Buenos Días/Tardes/Noches mis queridos amigos invisibles. ¡Les traigo otro capítulo de su fanfic favorito!

Antes de nada, quiero agradecer a Ari y a musa123 por seguir ésta historia.

Sin más nada que comentar por los momentos, continuemos con ésto.


Conviviendo con un Desconocido

Capítulo 1: Conociendo Ponyville

La mañana había arribado, no existía duda alguna en que la princesa Celestia había levantado el Sol, haciendo que algunos ponies se levantaran para acudir a sus trabajos diarios, aunque otros preferían despertarse muy temprano para aprovechar y contemplar el día, también se encontraban esos pequeños potrillos que se divertían haciendo lo que fuere que hicieran los jóvenes en esos días.

Algunos rayos del Astro mayor iluminaron la sala de la amplia casa de un Unicornio turquesa, el cual se encontraba dormido con la cabeza hacia arriba, la boca abierta y una pata fuera del sofá rojo con detalles amarillos, al igual que la crin del que reposaba en el mueble.

Apenas un haz de luz llegó a sus ojos, se cubrió con la cobija para evitar el efecto deslumbrante, pero aun así era mucha claridad, lo que le obligó a arrimarse a un lado, haciendo que cayera de cara al suelo. Gruñó pues había tenido un golpe terrible.

— ¡Qué buena forma de despertar! — Comentó sarcástico mientras se levantaba. — Gracias, oh, "Toda poderosa Celestia". — Gritó al vacío.

Recordó lo que había pasado ayer y se cubrió la boca con un casco. Le vino a la mente que Havent debía estar durmiendo y tal vez le haya separado del mundo de Morfeo. Subió las escaleras lentamente e intentado hacer el menor ruido posible. Cuando llegó al piso de arriba, abrió la puerta de su habitación buscando a aquel que le había visto a los ojos.

La puerta hizo un chirrido pequeño, agudo y desagradable. Lo único que hacía StarLight era repetir mentalmente la palabra "Demonios" una y otra vez mientras rezaba para que siguiera dormido.

Qué suerte tuvo. El menor tenía los ojos cerrados con una sonrisa en su rostro. Se movió un poco para acomodarse en la cama, lo cual alertó a Dust, pero al ver que seguía en el mismo estado, salió cerrando la puerta detrás de sí con sumo cuidado. Ahora era un buen momento para bajar.

...

Havent Fire bostezó largamente mientras luchaba por abrir los ojos. No recordaba haber dormido tan a gusto en su vida. No quería separarse del colchón ni la almohada, que parecía tener plumas de ganso. Se dio la vuelta y se sentó al borde, sonriendo como si no existiera un mañana, o lo que era lo mismo para él, como si no existiera su ayer.

En el orfanato de Canterlot, las camas tenían una base de metal, con una colchoneta extremadamente delgada, con lo que siempre despertaban los potrillos y potrillas con un dolor de nuca o de columna, incluso ambos a la vez. El de pelaje blanco se preguntaba cómo no habían clausurado ese lugar, aunque ya conocía la respuesta: siempre sobornaban a los inspectores de salubridad.

"Detestables corruptos. Espero que se vayan al infierno" Pensó levantándose y listo para salir de la recámara. Se estiró un poco mientras bajaba a la sala, esperando encontrarse al que le había sacado de la lluvia el día anterior. Planeaba agradecerle y salir de ahí lo más rápido que pudiese.

Buscó con la vista por todo el lugar, sin señales del unicornio portador de esas gafas de pasta verde.

— Buenos días, Havent. — Se escuchó una voz en la cocina que el poni blanco reconoció al instante.

— Buenos días. — Respondió cortés mientras se acercaba a donde estaba su compañero.

Dust estaba cocinando algo en un sartén de acero, moviéndolo constantemente sobre el fuego con ayuda de su magia. Como siempre, lo hacía con una cara sin ninguna expresión, aunque mostraba algo de sueño ya que nunca se despertaba bien hasta desayunar y tomar café.

