Capítulo 2: Proposición indecente.
No fumar en toda una vida, hace que tengas unos pulmones de bebes. Los pulmones de bebes tienden a convertirse en mierda contagiada cuando fuman.
Comencé a toser sin poder controlarme. Y me gusta pensar que fue por mi incompatibilidad pulmonar con el humo del cigarrillo y no por la mano de Edward tocando a una de mis chicas.
-¡¿Qué mierda crees que haces?!
-Dijiste "cualquier cosa"… ese es un rango muy extenso de posibilidades- fue su respuesta.
Por eso debería haber comenzado la historia conmigo en la tina de vino.
Porque nos habríamos saltado la parte en que mi vergüenza se hacía total y completamente humillante.
-No voy a comenzar a tener sexo desenfrenado contigo para olvidar a Emmett
Sentenciar algo obvio ante alguien arrogante, es inútil. Y francamente, no tenía tiempo para cosas inútiles. Necesitaba efectividad. Más que eso, necesitaba efectividad inmediata, lo que es claramente peor.
-¿No has escuchado que un clavo saca a otro clavo?- esto sería más como "un idiota te libera de otro idiota".
-¡Eso no tiene lógica! ¡Sólo hace que se meta más profundo!
Edward comenzó a reír sin control. Algo en su risa, al igual que su estúpida cara y su maldito cuerpo, hicieron que mis bragas se mojaran.
Si, lo odiaba. Pero no era ciega. Su éxito con el sexo femenino tenía bases, fundamentos y hasta un marco teórico con el que defenderse.
-Si no tendremos sexo- expulsó el asqueroso humo de su organismo y volvió a reír- no debes decir cosas sobre metértela más profundo. no es bueno para ti, para mi o para mi pene.
Me levanté de su lado y me acerqué a la orilla del edificio. Frio… necesitaba frio.
-Sin bromas sexuales.
-Verás princesa, "lo que sea necesario" puede mal interpretarse.
-Me refería a salir contigo... ¡A bares y esas cosas!- agregué cuando él comenzó a sonreír- que me presentes chicos o m enseñes cosas.
-En primer lugar, no conozco "chicos", conozco hombres. Y en segundo lugar. Cualquier amigo que te presente, querrá tener sexo contigo.
Eso podía ser un muy lindo halago. O un muy sucio comentario. Pero es Edward. Se mudó al departamento hace 2 años y hace la misma cantidad de tiempo, mis pobres oídos han sido víctimas de los gritos de sus amiguitas.
¡Joder! ¡Y hay un piso de por medio!
-pues… tendré sexo en algún momento.
-Oh princesa- con dolor, puso la mano en su pecho- tendrás sexo con ellos y no conmigo. Me siente discriminado.
Era claro que Edward no se sentiría jamás discriminado. Su cantidad de sexo semanal era proporcional a su posibilidad de tener sífilis, gonorrea o cualquier ETS.
-¿Me ayudarás o no?
Él se levantó del sillón y caminó hacia mi espacio personal. Lo invadió, como es obvio, viniendo de Edward.
Tiró el humo por sobre mi cabeza y se inclinó para susurrar, baja y sensuelmente contra mi oído.
-Claro, princesa. Sería un muy mal vecino si dijera que no.
.
.
.
Cuatro horas más tarde, escribí una nota diciendo "olvida lo que dije en la azotea. Estaba mal… sólo, piensa que jamás dije cualquier cosa". Maduramente, baje a su piso, lo tire bajo la puerta y corrí a la seguridad de mi departamento como una dulce, tierna y pequeña miedica.
Eso paso hace dos días.
La misma cantidad de tiempo que he fingido no existir.
Edward y yo jamás habíamos sido cercanos. Pero, solíamos esconder nuestra correspondencia. Era nuestra clase de amistad.
En las últimas 48 horas, ¡Ni siquiera habían desaparecido mis suscripciones a revistas! No me sentía mal… digo, el amor de mi vida acababa de casarse con mi hermana menor… ¡Oh! E iba a ser tía. ¿Qué podía ser peor que eso? Edward ignorándome era como el soplo de una brisa matutina en comparación.
-Bella… ¿Estás ahí?
Mi hermana me odia.
Por eso viene a compartir su diabética felicidad a mi aura.
-Bella, sé que estás ahí. Ancestro está allá abajo.
Ancestro, era mi camioneta. Era vieja, oxidada, gigante y roja. También podía comenzar un dolor de cabeza cuando intentabas hacerla partir. Ancestro, tenía historia. Tenía trayectoria. Y por sobretodo, tenía una dueña orgullosa de haberla comprado por sí misma.
Rosie la odiaba, pero había salvado mi culo tantas veces que la mantenía a mi lado. Aunque no funcionara el 70% de la veces y tuviera un convenio abierto con una agencia de colectivos… Ancestro era uno de mis mejores amigos.
Ni siquiera quería pensar en qué tan penoso era eso.
-Bella… nunca quise traicionarte. ¡Lo juro!- no pude evitar girar los ojos- Sabía que te gustaba… digo, era obvio. Pero… yo simplemente no podía mantener mis ojos fuera de él. Y… y… Bella. Eres mi hermana y te amo por sobretodo. Pero cuando él me mira, siento que vuelo. Él es…
-Bombón, puedes salir de en medio. La princesa se enoja cuando me demoro con la comida.
Levanté mi culo del suelo, desordené mi cabello y me quite la enorme polera que ocupaba. Abrí la puerta en brassiere y pantalones cortos.
