Ya habían transcurrido tres meses de la batalla final contra Voldemort y sus hordas de Mortifagos; en esa batalla murieron muchas personas incluso más que en la primera guerra, pero durante los años de la segunda guerra contra el Señor Oscuro habían perecido demasiados, no solamente un chico de dieciocho años de edad había perdido a sus seres queridos, muchas familias quedaron marcadas con ese estigma de la perdida, pero no todo fueron perdidas, también estuvieron las alegrías y las promesas de tiempos mejores, ese era el caso de la familia de su mejor amigo, quien sus hermanos, gemelos abandonaron Hogwarts para emprender la carrera de comerciantes, no obstante gracias a la ayuda de cierto ojiverde, su empresa fuera una de las mas lucrativas del mundo mágico "Sortilegios Weasley"; pero en otras familias las cicatrices estaban frescas y tardarían en cerrar, como era el caso de la familia Tonks, donde quedo huérfano el hijo de Niphandora y Remus Lupin, quedando a cargo de su abuela Andrómeda Tonks.

Estos eran los pensamientos que tenía Harry James Potter, el "niño que vivió" y que ahora era conocido por todo el mundo mágico como el "Elegido que derroto al innombrable", toda esta fama lo asqueaba, él sabía perfectamente que el solo no lo hubiera logrado sino hubiera sido por todos aquellos que lucharon para vencer y sobre todo de sus dos mejores amigos que pelearon hombro con hombro a su lado, los veía como siempre peleando como si nada mas importante existiera en el mundo, solo esbozo una leve sonrisa por el hecho, sí sus dos mejores amigos, Hermione Jane Granger, una castaña de cabellos enmarañados y poco preocupada por acomodárselo, su cabello le recordaba al suyo propio, rebelde y poco dócil a la hora de tratar de peinarlo, la cual se volvió parte integral del trió dorado de Gryffindor, cuando en su primer año la salvaron de un Trol en el baño de las niñas, y Ronald Bilius Weasley, un pelirrojo, el cual fue primer amigo y la segunda persona que conoció en el mundo mágico, desde entonces ha sido su amigo, que a pesar de su gran miedo a Lord Voldemort, él estuvo ahí para apoyarlo y se los agradecía con el corazón y el alma.

Los tres vivieron aventuras increíbles desde su primer año, primero en proteger la piedra filosofal que fue la primera vez que gracias a las habilidades de sus amigos lograron derrotar a Voldemort, en su segundo año, cuando la cámara secreta fue nuevamente abierta y varios alumnos de Hogwarts empezaron a aparecer petrificados, lo que más los altero fue cuando Hermione fue petrificada por el basilisco y lo peor para ellos fue cuando Ginny la hermana menor de Ron fue capturada, por segunda ocasión Harry se enfrento a Voldemort, pero este era un recuerdo preservado en un diario, en aquel entonces no sabían de la existencia de los horrorcruxes, venció al terrible basilisco gracias a Fawkes, el fénix de Dumbledore y la espada de Godric Gryffindor, destruyendo aquel diario y por segunda vez derroto a Voldemort, salvando así a Ginny, su tercer año no fue menos aburrido, esta vez no tuvieron que luchar contra Voldemort, pero se enteraron de que Sirius Black era el padrino de Harry y que este había sido culpado injustamente, conocieron a Remus Lupin como su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y también que fue compañero de los padres de Harry, así como uno de los merodeadores, descubrieron la verdad sobre la muerte de los padres de Harry, descubrieron al traidor y trataron de entregarlo, pero se les escapo; en este año Hermione le ayudo más que en los cursos anteriores, gracias a ella, lograron salvar dos vidas la de Buckbeakun hipogrifo y la de Sirius, gracias al gira tiempo que le había dado la profesora McGonagall a ella, fue un año diferente, fue cuando se dieron cuenta del gran poder mágico de Harry, al lograr conjurar un Patronus de cuerpo completo; en su cuarto año con la sorpresa de todos el Torneo de los Tres Magos, que por azares del destino Harry tuvo que participar, junto con Fleur Delacour, la campeona de Beauxbatons, Viktor Krum el campeón de Durmstrang y Cedric Diggory campeón de Hogwarts, ellos cuatro enfrentarían tres pruebas donde la astucia, fuerza y destreza darían paso al nuevo campeón, cada una de las pruebas fue difícil, la primera enfrentarse a un dragón y tomar un huevo de oro que era la clave para la segunda prueba, enfrentarse a sirenas, tritones y grindylows, solo para salvar su prenda más preciada, en este caso su mejor amigo Ron, salió airoso de la contienda, no solo salvo a su amigo, sino que también a Gabrielle, la hermana de Fleur, la última prueba el laberinto fue bastante fácil comparado a las dos anteriores, logro llegar hasta el cáliz junto con Cedric, después de salvar a Fleur, lejos estaba de imaginar que todo era una trampa, para traer de vuelta a la vida a Voldemort, esta vez logro escapar pero a un alto precio, Cedric Diggory murió, en su quinto año, las cosas no mejoraron, Harry fue atacado por dementores junto con su primo, lo cual le llevo ante el consejo de Wizengamot, se libró de los cargos, pero fue muy criticado durante todo el curso, otra vez sus amigos le ayudaron a sobrellevar las cosas, la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras; Dolores Jane Umbridge, fue una de las que juzgo a Harry en el ministerio, hizo varias cosas que poco a poco los alumnos fueron rechazando hasta que se formo del Ejercito de Dumbledore, el ED. Harry fue el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, solo unos cuantos entraron y todos tuvieron que firmar un contrato compromiso, ese año tampoco fue tranquilo, de hecho fue muy agitado desde que Voldemort había recuperado su forma física, Harry podía sentir las emociones de este y viceversa, gracias a esto, pudo advertir que el padre de Ron había sido atacado en el Ministerio, cerca del Departamento de Misterios, gracias a la pronta intervención de la Orden del Fénix lo lograron salvar, meses después se aprovecho de este vinculo Voldemort, así le tendió una trampa en el Ministerio en el Departamento de Misterios y todo por la profecía, que lo marco desde su nacimiento y lo condeno a vivir dieciséis años con una gran responsabilidad.

