Los personajes son de Capcom, no míos, esta historia fue escrita para pasar el rato y no aburrise

CAPITULO 2

RECUERDOS


Corrieron y se ocultaron ya que habían divisado el tipo que necesitaban para que les diga donde estaba el laboratorio, entró por una puerta blanca que decía "comedor", sería muy fácil.

-Mira debemos...- no termino en decir que Helena pateo la puerta con su pierna sana y apunto, él gordo anciano de baja estatura y calvo se levantó de la silla tirando su plato de comida.

-¡De rodillas, de rodillas maldito infeliz!- grito Helena apuntándolo mientras obedecía. Leon le siguió apuntándole del otro lado

-Ahora nos dirás donde coños está el laboratorio-le dijo Leon

-¿Quién carajos son ustedes para decirme que hacer?-les desafío el gordo asqueroso con aliento a tabaco que a Helena le repugno haciendo una mueca de asco.

-Dinos donde esta y saldrás de esta-le dijo Leon amenazándolo

-Contéstenme, ¿Quién ca...?-no termino de decir que Helena le hizo una llave de brazo terminando detrás de él y coloco el cañón de su pistola en su mentón acercándose al oído le dijo

-Soy la que te volare la cabeza si no cooperas-le dijo con odio

-Ayyy, vale, vale, vale les diré...esa laptop de ahí...tiene toda la información que necesitan pero por favor no me mate, suelta maldita perra me lastima- dijo el gordo miedoso, Leon se dirigió a la mesa donde él estaba, saco la comida que había tirado del susto que le dio su amiga al pobre infeliz, busco y nada.

-¿Que sucede?-le pregunto Helena

-No puedo acceder a los archivos- le contesto con el ceño fruncido, Helena soltó al viejo tirándolo al piso y se acercó diciendo

-Cuídalo yo me fijare-Leon se alejó y levanto al tipo bruscamente de la camisa y lo sentó en una silla en medio del comedor apuntándolo con el arma, este tipo era de aspecto asqueroso, bruto, fanfarrón, su aliento era a tabaco inmundo mezclado con alcohol, su respirar pesado, era de baja estatura y gordo, tenía una gran pelada y a los costados pelo que le quedaba peinado perfectamente con gel, vestía una camisa roja abierta en el pecho y unos pantalones y zapatos de vestir, tenía pinta de adinerado pero seguro que era solamente un idiota que acompañaba al terrorista solo por miedo y se aprovechaba de eso, Helena estaba fijándose como poder acceder.

Y de nuevo su vista se fijó a su trasero, bajo un poco su pistola embobado, el gordo aprovecho esto y con las manos detrás de la espalda saco su celular y marco el número de su jefe.


Del otro lado de las instalaciones subterráneas cerca de la ubicación de Leon y Helena se encontraba el villano sentado tranquilamente en su silla de cuero rojo con una copa de vino en la mano, un hombre se acercó y le dijo

-Señor su celular está sonando- entregando el aparato que emitía un sonido ensordecedor para aquel hombre, vacilo en contestar, lo tomo y pulso el botón, se escuchó nada del otro lado. Estaba a punto de cortar que la voz de su subordinado sonó del otro lado, hablando de una mujer.

El hombre dijo

-Que linda es tu amiga -lujurioso, Helena se dio vuelta viendo que un puñetazo daba en la cara de ese hombre.

-Cierra la boca, ¿Cuál es la puta contraseña?-le pregunto enojado Leon .Escucho una risa

-Está muy buena - dijo de nuevo provocándolo a Leon que estallo otro puñetazo, este con más odio haciendo que sangre saliera de su boca, apuntándolo, Helena quiso pegarle al tipo pero si seguían seguro que se desmayaría. Un odio sentía en ese momento, decía cosas de su amiga para que pierda la cabeza, era verdades pero lo hacías para eso, para que perdiera su la cordura y si seguía lo obtendría.

-¡Di la contraseña!- le grito furioso.

-De seguro que te la coges todo el di...-no termino que Leon le metió tres puñetazos y un rodillazo haciéndolo caer.

