De Gatitas y Serpientes
Parte dos
Después que la chica dejara la habitación, Severus rápidamente usó su magia para vestirse nuevamente, transfigurando la funda de uno de los almohadones decorativos en una nueva camisa. Una vez vestido, abandonó el pequeño y privado cubículo y vio a la chica conversando con su amiga y con Lucius. La amiga tenía una expresión de ligero disgusto plasmada en el rostro y le murmuraba algo en el oído a Hermione, quien solo hizo un leve gesto y sacudió la cabeza de lado a lado. Cuando Severus se acercó al grupo, vio que la mujer a la que acababa de cogerse, mirarlo y el gesto en el rostro de la chica creció al ver que el hombre tenía una nueva camisa.
Severus todavía intentaba entender cómo esta pequeña criatura había sabido que era profesor mientras escuchaba a Lucius preguntarles a las muchachas cuando volverían a trabajar allí para que pudieran tener una nueva función privada, y tal vez invertir en las chicas. Fue entonces cuando el Maestro Pocionista entendió todo. La mujer era una bruja. Había sido por eso que la chica no había movido ni un músculo cuando las ropas habían quedado perfectamente acomodadas y él había salido del cubículo con una camisa nueva.
Hermione desvió la mirada hacia Lucius. "Dudo que nos volvamos a encontrar. Estamos aquí por una fiesta y nada más."
Severus se puso serio, todavía demasiado pasmado por lo que había descubierto. Era una antigua estudiante? Era por eso que sabía que era un profesor? Severus no podía dejar de preguntarse.
"En cuál fiesta?" Preguntó el rubio, sin poder ubicar la fiesta de la que hablaban las chicas e medio de la sala para hombres.
Ginny sonrió. "En la mía, en la sala contigua."
Severus se quedó mirando a Hermione. "Entonces... trabajan aquí o no?"
Ella lo miró con una sonrisa en los labios. "Te lo dije. Nunca había hecho esto antes... Hasta luego caballeros."
Acto seguido, tomó a Ginny del brazo y la arrastró, alejándolas de los dos shockeados hombres.
Lucius se quedó mirándolas un poco molesto, parcialmente porque ya había sido informado que las mujeres no trabajaban allí, así que no las volverían a ver.
"Maldita mujer! Todo lo que hizo fue provocarme hasta que me dolieran los testículos, pero cuando sugerí ir a un lugar mas privado, ella solo sonrió y dijo 'no, gracias'. Le dije que valdría la pena, pero de nuevo se negó. De haber sabido que no trabajaba aquí, hubiera usado mis encantos en lugar de ofrecerle dinero. Por qué se habrán hecho pasar por desnudistas?"
Severus miró a Lucius por un segundo y luego volvió a mirar a la mujer con la que había tenido sexo. "Tu desnudista parecía actuar raro?"
Severus ignoró la pregunta de Lucius y el rubio frunció el ceño.
"Además de que me dejara cogerla? No, por qué?"
El Maestro Pocionsta se quedó mirando a la mujer que dijo llamarse Jean, voltear y mirarlo, con una sonrisa curvándole los labios. Las sospechas de que la mujer era una bruja, sumada a la sospecha de que ya conocía a esa mujer, lo llevó a pensar que, o estaba usando un glamour o había bebido poción multijugos. Esa última opción le parecía la menos factible.
Teniendo eso en mente, Severus apuntó discretamente su varita hacia ella y murmuró el encantamiento. "Finite Incantantem."
La vista ofrecida a los dos Slytherin hizo que se le cayeran las mandíbulas hasta el suelo.
Dándose cuenta de lo que había pasado, Hermione le sonrió a Severus y luego le guiñó un ojo antes de desaparecer entre la gente junto con su amiga, cuyo glamour seguía en su lugar.
"Buen dios!" Murmuró Lucius Malfoy totalmente anonadado. "Hermione Granger te bailó desnuda?"
No, me acabo de coger a Hermione Granger. Pensó Severus a medida que el horror lo llenaba pero por solo un segundo ya que luego una suave sonrisa apareció en sus labios. Se había cogido a Hermione Granger y mierda que era buena en la cama!
Rápidamente comenzó a moverse, dirigiéndose a la otra habitación para buscar la fiesta de la que ella dijo, eran parte. Los abultados hombres que bailaban en todos lados lo tenían con una expresión de desagrado muy marcada mientras escaneaba el lugar en busca de ella. Nada. Ni una sola señal de ella, aunque tampoco podía encontrar a la dichosa fiesta.
Detuvo a un camarero, que no era más que un desnudista con una bandeja en la mano, y le preguntó. "Había un grupo grande de mujeres hace rato? Un grupo de fiesta?"
El camarero / desnudista miró a Severus de arriba hacia abajo para luego asentir. "Si, una despedida de solteras, creo."
Snape miró alrededor y sintió que la sangre se le iba de la cara. La otra chica había dicho que la fiesta era para ella... pero... y si era la fiesta de despedida de Hermione? Se estaba por casar? "Pudiste escuchar el nombre de la futura novia?"
El camarero se puso serio y miró a Severus de nuevo. "Creo... si, era una chica pelirroja... creo que la llamaron... Minny."
Los ojos de Severus se estrecharon. "Ginny tal vez?"
El antinatural camarero / desnudista asintió. "Si, algo así, creo que sí. Ginny. Estaba con una amiga muy hermosa y se fueron las dos a mitad del espectáculo. Regresaron después de un rato y reunieron a sus amigas a toda velocidad y salieron como alma que lleva el diablo."
