Advertencias: Este fanfiction puede contener alteraciones en el cannon, no muy graves por que en realidad yo sé que ustedes desearon con todo su corazoncito que sus personajes no fueran vil mente asesinados por la pluma de Rowling. También contiene una que otra mala palabra LoL
Capitulo II
Propuestas que no se pueden negar.
Hermione miraba con una aparente tranquilidad toda la cocina, era quizá el cuarto más limpio de toda la casa. No había tanto polvo y el refrigerador estaba en servicio, la mesa y las sillas eran lo que dejaban mucho que desear. La castaña se pregunto cuanto tiempo llevaba aquel hombre sin tocar una escoba o incluso, su propia varita. Sin más que mirar, levanto la cabeza frente a ella Minerva McGonagall le dio una pequeña sonrisa de lo más forzada la cual no le trajo ningún buen presentimiento, intentó darle el mismo gesto aún que claro el suyo, más sincero.
― ¿Y que, acaso nos vamos a quedar aquí por siempre?― La fuerte voz de Severus Snape le hizo dar un leve salto en su asiento. Dumbledore con toda la tranquilidad del mundo había depositado una delicada tacita en la polvorienta superficie de aquella mesa de madera.
―El tema sobre tu condición lo dejaremos para después. En lo que me quiero centrar el día de hoy es en el porqué de la presencia de la Señorita Granger…― Severus arqueó una ceja mirando detenidamente al anciano director.
―Supongo que es esta enana ¿verdad? ― Tanto Minerva como la castaña habían fruncido el ceño, en el rostro de Dumbledore una pequeñita sonrisa apareció.
―Sí bueno, ella pretende tomar un curso de pociones avanzadas con el mejor pocionista de estas últimas décadas. A cambio claro de un completo y maravilloso servicio de enfermería…―Dumbledore entrelazo sus dedos, alternando su vista entre Hermione y Severus.
―No estas hablando enserio…―El moreno se recargo en el respaldo de la silla, el anciano mira cada movimiento del pocionista.―Albus, esta bien que no recuerde ni una mierda pero, no exageres. No estoy tan mal, no se me olvidara como respirar…―
―Son precauciones, Severus. El veneno de Nagini aún no sale por completo de tu sistema quien sabe que te pueda pasar, además es tu culpa, eres demasiado terco te pudiste haber quedado en San Mungo.―exclamó Minerva mirando con cierta sorna a Severus, como si parte de su desgracia le diera una gracia a la bruja.
―Oh por favor, no recordaba nada. Skeeter me asusto, comenzó a preguntar demasiadas estupideces y fue inevitable recordar como aparecer y decidí venir a casa.―esta vez Severus sonrió con sorna recordando como en dado momento había empujado a la rubia chismosa.
―Creo que nos estamos desviando del tema, pero ya llegamos a un acuerdo. ―Severus se giro contrario, esperando que lo que fuera a decir Dumbledore no fuera una de sus usuales chocheras― Hermione se quedará aquí hasta el inicio de clases, te hará las curas necesarias y cuidara de ti. A cambio la señorita pide un trato digno y clases de pociones…―
―Señor yo tengo que volver a la Madriguera, allí están mis cosas. No lleva mucho tiempo desde que llegue allí…― Hermione comenzó a alternar la vista entre todos, como si de un perrito perdido se tratara.
La idea de quedarse con su profesor no le molestaba mucho, el atractivo visual que posiblemente recibiría le permitía dar más razones por las cuales quedarse. Sin embargo, era más que obvio que si el hombre no lo había decidido por cuenta propia y se comportaba de forma tan inmadura y posiblemente 20 veces más sínico, irónico y grosero sería una estadía en el mismísimo infierno.
― ¡Oh, de eso no te preocupes!― La jovial voz de Dumbledore le llamo la atención de sobre manera, tanto ella como el pelinegro se giraron a verlo con una mueca de estupefacción digna de recordar.― Tus cosas ya están empacadas, le he pedido a Molly ese pequeño favor y claro le he dicho que estarás conmigo. El tema acerca del profesor Snape debe permanecer en absoluto silencio ¿entendido?― Hermione asintió mecánicamente intentando analizar como es que la excusa que estuvo a punto de dar se fue por el caño.
―Que quede claro que sólo he aceptado esto porque será interesante, y la enana es muy atractiva―Minerva comenzó a asesinar a Snape con la mira ante el poco educado comentario, mientras la castaña atinaba a ponerse totalmente roja.
