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Notas | De ante mano me disculpo por la tardanza, no avisé más que por facebook que iba a estar un poco distraída, lo sigo estando, pero quería apresurarme por traerles el fic. Así que espero que lo disfruten muchiiiiisimo, si les gusta dejen un review, ya que veo que a mucha gente les gustó, estoy verdaderamente feliz. ¡Un beso!

Lia, sigue disfrutando tu regalo de cumple.


Fatherhood

El encanto del desengaño

Levi tamborilea sobre la barra del encargado del lovemotel. Eren está atrás, recargado sobre la pared, la boca roja como una fresa y el pecho subiendo de arriba abajo, su cabello se ha convertido en un nido de tanto que Levi lo ha jalado. El pelinegro se muerde el labio con impaciencia observando con enfado al joven que teclea detrás de ellos, sin dejar de dirigirles miradas sorprendidas. Para él un par de parejas al día no era raro, una pareja homosexual tampoco debiera serlo, tanto, pero si una que se viera así de desesperada, como si acabaran de decirles que solo les queda una hora de vida.

—Ya está lista su habitación, 105 en el tercer piso — les entrega una tarjeta de no molestar y unas llaves.

Levi las toma apenas se deslizan por el mármol verdoso, un hotel limpio hasta en el ambiente apestoso a lejía, no estaba mal y no podía importarle menos, lo único que necesitaba ahora mismo era tomar a Eren de las caderas y pegarlo a su pelvis una y otra vez, con ropa o sin ropa, pero preferiblemente sin esta. Se aleja mirando con desprecio al juzgador empleado y toma la mano temblorosa de Eren guiándola hasta los ascensores.

No tiene paciencia para esperar a que llegue la puerta se abra y los dos entren. Para su fortuna no tarda ni tres segundos en abrirse, apenas había tocado el botón cuando el elevador se apareció ante los dos. Jadeantes y necesitados de privacidad, Eren coqueteaba con la punta de sus dedos, llevándolos a su boca y besándolos mientras Levi posaba su mano izquierda en la parte más baja acariciando por encima de la tela, apretándola y soltándola en cuanto Eren le miraba con esos tremendísimos ojos verdes que le arrebataban hasta la consciencia, estaba buscando entre sus cejas algún punto que le dijera que lo besara con toda la pasión que guardaba. En esas estaba cuando la puerta se abrió.

—Por aquí, por aquí — suplicó Eren jalándolo, aún en su traje de marca o desnudo la figura se le marcaba con intensidad por los pliegues de la seda. Levi quería comerlo.

Eren llegó hasta la puerta a trompicones, no estaba demasiado lejos, chocó contra la madera como si estuviera llegando de una carrera de autos, las dos manos sobre la manija, las llaves en su poder recientemente arrebatadas de los fuertes dedos de Levi. Un temblor que venía desde su coxis y le picaba en los lumbares, las ingles temblorosas y los pies a punto de colapsar en el piso de alfombra verdosa. La puerta cedió cuando Eren estaba dando los primeros jadeos al sentir los labios de Levi contra su cuello.

Y sus manos astutas en el cinturón.

Se abre la puerta y se cierra en un instante. Levi la golpea con la pierna y recarga a Eren en la pared con una violencia innecesaria, jadeante y adyacente como un ángulo insano deja que le coma las venas del cuello con una desesperación frustrante, lamiendo la piel y jalando en las partes sensibles con los labios y parte de los dientes superiores. Eren deja que haga y deshaga con su cuerpo, sube la pierna hasta su cintura, primero una luego la otra hasta que el candado entre ambos colisiona y Levi arremete contra el aun con la ropa puesta. Baja la mirada por donde está el cabello negruzco del más pálido, le muerde y besa la oreja, el interior, el exterior, el cartílago y el lóbulo. Haciéndole gemir cuando sus manos buscan con desesperación un punto sensible en su nuca, algún lugar donde acariciar.

— ¿Listo bebé? — gruñe Levi cargándolo

—Iré al tocador — suplica con jadeos sobre la boca de Levi, Eren baja con suma dificultad de su improvisada carga que se suponía llegaba a la cama, Levi lo deja en el piso sin querer separar sus labios, ni soltarle de las manos, se tambalean un poco cuando la gravedad choca a sus pies y siente los últimos besos en la boca antes de retroceder con la cara vuelta un tomate.

Desconcertado, el pelinegro le deja hacer, moverse como quiera por la habitación, sacándose los zapatos antes de entrar a la puertecita del baño, desabotonando la camisa, de la corbata ya nadie sabe que pasó. Solo se truena los dedos, expectante, mientras camina hasta el acolchado colchón cubierto con cobijas de color verde, todo es verde en el hotel, hasta las almohadas y las lámparas. Le da un toque hospitalario pero bosque en el interior, como un musgo muy verdoso, las ventanas están corridas y el sonido de Eren tras la puerta de color blanco es intenso y desesperado.

Se sienta en la orilla de la cama, sin saber si debe quitarse la ropa o dejarla puesta, poco importa ahora, igual terminará sin ella. Se muerde el labio.

Eren mira por encima del tocador, tantea las cosas mientras se pone agua en el rostro y se saca el pantalón, afuera hay un hombre sobre la cama que está loco de necesidad por embestirle como animal, y él quiere de verdad hacerlo, le quema tanto la sensación que se acalora solo con imaginar su cuerpo, la camisa abierta, los abdominales que ya previamente había sentido, pero no necesitaba irse tan lejos, solo con sentir sus labios ya quería todo con él. Su corazón tamborileaba como loco, no podía perder más tiempo. Salir del baño, tomar la botellita de aceite de encima de este y enfrentarse con escudo y espada a la batalla.

—Mira lo que encontré — murmuró en ronroneos acercándose a la cama, la rodilla encima del colchón y se hunde como si fuera de plumas, las piernas abiertas alrededor de las de Levi que se deja caer con la espalda como tabla.

Su camisa abierta, no hay rastros de lo demás. Levi ha tenido la consideración de quitarse por sí mismo casi toda la ropa, en un intento desesperado de agilizar el procedimiento de la seducción. Eren le besa la cara, pega sus labios intensamente, en la comisura de la boca, saca la lengua y lame la parte suave de su labio superior, gime pegando las caderas. Levi mueve las manos de su espalda baja, acariciando muy detenidamente cada uno de los huesitos que conforman su columna hasta el resorte de la ropa interior, deslizándola por los redondos glúteos marcados y abundantes del castaño. Bajándola hasta que su miembro erecto rebota al exterior. Eren le muerde la mejilla.

— ¿Lo vamos a necesitar? — pregunta girando su cuerpo hasta dejarlo contra el colchón, arrebata la botella de aceite de sus manos, la deja en espera mientras termina de desabrochar cada uno de los demasiado pequeños botones de la camisa blanca del traje de Eren.

Eren echa los brazos al cuello de Levi cuando este apenas ha terminado de quitársela, arrancarla sin romperla y comienza a besar por debajo de las clavículas, dejando una hilera de saliva y cada dos o tres centímetros una marca violácea con puntillos de dientes. Eren rodea también las caderas del pelinegro con las piernas y entierra la cabeza en su cuello, lamiéndolo como si fuera una herida. Asiente repetidamente.

—Sí, si lo necesitaremos — admite jadeante, los ojos se le llenan de lágrimas placenteras cuando los pulgares de Levi rozan sus pezones —. Por favor se gentil con mi cuerpo.

Levi, ignora del sexo entre hombres, pero conocedor del sexo anal y guiado por el instinto animal encuentra con rapidez lo erógeno de los pezones del castaño, los frota suavemente y pone la boca alrededor de los botones rozados, sus labios sueltan el aliento caliente la lengua funge como succionador. Eren tira el rostro hacia atrás, y le da todo el acceso a Levi, colocando sus manos detrás de las rodillas del joven, abriendo las piernas para tener la visión completa del monumental trasero del ojiverde. Eren lleva el dedo a su boca.