"Una chica de corta estatura, cabello castaño enrulado y la piel dorada?" Preguntó Severus, ya sabiendo que era Hermione, pero necesitando asegurarse que sus ojos no le hayan estado jugando trucos.
El desnudista asintió de nueva cuenta y Snape le dio al tipo un poco de dinero muggle por la ayuda. Regresó a la otra parte del club y vio a Lucius sentado a la mesa nuevamente, esta vez con una nueva desnudista tratando de quedarse con su dinero. Suspirando, Severus fue a sentarse junto a su viejo amigo.
"La encontraste?" Preguntó el rubio aristócrata, ya sin siquiera mirar a la mujer que trataba de ganar su atención.
Severus sacudió la cabeza pesadamente. "No. Ya se fue."
Lucius miró a la chica que bailaba para él con un gesto de aburrimiento. "No puedo creer que Hermione Granger haya bailado para ti. Me pregunto por qué ella si su amiga pretenderían hacerse pasar por empleadas del lugar. Tienes alguna idea de quién puede ser la otra chica? Bailaba muy bien y era muy bonita."
Severus pensó por unos instantes antes de encoger los hombros, sin un mínimo dejo de vergüenza por lo que iba a decir. "No tengo idea. Tal vez era alguna de sus amigas muggle" No quería que la amiga de Hermione quedara al descubierto y causara la ira de la castaña al enterarse quién la había delatado. No ahora que tenía una idea formándose en el cerebro.
Hermione se encontraba hecha un ovillito sobre su cama, casi tres horas mas tarde. Le había llevado un buen rato y una gran cantidad de mentiras el poder convencer a Ginny para irse de allí y para explicar por qué el baile con Severus había tomado tanto tiempo.
De cualquier modo, la castaña no estaba segura de que su pelirroja amiga se hubiera tragado todo lo que le dijo, sin darse cuenta de la cantidad de canciones que habían pasado y ella no se había dado cuenta.
Cuando Ginny le había preguntado por qué estaba usando la camisa de Snape, Hermione explicó rápidamente que los breteles de su sostén se habían roto y que no había querido salir de la habitación mostrando los pechos, así que mientras hablaba, transfiguró la dichosa prenda en ropa normal. Y la pelirroja no parecía haber comprado esa excusa tampoco.
La castaña no la podía culpar. Sus mentiras eran tan evidentes que daban vergüenza, pero bajo ninguna circunstancia admitiría que sus bragas habían sido destruidas por Snape.
Hermione emitió un suspiro y rodó sobre su cama. Todavía tenía la camisa puesta, ahora de regreso a su forma original. Dormiría con ella puesta. Se la había puesto después de ducharse y se había llamado a si misma patética por querer dormir con aquella prenda puesta tan solo porque tenía el perfume de él. De verdad, tenía que mantenerse bajo control.
Habían tenido sexo sin que él supiera que era ella y cuando sintió la magia recorrerle el cuerpo y luego vio los rizos castaños sobre sus hombros, se dio cuenta de lo que Severus había hecho. Supo que había terminado el glamour y que la había visto tal cual era. También supuso que estaría lívido.
No había manera de pensar que no estaría muy, pero muy enfadado con ella.
Hermione rodó sobre la cama de nuevo. "Ya lo hiciste y ya terminó. No tiene sentido rumiarlo una y otra vez. Te acostaste con él como siempre quisiste. Ahora ya es tiempo de seguir adelante, mocosa estúpida."
Veinte minutos más tarde, la joven seguía rogando para encontrar el sueño que le permitiera escaparse de los pensamientos que la acosaban, al menos hasta la mañana siguiente. Solo que nada funcionaba. Se acostó sobre su espalda y suspiró una vez en medio de la oscuridad de su habitación.
Algunos segundos después, unos fuertes golpes en la puerta la sobresaltaron. Los ruidos la asustaron y se maldijo a sí misma por ser tan cobarde.
"Seguramente son Harry y Ron." Murmuró, haciendo a un lado las sábanas y el cobertor y saliendo de la cama.
Más golpes resonaron en la puerta y ella revoleó los ojos. Mocosos impacientes! Gruño mentalmente. Esa noche también se celebraba la despedida de soltero de Harry así era mas que probable que esos dos aparecieran totalmente borrachos solo para molestarla, sin pensar que ella también podría estar ebria, aunque no lo estuviera. NI siquiera estaba levemente mareada, como había estado hacía un rato.
Ni siquiera se había molestado en ponerse algo encima de la camisa de Severus. Tenía la impresión de que si se detenía y buscaba algo que ponerse encima, derribarían la puerta a golpes.
Escuchó golpes por tercera vez y terminó enfadándose. "Ya voy, par de idiotas borrachos!" Gritó mientras se dirigía hacia la puerta, caminando a través de la sala. Llegando hasta la entrada, encendió una lámpara.
Se pasó una mano sobre el cabello y abrió la puerta bruscamente. "No tenían nadie mas a quien molestar esta noch..." Se detuvo al ver quien estaba del otro lado.
Ay mierda...
Una ceja negra se alzó al escucharla. "No. La verdad no tenía a nadie mas." Dijo Severus, observando su propia camisa blanca que todavía envolvía el cuerpo de Hermione. "Escuché mal o me llamaste idiota y borracho?"