-¡Dios! cariño ¿Cuánto puedes tardar en buscar algo para comer?
Sí. Era una mentirosa malísima.
Pero Rosie se había casado con MI futuro marido. Merecía sufrir un poquito. Decir que mi duce hermanita comenzaba a babear, era poco. Era la clase de reacción que cualquier mujer tendría con una de sus miradas. Pero comenzaba a ser un poco humillante. No es que me quejara.
Edward, por otra parte, levantó la esquina superior izquierda de su labio mientras mordisqueaba el cigarrillo por el lado derecho. Traía bolsas con comida china y, sea cual sea la razón por la que me estaba ayudando después de 48 horas de decepcionante indiferencia, se lo agradecería adentro. En silencio…. Y sin sexo. No necesitaba añadir ETS a mi lista de cosas humillantes.
.
.
-¿Es como ese juego en que cada vez que te ayudo, me recibes con menos ropa? – preguntó Edward cuando cerré la puerta sin mirar a mi hermana.
Escuché como dejaba la comida sobre la mesa y caminada a mi lado nuevamente. Yo, seguía mirando a mi hermana por la mirilla de la puerta. ¡Toma eso Rosie! ¡Mira quién tiene sexo rencoroso con el chocolate caliente de abajo!
Hubiera hecho el baile de la felicidad si él no estuviera respirando en mi espalda. O si de pronto, sintiera que mis rodillas se tambaleaban. Como fuera, pareciera que Edward siempre estaba invadiendo mi espacio personal.
-Eres un capullo
-Gracias, princesa- sentí sus manos justo sobre el broche en mi espalda- ¿Entiendes lo fácil que sería desnudarte desde aquí?
-¿Entiendes cuánto te dolerán las pelotas si lo hicieras?
Él no quito sus manos.
Lo que era bueno para mi amor personal y ego. Pero definitivamente malo para la sanidad de mis partes femeninas.
Si puedo elegir, la opción que más me gusta, es cuando me corro. Me gusta dentro, por cierto.
-¡Oh Dios!- me giré con la cara tan roja cómo fuera posible- ¡Eres un completo pervertido!
Edward comenzó a reír mientras la sangre bajaba de mis mejillas.
.
-Puedes recibirme así, cuando quieras princesa. Me gusta- él besó mi mejilla y caminó a la comida.
Vale… podía respirar. Me costaba, pero podía volver a hacerlo.
Edward Cullen era un capullo. Uno muy idiota, imbécil y jodidamente egocéntrico. Pero era tan anormalmente guapo, que uno solía olvidar qué tan capullo era cuando simplemente te sonreía.
Había salvado mi culo avergonzado minuto antes.
Merecía una comida caliente… o un plato para la comida caliente que él mismo trajo. Es lo mismo.
Tome la enorme polera y me la puse mientras caminaba por un plato para cada uno.
-Me gustaba más la tenida anterior- ni siquiera me miró cuando lo dijo. Pero mis chicas estaban ansiosas de atención. Y por unos segundos quise volver a quitarme la ropa y tirarme sobre la mesa
Necesitaba un novio.
Uno que no tuviera una espalda enorme, un carisma de los dioses, unos hoyuelos magníficos o un hermoso cabello azabache.
¿A quién engaño? Necesitaba un ligue. Pero, uno que no tuviera los ojos esmeralda, el cabello cobrizo y una sonrisa de infarto.
DIOS.
Necesitaba tener sexo con alguien, que la única cosa que me recordara a Edward o Emmett, fuera el pedazo de carne que le colgara entre las piernas.
.
-Tengo un par de regalos para ti- me avergüenzo de la evidente emoción que mostré al respecto- estas, son las citas que encontré para ti entre mis amigos. Si son dignos de mí amistad, te compraran rosas, te llevarán al cine y te propondrán matricidio antes de llevarte a la cama.
-Eres tan odioso- le dije, tomando una carpeta llena de fotos.
El tipo de la primera fotografía era sensual. Era rubio y definitivamente NO mi estilo. Pero por algo había que empezar.
-Estas, son las armas que ocuparás- la bolsa decía "Victoria Secret" no necesitaba saber que contenía-. Estoy totalmente dispuesto a que las modeles para mí… sólo para estar seguro si son tu color.
-¡Oh! ¡Que considerado!
Edward hizo el sexy movimiento de labios antes de entregarme el último regalo.
-Y esto, es porque usualmente me agrada dormir durante la noche. Ya sabes, cuando no hay compañía. Así que no quiero llantos.
Esperaba cajas de clínex o algo por el estilo. Existía una alta posibilidad que mi distribuidor de clínex secreto fuera mi vecino, el cobrizo sensual. Pero me equivoqué.
No eran clínex… unas muchas, muchas, muchísimas cajas de condones.
-sexo seguro, princesa. Siempre lo digo.
Edward tomó sus cosas y besó mi cabeza antes de irse.
.
.
Bueno… ahora tenía dos cosas totalmente claras.
Primero, Edward tiene sexo seguro, por lo que las ETS están fuera de la lista de cosas por las que tengo que interrogarlo.
Y Segundo, mi cita era uno de esos sexy's vaquero de los que ves en las películas antiguas y dices "Dios, los hombres así no existen".
Me preguntaba, qué tan fuerte puedo gritar "Oh Jasper" mientras lo montaba.
.
.
Bueno chicas, ¿Qué dicen? ¿Merezco un reviews?
PD: el capítulo de Daddy in progress está... bueno, está en progreso.