Retoma la botella y la abre con la boca, llenándose los labios del aceite de durazno que Eren ha traído. Deja una cantidad espeluznante en sus manos y el resto lo desliza por la piel directamente, está frio pero huele bien. Eren gime y lame sus dedos, estratégicamente tiembla y mira a Levi, buscándolo desesperadamente entre sus pestañas. Tan lindo, tan lindo. Cuando pone el aceite sobre su piel, esparce todo y se concentra en el interior, los dedos llenos y envueltos, presionan con lentitud simultáneamente Levi se muerde los labios.

—Caliente — gime rápidamente cuando el primer dedo entra.

Eren quiere asentir y decirle que sí, que siga, que los meta todos, pero espera pacientemente y lleva sus propios dedos hasta la entrada, ayuda a Levi con dos de los propios, moviendo alrededor del agujero, relajando la zona y expandiendo con tijeras pequeñas, es demasiado apretado, no ha sido nunca utilizado para ese fin, la ansiedad se revela en la cara de los dos. Levi decide dejar de mirar con presión sus dedos, como si eso fuera a cambiar el momento en el que pudiera meterlo. Gruñe y va hasta el ombligo de Eren, lamiéndolo de adentro hacia afuera, generando círculos y apretando con su mano libre su pezón derecho.

— ¿Eren?

—Aún no — gimió sacando y metiendo los dedos, mordiéndose el labio —, espera un poco...

—No puedo esperar más — suplicó. Eren abría aún más sus piernas —, seré suave, así que déjame ser el que se abra paso.

Eren lo mira con sorpresa, pero sabe que está de acuerdo, saca los dedos de su húmedo interior, aún llenos del aceite que se confunde con el perlado sudor de su piel, piernas y glúteos. Eren procura cerrar los ojos, las luces están apagadas, sabe que a estas alturas de su vida es estúpido pensar en hacer el amor con las luces apagadas, sin embargo la luz que se filtra por entre las gruesas cortinas es suficiente, ilumina su cara y mantiene una chispa de lucidez en su cerebro. Apagar las luces es inútil e insuficiente, pero cuando Levi lo penetra con cuidado, ninguno de los dos puede evitar cerrar los ojos y echar la cabeza para atrás. El placer que les produce el agradable roce es demasiado intenso para dejarlo escapar por las pupilas.

El peso del anillo de bodas de Levi le pica a Eren cuando siente como se toman de las manos y sus caderas chocan más rápidamente, Eren aprieta con todas sus fuerzas los dedos de Levi mientras suelta el aire y deja que el miembro de Levi lo abra, derramando liquido pre seminal, deslizándose con ayuda del aceite y probablemente un poco de sangre. Eren jadea, su interior es sensible, su miembro está erecto y aunque quedó olvidado un poco no evita sentir la punta gotear semen blanco sobre su ombligo, llenándolo como una alberquita.

—Me corrí… — avisa Eren. Levi solo murmura ''Uh, ujum, ujum'' y sigue entrando hasta lo más profundo de su caluroso interior.

Cuando siente el vello púbico de Levi rozar su cuerpo, se da cuenta que están pegados como animales, aunque Levi lo penetra con repentina calma Eren levanta las piernas hasta sus rodillas, tanto como su flexibilidad se lo permita, está en sus veinte y puede darle a Levi poses sexys, tiene que hacerlo porque están aquí ya que descubrieron que se atraen como los polos opuestos de un imán, porque pasaron la mañana juntos y desde que se vieron fue como si hubieran necesitado tocarse, lamerse las bocas y curarse cada herida del interior. Levi arremete contra él y deja que Eren escoja la posición, pone más presión sobre su cuerpo y se deja caer.

Eren siente los pectorales de Levi contra sus sensibles pezones. Lleva sus manos hasta las nalgas del pelinegro y las aprieta, exigiendo más, más de su pene, más presión, más movimiento.

—Levi, más adentro — suplica Eren con la voz entrecortada.

Levi siente las uñas de Eren, las imagina un poco rojizas aunque sabe que son rosadas y perfectas, pero tienen la punta un poco larga y se entierran en su carne, obedece ni lerdo ni perezoso y comienza el vaivén buscándole la boca, los dedos, cualquier cosa que pueda lamer, degustar. Su corazón va a estallar, está haciendo el ejercicio de su vida, pues mueve a las caderas con ímpetu desconsiderado. Esconde a Eren mientras le besa su expresión, no quiere darle a entender que su delicioso amor lo está volviendo loco. Quiere gritarle, que lo quiere amar, que ojalá pudiera quedarse adentro de él para siempre, mudarse a su cuerpo, jugar con los mechones de su cabello café, lamerle las pestañas y morderle las orejas.

—Lo quiero de ti… todo — gruñe y se vuelve intenso.

Eren tira de él, lo jala, su cabeza golpea contra la cabecera con las fuertes embestidas de Levi.

—Di algo bebé… ¿Te gusta? — pregunta comiendo de su boca, mordiéndole el labio. Gruñendo.

—Ahh, ahhh así, ahí Levi — lo disfruta, se vuelve un poco loco sus manos están fuera del alcance, Levi las enjaula de nuevo entre las suyas y sus caderas se pierden la una con la otra. Hay un sonido sucio de golpeteo contra su trasero, le encanta.

—Bien cariño, gime.

—Mghhh…

—Gime bebé. Me excitas.

Es la primera vez y abre los ojos de lleno para admirar al dios griego que tiene en frente.

Es decir, es atractivo, es hermoso, tiene un cuerpo delicioso, un miembro viril favorecido, jadea cuando Levi le pellizca los pezones y esparce más de su semen por el vientre del chico. Es caliente y sudoroso, pálido como nadie más. Eren espera a que le coma la boca de nuevo. Quiere montarlo, pero sus caderas no resisten más. No quiere provocarlo, pero se muerde los labios y Levi gruñe como el motor de un auto de carreras. Un corredor de autos, eso es lo que es, un abogado, un padre dedicado, condenadamente guapo, pero está casado.

—No pienses — pide Levi adivinando sus pensamiento, pegando las frentes la una contra la otra —, estás haciendo el amor conmigo, ahora mismo. Mírame a mí.

Como dice todo sin que se le corte la respiración.

Pero claro que se le corta, cuando Eren comienza a regar besos por su nariz y sus mejillas, incluso en los pómulos y saca la lengua como un perrito sediento, la saliva corre por su labio y es deliciosa tanto que Levi quiere lamerla y tomarla, beber de sus labios, Eren clava sus dedos en su cabello, jala de su cabello y muerde su labio, a lados contrarios. Está gimiendo con fuerza.

''Gmmh, nnngh, aghh'' cada uno de sus sonidos lo complace, le da la fuerza y le excita extraordinariamente. Toma de sus caderas para seguirlo penetrando, olvidando todo, sumiéndose en el placer carnal que le produce, sin detenerse a pensar en la hora, en que se acaban de conocer, que no usa corazón, que tiene una esposa. Nada de eso importa. Ni que tiene un hijo, Eren ahora mismo enfrente de él, con las piernas abiertas, las bocas pegadas, las lenguas jugando y los ojos fijos el uno en el otro es todo lo que necesita momentáneamente para sentirse en un paraíso destinado. El placer encontrándose directamente en cada terminación de su cuerpo. Le muerde el hombro.

— ¿Te gusta así bebé? ¿Te gusta cómo te cojo? — y es poético en su boca, porque tiene una forma de decirlo, encantadoramente seductora y casual a Eren se lo parece. Incluso hace que se retuerce debajo de su cuerpo, gime asintiendo, dándole lo que quiere y suplicando internamente por más.

No puede responder, siente los blancos dientes clavarse en su piel, al mismo tiempo la lengua que inyecta anestesia y rasga líneas largas en su espalda. Quiere llorar de placer.

