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Capítulo I: Valentía.


La lluvia no cesaba en lo más mínimo. Parecía como si a cada segundo se hiciese más y más abundante y estrepitosa.

Sasuke-kun…

Le era tedioso tener que recordar, justo en un momento tan superfluo, la figura de su ex-compañero de equipo. Era increíble lo que una simple y vaga fragancia podía provocar. Aquel aroma masculino que sólo podía emanar de él… Y eso que ya habían pasado dos años…

¡Rayos!

—Sa… Sakura-chan —escuchó en un pequeño y apenas audible susurro.

La aludida sacudió la cabeza, prestando atención al llamado y rechazando sus cavilaciones. Incluso su inner le recriminaba por tan irrelevante estupidez.

—Basuras… —la distrajo una tercera voz, increíblemente más gruesa y grave. El usuario portaba un desafiante Katana, la cual apuntaba en dirección a un moribundo rubio que yacía a sus pies.

Tsk… ¿Como fue que llegaron hasta ese punto?

Kakashi-sensei estaba a unos cuantos metros de ahí, totalmente fuera de combate. Había logrado vencer a uno de esos tipos, pero por cuidar su retaguardia, se había arriesgado en demasía.

Por mí.

A su lado se encontraba Sai, al borde de la inconciencia. Él en compañía de Naruto se había encargado de acabar con otra gran amenaza. Sería tonto no admitir que formaban un dúo espectacular a la hora de pelear. Pero sus repetitivos "rescates" lo habían expuesto y dejado en dichas condiciones.

Por mí.

Y Naruto… derrocado y boca abajo; defendiéndola como siempre… — ¡Atrás, Sakura-chan! ¡No te preocupes, yo te protegeré! —le había repetido una y otra vez.

Por mí.

—Mataron a mis hermanos, ¡pero debieron haber acabado conmigo primero! —aquella oración sonó lejana, con un eco de por medio.

Lo matarían.

Por mí.

Lo matarían.

Por mí.

Naruto…

Era su oportunidad de devolverle la mano.

Me volvería loca.

Aunque ella quedase muy malherida, no se arrepentiría. Jamás alcanzaría a agradecerle todo lo que el rubio había hecho por ella en el pasado.

Sin pensarlo dos veces, se interpuso entre él y el hombre que amenazaba con quitarle la vida.

Perdí a Sasuke-kun… me volvería loca si pierdo a mi mejor amigo.

Fría. Esa era la palabra perfecta para describirse en aquel momento. El afilado instrumento perforó rauda su esbelta figura, provocándole unas enormes ganas de caer, dormir y jamás despertar.

Pero no se detendría.

No aquí.

Por una vez en la vida, ellos la necesitaban.

No ahora.

—Estúpida niña, vas a morir —le escupió el sujeto, enseñándole una sonrisa macabra y perturbadora.

¡No así!

—Puede ser —le respondió la kunoichi, con una extraña mueca de triunfo —, pero tu lo harás conmigo —le susurró, marcando todo el puño en su rostro; provocando que su cuerpo saliera suspendido —y con él su arma— por los aires.

El ninja dio un giro y terminó estrellándose con unas cuantas rocas, destruyéndolas en el acto.

Lo logré.

Había concentrado prácticamente todo el chakra que le restaba en su mano derecha, al mismo tiempo que le agregaba su monstruosa y descomunal fuerza. Fue igual a muerte segura.

Cumplí.

Al instante, un dolor indescriptible se hizo presente en su abdomen, arqueándola por inercia. Le recordó vagamente a su pelea contra Sasori… la misma situación, similar desenlace y el mismo dolor.

Cayó de rodillas al suelo, sintiendo el frío calar por sus huesos. Si el veneno que portaba la Katana de ese hombre no la mataba, lo haría la lluvia; iba a congelarse.

Desvió su mirada a Naruto, quien había perdido el conocimiento. A duras penas se volteó hacia él, revisándolo.

Veneno.

No le fue difícil deshacerse de aquella sustancia, ya que gracias a sus efectivos conocimientos se le hizo realmente fácil. Además, era un veneno bastante básico y sin mayor complejidad.

Miró a Kakashi, el cual, aparentemente, estaba más afectado. Reunió fuerzas y se dirigió hacia él. Éste poseía demasiadas heridas como para ser tratadas ahí y en aquellas condiciones poco higiénicas. Pero, al igual que como hizo con Naruto, extirpó todo el líquido ajeno a su cuerpo. Más nada podía hacer, aunque por el momento, era suficiente.

Sabía que si su condición no fuese de gravedad, atenderlos no sería problema alguno. Ya casi no poseía chakra, tan sólo la movía la fuerza de voluntad.

Terminando con Kakashi, auxilió a Sai. Al parecer el chico se encontraba en estado de shock, ya que su semblante estaba totalmente perdido.

