Hola otra vez, ya he llegado con el capitulo II, me alegra muchisimo que se de su agrado esta historia, espero sga siendo así.
Este capitulo contendrá algunos recuerdos de Harry, ojala y no se confundan :P
CAPITULO II
El tiempo no hacia justicia de todo lo que había vivido. A su corta edad, había estado expuesto a un sin fin de sucesos destrozos y no conforme había arrastrado al peligro a las personas que se encontraban a su alrededor, en tiempos oscuros ser amigo del que, el mundo mágico nombró "el elegido", no era de gran ayuda si se deseaba pasar la vida alejado de los magos tenebrosos o aquellas persona que hacían daño a otros por diversión. Leales, sus amigos se habían mantenido unidos a él pese a todas las cosas, solo con el fin de protegerlo y salvar al mundo mágico, pero ahora que no había nada que salvar ¿en dónde estaba ellos, sus amigos?
¿Qué había pasado con "el juntos para siempre"? no lo entendía…
El joven de cabello negro y despeinado sacudió su cabeza tratando de entender sus propias preguntas.
Cada que se disponía a pensar en todo lo que había pasado para terminar así no entendía como había sucedido… el chico se reclinó en su sillón, ya no quería pensar en más.
Trató de tener su mente despejada de ese tipo de pensamientos, muchas cosas del pasado lo atormentaban, prefirió orientar su mente a otras cosas menos complicadas pero igual de difíciles, por ejemplo: el trabajo. Sí, ese era un buen punto para empezar.
Tenía montones de él, su oficina se encontraba abarrotada de pergaminos con nuevos casos, cada día que terminaba hasta el último pergamino de algún asunto pendiente en el departamento de Aurores, salía de su oficina a despejarse un rato y al volver a entrar en ella, se daba cuenta que su escritorio volvía a estar lleno de documentos, como si no hubiese está trabajando en nada, cada que pasaba eso, cerraba sus puños, frustrado ante el inmenso trabajo, daba un gran suspiro y después se relajaba tratando de pensar que él mismo se lo había buscado en el momento en que sus superiores se enteraron de que estaba decidido a tener algún día la responsabilidad de dirigir el departamento de Aurores, debido a eso, sus superiores se interesaron en él y por ello lo hacían trabajar más que a los demás, pues si Harry Potter buscaba el puesto no solo se lo darían por ser el "elegido" si no por su propio esfuerzo, esa era la política del departamento y Harry la seguí al pie de la letra, sintiéndose sumamente satisfecho porque valoraran su trabajo y no solo su nombre.
El chico de ojos verdes miró al techo escarlata de su estudio y sonrió.
¿Cuántas veces deseaba pasar desapercibido no siendo el gran Harry Potter? Pues ahora que lo veía, era sumamente difícil tratar de no serlo, pero aun así se encontró contento de que al menos en su trabajo no lo hicieran ver con ojos de superioridad, el solo era Harry un Auror más.
Todo lo contrario a eso pasaba en su vida privada, pues sus allegados más cercanos lo seguían viendo como el salvador y eso le frustraba en ocasiones cuando se veía que le daban un trato especial, sí, era bueno pero no le gustaba que desplazaran a la demás gente por él o aprovecharse del simple nombre que llevaba desde que nació.
Un claro ejemplo de toda su frustración era su propia familia.
Su esposa, a la que le juró amor eterno en el altar a él y no a su estúpido nombre, se la vivía pavoneándose por el mundo mágico como la Señora Potter, la esposa del Salvador y madre de sus hijos, por donde quiera que iba, ella sonreía al ver que todas las miradas se concentraban en su figura al pasar y peor aun cuando él la llevaba del brazo por la concurrida calle del callejón Diagon, se debían detener en cada estantería o comercio a saludar al dueño pues su mujer decía que era de suma importancia estar siempre en contacto con las personas comerciales debido a las facilidades de adquisición de bienes en un futuro, a Harry no lo quedaba de otra que seguirla, sonreír a las personas y asentir con la cabeza en el momento adecuado hasta que el tormento se terminara.
No teniendo suficiente con armar los alborotos en el callejón Diagon, Ginny acudía continuamente al ministerio, solo para asegurarse de que su marido cumpliera con las obligaciones de un buen esposo al mencionar a su familia en cada reunión. No obstante Ginny no era la única que disfruta el hecho de ser una Potter si no que alguien más joven se deleitaba alagándose a sí mismo, de ser el mejor jugador de Quidditch y que cuando entrara al Colegio demostraría todo el talento heredado de su padre.
