Capitulo Nº 2: Llamado al Hogar
Casi 5 años desde que su mejor amigo había desaparecido en vísperas de Navidad, no entendía el porqué, Harry sabía que lo estaba pasando mal, que la guerra fue muy dura con él, pero era Ron, él confiaba que se iba a recuperar… siempre lo hacía, que iba a entrar en razón, que estaría bromeado otra vez y pediría perdón a Hermione y para Año Nuevo, esos dos estarían juntos nuevamente, pero nada de ello paso.
El tiempo pasó y se llego consigo a Ron, emprendieron la búsqueda de él, sin encontrar rastro del chico.
Las cartas empezaron a ser mandadas, escriban una carta para él, mandaban copias a todos los Ministerios de Mundo, en algún lugar debía estar Ron Weasley. Pero nada, hasta el día de hoy.
Entonces, ¿por qué escribían aún a ciegas?
Porque luego de haber pasado un año de su partida, en vísperas de Navidad, los señores Weasley habían recibido una nota corta con la inconfundible letra de su último hijo varón, diciendo:
Queridos mamá y papá:
Sé que deben estar preocupados por mí, pero quiero que sepan que estoy bien, solo necesito estar lejos de todo por un tiempo. No se preocupen por mí, aun que se que lo deben estar, seguro que mamá esta como loca, pero deben de dejar de buscándome, por una razón no me encontraron todavía, es porque yo no quiero que me encuentren, sé que es difícil de entender, pero hagan un esfuerzo. Los quiero a todos, pero déjenme. Yo apareceré cuando… aparezca.
Los quiero mucho a todos.
Ron W.
La había entregado una lechuza color arena y con pecho marrón, no la reconocían, y cuando trataron de rastrearla, se perdió en una tormenta al norte de Nueva Zelanda.
Con la esperanza de que el chico entrara en razón y con un poco de suerte, Ron estaría en alguna parte de aquel país, Harry y Bill partieron en su búsqueda, pero nada, ni indicios de él, fue muy astuto, había desviado la carta para que ellos no la rastrearan.
Pero por alguna razón la Señora Weasley y Hermione no bajaban los brazos en su afán de que el pelirrojo regresara a casa, todos los meses lechuzas partían para distintas direcciones en el cielo en búsqueda de lugares insólitos, que era sugeridos por la vivaz mente de la castaña, lugares donde ella se imaginada que su mejor amigo podía estar, pero nunca volvían con alguna respuesta, algunas se perdían en los cielos oscuros, así como se perdía su esperanza de ver pronto a Ronald. Pasaron los meses y este se convirtió en año nuevamente, y de todas las cartas que sus padres, hermanos, amigos, les escribieron, en Navidad, él solamente contesto la de los Señores Weasley.
Queridos mamá y papá:
Sé que llevo tiempo sin estar cerca de ustedes, pero lo hago por mi y por ustedes, por favor dejen de escribir, hagan sus vidas, sigan con sus cosas, que aquí yo hare lo mismo, se que en algún momento nos volveremos a ver, solo dejen que el tiempo pase. Espero que estén bien todos.
A sus preguntas, si estoy bien papá, no me falta nada, me enseñaron muy bien a cuidarme solo, ahora lo sé.
Si mamá estoy comiendo bien, tengo mis 6 comidas y algunas demás, no estoy enfermo.
Sé que los demás no entienden, pero díganles que ellos estarán mejor sin mí, que ellos son lo suficientemente fuertes y valientes… e inteligentes, para seguir con sus vidas…
Los quiero mucho a todos.
Ron W.
Esta vez lo dejo una pequeña lechuza gris muy brillante y amigable, que mas tarde averiguarían que provenía de las cercanías de Japón.
Cuando Molly leyó la carta a todos los presentes, que eran: Bill y Fleur y su gran panzona, Charlie, Percy y su novia Audrey, George, Harry, Ginny y Hermione, todos y cada uno de ellos miraron a la ultima, en la parte de que Ron decía que eran fuertes, valientes e inteligentes para seguir adelantes, ya que si había una persona que escribía más que su madre al chico pelirrojo, esa era Hermione, ella había quedado muy mal desde que Ron se había ido. Parecía que pasaba los días porque era absolutamente necesario, y no por decisión propia. Esta se levanto y se disculpo, no escucho las palabras de Harry y Ginny y los ruegos que no bajara los brazos de la Señora Weasley, la castaña simplemente dijo que era hora de volver a casa y desapareció en el patio de la Madriguera, desde aquel día Hermione no escribió mas a Ron, y trato de hacer lo que esa minúscula e insípida carta decía, seguir con su vida.
Así entendieron que Ron no volvería en un futuro inmediato para ser aporreado por sus hermanos y echado a los canarios asesinos por Hermione o por una tunda de Harry. Simplemente él era el que decidiría cuando volver, y eso los calmo un poco, ya que parecía que estaba bien físicamente, pero aun así algunos no desistieron en escribir a un Ron ausente, Harry era uno de ellos, ya que él consideraba que Ron era el único hermano que tenia, su primer amigo, necesitaba los consejos algo descabellados y el apoyo incondicional del pelirrojo, sabía que era muy probable que no le respondiese, pero cuando se sentía abatido o cuando necesitaba descargarse, escribía una carta, le pedía a Hewing que la dejare en algún lugar distinto, el que le apetecía al animal, ya que no había destino dirigido.
Otros eran los Señores Weasley, que no desistían de ver a su hijo nuevamente, escribían regularmente, repitiendo aquello de las copias. Sus hermanos, una que otra vez, ya que se enojaron con él, se había marchado y dejado afligidos a todos por él, en especial a sus padres, pensaban que Ron era muy egoísta, pero aun así siempre en su cumpleaños o en las fechas importantes, una bandada de lechuzas eran mandadas a distintas direcciones en el mundo, esperando que Ron responda.
Los años de a poco consiguieron un ritmo tranquilo y a vida siguió y las cosas volvieron se moldearon a una armoniosa monotonía, donde cada miembro de la Familia Weasley tenías sus alegrías y líos propios.
Bill y Fleur están en alerta todo el tiempo con su pequeña Victory de 3 años que iba de un lugar para otro, y cuidando que Dominique de tan solo un 1 año no siguiese a todos lados a su hermana mayor.
Harry y Ginny viven su noviazgo a flor de piel, aprovechando curar las heridas del pasado, el pelinegro desempeña un gran trabajo como Padrino de Teddy, que tres veces por semana es recogido por él y la tía Gin, para hacer algo divertido. Harry se convirtió en Auror, luego de un año en la Academia, pero pronto noto que el trabajo de campo ya no era lo suyo, que bastante tuvo de niño, y más que nada maneja todo desde su escritorio, como Jefe de Operaciones.
Ginny cazadora, de las Arpías de Holyhead, Charlie sigue en Rumania con sus dragones y curándose una que otra quemadura, mandando regalos a sus sobrinas Vic y Dom.
George supo lidiar con la muerte de su gemelo y lleva a delante Soltigios Weasley como si estuvieran los dos, cuenta con la ayuda de sus amigos Lee y Angelina para los momentos malos, bueno en los primeros años "amiga" Angelina, ya que la vida los junto, se enamoraron y ya despues de tres años, se casaron y ahora están pendiente del recién nacido Fred II, llenándolos de dicha.
Percy desempeña su trabajo como Jefe en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional de la forma más eficiente, mas allá lo que le había pasado a su antiguo jefe, él siempre admiro la forma uniforme y honorable en que el Señor Crouch llevaba el departamento, pero Audrey, su flamante esposa desde un año, se encarga de mostrarle lo que realmente era importante en la vida, sacándolo un poco de su mundo de responsabilidades, para que sepa disfrutar de las cosas mínimas y en especial de sus seres queridos, y principalmente de la espera de su primer hijo.
Y la buena de Hermione, termino Hogwarts con honores, siendo Premio Anual y la mejor de su generación, como era de esperarse por todos, se especializo en las leyes mágicas y lucha por los derechos de los que no son oídos desde el Departamento de Criaturas Mágicas. Ocupándose de su trabajo y siento tan recta como lo fue una vez, con una vida armada y bien programada, Hermione se distrae, pero frecuentemente su horario armado era roto por la intervención de sus amigos, Harry tratando que salga un poco y viva, que no deje que el trabajo la consuma y se lleve lo mejor de ella, y Ginny luchando para que encuentre a un chico que la haga reír y que la haga feliz, así de una maldita vez se olvidaba del egoísta de su hermano.
Hermione luego de aquel día en que indirectamente Ron se había dirigido a ella en la carta de sus padres, se prometió que no lo buscaría mas, que si él decidió irse y abandonar a todos, está bien por ella, ella seguiría con su vida, con sus metas, que ella se las pudo arreglar muy bien sin él muchas veces, y esa sería una de ellas.
Decidió guardar ese amor que le tuvo por mucho tiempo, en una parte de su corazón, para que nunca más salga a flote y que así como él, Ron Weasley se había olvidado de ella, ella también lo haría de él.
