Para mi querida Aredhiel...

Sorpresas

—Fri, ¿Ya estás lista?

—Es extraño, mi hermana no suele demorarse más que yo en arreglarse —interrumpió Historia mientras seguía entretenida en su iPhone.

—Que alguien se tarde más que tú es algo que creía imposible hasta ahora —bromeó Eren, sentándose justo al lado de la adolescente.

—¿Frieda? —volvió a preguntar Zeke.

—¡Dame un minuto! —respondió Frieda desde el interior de la habitación que compartía con el mayor de los hermanos Jaeger.

Suspiró y se encogió de hombros, resignado a tener qué esperar mucho más a que ella estuviese lista. Metió sus manos a los bolsillos de su abrigo, y después de unos segundos observó los obsequios que llevarían consigo. —Eren, Historia, ¿Podrían aguardar en el auto y llevarse los regalos para los abuelos, por favor?

Terminó de subir a su instagram la selfie que se tomó en ese momento, rodó los ojos —está bien. —Se levantó del sofá, y tomó las cajas más pequeñas y una bolsa de regalo—. Yo llevaré estos, Eren puede llevar los otros.

—¡Oye! ¡¿Porqué eliges los más pequeños?!

Sonrió con cierto aire de arrogancia —no te dejé toda la carga, ¿O si?

Se apretó el puente de la nariz por debajo de sus anteojos —Eren, por favor, sólo vayan al auto y lleven los obsequios, ¿Si? Frieda y yo iremos enseguida.

—¡Pero!

—¡Eren, por favor! —repitió Zeke.

Tomó las tres cajas más grandes —está bien.

—Y no tarden, hace frío —dijo Historia.

Una vez que los adolescentes, ambos de 14 años se retiraron; Zeke observó su reloj de pulso —Fri, ¿Está todo bien? —Observó hacia el pasillo que conducía a las habitaciones de aquel departamento, y finalmente la vio salir.

Sonrió cuando llegó a la sala, y las luces navideñas en color dorado se reflejaron en el vestido rojo de terciopelo, mangas largas y hombros descubiertos que llevaba puesto —te ves... Hermosa, como siempre.

—Gracias —pronunció de manera tímida —¿Nos vamos? Tus abuelos deben estar impacientes.

Volvió a contemplarla una vez más, y a pesar de los años que llevaban de relación desde la preparatoria, él seguía sintiendo esa emoción al verla. —Si... —se quedó pensativo —Frieda, yo...

—¿Pasa algo? —preguntó con cierta preocupación al ver la expresión de seriedad en el rostro de él.

La tomó de las manos —Fri, hemos estado juntos por tantos años... Y vivido bajo el mismo techo desde hace dos...

Sonrió —lo sé... Y me has hecho muy feliz a cada momento —sonrió con malicia —hasta cuando me haces enojar. —dijo entre risas, provocando que él también comenzara a reír junto con ella.

—Frieda yo... —llevó su mano izquierda al bolsillo de su abrigo, sacando una pequeña caja de terciopelo negro. La abrió, dejando ver un anillo de oro blanco con un diamante redondo con sub-tono azul pastel, que parecía ser abrazado por los extremos del aro, donde pequeñísimos diamantes blancos enmarcaban al principal.

Sonrio al ver la cara de sorpresa de ella —iba a darte esto después de la cena de navidad, pero quiero dártelo ahora. Fri, eres mi mejor amiga, mi compañera, mi confidente, mi amante, mi mundo entero... ¿Serías mi esposa?

Un par de lágrimas comenzaron a brotar de aquellos ojos azules, acompañadas de una amplia sonrisa. Asintió con la cabeza —acepto —pronunció, casi sin voz, presa de la emoción por aquel momento.

Limpió con ternura las lágrimas de ella. Sacó el anillo de la hendidura de la caja, y procedió a colocarlo en el dedo anular izquierdo de ella. Juntó su frente a la de Frieda —te amo —dijo en susurro, y depositó un suave y dulce beso en los labios de ella.

Cerró los ojos cuando él la besó en la frente —Zeke... yo también te tengo un obsequio —se separó de él —espera aquí, no tardo. —Caminó velozmente hacia la habitación de ambos.

—Fri, se nos va a hacer tarde.

—¡Ya voy! —dijo antes de entrar a la recámara, saliendo de ella casi de inmediato con las manos a su espalda —cierra los ojos.

—Fri, vamos a llegar tarde.

—¡Que cierres los ojos! —dijo con firmeza, tratando de contener la risa cuando él obedeció su indicación. Trajo sus manos al frente —ábrelos.

Observó la caja en forma de cubo, envuelta en un papel verde brillante, y decorada con un moño rojo —¿Qué es esto?

—¡Ábrelo! —dijo emocionada.

Procedió a retirar el moño y la envoltura. Abrió la caja, y lo primero que encontró fue lo que parecía ser una carta.

—Antes... Lee lo que dice esa carta —dijo con una sonrisa pícara.

—Se nos hace tar... —decidió mejor callarse cuando ella le lanzó una mirada amenazante, tomó el papel, y procedió a leerlo—. Frieda, esto... ¿Tú? —se quedó sin palabras.

Se acercó a él, retiró el papel de china color rojo que había debajo de donde estaba la carta, y sacó unos pequeños zapatitos tejidos color crema —Zeke... ¡Tendremos un bebé!

Dejó la caja, los resultados de los análisis, y los zapatitos sobre el sofá. Unió finalmente sus labios a los de su amada en un profundo y prolongado beso.

—Feliz navidad —dijo Frieda cuando se detuvieron para recuperar el aliento.

—Mi esposa, y mi hijo... Fri, esta es la mejor navidad de toda mi vida.

F I N


Quiero aclarar, que en este fanfic me estoy basando, para Historia, en el Universo Alterno de Isayama donde Historia es tipo Regina George: superficial, super popular, fresa, etc, etc. No sé, creí que en este AU quedaría bien esa personalidad del AU del propio Isayama.

Este pequeño shot es un obsequio para mi querida waifu Frieda Aredhiel, ¡Te adoro, luna mía! Espero que te haya gustado, sabes que viene de mi kokoro para tú 3

Ojalá hayan disfrutado de esta corta historia, ¡Gracias por leer!

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