Bueno, aqui les dejo la continuacion, aqui solo se resolvera un POQUIIIITO sus dudas XDDDD

Un descaro mio y que lo arreglo en este capitulo es que quiero agradecer de todo corazon y dedicar este capitulo a: Karo18, Red Rose y a Kobato Hanato, que las tres me han ayudado con este fic algunos nombres para Zanpakutoh hace como uno o dos años XDDDD

Sin mas que decir, Bleach es propiedad de Tite Kubo.

Capitulo 2: Visita en mi casa.

Ambos se estaban mirando, uno lucía sorprendido y la otra estaba sorprendida.

-¿Puedes verme?

-¿Qué? – Ikary alza sus cejas y antes de que él se diese cuenta, ella lo golpeo en la quijada, mandándolo al suelo.

-Eso ha dolido. – Murmuraba mientras se frotaba la zona dañada. Se alarma un poco al ver como ella lo señala con el dedo.

-¡¿Qué no te han enseñado que es de mala educación responder un pregunta con otra pregunta? ¡Yo te pregunte primero! ¡¿Eres o no un Shinigami?

El muchacho se puso de pie mientras ella le gritaba. Ambos se vieron por unos momentos y de un momento a otro, él saco un extraño aparato que hizo POOF y sin que ella quisiera, Ikary termina dormida y en sus brazos. Tsukishiro lanzó un suspiro de alivio y curo todas sus heridas.

-Creerás que fuiste atacada por unos maleantes. Peleaste con ellos, les ganaste aún cuando estabas herida y volviste a tu casa. – Le decía mientras la cargaba. – Pero aún así, es extraño que ese Hollow la haya querido… es cierto que ella tiene un nivel espiritual, pero es muy débil. Pero ahora que lo pienso… ella se parece mucho a esa mujer de las fotografías de mamá.

La vigilaré de cerca.


Ikary abrió sus ojos, sentía su cuerpo muy cansado y pesado. Como no sonaba su despertador, pensó que era muy temprano aún, la mala suerte es que a pesar del cansancio, no tenía sueño. Llevó una mano a su cabeza, pensando en un momento lo que había pasado anoche.

-Eso no… - Trato de decir algo, pero sus cuerdas vocales no querían soltar nada.

Se quedo un rato más en su cama, pensando en varias cosas con sus ojos cerrados hasta que ya era hora de ir a la escuela.

Arreglo sus cosas, hizo sus responsabilidades de la mañana y salió con dirección a su escuela, rogando que no la molestase ningún bandolero inepto porque en verdad que no estaba de humor.

Para su desgracia, Dios no quería darle tal satisfacción porque no fue así, como tres pandillas la envistieron, pero ella los derrotó sin problemas. Cuando llegó, en silencio se cambiaba de zapatos y una vez en su salón, dejo que la mesa de su pupitre sostuviera todo su peso. Oculto su rostro en sus brazos y cerró sus ojos, esperando que el cansancio desaparezca.

-Buenos días Ikary. – Oyó y gruño ante el tono alegre de Miryuu.

-¿Estás bien? – Le pregunto Bunny, notablemente preocupada por ella. – Te ves algo desanimada y muy cansada.

-Estoy bien, sólo no dormí bien anoche. – Respondió sin cambiar de posición, quería la oscuridad que le daba sus brazos.

-Por cierto. – Konryuu se subió las gafas, al parecer, diría algo que lo ayudaría a demostrar que era inteligente y merecedor del "Primer lugar", por eso Ikary gruño nuevamente. – Vendrá un nuevo estudiante a la escuela y estará en nuestro salón.

-¿Un nuevo estudiante? – Preguntó Bunny. – ¿En estos días? Si estamos a tres meses de las vacaciones de verano.

-Es muy raro… ¿Será hijo de militares? Ellos acostumbran mudarse mucho. – Opinó Miryuu con sus brazos tras su espalda.

-¿Podrían pensar en eso lejos de mí? Me importa una mierda quien se mude, venga o asista a nuestro salón… sólo quiero dormir hasta que venga la fastidiosa de nuestra maestra.

-Pues ella acaba de llegar hace unos segundos. – Le dijo con una sonrisa.

-Y creó que te oyó. – Murmuró su otra amiga.

-Pudieron avisar. – Se quejó Ikary alzándose, viendo el aura oscura que rodeaba a su maestra.

-Pudimos… pero no quisimos. – Fueron las palabras de Konryuu.

Con estos amigos… ¿Quién quiere enemigos?

