Advertencias: Contenido HOMOSEXUAL, Lemon, tortura.

Los personajes de Yu Gi Oh, no me pertenecen, este es un fics, sin ánimos de lucro.

Sólo diversión personal, y compartir mis ideas locas (n.nU), a lectoras, fanáticas del Yu Gi Oh Yaoi ).

Pecado

Continuaron observándose, hasta que el joven diácono, rompió el silencio.

- ¿Y donde, se esta hospedando?, sólo hay una residencia, si quiere lo acompaño, jejeje- hubo silencio por unos instantes, por parte de ambos. El rubio, le sonrió nuevamente- pensará ¿porque tanta amabilidad?..., bueno sucede que no es muy a menudo que nos visiten turistas, o gente de la ciudad, y al juzgar por su ropa es de la ciudad.- concluyó titubeando un poco.

- Si…- respondió el moreno. Pensando en como poder largarse de este lugar, tan sólo ha estados unas tres horas en este particular pueblo, y concluyó que la tecnología en este lugar, se tardarían unos veinte años, juzgando por los alrededores, y la poca modernización, era como estar en otra época, un siglo atrás.

Además otra cosa que lo tenia en un estado de perturbación, la fuerte cautivación hacia cierto rubio, fue lo que más lo saco de sus casillas, su sola presencia lo estaba molestando demasiado. Para una mente tan cerrada a nuevas exploraciones y situaciones como la de Seto Kaiba. Gracias a su querido padrastro, gracias a ese hombre, es quien es hoy en día. Y a pesar de su doloroso pasado se lo agradecía de cierta forma. Siendo el Ceo de KC. Brindándole felicidad a su hermano y sacrificando su propia felicidad, y eso no le importaba.

-No me quedaré, ahora mismo saldré de este lugar.- dándole la espalda y abandonando la iglesia. El rubio quedó mirándolo, iba a seguirlo, pero una figura de mirada oscura, le llamó, haciéndole señas. Joey suspiró algo triste, dirigiéndose a ese desconocido hombre.

El castaño, pudo sentirse de cierta forma libre sin la presencia de ese joven rubio, prefirió ignorar sus propios deseos extraños e irrazonables por ese diácono, y se dirigió a su auto.

Se sentó, en el volante, todo listo, cinturón de seguridad, encendió el auto…y…abrió sus ojos de ¡espanto!, ¡se le había acabado, la gasolina!, ¿Cómo era posible? Siendo él tan precavido por cosas tan comunes, pero…el tremendo viaje de la ciudad a este alejado y desolado pueblo, y los apuros, saliendo de la mansión, más las bromas de su hermano Mokuba, de parejas y romanticismo, fue el pequeño e importante descuido de Seto Kaiba. Eso era lo que él creía, golpeo el volante de rabia, de paso tocando la bocina accidentalmente, ocasionando las miradas curiosidad de la gente por el estruendoso ruido.

El castaño, salió del auto, mirando para todos lados, buscando algo, optó por preguntar, cosa que le molestaba bastante, pero no tenia elección no conocía este pueblo.

Un hombre avanzado de edad pasó cerca de él. Seto, se le acercó.

- Señor, ¿Dónde se encuentra la gasolinera? – preguntó, más que pregunta una orden, conteniendo su rabia, y adoptando su ya acostumbrada pose, de muchacho frío y estoico.

El anciano, lentamente se giró a Seto, arrugando un poco más la frente de las miles de arrugas que poseían en su larga vida. Mostrando un rostro extrañado por la pregunta del muchacho.

- Señor, veo que no es de aquí, en este pueblo, no hay gasolinera, lo siento…- asustándose, un poco el pobre anciano, al ver el rostro enfurecido de Seto Kaiba, hoy era su día de mala suerte, se alejó del viejo, sin siquiera darle las gracias, buscando en sus bolsillos, desesperado, quien lo diría Seto Kaiba, nervioso, pero siempre disfrazando su estado, mostrándose, "algo" tranquilo.

Y por fin encontró su objetivo, con algo de sudor en su frente, ese día hacia un calor insoportable.

Digitó los números, con la idea de comunicarse con su hermano, pero... ¡No tenia señal!

Apretó el aparato, con rabia consigo mismo, con el día, con su maldita mala suerte de hoy. Por un momento no supo que mierda hacer.

Caminaba como león enjaulado, pensando en algún plan de emergencia con esta lamentable situación para él. Todo era perfecto para Seto Kaiba, ningún imprevisto le arruinaría el día, pero este día, le jugó atrozmente en contra.

Recordó esa famosa pensión, si, tal vez si llamase desde allá, podría comunicarse con su hermano, pero al recordar que ni siquiera existía comunicación telefónica en este pueblo tardío en modernización, pasó a su segundo plan, pasar la noche en aquella pensión.

Fue a esa casa, pero…se encontró con un tremendo alboroto, muchas personas, de esa pensión, estaban afuera, llorando, y humos por todos lados.