Levi siente el orgasmo venir desde su columna, le burbujea en el estómago, no quiere frenar aun cuando ve a Eren azotando la cabeza lentamente y con los ojos en blanco, abre la boca para gritar. Y grita fuerte. A Levi le prende oírlo deshacerse en sonidos eróticos, en la forma en la que sus piernas chocan con sus glúteos como si intentara hacer que le cabalgara más rápidamente.

—Agh, Eren, Eren, eres impresionante — cae sobre su cuerpo, abrazándolo, abarcando todo como si fuera un niño pequeño, usando sus brazos como una prisión de su espalda y sus costillas, e incluso su aliento, jadea contra su cara, el sudor es frio pero el calor embriaga.

Se corre en el interior, Eren lo siente, el líquido espeso y abundante llenarle por completo, Levi no deja de embestir aun cuando su orgasmo está encima de los dos, su vientre golpea contra su miembro erecto y el solo sentir su ombligo, su piel y cada uno de los músculos haciendo fricción contra él hace que se venga por segunda vez, que el semen quede atrapado entre los dos, el pesado cuerpo muerto de Levi sobre el suyo, acariciándole las orejas aduraznadas y besándole la punta de la nariz.

Eren sigue hiperventilando, sonríe con los ojos cerrados.

Unos diez minutos después siguen costados, la cucharita de Levi en su cuerpo lo mantiene bajo calor constante, la forma en la que pega su mejilla a los omoplatos, justo debajo de sus hombros y besa con cuidado, las manos entrelazadas por encima del vientre de Eren, se encontraban debajo de las cobijas, un revoltijo de sabanas ya que cuando el sudor enfrió sus pieles necesitaban más que sí mismos para no congelarse, piernas unidas como una trenza pequeña de cuatro cabos, besitos repartidos cada determinado tiempo y los ojos cerrados.

— ¿Qué hora es? — preguntó Eren disfrutando la lluvia de caricias en su vientre y nuca.

Es verdad lo que dicen, el tiempo es un constante recuerdo de que están vivos y sigue corriendo, que por más que habían querido construir una mañana eterna, de amor jovial, tenían responsabilidades que cumplir. Levi había detestado esas palabras en cuanto salieron de la boca de Eren, le regresaron a tierra firme no solo por el mismo, por sus hijos y porque Eren quería ser responsable. En cambio él quería pegarse más como una lapa y construir una choza de almohadas alrededor de su cuerpo. Gruñó.

—Las 2:30 p.m. — explicó mirando el reloj de su muñeca. Un artefacto tan indispensable en su vida que se había convertido en una marca permanente de su piel, además de un tic constante para seguir su itinerario.

— ¡Tan tarde! — Eren se soltó rápidamente, saliendo de la cama como un conejillo de indias corriendo por un trozo de alfalfa —, tenemos que ir por nuestros hijos…

—No, no tenemos — Levi se hizo bolita en la cama, colocando la almohada encima de su cabeza.

—Sí, si tenemos — continuó Eren buscando en el tocador sus pantalones.

—No, puedo llamar a la niñera — Levi estiró la mano por encima de la cómoda a un lado de la cama, donde había dejado el Smartphone esperando por una pequeña alarma o al menos un mensaje de Hanji.

—No, nada de niñeras — murmuró Eren quitándole el teléfono celular y pasando su camisa y pantalón a la cama, dejándolo expuesto, listo y preparado para empezar a vestirse en cuanto lo decidiera —. Es el primer día de Erin en la escuela, una desconocida la asustaría.

—No, ella se ve como alguien independiente — intentó Levi nuevamente, igual Eren no tenía intenciones de detenerse en su camino a la salida así que comenzó a vestirse detrás de él.

—Que dices — se rio Eren con ligereza, con la voz de ángel y plumas que tenía, daba la intención de que su aliento iba a sacar flores de la nada —. Ya vamos, no me gusta llegar tarde.

—Pero si esta mañana llegaste jodidamente tarde — comentó Levi ajustándose la corbata y el saco, percatándose del desastre de aceite de durazno que había quedado regado en el piso. Dejó un billete de 20 dólares debajo de la almohada porque esa mancha sería difícil de sacar, él lo sabía.

—Eso fue porque me cayó encima una taza de café, por culpa de Erin, pisé un dinosaurio de plástico — explicó Eren acomodándose el cabello enfrente del espejo, con las mejillas aún sonrosadas y un ligero olor a cama, detergente y durazno sobre el cuerpo.

Miró detrás de él, Levi lo espiaba sin recato alguno. Avergonzado bajó la mirada una vez más para deshacerse de las mariposas que revoloteaban en su estómago cada vez que sus ojos se encontraban, la cascada de sensaciones que le pegaban en todo el rostro cuando sentía a Levi respirar cerca de él, o besarle suavemente. No podía acostumbrarse a la deliciosa sensación de su cuerpo cerca. Demasiado cerca.

—Tuve que cambiarme y poner a lavar la camisa…

—Lavar por la mañana — Levi levantó una ceja perfecta —, ¿Dónde estuviste toda mi vida?

Eren suelta una risa jovial, toca encarar al pobre empleado del hotel mientras salen de la habitación, recogiendo toda su cansada humanidad, tomados de las manos ligeramente suave, con el dedo meñique entrelazado como una promesa pinki, mirando sus pies mutuamente y sonriéndole a la nada. Como si acabaran de hacer una travesura, juntos, o una promesa silenciosa, un pacto que se sellaba con el coito y se mantenía mientras sus manos estuvieran juntas. Afuera el sol parecía brillar con mucha intensidad, incluso la suciedad de sus cuerpos sedientos de amor pasaba a segundo plano cuando salieron caminando del hotel, rejuvenecidos, como recién creados, o recién horneados.

Suben al auto sin soltarse a menos que sea estrictamente necesario, ponen el cinturón en su respectivo lugar, se miran una vez más, con una hilera de dientes blancos sobre los labios carnosos y abusados, pestañean tres veces o más y arrancan. El ambiente lejos de estar enrarecido es acaramelado, desprende azúcar de las paredes, la música en la radio una suave melodía que envuelve el Bentley de Levi y la forma en la que los dos se acarician y se sujetan de las manos, suspirando con cuidado de no quebrar esa paz interior. Ese amor a primera vista que ha sido consumado de forma tan violenta con sexo.

El amor puede ser violento.

La expresión del sexo puede demostrar el deseo profundo que nace desde el estómago y florece en el corazón, como el brote de una flor.

Cuando dan vuelta en la esquina apenas alcanzan a soltarse, repentinamente Eren había olvidado que en realidad el colegio era así de grande, tal vez en la mañana había llegado increíblemente tarde y se había perdido de muchos niños y niñas, además de padres, ingresando al colegio. Pero a la hora de la salida se resentía, su camioneta estaba estacionada ahí aún, en frente de la escuela, junto con una docena de camionetas, mamamoviles, coches, padres de familia atestando la entrada. Mucha gente. Levi aparcó lo más cerca que puedo, sin embargo aún estaban a unos veinte metros de la entrada.

—Hay mucha gente — murmura Eren quitándose el cinturón.

—Pues sí, es la hora de la salida para todos los grados.

El sonidito de las puertas abriéndose también marca un cierto rompimiento en el ambiente, algo que habían estado evitando. Ahora hay una gran cantidad de personas rodeándolos, esperando por sus hijos. Ya no podían tomarse de las manos y besarse las mejillas repetidas veces, ahora caminaban entre la gente uno al lado del otro buscando con la mirada la mejor manera de acercarse directamente a la puerta. Sus pequeños niños en este nuevo mundo de adultos eran entregados directamente en la puerta al padre responsable por la mismísima maestra, sin embargo no era raro de esperar que al ser el primer día estos padres y los demás se conglomeraran como si sus hijos fueran a desaparecer en un segundo. Eren inconscientemente sabía que él también estaba preocupado, las posibilidades eran muchas…

Las más graves: dejar salir a la niña sola.