-¡Hijo de Perra!-dijo Helena con odio, fue hacia el tipo para darle una paliza pero Leon la detuvo.

-Déjalo, luego yo me encargare, di la contraseña-dijo más que furioso, el hombre que sangraba por la boca les dijo

-No pueden...entrar...porque...mi jefe...no quiere...jaja idiotas...nunca obtendrán...nada-entre jadeos agitado mientras se limpiaba la sangre e intentaba levantarse.

-Maldito gordo infeliz-le dijo Helena, cuando termino, sin que Leon llegara a hacer algo vio a Helena pegarle una patada en el rostro de ese tipo, también vio la sangre que salió por sus labios cuando la bota de Helena estallo con furia en su rostro. Su cuerpo cayo al frio suelo y de ahí no se movió

-¿Helena que has hecho?-le pregunto

-Era de mí de quien se estaba baboseando, no de ti-le contesto enojada, camino hasta la computadora para intentar sacar algo, la siguió

-De alguna forma le advirtió que vendríamos o ya cuando nos enfrentamos bloqueo todo...-dijo Leon sacando una conclusión

-De seguro, o quizá cambio la contraseña debemos...-no termino que unos tipos patearon la puerta dejando entrar a muchos de ellos ,no les dieron tiempo para nada, no tenían escapatoria, Leon y Helena quedaron de espalda mirando alrededor.

El hombre que habían visto con anterioridad cruzo la puerta, Helena le pareció algo raro, atractivo a decir verdad, con dos tipos grandes y musculosos por detrás se acercó.

Leon dio un paso quedando delante pero pegado al cuerpo de Helena y la sujeto por la muñeca, ella se escondió detrás de la espalda de hombre de su amigo, como si buscara protección

-Sr Kennedy...-dijo con enojo, inclino la cabeza y vio a una castaña que se escondía detrás de aquel rubio, sonrío.

-Señorita-termino con una sonrisa seductora a que Helena respondió ocultándose más detrás de Leon, tenía miedo, miedo a que esa sea la última vez que se vieran, que la tomen a ella y la usen, que la usen como un juguete sexual, que la tengan secuestrada en una celda toda sucia y cuando se le antojaba iba y le hacía cosas de cobarde o peor, otros más acompañándole .Esos pensamientos hizo que su piel se erizara, su corazón latiera a mil por hora y que su mano apretara a la de su amigo con fuerza.

-¿Cómo se las arreglaron para llegar hasta aquí? asesinaron guardias, burlaron cámaras, contraseñas, veo que todo esto no sirve de nada, sería mejor si suelto a unas de mis bestias jajjajaja-termino con una risa burlona que sonó muy estúpida. A Leon se le hizo conocido aquel rostro.

El hombre era grande y no tan musculoso, era de rostro fino y atractivo moreno con unos ojos verdes, su cabello era de color castaño oscuro haciendo que sus ojos resaltaran mas y era de la estatura de Leon, vestía una camisa azul y unos pantalones de vestir negro al igual que sus zapatos, un cinto negro con la evilla dorada, unas fundas para armas en sus hombros iguales a las de Leon y en su cinturón una enorme Magnum, además llevaba un reloj caro negro y dorado en la muñeca derecha con guantes en la mano.

-Muy gracioso amigo...-dijo Leon y atrás de él Helena, le siguió

-¿Que harás con nosotros? ¿Qué harás con el mundo?-le pregunto Helena enojada arrimando un poco su cabeza.

-Mira lindura, puedes acercarte, no muerdo-le dijo de forma seductora.

-No muerdes pero si matas-le contesto enojada.

-Tengo en mente algo muy divertido-les comento sádico

-Pero primero dejen sus armas en el suelo-les dijo amablemente con una sonrisa

-¿Y si no lo hacemos?-le pregunto Helena desafiándolo, el hombro dio un sonrisa de lado y saco su Magnum de la funda y a la misma vez todos lo que los rodeaban, Leon apunto al tipo y Helena se puso contra la espalda de Leon y apunto a los de atrás.