Havent se sentó al final de una mesa ovalada, en la que cabían un total de 6 personas. Supuso que también le prepararía algo a él, no era mucho pedir... ¿Cierto?

Al cabo de unos minutos, un plato con unos Pancakes apareció frente a él al mismo tiempo que llegaba el responsable de esa comida que tenía una apariencia apetitosa, además de colocar unos vasos con jugo de manzanas de Sweet Apple Acres.

— Bueno, a comer se ha dicho. — Anunció mientras traía una botella de miel para agregarle a los pancakes.

— Le agradecemos a Artemisa por estos alimentos... — Eso y otras palabras formaron parte de la oración que el chef pudo escuchar, que tenía una cara que mostraba escepticismo.

— No sabía que fueras tan religioso. — Dijo en un tono bajo, lo que captó la atención del menor.

— Pues así nos enseñaron en el orfanato. — Se excusó mientras se llevaba el tenedor a la boca.

StarLight se detuvo en seco. Sin querer habían entrado en la conversación que él quería tener, aunque no se sintiera muy bien hablando de eso. En fin, era la ocasión que necesitaba.

— Nunca hubiera pensado que venías de un lugar así. — Mintió. Lo sabía desde que bajó después de ver cómo se encontraba su huésped, donde aprovechó de leer el sobre que había dejado sobre la mesa.

— Bueno, pues... Sí, estuve ahí desde que tengo memoria. Creo que desde que nací. — Comentó en un tono muy bajo.

— Por favor... Nadie nace en un orfanato. — Se burló un poco, pero manteniendo algo de respeto a la memoria de sus fallecidos padres.

Fire parecía algo incómodo e inquieto cuando se tocaba el tema. Intentaba encontrar una forma de expresarse sin sentir un nudo en la garganta. Finalmente, respiró profundo y decidió soltarlo todo.

— La directora me dijo que mi madre había muerto durante el parto, había perdido mucha sangre mientras me daba a luz y era muy joven para tener crías. — Decidió tomar un poco de jugo y tosió un poco. — Luego de eso, mi padre se desesperó y enloqueció. Supongo que el amor hace que alguien haga locuras. — El oyente alzó una ceja al oír esto último. — Así que decidió dejarme en ese lugar, una maestra de ahí me dijo que me calculaba uno días, y que al día siguiente mi padre... — Se detuvo. Ya era demasiado, no quería continuar, pero a quien le estaba hablando parecía no notarlo.

— ¿Qué le ocurrió? — Preguntó con curiosidad. No le gustaba que le dejaran con la intriga.

El menor se tomó unos segundos para hablar. Continuó haciendo varias pausas, hablando lento para no desesperarse.

—... Al día siguiente, salió el periódico. 23 de mayo, página 7. "Se ha encontrado el cuerpo de Machine Magic, un poni de tierra proveniente de Appleloosa, ahorcado en un cuarto del hotel "Moon's Soft Night" El cuerpo fue descubierto por una de las encargadas de limpieza. En la habitación en la que se hospedaba también se han encontrado un pastillero cuyo contenido es aún desconocido y una carta de despedida. Las pruebas antes descritas apuntan a un claro caso de suicidio".

El dueño de la casa ahora tenía una cara que denotaba sorpresa e incredulidad. Era anormal ver ese tipo de noticias en Equestria, aunque no supiera cómo habían sido las cosas hace 17 años.

Se arrepentía de haber hecho la pregunta. ¡Maldición! ¿Por qué no lo había dejado hasta ahí? Al parecer era cierto el dicho, la curiosidad mató al gato. Ni siquiera terminó de comer, ya no le apetecía nada.

Por otro lado, Havent mantenía la cabeza gacha. Lo contó todo. Todo lo que sabía, lo que le consternaba desde hace tiempo. Sintió que los ojos se le humedecían, tenía ganas de llorar, así que lo hizo. Por algún motivo, no se sentía mal cuando derramaba sus lágrimas al lado del que le sacó de la lluvia.

