CAPITULO 2
Cuando estaba esperando en secretaría para recoger toda la documentación necesaria para comenzar las clases, aun no me creía que en el último momento hubiese cambiado todos mis planes y que me encontrase recogiendo mi matricula en esa universidad.
Tuve la grandísima suerte de tener piso propio, ya que las chicas que lo tenían reservado lo rechazaron en el último momento porque decidieron vivir fuera de las instalaciones.
Era un apartamento muy coqueto de dos habitaciones, un baño grande y salón cocina. Tenía pocos muebles; los justos para vivir.
Pero lo que más agradecí era que no tenía que compartirlo con nadie.
Aunque había sido un cambio drástico, los recuerdos no se borraban solo por cambiar de ciudad o distrito postal. Me encontraba mejor, era verdad, pero aun había noches en las que las pesadillas me hacían despertarme sobresaltada, con la tan conocida opresión en el pecho. Pero supuse que la intranquilidad que me embargaba esos días, era debida a los nervios de comenzar el nuevo curso, y sobre todo, por estar en pleno centro de la ciudad.
Las noches ya no eran tranquilas y silenciosas como en Forks, que lo único que escuchabas eran los sonidos de la naturaleza.
Meses después, llegue a la determinación de que los recuerdos de Edward, jamás saldrían de mí. Eran una parte en mi libro. El libro que cada uno escribe con sus recuerdos y vivencias; y cada acción, es un capítulo que se van agregando a ese libro llamado vida.
Así que opté por no seguir luchando, sino que poco a poco, fui aprendiendo a convivir con ellos.
A no bloquear los sentimientos si algo me despertaba algún recuerdo o pensamiento. Y una vez asumido eso, todo fue mucho más fácil. Pero ese cambio fue algo que tuve que trabajar y perfeccionar con el paso del tiempo; de mucho tiempo.
El primer año de clases, fui a lo mío. A penas me relacioné con nadie; únicamente y en contadas ocasiones con una chica que compartía conmigo varias asignaturas, Laurie, que estudiaba mi misma carrera, pero de otra rama.
Conseguí un trabajo de tres horas por las tardes en una de las salas de la biblioteca de la universidad. Eso me daría algo de dinero extra del cual tiraría para el día a día, y así solo usar la subvención paterna para lo meramente imprescindible.
Aunque había cursos muy interesantes, preferí no apuntarme a ninguno. Tenía los otros dos años para estudiar y llenarme de cursos extras; pero la mente no me lo pedía y sabía que no podría con todo.
Los fines de semana daba paseos por los alrededores, memorizando donde estaban los comercios que pudieran interesarme.
Visité el Museo Metropolitano, que he de reconocer que nada más comenzar la visita, entendí porque era el segundo museo, justo por detrás del Louvre, más visitado del mundo.
Y también fui en un par de ocasiones al museo de cera Madame Tussauds; que casi me dio un poco de miedo, ya que las figuras, parecían estar vivas.
Tan quietos como figuras de cera… Solo que más fríos.
El comentario me hizo sonreír; fue uno de los primeros pensamientos "agradables" que tuve respecto a los Cullen.
El verano llegaba y no me apetecía mucho pasarme dos meses en Forks. La herida de mi pecho había comenzado a cicatrizar, y sabía que el pasar tanto tiempo allí, haría que la susodicha, volviese a abrirse y eso, era lo que menos me apetecía.
Por lo que me apunté a un curso de verano, que me ocuparía prácticamente la totalidad de las vacaciones estivales, y ya que en todo el año no me había apuntado a nada extra, me pareció buen momento para recuperar un poco de tiempo perdido.
Un curso de inicio a la escritura.
Me pareció interesántisimo y muy provechoso, ya que cualquiera que estudie letras y quiera ser un maestro en escritores, debe tener nociones de lo que va a corregir.
En él, coincidí con la misma chica, Laurie.
Las semanas que duró el curso, comenzamos una leve amistad. Sabía que ella estaba deseosa de acercarse más a mí, pero era cauta y muy observadora, ya que algo le decía, correctamente, que yo no quería amigas.
Pero he de admitir que había algo en ella, que me llamaba. No era otra cosa que el parecido a "ella" a Alice. (Otro nombre que no permitía mentar) Ya que "ella" me había hecho casi tanto daño como su hermano.
Holaaaaa!
De antemano, GRACIAS por la aceptación de mi nueva historia.
Este fue mi primer fic, el cual publiqué hace unos cinco años en otra página. Aunque era completamente distinto.
Hace tiempo, revisando en una carpeta de fic's... lo encontré y lo leí de nuevo.
Entonces... se me ocurrió que teniendo de base el mismo título lo replantearía de otra forma.
Realmente, es un fic nuevo, porque nada tiene que ver con el otro... Solo el título!
Bueno, después de esta aclaración... Me despido hasta el próximo capi.
INTENTARÉ SUBIR DOS CAPIS A LA SEMANA.
Mil besos chicas!
