… el calor y tensión que sentía de tenerla justo al alcance de su mano, era casi insoportable…

"Es ella, su marido y… Yo"

Cuatro meses pasaron desde que Fate le había confesado a Nanoha su condición y más que enfriarse la amistad entre ellas, se habían vuelto más cómplices. En el trabajo bromeaban diciéndoles que parecían siamesas, pues no se separaban la una de la otra. Incluso a la hora de almorzar, la rutina había cambiado; en un principio se turnaban el cocinar y llevar la comida a la oficina para ambas, luego cambiaron el lugar por la casa de Fate. Al quedar a sólo dos cuadras de la oficina, decidieron que era mejor llevar la comida hasta allá los días en que le tocara a Nanoha cocinar.

En las tardes, se habían inscrito en clases de Pilates, así que tres tardes a la semana se iban directo de la oficina, los otros días simplemente se devolvían a la casa de Fate y cenaban las dos o con Arf viendo televisión, si llegaba temprano.

Los sábados, lo dejaban para hacer cosas por su lado, sin embargo, los domingos se turnaban las casas entre Hayate y Signum, Fate y Arf para reunirse y jugar cartas. Lo habían hecho una primera vez para pasar el rato mientras preparaban una hamburguesada, sin embargo, les había gustado tanto que decidieron hacerlo cada domingo que pudiesen. Exceptuando los fines de semana que Yuuno llegaba a la ciudad.

Desde el momento en que las muchachas se habían enterado de que Nanoha sabía lo de ellas, la habían adoptado como la amiguita hetero del grupo. Dónde quiera que estuvieran, siempre estaban pendiente de ella, no entendía el por qué, pero la trataban como la hermanita menor y aunque en el fondo le daba risa la situación, no podía negar que le encantaba cómo se sentía por ello. Le encantaba formar parte de sus dinámicas y le gustaba mucho más, que ellas estuviesen en la de ella. Tanto, que en uno de esos fines de semana que Yuuno había estado en la ciudad intentó convencer a Nanoha de que se las presentara para así saber con quiénes pasaba los días en los que él no estaba y ella se había negado rotundamente alegando que quería mantener esa parte para sí sola, sin compartirlas con nadie más que no fuese ella. Claro que toda esta negativa tenía que ver con el hecho de que quería evitar que Yuuno se enterara o se diera cuenta de las preferencias sexuales de ellas. Sabía que al conocerlas iba a querer presentarles o cuadrar reuniones en los que tuviesen la oportunidad de conocer a algunos amigos de su trabajo, así que mientras pudiese negarse a hacer aquel papelón, decidió dejarlo como algo privado y exclusivo de ella.

Un viernes en la noche, Nanoha se encontraba en casa de Fate ayudándola a arreglar un bolso de viaje, pues ese fin se iba a la casa de playa de Arf con las muchachas. Nanoha estaba un poco triste por no poder acompañarlas, ya que a última hora, Yuuno le había dicho que regresaría a casa.

• ¿Entonces a qué hora llega Yuuno? – Preguntó Fate mientras acomodaba el bolso de los cosméticos.

•Aún no lo sé. Me dijo que me llamaba en cualquier momento para confirmarme.

•Bueno no te aflijas, ya podrás ir en otra ocasión.

•Claro y como Arf se toma fines de semana libre con tanta frecuencia… – Dijo sarcásticamente.

•Tranquila, me encargaré de planear otro viaje pronto – Le sonrió un poco divertida por la expresión de refunfuño de Nanoha.

•Estoy feliz de que Yuuno venga ¿sabes? Pero también me molesta que me haya cambiado los planes así. Estaba tan emocionada de ir con ustedes.

•Sí. Nosotras también. Pero insisto, haré todo lo que esté a mi alcance para volver a ir pronto. Mientras, te mantendré informada por textos.

• ¡Y qué me dirás! ¿Lo mucho que se divierten sin mí? No gracias – Puso los ojos en blanco.

