bueno, me he animado a escribir otro capitulo de esta historia por lo que ha gustado.

muchísimas gracias por vuestros comentarios y apoyos, espero seguir recibiendo vuestras opiniones sobre la historia porque me animan muchísimo a seguir escribiendo

gracias por todo, espero que os guste y dejad un comentario con lo que sea, comentarios, amenazas o lo que se os ocurra.

hasta la próxima y suerte


Asami miraba a la recluida por el cristal… esa chica la tenia hipnotizada, idiotizada, obsesionada y completamente enfadada con ella misma.

"¿Cómo puede ser que esa… malnacida me tenga con la mente tan centrada en ella? Tengo cosas más importantes que hacer, no puedo perder el tiempo contigo Korra"

Asami siguió mirando como Korra se había sentado en la posición del loto y como estaba meditando para pasar sus horas muertas. Si no meditaba, entrenaba y sino silbaba o cantaba, cada vez que Asami le traía la comida ella dejaba de hacer lo que hacía y le sonreía socarronamente… hoy no era una excepción.

Asami abrió la puerta y Korra abrió un solo ojo y sonrió como siempre le hacía, burlonamente.

- ¿Estás aquí por placer o por trabajo?

Asami apretó los dientes, siempre ese humor ácido y su desparpajo natural… le enfermaba y encantaba a partes iguales, ella dejó la bandeja a un lado y la miró. Tenía que disimular y fingir que no le afectaba

- Conoces el procedimiento, reclusa… contra la pared y manos a la espalda.

- ¿Vamos a usar estos juegos siempre? Alguna vez tendrás que dejarme ponerte las esposas a ti Asami

La aludida golpeó con su pierna la de Korra para abrirla de piernas y le puso las esposas

- ni en tus sueños más oscuros reclusa… además no eres de las que le gusta poner las esposas

Korra rio mientras notaba el frío en sus muñecas

- tienes razón, soy más de dejarme hacer que tener tu actitud de loba dominante… ¡hey! No me las aprietes tanto… te estás pasando

Asami no pudo evitar la sonrisa, pero como Korra no la veía, pudo permitirse el lujo de sonreír ampliamente y que sus ojos se posaran un gran rato en las esposas, maravillándose en el buen trabajo que hacía con Korra.

- no me hables así… soy una guardia, no tu amiguita que te follas en el baño

- ¿te refieres a Kuvira? Oh… sabes que solo lo hago por desquitarme, además de que le pongo tu cara

Asami gruñó y le puso la mano en la nuca y la obligó a ponerse contra la pared

- toca el cacheo, así que estate quieta

- adoro tener tus manos cerca de mi cuerpo

Asami apretó las manos en la nuca de Korra

- y callada

Dicho esto las manos de Asami se movieron en los puntos estratégicos que le habían enseñado en los cursos de formación de la cárcel, aunque claramente esto ya lo sabía de su formación como policía y después como inspectora. Asami suspiró para sus adentros echaba de menos esos tiempos de trabajo de calle, sentir la adrenalina cuando perseguía a alguien, conducir a mil por hora sin que te dijeran nada, luchar, tiros… pero todo eso se acabo… todo eso se acabo por…Korra…

Cuando estaban investigando un cártel de la droga y capturaron a Korra ella confesó que tenían un topo en la oficina, alguien que cambiaba pruebas, avisaba de las próximas redadas y que cuando era necesario echaba una mano en pequeñas escaramuzas…. Todo eso por un buen mordisco de lo que ganasen claramente. Korra confesó a cambio de una reducción de condena, y dijo que era una mujer que en las últimas redadas había estado allí y que había colaborado activamente en las misiones relacionadas con los casos de la mafia en la que trabajaba Korra.

Se inició la investigación y al principio no salía ninguna prueba en contra de ninguna de las cinco mujeres, pero en cuanto la prensa se enteró de que Asami Sato, del famoso linaje de los Sato, grandes policías e investigadores, estaba envuelta en el escándalo de colaboración con mafias, de repente salieron testigos de debajo de las piedras y pruebas de los arboles en contra de ella.