-Kurosaki-san, para mañana quiero un ensayo de mil páginas del por qué hay que respetar a sus maestros.

Váyase a la…

-Como algunos deben saber, el día de hoy un estudiante ha sido transferido a nuestro salón. Les pido que sean amables con él y le den una buena bienvenida.

La puerta se abre y entra un pelirrojo que usaba el uniforme de varones de la escuela. Las chicas exclamaban emocionadas al ver lo apuesto que era, especialmente por la hermosa sonrisa alegre que reflejaba sus labios.

Ikary se sorprendió, él intento que lo olvidara, pero no fue así, ella lo recordaba muy bien, es el Shinigami de anoche, pero se sorprendía más por ese cambio de humor, anoche era todo serio y frío y ahora, ante ella y sus compañeros, era todo sonrisas.

-Mucho gusto, mi nombre es Kuchiki Tsukishiro. Espero que nos llevemos muy bien. – Fue su saludo, ampliando más su sonrisa y cerrando sus ojos.

-¡Kya, es tan lindo! – Exclamaron las chicas levemente sonrojadas.

O es un gran actor o es demasiado bipolar el cabrón. Pensó Ikary completamente incrédula ante aquel comportamiento "alegre" de él.

-Siéntate frente a ella. – Le pidió la profesora, señalando a Ikary.

Oh genial, esa fastidiosa mujer se quería vengar de ella, lo podía apostar.

-Buenos días, espero que seamos amigos pronto. – Le saludaba con una amplia sonrisa. Ikary simplemente gruño y miró hacía otro lado, le fastidiaba esa actuación.

-¿Por qué tendría que ser la amiga de un estúpido Shinigami que se le ocurrió hacerme dormir? – Le susurró en un gruñido, mirando hacía otro lado.

Vio como Kuchiki se sorprendió… ¿Qué acaso tenía problemas de memoria largo plazo?

-¿Lo recuerdas? – Susurró sin salir de su asombro y sentándose en su pupitre, tratando de parecer normal. Ella alzo una ceja incrédula, ¿De qué estaba hablando?

-¿Quién va a olvidar algo como eso? Mejor no se te ocurra escabullirte de nuevo, me debes respuesta señor actor. – Le decía molesta con un tono bien bajo y con discreción, para que sólo él la oyese. No quería chismes de ella en la escuela.

-¿Esa es la forma de hablarle al hombre que te salvo?

- Que yo recuerde, no pedí tu ayuda, tú solito te apareciste e hiciste tus cinco minutos de fama. – Murmuro sin alterarse.

-Vaya que tienes carácter. – Suspirando resignado, no había posibilidad de negociar.

-Tú no te quedas atrás Kuchiki.

-Está bien, hablare contigo en el descanso. En la biblioteca.

Los gemelos miraban con desagrado al chico nuevo.

-Konryuu. – Miryuu observó a su hermano fijamente.

-Lo sé, pero recuerda que personas como él no es nuestro asunto.

-¿Ocurre algo con el chico nuevo? – Susurró Bunny curiosa. Su asienta estaba cerca de los gemelos y le preocupaba la extraña actitud de ellos.

-No ocurre nada Bunny, sólo hablamos. – Dijo su amiga con una sonrisa.

-Parece que a Ikary ya le cayó mal.

-Me pregunto si será así. – Susurró Konryuu.


Era la hora del descanso.

En la biblioteca, Ikary estaba en lo más apartado del recinto, fingiendo que leía un libro cuando en realidad esperaba que Tsukishiro, la persona que estaba frente a ella, se dignase en hablar.

-Bien, yo te responderé tus dudas… a cambio, tú responderás mis preguntas.

-Está bien. – Respiro hondo y cerró el libro. – Eres un Shinigami, ¿No es así? – Vio como él asentía en silencio, viéndola con seriedad. – ¿Cómo es que la gente te puede ver y tocar?

-Estoy usando un Gigai. Son cuerpos artificiales que fue creado para nosotros, así podemos pasar como un humano más.

-¿Por qué ese Hollow, a diferencia de los otros, se me acercó, me habló y me quiso comer?

-La verdad es que no sentí nada al principio, pero pude percibir que tienes un poder espiritual enorme, entre más grande, más deseable te vuelves para los Hollow.

-¿Entonces soy una especie de menú de cinco tenedores para ellos?

-Se podría decir. Lo que me preocupa es que yo fui asignado a proteger la ciudad, pero no me esperaba encontrar a una chica de gran reiatsu… tendré que estarte cuidando.