Su hijo mayor, a sus tiernos seis años, lograba comprender que entre ser el hijo de un mago y ser el hijo de "el salvador" existía una gran diferencia que involucraba un trato extremadamente especial por parte de cada bruja y mago del mundo mágico, además de añadir la facilidad con que manejaba las escobas de juguete que muy a menudo su padre le regalaba.
Harry pensó que el día en que cumplió un año sería un regalo genial para ver su talento, pero desde entonces, el niño no hacía más que montar en su escoba demostrando a los demás niños que él era el mejor, en ese entonces a Harry no le molestaba, pues disfrutaba de las risas de su hijo, mas sin embargo, al pasar los años se había dado cuenta que había hecho mal al alentar a su pequeño con las grandeza de sus genes, ahora como consecuencia, su hijo era demasiado atrevido y poco precavido al montar las escobas que se encontraban disponibles en cada oportunidad, exponiéndolo de ese modo a un peligro si no se veía vigilado y solo por el hecho de ser el gran Arthur James Potter y en el momento en que se le negaba una escoba, este realizaba un berrinche tremendo y su madre en vez de ayudar a "ponerlo en cintura" , lo alentaba de ser un mal padre por negar a su pequeño el privilegio de volar y recalcaba una y otra vez, que la adrenalina por la altura estaba en sus venas, así que debido a que su esposa no lo apoyaba controlando a su hijo mayor, este se veía obligado a aplacarlo dándole la escoba y rogando porque algún día no se callera de ella.
Suspiró, tratándose de convencer a sí mismo de que él era un buen padre, pero a veces dudaba si en verdad lo era.
Su familia era lo que más le importaba en la vida, y haría o seria todo por ella, así como sus difuntos padres habían hecho por él.
Nostálgico, Harry Potter se enderezó en su silla desplegada para observar la fotografía de la repisa en donde se encontraba su familia, la tomó entre sus manos y la observó más de cerca, deteniéndose en cada detalle de aquellos que lo hacían feliz.
En la fotografía familiar se encontraban los cuatro Potter's, sonriendo ante un evento anual.
En ella las figuras en movimiento sonreían animadamente por la ocasión, se veía así mismo mirando a su familia y sonriendo a la cámara una y otra vez, a su lado se encontraba su mujer de cabellera pelirroja como el fuego agitándolo un poco con un movimiento ligero de su mano, tratando de lucir lo mas perfectamente posible en la foto mientras sonreía, abrazada a ella, estaba su hijo mayor, de un cabello negro como el carbón y tan despeinado como el de él, con una gran sonrisa y sus ojos marrones brillado emocionados mientras mira a su hermana pequeña en brazos de su padre y después a la cámara.
Harry sonrió recordando ese hermoso momento y miró a la última integrante de la familia, por la cual era el motivo del festejo, pues el Harry de la fotografía sostenía en brazos a una niña pequeña de cabellos rojos y hermosos ojos azules, que festejaba su cuarto cumpleaños.
Era su niña, su princesa, lo más delicado que tenía en la vida y desde su nacimiento se había convertido en la niña de papá y ella, necesitaba siempre de él en el más mínimo detalle.
Su pequeña Lily, a pesar de demostrar que no le gustaba el Quidditch al igual que James, tenía talento para volar, pero ella prefería quedarse en suelo firme, y aun siendo la menor era más sensata que James.
Para enorme sorpresa de Harry, a su hija le gustaba mucho entrar en la gran biblioteca de la mansión y sumergirse en algún libro de magia más grueso y grande que ella mismas, claro, siempre en supervisión de Harry o Kreacher, su elfo domestico, para evitar que leyera alguna cosa indebida. A Ginny, eso la sacaba de quicio, pues en vez de estar orgullosa de que su hija, a muy temprana edad se interesara por el estudio, le decía que le sería bueno ir con ella a pasear y conocer nueva gente para abrirse un futuro más rápido.