Kaiba, se acercó a una de esas mujeres que miraba aquella casa, triste, con algunas de sus pertenencias.

-¿Qué ha sucedido?- le pregunto.

- La...Residencia...se ha quemado…aun no sé sabe el porque- le respondió la mujer llorando.- Ahora no sé donde podré hospedarme- entre sollozos dijo la mujer.

En las mismas estaba Kaiba, ya que pensaba hospedarse en aquel lugar.

Hasta que se escuchó las voces de unos hombres de negro, en su cuello, había un cuadrado blanco.

-No se preocupen, mis amados, nosotros podemos compartirles, nuestro techo, mientras la residencia de nuestro pueblo, logre repararse, durante ese tiempo, pueden si gustan, quedarse en nuestro humilde hogar.

-Ohhh. Muchas gracias, padre- fueron los gritos de las personas, en ese montón de hombres, de curas, se encontraba una cabellera rubia, a Seto, le llamó la atención, reconociendo de quien provenía.

Pero el ángel que vio hace unas horas ya no estaba, su mirada estaba sombría, sólo miraba el suelo, como si estuviera perdido, no poseía ni la pizca de luminosidad que Seto logró ver en la iglesia…

Un cura, de cabellera algo rojiza, y varias arrugas, por su paso en el rostro, se le acercó al castaño, quien concentrado miraba al rubio de mirada perdida.

-¿Señor? Usted también esta invitado a pasar algunas noches en nuestra casa. Hay muchas habitaciones.- le dijo el hombre, mostrando un semblante solidario, pero Seto Kaiba, no encontró solidaridad voluntaria en ese hombre, no supo el porque. Bueno él, nunca ha confiado en alguien, eso que le importaba, hizo un leve asentimiento ante la propuesta de ese hombre, por lo menos tendría donde pasar la noche, ya después se las arreglaría como comunicarse con su hermano.

Tan sólo cinco personas, los siguieron incluidas Seto, este miraba de reojo a la cabellera rubia, no hablaba con nadie, era completamente diferente al Joey de la iglesia con quien cruzó un par de palabras, más ese par de palabras fueron por su parte, el rubio le habló muy cordialmente. En ese momento.

Fue una caminata muy larga, concluyó que esa casona enorme, que logró divisar, al llegar al pueblo, era de estos sacerdotes ¿Era alguna clase de monasterio? Tal vez, en su cerebro no tenia esa información, de otro monasterio existente en el mundo, es un genio ¿no? Seto Kaiba, a parte de ser un empresario es una enciclopedia viviente. Los monasterios existentes y activos en el mundo son: Rousanou un monasterio medieval, monasterio de iranzu, y la lista continua…

Realmente se sentía como en la edad media, atravesaron un pequeño bosque, el lugar, estaba más alejado de lo que aparentaba desde el pueblo. Por fin llegaron, otros monjes los recibieron, inclinándose a los huéspedes, antes de este pequeño viaje.

Kaiba, nuevamente concentró su mirada en el rubio, quien tomo una dirección diferente de los otros. Su rostro sombrío y sus ojos nublados, no supo el porque Kaiba, comenzó a preocuparse de ese desconocido, sólo de su hermano se ha preocupado, ¿pero de él?

Prefirió "tratar" de ignorarlo…

Continuaron con la exploración de la enorme casa, realmente era antigua, con diseños góticos, y una que otra estatua de animales, bastantes raros. Además de millones de habitación, en distintas direcciones, cada pared, repleta de cuadros, todos, de sacerdotes ya muertos, del siglo pasado y una que otra monja. Millones de lugares abarcaba esta "casa", y talvez uno que otros misterios, como para sentirse un niño y recorrer toda la casa.

El mismo cura, que le ofreció hospedaje en el pueblo, le indicó la habitación en donde dormiría el Ceo, este, sólo asintió, y entró en ella.

Una habitación bastante, pero basten simple, sólo una cama, y una mesa. -¿Qué clase de vida tienen este tipo de gente?- Se preguntó Kaiba, al ver la demasiada simplicidad en todo, nuevamente se acordó de la historia de la edad media.

Se sentó, en la dura cama, puso su pequeña maleta en el lecho, abriéndola, sólo tenia un pijama, sus cosas para su aseo personal, cepillo de dientes, una polera y pantalón, sólo pensaba quedarse dos días nada más y ahora ocurrió este problema, juzgando por el rural lugar, talvez deba obligarse a permanecer más días en esta zona.

A todo esto, ya habían pasado más horas, por la caminata, la oscuridad el en cielo reinaba, escuchando el particular sonido que emiten las lechuzas, estaban en medio del bosque.

Se colocó su ropa de dormir, necesitaba asearse como todo ser humano, olvidó preguntar, algún cura, en donde estaba al baño, debido al ajetreo, así que no tuvo otra opción más que salir de la habitación y tratar de encontrar el dichoso baño, entre las miles de puertas, y para el colmo, todo estaba oscuro.