-¿Qué? – Mirándolo como si estuviera demente. – Olvídalo, no quiero guardaespaldas.

-Tengo que hacerlo, por lo menos mantenerme cerca. – Tratando de razonar, comprendió que ella es dura de roer. – Entiende… hasta saber lo que ocurre.

-Ni en un millón de años te quiero cerca de mi casa o de mi persona… ¿Qué los Shinigamis no conocen de privacidad?

-Ahora yo quiero hacerte unas preguntas… - Evadiendo la pregunta con naturalidad. Ikary sospechó que eso era una indiscreta afirmación y por eso su ceño fruncido. – ¿Desde cuando que puedes ver lo que no es normal?

-Desde que tengo uso de razón… pero a los Hollow, los he visto desde los 5 o 6 años.

-Con que los has tenido desde pequeña… ¿Y los has visto con mucha claridad? – Observó como ella asentía. – ¿Eres la única de tu familia con ese poder?

-No, mis padres, tías y abuelo también tienen la habilidad de ver espíritus.

-Entonces es hereditario. – Susurro con una pose de pensador. Miraba el techo por unos momentos, después bajo la mirada para ver a la chica nuevamente. – Pero en verdad es increíble… no había un caso así desde que los Shinigamis conocieron a Kurosaki Ichigo. Ese hombre si que era…

Se interrumpe por un repentino golpe causado por las manos de Ikary al tocar la mesa y se pone de pie inmediatamente. Ella lo observaba sorprendida y él sólo estaba confuso.

-¿Qué sabes de mi padre?


Londres, Inglaterra.

En un edificio, en un estudio se llevaba a cabo una sesión de fotografías, se observaba a un grupo de fotógrafo y a otros con reflectores tratando de captar el mejor ángulo de su modelo.

La modelo era de larga cabellera naranja oscura, sus ojos eran grises como la plata y su piel, bien cuidada, era de una blanca tonalidad, con unas curvas envidiables. Vestía un conjunto que aún no saldría a la venta y su cuerpo se movía en diversas poses para que la cámara lo capture.

-Descanso. – Dijo el encargado y todos se detienen. Un hombre de camisa y jeans, se acerca a la modelo y le ofrece una botella con agua mineral.

-Muchas gracias. – Agradeció la modelo con una gran sonrisa. Abrió la botella y tomaba del contenido mientras caminaba hacía una silla para sentarse.

-Has hecho un gran trabajo. – Dijo una mujer que vestía de ejecutiva, aunque la falda era muy corta, la chaqueta estaba desabrochada y también unos botones de la blusa por arriba, mostrando un poco de su pecho y sostén negro y andaba de brazos cruzados. –… Orihime.

-Muchas gracias Yoruichi-san. – Le agradeció con una sonrisa.

-Una vez que terminemos con esto, debemos ir a estados unidos para el desfile de primavera. Luego tienes un par de meses de descanso, por lo que podremos regresar a Karakura. – Le recordaba con sus ojos fijos en la agenda.

-De seguro extrañas a Urahara-san. – Apostó con una gran sonrisa.

Yoruichi arqueo una ceja y golpea a su protegida en la cabeza, oyendo como Inoue se quejaba de dolor. – No vuelvas a repetir eso. ¿Quién extrañaría a ese idiota? No hace más que desesperarme. – Gruñía molesta mientras la imagen del susodicho invadía sus pensamientos.

-Creo que voy a llamar a Ikary. – Ve el reloj de su celular, para luego suspirar. – No puedo, a esta hora esta en clases. – Susurro decepcionada.

-Ya han pasado 16 años. – Menciono la morena de golpe, ocasionando que el cuerpo de Orihime se tensase y aferrase su móvil con más fuerza.

-¿No se sabe nada aún? – Murmuro con la vista baja, parecía que trataba de ser firme.

-Me temo que no, logramos enviar a los Vizard hace ya medio año, pero no entiendo por qué tanta dificultad para comunicarse. Cuando regresemos, iré personalmente a Hueco Mundo y tratare de darte información.

-Gracias Yoruichi-san. – Agradeció con una cálida sonrisa.

Guardo su móvil y luego sacó entre los bolsillos lo que parecía ser un anillo de oro que en el centro tenía grabado una flor con seis pétalos. Lo acaricia suavemente, sin dejar de sonreír y dejarse llevar por los recuerdos del pasado.

Cásate conmigo. Fue la voz que oyó dentro de su cabeza.

-Ichigo. – Susurró aferrándose al anillo.


-¿Tú padre? – Susurró Tsukishiro.