Ginny apoyaba a su hija, sí, pero no le gustaba mucho encerrarse con ella en la biblioteca cuando podría estar desapareciéndose en cada dos por tres, en la madriguera, en el callejón Diagon o algún otro lugar concurrido, debido a eso Harry procuraba tener todo el tiempo disponible que no le absorbía el trabajo para estar con su hija ocultados tras un enorme libro y quedándose dormido en la primera pagina leída mientras que su pequeña seguía leyendo y disfrutando un poco de la compañía de su padre, aunque fuese dormido.
Ese pequeño pensamiento (el dormido y su hija leyendo) lo hizo sonreír, suspiró y dejó la fotografía de su familia nuevamente en la repisa.
Sus ojos verdes se posaron en la fotografía de alado, donde dos chicos delgaduchos a cada uno de los lados de una chica de cabellera castaña sonreían hasta reventar sus mejillas mientras envolvían en brazos a la chica haciendo una especie de sándwich humano donde su amigo, el pelirrojo Ron Weasley y él eran el pan mientras que Hermione Granger era el relleno.
Y los pensamientos que había tratado de suprimir de su cabeza habían regresado nuevamente, trayendo las imágenes de las últimas veces que había visto a sus mejores amigos en persona.
¿Por qué debían ser las últimas? –Pensó Harry
Hace casi año y medio que no veía a Ron, pues después de recibir una propuesta tentadora por parte del Ministerio en el Departamento de Investigación de Artefactos Muggles, debía descubrir como los Muggles hacían los cimientos de los puentes bajo el agua, se había trasladado al extranjero y a pesar de tener la Red Flu, no podía usarla debido a que su trabajo lo absorbía gran parte del día y lo otra parte se la dedicaba a su familia. Así que Ron y él solo compartían cartas semanales.
Sabía que Ron y su esposa Samantha, la hermosa rubia de ojos negros ex perteneciente a la casa de las águilas, Revenclaws en Hogwarts, regresarían en poco tiempo con sus dos hijos varones, los gemelos pelirrojos Damián y Dorián, sus traviesos ahijados, pues sus investigación estaban por concluir.
La mirada triste de Harry se traslado a la castaña, suspiró y se dejó caer nuevamente en el sillón.
Todo lo contrario a la situación con su amigo, sucedía con su otra mejor amiga, Hermione, que ya hacia muchísimo tiempo desde la última vez que había recibido noticias de ellas y muchísimo más que no la había visto, cuatros años había pasado desde la última vez que pudo perderse en sus ojos marrones.
Y en ese momento el corazón de Harry dio un brincó al recordar cuando la vio.
Se encontraba celebrando su cumpleaños número veintitrés en la madriguera, observando toda la gran mesa abarrotada de invitados preguntándose si conocía a toda esa gente, concluyendo que tal vez Ginny ya se había hecho de algunos amigos.
Harry había estado buscando entre todos los invitados a sus mejores amigos, a Ron lo encontró en la cocina asaltando los estofados por servir y se preguntó si también estaría por allí, en algún lugar de la casa, Hermione, pues desde que había salido de la academia de Aurores, no la había visto y en sus últimas cartas no le había asegurado que vendría.
Tratando de no estar nostálgico, sacó su mejor sonrisa y salió nuevamente al jardín para dar el brindis tradicional desde la caída de Lord Voldemort.
A mitad de brindis, se oyó un ¡Crac! Y todo el mundo volteó para ver quien había aparecido a mitad de jardín.
La sonrisa de Harry se hizo más genuina al comprobar que era su mejor amiga la que había llegado. Su corazón bombeo rápido por la emoción e hizo caso omiso a la mal cara de Ginny por haber interrumpido su discurso.
¡Hermione! –gritó Harry al correr a ella y envolverla en un abrazo.
Hola Harry –dijo la chica devolviéndole el abrazo, sin menos efusividad y separándose rápidamente de él.
¿Por qué no me avisaste que venias? –
No estaba segura –respondió Hermione no muy segura a su respuesta
A que te re… –
Feliz cumpleaños –lo interrumpió dedicándole una sonrisa tímida.
Desde ese momento, Hermione se veía rodeada de amigos que se acercaban a saludarla, por lo que Harry, muy a su pesar, trató de no incomodarse ante el hecho de que no lo dejaran platicar con ella. A pesar de eso, el chico de ojos verdes no cavia en su gozo por que nuevamente estaban los tres juntos.