Lo cierto que al principio se concentro en sus libros y sus materias, en ser la excelente alumna que siempre fue, de pasar tiempo con sus padres y poner sus objetivos en estudiar. Lo logro. Una vez cuando estaba estudiando, siguió los consejos -para no decir ordenes de su mejor amiga- y empezó a dar oportunidades al sexo opuesto. Encontró a un buen chico, estudioso y considerado en Justin Finch-Fletchery, su antiguo compañero de Hogwarts, pero luego de dos años de novios, Hermione se encontró preguntando ¿qué era lo que le gustaba de su novio, que era lo que le hacía especial?, y la respuesta tardo mucho en ser procesada y entendida, y más aun en ser respondida.
No había nada en Justin que le había sentir cosquillas o ese no se qué. Él no lograba que ella deseara quedarse abrazada a él luego de un largo y cansador día, él no la hacía sentir mariposas en el estomago, él no la hacia reír con facilidad o suspirar cuando no estaba alrededor… él no tenía lo que ella buscaba. Y dio por finalizada su relación. Luego de Justin, no salió mucho, y si lo había era más para mantener tranquila a Ginny, pero ella se convenció que lo importante era su carrera que lo demás, en algún momento… aparecería.
Cinco años habían pasado desde que Ron ya no estaba a su lado, Harry se pregunto si valía la pena estar escribiendo al viento, esperando que él que alguna vez fue su mejor amigo, respondiera, tal vez se tenía que limitar a esperar la carta que Ron le mandaría a los Señores Weasley para saber cómo estaba, siempre era muy vago en los detalles y nunca se le escapaba decir más de lo debido, era muy impropio de el pelirrojo.
Lo que si sabía era que, hasta ahora estaba bien, que tenía su propio lugar y que vivía tranquilo. Eso era lo único que todos sabían, del que alguna vez fue el divertido, despreocupado, angurriento y celoso de Ron Weasley.
Harry, aquel día tan específico, cuando estaba decidido a seguir con sus cosas y encargar que algunos aurores vayan a verificar los cargamentos que serian traídos desde Egipto al país, alguien toco la puerta.
-Adelante-dijo tranquilamente, preparándose para lo de todos los dias.
-Buenos días Señor Potter…-su secretaria Charlotte, era muy eficiente, pero eso no quitaba que era una chiquilla vergonzosa y muy tímida, y al dirigirse a él siempre lo hacía como si él fuera el Ministro de Magia, no le gustaba mucho que digamos ese comportamiento de la chica-… eh antes que nada, felicidades Señor Potter…
-Gracias-sonrió por cortesía, todos creían que tenían que felicitarlo por el día que era, para él era el día en que muchas personas habían perdido la vida y que al fin se había librado de Voldemort, pero no era para que el que haya por ahí lo palmee en el hombro o le griten en algún pasillo "larga vida al niño que vivió".- ¿eso era lo que me querías decir Charlotte?
-No…disculpe-aumentando su sonrojo, si su novia estuviera cerca ya estaría mandando a volar a la pobre de su secretaria-… el Señor Weasley le está buscando.
-¿Cuál de todos ellos?
-Yo…-dijo Percy entrando de pronto, ya espero demasiado a la secretaria de su cuñado, no tenía tiempo para ser amable.
-¿Qué es lo que sucede Percy?-su cuñado no acostumbraba a ser inoportuno y menos descortés, pero algo en la cara del pelirrojo le advirtió que la cosa no estaba bien-puedes retírate-le hizo un gesto a la chica.
-Es papá-lo dijo rápido y conciso, cuando la puerta se cerró-hace unos minutos recibí una lechuza de mi madre, no está bien, esta muy enfermo, cayo de repente y… hoy ella me escribió contándome que esta grave, muy grave-se paso la mano por sus cabellos rojos.
-¿Qué, alguien más sabe…?-El señor Weasley ¿enfermo? En lo que Harry conoce a Arthur, éste nunca se había enfermado, lo más cerca que este estuvo de eso, fue cuando Naggini le había atacado en el pasillo del Departamento de Misterios, y toda la familia había sufrido por ello.
-Mamá está poniendo a todos sobre avisados… pero como Ginny se encuentra jugando en el exterior, no sé cuanto tarde en llegar la lechuza…
-No te preocupes, yo sé donde se hospeda, me apareceré allí de inmediato y lo más pronto iremos a la Madriguera…-Percy asistió y ya se encaminaba hacia la salida-¿le avisaste a Hermione?
-Sí, también le mande una nota.
-Bien, cuando de con Gin, iremos. Tranquilo todo saldrá bien-Harry sabia cuan amado era el Señor Weasley en su familia, su cuñado asistió y salió rápidamente de su oficina.
Cuando se estaba encaminando a su chimenea, la cual solamente él podía usarla, por medias de seguridad, se acordó de Ron. El que alguna vez fue su amigo, no sabía que su padre estaba enfermo, y si era para que Molly pusiera a todos sobre alerta, el pelirrojo también debía de estarlo. Fue corriendo a su escritorio, escribió unas líneas sobre un pedazo de pergamino, para luego apuntarlo con su varita y multiplico la nota en una serie considerable.
-¡Charlotte!-generalmente nunca gritaba a su secretaria, pero ahora no estaba para ser un buen jefe.
-¿S-sí, señor Potter?-asomo su cabeza morena la chica.
-Manda estas cartas… ya sabes que hacer-en lo que Harry se convirtió Jefe de Aurores, hace ya tres años, la chica siempre fue su secretaria y sabia la rutina de las cartas hacia el Señor Ron Weasley. Ella asistió y salió con las cartas en mano. Una vez que la chica estuvo fuera de la oficina, este se acerco a la chimenea, respiro hondo-Espero que esta vez de contigo Ron….-arrojo un poco de polvos flu a las llamaradas y dijo fuerte y claro-¡La Hada Tuerta!-hostelería donde su novia se estaba quedando en Berlín.
Gracias a todos los magos, la misión había salido muy bien, bueno muy bien era sobre exagerar la situación, ya que si no fuera por Perry, uno de sus compañeros, él estaría muerto en esos momentos.
En medio de la redada, uno de los magos que querían ingresar ilegalmente un polvo que tenia las mismas propiedades que el Veritaserum al país, tan parecido era su función que lo apodaron "Veritaserum-Maldito", provocaba que luego de inhalarla, digas la verdad, solo con la pequeña diferencia, que luego de decirla, morías.
En medio de todo ese embrollo, uno de los mal-nacidos había escapado del duelo de varitas, esquivando hechizos para salvar su propio trasero, pero vio la oportunidad de bajar a uno de sus oponentes, cuando él, Ron, se hallaba de espaldas enfrentando a otro. Fue un segundo, solo un maldito segundo, que lo separo a él de la maldición acecina, en el cual su compañero lo empujo hacia un lado y cayó al piso. Perry logro desarmar al mago y otros aurores lo apresaron.
Eso basto, simplemente aquello alcanzo para que Ron recordara que si o si tenía que volver a casa, a jugar con su hijo, hacer el ridículo disfrazado de árbol en la obra de teatro que Hugo tenia la próxima semana. Ya no era, refilar los maleficios, seguir corriendo como se pueda, buscar mortíferos, o pegarles en la nariz, ya no importaba aquello, si no sabía si podría volver a ver la sonrisa infantil de su pequeño.
Por suerte la batalla termino pronto, ya que Ron no se había movido del rincón que quedo encarado, respirando entrecortadamente.
Solo un muerto, uno de los del otro bando, los demás a la prisión mágica.
-Yo ya no estoy para esto…-le dijo despacio a Thompson, cuando este le arrastro para que le echen una mirada a las heridas.
-Tranquilo Weasley, recién tienes 23 años, suenas como un viejo como yo…-rio quedadamente, se encontraba en un rincón del puerto, curándose las magulladuras.
-Sí, pero yo lo vengo haciendo desde que tengo 11 años, John…-esta vez lo llamo por su nombre de pila, para demostrarle a su superior que estaba hablando en serio.
Había algo, una opresión en su pecho, que le decía que algo malo estaba pasando, él ya no era un chiquillo, que pensaba luchar a lado de su mejor amigo por lealtad, por lo que valía su amistad con el otro o por salvar a una chica que amo, o porque era lo correcto, él tenía otra responsabilidad ahora, no podía estar salvándose por un pelo de la muerte, además ese presentimiento tenía solo un fin, el cual le gritaba que debía estar en casa, en su hogar.
Su jefe noto que él estaba muy alterado, su pecho subía en forma abrupta y respiraba rápido, casi como si estuviera por entrar en pánico.
Ron no era un tipo que se quejare mucho, hacia su trabajo eficientemente, era un gran estratega y sabia a quien mandar a cada misión, tenía un instinto en saber cómo operar en cada caso, era una lástima que mediante a la promesa que él le hizo, el muchacho no pudiera asumir el puesto de Jefe de Aurores, Ron era el indicado, pero no quería.