•Jajajajajaja Es verdad, lo siento. Entonces hablaremos el lunes…

•Bueno pues tampoco así ¿no?

• ¿Y entonces qué hacemos? – Fate no podía dejar de sonreír. Era la primera vez que la veía actuar como una niña.

•No sé, ya veré. Yo les escribo.

•Vale – Dijo sacudiendo la cabeza.

Media hora más tarde cada quién agarró su rumbo. Nanoha con sentimientos encontrados porque deseaba ver a Yuuno, pero al mismo tiempo quería ir a la paya con las muchachas. Era difícil de explicar, era una mezcla de frustración y alegría por igual.

Por su parte, las muchachas también se sentían mal pues tenían toda la semana planificando el viaje para que Nanoha conociera la casa, y ahora que no podía ir, era decepcionante. Sin embargo, todas estaban claras que la razón de su estadía era más importante que irse de viaje con un grupo de lesbianas; así que no había discusión alguna.

Nanoha se fue a su casa a esperar la llamada de Yuuno para irlo a buscar al aeropuerto. Se bañó, se puso ropa cómoda y se sentó a ver televisión. El celular repicó y supo que era Yuuno por lo que lo atendió rápidamente.

•Hola!

•Hola Nanoha

Conocía muy bien a Yuuno y por su tono de voz apagada supo de inmediato que algo no iba bien.

• ¿Qué pasó? – Preguntó sin preámbulos.

•Nanoha…

• ¿Qué pasó Yuuno? ¿Dónde estás?

•No podré regresar este fin – Dijo finalmente luego de unos segundos.

Nanoha cerró los ojos y apretó el celular hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

•Nano… Nanoha háblame – Yuuno sabía lo mucho que le molestaba a Nanoha cuando él no podía llegar a casa en la fecha prometida, así que sabía lo molesta que debía estar en ese momento. – Lo siento. En verdad lo siento, pero el Sr. Chrono necesita quedarse hasta el lunes al menos.

•Así que al diablo con lo que yo necesito ¿no?

•Nanoha no digas eso.

•¡Y qué quieres que diga si eso es exactamente lo que me estás dando a entender!

•No Nanoha, no es así, sabes bien que me muero por regresar a casa, por estar contigo… pero no puedo decirle al jefe que me voy y ya.

• ¿No puedes o no quieres?

•Sabes que no es así… – comenzó a hablar, pero Nanoha lo interrumpió.

• ¿Sabes qué Yuuno? Me estoy cansando de esto, de veras, y ahorita mismo no estoy en condiciones de hablar contigo, así que hablamos cuando te dé la gana de regresar.

Sin esperar respuesta alguna, cortó la llamada. La mezcla de rabia, de tristeza y de abandono la hicieron explotar en llanto. Tiró el celular a un lado y comenzó a llorar desconsoladamente. No era la primera vez que algo así ocurría, pero sí era la primera vez que no tenía como ocupar su tiempo y no pensar en ello.

El celular volvió a sonar unas cinco veces, Nanoha no respondió. Luego comenzó a repicar el teléfono de la casa, e igualmente lo ignoró. No fue sino hasta una hora después que el celular volvió a sonar, pero esta vez con el repique que identificaba a Fate, así que contestó de inmediato.

•Aló – contestó con un hilo de voz.

•¡¿Nanoha?

•Sí. Hola. ¿Ya llegaron?

•No. Estamos a mitad de camino, nos paramos para que Signum fuera a vomitar en el baño es que se le hizo muy pesado el camino… ¿Qué te pasa? ¿Y Yuuno?

Nanoha sonrió sin gana haciendo un sonido de hastío.

•No viene.

Fate se quedó en silencio unos instantes.

•Lo siento.

•No más que yo. Eché mis planes para atrás para estar con él, y ahora… agh! Ya no importa.