Las mejillas de ella se tiñeron de un rojo muy intenso. "Yo...bueno...es que pensé que...que eran Harry y Ron...es que es la despedida de soltero de Harry esta noche...también..."
La otra ceja de Severus también se alzó. "Estás planeando dejarme entrar o quieres quedarte a discutir este asunto aquí afuera?"
La castaña tragó saliva con dificultad. "Oh, si, lo siento, pase Profesor." Abrió la puerta ampliamente, rogando a todos los dioses que Severus Snape no haya podido verla del todo bien cuando huyó de él, aunque sabía que era una plegaria sin sentido. A juzgar por la mirada de ambos hombres, definitivamente la habían reconocido.
El Maestro Pocionista se encontraba de pie en medio de su sala, aguardando por ella hasta que cerrara la puerta. Antes que ella pudiera decir algo, él se adelantó.
"Profesor? Y yo aquí, recordando la manera en la que gritaste mi nombre...aunque tal vez debería echarle un ojo al recuerdo en un pensadero...tal vez vea algo que se me escapó la primera vez. Sin embargo, no estaba en posición de darme cuenta de cualquier cosa en ese momento..."
Los ojos de la castaña se cerraron y las mejillas se pusieron imposiblemente rojas. Bajó la cabeza y ocultó su rostro entre los rizos, totalmente avergonzada. Carajo! Sabía que me iban a atrapar! Antes que sucediera cualquier cosa, ya sabía yo que era una mala idea y que nos iban a atrapar! Mierda! Carajo!
Severus se quedó mirándola por un rato, como estudiándola. "Quisieras explicarme por qué tu y la Srta. Weasley decidieron llevar a cabo su pequeño simulacro?" Cuando ella abrió los ojos nuevamente y lo miró, el rostro de Severus estaba inamovible, inexpresivo.
Hermione suspiró y fue hasta el sofá, en donde se dejó caer pesadamente. "Esta noche fue la despedida de soltera de Ginny. Ella y yo nos estábamos aburriendo hacia el final de la noche, la cual consistía en ver a un grupo de tipo medio desnudos menear el trasero de aquí hacia allá. Quisimos ir por un trago, pero la barra de nuestro lado estaba repleta, así que decidimos ir hacia el otro lado, en donde bailan las chicas, para conseguirnos unas bebidas frías. Fue entonces cuando los vimos a usted y al Sr. Malfoy."
Hermione sacudió la cabeza recordando la estupidez. "Le dije a Ginny que nos fuéramos, pero no, ella QUERÍA divertirse. Fue su idea y yo tenía suficiente cantidad de alcohol en mi sistema como para no poder convencerla de cambiar de opinión, así que decidí hacerlo."
La mandíbula de Severus se tensó como un arco. "Coger conmigo también fue idea de la Srta. Weasley?"
Hermione se puso seria. "No. La parte de vestirnos como desnudistas y acercarnos a ustedes fue idea de ella. También lo fue la sugerencia del baile privado. El resto...no tengo idea de cómo llegamos a lo que sucedió después." La chica se pasó una manó sobre el rostro, tratando de controlar la irritación que sentía por toda la situación.
Snape también estaba muy serio. "Así...que...decidiste animarte y...llegar tan lejos como lo hicimos. Siento curiosidad...planeabas usar la información para chantajearme de alguna manera?"
Hizo la pregunta, a pesar de reconocer mentalmente de no saber de qué manera podría utilizar esa información en su contra. Después de todo, ya no era su estudiante.
Ella revoleó los ojos. "Si, Profesor, he estado acumulando este odio por usted por años y he estado planeando engañarlo para llevarlo hasta un club de desnudistas para acostarme con usted allí y finalmente poder vengarme. Qué suerte que mi plan, por fin, funcionó, después de tantos años de planeamiento!" La voz de ella era un monumento al sarcasmo descarado.
Él emitió un suspiro. "No te recuerdo siendo una bocona tan descarada."
Ella se puso de pie y lo miró. "Hay muchas cosas que no sabe de mi. Nunca se tomó el tiempo para tratar de conocerme. Usted solo me ignoraba y me miraba con desprecio."
"Y entonces, por qué te acostaste conmigo?" Preguntó él, sin poder entender.
"Importa acaso? Y cómo me encontró?" Preguntó ella, sin responder a la pregunta de él.
Severus se preguntó cómo responder. "Encontrarte me tomó mas tiempo de lo que esperé y tuve que pedir unos cuantos favores también."
Hermione frunció más el ceño. "Por qué se molestó tanto? Pudo haber enviado una lechuza si tanto le importaba recuperar su maldita camisa. Y hubiera sido más sencillo también."
Severus le echó una mirada a la camisa que ella tenía puesta. "Por qué todavía la tienes puesta?"
Hermione bufó. Había olvidad completamente que tenía la prenda puesta. "Es solo...es solo que todavía no me he cambiado la ropa...eso es todo." Lo dijo sabiendo que no era verdad.
Y Severus vio la mentira como una antorcha en la oscuridad. "De verdad? O sea que te pusiste bragas limpias pero no te quitaste mi camisa. Qué interesante! Y yo que pensaba que tenías mas fe en mi inteligencia. Especialmente cuando es obvio que ya te has duchado."
Hermione no pudo más y suspiró. "Por qué está aquí?"
"Vine a buscarte, para saber por qué viniste a mi y luego hiciste de todo para volverme loco, para luego dejarme cogerte." Contestó él como en un gruñido y sin quitarle los ojos de encima.
