- Aidou-senpai.. - le llamó captando su atensión. - Vísteme. - le ordenó.

- ¡¿Qué?! - sonó aterrado.

- Vísteme. - repitió con inocencia que el rubio sabía que no tenía.

- No haré tal cosa. Ya estás grande, puedes vestirte sola. - intentó explicarle.

- Le diré a Kaname-senpai que no me estás cuidando bien. - sabía que amenazarlo de esa forma y hacer el berrinche que hizo, solo lo haría una niña de cinco años, pero.. ¿Qué podía decir? Quería divertirse un rato. Iba a sacarle provecho a esto del "guardaespaldas".

- Eso no es cierto! - le reclamó con temor, al imaginarse a Kaname-sama castigándolo.

- No muerdo, Aidou-senpai. ¿O es que acaso.. tienes vergüenza? - le preguntó pícaramente.

- Soy tu guardaespaldas, no tu sirviente. - un último intento por hacerla cambiar de opinión. Un último intento para que desistiera de ésta absurda petición.

- Hazlo. - sentenció. Y sin poder hacer nada mas que maldecir por lo bajo, se levantó y tomó el uniforme diurno de la Academia, que estaba delicadamente doblado sobre una mesa. Se arrodillo sobre la cama, para mayor comodidad y tomó la falda para comenzar.

Un fugaz pensamiento cruzó por su cabeza. Nada mas ver esa sonrisita burlona que tenía Yuuki, la delataba. Estaba jugando vilmente con ésto. Así que, ¿Por qué no divertírse él también?. Se arrepentiría de utilizarlo de esa manera.

- Levanta y estira tus piernas. - le pidió con fingida amabilidad. Estando acostada, hizo lo que le pidió, para poder deslizar mejor la falda. Mientras lo hacía, rozaba sutilmente su delicada piel. ¡Dios! Era tan suave.

Cuando terminó, no se movió. Quedo embobado al ver su abdomen completamente plano. Jamás se imaginó que detrás de toda esa ropa, justamente ella, escondía ése físico. Yuuki, al notarlo, se sonrojó debilmente, y al ver que no pensaba mover ni un músculo, no tuvo opción mas que abrir sus piernas para poder apoyarlas a los lados de los hombros del rubio, sobre la cama.

Tuvo un intensó deseo de saborearla. Ahora mas que nunca, y eso que ni siquiera olía su sangre. ¿Cómo se le llamaba a eso?. No tenía idea. No quería pensar en eso ahora. En un rápido movimiento, besó lentamente su vientre y fue subiendo, dejando pequeños besos a su paso, hasta llegar a la boca del estómago.

Pero así como subió, lo vió bajar a su antigua posición. Estaba completamente confundida por la situación. Le gustaba, tenía que admitirlo. No, le encantaba. Disfrutaba cada roce que tenían sus cuerpos. Pero lo que hizo a continuación, la tomó demasiado desprevenida.

Comenzó a lamer de una sola pasada, toda la zona que anteriormente había besado. Ésto provocó que soltara un fuerte gemido, que al darse cuenta, hizo que tapara rapidamente su boca. Ninguna de las dos cosas, pasaron desapercibidas por el ojiceleste. Una sonrisa de autosuficiencia se asomó en su rostro.

Comenzó a besar de nuevo su cuerpo. Subía por entremedio de sus pechos, sin tocarlos. Ya se encargaría después de ellos. Besó por en medio de su clavícula, para comenzar a atacar su cuello, teniendo especial cuidado con sus colmillos. Siguió su recorrido hasta su menton, hasta toparse con sus labios. Depositó un corto beso en ellos, y se separó unas milésimas de segundo para observarlos. Volvió a cerrar sus ojos, y con un ágil movimiento, con su mano derecha la tomó de la mandíbula, apretando sus mejillas, y devoró salvajemente sus labios.

Yuuki rodeo su cuello, hundiendo sus manos en el suave cabello rubio de Aidou, correspondiendo de la misma forma. Era un beso muy agitador, muy.. intenso. Sus lenguas jugueteaban entre sí, enredándose una con la otra, en movimientos acompasados. El ojiceleste soltó su agarre, para tocar sutilmente su mejilla, mientras llevaba la otra mano a su estrecha cintura, rodeandola en una suave caricia posesiva.

La guardiana no se quedó atrás. Sus manos se movieron estratégicamente por su espalda, atrayendolo mas hacia su pequeño cuerpo. De un momento a otro, cortó el beso para reemplazarlo por un estrepitóso gemido placentero.

- Aidou-senpai.. - suspiró con la respiración entrecortada.

El susodicho había abandonado su mejilla para apoderarse de uno de sus pechos. Lo apretaba y lo movía de arriba a abajo, obligándola a gemir mas fuerte de satisfacción.

- Y ésto, es solo el principio. - susurró en su oído sensualmente, para luego lamer y morder el lóbulo.

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Holaa! ^^ Disculpen Disculpen Disculpen!

Como ya tarde bastante en subir la segunda parte y no se me ocurre todavía un final, he decidido hacer un Three-Shot! Ademas de que, como dijo Aidou-sama, ésto recien empieza =D

Tal vez me tarde un poco en subir la tercera parte, por asuntos escolares. Pero la subiré lo prometo!

Gracias a las personas que dejaron comentarios! Me alegra que les guste! Ya saben.. No hay muchos fans de ésta pareja, aunque yo la encuentro auténtica y única. Por no mensionar extraña pero sutil.

Dejen Reviews Plizz ^^

Milfeulle Sakuraba.