Desde que lo conoció ya hacía cuatro años atrás, era la primera vez que lo veía en ese estado, casi era irreconocible, más allá de las pocas misiones que él, sí o si requirió la mente preparada y el carisma del pelirrojo, ésta fue la única que lo dejo así, y eso que a veces roso el acantilado por milésimos, o volvió a la casa con serias heridas, pero nunca termino así. Trato de calmarlo, apoyo su mano en su hombro y lo zarandeo un poco, busco hacer contacto visual, cuando lo logro, le dijo:
-Está bien Ron…. Ve a casa, tomate unos dias y hablaremos, se que a veces es más duro que otras… pero…-no sabía cómo seguir, era complicado, había una personita que dependía de su Auror, y él al igual que el pelirrojo, tenia familia, lo entendía muy bien. No podía estar cien por ciento seguro que Ron volvería, pero capas con unos dias de descanso, se centrara nuevamente-… ¿sabes qué?, tomate una semana, ¿sí? Ve y… luego nos veremos en el trabajo-lo palmeo en la espalda. Thompson vio como el chico asistió medio ausente y dejo que se marchara.
Ron no lo pensó ni medio segundo, junto las fuerzas que le quedaba y desapareció, un gancho invisible estiro de él, para luego aparecer a unos 5 metros en un puesto abandonado de salchichas, cerca de su casa.
Mientras atravesaba las barreras que él mismo había levantado, no podía encontrar tranquilidad, no recordaba haberse sentido así en mucho tiempo, sentía que algo malo estaba pasando, se apresuro más, debía llegar a Hugo.
Esa opresión en el pecho no se iba, como advirtiéndole de algo, alguna vez lo sintió por Harry, mejor dicho, lo sintió innumerables veces por el pelinegro o por Hermione cuando la torturaban, o por su familia cuando se encontraba lejos en la búsqueda de horrocrexes, era un sentimiento muy parecido, debía llegar a casa lo mas antes posible. Casi derribo la puerta cuando esta no cedió en el primer intento, la humedad de la mañana había hinchado la madera y se atascaba un poco.
-¡Maldita puerta!
-¡Hey tu vocabulario!-le reto su amiga desde la cocina, era temprano, pero Hannah era muy madrugadora, por ello no le exalto verla con el diario en mano y tomando un café humeante. Pero el regaño de su amiga acabo cuando vio su cara, fue corriendo a donde él estaba apoyado. Ron de pronto se sintió muy cansado-… ¡¿Ron que paso?...-lo abrazo, pero pronto la chica se encontró atajándolo, su amigo estaba muy débil-¿te hirieron?... ¡contesta Ron!
Hannah como pudo guio a Ronald hasta el sillón marrón que tenía en su pequeña sala de estar.
-Es-estoy bien….-el pelirrojo no sabía porque se sentía así, una vez que piso su casa, supo que aquello que lo mantenía en pie, se esfumo una vez entrado en su hogar, era algo atípico en él este tipo de comportamiento, hace mucho que había dejado de ser un chico inseguro, había madurado, ahora era serio, responsable, los únicos que hacían que él sonría y se divierta, eran su hijo y Hannah, y por sobre todas las cosas las una persona que le hacía feliz era su hijo. ¿Pero tan mal le dejo ese amago de maldición asesina, que se sentía así de desganado?
-No, no lo estas… ¡¿dime que paso!-se sentó a lado de él, Ron agradecía mucho la preocupación de su amiga, pero francamente ahora lo único que quería era ver a su pequeño.
-Hannah sabes que no puedo decírtelo-era una medida que él mismo había implementado en el departamento de aurores, sus compañeros, incluyéndose, nunca debían decir de que se trataban sus salidas encubierta. Para proteger a sus allegados, no sea cosa que las cosas se desvirtúen y que sus seres queridos terminen siendo torturados, por saber de las a sañas de los aurores; él ya vivió los horrores de la guerra, no dejaría que nada de ello pasare, si él lo podía evitar.
-Grrrr… Ron… mira que eres…-su amigo aun pálido y sudoroso lo miro ceñudo, no podía ganar-… si, se… lo sé…-tomo aire, se trato de calmarse un poco ella, es que la verdad ver en ese estado a Ron, como había llegado, le había helado la sangre, nunca lo había visto tan ojeroso y pálido, sus pecas se notaban aun más nítidas con la palidez de su rostro-… solo dime, ¿éstas herido?
-N-no… solo cansado, muy cansado…-dijo con un poco mas de tranquilidad-Han por favor, quiero agua…
-Sí, seguro-fue en busca de un vaso fresco de agua, desde la cocina el pregunto-¿seguro que no estás herido? ¿Te revisaron?... no me mires así, ¡no pregunte de que se trataba tu condenada misión!-levanto un poco la voz, pero es que la exasperaba, ¡¿que esperaba de ella!
-¿Y yo soy él que maldigo?-Ron lo dijo para que su amiga se calmare un poco, tampoco quería estar preocupándola, realmente se veía mal, para que Hannah perdiera "la compostura", como ella decía.
-Tomate tu agua…-cuando le alcanzo el vaso, ella permaneció parada enfrente de él cruzada de brazos.
-Gracias Hannah…-la miro, se notaba muy asustada, ni quería imaginar el mal trago que le hizo pasar a ella en solo unos minutos-… estoy bien… no me hirieron, solo que…-como le explicaría lo que estaba sintiendo, lo que sintió luego de haber sido empujado por Perry, hacía mucho tiempo no se sintió así de desesperado, la última vez fue en la Mansión Malfoy, hace ya unos cuantos años, para ser precisos 6 años.
-¿Solo que, qué?
Ron prefirió dejarlo para más tarde, necesitaba un baño caliente y dormir.
-Te contare más tarde… te lo prometo…-lo anticipo ante la mirada que la rubia le propino.
-¿Es malo?-estaba parada enfrente del hombre, con los brazos cruzados, su semblante se entristeció.
-No lo sé…-otra mirada severa-si, si es malo…
-¡Ron!...-se puso en cuclillas-por favor dime que te paso…
-No, ahora no Han, solo quiero dormir un poco y ver si se me pasa un poco la paranoia, Thompson me dio unos dias.
Hannah lo medito unos segundos, supuso si él jefe de Ron le había dado unos dias, la cosa no era nada bueno.
Quería saber que era lo que le molestaba a su amigo, Ron se había convertido en uno de sus allegados más queridos y todo lo que a él o al pequeño de Huguis, le pasare, le pasaba a ella. Pero vio que Ron estaba más que rendido, sabía que a él no le gustaba ir de misiones, que si podía las evitaba, pero esta vez no pudo y algo paso en ella que lo puso así, pero no lograría saberlo si lo estaba presionando.
-Está bien… ¿quieres que lleve a Hugo a la guardería?
-No, déjalo, quiero estar con él, le dejare faltar…-dijo levantándose trabajosamente.
-Uh se pondrá de contento…-rio, pero la preocupación no se fue de sus ojos verdes-está bien, entonces te dejo para que descanses y pases tu día con el peque…-el pelirrojo asistió, realmente agradecido por todo lo que hacía por él y su hijo.
-Gracias Han…-la abrazo.
-Ni te creas que te escapas del interrogatorio, que vengo para la cena…-le dijo con tono de regaño, pero sonrió al final, se encamino hacia la chimenea-cocina rico…
-Nos vemos más tarde…-le saludo desde el sillón, se sentía muy mal, como si le había agarrado un terrible resfriado, pero debía llegar a Hugo.
Usando sus últimas fuerzas, el pelirrojo se encamino al baño a darse una ducha caliente para que sus músculos se relajaran y así poder conciliar el sueño más rápido y tranquilizador. Luego de unos 15 minutos, Ron ya se encontraba con ropas deportivas y se encamino hacia la habitación de su hijo, la puerta tenía una gran "H" que Hugo había dibujado con esmero.
Allí estaba, despatarrado por la cama, con una montaña de sabanas que lo hacían irreconocible a la hora de saber donde se encontraba, pero una pierna fuera de la cama le dio la pauta a Ron que nuevamente su hijo se había dado vuelta durmiendo y había aparecido a los pies de su cama.
Trato de no despertarlo, lo iba a llevar a la cama de él, ya que si él se acostaba en su minúscula cama, le agarraría una contractura monumental. Con sutileza lo cargo en sus brazos y apoyo su cabecita pelirroja en su hombro izquierdo.
Mientras caminaba con cuidado por el pasillo, Hugo se despertó.
-¿Papi?
-Sí, peque…
-Vovizte…-aun dormido, su hijo lo abrazo grande, poniendo sus bracitos alrededor de su cuello-… ¿estaz bien?-abriendo sus ojos azules un poco más, lo miro serio, tratando de evaluarlo, a ver si presentaba alguna herida.
-Estoy bien hijo….-rio no pudo evitarlo, a Hugo no se le podía engañar muy fácil, cosa que seguro no lo había sacado de él, Ron cuando era chico era muy ingenuo y se creía las cosas que sus hermanos le decían.
-Mmm…-el pequeño pelirrojo le agarro la cara, y lo miro intensamente-.. Te cleo… ¿ya tengo que id a la ezcuela?-se refregó los ojitos. Ambos pelirrojos se encontraban en la puerta de la habitación de Ronald.
-Nop… este día te quedas conmigo, ¿te parece?
-¡Zi!...-había levantado los bracitos en señal de alegría y salto un poco en los brazos de su padre, no todos los dias conseguía saltarse las clases, su padre no le dejaba hacer tal cosa muy de seguido-¿y qué halemos ahola?-ya parecía que Hugo se estaba despertando del todo.