Levi lo miró de reojo, la forma en la que se paraba de puntillas intentando visualizar a la maestra o cualquier otra pequeña que fuera idéntica a la suya, es decir a sí mismo. Levi suspira y le llama en el oído.

—Voy a acercarme por ese lado — murmura Levi indicándole, por una parte porque quiere sacar a Revi de la gente, y por otra para que Eren pueda tranquilizarse un poco. Que se dé cuenta que él está ahí y nada le va a pasar a su hija pequeña…

—Claro, claro — concede sin fijarse demasiado.

Levi se entromete entre las personas, se abre paso sin tocarlas demasiado, acercándose lo más posible hasta la puerta de la escuela, donde rápidamente visualiza a la maestra Petra. Entre sus piernas una niña pequeña sale corriendo, una niña familiar, con hermoso cabello castaño un uniforme hecho pedazos y los ojos verdes cual aceitunas.

— ¡Mamá! — grita sujetándose del muy alejado Eren.

Levi gira la cabeza a la maestra, ella le mira pidiendo disculpas con los ojos, de todas formas la niña ya se ha encontrado con su padre. Ahora Eren la carga entre sus brazos y la mima un poco, desafortunadamente la suerte a Levi le es inversa pues la maestra se entretiene hablando con uno de los padres y debe esperar, muy impacientemente que le entreguen a su hijo.

En la parte de atrás de la multitud Eren saluda a su hija como siempre, con efusividad y cariño, pero no deja de pensar en Levi, en ¿Debería esperarlo? ¿Qué caso tiene? A su alrededor, un murmullo brota y lo desorienta momentáneamente. Sabe que esa clase de cosas son comunes, porque ya ha llevado a su pequeña al kínder, sabe cómo es la vida en las escuelas sin embargo las voces siempre lo sacan de su letargo, son capaces de romper la felicidad en un segundo. Sin detenerse a pensar…

—¿Ya lo viste Rosette?

— ¡Claro que sí! Es guapísimo, como quisiera que mi ex esposo se vistiera como ese hombre… ¡Niños entren al auto!

Erin le habla a Eren, le llama, dice cosas pero Eren no escucha, se ha puesto tieso como un palo y no son las únicas mujeres que se han dado cuenta que Levi no es solo un hombre guapísimo, notan que tiene dinero, les encanta, son madres desesperadas, tal vez con una mala vida en sus hogares ¡y él había estado con ese hombre en un hotel! Le entra un pesar, recóndito e inmenso…

— ¡Seguro está casado! — murmura una mujer en un grupo de amigas —, tiene un anillo en el dedo…

— ¡Pero que padre tan dedicado!

— ¡Vaya que sí! ¡Venir por su hijo! Mira… que lindo, además que guapo ¿tendrá mi edad?

— ¿Mamá? — la voz de la niña por fin lo despertó de su sueño, abrió los ojos nuevamente y observó a su pequeño clon observándolo desde los brazos, la cara ligeramente preocupada ante la falta de reacción de su fuente de protección. Eren sonrió en respuesta.

—Vámonos Erin.

Eren se dirigió hasta la camioneta con el semblante tenso, siendo observado por su hija que no dejaba de preguntarse cuál era la razón de la desconcertada actitud de su progenitor. Ella bien sabía que él no la había tenido de forma literal, aunque este representara para ella una figura materna más que obvia. Eren estaba sumido en sus pensamientos, se terminó, se dijo a si mismo que ya tenían a los niños en brazos, aunque su estómago dolía por irse de la escuela sin despedirse de Levi Ackerman, él ahora estaba ocupado, también Levi. Y además bien lo había mencionado ese grupo de madres… Levi era un adulto responsable, con dinero, casado, él no tenía nada que hacer ahí, y eso le dolía. No sabía cómo asimilarlo.

¿Así de rápido terminan los amores a primera vista?

Levi toma a Revi de la mano, con rapidez, de reojo ha visto que Eren ya metió a su hija en el asiento trasero, se acomoda la mochila y deja que Revi entre en el Bentley, el pequeño le mira confundido pero acepta a esperarle con la mochila de patito adentro de colche, saboreando una pequeña cajita de leche con chocolate 'Espera aquí Revi'. Sale volando desde donde está el coche, no entiende hacía donde camina con tanto apuro, mucho menos porque cruza la calle sin siquiera fijarse en si los autos pueden aplastar su cuerpo, solo termina corriendo nuevamente hasta donde Eren está tomando la manija del coche.

—Eren — lo llama Levi jadeando, el castaño se detiene en el acto, los ojos de búho verdes abiertos de par en par —. ¿Te vas sin despedir…?

Evita su mirada.

—Te veías un poco ocupado — miente y luego baja la mirada —, además, los niños ya están aquí y pues…

Levi frunce una ceja, avanza dos pasos rectos hasta el castaño, no da crédito se sus palabras ¿Acaso no se ha dado cuenta lo serio que va? Está bien es un poco pronto para que Eren esté seguro, asume que es su deber darle esa seguridad. Por supuesto no se imagina ni un poco que tal vez haya pasado algo con el veinteañero que le haya hecho dudar en sus pasos, la forma en las que las mujeres hablaban su matrimonio, su figura paternal, su anillo en la mano. Eren carraspea cuando lo siente demasiado cerca.

—Eren… — suplica en voz baja —, ¿Me das tu número de celular?

Eren se petrifica en el acto, no sabe que decir o que hacer, baja la cabeza aún más ¿Es posible huir de la seducción de este hombre? ¿De lo mucho que le atrae? Es como si fuera imposible, un atentado contra su naturaleza. Sonríe internamente y externamente se refleja un poco, sus mejillas se tiñen de rojo, levanta la mirada y extiende la mano, deja que Levi le mire fijamente como endiosado hasta que pone su celular en la mano.

Eren anota el número y lo guarda con su nombre tras un segundo más. Levi se desliza cerca de él y toma el celular, pero no desaprovecha la oportunidad para susurrarle en la oreja.

— ¿Y mi beso de despedida?

— ¿Aquí? — Recobra esa actitud, la actitud de la mañana, los pestañeos —, ¿En frente de todos? Yo creo que no…

—Podemos decirle a Erin que nos haga casita - Levi se encoge de hombros y observa a Eren reír —, o podemos meternos en ese árbol de allá, justo atrás y besarnos un poco…

— ¿No tienes a Revi esperando en el coche? — pregunta Eren alzando las cejas, Levi ladea la cabeza, esperando la respuesta ansiosamente —. Vale te diré algo, ¿Vendrás mañana a dejar a Revi? — Levi asiente lentamente, frunciendo el ceño —, ¿Y a recogerlo también?

—Si…

— ¿Todos los días? — inquiere Eren mordiéndose el labio.

Levi asiente.

—En ese caso, mañana… te daré un beso de buenos días, y pasado mañana, y pasado-pasado mañana. Todos los días — le guiña el ojo y sonríe —, y todos los besos que quieras. Así que ven mañana, ten por seguro que te besaré.

Levi baja la mirada sonriendo ligeramente.

— ¿No estarás jugando conmigo?

— ¿No te conté cuando fui Gigoló en la preparatoria, verdad?

Levi levanta las cejas sorprendido.

— ¿Bromeas?

—Obviamente — suelta Eren con las manos sobre el estómago —. Dios debiste ver tu cara.

—Al menos has una cara menos seria cuando bromees — suelta Levi citando y sonriéndole abiertamente. Eren niega lentamente y se da la vuelta.

Eren abre de nuevo la puerta del auto. Le manda un beso ligero desde adentro, Levi sonríe internamente, su corazón late como loco mientras el castaño se pone el cinturón, se siente como un perro al que le han mencionado los premios de la caja de dulces. No espera más y corre hasta su propio auto con el corazón en un puño, ha sido una excelente mañana. Sin duda, la mejor mañana que ha tenido en días. Deja que Eren avance en su auto y luego él arranca. Quiere mandarle un mensaje desde ahora, en este momento, ya.