•¡Estamos listas Fate! – Le gritó Arf desde el carro, pues Fate se había salido del carro para poder llamar. Nanoha escuchó a lo lejos que la llamaban.

•Anda, no las hagas esperar, así no llegan tan tarde.

•Te llamo en cuanto llegue.

•De acuerdo.

Fate colgó y regresó al carro.

• ¿Todo bien? – Le preguntó Arf a verla tan seria.

•Yuuno no regresó.

Arf se le quedó mirando entendiendo lo que eso significaba para Nanoha.

•Entonces plan B – Sin esperar que Fate preguntara lo que era el "plan B", Arf se bajó y fue hasta el carro de Hayate que estaba atrás. Se acercó a la ventanilla, intercambió unas cuantas palabras y regresó – Listo. Me voy con las muchachas. Tú, te llevas mi carro y la vas a buscar.

Fate se quedó sin habla. En el fondo eso era lo que quería hacer, pero no se había atrevido a proponérselo a Arf pensando que no estaría de acuerdo, después de todo, Arf era sumamente posesiva y celosa con su carro, el cual no prestaba nunca a nadie. Sin esperar a que Arf se pudiese arrepentir, se corrió hasta el puesto del piloto.

•Te dejo mis cosas. Ten cuidado y llámame cuando llegues allá.

Arf le dio un ligero beso en la mejilla y le cerró la puerta.

No le tomó más de una hora regresar. No había mucho tráfico y la luz de la luna casi llena iluminaba bastante bien la carretera, así que pudo aprovechar para ir un poco más rápido de lo normal.

Cuando llegó a la casa de Nanoha, estaban todas las luces apagadas. Dudó por un momento si era buena idea tocar, pero luego de estar un par de minutos ante la puerta, decidió que ya que había manejado de regreso, lo menos que podía hacer era intentarlo. Tocó la puerta dos veces. No muy duro, pero lo suficientemente alto para que se escuchara.

No obtuvo respuesta. Insistió una vez más temiendo que Nanoha estuviera lo suficientemente dormida como para no escuchar el llamado de puerta. Pronto escuchó movimiento dentro y no pasaron sino segundos antes de que abriera la puerta.

• ¡Fate! ¿Qué haces aquí? – Dijo entrecerrando los ojos, pues la luz de afuera la encandilaban.

•Vine a buscarte – Le respondió en tono despreocupado. En cuanto le miró los ojos supo que había estado llorando todo ese rato. Tuvo que contener el impulso de atraerla hasta sus brazos y consolarla.

•Pero… no entiendo… ¿ya no estaban en camino?

•Sí, pero una amiga necesita ayuda así que no podía abandonarla.

Nanoha dejó escapar el aliento al escuchar aquello. No sabía si reír o llorar de la emoción; así que sólo asintió.

Le tomó sólo 15 minutos arreglar su bolso y salir. Durante el camino, no hablaron mayor cosa. Nanoha le contó la breve conversación con Yuuno y luego sólo se dedicaron a escuchar música y cantar durante el camino.

Al entrar a la urbanización donde quedaba la casa y observar que la mayoría se trataba de casa de dos y tres pisos se sorprendió y no pudo evitar silbar en señal de asombro.

•Son impresionantes verdad – Le dijo Fate un poco divertida, pues a ella le había pasado lo mismo la primera vez que fue.

•Son inmensas… y muy lindas

•Sí. Arf viene de una familia muy adinerada. Sólo que cuando se enteraron de su homosexualidad intentaron de todas las maneras posible quitarle "esa enfermedad". Lo último que hicieron fue desheredarla y desterrarla de la familia. Su abuelo fue el único que no se unió a esa conspiración, por así llamarlo. Cuando murió hace 5 años, Arf y toda la familia se llevó la sorpresa de que le había dejado la casa sólo para ella. Incluso dejó clausulas en las que se indican que si alguno de los integrantes de la familia intentaba quitársela, la demolerían y el terreno lo cederían a una beneficencia. Por otro lado, le dejó un fondo lo suficientemente alto como para vivir de la renta, pero Arf sólo lo usa para el mantenimiento de la casa.