Ron abrazó fuertemente a Hermione cuando la vio insistiéndole en acompañarla a la cocina para que tomara un trozo de tarta que su esposa había preparado para el cumpleaños de Harry.
El chico de cabello negro siguió a Hermione con la mirada a donde quiera que ella iba, pues no dejaba de pensar que su amiga, era muy hermosa pero había algo en su mirada que había cambiado, pues se notaba una preocupación enorme en su brillo y una desconfianza en su postura, pero el hecho de estar rodeada de gente, le impedía a Harry preguntarle abiertamente que le pasaba.
Después de partir la tarta y cantarle "Cumpleaños Feliz" Harry, agradeció infinitamente la idea de Ron, pues su pelirrojo amigo propuso dar una caminata dándole la oportunidad a él y a Harry el preguntar un poco acerca de la vida de su amiga.
Así que los tres amigos se encaminaron rumbo a una de las veredas seguidas por los pequeños gemelos y James, la pequeña Lily se había quedado dormida en brazos de su abuela Molly.
Hermione observó con ternura a los hijos de sus amigos, se colocó a la altura de ellos y cargó al pequeño James, aunque este opuso un poco de resistencia al no recordarla.
Es Hermione, pequeño –le dijo Harry a su hijo que se debatía en los brazos de la chica, mientras los pequeños Weasley trataban de llamar su atención para que los cargara a ellos.
¿Quieres que te baje? –susurró Hermione a James. El niño lo pensó mejor al ver a sus primos y negó con la cabeza.
¿A dónde has ido Hermione? –preguntó Ron después haberse sentado en un tronco caído y seco junto a sus hijos. Hermione tomó asiento a lado de él colocando a James en su regazó mientras Harry la contemplaba desde su posición.
Por alguna extraña razón Harry no podía dejar de observar a su amiga. No recordaba cuan hermosa era ella.
Harry sabia que algo en su amiga había cambiado, no solo de hogar, si no de actitud y también físicamente, pues su cabello enmarañado, ahora en lindos risos como resortes, se esparcían por sus hombros como cascadas, su piel suave y tersa se iluminaba con los rayos del sol, esos era los cambios físicos, sí, pero no eran los más notables, sino la forma en hablar pues había dejado de regañarlos en cada momento, Harry se negaba a creer que la razón para esos cambios era él mismo y se decía que el hecho de ser grandes y adultos le había bastado para saber que ellos solos podían ser responsables.
¿Siempre me harán la misma pregunta? –contraatacó Hermione posando su mirada en Ron y después en Harry para apartarla de inmediato y ver a los pequeños, James jugaba con uno de sus rizos.
Ya déjala, Ron – dijo Harry, era cierto que Hermione había cambiado, pero su terquedad no era un tema para el cambio.
Después de charlar un rato acerca de sus vidas, solo la de los chicos por que Hermione se negaba a dar muchos detalles de la propia, y antes de que el sol se ocultara tras las montañas, Ron se retiró llevándose a los gemelos con él pues era hora de su siesta, James no se hizo del rogar y acompañó a su tío Ron dejando a Hermione y a Harry a solas.
Por la postura de Hermione, de brazos cruzados y mirada perdida en la puesta de sol, Harry sabía que no se sentía cómoda y se preguntaba si él era la razón.
También deberíamos volver –dijo la chica después de un rato –debes despedir a tus invitados
Ellos saben la salida –dijo Harry, no la dejaría alejarse tan fácilmente, ellos dos tenían una plática pendiente hace muchísimo tiempo y era hora de aclarar las cosas.
Ya debo irme, Harry –anunció Hermione adivinando los pensamientos de su amigo.
¿Por qué? –preguntó el pelinegro acercándose un poco más a ella –¿acaso alguien te espera?
La chica compensó el paso de Harry y se retiró.
A decir verdad, sí –contestó Hermione y por alguna extraña razón a Harry eso le molestó, trató de mantenerse sereno y preguntó:
¿Por qué haces esto? ¿Por qué te alejas? –
No sé a qué te refieres Harry –
Sabes que sí –el chico de las gafas se acercó nuevamente y tomó su mano, lo que iba a decir a continuación no era muy bien recibido por Hermione y era una manera de que no se alejara –Por qué no quieres hablar de ello.
Hermione escuchó a medias, pues había tirado hacia atrás su brazo en un intento para que se soltarse del agarré de su amigo, pero este no la dejó.