-Sí, ese hombre llamado Kurosaki Ichigo es mi padre. – Impacientándose más. – ¿De dónde conoces a mi padre?

-No lo conozco. – Fueron sus palabras. – Nunca lo he conocido, sólo he oído cosas.

-¡¿Cómo qué? – Grita olvidándose por completo que estaba en la biblioteca.

Si ves a la hija de Kurosaki Ichigo, mantenle la verdad en secreto, esa niña no puede saber lo que es su familia en realidad.

Madre… ¡Pudiste decirme como era para no cometer tal error!

-Sólo he oído que es un humano con poderes, un sujeto quería usarlo para sus planes pero los Shinigamis lo impidieron, eso es todo.

-¡Pero…!

-Kurosaki-san, le recuerdo que esta en la biblioteca. – Le retó la encargada acercándose, estaba en verdad molesta por la falta de educación de la muchacha. – Le pido que se retire, no hace más que irrumpir la tranquilidad.

Ikary sólo gruño y sin quitarle la vista a Tsukishiro, pesco sus cosas y se marcho, sin dejar de maldecir a todos los que se cruzaban en su camino.

Sus pies la guiaron a la azotea, donde ya estaban sus amigos almorzando y al verla con el ceño fruncido, apostaron que estaba en un nivel de furia que lo mejor era o hablarle hasta que se desahogase y esquivar sus posibles golpes, o simplemente ignorarla. No se equivocaron, lo primero que hizo la joven fue darle patadas a las rejas de metal sin dejar de gritar lo estúpido que eran los hombres.

-Hey, no lo digas cuando hay uno presente. – Se quejo Konryuu con una vena en la frente y ante la risa de su gemela.

-¿Qué te ocurrió ahora? – Le preguntó Bunny ladeando su cabeza.

Ikary no podía decirles "Estaba hablando de Hollow y Shinigamis con el nuevo porque él en realidad es un Shinigami que vemos todos gracias a que usa un cuerpo artificial" Nica, ni muerta, la tratarían de loca. Pensando en una excusa, oyen pasos que se acercan, todos giran la cabeza en la misma dirección y descubren a un grupo e cuatro matones con pirsin, cabello teñido y en estilo punk, uno estaba calvo. Veían a Ikary y a su grupo de amigos con ira y ellos sólo estaban tranquilos.

-¿Y ahora que quieren? – Ikary alza una ceja molesta y se pone adelante como escudo de sus amigos. – Hoy no estoy de humor.

De respuesta, el que parecía ser el líder (Cabello rojo y pirsin en la nariz y dos en los labios) la toma bruscamente del cuello de la camisa, pero aún así, Ikary no se alteró, lo seguía fulminando con la mirada y eso emputecía más al líder.

-Maldita Kurosaki, voy a vengarme de lo que me hiciste la semana pasada.

-¿Otra vez con eso Shibata? – Ikary se libera del agarre. – Yo no te he hecho nada, tú me atacaste con aire de grandeza porque querías derrotarme y al final te patee el trasero.

-¿Por qué no te tiñes el cabello? – Le respondió con otra pregunta, no le gustaba ser derrotado ni en discursos. – Ya me canse de que la gente nos comparen, arruina mi reputación.

-O la gente esta ciega…o lo estas tú. ¿En qué nos parecemos? Yo soy una mujer hecha y derecha con un color de cabello NATURAL y tú eres un hombre con el cabello de cuerpo espín de mierda… y teñido más encima. ¿Quieres que te lleve a un oculista?

Con cada palabra que sus labios soltaba, la ira aumentaba en el agresor, los amigos de Ikary estaban desinteresados, Konryuu y Bunny comían de sus almuerzos tranquilos y Miryuu, con ayuda de su celular, grababa todo en video para luego subirlo en Youtube y Facebook… que grandioso es la tecnología.

-¡¿Cuerpo espín? – Shibata alza su puño y todo cabreado, estaba decidido en matarla, pero la muchacha lo detiene sin problemas, tomándolo de la muñeca y se lo presiona con fuerza que de seguro quedarían marcas rojas al rato. El ceño fruncido de Ikary no tarda en aumentar y eso asusto más al líder y compinche.

-¿No te dije que no estaba de humor? – Y acto seguido, con una técnica de aikido, lo mando a volar tan lejos que cayo del edificio, incluso de podía oír su grito de miedo. Sin prestarle atención a lo que había hecho, se gira para ver a los compañeros de Shibata y los ve con frialdad. – ¿Qué piensan hacer?