•Vaya, que familia tan envidiable – Dijo en tono sarcástico.

•Son toda una belleza – Agregó – Luego de eso, le dejaron bien claro que no querían volverla a ver nunca más. De allí que es tan apegada a nosotras. Trata de disimular y hacerse la dura, trata de aparentar que no es celosa con ninguna de nosotras, pero sabemos que no es así.

•Debe ser muy difícil saberse sin familia.

•Bueno, ella nunca fue de las que se llevó muy bien con sus padres y hermanos. Siempre fue una rebelde. Pero sí, fue muy difícil al principio. – Se quedaron en silencio unos instantes hasta que Fate sonrió.

• ¿Qué? – Preguntó Nanoha intrigada.

•Nada, sólo recordando que al principio Arf estaba celosa de ti.

• ¿De mí? – Abrió los ojos como plato

•Sí – Sonrió más ampliamente – Pero ahora, creo que te quiere más a ti que a mí. Tan es así que no dudó ni un minuto en ofrecerme el carro para que te buscara. – Al decir esto, ya estaba frente a la casa esperando que la reja del estacionamiento se abriera.

• ¿Así que ella fue la de la idea?

•Sí. En cuanto le dije que Yuuno no había regresado, no me dio tiempo de hablar. Simplemente cuadró todo y me dijo que me regresara.

A Nanoha se le aguaron los ojos. Sabía que todas ellas la apreciaban mucho, pero saber aquello, la hizo darse cuenta de lo especial que eran. Pestaño muchas veces para disipar las lágrimas y en cuanto pudo, se bajó del carro.

No había terminado de bajar las cosas del carro cuando Arf apareció y las saludó muy efusivamente. Le hizo un recorrido por toda la casa, la cocina toda en tonalidades de azul claro y oscuro, la sala de entretenimiento, con el televisor LDC inmenso, el equipo de sonido y una mesa de pool, el comedor con una mesa convertible de 6 a 10 puestos, en el segundo piso los 6 cuartos, tres con literas triples, y tres con camas matrimoniales y baño propio. Su cuarto quedaba en el ático y se extendía por todo lo ancho de la casa, dando la impresión de que fuera un anexo.

Afuera de la casa, junto a la piscina estaba el caney con una barra, un freezzer, lavaplatos y una pequeña parrillera. Alrededor de la piscina, varias tumbonas y una pequeña ducha. Atrás de la piscina, había una pequeña puerta por la que podías salir directamente a la playa. Era la perfecta casa de vacaciones.

•Bueno señora, ahora que ya conoce la casa, puedes decidir en qué cuarto quedarte e instalar tus cosas. Siéntete como en tu casa.

•Gracias, de verdad. Esto… – señaló toda la casa – … está increíble.

Arf sonrió ampliamente y asintió.

• ¿Y qué esperas entonces para comenzar a disfrutarla? Vamos! Apúrate y ve a cambiarte. Te esperamos afuera.

Le palmeó ligeramente el hombro y salió. En ese momento venía entrando Fate.

• ¿Qué tal?

•Increíble… no tengo palabras.

Ambas rieron.

•Bueno ve a instalarte.

• ¿Tú no vienes?

•Lo más seguro es que duerma con Hayate y Signum

• ¡¿Y me dejarás sola? No, no nonono – Dijo sacudiendo la cabeza. – Estas loca si piensas dejarme sola en esta casa tan grande. – Dijo mirando a su alrededor como asustada.

Fate sonrió entre sorprendida y divertida.

•Bien,… entonces compartimos un cuarto? – Planteó entre pregunta y afirmación

•Gracias – Respondió con alivio.