— Bueno, ya. No tienes por qué llorar. — Trató de consolarlo mientras se le acercaba.

— Es... Que... No creo que... Me hayan querido... Como para dejarme ahí. — Sollozó dando el típico hipo, lo que no le permitía hablar con fluidez.

— Te han de haber querido bastante. Tu padre sabía que no sería lo mismo sin tu madre, pensó que no era nada sin ella y que no podía cuidarte lo suficiente. — Explicó calmadamente mientras sobaba la espalda del otro unicornio.

— ¿Cómo sabes eso? — Cuestionó dejando de lado su preocupación.

StarLight no respondió. Nunca llegó a hacerlo. Terminó por traerle un vaso con agua para que se relajara. Al final, bebió un poco de ese líquido también. Ya cuando habían pasado unos cuantos minutos, hizo lo que tenía planeado hacer desde que despertó.

— Oye, ¿quieres salir a conocer el pueblo?

...

El sol brillaba con más fuerza que nunca, nada parecido al día anterior. Los pegasos del clima parecían maniáticos cambiando de un día lluvioso a más no poder a uno soleado con suaves brisas de verano. Al poni turquesa le provocaba lanzar un hechizo desintegrador a esos imbéciles. Ya caminaba junto a "el nuevo de la ciudad", que ya lo traía disfrazado con un gran sombrero de paja y unas gafas polarizadas.

"Ojalá que Pinkie no esté en la ciudad." Pensó mientras trotaba pacientemente por el pueblo sin perder de vista al menor, parecía su padre, aunque pensar eso fuera cruel.

— ¿Y dónde vamos primero? — Preguntó un poco más contento, haciendo levitar un helado de chocolate que le había comprado el otro.

Llegaron a una gran casa del árbol, o bien... lo que parecía ser una casa del árbol en construcción. Ya había visitado ese lugar varias veces para pedir cualquier tipo de libros a Twilight Sparkle; libros de magia, filosofía, ciencia, biología, psicología, geografía, los nuevos y recién llegados de tecnología, y lo que su cerebro pudiera analizar mediante lectura. Los únicos que no le atraían eran los de una pegaso... Daring Doo o como se llamase.

Dust miró a ambos lados, como si esperase algo inesperado, antes de tocar la puerta con su casco.

A los pocos segundos, le abrió un pequeño dragón púrpura con escamas verdes.

— ¡Buenos días, StarLight!

— Buenos días, Spike. — Saludó con una media sonrisa. Últimamente lo hacía muy seguido, ojalá no se convirtiera en un hábito, a pesar de que le agradaba el pequeño, le resultaba interesante. — ¿Nos invitarás a pasar o te quedarás ahí en la puerta?

— ¿Qué?... Ah, sí. Pasen. — Reaccionó por fin, no había notado que se quedó viendo al nuevo con curiosidad y mucha atención. — ¿Y quién es tu amigo? No le había visto por aquí antes.

— Él es Havent Fire. Un... Primo mío. — Mintió de nuevo. No podía decir que se lo había encontrado en la lluvia desolado y se lo había llevado a casa.

— Es un gusto, señor Fire.

— El gusto es mío, Spike. Puedes llamarme Havent, nada más. — Respondió mientras veía los interiores de la biblioteca.

Estaba impresionado, nunca había visto tantos libros en un sólo lugar. Había tantos que no sería capaz de contarlos ni de leerlos todos en su vida. Por otra parte, le extrañó que su acompañante le haya fichado de primo. En realidad, se hubiera extrañado que le hubiera etiquetado de cualquier familiar.

— ¿De dónde vienes? – La voz del pequeño le sacó de sus pensamientos.

— Yo vengo de Canterlot.