Sonrió cuando por fin vio su objetivo realizado. A pesar de que estuviesen inconscientes y uno muy aturdido, vivirían. Ella lo había logrado, sin ayuda.

Sola.

Una fuerte y aguda punzada hizo que expulsara una gran cantidad de sangre por la boca, nublándole casi por completo la visión. Se derrumbó, presenciando, a duras penas, unas cuantas sombras que se dirigían veloces hacia su encuentro.

El aroma volvió, embriagándolo todo a su alrededor. No importando, incluso, las gélidas gotas de lluvia que amenazaban con congelarla. Su rostro mostró una delicada y vaga sonrisa.

Claro que se trataba de su aroma, no podía equivocarse.

Las sombras se acercaban más y más, hasta que cedió. Su jade mirar invitó a la oscuridad, escuchando un vago y lejano ruido, desvaneciéndose al instante.


Ocultos entre los árboles, cuatro personas presenciaban la escena, sin hacer ruido alguno; estaba claro que no era su problema.

—¿No piensas ayudarlos? —preguntó una de las voces, con un leve deje de preocupación.

—No tenemos por qué hacerlo —se apresuró a contestar una fémina, arisca a la idea de tener que interferir—. Es su adversario, no el nuestro.

—Pero eran sus amigos, ¿no? —interrumpió una tercera voz, algo mas serena y grave.

—Le ganaríamos a ese idiota en un segundo. Aunque claro, al igual que ellos, hubiésemos tenido problemas al encontrarnos con los tres —se volvió a escuchar la primera voz que había comenzado con el análisis.

—Por favor, tenemos que irnos. Akatsuki se mueve rápido —informó la chica, quitándole importancia a lo que presenciaban.

Dispuesta a irse, paró en seco al divisar el atónito perfil de Suigetsu, quien había adoptado una posición más seria y arrugaba el ceño, lo cual se podía considerar verdaderamente inusual en él.

—¿Qué demonios…? —se volteó nuevamente, encontrando el espectáculo interrumpido. Se suponía que matarían al portador del Kyuubi, pero su lugar lo ocupaba la chica que se había mantenido al margen hasta ese momento —. Tonta… —murmuró.

—No lo creo —la grave voz de Juugo se hizo presente una vez más —. Los está protegiendo. Si él hubiese recibido ese ataque…

—Pero… —interrumpió Suigetsu, siendo impresionado y cortado nuevamente — ¡Wou! —exclamó — Su fuerza es monstruosa —comentó, viendo como Sakura se mantenía a duras penas de pie, con la mano firmemente empuñada.

—¿Qué haremos, Sasuke? —preguntó Juugo, después de un largo e incomodo silencio; analizando pausadamente cómo Sakura les quitaba el veneno a cada uno de los ninjas caídos — No hay que ser un experto para darse cuenta de que no durará mucho si sigue así.

El menor de los Uchiha había estado en silencio todo ese tiempo. Presenciaba cada movimiento por parte de su antiguo equipo; aparentemente serio, sin expresión alguna.

—Está perdida —susurró Suigetsu, denotando melancolía en la voz —. Rayos, es un desperdicio que chicas tan lindas deban morir…

Sin desviar la mirada de la abundante sangre que Sakura expulsaba por la boca, Sasuke dio unos pasos hacia adelante, con la clara intención de acercarse a ella.

—¿Qué haces, Sasuke-kun? ¡Sabes que nuestro objetivo es Akatsuki! —le espetó la chica, molesta por el cambio de planes.

—Hn —fue lo único que obtuvo como respuesta.

Se acercó, seguido por los demás integrantes de su equipo, quienes reflejaban algo de lástima en sus rostros.

La vio caer, mostrando una efímera y difusa sonrisa.

¿Pudo verme?

Sentirme, ¿quizás?

—Karin —susurró por lo bajo —, dime cómo se encuentran —ordenó, mirando impasible a Naruto.

La pelirroja, acatando la orden, se acercó y realizó unos cuantos sellos. Cerró los ojos y relajó sus facciones. Luego de unos segundos, miró fijamente a Sasuke.

—El chakra de ellos se está normalizando… Supongo que la chica pudo quitarles el veneno a tiempo; es cuestión de horas para que despierten —informó, ahora enfocándose en Sakura —. No puedo decir lo mismo de ella, Sasuke-kun. Su estado si que es deplorable. Su chakra es prácticamente nulo y la hemorragia no cesa. Además, no me percaté de que pudiese retirar el veneno de su cuerpo —volvió a cerrar los ojos, lastimosamente —. Es muy probable que le resten unos minutos de vida.


TBC…


A/N: Pu-aj. ¡No, no y no! No me gustó para nada… De todas manera, muchas gracias por el apoyo en el primer capítulo, ¡de verdad! Espero actualizar lo antes posible, pero como bien deben saber, los deberes demandan demasiado tiempo. Gente linda, espero sus impresiones en un review~ ¡Gracias!