Estaba claro, le habían tendido una trampa.

Ella tuvo que renunciar a su placa para evitar el expediente y que la prensa le dejara en paz y a cambio la colocaron como guardia de aquella cárcel de mujeres, le prometieron que sería alguacil en cuanto la vieja Lin se jubilara… pero para eso quedaba demasiado.

Toda su vida, toda su carrera se vio destruida por este despojo humano llamado Korra. Ella nunca supo que ella estaba ahí por su culpa ni todo lo que había perdido porque ella abriera su estúpida boca.

Korra se movió contra sus manos

- ¿no crees que te demoras demasiado?

- calla, tardaré lo que tenga que tardar

- esto ya se considera acoso

Recibió un rodillazo que hizo que su rodilla se chocara contra la pared, y Asami prosiguió con el cacheo, deteniéndose tal vez con demasiada parsimonia en puntos determinados del cuerpo de la reclusa… Era otro de los hábitos malsanos que había ido adquiriendo durante sus frecuentes cacheos a la mujer que se encontraba contra la pared pero debía reconocer que lo disfrutaba. El cuerpo de Korra era musculoso, trabajado diariamente en el gimnasio del patio de la cárcel, no le era ajeno el hecho de que la susodicha hacía ciertas ``competiciones´´ de lo que ellas consideraban culturismo y una vez cada dos meses decenas de reclusas se reunían para comparar su musculatura, la campeona recibía un generoso número de cigarrillos y cierto respeto y casualmente una de las ganadoras más frecuentes era Korra. Asami solía ver las competiciones desde la lejanía, los últimos que había visto habían sido muy reñidos ente Korra y Kuvira, siendo la primera la ganadora de la mayoría de las competiciones.

Asami paso la mano suavemente sobre los musculosos brazos de Korra, notaba cada fibra y el calor de su piel… se imaginaba que esos brazos la podían reducir en cualquier momento contra el suelo… y eso le gustaba y le inquietaba.

- ¿disfrutando?

Asami la miro de nuevo y Korra entendió lo que significaba en silencio y con una carcajada muda, sacudiéndose la cabeza miro a la pared de nuevo. Asami siguió con su trabajo y bajo hacia el abdomen de Korra, cacheo suavemente cada abdominal haciendo la comprobación de que no hubiera ningún objeto sospechoso… ¿pero cómo lo iba a ver? No era posible, había estado todo el día en esta habitación. Asami bajo de nuevo hacia las piernas y de nuevo las yemas de sus dedos notaron cada fibra de la piel de Korra, cuando termino el cacheo se levanto pesadamente y con un suspiro

- estas limpia reclusa

- ¿Qué iba a llevar encima? ¿Un cuchillo? ¿Una pistola? ¿Un ramo de rosas que ofrecerte? – Asami le soltó las esposas y Korra se dio la vuelta mientras se tocaba las muñecas y la encaro- se que te gustaría pero es imposible… no he salido de este antro desde que me redujiste

Asami se acerco a ella lentamente pero con paso autoritario. Asami se ponía enferma cuando esa basura se le ponía a tomarle el pelo, ella no era nada, ella solamente era una yonki que se dejo pillar, una estúpida matona del tres al cuarto, una marginada social. ¿Y se atrevía a hablarle así a Asami Sato? A ella, que había atrapado a grandes criminales con solo su ingenio, que había atrapado a decenas de asesinos en serie y que había ayudado a la investigación contra una secta religiosa. Asami gruño cuando se planto delante de su cara, levanto un dedo y apunto a esa sonrisa burlona que la miraba

- ¿Quién te crees que eres para hablar así a tu superior? ¿Y para ese coqueteo que crees que me gusta? ¿Crees que me gusta o funcionara? Déjame decirte una cosa…