Y los "malos" salen disparados por el terror.

-Y… ¡Listo! – Miryuu guarda el video y le sonríe a su amiga con total inocencia. – Esto va a causar mucha sensación por la Internet.

-¿Quieres ser diseñadora de modas o directora de cine? – Ikary alza una ceja incrédula ante la actitud de la joven Ishida.

-Vamos, era una mina de oro, además, cuando toda la escuela vea el video, su autoestima caerá por los suelos por ser la burla de la escuela.

-Eres demasiado cruel… una demonio. – Le alegó su hermano comiendo indiferente.

Oculto entre un árbol que tenía vista hacía aquella función, Tsukishiro había contemplado la escena y no pudo evitar que una gota se deslizase por su frente ante la fuerza descomunal de la joven Kurosaki. Si que estaba descargando la ira que sentía hacía él y no pudo evitar sentir miedo.

Estaba asustado de ser asesinado por una humana.


Después de un día completamente estresante, Ikary caminaba de vuelta a su casa echando humos por los oídos, no tenía ganas ni siquiera de ver a su abuelo y tías, así que les dejo un mensaje para avisarles que se pasaría el día en su casa. Estaba tan enojada que ignoraba descaradamente a los espíritus que le hablaban o a cierto muchacho que caminaba unos metros detrás de ella.

Para no pensar en ese fastidioso Shinigami que la acosaba, vuelve a sacar su móvil y decide escribirle un mensaje a su madre para contarle como le iba, tratando de emitir a Tsukishiro y el Hollow que casi la asesina.

Todo está bien, el abuelo energético como siempre, la tía Karin ya se consiguió un departamento y la mudanza comenzara la otra semana. El trabajo de la tía Yuzu esta mejorando en clientela así que la ayudó cada vez que puedo y Jinta-san finalmente le pidió la mano en matrimonio aunque casi es asesinado por el abuelo. Yo, como siempre, los problemas me acosan, los espíritus me están dando dolor de cabeza y he terminado con la limpieza general de la casa.

Te extraño. ¿Cuándo vuelves a Karakura?

Te quiere, Ikary.

Enviar.

-¿Con que tu madre trabaja fuera de la ciudad?

Ikary pega un grito y el celular sale volando por la repentina aparición de Kuchiki a su lado, tuvo que hacer malabares para que el aparato no se callera o sería castigada por su abuelo y madre por romper el tercero en el mes. ¿Qué culpa tenía que la cosa saliese víctima de sus batallas que ni siquiera ella provocaba? Malditos bandidos que no saben hacer otra cosa que acosarla.

-¿Qué? – Tsukishiro ladeo la cabeza sin comprender su extraña actitud.

-¿Te parece normal aparecerte así de golpe? Casi me das un infarto.

-Pero si tú sabías que yo estaba detrás de ti.

-¡Detrás, no al lado! – Creciéndole una vena en la frente. – ¡Y ya deja de seguirme!

-Ya te lo he dicho, tu reiatsu atrae a los Hollow. Tengo que estar cerca de ti para protegerte, eres un blanco sencillo.

-¡No lo digas como si yo fuese débil! ¡No necesito la ayuda de nadie, así ha sido siempre y no va a cambiar!

-Ya viste lo que paso anoche, tú sola no pudiste con ese Hollow, sino fuese por mí, tú hubieras muerto.

-¡Cállate! – Le ordeno y luego lo señala con el dedo de forma acusadora. – ¡Con o sin tu ayuda, yo no hubiese muerto porque me hice un juramento!

-¿Juramento? – Esa seguridad de salir victoriosa por un simple juramento lo tenía intrigado.

Ikary abre sus ojos como platos, había hablado de más ante un maldito desconocido Shinigami que no era capaz de decirle la verdad de su padre. Lo maldijo profundamente y se da la media vuelta para alejarse lo más pronto de él.

-Mantente alejado de mí y de mi casa. – Le ordenó sin querer oír respuesta.

Tsukishiro la ve alejarse con una ceja alzada, decidió aprovechar la distancia para ignorarla y seguirla nuevamente cuando un pitito que provenía de su bolsillo lo obliga a meter su mano, mostrando un móvil azul claro que le estaba advirtiendo de un ataque.

-Un Hollow… - Murmura y ve la dirección en la que se fue Ikary. – Esta lejos de ella, así que creo que puedo dejarla unos momentos. – Y corre hacía su blanco.