— Ah, como Twilight y yo. — Comentó emocionado, aún seguía siendo un niño.

El mayor de todos rodó los ojos con fastidio. Le era demasiado común que el ayudante de la nueva princesa de la Magia actuara así. Aún le quedaba mucho por crecer, pero a él le gustaba ir directo al punto.

— Hablando de eso, ¿dónde está ella? — Interfirió con duda.

— Está en el castillo de la princesa Celestia, precisamente. Ella dijo que tenía que asignarle una misión. — Respondió mientras cambiaba de lugar unos cuantos tomos.

— ¿La princesa Celestia? He oído que es una alicornio muy buena, y que trata bien a todos los súbditos que van a su castillo. — Havent cambió el tema de conversación.

Esa era la señal para terminar su estancia ahí. Detestaba que hablaran tan bien de una dictadora golosa de pasteles. Definitivamente la Princesa del Sol debía dejar de comer tanto y comenzar a ayudar a su pueblo. Se fue alejando, dándole la espalda a los otros dos, ya se iban.

— Oh, sí. Ella les da un millón de bits y les regala una dotación de helado que dura toda la vida. Vámonos ya, Havent.

— Voy. — Anunció dirigiéndose rápidamente a la salida. — Volveremos otro día. Que pases un buen día, Spike. — Se despidió y cerró la puerta.

— Adiós... Supongo. — Respondió mientras continuaba arreglando los estantes. El nuevo le había caído bien, incluso mejor que el mayor. Aunque, pensándolo bien, casi todos le caían mejor que Dust. A veces era muy antipático, pero era un buen amigo.

...

Eran alrededor de las 2 de la tarde cuando arribaron a la Boutique Carrousel. Era la segunda parada que harían pues habían pasado por el mercadillo. El unicornio con la gabardina negra golpeó la puerta y esperó unos minutos.

— Debe de estar en algún evento de modas o cosas así.

De repente, la hermana pequeña de Rarity, que ya había crecido un poco, fue quien los recibió y les invitó a pasar. Luego de presentarlos, la yegua, ya que había avanzado de su etapa pueril, les ofreció algo de beber.

— ¿Quieren una taza de café? — Preguntó cortésmente mientras les indicaba que se sentaran en la sala.

Fire estuvo a punto de aceptar, pero su compañero le dio un golpe en la pata delantera, lo que no le dejó hablar. Lanzó un gruñido de dolor, ¿por qué había hecho eso? El poni de las gafas negó el ofrecimiento, alegando que estaban un poco apurados.

Tenía sus motivos para no tomar cualquier cosa que Sweetie Belle le sirviera, la primera vez le había tocado un café salado, ya que confundió la sal con el azúcar; en la segunda visita le sirvió unas galletas negras, que comió pensando que era chocolate; finalmente, la última vez que visitó la tienda, hacían ya dos semanas, lo único que pidió fue un vaso de agua.

"No sabía que podías quemar el agua" Pensó recordando ese terrible día, aunque decidió no pensar más en ello.

— ¿No sabrás dónde está tu hermana? — Preguntó con cierta molestia en su voz, no le gustaba recordarla y su "desagradable" experiencia.

— Creo que había dicho algo de Manehattan, o algo así. — Dijo tratando de recordar, no había prestado mucha atención.

Los dos visitantes se fueron retirando, no sin decirle antes a la encargada temporal de la boutique que le avisara a su hermana que habían ido.

— Adiós, Sweetie. Espero que tengas suerte con tus amigas y ayuden a los demás a encontrar sus Cutiemarks. — Se despidió pensando en todas esas actividades que le había contado. Al parecer lo habían intentado casi todo con un potro desafortunado, y no habían conseguido aún algo en lo que fuera especialista.

Bueno, dos de seis. Es una tercera parte de todo, volverían a casa justo para la cena. StarLight ya pensaba en preparar unas zanahorias cocidas con puré de patatas y un toque de perejil picado. Aunque intentaba que el viaje no se le hiciera aburrido ni a él ni a su nuevo amigo, no tenía ningún tema de conversación.