Mientras hablaba la mano de Asami se fue acercando y Korra fue achinando los ojos de furia, odiaba que la hablaran con tanta superioridad, las dos eran iguales, carne, huesos y sangre… la posición social no cambiaba nada su biología, todos los humanos eran iguales solamente los estúpidos daban más importancia a la clase social que a la persona…. Y eso enfureció a Korra que cogió la mano que la apuntaba y de un fuerte empujón, Korra tenía a Asami contra la pared, con la mano inmovilizada y paralizada

- ¿el qué? ¿Qué eres mi superior? Déjame decirte una cosa niña bonita, no eres superior a mí, las manos que te sujetan están hechas de lo mismo que las tuyas, la boca que te habla igual que la tuya, y mi cuerpo es de la misma materia que el tuyo. ¿Qué porque seas guardia te convierte en mejor que yo? Posiblemente pero tú y yo

La mano se apretó más contra la muñeca de Asami

- somos iguales

Asami la miro y trago saliva, veía esos ojos azules volverse más oscuros, como el olor de la reclusa se le metían en la nariz y como esto la hipnotizaba cada vez más, su mano estaba inmóvil, ella estaba indefensa y Korra lo notaba porque sonrió ferozmente y miro a Asami que poco a poco empezaba a estar más idiotizada

- ¿lo notas? ¿Lo indefensa que estas? ¿Lo dependiente que eres de la persona que te tiene sujeta? Eso… es lo que siento yo cada vez que me pones las esposas

Korra apoyo la mano encima del hombro de Asami y poco a poco se apoyo en la pared, Asami cada vez se sentía más débil y sabia que Korra estaba notando todas las emociones que le cruzaban el cuerpo de arriba abajo porque iba sonriendo cada vez mas, Asami que cada vez se sentía mas indefensa…. Más…

- ¿excitada? Lo sé… las esposas son un pequeño juego sobre dominación… el único momento en el que alguien puede sentirse superior a alguien. Es el único momento en el que te permito hablarme así… y no como una guardia, sino como alguien dominante

- yo no… nada de eso… es…

Korra cada vez se acercaba mas a ella con esa sonrisa de seductora insoportable, cerca, demasiado cerca… lo notaba todo, el calor, el olor, la sonrisa de Korra, los pasos… ¿pasos?

Asami se dio cuenta de la posición y del sonido en la distancia, eso solo significaba una cosa.

- AYUDA, LA RECLUSA ME TIENE APRESADA

La puerta se abrió y dos guardáis entraron e inmovilizaron enseguida a Korra que miraba a Asami con sorpresa y luego con un poco de ira. Asami suspiro, se coloco sus ropas y miro a Korra.

- esto no quedara así, ni lo sueñes.

Korra gruñía mientras intentaba quitarse de encima a los guardias, que le dieron un golpe del que cayó inconsciente enseguida, el primer guardia la miro

-¿estas bien?

- si… solamente que ella… bueno… me pillo desprevenida

Todos miraron a la reclusa, Asami toco el cuello para mirar su pulso, estable… pero secretamente Asami tenía el oscuro deseo de tocar la piel caliente de esa mujer, de notar la piel color caramelo contra sus dedos de porcelana, de que la corriente eléctrica pasara una última vez hasta mañana, cuando la volviera a ver y pudiera tocarla de nuevo.

Un guardia le tendió una carta en cuanto se levanto

- ¿Qué es?

- Lin quiere verte

- iré enseguida, cuidad de esa escoria y apuntarle un día mas en esta salucha.

El par de guardias, hermanos los dos, la miro y asintieron a la vez.

- Asami, deberías decirle esto a Lin

- lo hare enseguida, gracias Bolin, sin vosotros a saber qué hubiera pasado y gracias a ti también Mako.

El último se sonrojo y sonrió estúpidamente. Asami cerró la puerta y suspiro pesadamente, ninguno de los dos hermanos había notado la pequeña cantidad de acido vertido en esa frase… ninguno notaba que ella quería saber que había pasado si no hubieran llegado. Asami se recompuso y con paso decidido fue a la oficina de la jefa Lin

(…)

Lin miraba la carta de su hermana sin abrir, meditando si ella se sentía preparada para leer su contenido cuando, salvada por la campana, unos golpes en la puerta la salvaron de la indecisión.