-Bájenlas o los llenamos de agujeros así de simple-Leon lo vio y pensó, no podían salir por ningún lado, estaban rodeados y ese hombre estaba muy cerca como para poder tirar una granada, un movimiento mas y estaba seguro que de un tiro le atravesaba la cabeza dejándole un agujero, bajo el arma al suelo pero Helena no.

-Ahora tu amiga-pero con odio y desafiante Helena lo apunto, quería matarlo en ese instante, no le gustaba perder, no, y menos con locos como el, sintió un peso en su pistola. La mano de Leon.

-Helena-Ella lo miro y con todo el odio del mundo la bajo.

-Así me gusta, que me hagan caso-le dijo el hombre

-¿Y ahora? ¿Vas a decirnos tu plan de científico loco? O seguirás hablando-dijo sarcásticamente

-Búrlate lo que quiera, veremos quien lo hace al final-Se le acerco y con una fuerza tremenda le dio un puñetazo al rostro de Leon haciéndolo caer al suelo.

-¡Leon!-le dijo Helena agachándose cerca de él y colocando su mano en su hombro, lo tomo del rostro y lo giro dejando ver sangre sobre sus labios, una ira interna y un calor se apodero de ella, se levantó y con todo eso le emboco con el puño bien cerrado un puñetazo en el rostro del tipo que casi cayó al suelo por no ser que se sostuvo de la mesa.

-Maldito hijo de perra, lo vuelves a tocar y te mato- le grito enojada, en eso todos los guardias se les tiraron encima sujetándolos, cada uno de un brazo, el hombre se acercó a Leon limpiándose y comenzó a golpearlo.

-¡No! ¡Ya basta déjalo!-siguió golpeándolo, uno detrás del otro venían golpe al pobre estómago y rostro de Leon, estallaban como bomba, escuchaba a Helena que gritaba que se detuviera, le suplicaba. Intentaba sacarse de los agarres de los guardias pero no podían

-¡Ya basta por favor, déjalo! por favor, te lo suplico, por favor basta, detente-suplicaba Helena mientras se desvanecía del dolor que sentía al ver el rostro de su amigo ensangrentado, haría cualquier cosa por él.

-Hare lo que sea por favor, detente-le dijo, el hombre se detuvo,

-Suéltenlo-les ordeno e hicieron caso, soltaron los brazos de Leon que cayó al suelo sin poder levantarse. La miro y camino hacia ella viendo a su amigo, la tomo del rostro con su mano entera y se le acerco

-Claro, acepto tu propuesta-le dijo mirado sus ojos

Lo último que vio Leon fue al hombre acercarse a Helena.


-La chica, ¿Dónde está?- preguntó su jefe

-Donde usted me ordenó- le contesto de mala manera el hombre moreno que hace poco había dejado a Helena en una habitación

-¿Y el agente Kennedy?- preguntó de nuevo

-Luego de darle una golpiza, lo deje en la prisión- contestó jugando con su magnum, sentado en una silla y con los pies en el escritorio

-Perfecto, y tu infeliz, hiciste bien en no darle la contraseña- le contestó al gordo de su subordinado

-Piers, ya puedes irte- le ordenó a su "guardaespaldas"

-Claro señor, gracias- le dijo parándose y caminando hacia la salida pero su jefe lo interrumpió

-Acuérdate de tomar tus antibióticos- le advirtió

-Si como olvidarme- dijo sin importancia agarrando una manzana que le habían llevado, paso por al costado del viejo calvo pegándole

-Ey… señor dígale algo- enojado espeto Ricardo.

-Déjalo- terminó

Se levantó con un dolor de cabeza inmenso, la noquearon luego de ver a Leon caer al piso.

Se encontraba en una habitación húmeda y sin luz, asustada intentó moverse pero notó que estaba atada a una silla, más temor sentía, recordó esos días de prisión con su hermana Deborah, fue una tortura, un trauma.

