Digimon no es mío. ¿Saben si lo fuera? Me encerraría en una habitación con TK a hacerle cosas que solo Dios sabría :D
Advertencias: Universo Alterno
Amigos especiales
El Despertar
- ¿Pero que demonios…?
Tai no creía que llegaría a vivir lo suficiente como para presenciar ese momento.
- ¡Jajaja, Matt está babeando! – rió, señalándolo con el dedo índice, acción a la que le siguió que lleve su mano a su cabeza, tratando de apaciguar el dolor de cabeza.
- Argh, maldición… - murmuró levantándose lentamente, con cuidado de no caerse.
Escaneó el lugar con la mirada y profirió un silbido. Esa noche sí que habría sido salvaje.
Los vasos y botellas estaban esparcidos por todo el lugar, sin contar que aún no sabía quien había poseído la suficiente lucidez como para apagar la música, ya que en ese momento solo se escuchaban los ronquidos de su mejor amigo.
Hablando de él, se encontraba bastante plácido durmiendo a lo largo del sillón con Mimi sobre él, apoyado sobre su pecho, igualmente adormilada.
Takato y David descansaban en la alfombra, roncando libremente.
- Esos sí que le dieron duro a la fiesta, jaja.
Continuó caminando hasta dirigirse a la cocina. No creía que ninguno de sus amigos estuviera allí pero era mejor asegurarse. Al ingresar, lo primero que vio fue la licuadora, impregnada con un líquido azul dentro. Y se asustó inmediatamente.
¡Attomic blue!
Ese trago que preparaba su adorable hermanita siempre ponía a todo el mundo de cabeza. Kari nunca había querido darle la receta de esa bebida pero ésta ya se había vuelto famosa en sus fiestas. Pero principalmente, el Attomic blue volvía loco a una persona en especial: TK.
Vaya uno a saber lo que era capaz de hacer ese chico luego de varios vasos de Attomic blue. Una vez, prácticamente, se había desnudado después de cuatro licuadoras de ese trago. A Tai no le importó hasta el momento en que quiso encerrarse en el cuarto de baño junto con su hermana pequeña, la cual estaba igual de ebria que él. Por suerte, Tai había logrado detenerlo antes de eso, sujetándolo por poco.
Pero en ese momento no tenía tiempo para frenar y recordar fiestas pasadas, ¡debía encontrar a TK y asegurarse que no le había echo nada a su inocente hermanita!
Con pasos torpes aún, corrió hasta el pasillo con intenciones claras de dirigirse a las habitaciones, cuando se chocó contra la puerta del baño.
- Diablos… ¡Jaja! – simplemente no pudo contener la risa al ver a Cody durmiendo en la bañera, con Izzy a su lado, mientras que Joe descansaba contra la pared, al lado del servicio.
- ¡Que buena noche habrá sido! – exclamó, para luego recordar el motivo anterior de su desesperación.
- ¡Hikari!
Caminó rápidamente hasta su propio cuarto. En la última fiesta, Kari se había confundido y acostado a dormir en su cama, lo que provocó que él tuviera que dormir en la cama de ella, entre sábanas rosas y osos de peluche. Aunque estaba tan cansado que ni se dio cuenta de ello sino hasta la tarde siguiente en cuando despertó y se vio rodeado de rosa y blanco, muy distinto a su cuarto.
Al abrir violentamente la puerta en donde cargaba un cartel que decía "TAICHI EL MEJOR" encontró a una persona que, aunque era muy distinta a su hermana, amaba tanto como a ella.
Sobre su cama, y tapada por finas sábanas azules, estaba Sora, con los ojos cerrados, presentando una respiración acompasada.
Olvidó por completo su preocupación por TK y Kari, se acercó a la cama con una boba sonrisa en su rostro.
Se veía tan desamparada aunque bien sabía que no era así. Se acostó a su lado y la abrazó desde la espalda.
- Ni te imaginas cuanto te amo… - susurró él.
