Capítulo 1.

Todo era oscuridad. Solo eso. Negra y terrible oscuridad. Desde que la nave había entrado al centro del agujero negro, no había vuelto a ver ningún tipo de luz, nada. Incluso después de abrir los ojos de nuevo, cuando creía que iba a morir.

De repente vi que los motores se apagaban. La compuerta del centro de mando se cerró, aislándome del resto de la nave...y entonces vi una luz. Pero era...extraño, no se parecía a ningún planeta que yo recordara...Escuché una explosión, miré por la ventana y vi con horror como partes de la Normandía se separaban de la estructura base. Era evidente...había perdido completamente el poco control de la nave que poseía...creí que era mi fin...y simplemente cogí un reloj de bolsillo con la foto de mis padres y lo abrí...

-Papá...tenías razón...-sequé un par de lágrimas traicioneras que me caían y volví a mirar la foto-15 años no son suficientes para ayudar en las misiones...-antes de poder seguir diciendo nada, la nave (o lo que quedaba de ella) entró en órbita de un planeta, a una velocidad vertiginosa. Ya veía la tierra y lo único que se me ocurrió hacer fue coger los mandos de nuevo y a pesar de saber que probablemente no lograría nada...tratar de aterrizar lo mejor posible...

Lo último que recuerdo de ese momento...es un golpe seco...y mi propia sangre.

P.V. NARRADOR.

Tres jóvenes soldados se acercaban armados a una baliza. Después de haber aniquilado a unos cuantos geths y haber tenido que desactivar cuatro cargas custodiadas por (cómo no) más geths, llevaban sus armas encima. La que iba delante, se quitó el casco y guardó su Phalanx M5, dando por sentado que los que la seguían las guardarían también.

-Esta debe ser la baliza de la que nos hablaron, Shepard -dijo el hombre que estaba a su derecha. Era de pelo moreno, alto y fornido. Sus ojos castaños miraban alternativamente a la sargento y a la baliza.

-Era de eso de lo que hablaban mis compañeros antes de que nos atacaran los geths -dijo la otra chica, rubia, con unos ojos verdes desconfiados. La sargento, de pelo rojo corto y cuerpo esbelto, se cruzó de brazos.

-Si. Debemos informar cuánto antes -sacó su onmi-herramienta para archivar los datos y perdió de vista por un momento al soldado. -Normandía, esperamos extracción-para cuando se giró de nuevo hacia la baliza, el joven soldado estaba siendo atraído hacia ella. Corrió hacia él, sujetándolo con todas sus fuerzas y cuando vio que no podría evitar que uno de los dos no fuera absorvido, lo lanzó hacia el suelo detrás de ella.

-¡Shepard! -iba a levantarse a por ella, que estaba levitando bajo las ondas de la baliza, pero la chica rubia lo detuvo.

-¡No la toques! Es demasiado tarde -al fin la sargento cayó de nuevo al suelo, justo cuando llegaba la Normandía. Gente del interior de la nave salió corriendo a por Shepard, que estaba aún inconsciente, y la subieron a la nave. -Te espero dentro...a todo esto...soy Ashley Williams -le tendió la mano. El joven la miró y se la estrechó.

-Kaidan Alenko...-pero antes de decir nada más, vio caer un poco más allá de donde estaban una nave...o lo que quedaba de ella. Entró corriendo a la nave y se dirigió a su comandante con todo el respeto que pudo. -Comandante Anderson, mis respetos señor-un hombre de apariencia cansada y tez oscura se giró hacia él.

-Alenko, ¿qué ocurre?

-Una nave se ha estrellado unos metros por delante nuestra. Pido permiso para ir a ver si hay supervivientes -Anderson se quedó pensativo un momento.

-Está bien, pero si ves cualquier tipo de problema, vuelve, no quiero más heridos...ya hemos perdido a Nihlus y no sabemos cómo está Shepard.

-Si, señor-se puso de nuevo su casco y rápida pero cuidadosamente llegó a la zona del impacto...que estaba en llamas. Al observar que a su alrededor no había señales de enemigos, se acerco, apartando los restos que quedaban de la nave. -Qué extraño...no está entera-cogió un trozo de metal que había en el suelo y abrió la compuerta que daba a los mandos...pero no esperaba encontrarse a una muchacha insconsciente y herida dentro. -Hey. Hola, despierta -le tomó el pulso y vio que estaba muy débil. La cargó en brazos y salió de ahi, corriendo como podía ya que justo en cuanto se alejó, el motor terminó de estallar. Miró a la muchacha y no pudo evitar preguntarse qué hacía ahi una chica tan joven...y por qué le resultaba tan familiar.