Recorrió varios lugares, tal vez si se encontrase con alguien, le preguntaría, odiaba, tener que depender de otros, en muchos aspectos, e inclusive en tan sólo preguntar, en donde se encontraba el baño, pero no tenia otra opción, si seguía de ese modo, nunca encontraría su objetivo en ese momento.

Pasando por unos pasillos, escuchó una conversación, se escondió, por suerte la luz de la luna traspasaba una de las ventanas frente de esas personas. Iluminándolos, logrando identificar, a uno de los curas, el mismo que le había ofrecido hospedaje en la mañana.

Se apegó a una de las paredes, a una aceptable distancia de ellos, logrando escuchar, la conversación, no supo porque el castaño, tuvo esa reacción de ocultarse ante ellos. No tenia motivo alguno, pero algo de ese hombre no le daba buena espina, ¿seria instinto? ¿Un presentimiento? Aunque Seto Kaiba no cree en esas estupideces, pero algo lo motivó hacerlo.

- ¿Ya sabes? ¿Mañana habrá… otra? No me siento preparado, pero todo sea por nuestro Señor.- dijo uno de los curas.

- Si… mañana será, otro día más, sólo tenemos que esperar, tenemos muchos, que están cegados, y no saben…eso es una ventaja. Nadie lo sabrá…nadie sospecha.- le respondió el otro.

Terminaron la conversación, retirándose de ese rincón. Seto, quedó pensando en la conversación, fue bastante rara, esperó a que se alejaran un poco más para tomar rumbo al dichoso baño, pensando en esa conversación. Prontamente lo olvidó, o más bien pretendió olvidarla, no era de su incumbencia y no tenia porque importarle.

En su rumbo, le llamó la atención, algo, lo mismo que en la mañana, al poner un pie en esa iglesia, una cabellera rubia, pasó por un pasillo, llevaba un palmatoria para iluminar el camino.

Otro acto inapropiado por parte de Seto Kaiba, desde que lo conoció, y lo siguió, sigilosamente. El castaño parecía un hábil ninja, sin hacer el menor ruido. Joey vestía de blanco, al parecer era su pijama, pero para el Ceo, parecía un ángel en medio de la oscuridad, alumbrando con su aura el camino, otra cursilería más pasó por su imaginación, desde que lo conoció todas esas idioteces han aparecido en su mente, eso lo odiaba. El rubio entró a una de las habitaciones, dejando entreabierta la puerta en su descuido, y permitiendo al curioso Seto, poder observar, cosa que nunca en su vida había echo algo tan no él, seguir ah alguien.

El joven diácono en transición se arrodilló frente a una escultura de Jesús en la cruz, el castaño, tan sólo se limitó a observar todo el paisaje, realmente parecía un ángel…, en su ensoñación, lo despertó unos pequeños sollozos, provenían del rubio, ahora adoptando otra posición, tirándose al suelo, lloraba desconsoladamente, podía transmitir el dolor en su llanto, cosa que percibió Seto, abriendo sus ojos, sorprendido. ¿Por qué lloraba?

¿Por qué tanto dolor?

Kaiba, por un momento, en un impulso, que logró detener con su mente racional, estuvo a punto de entrar aquella habitación, en un intento poco experimentado de consolar al rubio en su llanto doloroso.

Optó por salir de aquella situación, apretó sus puños de rabia, de no saber el porque, por tener esa clase de sentimientos extraños en él. Y por tener esa clase de sentimientos por aquel rubio de ojos mieles. Era un mar de contradicciones.

Abandonó, optando por regresar a su habitación, nuevamente recordando el porque a esas alturas de la noche rondaba por los pasillos de esa casa, el dichoso baño nunca lo encontró, por primera vez en su corta vida, no se asearía, cosa que para Seto Kaiba, un fanático de la limpieza personal, era algo intolerable para él.

Mañana a primera hora, preguntaría en donde esta el maldito baño.

Llegó a su habitación, recostándose en la cama y observando el paisaje que se le presentaba en la ventana

Ya acostado, por primera vez se dio un lujo, no programado, en su agenda, en descansar…

Ese día había luna llena…

Aún podía escuchar el llanto atormentado de aquel rubio…

Continuará.

Los diáconos transitorios no son sacerdotes hasta culminar sus estudios y ser entonces ordenados por el Obispo. Por tanto, por un tiempo, todos los sacerdotes son primero ordenados diáconos transitorios

Bueno, nuevamente actualizando, estoy inspirada. Espero terminar hasta el final esta historia, espero... (n.nU)
es una idea bastante loca, ojala que en el los proximos capitulos
cuando esta historia este más...
¿Como decirlo? más estable? en cuanto a los personajes principales (Seto Kaiba y Joey Wheeler) se entienda, más por parte de cierto rubio de ojos color mieles jejeje

Estoy emocionada con este fics, y no sé porque.
jajaja
Ya, ando mal .U
Gracias por leer
Y se agradece de corazón el tomarse la molestia de dejar un rewiu, que a la vez me animan mucho, en continuar, esta freak historia.