Cuando subieron al piso de los cuartos, Nanoha entró en uno de los cuartos matrimoniales. Fate no dijo nada, pero le sorprendió la elección. Al entrar, Nanoha dejó sus cosas sobre la cama antes de inspeccionar el baño.

•Ésta, está bien – Dijo al salir.

Fate asintió sin decir una palabra, aún estaba en shock. Nanoha se dio cuenta de su aprehensión.

• ¿Te molesta compartir la habitación conmigo?

•No.

•Pero no pareces muy convencida.

•No pasa nada, en serio. Es sólo que me sorprendió que eligieras esta habitación.

•Si bueno, es que prefiero que tenga un baño propio. Por lo general me levanto varias veces al baño en la noche y no me gustaría tener que pulular por el pasillo en la madrugada… soy un poco asustadiza en la noche – Confesó

• ¿En serio? – No podía creer lo que escuchaba.

•Sí. En realidad, le temo a la oscuridad cuando no estoy en espacios conocidos – Dijo apenada – Por eso también escogí este tipo de cama. Si siento a alguien a mi lado, no siento la necesidad de prender la luz.

A Fate se le arrugó el corazón ante aquella confesión.

•Ok. – Dijo para tranquilizarla

•Fate… preferiría que las demás no…

•No se enterarán, tranquila. – Le aseguró.

Nanoha le sonrió ampliamente.

•Me iré a cambiar – Dijo mientras sacaba sus cosas del bolso

•Te espero abajo

Cuando se disponía a salir del cuarto Nanoha la llamó.

•Fate… podrías… – Tenía la cara toda sonrojada de la pena – ¿quedarte?

En ese momento, Fate se dio cuenta que no sólo le temía a la oscuridad, sino a estar sola en una casa con la que no estaba familiarizada. Para no hacerle más difícil la situación, inventó qué hacer.

•Mejor me quedo a arreglar las cosas de una vez, así cuando vengamos a dormir todo estará en su lugar.

Nanoha agradeció en silencio el gesto de Fate. Se dio un baño rápido y se puso uno de sus trajes de baño y encima se puso un vestido de algodón blanco que se le adhería al cuerpo. Se arregló el cabello y salió.

Cuando Fate la vio no pudo evitar quedar con la boca abierta al igual que cuando la vio por primera vez con sus licras para hacer Pilates, sólo que esta vez no pudo evitar que Nanoha se diera cuenta.

•Lo siento – Se apresuró a decir desviando la mirada cuando vio la expresión divertida de Nanoha.

•Está bien – Sonrió – Es bueno saber que no he perdido mi encanto.

•Para nada – Pensó de inmediato y aunque no tenía intenciones de decirlo en voz alta, las palabras salieron de su boca antes de poder retenerlas.

Nanoha se rió a carcajadas y luego le guiño el ojo pícaramente.

• ¿Bajamos? – Con un pequeño movimiento de la cabeza señaló la puerta del cuarto.

•Sí, claro. Vamos.

Esa noche, por haber una visitante nueva, la tradición era que debían tomar Margaritas. Así que alternaban baños en la piscina con tandas de preparación en la barra. A cada una le tocó preparar una ronda.

Alrededor de las 3 de la mañana, el cansancio y los tragos comenzaban a hacer su efecto, por lo que se fueron a dormir. Nanoha, estaba un poco más ebria que las demás, pues la tradición también consistía en que a la persona nueva, se le preparaban las margaritas un poco más cargadas que a las demás, garantizando así la resaca del día siguiente y por supuesto, las condiciones necesarias para bromear sobre ello todo el día.

Mientras subían al cuarto, Fate tuvo que agarrar a Nanoha por la cintura para que mantuviera el equilibrio. Al llegar al cuarto, la sentó en la cama pero ésta se desplomó hacia atrás y al caer se carcajeó.

•Dios, estoy muy borracha – Volvió a reírse a carcajadas – Pero no entiendo … Dijo tratando de sentarse con la ayuda de Fate – Si tomé lo mismo que ustedes.