- Sí me lo imagino, yo te amo igual o más que tú – respondió ella con voz suave y adormilada. Tai sonrió.
- ¿Te parece bien estar durmiendo en mi habitación mientras que yo estaba sobre el suelo frío y duro?
- Claro que si, además siempre eres tú el que me pide que duerma contigo en tu cama – rió la peliroja, girándose para quedar cara a cara con su novio. Lo contempló por un momento y luego besó sus labios.
- Ya ha pasado 1 año desde la primera vez que dormí aquí.
- Esa fue la noche más maravillosa de mi vida – suspiró el moreno como un tonto enamorado, pero eso era lo que su novia lograba en él.
- ¿Quieres que recreemos esa noche otra vez? – preguntó Tai colocándose sobre ella, procurando sostener su peso con sus antebrazos.
Sora rió.
- ¿El alcohol aún no se ha dispersado de tu sangre? ¡La casa está llena de personas! Y tú más que nadie sabes que hago mucho ruido cuando hacemos el amor. – respondió la muchacha, pasando sus brazos por los hombros de su chico.
- Se supone que debo ser el único que sepa que haces mucho ruido – dijo Tai, repartiendo pequeños besos en su cuello.
- Sí, se supone que tendría que ser así, pero ¿acaso te olvidaste de la vez en que TK nos vio hacerlo en la cama de Matt?
El chico comenzó a reír mientras escondía el rostro en la curvatura debajo de la mandíbula de ella.
- Ni me lo recuerdes, creo que fue lo más vergonzoso de toda mi vida.
- Tenemos suerte de que no se lo haya dicho a nadie – rió Sora, concordando con su novio.
- ¿Nadie? Kari ya debe saber con lujos de detalles todo lo que él vio, ya que esos dos son… ¡Kari! – recordó, separándose violentamente de Sora.
Esa reacción hizo que su acompañante se asustara.
- Tai, ¿Qué sucede con Kari? ¿Por qué gritaste así?
- Yo estaba buscando a Kari, anoche ella hizo Attomic Blue y yo no recuerdo nada, sabes como se pone TK con ese trago… temo por Kari… mi hermanita, ¡mi hermanita! – repetía el Yagami como un loco, sosteniéndose la cabeza.
- Tranquilo, amor, TK es su mejor amigo. Nunca haría nada para dañarla. – intentó calmarlo.
- Lo se, pero ¿Qué tal si se la llevó de la casa? ¡En el estado en el que estaban, ¿quien sabe a donde irían a parar? O si abusó de ella y ahora la secuestró y la llevó lejos de mi, ¡no!
- ¡Tai, déjate de decir idioteces! ¿Ya fuiste a revisar su cuarto?
- Eh… no.
Sora levantó una ceja, indignada. Cuando quería, su novio podía ser el más despistado y tonto…
- Bueno, iré a ver su cuarto. Luego vuelvo, hermosa – dijo, sujetándola de la cintura y besándola dulcemente. Sora sonrió.
… pero cuando quería, era el más perfecto novio que una chica podría pedir.
Mientras tanto, Tai continuó su trayecto hasta la habitación de su hermana, temeroso de que podría encontrar dentro.
La puerta se encontraba entreabierta por lo que no representó ninguna dificultad a la hora de abrirla. Apretó los puños y tomó aire, como preparándose para realizar una hazaña comparable con salvar el mundo o debelar la cura contra el Sida.
Entró.
- ¡Kari! – vociferó al ingresar al cuarto, y en ese mismo instante, una imagen aterradora lo hizo quedar como piedra.
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Muajaja, me gusta ser mala :) ¿Qué es lo que habrá visto Tai? :O
¡MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS Y ALERTAS! Ellos son los que me hacen seguir adelante e intentar hacer la historia aún más creativa e interesante. Les pido que sigan dejando reviews, que me digan que les parece este nuevo capi :)
¡Besos enormes!
Nos leemos en el próximo capitulo :D
Hikari x Takeru