-Y yo quiero dormir peque, recién acabo de llegar y tu tía Hannah se fue a trabajar… ¿no quieres seguir durmiendo?
-Zi… pelo luego zalimoz a vola' papa…
-Está bien… pero ahora quiero dormir un poco…-ya habían entrado, en la cama Hugo se había desprendido de los brazos de su padre, se encontraba dando brinquitos en la cama de dos plazas. Una vez que vio que su padre estaba por acostarse, este se fue a costar a su lado, el derecho era su lado, se tapo y espero que su padre lo imitara.
-Buenaz… mañanaz papi…-Hugo estaba por decir "Buenas noches", pero era de mañana, así que no valía eso.
-Buenas mañanas Hugo-Ron que estaba acostado de costado hacia afuera, sintió las manitas de su hijo en su espalda, no llegaban a cubrir la extensión de su ancha espalda, pero sentir como su niño apoyaba su cabeza en ella y pronto escucho su respirar pausado, fue lo que realmente le ayudo a tranquilizarse y serenarse, al fin estaba en casa.
Realmente había empezado como un simple y común resfrió, pero termino derrumbándolo, obligándolo a guardar cama, ni las pociones sanadoras de Molly le habían hecho efecto. A él no le gustaba ser una carga para su mujer, pero esta enfermedad, que todavía no sabía que era porque se había rehusado ir a San Mungo, le estaba costando salir de ella. Tampoco era que necesitaban que un montón de Sanadores le estén revisando y dándole quien sabe que para ver qué era lo que tenía. Él estaba convencido que solo necesitaba dormir un poco y con ello estaría como nuevo, era el trabajo, que era la edad, lo que le estaba pasando factura.
Aquello se decía los primeros dias Arthur Weasley, pero en la realidad, era que dormía alrededor de 17 horas por día y pasaba la otra parte vomitando o con altas temperaturas, Molly ya no sabía qué hacer, no había una poción en su haber que le haya hecho efecto y sumando que él muy testarudo de su marido no quería ir a ver a un sanador. Pero la cosa colmo el vaso, cuando empezó a desmayarse y toser sangre, fue cuando la Señora Weasley alerto a su familia. Escribió a Percy, para que él haga los llamados de atención a sus hermanos, ella estaba muy ocupada tratando de bajar la fiebre a su esposo.
En momento de delirios Arthur llamaba a Ron, "¿Dónde estás Ron, hijo?"… era una de las preguntas que hacía en general, "¡no nos dejes hijo!"… a Molly se le partía el alma, mas quisiera ella traerle a su hijo a su lado para que esto cesara. Ella intuía que esta enfermedad de Arthur tenía que ver mucho con la angustia que ellos pasaban al no saber que había sido de su hijo más pequeño, no sabían nada de él hace tantos años, y aquello afecto a su esposo de una manera que ni ella supo ver. Generalmente la que lloraba o estaba detrás de sus retoños era ella, y Arthur siempre estuvo un paso detrás para pararla un poco cuando se pasaba de la línea, nunca pensó que él se decaería así.
Cuando Bill y Fleur la llamaron, ella abandono un momento el sueño intranquilo de su marido y bajo a ver a su hijo mayor.
-¿Cómo esta? ¿Es grave?-fue lo primero que pegunto su hijo, entre un beso en la mejilla, su esposa saludo en silencio a su suegra, Bill sabía que era tan poco común que su padre se enfermara, era como si Charlie se tome vacaciones.
-No lo sé, delira…-Molly se sentía inútil, no le gustaba no poder hacer nada por alguien a quien amaba mucho.
-¿Deliga?-a un con un par de años siendo esposa de Bill, ella todavía tenía un poco de su acento francés.
-Si… habla dormido, da vueltas… pi-justo cuando les estaba por contar que le llamaba a Ronald, de la chimenea se escucho un estruendo y salió del George, seguido de Angelina y Percy.
-¿Cómo esta?-fue la primera pregunta que dijeron los hermanos, la misma que su hermano mayor pregunto.
-Esta… mal…-se sincero Molly-¿Audrey?... no quiero que se esté preocupando en su estado hijo…-Molly no quería que su nuera, que estaba en las última etapa de su embarazo se esté afligiendo por la situación.
-Ella vendrá más tarde, ¿qué quieres que haga madre? Trate de calmarla, pero quiere estar aquí-respondió al reto silencioso que le propino Molly- ya le avise a Harry, él dará con Ginny… y Hermione…
-Aquí estamos Percy-habían aparecido en el patio los tres-¿mama…?-la pelirroja no pronuncio las palabras, pero se sabía muy bien a qué se refería.
-Él es un hombre fuerte hijos… ya verán…
-¿Pero que le paso?-George estaba algo alterado, Angie le tomo la mano.
-Empezó como un resfrió y le di una poción, pero persistía, pensamos que con algo de reposo se le pasaría-ni se habían movido a la cocina o para sentarse en la sala, estaban todos muy preocupados por el Señor Weasley, jamás se había enfermado-… le dije para ir a San Mungo, pero como saben cómo es su padre de testarudo y no quiso ir… hasta ayer estaba durmiendo mucho, pero a la madrugada empezó la fiebre y… a toser un poco de sangre…-Fleur y Angelina se llevaron las manos a la boca para tapar un gritillo, los chicos se pusieron regidos, Ginny se agarro fuerte del brazo de su novio. Hermione se abrazo a sí misma. La Señora Weasley se preparo mentalmente para lo que iba a contarles, sabía que les chocaría-… y a delirar… llama a Ron…
-¿Qué hace qué?-Charlie estaba en la entrada de la sala, todos voltearon verlo-recién llego…. ¿llama a Ron?-su madre apenada asistió, Percy noto que su madre tenía los ojos llorosos.
-… Bueno cuando una persona presenta un estado de fiebre alta, tiende a decir incoherencias…-trato de justificar Hermione, pero al instante se arrepintió ahora la mirada de los Weasley y de Harry estaban en ella, palideció un poco.
-Sí, pero… si eso pasara ¿Por qué no llama a Fred?-pregunto algo triste George.
Nadie se animo a decir nada, los chicos estaban dolidos con Ronald, porque se había ido sin decir una sola palabra, y ponía tristes a sus padres. Pero él estaba vivo, solo que no sabían dónde.
-… George hijo, creo que es porque tu padre sabe que Fredie está… no está… y Ron… bueno él…
-Él si está…- completo el gemelo.
-Quiero verlo-Ginny lo dijo porque quería romper el incomodo momento y porque ansiaba ver a su padre.
-Él está durmiendo ahora cariño, al fin logre bajarle un poco la fiebre y...-su niña entendió, fue allí cuando todos buscaron donde apoyarse un poco, quedaban unas cuantas horas por velar por el Señor Weasley.
-…disculpen yo tengo que decir algo…-Harry al fin había hablado, era raro que este se quede callado-… creo que debemos llevar al Señor Weasley a San Mungo…
-Si yo estoy de acuerdo con Harry-Bill estaba abrazado a su mujer y ambos estaban apoyados en un aparador-papá debe ver a un sanador, mamá… esto es grave, ya no importa que él no quiera…
-Sí, lo cargaremos y lo llevaremos…-apoyo Charlie.
-Y si se rehúsa le echamos un Petrificus Totalus…-se cruzo de brazos George, su esposa le dio un golpe en el hombro, este ni se muto.
-Yo, no lo decía por ello…
-¿Cómo Harry?-le pregunto su novia, que tenia apoyada su cabeza en su hombro.
-Lo que digo, es que muy sospechoso que el Señor Weasley se ponga enfermo… no quiero sonar alarmista, pero todavía hay unos cuantos locos por ahí que creen en las habladurías de Voldemort… y ustedes son considerados la familia más grande de traidores a la sangre…
-¿Te refieres a que… pudieron poner algo encima de el Señor Weasley, como una maldición?-razono Hermione.
Todos palidecieron.
-No quiero causar más pavor de lo que ya hay, solo que puede ser una posibilidad… es extraño que un día para otro le pase esto…-Harry abrazo fuerte a la pelirroja, ella estaba muy asustada, cuando le conto lo que haya pasado, inmediatamente con un movimiento de varita armo su bolso y sin decir nada agarro su mano y desaparecieron, Ginny era un chica fuerte, pero su padre era un tesoro muy grande para que le pase algo.
-Atado o como sea lo llevamos-sentencio Percy.
Arthur no pudo decir casi nada, poniendo en vista que él ni de pie podía estar, y medio desmayado e inconsciente lo alzaron George y Charlie, repetía mucho el nombre del más chico de los varones Weasley. Decidieron que lo mejor era no usar la aparición, como lo recalco Hermione, sin entrar mucho en los recuerdos, dijo que el Señor Weasley podía sufrir una partición, estando así de débil. Entonces, entre Charlie, George y Harry lo sujetaron bien y se fueron por chimenea a San Mungo. Los demás se aparecieron, una vez que entraron, se encontraron que además de estar Harry, George y Charlie a lado de una camilla con un inconsciente Señor Weasley, estaban dos hombres, uno de ellos, era Kingsley.