-¡No de nuevo! ¡NO!-gritaba, en eso escuchó unos pasos y el ruido de la puerta al abrirse, una luz y una silueta de un cuerpo de hombre.

-Leon-dijo sin dudarlo con una sonrisa, cerró la puerta y prendió la luz

No se lo esperaba, no era él, sino el moreno que la golpeó

-Te equivocaste- le dijo con una sonrisa

-¿Dónde está? ¿Qué hiciste con él?- preguntó enojada, se le acercó y se acuclilló muy cerca de ella.

-Tu amigo está bien no te preocupes lindura- le dijo tomándola del mentón

-Suéltame- le dijo con asco

-No te enojes, debes apreciar que sea yo quien viene a verte y no Ricardo- dijo riéndose mientas se levantaba, dejando su miembro delante de la cara de la castaña quien la corrió hacia un costado.

-Como sea, me da lo mismo- dijo mirando hacia abajo

-Jajaja no, no es lo mismo, yo no abuso de mujeres, sin embargo, Ricardo si, desde que yo entre aquí, lo hace con las prisioneras hasta con las chicas que trabajan aquí-le mintió sobre que abusa de las mujeres que estaban allí, solo quería intimidarla, dio un paso hacia atrás la miró desde arriba

-Pero me golpeaste, todavía me duele- le dijo mirándolo a los ojos desafiante

-Fue sin querer además tú también me pegaste, discúlpame, si te dolió - se disculpó con una bella sonrisa, que a Helena le pareció atractivo y raro.

-Ahhh entonces se te cayó el arma en mi cabeza sin querer, discúlpame por el malentendido-dijo sarcásticamente con enojo que él respondió lanzando una risa pequeña.

-Me llamo Piers, ¿Y tú?- le preguntó

-¿Y porque tanta presentación? Si de seguro me vas a asesinar- le dijo enojada

-Que humor mi amor- le dijo alejándose al lado más oscuro de la habitación sacando sus píldoras que debía tomar, en verdad no sabía porque pero su jefe desde que lo rescató le dio la orden de que las tome cada 8 horas, ni un minuto más ni un minuto menos.

-¿Porque las tomas?- le preguntó

-No preguntes si no te interesa- le contestó de mala manera guardándolas de nuevo y sacando su celular, fingía que miraba el móvil porque en verdad tenía la vista en esa mujer castaña, era una belleza, no había visto ninguna mujer en sus dos años, eran todos hombres en la base y además no lo dejaban salir y si salían fuera del laboratorio lo dormían y no sabía porque lo hacían, además de llevarlo en un auto blindado. Tampoco quería decir que nunca vio a una mujer, pero no recordaba mucho de ellas solo que el cuerpo del hombre y de la mujer no son iguales, estaba ansioso por conocer a una, y hoy fue el día.

Se veía tan frágil atada a esa silla, mirando a todos lados, miraba su cabello, era del mismo color que el de él, bajo más la vista y vio sus pechos que subían y bajaban, eran grandes, bajo más por su vientre plano hasta sus piernas, notó una venda blanca manchada con rojo ¿Qué le habrá pasado?

-¿Qué le sucedió a tu muslo?- preguntó con intriga

-No preguntes si no te interesa- le contestó con una sonrisa, diciendo lo mismo que él hace minutos, sacó una sonrisa y le dijo

-Si me interesa, por algo pregunto corazón- de manera… Helena no podía descifrar como, pero su voz era, ¿Sensual?, hablaba con tanta tranquilidad que le encantaba.

-Nuestro primer encuentro, uno de tus amigos me hizo esto- le contestó por debajo agachando la cabeza.

-Ohh, le diré entonces que no lo haga, de seguro te duele- le comentó cruel, volvió su vista a su móvil, un mensaje de Ricardo.

Un silencio quedó en la habitación, Helena examinaba la habitación para encontrar una salida pero con la poca luz no alcanzaba a distinguir si había algún conducto o rejilla.

¿Qué le estarán haciendo a Leon en ese momento? mejor dicho ¿Estará vivo? Se fijó en el rostro y se le vino una imagen a la cabeza.