El castaño apenas y pudo dormir la noche pasada, tenía el estómago revuelto como si acabara de bajar de la montaña rusa o de la rueda de la fortuna, Erin en cambio dormía plácidamente en su cuarto mientras él se rodaba por la cama matrimonial de la habitación, había sido una noche como la que no había tenido en muchísimo tiempo, le dejaba toda la culpa a Levi, a la emoción de verlo al día siguiente. Aquello también afectaba aparentemente en el rendimiento de su trabajo, pues ahora después de pocas horas de sueño y una mañana agitada estaba sentado frente a su escritorio como recepcionista, con la computadora abierta en la página de la empresa. El manos libres en la oreja, y un montón de papeles regados por terminar.

—Te digo Armin — murmura hablando con el jefe de laboratorio de la compañía de seguros médicos Reiss —, ha sido de las mejores experiencias de mi vida…

—Se nota — ríe al otro lado del teléfono, a lo lejos las máquinas de investigación suenan.

Admira la concentración de Armin para estar atento a su relato y a los análisis clínicos.

—Es muy guapo.

—Suelen gustarte guapos, recuerdas a ese sujeto… Zeke, sí que era mayor para ti,

— ¿El profe de música? — pregunta Eren confundido, recordando a la perfección los gestos de aquel que fue su primer amor y acercamiento a la homosexualidad —, bueno, ese no es nada comparado con Levi, si es mayor, pero no es tan mayor… además es exitoso.

— ¿Cómo sabes? ¿Solo por lo que te ha dicho?

—Bueno busqué su nombre en google esta mañana después de verlo en el colegio de los niños — admitió Eren apenado abriendo la misma pestaña del buscador —, déjame ver…. Tiene una empresa, bufete de abogados, fundación de Asistencia Legal. Ya sabes un despacho de abogados, y es el dueño… además está en la NASCAR Xfinity Series.

—¿Qué dioses es eso?

—No tengo la menor idea — aceptó Eren suspirando, bajaba con la ruedita el mouse en las pocas notas que existían de Levi en internet —, he investigado un poco, es una de las sub series más importantes de la NASCAR, se hace con stock cars.

—Oh, Stock cars, a Jean le encantará… lleva como tres años intentando arreglar esa motocicleta con la que nos rompimos el hocico hace cinco años — se ríe como un soplido al otro lado —, no sé qué decirle pero no me quiero trepar en ella de nuevo, como que es de mala suerte.

—De todas maneras no tengo la confianza para decirle a Levi que arme tu moto. No es como si fuera un mecánico cualquiera — explicó Eren extrañado —, me dijo que le gustaban los coches, pero no me imaginé que fuera capaz de hacer un auto con sus propias manos para competir con él en la NASCAR.

—No creo que lo haga solo, debe tener un equipo.

—Quien sabe…

—No lo conoces lo suficiente para lo emocionado que estás — Armin chasquea la lengua con molestia —, además no creo que estés pasando por alto una de las cosas más importantes de todo este asunto… ¿Lo viste hoy, no?

—Después de dejar a los niños en la escuela — respondió Eren avergonzado —, nos besamos… un poco… en el coche.

— ¡Eren! — se rio Armin escandalizado, intentando reprenderlo pero sin conseguirlo—

—Solo fue un poco…. —se avergonzó el castaño repentinamente.

—Ya sabes, es casado.

—Él dijo que su esposa era una…

—Es lo que dicen todos los que quieren tener un amante ¿Sabes? — Armin habla con una sabiduría eclipsaste, por una razón él había terminado la carrera y Eren no. No pudo más que resignarse y admitirlo, tenía razón, los problemas con la esposa siempre eran las excusas ideales para conseguirse un plato de segunda mesa. A Eren se le estrujó el pecho con ese pensamiento —, ¿Ya la viste?

— ¿A quién?

— ¡A quien será! A la esposa de Levi, debe salir en internet… ¡Búscala en lugar de perder el tiempo!

Eren sintió una pizca de curiosidad, pero también se sintió atemorizado inmediatamente. Estaba por teclear el nombre de Levi nuevamente y buscar con detenimiento a la mujer con la que estaba casado, a ver si de casualidad había alguna foto por internet o lo que fuera para guiarlo a más información, sin embargo cuando estaba por teclear el apellido por primera instancia un menú de nombres se desplegó en el buscador. La mayoría eran hombres, pero resaltaba un nombre femenino. Al ojiverde se le clavó una flecha en el pecho, pues claro, la esposa debía tener el apellido Ackerman. Pinchó el enlace.

—Nanaba… — murmuró Eren extrañado acariciando el nombre —, no puede ser.

—¿Nanaba Ackerman? — Preguntó Armin como si comiera un sándwich —, ¿La diseñadora de modas?

— ¿La conoces? — preguntó Eren admirando las fotos de la mujer.

Tenía una belleza peculiar, el cabello rubio y corto, como el de una empresaria excesivamente dedicada y tenía un archivo adjunto a una página llamada ''Nani&Co'' Eren entraba en el enlace solo para descubrir que lo que Armin había dicho era cierto, la mujer tenía una empresa pequeña pero con cierto prestigio y muy exclusiva, era una diseñadora de modas. Guapa y exitosa ¿Cuál era el problema con ella? Se preguntó mordiéndose el pulgar.

—Es guapa — admitió Eren con el corazón adolorido —, pero bueno, Levi es gay… asumo.

—Solo lo dices porque te hace dormir por las noches Eren — se burló Armin al otro lado —, mira si dice que tiene problemas con ella por alguna razón debe ser, tal vez lo que me comentas, que los obligaron a casarse, o puede ser otra cosa… si piensas seguir adelante con esto pregúntaselo detenidamente. Ten fuerza de voluntad, necesitas saber en dónde estás metiendo la cabeza, ella es una empresaria, tu trabajas de recepcionista, las arenas son movedizas Eren…

— ¡Eren de nuevo usando el teléfono de la empresa en horas de trabajo!

— ¡Te llamo luego Armin! —Eren colgó rápidamente el manos libres y cerró la página para admirar a la hermosa mujer sonriéndole enfrente del mostrador —. Hola Frieda…

— ¿Cómo estás? Jaja, lamento haberte asustado ¿Tienes mucho trabajo? — pregunto la que en algún momento fue su ex cuñada, una mujer trabajadora y amable que lo había apoyado demasiado cuando Christa había huido.

—Parece que no es demasiado, lamento haberme distraído mientras trabajaba — se alegró Eren sonriéndole —, hablaba con Armin…

—Oh, ya veo… tu celular vibraba — le indicó ella orillando el teléfono un poco a su lado, la pantalla parpadeaba —, no te preocupes, yo no soy mi viejo, voy a pasar ahora y… ¿Qué tal está mi hermosa sobrina?

—Muy hermosa, y muy lista — sonrió Eren aliviado de hablar de su retoño —, ella es lo mejor del mundo.

—Me alegro de que te tenga. Bueno, ahora contesta ese teléfono…

La mujer salió de su vista, vestida como toda una empresaria. Eren se lo preguntaba, el futuro le pertenecía a las mujeres trabajadoras, con trajes sastre preciosos y pegados al cuerpo, cabellos arreglados y zapatos de tacón, era completamente hermoso verla y saber que eran buenas y exitosas, tal vez Erin también sería como su ex cuñada. Tal vez. Miró el celular de reojo, la pantalla seguía parpadeando. Guio sus manos hasta el artefacto y cuando lo tomó una sonrisa de dibujó en su rostro, comenzando en las orillas hasta mostrar toda la hilera de dientes de enfrente.

Levi tenía una particular forma de escribir mensajes de texto, como si fuesen emails empresariales, no había emoticones ni faltas de ortografía, tampoco casualidades en el texto, estaba meticulosamente cuidado para ser enviado.