— Supongo que ahora iremos a Sugar Cube Cor... — Terminaba de hablar cuando sintió que alguien se le tiraba encima, lo que provocó que dieran varias vueltas en el suelo hasta que quedó bajo su "agresor".

— HolaStarLightCómoEstásHaceDíasNoSemanasNoMesesNoAñosQueNoTeVeía ¿TeHasCambiadoElCorte?PorqueAhoraTeVesAúnMásElegante — Y sí. Ahí estaba, ya se le hacía raro que no apareciera en todo el día. — VeoQueTraesAAlguienContigoJamásLo... — Y hubiera seguido de no ser porque el unicornio de ojos verdes le tapó la boca con un casco.

—... Hola Pinkie. — Saludó recibiendo una sonrisa por respuesta. — Disculpa que te lo pregunte pero, ¿puedes quitarte de encima? — Casi le suplicó quitándole el casco.

Havent veía todo desde lejos entre la risa y una ligera molestia. No sabía por qué pero sentía un poco de rabia ver a su guía bajo una yegua. Aun así, la escena se le hacía graciosa.

— Ya sabes lo que tienes que hacer primero... — Aclaró divertida y un poco más calmada. Acto seguido, el poni que tenía debajo cerró los ojos, que mantenía con la vista hacia otro lado para evitar contacto visual, y dio la más grande de sus sonrisas.

La poni rosa se hizo a un lado con cuidado mostrando una expresión de satisfacción, sencillamente le encantaba alegrarle la vida a la gente. Y tan rápido como tiró al mayor al suelo, se acercó al otro unicornio, le dio un cupcake, dijo algo ininteligible sobre una fiesta, gritó de alegría y salió de ahí.

— Eso fue... — Trató de describir la situación el de crin amarilla.

— ¿Extraño e inesperado? — Complementó el otro. — Esa, mi querido amigo, era Pinkamena Diane Pie, aunque prefiere que le digan Pinkie. El "Elementos de la Risa". Te acostumbrarás, ella siempre es así de impredecible y alegre. — Vio que tenía todavía un poco de la sonrisa en la cara, lo que sería la razón de la confusión del otro. — Creo que... Ya no debemos ir a Sugar Cube Corner. — Terminó cambiando su dirección a Sweet Apple Acres.

— OK. — Respondió sonriendo tiernamente, parecía un pequeño potro.

...

El ocaso de la ciudad siempre era hermoso, siempre parecía una ilusión ver cómo los últimos rayos de luz iluminaban las casas, los árboles, el pasto... Era una de esas pocas imágenes por las que valía la pena salir. Así se olvidan los momentos malos, con la belleza natural.

La granja de la familia Apple no era una excepción. Aunque todo el pueblo hubiera avanzado un montón, ese lugar se quedaría así por la eternidad. Todos los ponies lo agradecían, ya que formaba parte de la tradición y cultura de Ponyville.

— Muy bien, estaremos aquí, saludaremos a Applejack, preguntaremos por sus hermanos y saldremos de ahí. — Explicó el guía.

Fire se quedó estático. No se esperaba que fuera tan rápido, pero ya no tenía otro remedio que aceptar. A pesar de que ya oscurecía, no quería dejar de explorar esa maravillosa villa. Para su mala suerte, parecía que no había nadie en la granja ni los manzanares; así que, para no perder más tiempo, se fueron a casa del mayor.

...

Sentado en la mesa comedor se podía ver al poni de pelaje blanco esperando de nuevo por la última comida del día. La luz del fuego de la chimenea daba una tonalidad cálida a la sala, y de fondo se escuchaba una suave melodía proveniente del gramófono heredado de su padre. Éste poseía una pequeña placa de oro y una firma: "Para mi fan No. 1 y el potro más grande del mundo. Te quiere, papá".