-Me pareces conocido de algún lugar, tu rostro es…se me hace conocido ¿Alguna vez nos cruzamos?- le preguntó sin miedo

La miró dudoso, camino hacia ella deteniéndose delante y la tomo del rostro, vio sus ojos miel y de repente le vino una imagen de él sosteniendo una clase de arma, delante una mujer con vestido azul y una maleta gris, al costado de ella dos hombres enfrentados apuntándose con pistolas y más al fondo, ella que se acercaba apuntando a… ¿Su capitán?

-¿Capitán?- dijo, esa imagen le vino de repente haciendo que le produjera un shock, una tremenda punzada de dolor le dio detrás de la cabeza, su vista se nublo y comenzó a darle vuelta haciendo que se cayera al suelo

-Ey ¿Te encuentras bien?- le preguntó Helena, "¿Que estás haciendo? Tienes que aprovechar. Se dijo en su mente dándose cuenta que lo que hacía era estúpido, levantó su pierna donde tenía su cuchillo y lo desenfundó, debía tener cuidado, si se le caía perdía su única oportunidad. Lo dio vuelta y comenzó a cortar la soga que ataba sus manos, dirigió su vista a Piers que estaba tendido en el suelo sujetándose la cabeza gritando.

Le daba puntadas en la cabeza, como si estuviera recibiendo patadas en ella, una atrás de la otra y miles de imagen le venían a su mente de ¿Una guerra? ¿Monstruos? ¿Un hombre castaño musculoso? ¿Personas que se incendiaban para luego convertirse en…Capullos? ¿Qué era eso? ¿Por qué le venían de la nada?

Helena terminó de cortar una de las sogas y rápidamente comenzó a cortar la última que le faltaba, con cuidado para que no se lastimara, terminó y se puso de pie, buscando alguna salida donde la encontró, sonrió y camino rápido hacía ella, tomó la silla y se subió, quitó la rejilla y cuando se iba a meter dentro del conducto dio un vistazo a Piers que se regocijaba del dolor en el suelo, dudó, le daba lástima, mucha, vaciló, ¿Ayudarlo? ¿Por qué cuando vio su rostro se tiró al suelo? Recordó bien, era el joven que estaba con el amigo de Leon, que lo habían dado por puerto, ¿Qué hacía allí? ¿Por qué se pasó del lado de los malos? Se veía muy justiciero al perseguir a Ada.

No importaba, fue su decisión, las personas pueden cambiar de un día para el otro sin contar que la había atacado, se bajó de la silla y tomó el celular que tenía, cuando lo hizo Piers la sujetó de la muñeca.

-NO suéltame- le dijo tirando hacía atrás, con la poca fuerza que tenía la sujetó pero no pudo más y la soltó, Helena cayó al suelo y salió corriendo, se metió al conducto como pudo y siguió, debía averiguar dónde estaba Leon, con el celular de él quizá lo encuentre.

Su vista nublosa estaba desapareciendo, vio los pies de la mujer desaparecer por el conducto y sus ojos se cerraron y se abrieron de nuevo, pestañeaba y trataba de levantarse, arrodillado en el suelo puso su mano en su cabeza y la movió, su vista volvió a la normalidad y con lentitud se levantó, dio un suspiro. En ese momento no le importaba si ella se escapaba, si encontraba a su amigo y salían del laboratorio, si su jefe se enojaba con él por perderlos o si los dos agentes los asesinaban, toda la información estaba en el celular que la muchacha se llevó, lo que si le importaba era saber de porque esas imágenes le dieron a su cabeza y porque estaba tan mal por ellas, cuando se despertó estaba atado a una camilla recorriendo un pasillo blanco, recordaba que gritaba donde estaba y después de la nada misma su "jefe" diciéndole de cómo se llamaba y si recordaba algo.