Ella se quedó mirándolo pero sin decir ni una palabra, así que Severus alcanzó su límite. Se acercó a ella y en dos zancadas estuvo a su lado y la tomó de los brazos. "Legilimens." Pronunció en voz baja mirándola a los ojos.
Los recuerdos de esa noche comenzaron a fluir y ella no podía hacer absolutamente nada para detenerlas.
Severus la vio bebiendo con sus amigas en un pub, mas temprano esa noche. Las vio riendo y gastando bromas sobre Harry y la inminente boda. Alguien sugirió un poco de libertinaje y Severus la vio dudar un poco antes de acceder y unirse al resto de las chicas.
"Crees que soy muy puritana?" Preguntó Hermione
Ginny se puso seria. "No, por qué?"
La castaña encogió los hombros. "Me he sentido incómoda desde que llegamos. Qué dice eso de mi? Que me sonroje al ver a un grupo de tipos meneando el miembro frente a mi rostro?"
El recuerdo cambió y ahora podía verla atragantarse con su bebida en el momento en el que lo vio junto a Lucius.
"Mira!" Logró articular con la voz ronca y apuntando con su mano libre.
Ginny siguió la dirección que marcaba el dedo de su amiga y casi se le cae la mandíbula. "Pero qué carajos...? Acaso son...?"
"Lucius Malfoy y Severus Snape."
La pelirroja tomó otro trago. "Bueno, eran las últimas personas que esperaba encontrar en este lugar."
La castaña tomó su bebida y la termino de dos tragos. "Salgamos de aquí antes que nos vean."
La más joven de los Weasley la tomó del brazo para evitar que la otra se fuera, mientras seguía bebiendo. "Tú sabes...podríamos acercarnos y saludar..." Comentó la pelirroja como si tal cosa y con un gesto pícaro en los labios.
Los ojos de la castaña de abrieron de par en par, totalmente pasmada. "Estás loca? Qué les vas a decir como excusa del porqué estamos aquí?"
Ginny se quedó mirándola como si hubiera perdido la razón. "Acaso olvidas que ellos dos también están aquí? Estoy segura que ellos se sentirán mas avergonzados que nosotras. Nadie creería una palabra si le dijeran a alguien que nos vieron aquí. En cambio, todo el mundo creerá en nuestra palabra si decimos que los encontramos aquí. Entonces, qué tenemos para perder?"
Hermione hizo un gesto. "Nuestro orgullo?"
Ginny se rió bajito, moviendo la mano en dirección del barman para que le llevara otro trago. Pagó por las bebidas y le alcanzó uno a la castaña. "Oh, vamos! Hace un rato me preguntabas si eras una mojigata. Qué tal si probamos que, de ninguna manera, somos unas puritanas?"
Hermione se puso seria y bebió un trago. "Como?"
La joven pelirroja sonrió con malicia. "Tengo una idea."
Y Severus ya no pudo escuchar el resto de la idea de la pelirroja porque el recuerdo cambió nuevamente.
La castaña se quedó boquiabierta. "Quieres que bailemos para el Profesor Snape y Lucius Malfoy? Estás demente?"
La joven Weasley encogió los hombros. "Y por qué no? Quién lo sabrá? Además, sé que te gustaba Snape y que todavía te gusta y no intentes negarlo. De alguna manera, sería como algo, digamos, terapéutico para ti." Finalizó la chica moviendo las cejas de arriba hacia abajo.
Hermione revoleó los ojos. "Cómo carajos piensas hacerlo?"
Ginny le sonrió con malicia. "Ni idea, pero yo bailaré para Malfoy si tu bailas para Snape. No podemos hacer nada una en contra de la otra si las dos bailamos, no? Vamos Mione, vive un poco."
Las memorias cambiaron una vez más.
"No deberíamos hacer esto. Es estúpido y podrían atraparnos." Ya vestida con el conjunto color esmeralda.
Ginny la miró. . "No. No nos van a atrapar. Me vas a decir que nunca tuviste la fantasía de desnudarte para Snape? O que nunca te pusiste a fantasear con el escenario en el que pudiera mirarte como la mujer mas deseable del mundo? Esta es tu oportunidad. De todos modos, solo es bailar."
Severus la vio dudar ante las palabras de su amiga y también vio la mirada que claramente indicaba que sí quería hacer lo que Ginny insinuaba. . Hermione de verdad quería desnudarse frente a él y ser contemplada como la mujer más deseable del mundo.
Habiendo visto todo lo que necesitaba ver, Severus Snape se retiró de su mente.
Hermione se alejó de él atropelladamente en cuanto se vio libre del hechizo, solo para golpear el sofá con la parte trasera de sus piernas y caer tontamente sobre los almohadones. De inmediato y de un salto, se puso de pie, alejándose más de Severus. "Cómo se atreve a invadir mis recuerdos de esa manera? Ya no estamos en Hogwarts! Y usted ya no tiene la autoridad para hacer algo así!"
Las cejas de él se alzaron otra vez. "Acaso crees que invadir tus memorias es mucho peor de lo que tú hiciste esta noche?"
Ella le gruñó. "No lo obligué a hacer nada que no quisiera. NO lo obligué a darme nada. Dijo que quería tocarme y así lo hizo, por voluntad propia. Pero usted se metió en mis recuerdos sin mi permiso, así que si, lo usted hizo es mucho peor!"
Los labios de Severus se curvaron. "Tu manera de justificarte es muy interesante. Sin embargo, siento curiosidad...desde cuando has estado ocultando que estás enamorada de mi?"