Diamond Melody y Crescendo Symphony eran los progenitores del unicornio que ahora se encontraba en la cocina, su madre y su padre respectivamente. Durante su época fueron los pioneros del Jazz de Ponyville y su música se extendió por toda Equestria. Siempre hacían duetos combinando la voz grave y tranquilizante de Symphony con el talento y la entonación femenina de Melody, creando una armonía con la que era imposible que a algún poni no le agradara. Todo eso se complementaba con la fuerza de la banda sonora y la orquesta; la música mayormente era compuesta por Crescendo, que se había estudiado música en una de las mejores academias de Canterlot. Por otra parte, su esposa escribía letras profundas con mensajes para cambiar el mundo para bien. Eran la pareja perfecta.

StarLight llegó rápido con dos platos de zanahorias cocidas y ensalada de manzanas con lechuga. El invitado comenzó a comer pensando en cómo salir de ahí, estaba nervioso, así como un pequeño con vergüenza a decirle algo a un recién conocido. Finalmente, tomó la palabra con la cabeza y la vista hacia la cena.

— Agradezco mucho que me hayas dejado quedarme aquí anoche, y no quisiera abusar de tu hospitalidad, Dust. — Dijo casi en susurro con un ligero sonrojo en sus mejillas. — Así que creo que debo irme hoy.

El dueño del hogar apenas cambió su expresión mientras seguía comiendo.

— ¿En serio? No fue nada. Y cuéntame, ¿dónde irás ahora? — Cuestionó con un plan en mente. A su huésped le sorprendió su pregunta.

— No lo sé. Sin embargo, no quisiera abusar de tu amabilidad.

— Tonterías, Havent. — Sentenció con un tono entre la molestia y la burla. — Sabes que, si no estás aquí, vivirás en las calles sin nada.

— Pero...

— Nada. — Interrumpió mirándolo fijamente. — Apenas sepan que tu tío falleció, te enviarán al orfanato de nuevo. — Debía admitir que tenía razón. Le señaló con el casco — No puedo dejarte allí, me has contado suficiente en nuestro pequeño 'Tour". Así que, a partir de mañana, vivirás aquí. — Concluyó dando un pequeño golpe en la mesa.

El menor estaba inmóvil, intentaba procesar toda la información que le habían dado en esos 5 minutos. Quedarse en casa de alguien que conoció el día anterior era algo serio.

...

Ya se había acostado en la cama y seguían las dudas con respecto a la decisión de su nuevo responsable, sobre todo por lo que le dijo después. "Mañana iremos a Canterlot para que pueda adoptarte como se debe."

No sabía ni qué sentir, se sentía feliz porque ya no estaría solo, pero a la vez estaba inseguro de vivir con el unicornio turquesa. Al final, ahogado en las miles de cuestiones, se quedó profundamente dormido en esa cama por segunda vez, mientras el otro dormía en el sofá rojo.

Esa noche soñó con lo que él consideraba su nuevo amigo. Ambos jugaban en el parque con alegría infantil y unas palabras que se mostraron, las cuales escribió en mitad de la noche en un trozo de papel.

"Eres alguien bello, el poni de mis sueños, sólo de verte me haces ser feliz. Eres alguien que no ha parado de sufrir pero conmigo ya no te sentirás más solo de lo que tu crees porque te daré todo mi amor hasta el propio fin." — Havent Fire.


Bueno, lamentablemente, hasta aquí llegamos hoy con el Fanfic.

Me tardé 3 semanas para actualizar... Para la próxima intentaré hacerlo más rápido.

Cuéntenme en los reviews qué opinan de la aparición de los personajes originales de la serie incluidos en este Capítulo.

También acepto críticas, comentarios, díganme qué les pareció, qué les molestó, etc., etc...

Gracias a Ricardo Spike por el poema, en realidad tiene talento para ésto.

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En fin... ¡Saludos y nos veremos la próxima!