''No trabajas los sábados ¿verdad?'' decía el primer mensaje, tenía un par de minutos ''Lo digo porque quiero proponerte algo, pero solo funcionará si tienes libre el sábado. ''

''Tengo libre el sábado, creo'' responde Eren tecleando con relativa informalidad '' ¿Por qué?''

Eren se muerde el labio, repentinamente y debido a la inexorable emoción ha olvidado por completo todo lo que había visto recién en la computadora, e incluso la ligera conversación con Frieda. Solo sonrisas y buenas caras era lo que lo acompañaba en este instante.

'' ¿Has ido a un restaurante de espadas? '' responde de inmediato.

'' ¿Quieres decir banderillas?''

Levi tiene de foto en WhatsApp una imagen de Revi jugando en un castillo de arena, con una pala pequeña en la mano, sonriéndole a la cámara, es un niño precioso y además idéntico a su padre. Verlo así a Eren le hace sonreír.

''No, quiero decir… espadas, espadas. ''

'' ¿Espadas? ¿Espadas Enrique VIII?''

''Jajaja'' el primer mensaje es una risa excesivamente casual ''Si, espadas Enrique VIII, espadas brasileñas ¿Has comido comida brasileña?''

''No, nunca, pero suena tentador…''

''Te invito'' los puntitos surgen de inmediato después del primer mensaje ''el sábado por la noche…''

''mmm, creo que puedo decirle a mi casera que cuide a Erin por este sábado'' Responde Eren pensando en la Sra. Kirschtein de inmediato, una mujer fiable con quien podía dejar a la pequeña sin riesgo de pataletas por la noche.

''Puedo llamar a la niñera…'''

''No, nada de niñeras'' Eren podía estar embelesado pero no estaba seguro de querer dejar a Erin con la desconocida niñera, secretaria, maestra, asiente personal de Levi.

''Es de confianza''

''No''

''Puedo ver ese puchero en tus labios, bebé'' llevó instintiva la mano al labio inferior solo para encontrarlo un poco expuesto debido a la insistencia repentina de Levi ''Está bien, entonces pasaré por ti el sábado a las 8:00 p.m. ''

''Estaré esperando…''

Efectivamente lo estuvo, pero no por mucho tiempo, solo lo que restaba de la semana y el eterno sábado por la mañana, día que dedicaba exclusivamente a su hija, se había convertido en un motivo de nerviosísimo, incluso cuando su casera llegó tocando el timbre con premura, media hora antes de la cita con Levi, lo que habían acordado. La señora Kirschtein, lo examinó, de arriba abajo. Odette Kirschtein había aplaudido cuando supo que su muy querido alquilador por fin planeaba dejar la vida solitaria para volver a salir con alguien, sin tener idea de si se trataba de un hombre o una mujer, ella solo sonrió, hizo que chocara los cinco con Erin y con él. Y Eren pudo sentarse en el reposette de la entrada esperando a que Levi estacionara abajo a las ocho, tal vez tocara la bocina del Bentley o mejor, tal vez traía otro automóvil.

—Estoy listo para bajar — murmuró a Odette que jugaba con muñecas —, ya sabes, lávate los dientes antes de dormir, un cuento y a la cama, a las nueve en punto jovencita.

—Si mami — murmuró Erin dándole poca importancia a las cosas.

—Llama a Jean si necesitas cualquier cosa — murmuró la mujer —, mi hijo el vago se la pasa pegado al celular, espero que sirva de algo, ya lleva dos años de maestría y no veo un avance en su vida.

—Déjelo ser — suplicó Eren tomando su saco —, la maestría es difícil. Se lo dice un veinteañero que no terminó la universidad.

Saltó corriendo hasta la puerta y la cerró con la pierna mientras se colocaba el abrigo, la bufanda encima, pues aunque no lo pareciera por la época del año estaba bastante frio, baja los escalones de dos en dos, admirando sus bien lustrados zapatos negros, se siente extraño en un traje elegante, a pesar de que suele usarlos siempre, no tenía la costumbre de hacerlo durante las citas, pero sabía que Levi había hablado de un restaurante elegante y tenía que estar acorde a la ocasión.

Cuando Eren observó a Levi recargado sobre el coche su corazón dio un nuevo vuelco, uno como el de los adolescentes cuando les duelen las barrigas, algo entre emoción y profundo anhelo acompañado de un sonrojo y sonrisa tímida. El Mazda del año reluce perfecto en la oscuridad, los colmillos blancos de Levi sueltan un brillo encantador al son de sus palabas '' ¿Estás listo?'' y Eren solo le planta un beso ligero en los labios, acariciándole las mejillas. Suspirando contra aquel rostro contrariado y ansioso, expectante de más, con los ojos medio crispados y febriles.

El trayecto hasta el restaurante es pacífico y risueño, envuelto en un halo rosáceo como pompas de jabón, enamorados, se sonríen mutuamente, acarician sus meñiques a cada alto y jadean en busca de una sonrisa comprensiva, conversación trivial y ríen entre suspiros silenciosos. Levi busca con la mirada las nerviosas manos de Eren y acaricia encima de sus nudillos a cada minuto. Aprovechándose de la enamoradiza sensación que le despertaba.

Se sonríen mutuamente, con todos los dientes, tomados de las manos. La luna en el centro del cielo, las estrellas, el auto estaciona y bajan al restaurant.

—Cuando dijiste restaurante de espadas no sabía que esperar, así que busqué en la net — explica Eren sentándose en la refinada mesa de mantel blanco, agradece haber usado un buen traje. El lugar es elegante.

—Espero que supere tus expectativas — sonríe Levi inclinándose enfrente

—Sueles superarlas — Eren ladea la cabeza suavemente, le sonríe cariñoso a Levi, oscilando en lo lascivo —, estaba muerto de ganas por salir contigo, de nuevo…

—Estaba muerto de ganas por verte. Una vez más — murmuró Levi sujetándole la mano por encima de la mesa, entrelazando cada uno de los dedos, como nudos.

—Te veo todos los días — respondió Eren riendo, a sabiendas que un beso en la mañana al despedirse no era suficiente, ni lo sería nunca, no cuando Levi desprendía ese aire necesitado efusivo.

—Me expresé mal, ansiaba salir de nuevo contigo, una noche… larga y tendida.

Levi era serio, callado, incluso inexpresivo. Por eso se sorprendía a si mismo cuando se descubría siendo demasiado directo con Eren, pero continuamente lo era, no daba lugar a la sobre interpretación, había llegado a pensar que incluso le gustaba decir esas cosas al castaño, verlo sonreír tras una alocada afirmación, era algo fabuloso.

—Caballeros, la cena está servida — un hombre de aspecto elegante se acercó a su mesa con el mesero que cargaba dos bandejas con ensaladas bien surtidas en verdura y fruta —, ¿puedo ofrecerles algo de beber?

— ¿Te apetece algo en específico? — preguntó Levi muy interesado en escuchar la opinión de Eren.

—Lo que tú quieras — respondió sin tener idea de que cosa pudo haber pedido.

—Denos una botella de borgoña tinto, Clos de Vougeot Grand Cru, de ser posible. — pidió Levi sin soltar la mano de Eren en ningún momento —, ligero, necesito manejar.

—Como guste señor.

Educadamente el hombre se apartó. Eren se dio un momento más para carraspear y analizar detenidamente el restaurante, con paredes de ladrillo rojo, mesas adornadas con canastillas de pan y velas, una barra de ensaladas para buffet, la colección de vinos y un par de personas regadas por el establecimiento no tan grande. Suave música. Sonrió complacido.

— ¿Bebes seguido? — preguntó Eren picando con el tenedor una zanahoria

—Nunca. Bueno, prácticamente nunca — tiró de su cabello echándolo para atrás y mostrando su perfecta frente blanca amplia, con unas cejas delicadas y delineadas. Perfectas —, pero pensé que te gustaría sentir el sabor de un buen vino francés en la boca, la ocasión lo amerita ¿No?