Los labios de Hermione se pusieron tensos. "Largo."
Y los labios de él se curvaron mucho más. "Oh, no...no lo creo preciosa..."
Ella lo miró con enfado. "No me llame así. La mujer a la que llamó de esa manera ya no está aquí."
Snape se acercaba a ella un paso a la vez y ella se alejaba de igual manera. "Apuesto a que todavía está por aquí." Un paso al frente de él y un paso atrás de ella.
"No...ella solo apareció debido al alcohol. Ahora que los efectos desaparecieron, ella también." Dijo ella, dando un mas paso hacia atrás.
Severus se rió. El sonido todavía le sonaba raro a Hermione. "Preciosa, tú no estabas ebria. Tal vez había suficiente alcohol como para perder las inhibiciones, pero de ninguna manera estabas ebria."
Ella quería alejarse más. Quería huir. Pero no pudo, porque él siguió avanzando hasta que la espalda de Hermione se encontró con la pared. "Pero no estaba totalmente sobria. Ahora...deje de acecharme...y váyase. Ya se divirtió conmigo así que ya se puede ir."
Él se paró justo delante de ella y siguió arrinconándola. Hermione trató de escapar, pero el brazo de Severus se alzó en el momento en el que ella trató de rodearlo. Intentó hacer lo mismo en otra dirección, pero con el mismo resultado. Estaba atrapada.
"Oh, no, preciosa. Ni tú ni yo iremos a ningún lado. La mujer que me dejó tocarla está justo aquí, de pie frente a mi. Y fue tan deliciosa que no creo que la deje alejarse. Si de verdad no me desearas, entonces no estarías usando mi camisa." Replicó él, mirándola directamente a los ojos.
Hermione se revolvió con nerviosismo. "Por favor, solo..." La voz de la mujer sonaba suave y queda mientras intentaba decirle algo, lo que sea.
Los oscuros ojos de él la estudiaron, buscando alguna señal que indicara que de verdad ella no lo deseaba. "Por favor qué, preciosa?" Preguntó Severus con voz igual de suave. "Tal vez no te vi antes, pero te estoy viendo ahora. También vi que querías hacer lo que tu amiga sugería. Querías que te mirara como lo estoy haciendo justo ahora. Has cambiado de parecer? Justo ahora que ya me tienes?"
Hermione nunca supo que la llevó a hacer lo que hizo. No podía recordar haber pensado ni haber enviado la información a su cerebro. Nada. Pero de un momento a otro, pasó de estar pegada contra la pared a moverse hacia él para besarlo.
Un suave gruñido que escapó de la garganta de él al instante y de inmediato sus brazos rodeaban la cintura de la castaña y la apretaba fuertemente contra su cuerpo. Mordisqueó los suaves labios para que se abrieran para él y luego sumergió su lengua en la batalla que la de ella presentó.
Severus la levantó entre sus brazos mientras ella lo besaba con abandono y las piernas femeninas rodeaban la cadera del ex espía. Él se dirigió hacia la única puerta abierta que vio en el departamento y que resultaba ser su habitación. Sin perder ni un solo instante fue hasta la cama.
Ni siquiera se molestó en desvestirse al estilo muggle. Usó su magia y al punto, ambos estaban completamente desnudos.
Deslizó sus masculinas manos sobre las curvas de ella y luego rompió el contacto con su boca para poder deslizarse mas abajo. Encontró un pezón y se aferró a él, deleitándose en la piel mientras ella se arqueaba debajo de su cuerpo. Decidió que quería experimentar y deslizó la lengua, lamiendo alrededor del pecho para luego volver a succionar con fuerza y moverse hacia el otro, el cual recibió idéntico tratamiento pero añadiendo un suave pellizco de los labios en el duro pezón que la dejó gimiendo y arqueándose otra vez.
Cielos santos! Responde tanto! Me lleva el diablo, de haber sabido que era tan deliciosa esta pequeña, la habría llevado a la cama de inmediato y hace mucho tiempo atrás! Pensó Severus, deslizando sus manos sobre el cuerpo de ella y encontrando y abriendo los pliegues de la vulva.
Había pasado horas buscándola y ahora que ya la tenía, quería volver a sentirla alrededor de su miembro, justo como la había sentido antes.
Habiendo tenido una ligera probada de lo bien que sabía, se deslizó bien hacia abajo con la esperanza de poder disfrutar completamente de todo lo que ese bellísimo cuerpo ofrecía.
Con la primera pasada de su lengua, Hermione casi levita de la cama al arquearse violentamente hacia él.
La reacción de él fue lamer más fuerte. Más del sabor único de Hermione se deslizaba sobre su lengua. Más de esos suaves y apasionados gemidos. Mas de esas maravillosas reacciones a todas las cosas que él le hacía.
Mas temprano esa noche, Severus le había dicho que creía que nunca había tenido un amante que de verdad tuviera experiencia, y a juzgar por lo fácil que se había derretido con sus caricias, él no pudo evitar sentir que de alguna manera lo estaba reafirmando.
Tal vez nunca había tenido un amante decente, pero ahora ya lo tenía, y Severus sabía exactamente qué hacer.
Él sabía dónde tocar, donde besar, donde probar las mas maravillosas respuestas de una mujer. Quería mostrarle lo bien que podía complacerla, porque después de esta noche, ella no se iría de su lado nunca mas.