Vagos recuerdos tenía, es como si hubiese vuelto a nacer, no sabía de dónde sacó la habilidad de usar armas, ni de la habilidad de combatir cuerpo a cuerpo, es como si fuese un robot ya programado para pelear y defender a los suyos o un bebé que nació adulto, ahora sabía porque esas ansias de conocer a una mujer y no saber cómo eran, como si fuesen un ser de otra dimensión.

Su pregunta más grande que se hizo en su cabeza era ¿Debía estar del lado de su jefe? Algo le decía que estaba mal los planes, muy malos y no podía hacer nada, sería una traición y eso no quería cometer. Quería saber muy bien el porqué de esas imágenes, de porque no tiene memoria de su vida, quien eran su familia. Quien es, eso es lo que busca, su identidad, y la encontraría, le preguntaría a su jefe o mejor se metería a los laboratorios y averiguaría de donde proviene su falta de memoria.

Mientras pensaba esto caminaba por los pasillos, se cruzó con un guardia y dijo

-La prisionera escapó, alerten a todos- y siguió, estaba dispuesto a encontrarse así mismo.


Bajo por el conducto al baño, primero se fijó si no había nadie en él, no sabía bien que hacer, no podía caminar libremente por ahí y no sabía cómo llegar ni dónde ocultaban a Leon, sacó el celular que le había sacado a Piers, no sabía porque recordaba su nombre, lo revisó y además de tener información tenía el paradero de Leon, encendió el GPS y se metió en el conducto, siguió el rastro hasta que llegó, miró por la reja y estaba arriba de Leon que también estaba atado en una silla lo típico de un villano, atarlos a sillas. Abrió la rejilla con cuidado y con sus manos en el borde del conducto se dejó caer sosteniéndose y balanceándose en ella, cayendo al frente de Leon que se dio un tremendo susto.

-Helena ¿Cómo lograste escapar?- le preguntó mientras ella caminaba hacia él y cortaba sus sogas.

-No hay tiempo para explicar, debemos irnos- le dijo apurada temiendo de que Piers haya avisado, de seguro ya lo hizo pero igual debía apurarse.

-Está bien, ¿Por dónde salimos?- le preguntó levantándose de la silla

-De nuevo por el conducto, esta llenó de guardias, sin contar que Piers ya sabe que escape y de seguro ya avisó a todos- le dijo tratando de subir

-Espera, ¿Quién es Piers?- preguntó, ¿Quién era?

-Emm, nadie, sigamos- le dijo tratando de hacerle olvidar, se le había escapado, no le contaría sobre la conversación que tuvieron y ni hablar sobre lo que piensa de él, estaba totalmente loca en pensar así del enemigo. Pensar que era bello, que era sensual y… ¡¿Qué DICES HELENA?! Se dijo en su cabeza de mujer, se comportaba como zorra en pensar así o mejor dicho, como mujer, si así, porque sea mujer no significa que no se pueda babosear con algún hombre, además en la agencia había cada uno, hermosos. Pero era raro en babosearse con un enemigo, con el que debes matar.

Se arrastraban por el conducto, buscando el laboratorio, a Leon le encantaba hacerlo, tenía una vista hermosa, el trasero de Helena.


Se dirigió hacia la sala de expediente, allí guardaban todo los archivos de todos los experimentos y proyectos del laboratorio, también traían de las demás bases ahí, toda la información de encontraba en ese cuarto que descuidadamente no tenía llave de seguro, tampoco contraseña y ni siquiera guardias, igual no importaban porque no sabían hacer bien su trabajo, dos o tres puñetazos y se rendían no tenían capacidad física, no sabían porque los contrataban.

Entró tranquilamente y comenzó a buscar, cada archivero tenía una letra del alfabeto, busco con la inicial de su nombre, nada, la de su apellido. Una carpeta amarilla con unos papeles dentro, cuando estaba por sacarla escuchó la puerta abrirse, se agachó y cerró el cajón con cautela y sigilo, en cuclillas comenzó a caminar por detrás de los archiveros, evitando a los ¿Guardias? ¿Qué hacían allí? Si les había ordenado a que patrullen, una luz roja y una sirena comenzaron a sonar evadiendo toda la base con un rojo escarlata, una voz masculina repetía que debían estar alertas y reportarse en la sala de seguridad. Algo hizo esa castaña, seguro liberó a su amigo y está corriendo como idiotas. Escuchó a los guardias que hablaban

-Uh, ¿Debemos ir?- preguntó uno de ellos, el siguiente le contestó de mala gana

-Obvio que sí, sabes que el general Nivans se enoja por todo, es insoportable, era mejor hace dos años cuando no estaba- esas palabras hizo que se enojara.

