casarse con uno de los astromecánicos más importantes del Sistema Lylat, así como un afamado y condecorado héroe de guerra: Slippy Toad.
Tras la Invasión Aparoide, Slippy Toad se había consolidado como el astromecánico más habilidoso de la galaxia, amén de piloto veterano, y en el Conflicto Anglar había contribuido a evitar que muchos planetas cayeran de nuevo en manos de los Anglar, gracias a un ingenioso sistema de defensa diseñado por él. Hoy, ingeniero jefe de la Armada Corneriana y consejero de confianza del general Pepper, contraía por fin matrimonio con Amanda, hija de los armadores y comerciantes más ricos del planeta. Los suegros no habían reparado en gastos tanto en lo referente a la ceremonia como al banquete: querían que el matrimonio de su única hija fuera a la vez la mayor celebración que la galaxia hubiera conocido y conocería en mucho tiempo. Y no les faltaban los medios para conseguir.
De pie ante el altar, la pareja recién casada sonreía, radiante bajo los rayos de luz que, a esa hora del día, llegaban a las profundidades marinas: hasta el día se auguraba espléndido. Slippy y Amanda descendieron la alta escalinata, recibidos por los clamores de una excitada multitud que, cuando los tuvo a su alcance, no pudieron dejar de ofrecer sus más cálidos deseos de felicidad y buenaventura, entre apretones de manos (y ancas) y abrazos. Todos los habitantes del planeta estaban invitados, y ninguno podía dejar de mencionar, admirado, como hacía decenios desde que Aquas hubiera visto una celebración y un bullicio semejantes, en los que se unían la celebración por el final de la guerra contra los Anglar, y la unión de la popular pareja.
Mientras que Amanda, radiante en su vestido blanco con reflejos aguamarina tradicional de Aquas, se comportaba con total naturalidad y elegancia entre la multitud, el nervioso Slippy se esforzaba por mantener una conversación sin que el sombrero de copa se le resbalase, algo para lo que, en más de una ocasión, necesitó la ayuda de Rob: el viejo droide de apoyo al que los años solo habían vuelto más cascarrabias y protestón, pero no menos eficiente.
-Veo que por fin te has decidido, Slip- dijo con sorna una voz cerca de Slippy.
El joven novio se sobresaltó ligeramente (de nuevo, Rob logró evitar que el sombrero cayera), y al girar la cabeza a un lado se encontró con la mirada y la sonrisa paternal de Peppy Hare, su compañero de aventuras ya retirado, acompañado por su hija Lucy. Piloto extremadamente experimentado, a sus casi 70 años Pepy Hare se había ganado merecidamente su jubilación con honores: no solo había luchado en las Guerras Lylat, sino que también había sido un importante apoyo en la Crisis de Sauria, había llegado a sufrir gravísimas heridas durante las últimas fases de la Invasión Aparoide. Durante el Conflicto Anglar, había dirigido la defensa de Corneria y del Sistema Lylat como general sustituto. Ahora, con el general Pepper restituido en el mando, Peppy podía disfrutar de su retiro junto a su hija Lucy, recientemente nombrada catedrática de Astrofísica por la célebre Universidad de Fichina.
-¡Peppy! ¡Lucy! – exclamó Slippy, rebosante de felicidad -¡Me alegro mucho de que pudierais venir!
-No ha sido fácil –afirmó Lucy con una sonrisa – ¡Desde la misma órbita se podían ver los espaciopuertos a rebosar! ¡Aún no sé cómo papá consiguió encontrar una plataforma libre!
-Hija mía, ser veterano aún tiene sus privilegios. Y a veces son útiles, por mal que te pese…
-Papá, no empieces otra vez…
-¡Hoy no discutáis!- interrumpió Slippy con energía -¡No se os ocurra! Hacedme el favor de relajaros y disfrutar de la fiesta, o de lo contrario Amanda nos va a dejar sin cabeza…- los tres lanzaron una carcajada.
Amanda, que había medio escuchado la conversación, se volvió hacia los tres con el entrecejo fruncido: -no sé a ellos, Slippy Toad; pero te aseguro que como no hagas todo lo que esté en tus ancas para en el día de hoy nuestros invitados estén a gusto, ten por seguro que la tuya SÍ que rodará-.