-Mamá él es Sanador Declan…-anuncio a una muy asustada Molly.
-Buenas tardes Señora Weasley… -Shacklebolt hizo un gesto de saludo a los demás-… estoy por llevar a su esposo hacerle unos estudios y comprobaciones en un momento, pero…
-Pero, ¿Qué?-pregunto muy angustiada la pobre señora.
-Veras Molly… para ello estoy aquí, Harry me envió un patronus, antes que el Sanados Declan inicie con sus revisaciones, quiero hacerle unas pruebas a Arthur, para ver si no está bajo una maldición o... hechizado-sabía que era un momento difícil para la familia Weasley, Arthur era el cabecilla, sin ser el más autoritario, era muy querido y respetado por todos sus hijos y por la comunidad mágica. Por ello no podían descartar un ataque a él, ya que todavía había unos cuantos mortifagos sueltos y vengativos, Arthur como cualquier miembro de la familia Weasley estaban expuestos, por ello felicito a Harry por haber actuado tan rápido, ante la situación.
-Es-está bien…-dijo despacio, Bill la abrazo, no quería pasar por lo mismo nuevamente, sufrió mucho cuando Arthur le ataco la serpiente de Voldemort, los momentos que tuvo que quedarse esperando, mientras los Aurores hacían esos exámenes fueron muy duros para ella.
-Ya verás que todo saldrá bien mamá-Ginny se acerco a ella y la condujo a unos de los asientos del largo y casi desierto pasillo-ven, nos sentaremos y esperaremos juntos, ¿sí?
Harry sonrió a su novia y entro con el Ministro y la camilla del Señor Weasley por una de las puertas, asistió a sus cuñados y estos le respondieron el gesto, estaban poniendo la vida de su padre en sus manos.
-Por favor llámenme cuando ellos terminen… no creo que el Señor Weasley este bajo ninguna maldición, pero está bien prevenir-el Sanador Declan, era un hombre grande y con algunas canas, que parecía muy sabio, dio un simple saludo y se encamino hacia el otro lado del pasillo.
-Muy bien, esperaremos-dijo Percy sentándose con su hermana y madre. Los demás asistieron y miraron en silencio la puerta cerrada delante de ellos.
-¿Estás bien?-Fleur noto ido a su marido, ella estaba tan preocupada por su suegro como todos, el Señor Weasley desde el primer momento que Bill la había presentado en la familia, la había aceptado y había sido muy amable con ella.
-¿Mmm?... si… -sonrió tristemente y la abrazo, Bill tenia la mente en otro lugar.
-¿Y Vic y Dom?-pregunto Charlie.
-Los dejamos con mi hegmana Gabrielle… ella los adoga, no saben nada, no le digemos nada, quiegen mucho a su Abuelo Weasley.
-Sí, me imagino… eso está bien.
-¿Y Fred?-pregunto Ginny a su hermano y a su esposa.
-Lo dejamos con Veretty… fue muy amable al ofrecerse y quedarse a cuidarlo, igual pronto me iré a verlo-le respondió su cuñada, Fred II, hacía dos meses que había nacido, era muy pequeño, pero ella debía estar con George, su esposo no podía decaerse.
Luego de hacer los hechizos verificadores, un Kingsley aliviado les aviso que lo que tenía Arthur era una enfermedad, no lo habían maldecido, ahora quedaba esperar los exámenes del Sanador Declan.
Lugo de lo que fueron horas para la familia Weasley, el Sanador Declan salió de la habitación donde estaba descansando el Señor Weasley.
-Muy bien…-cuando le estaban por contar a la esposa de su paciente, esta se le acerco y le tomo las manos, sus ojos estaban cristalinos, seguramente la mujer había pasado por muchos nervios durante los exámenes, tanto de él como los de los aurores.
-¿Por favor dígame que tiene mi Arthur?
-El Señor Weasley esta pasado por una crisis nerviosa…
-¿Cómo?, mi padre es el tipo más calmado del mundo, lo aprendió a serlo conmigo y mis hermanos-dijo un Charlie muy cansado.
-Bueno lo que presenta síntomas de cansancio, su cuerpo esta exteriorizando los males que sintió… se que la guerra termino hace poco-miro a Harry primero y luego a los demás-… además tengo entendido que perdieron un ser querido… es lógico que su marido este en este estado…
-¿Por qué?-pregunto George que se había abrazado a Angelina, le dolía mucho esta situación.
-Su padre al igual que muchos de nosotros sufrimos muchos males, luchando por los nuestros… ahora que al fin hay paz, el cuerpo de su padre dijo basta… durante la guerra estuvo alerta y poniendo de si en ese momento, pero su padre se está poniendo grande…
-¿Es grave?-pregunto angustiada Molly.
-Depende de él salir, le di unas pociones para que la fiebre se mantenga a raya, que los vómitos sesén… solo de él dependa que se levante, porque el estado de inconsciencia seguirá si él así lo desea… lo que me tiene curiosos es… ¿Quién es Ron?
-¿Qué?-Ginny estaba agarrada de la mano de su madre y de Hermione.
-Durante todo el examen no paraba de llamarlo…
-Es nuestro hijo más joven Señor…-dijo muy triste Molly-… él… desapareció hace unos años atrás y desde entonces estuvimos muy angustiados por su partida…
-Oh… puede que sea ello que lo mantenga a ese estado, ya que su marido es un hombre fuerte y tiene las energías para salir de su estado, solo que él no quiere…
-¿Esto es por culpa de Ron?-pregunto angustiado y frustrado Percy.
-Puede ser un factor contribuyente-Percy apretó sus puños como algunos de sus hermanos, pero a Hermione le molesto aquello-lo que queda, es que él descanse.
-¿Podemos llevarlo?
-Sí, pero preferiría que lo hagan mañana, que esta noche este en observación.
Se despidieron del Sanador y se dejaron sentar nuevamente y Bill y Harry se ofrecieron a traer té para todos, ambos hombres se fueron a la cafetería.
-Es un idiota-salto Percy, Audrey se asombro, su esposo no maldecía, este se paro y miro a los demás-¡esto es culpa de Ronald!
-Hijo… no digas esas cosas-Molly se sentía muy cansada. Audrey viendo esto le estiraba de la túnica para que se vuelva a sentar junto a ella, ya que a ella le costaba más levantarse, debido a su gran pansa, su marido solo estaba preocupado.
-No, es un idiota, ahora papá está enfermo, es un…
-¿Un desconsiderado imbécil por dejar a su familia, Percy?-se paro Hermione, los demás miraron extrañados a la castaña, se había quedado muy callada desde que habían llegado a San Mungo, era las primeras palabras que pronunciaba. Percy la miro asombrado-pero tú lo sabes bien, ¿no?-estaba enojada, muy enojada, cualquiera podía decir algo, menos él. Percy también había dejado a su familia y en el peor momento, no podía estar culpando a Ron por lo que le paso al Señor Weasley, era una lástima lo que le pasaba, extrañaba a su hijo, pero no era culpa de Ronald el estado de su padre.
Percy abrió y cerró la boca como pez fuera del agua, Audrey insistía mas en que se sentara, George y Angelina le miraban cansados, todos lo estaban, y Percy había explotado por el peor lugar.
-Yo… yo…-Audrey al fin pudo lograr su cometido, sabía que para el pelirrojo era un tema muy delicado lo que había dicho Hermione, ella no estaba enojada con la chica, su esposo a veces podía ser muy temperamental-como todo Weasley-y se dijo llevar por su frustración.
-Disculpen-Hermione sabía que se había pasado de la raya, pero no dejarían que insulten a una persona que no estaba, por más que ella estuviere enojada con aquella persona, y culpándolo de algo que no era culpable, cuando lo dijo se dirigió a la Señora Weasley-… mejor me iré…
-Mi niña te puedes quedar-dijo amablemente Molly cansada.
-No, me debo ir, es tarde… cualquier noticia me avisas, ¿no?-le pregunto a su amiga.
-Sí, gracias por todo Herms-saludo Ginny, los demás hicieron un gesto con la cabeza, menos Percy.
Sabía que se había pasado de la raya, pero no se arrepentía, luego le pediría disculpa a Percy.
Cuando llegaron los demás, Harry se pregunto qué paso y noto que su mejor amiga no estaba.
-¿Y Hermione?-le pregunto a su novia cuando le paso el vaso de té.
-El idiota de Percy, trato de echarle la culpa a Ron de la enfermedad de papa-respondió cansado George, se tomo la cabeza y se despeino, Angie le acariciaba la espalda.
-¿Cómo?
-Sí, este tonto dijo que papá estaba así, porque Ron nos abandono, y ella le recordó que Ron no fue el único que se fue-Ginny se levanto y estiro las piernas, las tenia entumecida de tanto estar sentada, lo que su amiga dijo ni le inquieto, estuvo bien lo que Hermione dijo, así ponía en su lugar a su hermano-ya esta Perce, no te lo tomes así…-le palmado la cabeza cuando paso por su lado.
-Si hermano, te metiste con algo de ella…-trato de distorsionar la situación Charlie.