—Que considerado — Eren chasqueó la lengua —, supongo que si…

— ¿Te molesta? — pregunta Levi inclinándose, levantando una de sus maravillosas cejas.

—En lo absoluto — admitió.

Eren no estaba tenso ni mucho menos, de hecho la música lo relajaba, la protectora y engatusadora presencia de Levi le hacía sonreír, así fuera por tocarse las manos por encima de la mesa, o acariciarse la rodilla por debajo, no podía dejar de suspirar.

—Aquí está su vino, caballeros — el mesero volvió con una botella de vino que hacía honor a su nombre, llenó las dos copas y partió después de una reverencia.

Eren tomó el cristal y olisqueó la uva deliciosa, el olor que se mezclaba con lo dulce y agrio, pero cuando planeaba llevarlo hasta su boca Levi tomó su mano, acaricio su palma con el dedo pulgar, justo por encima de sus dedos, sonriéndole.

— ¿Qué? — preguntó Eren bajando la copa y regresándole el gesto con cuidado.

—Brindemos — sugirió Levi con el ceño fruncido —, ¿Por nuestra primera cena romántica?

Eren entonces tuvo fuegos artificiales en las terminaciones nerviosas. Levi lo asumió por la forma en la que se sonreían un poco, se sonrojaba, asintió mordiéndose el labio, habría deseado moverse hasta su lado y abrazarlo, tal vez depositarle una línea de besos en la mandíbula y el lóbulo de la oreja, no estaba conforme con solo poder tomarle de la mano y sonreírle, quería expresarle todo lo que le hacía sentir, su corazón, su respiración, hasta las terminaciones nerviosas de la cadera, la columna vertebral.

—Brindemos — asintió Eren.

Llevaron la copa hasta el choque mutuo mientras Eren tocaba con una punta de su zapato alguna parte en la pantorrilla de Levi, sonriendo con coquetería, luego a la boca, manchando los labios del tinte y tragando con dificultad por su desgastada garganta. El líquido tocando por dentro y escurriendo por su garganta, un delicioso sabor, acompañado de unos felinos ojos grises que manejaban a la perfección cada uno de sus movimientos.

La dinámica del restaurante era extravagante y desconocida al menos para Eren, Levi comentó que no solía venir mucho pero que reconocía el tratamiento. Los meseros salían cada determinado tiempo de la cocina cargando unas espadas con carne insertada en ellas, paseaban por las mesas ofreciendo a los comensales cortes de las diversas carnes, solomillo, pollo en muslos, costillas, filete, t-bone, lomo, o incluso piña cocida. Bañada en salsas, bien cocida, término medio, con queso parmesano, todo acompañado de las ensaladas.

—Se ve increíble — admitió el castaño cuando su plato rebosaba de carne de diversos tipos —, jamás me imagine que en Brasil comieran comida directo de espadas ¿No se lastimarán la boca?

— ¿Tú crees que lo comen directo de las espadas? — se rio Levi llevándose el tenedor a la boca —. Yo creo que se llama Espadas Brasileñas porque de ahí viene el concepto de la idea del restau…

Levi paró cuando se percató que Eren miraba con mucha fijeza el plato, además apretaba el tenedor con un poco de enfado. Tenía un mohín, un puchero, su rostro se contraía en un enojo adorable, tal vez por haberse burlado de él. Carraspeó lentamente, igual intentó calmarse pero fue inevitable, se percató de que Eren no solo llevaba feliz casi toda la noche, sino que por intervalos parecía perdido o extrañado, sus respuestas no eran muy largas y sus anécdotas cortaban por la mitad. Algo extraño estaba turbando la mente del joven, Levi llevó su mano hasta la muñeca de Eren para atraer su atención, alertado.

— ¿Eren? ¿Te pasa algo? — Pregunta preocupado —, sabes que puedes decirme lo que pienses. Yo hago eso, soy sincero como la mierda.

—Ya sé — admite Eren aparentando una sonrisa quieta —, no es nada…

—Si me permites ser sincero, de nuevo, desde aquella vez que la pasamos juntos, el día de la salida de la escuela te he notado un poco extraño — inquiere con voz monótona, intentando no revelar demasiado de su creciente preocupación —, al día siguiente incluso por la mañana estabas normal pero en la tarde me costó sacarte palabra. ¿Hay algo que te inquiete? Nos hemos visto todos los días y es lo mismo ¿Qué pasa?

Eren se muerde el labio, detesta admitirlo pero ya es lo suficientemente mayor como para darse cuenta que hay algunas cosas que no pueden pasar desapercibidas, una cosa es que parezca tonto pero otra muy distinta es que lo sea, le encanta Levi, le gusta demasiado, es solo que no puede evitarlo, cada que lo observa, que ve su mano y sabe que el anillo está por ahí escondido, tal vez de él, que los dos son padres que intentan ser responsables ¿Qué tanto va a afectar su relación esta vida que mantienen los dos?

—Nanaba Ackerman.

Levi abre los ojos como platos y rápidamente lo suelta.

—Estás casado Levi — farfulla Eren apretando las manos encima de la mesa —, sé que me dijiste que ella no te importaba, de verdad lo recuerdo, quiero creerlo pero hay algo de mí que me dice… que al menos merezco mucho más que esa pobre explicación.

— ¿Cómo supiste de ella? — pregunta Levi extrañado, tomando el vino por completo

—Si buscas tú nombre en internet…

— ¿Buscaste mi nombre en internet? — pregunta Levi soltando la servilleta con asombro y una pizca de molestia.

—Disculpa — dice Eren extendiendo las manos —, mira, mi ex esposa me abandonó ¿Sabes lo que es eso? No me importaba en lo más mínimo, pero soy cuidadoso con quien me junto… ella desapareció de la faz de la tierra para siempre, ni siquiera sé si está viva ¡No puedes culparme por detenerme a revisar quien eres!

— ¿Me abrirás un perfil policiaco? — replica Levi molesto, cruzando los brazos. Frunce el ceño y se despeje la cabeza —, de acuerdo, entiendo, lo siento… yo… debí considerar lo de tu ex esposa. Enserio.

—Lo siento también — repone Eren poniendo los ojos en blanco —, en realidad fui muy feliz viendo tu información de NASCAR, por alguna razón llegué hasta ella y bueno…

Levi se muerde la uña del dedo pulgar y llama al mesero, el hombre que escuchó un poco del jaleo se detiene lentamente para llenar las copas con el vino nuevamente hasta arriba. Los mira para asegurarse de que han calmado su humor y se aparta. Levi toma otro sorbo cauteloso y baja la mirada, decidido. Sabía que el tema no iba a aplazarse por mucho tiempo, pero tampoco pensó que Eren lo presionara para hablar de esa mujer.

—Ella es la madre de Rivaille — aseguró Levi conteniendo la voz —. Tiene más o menos mi edad y es hija de uno de los antiguos socios de mi padre, un socio mío de la fundación de asesoría jurídica.

—Sí, te casaste con ella por esa razón — responde Eren sonriendo a medias, recordando parte de la historia.

—Naturalmente — consciente Levi —, no había ninguna otra razón para nuestro matrimonio, ni siquiera nos conocimos mucho tiempo. Solo nos casamos y tuvimos un hijo, al principio pensé que con la llegada de Rivaille tal vez podríamos formar una familia y cambiar como miembros individuales, tenía esa esperanza, pero ella no… nunca tuvo la intención de ser una madre.

Entonces Eren debe llevar el vino a su boca, la tripa le ruje no sabe si es porque el ambiente repentinamente se ha enrarecido o porque súbitamente recuerda que cuando Christa supo que estaba embarazada dijo con toda seguridad que quería abortar, que lo haría así fuera clandestinamente.

—A veces las mujeres no toman a consideración los deseos de los hombres — complementó Levi.