Slippy tragó saliva, lo que hizo que Peppy y Lucy estallaran en nuevas carcajadas, a las que se unieron las de Amanda, que había desistido de fingir su enfado: –Qué tonto llegas a ser- le dijo dulcemente, dándole un fugaz beso.
-¡Amanda, me alegro mucho por ti! –dijo Lucy, ofreciendo su mejor sonrisa.
-¡Muchas gracias, Lucy! ¡A mí también me hace muy feliz que pudierais venir! La verdad, creí que este día no llegaría nunca. O mejor dicho: ¡creía que Slippy no se decidiría nunca! ¡Pero ven un momento! Tengo que presentarte a unas amigas que… -Amanda y Lucy se alejaron tomadas del brazo, dejando a Peppy y Slippy a solas.
-Se te ve feliz, mi muchacho- afirmó Peppy, sonriente, mientras se apoyaba ligeramente en su bastón.
-Es que lo soy. Viejo –añadió con una sonrisa- Llevaba mucho tiempo esperando este día, pero nunca creí que Amanda me diría que sí… quiero decir, ella es quien es, y yo solo era un humilde mecánico espacial…
-Eso no le impidió que fuerais novios…- le interrumpió Peppy.
-Eso es distinto-
-Tonterías- exclamó Peppy, dando un ligero golpe al suelo con su bastón, repentinamente serio –Este es solo el siguiente paso natural, y todos lo veíamos venir. Todos, menos tú. Te digo ahora lo mismo que te decía durante las misiones: ¡presta atención a lo que te rodea, y a los que te rodean!
-Sí, supongo que tienes razón, como siempre…. Pero bueno, esos días quedaron atrás ya. ¡Por fin estamos en paz y podré fundar una familia!
-Menos de lo que crees…- murmuró Peppy
-¿Perdón?- Slippy abrió mucho los ojos, alarmado de pronto -¿Ha ocurrido algo otra vez?
-No, en absoluto- se apresuró a responder Peppy. Quiero decir que –carraspeó, incómodo- que para mí, no han quedado tan lejos en absoluto: de hecho, me parece que aún fueron ayer- aclaró el anciano
Un grupito de invitados se acercaron a Slippy para felicitarle y desearle sus mejores deseos para su matrimonio; mientras el recién casado conversaba con sus invitados, Peppy recordaba con una mezcla de aprensión y nostalgia las batallas estelares que había librado. Aquellos momentos en los que había creído que no viviría para ver, por fin, la galaxia en paz.
-Oye, Slippy…- dijo de pronto Peppy, cuando los invitados se alejaron: había algo que le inquietaba.
-¿Sí?
-¿Sabes algo de Fox?
Slippy alzó una mano, agitándola con suavidad, mientras negaba con la cabeza
–No me ha dicho que fuera a venir. No hemos hablado nada, de hecho, desde que acabó la guerra con los Anglar. De todos modos, ya sabemos cómo es: nunca le han gustado este tipo de cosas.
-Aun así, me parece raro que eso le hubiera impedido venir, siendo tu boda.
-Yo también lo he pensado. Pero, por otro lado, tampoco estoy seguro. En estos últimos tiempos ha estado muy raro… ya sabes: todo lo de Krystal y demás. Y cuando le dije que Amanda y yo teníamos pensado casarnos, recuerdo que pareció… no sé, asustado. Honestamente: algunas veces ya casi ni lo reconocía-.
-Es verdad… de todos modos, me preocupa un poco que no haya dado señales de vida en todo este tiempo…
-No te preocupes tanto, Peppy. Yo creo que, simplemente, necesita un tiempo para replantarse qué quiere hacer con su vida. De todos modos ¡es de Fox McCloud de quien hablamos! ¿Qué le podría ocurrir?- se rio de su propio chiste.
Peppy sonrió y asintió sin decir nada: no quería estropear la felicidad de su amigo con preocupaciones. Justo en ese momento volvían Amanda y Lucy, conversando animadamente.