-Yo no sé porque apareció de la nada, ni lo conocía- dijo de mala manera

-Yo escuche que es un prisionero, de la guerra del 2012 en China, el jefe lo salvó de los restos de la base subterránea, solo eso escuche, no sé porque es tan importante para él, es uno más, pienso yo- le dijo con la voz baja susurrando, el amigo chisto

-Es un gran misterio que nunca nadie va a saber, mejor vamos antes de que venga Nivans a jodernos- terminó mientras se iban, escuchó los pasos y el cerrar de la puerta, se levantó y esperó un momento.

Escucharon una voz masculina que decía que los guardias y soldados debían estar alertas y reportarse en la sala de seguridad.

-Leon, hay que escapar, no podemos seguir- le dijo por mirando hacia atrás

-Tienes razón, es mejor irnos, busca una salida- le ordenó dándole la razón, Helena sacó el celular y buscó, encontró los mapas de las instalaciones y las siguió. Bajaron del conducto en la cafetería, cuando estaban por salir por dónde vinieron unos guardias entraron por la puerta.

-¡Oh Dios!- dijo Helena retrocediendo y pegando pique hacía la otra puerta de salida.

-¡Oigan esperen, deténganse!- les gritó uno de ellos.

Corrían sin parar pasando por puertas y habitaciones, por salas, la cocina y almacenes dónde guardaban la comida y bebida, llegaron hasta una puerta de frigoríficos

-No se abre, no puedo- decía Leon tratando de abrirla, otra salida debían encontrar, estaban en el pasillo cuando del lado izquierdo llegó Piers, sin dudarlo sacó su pistola de la funda y disparó, pegándole en la cerradura cerca de la mano de Leon.

-¡Corre!- dijo Helena y siguieron por el lado derecho, sintió una presión en su pecho por el miedo y mucha adrenalina, Piers corría detrás de ellos y no tenían un plan por dónde escapar, debía confiar en sus instintos, era una sola oportunidad, se equivocaba y era el fin.

-A la izquierda- ordenó Helena al ver que el pasillo terminaba y se dividía en dos, para que, no había salida, Leon frenó de golpe y cruzó hacía la derecha, dejando atrás balas en la pared casi dándole, se agachó y le hizo seña de que cruce. ¡Ni soñando! Apenas asomaba la cabeza y le daban un balazo en ella manchando toda la pared celeste de su sangre, negó. Leon sacó su pistola y asomó el cañón disparando para cualquier lado, en eso Piers corría y detrás de él lo seguían los guardias que se habían encontrado en la cafetería, cuando divisó el cañón retrocedió agachándose, los demás hicieron los mismo.

-Vamos Helena- le hizo seña, cruzó rápidamente y siguieron corriendo, una única puerta marrón era su esperanza.

-¡Que no se escapen!- gritó Piers y de nuevo los siguió apuntando y disparando, los agente corrían se agachaban y a veces pegaban gritos de sustos, cruzaron la puerta cerrándola a su paso, un conducto pequeño, una sala llena de basura, Leon dijo.

-¿Ahora…?- no terminó de decir la oración que Helena se tiró por el conducto, Leon la siguió después de procesar lo que había hecho.

.Aaaahh- gritaban Helena y Leon moviendo los brazos, no sabía dónde iba a parar pero era lo mejor, cayeron en un pozo enorme llenó de basura.

-Helena ¿Dónde estás?- preguntó Leon tratando de salir del lugar más asqueroso en dónde se había metido, vio la cabeza de su amiga haciéndole seña. Se le acercó y la tomó de los brazos.