-Vez cariño, no te lo tomes así-le susurro su esposa. Percy se sentía fatal, no había pensado en lo que había dicho, lo entendió cuando Hermione le recordó su fatal falta, él no era nadie para estar reclamando nada.
-Hijo cálmate, nadie te esta reprochando nada, ninguno de tus hermanos están enojados contigo, Hermione solo actuó como buena amiga…-se levanto Molly, fue hasta la puerta donde estaba su marido y apoyo su frente-todos estamos preocupados Percy-volteo y sonrió maternalmente a su hijo.
Harry se acerco a su novia y la abrazo por detrás, ella apoyo la cabeza su hombro y exhalo grande.
-¿Se fue?-le pregunto
-Sí, creo que se sintió mal por lo que le dijo a Percy… y por haber defendido a Ron…-le miro intensamente, Hermione luchaba cada día para mostrarle a ellos que a ella ya no le importaba nada de Ronald, algunas veces los engañaba, pero otras veces, era muy notorio su miraba ida.
-¿A dónde vas?-Fleur no había dicho mucho, ya que estaba preocupada por el silencio de su marido, era extraño que él no haya dicho algo.
-Tengo que mandar una lechuza al trabajo, nada importante…-le dio un corto beso y otro a su madre.
Tenía que avisarle, tenía que lograr que vuelva, como sea, sabía que su padre se mejoraría si lo veía, si sabía que él estaba bien; como sea traería el trasero de Ron a Inglaterra.
Para cuando volvió, se encontró con que su mujer y Charlie, iban a llevar a Molly a la Madriguera para que esta descansara un poco, su madre había protestado mucho, quería quedarse junto a su marido, pero Ginny, haciendo notar su carácter demandante y maternal-muy parecido al de ella-le dijo que no le ayudaría a su padre, si ella se enfermaba también. Se quedarían Harry y Ginny, los demás vendrían por la mañana a relevarlos, junto con la Señora Weasley, que acordó dormir un poco, pero a primera hora de la mañana volvería a ver a su marido.
-Tenemos que avisarle…-dijo cuando los demás ya se habían ido. Él y su novia estaban sentados a lado del Señor Weasley, le permitieron estar en la misma habitación, con la condición que no molestaran o perturbaran el sueño del paciente.
-… lo sé…-Ginny sabía muy bien a quien Harry se estaba refiriendo, nunca sintió tantas ganas de pegarle a su hermano-…pero ¿Cómo?, no sabemos donde esta…
-Lo encontraremos...-el pelinegro le abrazo y sintió un poco de humedad en su túnica, Ginny estaba llorando, ella no era de llorar, sabía que la situación la superaba-… Hey… mírame-la chica le miro con sus ojos marrones nebulosos-… tu padre saldrá de esta ya veras, y traeremos al idiota de Ron… ¿sí?
-Sí, solo deseo que él se entere de la situación de papá, él lo admira y le quiere mucho…-Ginny levanto un poco la cabeza y se limpio las lagrimas de sus mejillas, aun con los ojos llorosos, se recostó nuevamente en el pecho de Harry- Es un idiota, Ron te pateare cuando te vea-Harry rio, mas no pudo, y abrazo nuevamente a su novia.
Luego de una larga siesta de ensueño, los dos pelirrojos se habían despertados, Ron relajado y más calmado, se logro convencer que solo había sido el susto, por ello se había puesto tan histérico, se tomaría los dias que Thompson le había dado, y una vez finalizados regresaría a trabajar nuevamente.
Pero igual en el fondo de pecho persistía esa opresión, como que aquello lo estaba avisando que algo estaba por pasar.
Volaron un largo rato, lo bueno de la zona en la que vivían, la población era escasa y de ellos la mayoría era mágica, era muy pequeña, pero eso ayudaba que los muggles y en especial los turistas muggles, no vayan con frecuencia por aquella zona, había hechizos en el aire que hacían que las personas no mágicas no quisieran pasar por allí; aun mas, considerando que la casa de los dos Weasley era la más alejada, ya que esta se encontraba a las orillas del mar. Por ello era seguro volar por los cielos de esa zona, claro que Hugo volaba con él y muy sujeto, ya que la mayor parte de la superficie por donde sobrevolaban era agua.
Ahora con hijo, Ron entendía la preocupación de su madre, cuando él y sus hermanos empezaron a volar, no quería que Hugo se cayera o lastimare, pero él no lo podía evitar, su hijo salió igual a él, el peque sentía amor por el Quidditch, pero lo que si le hacía sentir pavor era el gran mar que se imponía ante ellos, por ello cuando el peque quería volar solo, le dejaba, con la condición que no sobrevolar por el mar. Pero aquella tarde, volaron juntos en su Saeta de Fuego, al fin tenía una buena escoba, además que le serbia en el trabajo.
Cruzaron los cielos, hasta que el sol comenzó a descender, el agua verde-acuoso se mezclaba con las miles de pintitas de color naranja del atardecer, con las gaviotas que empezaban a regresar con la primavera recién instaurada. Hugo reía y le señalaba uno que otro delfín que saltaba entre el manto del mar.
Ron amaba esas tardes con su hijo, hacia que todo lo que paso, valiera la pena, porque eso hacia Hugo, hacia que él no sintiera culpa por haberse ido de su casa, hacia que él sea feliz.
-Paaaapa… vamoz a zeguid volando…-el pequeño pelirrojo estiraba del pantalón de su padre, que caminaba hacia su casa de playa. Ron rio, su hijo adoraba volar, pero se estaba poniendo de noche y debía ponerse a cocinar, lejos habían quedado los sándwiches del medio día, además que Hannah vendría a cenar con ellos.
-No peque, debemos regresar….
-Po' favod… po' favod… ¿zi? Un poquito maz…-Hugo corrió y se puso enfrente de él, junto sus manitos y puso carita de perro perdido.
-No me mires así peque…-este se paro, llevaba la escoba en su hombro, se agacho un poco-… yo también quiero seguir volando, pero debe cocinar, tu tía Han vendrá a cenar con nosotros, y le prometí una comida rica…
-… Mmm ezta bien, zolo po' que ez la tía Han…-su hijo se olvido de su pedido desesperado de seguir volando y empezó a correr hacia la casa… cuando se toparon con un pequeño cachorro-¡mida papi!... ez un pelito…
Era un pequeño perro salchicha, no debía tener más de unos cuantos meses, era marrón, y orejudo, cuando este se encontró con Hugo, empezó a jugarle, su colita no paraba de ir de un lado para el otro, y daba pequeños saltos cuando el pelirrojo se le acercaba, ladraba un poco y seguía a Hugo que le incitaba a que le siguiera. Ron nuevamente se paro, seguramente era un perro abandonado, no parecía enfermo o algo así, capas estaba perdido, o lo dejaron por allí. Noto que su hijo reía cuando el cachorro le seguía, Ron ya se imaginaba que iba a pasar despues.
-¡Mida papá es un pelito!... mida que bonito…-los dos, animal y niño corrían alrededor del hombre mientras este negaba con la cabeza, sabía muy bien que su hijo empezaba su juego de chantaje, eso no lo saco de él.
-Si Hugo, es un perrito… vamos que te tienes que bañar y ayudarme hacer la cena-Ron trato de hacerse el desentendido.
-Aja… pelo… pelo, milalo es muy chiquito… esta zolito y…
-Hugo, no-estaban en la escalera de su porsh, y el salchicha estaba revolcando en la arena detrás de ellos, sacando la lengua y ladrando entusiasmado con el niño.
-Pelo… pelo zeguro que no tene mamá ni papá…-este estiro del pantalón a su padre.
-Seguro que se perdió, ya encontrara a su familia…-Ron apoyo la escoba en la entrada y se sentó en uno de los primeros escalones, a negociar con su hijo era difícil, Hugo era testarudo, y no iba a dar el brazo a soltar.
-Ezta zolito… papi, no tene colar…-el perrito detrás estaba pansa arriba y sacaba la lengua, se había cansado de estar persiguiéndole, era muy gracioso.
Sabia, sabía muy bien, que se iba a repetir, sabía que si decía lo que iba a decir, no se iba a cumplir su mandato, además si Hannah veía al dichoso cachorro, ella se pondría del lado del pequeño.
-Hugo…-suspiro, adivinando la reacción de su hijo-… no podemos quedarnos con él…-su hijo agacho la cabecita, el perrito presintió que este estaba triste y se puso a sus pies, con sus patitas cortitas, logro pararse y apoyarse por las piernas del niño, este le acaricio la cabeza. Ron no podía ver a su hijo triste, era su punto débil, lo miro a él y luego al perro. Hugo no era un chico infeliz, salían al parque, volaban en escobas, jugaban al ajedrez o Snaps explosivos, iba a casa de sus amiguitos, pero en la casa, eran ellos dos solos, si contaban con presencia de Hannah muy amenudeo, pero Hugo no tenia lo que él tuvo en su infancia: hermanos, más allá que eran muchos y que casi todos le usaban como conejillo de india para sus locas ideas, al final del día, cuando todos estaban dentro de la Madriguera, se sentaban a comer ranas de chocolates o juagar una que otra cosa, Ron sabía que era genial tener hermanos, que nunca se iba a sentir solo. Y eso le faltaba a Hugo, teniendo en cuenta que para su hijo, eran solo él y su padre en el mundo. Hugo necesitaba un tipo de compañía que no sea la de un adulto, y ese cachorro no era un hermano, era un niño para jugar y estar con su hijo.