―Hermione, querida ve por tus cosas a la Madriguera, lo más seguro es que ya estén listas.― Hermione asintió levemente sonriendo lo más convincente que podía, con el color rojo aún en sus mejillas Severus reía mentalmente sabiendo que era muy fácil atormentar a la muchacha.
―Tomate el tiempo que necesites, querida. La casa y yo te estaremos esperando con ansias…― La sugerente voz de Snape hizo que Hermione tropezara en el instante en que estaba acomodando de nuevo la silla, la castaña estuvo casi segura de que McGonagall había articulado "Imbécil" o un insulto más fuerte bien dirigido para Snape.
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Era un tortuoso sábado por la mañana, el viento helaba un poco la piel y en la casa de los Weasley todo mundo tenía hambre. El movimiento comenzaba a ser notable en la gran casa, en la cocina Ginny se molestaba en preparar la cantidad necesaria de huevos fritos y por otro lado, Luna Lovegood estaba preparando varias jarras, con leche y jugo de distintos sabores.
― ¡Que alguien vaya por Hermione!― El sonoro grito de Ronald Weasley se hizo escuchar por toda la plata baja― ¡Si la comida se acaba, no quiero que se esté quejando!
―Tan amable como siempre…―La desdeñosa mirada de su hermana menor le hizo callar, la joven pelirroja comenzó a repartir la comida de plato en plato.―Se útil y ve por Hermione, Sirius y Harry…
―Yo subiré por ellos, no tengo ningún problema…―Remus Lupin se levantó de su silla, cargando en brazos a un pequeño bebé de cabello azulado.― Guárdame un poco de comida…
―Por supuesto que sí, Remus.― Una vez que el castaño desapareció por las escaleras, Ginny se volvió asía su hermano con un evidente enojo― ¿Ves lo que haces, Billius? Sólo haces trabajar extra al pobre de Remus, pero ya veras…
― ¡Eres igual a mamá, él se ofreció amablemente!― Ron estuvo a punto de tomar el sartén que contenía una gran cantidad de huevo, cuando una cuchara le dio en la cabeza haciéndose sonar hueca.― ¡Oye, no te pases!
―Con lo que te he servido es suficiente, todavía faltan Harry, Sirius y Hermione. Y todavía tiene que alcanzar doble porción para Lupin.― Fred y George comenzaron a reír, mientras el menor de los varones Weasley se ponía del mismo tono de su cabello.
― ¡Pero miren quien apareció!― Molly Weasley comenzó a depositar varias jarras en la alargada mesa, mientras por las llamas de la Red Flú se extinguían y Hermione hacía acto de aparición ―Pensé que te quedaría ya haya, esta apunto de mandar tus maletas…
― ¿A dónde fuiste? ― pregunto Ron con la boca llena de comida, Hermione le dio una rápida mirada y negó imperceptiblemente.
―Eh, no. El profesor Dumbledore me mando por mis cosas, es que aún esta bastante ocupado. Al parecer no nos quedaremos en Hogwarts…―Hermione comenzó a maquinar lo más rápido posible, ideándose la perfecta mentira.
― ¿De que hablan?― Esta vez, Sirius y Harry habían hablado al unísono recibiendo las miradas de todos en el comedor.
―Hermione no pasara las vacaciones con nosotros, pero anden, anden, tomen asiento que la comida se enfría.―Sirius no dudo ni un momento en sentarse y servirse de una vez, mientras Harry Potter apoyaba un brazo en el respaldo de la silla y miraba a Hermione con cierta sospecha.
― ¿Por qué no te quedaras?― Harry volvió a preguntar con un tono más serio.
―Estaré con Dumbledore, solicitó mi ayuda…― Hermione tomo asiento a lado de Neville quien le cabeceo en son de un "buenos días"― Si no les molesta, sólo desayunara y me retiro…
― ¿Ayuda con que?― Esta vez Sirius levanto la vista, mirándola fijamente con una sonrisa en los labios.
―No lo sé, simplemente me dijo que era de carácter urgente. Estoy casi segura que es algo sobre Runas Mágicas…― Ginny deposito un plato con comida frente a Hermione, esta le sonrió y la castaña le devolvió el gesto.―
―Dijiste que no se quedarían en el castillo, ¿A dónde irán?― Ronald había hablado de nuevo, esta vez con la boca limpia.