-Felicidades, Amanda- dijo Peppy
-Muchas gracias, señor Hare- dijo Amanda con una ligera inclinación de cabeza
-Peppy está bien: "señor Hare" solo me recuerda lo viejo que estoy ya-
¡Oh, vamos, Peppy!- respondió Amanda con una sonrisa –Estoy segura de que aún tienes mucha guerra que dar-
-Yo solo espero- dijo Lucy mirando de reojo a su padre –que no tenga que dar guerra en otra guerra… otra vez. Ya tienes una edad, papá…-
-Que sí, que sí… En estas ocasiones es cuando más me recuerdas a Vivian, en serio-
-Amanda, creo que mi padre quiere decirnos algo- dijo Slippy de pronto, señalando con la cabeza a Beltino, que entre la multitud les hacía señas para que se acercaran. Amanda y Slippy se despidieron de Peppy y Lucy, no sin antes insistirles de que disfrutaran del banquete y se sintieran como en casa. La pareja se mezcló entre la multitud de invitados (Slippy de nuevo riñendo con el sombrero) y Rob se disponía a seguirles.
-Rob, por favor, cuida bien de ellos- dijo de pronto Peppy, en un susurro.
El droide se detuvo y miró al anciano piloto: Peppy estaba seguro de que, de haber podido hacerlo, Rob habría sonreído.
-Afirmativo. Esa es la misión que se me ha encomendado-
Peppy asintió despacio con la cabeza, sonriendo fugazmente, y se quedó mirando como el robot se internaba entre los invitados, tratando de dar alcance a sus nuevos amos.
-¿Estás bien, papá?
-¿Eh? Sí, claro. ¿Por qué?
-No intentes engañarme: se te da horriblemente, y yo ya no tengo diez años ¿De qué habéis estado hablando?
El anciano piloto suspiró profundamente antes de responder: -Slippy tampoco sabe nada sobre Fox. Estoy preocupado-
-Papá, ya te lo dije yo, y te lo dirán todos: Fox simplemente ha de decidir su propio camino. Como lo has hecho tú, como lo ha hecho Slippy… ¡como lo harán todos!
Peppy calló de nuevo: se limitó a alzar la viejaa cabeza al cielo, casi como si estuviera esperando ver el Arwing de su viejo amigo surcando el espacio, para unirse a ellos.
-¡Ah, no! Papá, tu lugar está aquí: en la boda de Slippy y Amanda. Tú ya has hecho más que suficiente por Lylat. Y también por Fox. Ya es hora de que tanto la una como el otro se las apañen sin ti.
-Lo sé, hija mía, lo sé: las viejas generaciones tienen que dejar el relevo a las nuevas.
-Eso es, papá. Ven: creo que acabo de ver al general Pepper en aquella mesa de allí…
Peppy tomó el brazo de su hija mientras se dirigían al encuentro del viejo general. La galaxia estaba en paz, por fin. No había nada más que temer. Ninguna nueva amenaza conocida. Nada más a lo que enfrentarse. Y sin embargo, ¿qué era esa sensación, ese presentimiento oscuro y frío que no lo abandonaba? Peppy había dejado de creer en muchas cosas durante su vida como piloto, y había aprendido muchas otras. Pero de entre todas ellas, la más importante era haber aprendido a confiar en sus presentimientos. En su instinto. Y ni Andross, ni Sauria, ni los Aparoides, ni los Anglar, ni nada a lo que se hubiera enfrentado antes le habían causado una sensación de desasosiego y alarma, de inminente peligro, como la que sentía.
N. del A.: ¡Saludos! Lo primero: mil disculpas por la demora, pero han sido tres años bastante duros, y nunca me quedaba tiempo para hacer algo mínimamente decente. Por otro lado, también quería hacer madurar un poquito más mi estilo como escritor. Finalmente… ¡acordarme de cómo funciona Fanfiction me ha costado más de lo que recordaba! Jajajajajaja… ja… -.-'
Como siempre, toda crítica y sugerencia bien fundamentada es bienvenida. Y si os gusta como está, mejor que mejor. ¡Salud y Suerte! Nullahan