•No es verdad.

•Claro que sí, yo no tomé más que ustedes – Decía negando con un dedo índice de su mano.

•En número de copas no, pero en nivel de alcohol… – Dijo con cara de culpable.

•Espera, espera… ¿cómo es eso?

•Que tus tragos estaban más concentrados que los de nosotras.

•O sea que… ¿me querían emborrachar?

•Sí – Contestó encogiéndose de hombros.

•Son unas… unas… malvadas – Trató de sonar molesta, pero la risa que siguió echó por tierra su intento – Ok, ok… te aseguro que me la cobraré, te lo aseguro.

•Pero ya será mañana, ahora vamos para que te acuestes.

•Debo quitarme esto primero – Señaló su traje de baño.

•Ok – Fate se paró hasta el closet para sacar el bolso de Nanoha. Cuando se dio la vuelta consiguió que Nanoha ya se había quitado la parte de arriba del traje de baño, dejando al descubierto sus senos. Fate necesitó cada onza de autocontrol para no sucumbir al deseo tan fuerte que sintió al verla. Esos senos la llamaban para que los devorara, al igual que su abdomen, su cuello, sus piernas… Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos que en nada la ayudaban justo ahora.

• ¿Qué te saco? – Le preguntó mientras trataba no mirarla.

• Un pijama rosa claro. Es un short y una franelilla. – Le indicó con los ojos casi cerrados. Se estaba durmiendo sentada.

Fate buscó rápidamente, no sólo para permitir que Nanoha se durmiera de una vez, sino también para que se vistiera. Tenerla así era demasiada tentación. Después de todo, Fate nunca había estado con alguien, así que por mucho que su mente le gritara que Nanoha estaba, en todos los sentidos, fuera de su alcance, su cuerpo no pensaba lo mismo. Muy por el contrario, la empujaba a querer deleitarse con él.

Sacó el pijama y se la entregó. Nanoha luchó por ponerse la franelilla, pero sus manos no coordinaban así que Fate tuvo que ayudarla. Mientras le bajaba la franelilla por la cabeza y hombros, sin querer le rozó un seno. El corrientazo que sintió la dejó sin aire. Con manos torpes, le terminó de acomodar la camisa.

•Listo – Dijo pasándose la mano por la frente con nerviosismo.

•Falta el short. Esto está mojado – Dijo señalando la panty del traje de baño.

•Claro… claro – Tragó grueso

Sin pensarlo mucho, se dispuso a quitarle la panty. Para ese momento, el corazón le latía a mil, las manos le sudaban y la boca la sentía seca. Necesitaba un trago, pensaba. Nanoha se echó hacia atrás para hacerle más fácil a Fate la tarea de quitarle la prenda. Cuando Fate la retiró y quedó frente a su intimidad suave y sonrojada, casi se le tira encima. Nunca antes se le había presentado una situación donde tuviese que tener tanta fuerza de voluntad para no dar rienda suelta a sus deseos más salvajes y primitivos. Al lograr ponerle el short, respiró profundamente y se puso de pie nuevamente.

•Voy al baño a dejar esto – Dijo refiriéndose al traje de baño. En realidad necesitaba salir de allí aunque fuese unos minutos, necesitaba echarse agua fría en la cara o de lo contrario no soportaría un minuto más.

Cuando salió, Nanoha ya estaba acostada durmiendo profundamente. Fate se quedó observándola un buen rato antes de decidir darse una ducha fría ayudada, era la única manera de sobrevivir dormir a su lado.

Al acostarse, debió hacerlo lo más alejada de Nanoha pues aunque el clima estaba bastante fresco y la ducha fría le había ayudado, el calor y tensión que sentía de tenerla justo al alcance de su mano, era casi insoportable. Poco a poco, logró regular su corazón y quedarse al igual que Nanoha dormida.

Continuara!…