Pero si le decía eso a Hugo, sabía que su hijo lo tomaría muy bien, este cachorro podía venir bien para enseñarle un poco de responsabilidad al pelirrojo.-Se quedara esta noche, ¿sí? Luego mañana preguntaremos en el pueblo si a alguien se le pedio un cachorro.
-¿En zelio?-el peque levanto la cabeza y unas lagrimitas se notaron en sus mejillas sonrojadas, le dolió a Ron.
-Sí, pero solo por esta noche Hugo Weasley.
-Aja… vamoz pelito, te quedalaz en caza-Hugo no hizo caso a la mueca de disgusto de su padre.
-A no, él no entra…-antes que el niño replicara-se bañara primero, mira que detesto limpiar y tu quieres que este mugriento perro entre en mi sala-sabía que si alguno de sus hermanos o Harry lo escuchara lo cargarían hasta el día de su muerte por a ver sonado como su madre.
-¡Zi yo lo baño!
-Nop, señor, tú te vas a bañar derecho y ahora, yo me ocupare del pulguiento…-apunto al salchichas que lo miraba sentado en el porsh poniendo su mejor cara de pillo, ese animalucho ya compro a su hijo, sabía que estaba perdido.
-Muy bien, me voy unas horas y esta casa cambia totalmente…-dijo como saludo la rubia, Hannah tenía el don de no hacer un estruendo cuando llegaba por chimenea, y lo más curioso del caso era que no se le notaba rastros de cenizas, era muy pulcra.
-¿Qué lo dices por este saco de pulgas que tengo aquí?-Ron ya había bañado al cachorro con un simple hechizo, y se puso a cocinar una carne al horno con batatas y verduras, pero el animal no se había despegado de él, estaba sentado a sus pies y le movía la cola cuando este le miraba. No lo lograría con él, no le compraría tan fácilmente.
-Sí, pero mira que eres bonito…-la chica se agacho a jugar un poco con el can.
-Ya suenas como Hugo…
-¿De dónde lo saco?
-Lo encontramos en la playa, parece que lo abandonaron, está en buenas condiciones, y no parece mal alimentado, pero no tiene collar, intuyo que lo abandonaron hace unos dias, no sabes cómo devoro unos sándwiches del medio día.
-Ja, mira quién habla de devorar…-la chica le golpeo amigablemente el hombro y se puso a lavar las verduras, junto a él-así que dejaste que Hugo lo conserve…
-No, solo se quedara esta noche-miro la carne en horno.
-Si claro, por eso lo bañaste…-rio Hannah-hablando del peque, ¿dónde está?
-Bañándose…
-Te noto mejor, ¿descansaste?
-Sí, dormimos mucho, volamos también… estoy mejor…-sonrió agradecido por la preocupación de su amiga sabia que le había dado un buen susto a la rubia esa mañana.
-Me alegro, pero no te creas que sales ileso, me lo cuentas pero me lo cuentas Ronald Weasley-uso un tono autoritario, al pelirrojo le recordó a otra persona que lo regañaba así.
-Lo sé Hannah… luego, ¿sí?-ese luego, significaba cuando Hugo este acostado y puedan hablar tranquilos.
-Sí. Traje flan de caramelo…-apunto con su cabeza al recipiente que estaba en la mesa.
-Que bien, al peque le encanta…
-¿Solo a él?-levanto una ceja divertida.
Ron rio grande, Hannah tenía un gran sentido del humor, a veces pensaba que era una lástima que en sus tiempos en Hogwarts ellos nunca se frecuentaron, si estuvo en el Ejercito de Dumbledore, pero más allá de una que otra vez hablaron. La chica era una mujer muy activa, ordenada y madrugadora, no le gustaba mucho escribir para el periódico mágico, Hannah era mas de esas personas que le gustaban servir a los demás, era muy sociable y rápidamente se ganaba el cariño de todos. Era bueno tener una amiga así en su vida.
-¡Tía Hannah!... vizte mi pelito…-Hugo paso por alto la mirada de reproche de su padre. Este corrió y se sentó cerca de los adultos a jugar con el cacharro.
-Si Huguis, es muy bonito, quedo limpio porque tu papá lo baño-ella también paso por alto la mirada del pelirrojo.
-Zip, ahola puede quedadse dentlo…-rio grande.
-A mí nadie me escucha-susurro por lo bajo Ron derrotado.
Una vez con Hugo en la cama y el condenado perro en una colcha en el suelo de la habitación de su hijo, Ron y Hannah se sentaron en los escalones de la entrada de la casa con dos cervezas de manteca, a hablar.
El pelirrojo dejo que la brisa salada pasara por sus cabellos y respiro hondo, parecía que el que entro desesperado y blando por la mañana temprano a su casa ese día, fuera otro, ahora ya no se sentía así, seguramente fue el susto que se pego, pero igualmente, cuando estaba volando o cocinado y riendo con Hugo y Hannah en la mesa, esa punzada no se había ido en ningún momento de su cuerpo.
-Hoy me rozo una maldición acecina-lo soltó, la chica que estaba mirando al cielo, lo miro a él con miedo-si, lo sé… horrible, me salvo un compañero, pero Han yo ya roce muchas veces maldiciones así, esta no era la primera vez, pero me sentí… me sentí tan desesperado por volver aquí, estar junto a Hugo. Hacía muchos años que no me sentí así de asustado y temeroso.
-Ron…-Hannah quería decir algo, ella sabía que él se refería a sus años en Hogwarts, cuando luchaba a lado de Harry Potter.
-Sentía que si no volvía pronto algo malo pasaría, por ello llegue así esta mañana. Lo que no entiendo él porque, si yo ya no tendría que sentir miedo.
-Pero es normal el miedo Ron… además mas allá que miles de veces pasaste por situaciones así, no quita que te asustes…
-Si lo sé, pero ese presentimiento, ese no es que, que me exigía que volviera a mi hogar, no lo sentía hacia mucho, ese sentimiento que mi familia, mis seres queridos estaban en peligro… eso me asusto, me asusto no ver más a Hugo, que él se quedara sin mí, solo…
-Eso nunca va pasar, yo nunca dejaría que Hugo se quedare solo, lo sabes. Te asustaste, solo eso. El tiempo de V-Voldemort termino. Ya paso-apoyo su cabeza en el hombro de su amigo.
-Si… despues de verlo, de dormir un poco me sentí mejor, me siento mejor, solo que…-¿era bueno contarle que algo todavía le molestaba y que no sabía qué?, no mejor no, no quería que su amiga se amargara por él y sus recuerdos malos. Si, seguro que era eso, otro aniversario de esa fecha paso y con el vino un montón de recuerdos, y muchas cartas, que estaban en la comoda de su armario en su habitación. Los recuerdos lo acosaron y por ello sintió lo que sintió cuando esa maldición le roso.
-¿Solo qué, que Ron?
-No nada… ¿Qué es eso?-el pelirrojo trato de enfocar esa mancha negra que se acercaba en el cielo nocturno hacia la casa.
El pelirrojo se paro y trato de enfocar al ave que se acercaba cada vez más a su casa, la rubia miraba todo extrañada desde su lugar. Cuando al fin el búho marrón se situó en la barra de madera del porsh, Ron la reconoció y su corazón se paro, sabía que no era un ave del Ministerio, ni de Thompson, sabía muy bien de quien era aquel búho, por ello con dedos temblorosos se acerco al animal, éste espero que el hombre desatara la carta que su dueño le había encargado enviar. Una vez liberada la carta miro al pelirrojo cuestionando donde estaba su premio por haber cumplido su misión.
-Lo s-siento hace mucho que no tengo una lechuza, no tengo ninguna golosina…-Ron estaba pasmado, estaba turbado, sabía que Bill solo le escribiría si algo malo pasara. Hannah intuyo que aquella carta tenía algo que perturbaba a su amigo.
-Yo le encontrare algo para darle Ron… ¿sí?-se paro y le palmeo el hombro, este asistió medio ausente.
Una vez que Han estuvo dentro, con mucho cuidado saco el pergamino, tomo aire y se dispuso a leer la letra de su hermano mayor.
Ron:
Sabes muy bien porque te estoy escribiendo, algo malo pasó...
Papá está muy enfermo, él está un estado crítico, y lo único que coherentemente dice es tu nombre... así que no se qué harás, pero como sea resolverás tus cosas allí y traerás tu estúpido trasero a Inglaterra, te lo juro sino yo te buscare... mamá está muy mal, pronto ella no podrá con la situación, por favor te lo ruego, ven...
Mañana lo llevamos a la Madriguera… espero verte hermanito.