Hermione gritó al alcanzar el orgasmo provocado por las atenciones de la lengua de Severus, quien lamió cada centímetro y cada gota y todavía iba por más.
Esta mujer era una droga y él planeaba convertirse en un adicto perdido.
En cuanto la escuchó gemir otra vez, esta vez para suplicarle que dejara de torturarla, Severus sonrió, pensando que podía acostumbrarse a escucharla suplicar entre gemidos. Segundos mas tarde, se deslizaba hacia arriba sobre ese pequeño cuerpo. Sus ojos apenas tuvieron tiempo de encontrarse y él la penetró.
El apretado y húmedo calor del cuerpo de Hermione lo envolvieron completamente y él dudaba que alguno de los dos abandonara esa cama en las próximas veinticuatro horas. Luego de eso, iban a necesitar un descanso de verdad y Severus planeaba tenerla convencida para entonces, que no quería que estuviera en ningún otro lugar que no fuera la cama.
Le dio unos momentos para acostumbrarse a él, tomándose el tiempo para saborear las deliciosas sensaciones que provocaban el cuerpo de Hermione Granger.
Mantuvo sus movimientos suaves y lentos, dándole todo el tiempo que necesitara para que estuviera lista para cuando le diera todo lo que tenía para ella.
En cuanto ella comenzó a alzar la cadera con cada movimiento de la de él, Severus aceleró el paso. Sus labios juntos, las lenguas batallando, y las manos de Severus viajaban y descubrían cada porción de piel de ese maravilloso cuerpo. Reconociéndola, descubriendo cada parte de ella que ahora le pertenecían.
Hermione rompió el contacto de su boca para gemir su placer. "Oh...dios! Severus...dame mas..!" Las uñas de ella se enterraban en la pálida y marcada espalda de él.
Severus embestía con mas fuerza cada vez, ganando un dulce gemido en cada ocasión, haciéndolo desear hacerlo otra vez. Cuando ella gimió por segunda vez, él comenzó a moverse mas fuerte y mas rápido. Y los gemidos y jadeos hacían eco en la habitación mientras ella enredaba sus piernas apretadamente alrededor de la cadera de Severus.
Penetrando mas profundamente una y otra vez, Severus Snape se perdió en el ritmo de las pulsaciones del cuerpo de Hermione al llegar al maravilloso orgasmo.
ÉL gruño y ella le clavó las uñas en la piel, mientras que las manos de él dejaban marcas en la cadera de ella mientras se movía mas y mas rápido.
"Severus...Severus...por favor..." Gimoteó ella.
"Por favor qué, hechicera?" Preguntó él entre jadeos, embistiendo con tal fuerza que supo que estaría dolorida en la mañana. Por eso era que había llegado con los bolsillos llenos de pociones curativas y para el dolor.
Ella gritó otra vez. "Lo quiero...todo...!" Otro grito escapó de ella con la siguiente acometida, mas profunda después de sus palabras. "Quiero sentir todo de ti!"
Las paredes de su vagina vibraban todavía mas ahora mientras emitía un largo y fuerte gemido al tiempo que el placer se abría paso por su cuerpo.
"Tú lo pediste preciosa." Dijo él con esa voz como un gruñido bajo y sus manos encontraban las de ella y la apretaba contra la cama y comenzaba a acometer con mas fuerza.
Hermione gritó con ganas y placer y su orgasmo llegó y sorprendió a Severus quien jadeó pesadamente pero no se detuvo. Siguió embistiendo con fuerza, penetrando mas y mas mientras sentía que el cuerpo de ella se preparaba para otro orgasmo.
Los gemidos de Hermione eran tan fuertes que supo que sus vecinos se quejarían mas tarde, pero no le importaba. Todo lo que le importaba era este hombre. El hombre que había deseado por tanto tiempo y que ahora estaba en su cama, dándole el placer mas grande que jamás había sentido.
"Eres mía preciosa." Gruñó él. "Dilo."
Hermione gritó mas cuando Severus encontró el lugar indicado y embistió. Le había quitado la capacidad de hablar y él mismo estaba tan inmerso en su propio placer, perdido en las hermosas respuestas de esta mujer que le llevó un momento darse cuenta.
Suavizó un poco los movimientos, de inmediato extrañando las sensaciones que había sentido hasta hace unos segundos con la intensidad de la cópula, pero de igual manera demandó la respuesta. "Dilo Hermione...di que eres mía." Tenía la voz tensa, pendiente de la creciente tensión de su propio cuerpo.
Hermione abrió la boca, pero lo único que se escuchó fue un largo gemido. Fue necesaria cada onza de concentración para hacer lo que le pedía, para decir las palabras que nunca creyó alguna vez le diría a este hombre. "Si...soy tuyaaaa...!" Finalizó la oración con un largo vagido y él volvió a penetrarla salvajemente con cada porción de poder que tenía dentro.
Entrando y saliendo una y otra vez de su cuerpo, aguantando las ganas de venirse tan solo para escucharla llegar al orgasmo una vez mas. Quería escucharla gritar su nombre en medio de gemidos antes de dejarse llevar por el clímax. No tomó mucho tiempo para que obtuviera lo que quería.
Su nombre fue arrancado de los labios de Hermione cuando llegó al orgasmo y ella gritó con todo el placer que sentía. Era un sonido tan desgarrado y tan lleno de pasión que Severus no aguantó mas y se dejó arrastrar por su orgasmo, explotando dentro de su apretada y vibrante vagina, con un poderoso rugido.