- adelante

La joven y bella sato entro en la oficina de Lin con aire regio y orgulloso

- ¿quería verme?

Lin se acomodo en su silla y tiro la carta encima de la mesa

- sí, tus informes últimamente son un poco confusos… ¿Qué ha pasado en estos últimos días?

Asami se encogió de los hombros

- lo último que ha pasado es que Korra la ha liado varias veces y hoy me ha agredido, últimamente tengo los nervios a flor de piel.

Lin entrecerró los ojos

- ¿agredido?

- sí, me ha cogido el brazo y me ha puesto contra la pared, Bolin y Mako me ayudaron en el último momento

Lin apretó el boli en la mano y se apoyo para quedar mirando a la pared de al lado.

- quiero que escribas un informe sobre ese incidente, detalladlo sato… no tan vagos como la última vez.

Asami movió la cabeza afirmativamente.

- ¿Algo más?

- ¿Korra le da problemas?

Asami se mordió el labio rojo y se froto la mano contra el cuello

- yo… ¿Por qué estoy al cuidado de Korra? Sabe mi situación, sabe que está relacionada con mi pasado, sabe que puedo cebarme contra ella ¿Por qué no me cambia de lugar?

Lin giro el bolígrafo entre sus dedos

- ¿quieres un traslado, sato?

Asami medito un segundo pero la respuesta apareció rauda en su mente

- no

- ¿y por qué no?

- porque… me gusta tener a Korra en mi mano

- ¿Por qué? Esto es extraoficial, yo no cambiare nada sea cual sea tu respuesta, has decidido quedarse… así que déjame preguntarle, de persona a persona ¿Por qué?

Asami sonrió fríamente

- porque… puedo vengarme

Lin la miro fijamente con dureza, Asami se removió incomoda y algo en su mente le dijo que tenía que tener cuidado

- se que usted no tendrá ningún problemas de pasarse con la porra contra algunas presas, sé que no se le abrirá un expediente contra usted por eso porque es usted demasiado inteligente. Sabe que si se pasara con Korra la echarían de aquí y la poca credibilidad que tuviera se vería tirada por el barro. Por eso no le cambiad de sitio cuando le toco venir aquí y cuidar del sector de Korra… por eso mismo. Pero se otra cosa más, que usted hace pequeñas venganzas contra ella, se lo de las esposas, lo de meterla en la sala de aislamiento cuando puedes… lo sé.

Asami palideció

- ¿va usted a hacer algo?

- no, pero quiero decirte una cosa… si te pasas demasiado de la raya, te echare, si Korra algún día se queja de ti de modo serio, cosa poco probable en esa chica, te cambiare de lugar… y si te pillo confraternizándote con ella, te echare

- ¿confraternizando señora?

- ya sabes a lo que me refiero, donde hay roce hay cariño, quienes se pelean se desean y donde había fuego quedan ascuas… todo eso.

- eso es poco probable señora

Lin rezongo

- cuantas veces he escuchado esa mierda, cuantas… un millón y más. Ahora sal de mi oficina sato, vete a casa y mañana sacaras a Korra de la sala… me da igual lo que digas… hazlo, es una orden.

Asami dejo la sala y Lin miro la carta

- de perdidos al rio

Y la abrió

(….)

Asami llego a casa y abrió una copa de vino, Bolin y Mako hacían guardia esta noche con lo cual no saldría, Asami bebió vino hasta que la botella quedo medio muerta en el fondo de la basura.

Asami miraba fijamente el cielo y pensaba que la noche más oscura no era comparable a el color de ojos de Korra cuando le había cogido de la mano… no había visto tanta oscuridad en la mirada de nadie. Pero Asami sonrió y rio en bajito

Algunas veces la oscuridad podía reparar cosas que la luz no podía.