―Voy a tratar de volver lo antes posible, creo que tengo bien merecido un descanso.― Ron gruño imperceptiblemente, mientras todos soltaban una pequeña risa ante el comentario de la castaña.
Hermione sonrió al ver tan mejorados a todos, se notaba que el ambiente estaba mucho más relajado que hace unos días. La guerra había finalizado hace unas semanas, y el tema estaba en boca de todos. En la casa se había rechazado toda edición del Profeta, y a Arthur Weasley se le había prohibido traer un periódico a la casa. Eran medidas que la mayoría debían de tomar, pues aquel periódico solo recordaba las muertes de varios compañeros y noticias lamentables. Por otro lado Harry Potter estaba de mucho mejor ánimo, sin ojeras en su rostro y una sonrisa pintada en su boca, al igual que muchos otros.
―Bueno, creo que lo mejor es retirarme no quiero llegar tarde…― Hermione se levanto lo más raído posible, no sin antes dejar su plato en el fregadero. A sus espaldas Ron había hecho la finta de entrar a la cocina para seguirla.
Hermione, miro por encima de su hombre como Ron le miraba fijamente a la nuca. De todo lo que había hecho en aquella guerra lo que más podía lamentar fue haber besado a Ronald no por el hecho, de que se hubiera arrepentido en dado momento de los sentimientos que tenía hacia él si no porque, el muchacho ya se creía un semental y en la pagina numero 12 del Profeta se hablaba de su relación con Lavader Brown, de nuevo…
―Oye Hermione, ¿Hasta cuando piensas ignorarme?― Ron se recargo en el marco de la amplia habitación, que la castaña compartía con las demás chicas.―Tenemos que hablar de aquello…
―Yo creo que hasta que dejes de ser tan idiota, y no tenemos nada de que hablar.― El muchacho frunció el ceño mientras Hermione tomaba sus maletas y se giraba a encarar al pelinaranja.
―Hermione, tu y yo sabemos que mi relación con Lavander no será eterna…―El muchacho comenzó caminar asía ella, con lo que pretendía ser un paso seductor.― En cambio tu, tienes un camino gigantesco por recorrer con el grandioso Ron.
―Dime que no hablas enserio…―Hermione había arqueado una ceja al más puro estilo Snape, cuando el muchacho estuvo lo suficiente cerca le dio un golpe seco con la maleta más pesada que cargaba.
― ¡Oye, si dolió! ¡¿Así pretendes que duremos?―
―No me jodas, yo no tengo ningún camino por recorrer con el patético Ronald Billius y si no te importa llego tarde…― El muchacho miro con resentimiento como la chica salía por la puerta hecha una furia.
― ¡Hey Hermione!― A sus espaldas la voz de Remus sonó, sin embargo la ignoro por completo bajando las escaleras por completo y llegando de nuevo a la cocina.
―Les mandare varias cartas, y tratare de venir de vez en cuando…― Hecha un rayo entro a la chimenea, lanzando previamente las maletas dentro de esta y tomando una buena cantidad de polvos Flu.― ¡Calle las Hilanderas!
En ese preciso en el que, esa ultima frase y los polvos caían al piso Sirius Black se levanto de su asiento a una velocidad increíble, echando su silla asía el piso y mirando con sorpresa hacia la chimenea. Cuando las llamas se habían levantado por completo y Hermione desaparecido a la totalidad, a Sirius se le había atorado el pie con la pata de la silla de su ahijado y caído sonoramente al piso.
― ¡¿A ti que mosca te pico? ― Los gemelos miraron entretenidos como, el último de los Black gateaba hasta la chimenea como si aún pudiera traer de vuelta a la castaña.
―Esa maldita dirección…―
N/A: Exigimos un premio, estamos cumpliendo con el pan diario. No ya, bueno de ante mano Pian & Rainbow saludan; estuvimos nada atareadas y muy complicadas con este nuevo capítulo, como estamos locas la inspiración llego en la bendita madrugada ° u °
En fin espero les guste mucho, dejen un comentario como la vez anterior. Recibimos una cantidad decente de comentarios realmente no podemos pedir mas pero en fin, los queremos mucho por ese animo que nos dieron de escribir más. Por cierto, perdón por no haber puesto las Advertencias en el primer capitulo, yo digo que quedaron mejor en este cap. Pero Rainbow y sus exigencias xD
Sin mas, nos reportamos luego y gracias por leer.