Totalmente drenado, colapsó sobre ella, ambos jadeando pesadamente después de un clímax estelar que hizo que los músculos vaginales de Hermione tardaran un rato en dejar de contraerse. Necesitó un momento para recuperarse antes de poder moverse nuevamente y acomodarse para no aplastarla como seguramente lo estaba haciendo.
En cuanto trató de moverse y dejarla libre, ella se aferró con fuerza de él y no lo dejó apartarse de su cuerpo. Severus sintió que sus labios se estiraban en una lánguida sonrisa mientras hundía el rostro en el la húmeda piel del cuello de Hermione y en el salvaje cabello, dejando que la paz post coito lo llenara mientras yacía con ella.
Percibiendo las inhalaciones superficiales de ella, rodó con Hermione bien agarrada y se puso de espaldas con ella sobre su pecho. El peso de la castaña era mucho mas tolerable para él de lo que era el de él para ella. La envolvió con sus brazos y le acariciaba la espalda suavemente.
Severus no era un hombre afecto a las caricias, pero descubrió que con esta mujer, valía la pena, así que no le molestaba hacerlo.
No les tomó mucho tiempo el quedarse dormidos, pero un pesado golpear en la puerta de Hermione los sobresaltó a los dos, al poco rato. Ella intentó levantarse de la cama, pero él la detuvo, dándole un dulce beso antes de salir de la cama y ponerse los pantalones con magia.
Los golpes en la puerta sonaron otra vez. Ahora lo entiendo. El par de idiotas borrachos ya llegó. Ella los llamó así cuando goleé la puerta creyendo que eran estos dos...pensó Severus, apenas unos segundos antes de abrir la puerta.
"Acaso tienen una idea de la hora que es?" Gruñó el Maestro Pocionista al par de zonzos Gryffindors con los ojos achinados, que Hermione llamaba sus amigos. Claro que ni él mismo sabía qué hora era y que también él mismo había estado golpeando la puerta apenas un rato antes. Pero bueno, él no había estado ebrio...
Ron se volvió vacilante hacia Harry. "Creo que nos equivocamosh de puerta amigo..." Volvió a mirar al hombre del cabello negro. "Dishculpe..."
El pelirrojo tomó a Harry del brazo y desaparecieron con un crack. Severus sacudió la cabeza en forma negativa ante la estupidez de esos dos y volvió a cerrar la puerta. Ese par de imbéciles ni siquiera podían pensar que estaban en un vecindario muggle y que alguien los podía ver.
No había dado dos pasos de regreso a la habitación cuando escuchó de nuevo el golpeteo en la puerta. "Tiene que ser una broma..." Dijo con hastío.
Abrió la puerta una vez mas. "Están en el mismo lugar par de idiotas." Gruñó Severus.
Y una vez mas, Ronald trastabilló y masculló una disculpa y volvió a desaparecer con su amigo.
En cuanto cerró la puerta, Hermione salió de la habitación con la camisa de Severus puesta.
Se escuchó el característico sonido de una aparición y Severus suspiró hastiado. "De verdad no puedo creer que esos dos sean tus amigos." Comentó él, esperando escuchar los golpes en la puerta de nuevo.
Ella hizo un gesto pero en cuanto sonaron los golpes Severus abrió la puerta con brusquedad para quedarse mirando al par de bobos que se balanceaban ebriamente frente a él. "Están planeando despertar a cada persona del vecindario?" Preguntó en un tono de enfado y aburrimiento.
Harry miró a Ron, sin que ninguno de los dos notara frente a quién estaban. "Estash demasiado...ebrio para aparesherte...déjame hacerlo a mi..."
Una nueva desaparición y Severus sacudió la cabeza de nueva cuenta, esta vez sin molestarse en cerrar la puerta.
"Tal vez deberías dejarme hablar esta vez, Severus, o estarán haciendo esto toda la noche. " Dijo Hermione, aguantándose las ganas de reírse a carcajadas de la estupidez de sus amigos.
Severus se hizo a un lado y dejó que Hermione se parara frente a la puerta a esperar que sus amigos volvieran a aparecer. Un sonidito anunció la nueva aparición y unos segundos mas tarde, los muchachos aparecían a los pies de la castaña. Ella ahogó una carcajada que amagó escapar al ver a sus dos amigos caídos en el suelo.
Harry hizo un gesto de ebria suficiencia. "Ves? Te dije que podría. Hola Mione..."
Granger sacudió la cabeza y los observó intentar ponerse de pie. "Qué diablos hacen aquí?"
Ron puso cara de pobrecito. "Deshpertando a un pobre tipo tresh veces porque no podíamos encontrarte..."
Severus emitió un gruñido de enfado y Hermione se recargó contra el marco de la puerta. "No. Me encontraron la primera vez."
El pelirrojo se puso serio."No, no fue ashí..." Se le escapó un hipo antes de poder continuar. "Aparecimos frente a la puerta de un shujeto que she pussssso como loco...nos preguntó si shabíamos qué hora era...si lo supiéramos, eshtaríamos buscando un bar..."
Harry la miró, todavía tambaleándose. "Por qué nos estabas esperando con la puerta abierta?HIPOY vestida ashí?OTRO HIPO"
Pero Severus no tenía ni un cuarto de la paciencia que tenía ella. "Porque hay un par de idiotas que siguen golpeando la puerta y despertando a todo el mundo." Señaló.