-Leon… salgamos de aquí- dijo Helena mirándolo, vio a su amiga, el pozo estaba cerca del lago, un paredón cortó a la izquierda mostraba el final del pozo, una escalera más al costado ahí era la salida

-Mira, un helicóptero- señalo Helena, cargaba en él cajas de metal ¿Dónde las llevara? Se preguntó la castaña, subieron la escalera y una plataforma enorme llena de cajas de metal, guardias, pilotos y personal estaban caminando, sin contar helicópteros. Leon observó todo lo que había y se ideo un plan, se acercó a Helena y le dijo

-Mira, tú debes cubrirme hasta que yo prepare el helicóptero, es la única forma de salir de aquí, cuando te avise vienes corriendo y escapamos ¿Te parece? - le comentó el plan, Helena pensó ¿Por qué no ella preparaba el helicóptero y él la cubría? Mejor no negarse y salir de ahí, Piers de seguro ya estaba cerca de ellos, asintió y recargó su pistola, vio a Leon correr por detrás de las cajas y pelear con varios guardias en sigilo, subió al helicóptero.

Estaba preparándolo cuando un hombre se le acercó y dijo

-¿Tú no eres de aquí? ¡GUARDIAS!- gritó, Leon lo golpeó dejándolo inconsciente.

Escuchó el gritó de un hombre y su vio su cuerpo caer al suelo, los pilotos y los demás corrían mientras los guardias se ponían a cubierto y disparaban

-Idiota- dijo Helena colocando su rodilla derecha al suelo mientras que su pierna izquierda era sostenida por su pie, su mano con la pistola y disparaba, también a cubierto. Mientras cubría a Leon notó que las puertas de madera del edificio se abrían, una luz iluminó el suelo de material, Piers apareció con sus guardias, era una broma, ¿Tan rápido llegó?

Mientras caminaba lo veía a Leon en el helicóptero, no estaba Helena, ¿La habrán matado? Se preguntó un poquito preocupado, dirigió la vista en el borde de la pared y vio su silueta de mujer.

-Quiero a los dos con vida, vayan a buscarlos, no los maten- ordenó Piers a sus guardias que afirmaron, las alas comenzaron a girar, su comunicador sonó

Helena vámonos ya!- gritó, cuando lo escuchó se levantó y salió corriendo hacia él, Piers lo mismo. Miró hacía atrás ¿Y quién era? El moreno la perseguía corriendo rápidamente, mucho más que ella, corrió lo que sus piernas le permitían pero Piers se acercaba cada vez más

Leon comenzó a ascender, no tenía tiempo, apenas Helena llegara el loco que la perseguía se subiría o se colgaría, prefirió que lo haga ella.

Su corazón latía a mil por horas, la adrenalina le recorría todo el cuerpo, sus piernas se cansaban y Piers se acercaba a ella, la sujetaba del pelo largo y castaño que tenía y perdía, Leon no iba a bajar a buscarla, estaba segura, rezó por el salto que iba a dar.

Gritó y con el último esfuerzo pegó un saltó y estiró los brazos, sus manos tocaron el caño y se sostuvo fuertemente.

Piers dejó de correr de a poco y frenando lentamente viéndola como se sujetaba al caño e intentaba colocar una de sus piernas bien contorneadas arriba del frío metal, siguió con la mirada el helicóptero hasta que se perdió en la oscuridad de la noche y las nubes negras, dio un suspiro de cansancio, retomó su camino a la base, ya se esperaba un jefe molesto, una sala toda desordenada con la mesa tirada y las sillas igual, los gritos y quizá, algunos de sus guardias tirado en el suelo sobre un charco de sangre, mataba al que se le antojaba cuando se ponía furioso, suerte a él ni le levantó la mano pero si lo llegaba a hacer le mostraría que con Piers Nivans nadie se mete.


Jejeje perdón por las líneas, es que me encantan, además creo que es mejor así, separando los escenarios

¡Gracias por leer y espero sus reviews con ansias!

Nos vemos