No hay nada de qué hablar –suscitó molesta y mirándolo directamente a los ojos –ya tienes tu vida Harry, ¿por qué tienes que retroceder al pasado?
Ante ese comentario Harry la soltó, ella tenía razón, él ya había hecho su vida su hijo mayor había nacido dentro de un matrimonio adelantado y se había reforzado trayendo con ello a su pequeña pero precisamente en su pasado había roto parte de la amistad que tenia con Hermione y de una manera vil, que ni siquiera se había atrevido a decirle a su amigo pelirrojo lo que él había hecho, pues tan maldito era que había robado a Hermione lo que no pudo tomar de Ginny.
Hermione sabía que es lo que estaba pensando su amigo, pero no se iba a quedar para oírlo en voz alta por lo que se volteó y echó andar dejándolo solo.
Harry la observó marcharse directo al jardín, su mente salió de sus pensamientos y echó a correr para alcanzarla.
¡Hermione! –Gritó pero su voz fue aplacada por un ¡Crac!, detuvo su andar justo en el mismo lugar en que su amiga había desaparecido solo para no volverla a ver.
Sus parpados se abrieron de golpe, Harry no recordaba en qué momento los había cerrado, la foto de sus amigos descansaba en su pecho, la tomó con mano firme y la observó una vez más para después dejarla en su lugar.
Tapó con las manos su rostro y se odio a sí mismo por haber hecho daño a su amiga, la cual siempre estaba ahí para él, incluso en el momento más doloroso de su vida, sin condiciones ni restricciones, y en vez de valorar ese apoyo, lo único que hizo fue aprovecharse de él y ni siquiera tenía el valor de culpar a la bebida, eso hacía que se aborreciera más, pues en cada momento había estado consciente de sus actos.
Papi –dijo una vocecita proveniente de la puerta – ¿estás llorando?
Harry descubrió su rostro y vio lágrimas en sus manos, las limpió en su túnica y con las mangas frotó sus ojos y las mejillas para que su hija no lo viera en ese estado.
Estoy bien, pequeña –trató de calmarla –¿necesitas algo?
La niña de ojos azules con un libro entre sus manos se quedó viéndolo un momento, tratándose de creer lo que su papá le había dicho. Harry se levantó de su asiento, se acercó a ella y la tomó en brazos.
¿Qué necesita, mi princesita? –dijo en tono meloso, no muy propio de él, la niña al escucharlo rió y lo abrazó por el cuello. Su padre agradeció el gesto y le devolvió el abrazó.
¿Lees conmigo, papi? –preguntó Lily
Harry sonrió tomó el libro que la niña traía en manos y la llevó hasta su dormitorio para leer los cuentos de Beedle el bardo, tratando de despejar su mente de la castaña de ojos marrones que alguna vez leyó ese libro.
Listo, por es todo pero antes de irme quiero agradecer a las personas que ya han conlocado la historia con algunos favoritos ademas de los reviews que me dejaron:
MaryLuna: gracias por los animos :) espero que el desarrollo de la historia sea mejor :)
Luna White: Hola :) en realidad tambien adoro ese nombre, si llego a tener un hijo ;) se llamaráa así jejej pero gracias por los alagos ;)
Jean Potter: Lo sé, esta Hermione es toda extraña, ya veras que mas será la chica, nos va a sorprender jejej gracias por leer :)
Andromeda Pg: ¡Hola! wow, no sabes como me haces feliz cuando me dices que sigues esta historia jeje gracias por los animos, creeme, eso me motiva mucho a seguir. Me alegra mucho que puedan leer mejor por aqui, creeme que no tenia idea de que esto fuera mas comodo, aunque en lo personal se me dificulta esto del editor jejej pero hay voy aprediendo :) Espero te siga gustando la historia. :D
Vianka: ¡Hola! Estoy feliz de tener aqui, vianka. A ti te debo las gracias por el consejo, no pense que en el primer capitulo tubiese comentarios, gracias Vianka enserio. Espero que te siga gustando la historia creeme que me esfuerzo mucho por que asi sea :D
Noemi Cullen: Gracias por tu comentario, espero te siga gustando lo demas, creeme que le pongo todas las ganas para hacer un mejor capitulo para cada publicacion.
y a todos los demas, espero que les siga gustando. Por hoy es todo, hasta la proxima :D