El ceño de Ronald se frunció mas para luego hablarle en secreto a Hermione. "PSSSST...Hermione..." Comenzó a decir en un susurro tan fuerte que se lo podía escuchar desde el final de la calle. "Ese shujeto está en tu departamento...rápido! Ven con nosotros antes que se enoje y nos pregunte qué hora esh, de nuevo..."
Hermione no aguantó mas y se echó a reír y hasta Severus no pudo evitar tentarse levemente por la inmensa estupidez de ese par de chiflados.
"No te preocupes Ron. Lo dejé entrar mas temprano." Se aguantó las ganas de volver a reírse al ver la cara de confusión en el pelirrojo. "Ahora chicos, vayan a dormir la borrachera."
Harry se tomó un instante para observar al hombre que estaba detrás de Hermione. "Por las bolas de Merlín, Hermione! Shnape está en tu departamento! Rápido! Corre antes que te quite puntos!" Dijo Harry arrastrando las palabras antes de desmayarse y colapsar de cara en el suelo
"Nah...no es Shnape...el sujeto este, en el departamento de Hermione, no tiene la camisha puehsta..." Comentó Weasley, sin darse cuenta que su amigo yacía inconsciente en el piso, a su lado. "Shnape nunca she quita la camisa. La ropa que usha en la eshcuela es parte de su piel...te acuerdas? El murciélago de las mashmorras?"
Hermione hizo un gesto y se arriesgó a mirar sobre su hombro para encontrarse a Severus haciendo una cara graciosa. Ooohhhh...esto puede ser bueno...pensó la castaña, mientras él se acercaba a ella y ponía las manos sobre los hombros de la chica.
"Excelente deducción, Weasley. Ahora, por qué no levanta a su amigo y lo lleva a casa?" Ordenó Snape, todavía con ese gesto gracioso plasmado en el rostro.
Ron se puso derecho y asintió. "Shí, sheñor!" Se inclinó sobre su amigo y lo levantó en sus brazos. "Mione? Puede quitar puntos si eshtá en tu departamento?" Todavía estaba muy ebrio y no tenía idea de nada.
Severus revoleó los ojos. "Weasley, hágame un favor y dígale a su hermana que gracias por el consejo respecto a la terapia de Hermione. Dígale que me voy a asegurar yo mismo que reciba muchas mas dosis de ahora en mas. Ahora, si nos disculpa, Hermione tiene que recuperar los puntos que ustedes perdieron, idiotas. Buenas noches." Y con eso, apartó suavemente a Hermione de la puerta, cerrándola.
Levantó a la chica que todavía se reía, en sus brazos, y la llevó de regreso a la cama. Fue entonces cuando escuchó a Ronald hablar a través de la puerta cerrada. "Harry, nunca me lo vas a creer...pero Snape tiene a Hermione en detención en su propia casa!"
El sonido que prosiguió renovó las carcajadas de ella mientras él la llevaba de regreso a la cama y luego le decía. "Creo que tienes que ganar unos puntos preciosa." Los labios de Severus se curvaron un poco hacia arriba al recordar a los lunáticos y absurdos amigos de Hermione.
Las risas finalmente se calmaron cuando la depositó sobre la cama. Los brazos de ella envolvían el cuello de su amante. Él la miró y ella le sonrió. "Y yo aquí pensando que me daría una detención, Profesor..." Dijo ella, usando su título a propósito.
"Voy a darte algo, preciosa, pero no será una detención, te lo prometo." Respondió él como en un gruñido justo antes de descender sobre sus labios y le quitaba la ropa con magia otra vez.
Como era mas que posible que los dos idiotas borrachos no había entendido el mensaje correctamente, iba a tener que agradecerle él mismo a Ginny por empujar a Hermione a demostrar que no era una puritana.
Y todavía planeaba mantener a Hermione el día entero en la cama.
Y no podía esperar para agradecerle a la pelirroja lo mas pronto posible.
Fin.
N/T: Eso es todo amigas. Lamento que sea tan corta, pero bueh, es lo que hay. Tengo una historia parecida, pero en esa, Hermione SI es una desnudista y Severus lleva un buen rato buscándola...si les gustaría leerla, avísenme. Y ahora, los saludos.
Arwen Genevive: Mi amiga, lamento mucho que las cosas se hayan complicado mas desde la última vez que hablamos. Insisto en lo mismo que antes. Si las cosas no funcionan y no te hacen feliz, termínalas. Es lo mas sano que podemos hacer en esos casos. No tiene sentido vivir así. Por lo menos, imaginar al bello Alan te ayuda. Ah, si, si sabes de alguna historia que te gustaría leer en español, decime cuál es para ver si la puedo traducir, eh? Muchos besos! Y no olvides lo que dije.
aaaaa: De nada! Gracias a usted por leer! Tengo varios fics que me gustaría traducir, pero las autoras no han respondido a mi pedido de permiso, así que mientras no me autoricen, no puedo traducir. En fin, tendré paciencia, a ver cómo puedo hacer para comunicarme con ellas... La verdad que si, el fic Cuando una leona lucha está muy bueno, pero ya te comenté lo que opina la autora... tal vez cambie de parecer en el futuro y me deje hacerlo, quién sabe? Besos!
Bien. Me disculpo nuevamente. Tal vez pase un rato hasta que puedan leer otra traducción. Prometo ponerme a trabajar en cuanto alguna autora me permita usar su historia.
Como siempre, gracias por seguirme y gracias por todos sus comentarios, sus favoritos ya alertas.
Gracias por estar ahí!
Hasta la próxima!