Y tenía razón, no era algo contra las mujeres en general, teniendo en cuenta el millón de féminas que debía lidiar con hombres desobligados. Sin embargo había excepciones y era entonces cuando la igualdad de género se iba por el caño, porque ellas eran las que tenían el poder de decidir sobre la vida de un hijo. Porque ellas eran las que abortaban, o las que exigían una pensión. ¿Dónde quedaba la voz de ellos? En ninguna parte.

— ¿Por qué lo tuvieron? — preguntó Eren consternado —, ella no quería ser madre, era bastante mayor pudo…

—No, no pudo— Levi negó confundido, mirando al abismo —, me alegra que no abortara, estábamos casados, de haber sabido que sería una mierda de madre sin duda la habría dejado, o para empezar no la hubiera tocado. Pero decidió tenerlo, solo que jamás me dijo que no lo quería, hasta que ya era tarde…

El nudo en la garganta creció.

—Dijiste que… era una experta en hacer jaladas ¿A qué te referías?

Levi rio sin gracia y negó.

— ¿Pensaste que me refería a que me las hacía a mí, verdad? — De repente la comida había dejado de tener sabor, Levi apartó su plato —, me equivoque al decirlo así, ella no me hace daño a mí, porque básicamente me ignora. Pero a Rivaille, a él es a quien le hace todas sus mierdas y él no tiene la culpa.

El corazón de Eren se estrujó.

— ¿Qué…?

—Nanaba es una workaholic, los dos tenemos cierto grado de trastorno obsesivo compulsivo — Levi se señaló a si mismo intentando aparentar poca seriedad —, como te habrás dado cuenta…

—La verdad es que no — admite Eren tomándole la mano por encima de la mesa

—Es que me relajas — se encoje de hombros —, pero ella es distinta a mí, es una adicta al control y al poder con tal de conseguir el éxito de su empresa. Ni siquiera le gusta que la ayude con el trabajo, me alegro porque no me interesa, pero estoy cansado de esto Eren.

— ¿De qué?

—De todo — gruñe Levi soltándolo —, de tener que soportar ser el padre responsable de todo, de no tener el apoyo de alguien más y de no poder decirlo ¡Porque soy el hombre! ¿Qué clase de sociedad de mierda doble moral es esta? igualdad de género un huevo, nadie se preocupa por hacer valer mis derechos ni porque tengo una esposa desobligada.

—Levi tu eres abogado — imploró Eren en voz baja —, los derechos no se pida que sean reconocidos, se ejercen.

—Ese es el problema — reitera Levi —, hay como un millón de normas de apoyo para las mujeres y los 'malos' padres, en caso contrario la ayuda es mínima. No te digo que la necesite, sinceramente puedo llevar las riendas de mi hijo a la perfección y lo mejor, lo hago desinteresadamente. Pero Eren, te juro que cuando veo a Rivaille… sentado en el tapete haciendo un dibujo para su madre solo para que ella lo tome y lo tire a la basura. Quiero matarla.

Eren se llevó la mano a la boca ¿De verdad ella podría ser tan cruel? Cuando vio las fotos no imaginó más que a una persona exitosa y comprometida, pero tal como Levi lo decía estaba aferrada a su trabajo e imagen, ignorando a su hijo y su matrimonio. Si a Levi no le interesaba estaba bien, pero Rivaille era demasiado pequeño para desechar la idea de una madre.

—Él no tiene eso — Responde Levi como a sus pensamiento, un poco acalorado —, no tiene una madre que lo arrope, lo mime, lo cuide ¿Puedo yo ser su madre? Dioses, lo intentó, pero luego él la ve y ella falta a sus cumpleaños, lo ignora completamente ¿Qué es ella para él? Ni siquiera él lo sabe, la escuela no ayuda, pintan la imagen de una madre increíble, él no la tiene ¿Qué debería yo de hacer?

A este punto Eren sentía que estaba a punto de llorar, que Levi estaba llevando sobre los hombros una carga similar a la suya, pero mucho más indiscriminada, tal vez sin la ayuda de ningún familiar, incluso siendo juzgado por no poder manejar a su supuesta esposa, sufriendo en silencio por su hijo, con la masculinidad impuesta. El odio por una mujer que hace daño a su hijo, pero lo hace de una forma en la que no puede ser denunciada. Eren aprieta le mantel entre sus manos, sabe que está mal haber obligado a Levi a hablar del asunto si no se sentía preparado, pero esto le ha hecho ver muchas cosas.

Que el papel del hombre como jefe de familia está completamente desvalorizado y además ignorado por la sociedad.

Y que la masculinidad está impuesta.

— ¿Eren? — Pregunta Levi preocupado después de darse cuenta que el joven no le responde —, no quería bombardearte con ese… cuento de horror.

—No Levi, de hecho, te lo agradezco — le sonríe de forma angelical sujetando con firmeza sus dos manos las llave a sus labios para besarlas —, lamento haber dudado de ti, no tenía idea del infierno que estabas pasando, fue desconsiderado de mi parte, yo me he sentido de forma similar…

—Lo sé.

—Por eso déjame decirte algo, ser sincero — carraspea —, si tu hijo no tiene el cariño de una madre, déjame ser a mi quien se lo provea, si quieres el apoyo de una persona, permite que yo guie tus ilusiones. No te pido remuneración alguna, soy feliz quedándome a tu lado, Levi… no me importa ser tu amante, con tal de hacerte feliz, a ti, a tu hijo. ¿Te lo parece?

Cuando Eren terminó de hablar Levi tuvo miedo de inclinarse demasiado sobre la mesa y tirarla completamente, pero su necesidad por tocar aquellos labios de albaricoque delicioso que lo llamaban al mismo son que los ojos verdosos como esmeraldas resplandecientes debían ser amados, adorados y besados por él. Mientras tocaba su rostro con las palmas, le besó como sellando un pacto. Y por primera vez en mucho tiempo Levi consideró muy determinadamente el divorcio.


N/A: Menciono muy detenidamente que el discursillo que da Levi al final, obvio está fuertemente influenciado por mí y por mi forma de pensar, puede qu

e para ustedes pase desapercibido, pero para mí es de esas cosas que debe sobresalir. Con una fuerte carga, la desigualdad y el desprecio por los hombres ha crecido. Piénsenlo detenidamente.

Sin más, creo que este capítulo no supera las expectativas del primero, no esperaba nada de él pero les gustó a todas. Estoy muy muy feliz, espero seguir complaciéndolas. Por otra parte este fue mi primer lemmon en 6 meses, estoy nerviosaaaaaaaaaaaaaaaaa

Por favor díganme si les ha gustado.

Mil gracias por sus hermosos reviews, y por haber participado en la encuesta de '' ¿Quién es la esposa de Levi?'' y a mi hermosa Leslie por la portada que me regaló. Un abrazo enorme a todas.

Guests:

Guest: Vaya que si su atracción fue algo como una ola que no pudo detenerse por ningún medio posible, terminó en sexo y por supuesto mucho más. Aunque los niños no tendrán mucho protagonismo, si tendrán su papel importante. Mil gracias como siempre por leer y espero que te siga gustando. ¡Un abrazo!

Guest:¡Mil gracias por tu review!

Maria Unpajote: Que decepción tardarme tanto en actualizar, de verdad lo siento, pero mil gracias por tu review y por leer. ¡un abrazo!

Danny: Aquí la conti, espero que te siga gustando ¡un abrazo!

Guest: Por supuesto que si, como siempre atenta a sus peticiones. Un beso.

Elhy: ¡Gracias por leer! jaja si lo admito estos dos son demasiado sensuales para su propio bien, espero que te gusta el lemmon.

AliciaDice: ¡Tus reviews fueron escuchados! bienvvenido sea el lemmon.

LilySnape: Y me tardé demasiado, pero espero que cumpla con las expectativas, muchas gracias por dejar un review ¡un abrazo!

Van: Sabes que siempre les doy amors y felicidad, jajaja pero antes, gracias por leer y el review. ¡un abrazo!