En esa incursión al Ministerio lo acompañaron sus compañeros en contra de su voluntad, sus inseparables amigos Hermione y Ron, también fueron Neville, Ginny y Luna, todos se enfrentaron a los Mortifagos, se podría decir que ya casi habían perdido, pero la Orden llego a tiempo, salvándolos, en la lucha que se desencadeno, perdió a su padrino al caer a través del velo por culpa de Bellatrix Lestrange, la persiguió llegando al vestíbulo del Ministerio donde hizo acto de presencia Voldemort y antes de cualquier otra cosa, llego Dumbledore, después de esa batalla el nombre de Dumbledore y Harry fueron reivindicados; Harry seguía sumergido en sus recuerdos, de los años anteriores, sobre lo que había ganado y lo que había perdido.

Se encontraban rumbo a Hogwarts con el firme propósito de terminar sus estudios en aquel prestigiado colegio de magia y hechicería donde habían salido grandes Magos y Brujas, recordaba a su querido y ya fallecido Director Albus Dumbledore, quien murió a manos de uno de sus profesores, para ser más exactos el de pociones, el profesor Severus Snape, pero durante la batalla, se rebeló la verdad de aquel terrible homicidio, aunque terrible su director así lo había dispuesto, él sabía que le quedaba poco tiempo y todo por culpa de Voldemort y sus horrorcrux, uno de ellos al tratar de destruir el anillo de Gaunt, este lo enveneno y su vida se consumía poco a poco no había nada en el mundo que lo pudiera salvar, durante un largo año odio a muerte a Snape, pero al saber la verdad entre muchas otras cosas, solo lo entendió, se lo agradeció pero aun con todo lo que vio, lo seguía odiando, ya no por lo del director, sino por todas las humillaciones que había tenido que soportar a lo largo de siete años, en ese año se le revelaron otras cosas como la existencia de los horrorcrux y la terrible verdad sobre la creación de los mismos, además Hermione estaba molesta con él por un libro el cual tenía el nombre El Príncipe Mestizo, esto le dio ventaja logrando hacer que él fuera bueno en pociones, las constantes desapariciones de él con el director en su búsqueda. Su séptimo año no lo curso porque se dedico a la búsqueda y destrucción de los horrorcruxes de Voldemort, lográndolo gracias a sus dos mejores amigos, lo más doloroso durante esa travesía, fue ver como torturaban a Hermione, la loca que había matado a su padrino Bellatrix y Lucius Malfoy, lo más lamentable al escapar de la mansión fue la muerte de su amigo Dobby el elfo domestico, durante la batalla final los elfos se unieron a el por la forma en que trato a Dobby, dándoles el lugar que se merecen dentro de la comunidad mágica, lo más traumático para él fue enterarse que él mismo era un horrorcrux y gracias a eso cuando recibió la maldición asesina no murió, gracias también a las reliquias de la muerte que fueron de suma importancia porque jugaron un papel importante en la derrota del Señor Oscuro, muchos lucharon valientemente, incluido su odiado profesor de pociones, que al parecer no había muerto como parecía por las heridas que le había infringido Naguini, al parecer alguien lo encontró y sobrevivió, así este año también lo tendría que soportar.

Lo más curioso de todo es que cuando recibieron sus cartas para poder terminar sus estudios, tanto el cómo sus dos amigos recibieron una sorpresa bastante agradable, por lo menos para uno de ello.

Una semana antes.