Ikary se voltea y ve como el Shinigami tomaba un camino diferente, aliviada y satisfecha de que él le haya hecho caso, continuo con su recorrido hacía su hogar sin percatarse, ninguno de los dos, que habían sido observados por dos siluetas que no tardaron en intercambiar miradas.

Finalmente estaba en su casa, tira las cosas al suelo y arrastra sus pies hacía el sofá, cayendo en el mueble de espalda, en verdad que estaba agotada, su día había sido duro y el cansancio aumentaba cada vez que recordaba la escena de la biblioteca, estaba claro que Tsukishiro le mentía, él sabía más cosas de su padre, podía apostarlo y aún así, el imbécil desgraciado no sólo se lo ocultaba, sino que quería andar en su espacio personal como Pedro por su casa.

Todo un Shinigami desgraciado.

Fue el sonido de su móvil lo que la saco de su siesta, se había quedado dormida en el sofá y ni siquiera se había dado cuenta, rápidamente recoge su aparato y se alegra al ver que era su madre, contesta de inmediato con su vista en el reloj, notando que se había dormido por tres horas, por eso su estómago gruñía.

-Madre. – Le saludo sin importarle que rebelaba mucha emoción como una niña de seis años. Pasaban mucho tiempo separadas.

-Ikary-chan, acabo de ver tu mensaje. He recibido un día duro en el trabajo, lamento no haberte respondido antes.

-Tranquila mamá, se que es duro, pero… ¿Cuándo vas a dejar de ser modelo? – Le preguntó sin tapujos, recordaba que su madre le aseguraba desde pequeña que era una profesión temporal, que cuando llegase el momento lo dejaría.

-Lo dejare cuando me case con tu padre. – Aquella respuesta golpeo el corazón de su hija, pero se mantuvo firme, no iba a descargarse con ella. – Él va a volver Ikary y finalmente lo podrás conocer.

-Y… ¿Cuándo piensas volver? – Cambiando drásticamente la conversación, no quería explotar y gritarle a su madre lo tonta que era, había pasado ya 16 años… ¡Dieciséis! Estaba claro que ese desgraciado (por muy hijo de su abuelo sea) no iba a volver.

-Esa es la mejor parte… ¡Me tendrás en casa el domingo!

-¡¿De verdad? – Esa si eran buenas noticias y no pudo evitar levantarse de su sofá de golpe. – ¡Eso es genial, ya quiero que….!

Se interrumpe brutalmente cuando algo atravesó su pared sin romperla y termina golpeándose en el suelo, rápidamente ve lo que había invadido su hogar y se sorprender ver a Tsukishiro en sus ropas de Shinigami. Antes de decirle algunas palabras llenas de confusión, su garganta se atora al oír un grito tan potente y espeluznante que erizo su piel, gira su cuerpo para ver que pasaba y se horroriza al ver una cabeza gigante de Hollow observándola a través de su ventana. ¿Qué tan grande sería?

-¡Ikary! – La voz preocupada de su madre se repetía una y otra vez en el móvil que había caído al suelo por el shock.

Lo único que recibió de respuesta fue un potente grito ya que el Hollow rompió la ventana con su cabeza y fue abriendo su boca para tragarse a la chica.


-¡Ikary, Ikary! – La preocupación y el terror aumentaba en Orihime a cada segundo, alarmada de no recibir respuesta, sólo un potente PII.

Había reconocido ese grito desgarrador, era el sonido de un Hollow, por eso su celular cayó al suelo y se llevo ambas manos a la cabeza notablemente preocupada. Su hija estaba en peligro, sus poderes habían aumentado al punto de traer a aquellas criaturas y no estaba a su lado para protegerla.

-Orihime, cálmate. – Yoruichi la toma de los hombros y la obliga a que la observe. – Todo estará bien, Isshin y Urahara de seguro van a protegerla.

-Pero aún así, yo he estado tan ocupada y distraída que no me había dado cuenta Yoruichi-san. – Le contaba con lágrimas en los ojos, se estaba sintiendo pésima, la peor madre del mundo. – Debo volver a Karakura, cancela lo de estados unidos, me vuelvo ahora y estaré con Ikary… no puedo permitir que la persona más valiosa para Ichigo y para mí muera o no podré verlo a la cara.


Ikary abre sus ojos al sentirse ilesa después de haber sido atacada por un Hollow, ¿Acaso su muerte fue rápida y sin dolor?

-¿Te han herido en algún lado Ikary?

La humana abre su boca sorprendida, de nuevo había sido salvada por el Shinigami que sostenía su espada con sus manos y una especie de barrera estaba frente a ellos.