Con amor
Bill. W
Como pudo se sentó nuevamente en el escalón de su casa, su padre estaba muy enfermo, sino Bill no se atrevería a romper su promesa. Su padre estaba pareciendo una enfermedad de verdad, nunca en lo que él tiene vida su papá se había enfermado, jamás, la única vez que lo vio mal fue cuando Naggini le ataco, pero esto era distinto. Bill menciona que está en un estado crítico. Lo llamaba, a él, lo quería ver a él. Su padre lo necesitaba, y allí sintió aun más fuerte la punzada en su pecho, eso era, aquella punzada que todo el tiempo le estaba advirtiendo que algo malo estaba pasando, y algo horrible estaba aconteciendo. Ese sentimiento de estar en su hogar, era realmente su casa, su primer hogar.
-¿Ron, está todo bien?-Hannah había vuelto con unas galletas dulces para el ave, esta le dio una cuantas y dejo en la barra un plato con agua, para la lechuza.
-N-no…-este se levanto, no necesitaba estar pensando mucho, era su padre, no importaba un comino que le atrincheraren cuando llegara allí. Si llegaba a suceder algo, si su papá llegaba a… a… él debía verlo. Lo amaba mucho, él le enseño, lo amo, lo cuido y sobre todo: Arthur Weasley, junto a su madre, le formaron en quien era hoy él. No importaba lo demás.
Hugo.
Si importaba lo demás, e importaba más que su vida, su pequeño hijo, ellos no sabían nada de la existencia de Hugo, no saben nada de la que era su vida ahora.
Pero no por ello no dejaría de ir, si llegara a pasarle algo a su padre y él no lo llegara a verlo, nunca en su vida se perdonaría, jamás. No diría nada de su hijo, más allá que sus hermanos lo torturen para que hable porque no estuvo presente todos esos años. Iría vería a su padre, ayudaría en lo que pueda, pero no diría nada de su vida.
-Mi padre está muy enfermo-agacho la cabeza, Hannah lo agarro de su mano, y estiro de él para que se sentara junto a ella.
-Oh Ron…-para ella los padres eran muy importante en la vida, por desgracia su madre había sido víctima de la maldad y la sed de poder de Voldemort, ya que la habían acecinado por ser mestiza, fue una de las primeras víctimas, y hasta el día de hoy a ella le dolía la muerte de su madre. Si ella tuviera una segunda oportunidad de verla, sin dudarlo la tomaría.-lo siento muchísimo-lo abrazo, su amigo apoyo su cabeza en el hombro de Hannah.
-Hannah, debo ir… pero… pero Hugo.
-Ve, yo me quedare con él. Inventaremos algo, ¿sí? Ahora lo importante que debes enlistarte…
-S-si…-Ron sabia que debía levantarse y buscar algunas cosas, pero su cerebro no emitía las órdenes pertinentes para que sus piernas se movieran, está conmocionado por la notica, ni un refrió tuvo Arthur Weasley en casi 30 años, siendo algo increíble viviendo en una casa con 7 hijos que incubaron una buena proporción de enfermedades y lesiones.
-Vamos Ronnie, vamos que te ayudo.-su amiga se asusto, este estaba medio perdido, Ron no hablaba mucho de su pasado, ninguno de los dos lo hacía, sabían más que nadie que la muerte cambia mucho, y por ello dejaban dejado aquellos temas y se dedicaban a vivir en una cuasi armonía, tratando que los recuerdos del ayer, no se interpusieran en el hoy. Pero esto cambiaba mucho las cosas, él padre de Ron, era una figura muy importante en la vida de él, así como toda su familia, solo que el pelirrojo no estaba preparado todavía para que estos se enteraren de los últimos sucesos de su vida.
Hannah con ese cariño de amiga, lo ayudo a levantarse y juntos fueron armara una pequeña valija en un silencio compartido.
El peque dormía tranquilo, Ron lo miraba desde la puerta, el saco de pulgas estaba durmiendo también, parecía que este al igual que su hijo, no le costaba dormir pesadamente.
-¿Qué les digo?-Ron estaba asustado, por un lado por la salud de su padre y la de su madre, y por el otro, los años pasaron y así como él cambio, seguro que también lo hicieron ellos, ¿Cuánto habían cambiado, tanto como él?
-Nada. Si eso es lo que quieres tu-respondió sabiamente su amiga-tu ve a estar con tu padre, luego veras que harás.
Ron la miro confundido.
-Tú eres dueño de tu vida Ron, más allá de lo que paso, tú decidís si quieres formar parte de la vida de ellos, y ellos de tuya. Ve, yo cuidare a Hugo. Cualquier cosa que necesites sabes que estoy aquí, ¿sí?
-¿Qué haría sin ti, Hannah Abbott?-sonrió, pero la sonrisa no llego a sus ojos azules.
-Estarías perdido…-rio conciliadoramente y le dejo un momento solo a Ron con su hijo.
El pelirrojo no quiso acercarse por temor que el cachorro se despertare y su hijo con él, no le gustaba nada estar viajando sin dar un beso en la cabecita roja a Hugo. Pero debía partir lo más rápido posible, si todo salía bien, volvería pronto; vería sus padres, los tranquilizaría, vería los demás y nuevamente a su vida, con su peque.
Con un suspiro camino hacia la sala, donde Hannah tenía su mochila.
Una vez pasado la fatídica noche, al fin Molly pudo respirar tranquila cuando su marido cerca del medio día, fue trasladado por el Sanador Declan y unos ayudantes a su habitación, que previamente fue arreglada y ambientada por ella, si su Arthur estaba en estado de inconsciencia, prefería ella cuidarlo, y por gracias a Merlín, el Sanador lo entendió, ya que pensaba que Arthur saldría de su estado, si estaba rodeado de sus afectos.
Así que allí se encontraban todos sus hijos, con sus parejas, observando el tranquilo respirar del Señor Weasley, velando por que este señor tan alegre y optimista volviera a estar con ellos.
-Iré a preparar un poco de té…-dijo de pronto Molly, esperanzada que así podía ayudar un poco a sus seres queridos.
-Te ayudare mama-se levanto Ginny.
-No deja hija, quédate, quiero hacer esto- bien sabían los chicos, que cuando su madre quería preparar algo, era para encontrar un poco de tranquilidad para ella. Ellos asistieron, Bill se encontraba parado, junto a su esposa, Ginny estaba en la cama agarrando la mano de su padre, su novio apoyado en la pared cerca de ella, George y su esposa estaban sentados en unas sillas, junto a Audrey, y Percy y Charlie permanecían a su lado.
Cuando estaba llegando al primer piso, escucho como llamaban a la puerta de la cocina, ésta se apresuro, pensando que sería Hermione, ya que la chica todavía no había llegado, Molly estaba más repuesta, aliviada de que no le habían hecho nada a su esposo, pero eso significaba que Arthur estaba enfermo de tristeza, Ron hacía mucho tiempo no aparecía, y si una miserable carta al año, no les alcanzaba para saber de su último hijo.
-Querida que bue-la señora pelirroja quedo muda cuando abrió la puerta trasera de la cocina, ni en sus sueños más añorados, hubiera pasado lo que veía sus ojos, allí parado, mas grande y adulto de lo que alguna vez lo vio, estaba parado Ronald Billius Weasley.
-Ho-hola mamá-saludo con una sonrisa triste su hijo más pequeño.
El grito que dio, agradeciendo a todos los magos y santos muggles del mundo, dio la alarma a sus hijos para bajaran estrepitosamente de la habitación de su padre.
Cuando llegaron los primeros, los demás se chocaron con estos, que estaban como helados y al igual que los primeros, se quedaron en estado de shock: en la puerta de la cocina de la Madriguera, Ron Weasley, -su hermano desaparecido-estaba siendo apretujado hasta el último gramo de oxigeno en su cuerpo por Molly Weasley, despues de 5 años.
Hola, ¿Cómo están? Espero que bien, ya a estas alturas saben que trato de estar al orden del día con mis historias, pero no se puede todo rápido, además que sume esta historia, pero me gusta mucho, un Ron mas cariñoso y buen padre, en muchos fics lo muestran inseguro y con miedo a las responsabilidades, pero sabemos que él no es así, por eso, por mi cariño por el personaje de J. K. Rowling, por Ron Weasley, escribo este nuevo Fic. Gracias por los Reviews, significa que leyeron y algo les gusto, eso me pone muy contenta. Bueno a responder los comentarios.
Fabi A. Cullen: Si, ¿viste? Que mal, nop, Jane no es hija de Hermione, es una niña del jardín de infante de Hugo, nada mas. Espero que sigas leyendo la historia, un beso.
Soffi: gracias, espero que sigas leyendo, besos.
Phoebe: gracias por comentar, ¿te gusta?, entonces nos leemos la próxima, ¡un beso!
PEPITOPULGARCITO: hola, ayyy me siento alagada, gracias por leer mis historias, yo ya estoy encantada con Hugo, je… bueno nos leemos la siguente vez, ¿si? Un besote.
Fatti73: si siempre son las madres, pero en este caso quise hacerlo de esta manera, la idea salió de la escena de la peli, donde Ron tiene abrazado a Hugo, si Huguis tiene madre, pero no es Hermione, ya van a ver mas adelante. Nop Jane, la compañerita de Hugo no es hija de Herms, no es relevante en la historia. Y eso de volverá Inglaterra, espero que te guste capitulo entonces. Besos, escribirme así se si te gusto.