Cinco jóvenes estaban en la madriguera decidiendo cual sería ahora su futuro, todos ya habían hablado con la nueva Directora de Hogwarts, la profesora de transformaciones Minerva McGonagall que querían terminar sus estudios para poder presentar los EXTASIS y así poder elegir una carrera, estaba bastante claro para ellos cual sería la carrera que querían emprender cada uno de ellos, Ron y él querían ser Aurores, Hermione, ella quería estudiar leyes, para poder defender los derechos de las creaturas mágicas y en especial la de los elfos domésticos, ella en su sexto curso había formado la P.E.D.D.O. y sus compañeros la apoyaban aunque no estuvieran muy convencidos, Ginebra mejor conocida por todos como Ginny y hermana menor de Ron, ella quería entrar a la liga femenil de Quidditch con las Arpías de Holyhead y después dedicarse a la crónica de ese deporte en la sección deportiva de El Profeta, y la última era una joven rubia de ojos azul celeste y ensoñadores poseedora de una voz tan dulce y cantarina que para aquel que no la conociera juraría que ella estaba loca, pero era una de las personas más centradas y cuerdas que él conocía, Luna Lovegood, ella seguiría con la publicación de su padre, el único periódico en el mundo mágico que lo apoyó abiertamente, un periódico que tenia la fama de extravagante y excéntrico "El Quisquilloso"; pero para poder lograr sus metas deberían de terminar sus estudios esa fue la conclusión que todos llegaron y como si alguien les hubiera leído la mente, entraron a la cocina cinco lechuzas con cartas para cada uno de ellos. Todos las recibieron y cuando vieron el sello en el lacre de las cartas supieron de inmediato que eran las cartas de Hogwarts, de su querido colegio.

Se veían a los ojos cada uno de ellos con el miedo claramente reflejado en ellos, tenían miedo de abrirlas y que se dieran cuenta que no podrían terminar sus estudios. Cuando estaban más metidos en sus pensamientos llego una mujer regordeta pelirroja y de carácter bastante afable pero al mismo tiempo severo, que al verlos ahí sentados con sus cartas enfrente de ellos en la mesa, opto por tomar la que tenía más a la mano.

–Creo que si quieren saber lo que dice y salir de dudas de una vez por todas lo mejor sería abrirlas. –hablo tomando la carta de Harry, el cual no pudo hacer nada para impedírselo, la abrió y empezó a leerla, su rostro reflejaba tristeza y consternación o así le pareció, sus ojos se llenaron de lagrimas y se tapo la boca con una de sus manos, al ver la expresión que tenia la madre de Ron, todos intuyeron que serian malas noticias y que todos sus sueños tendrían que ser pospuestos. Tenían la cara de resignación cuando sucedió el milagro, por así llamarlo de alguna forma.

–Felicidades Harry, hijo, creo que es la mejor noticia que se puede recibir después de tantas malas. –le decía mientras lo abrazaba como solo ella solía hacerlo. Al ver la reacción de Molly Weasley todos abrieron sus cartas sus rostros pasaron de la decepción al asombro y todos sonrieron y empezaron a saltar, Harry todavía no comprendía cómo era posible ya que Molly lo seguía abrazando y no había podido leer todavía la carta, se encontraba bastante intrigado por lo que estaba viendo, Ron y Luna abrazándose y felicitando al pelirrojo, lo mismo pasaba con Ginny y Hermione, y Harry seguía sin entender que sucedía.

– ¡Mamá, estas asfixiando a Harry! –escuchó que le decía Ginny a Molly, la cual se apresuro a soltarlo, fue cuando pudo preguntar lo que pasaba, trato de buscar su carta pero para su sorpresa sus amigos la estaban leyendo, vio como los ojos de sus amigos se llenaban de lagrimas; ahora más que nunca tenía que leer esa carta que hasta ahora había sido tan escurridiza.

Harry se levantó de su lugar y empezó a caminar hasta donde se encontraban todos, la primero que lo intercepto fue Hermione felicitándolo y abrazándolo, lo único que pude hacer fue corresponder el abrazo, a él se unieron Ron, Luna y Ginny. Esto le estaba desesperando, todos sabían algo menos él, así que se soltó de aquel abrazo grupal y preguntó. – ¿alguien sería tan amable de decirme porque tantas muestras de afecto? –ante su pregunta todos los presentes rieron, Hermione le entrego su carta y en un susurro le dijo.

–En hora buena MI campeón. –mientras le decía eso, poso una mano en mi mejilla y me beso en la otra con tanto cariño que no pudo hacer otra cosa que sonrojarse, Ginny hizo lo propio de ella llego hasta él y lo beso en los labios con tanta pasión que no pudo nada más que corresponderle a aquel beso, Luna al igual que Hermione le dio un beso en la otra mejilla y Ron me dio un apretón de manos y lo abrazo, Harry se encontraba atónito, tanto por lo que le dijo Hermione, como por el beso de Ginny, se sentó y comenzó a leer bajo la mirada de todos. Cuando terminó de leer, Harry estaba más asombrado que con los hechos anteriores.

– ¿Soy Premio Anual? –preguntó más para mi mismo que para los demás, solo vio como todos asentían con la cabeza. – ¡Soy Premio Anual! –gritó con todas sus fuerzas y levantó las manos en señal de triunfo, de sus ojos salían lagrimas, las cuales no eran de tristeza sino de alegría, fue cuando reaccionó. –Un momento, no se supone que para ser Premio Anual, ¿uno debe tener unas excelentes calificaciones? –preguntó ya que sabía que no tenía tan buenas notas como las de Hermione, ahora si no entendía nada de lo que me estaba pasando y se dejó caer de nuevo en la silla. Las risas no se hicieron esperar, Hermione como siempre se acerco a él y le explico para que lo pudiera asimilar y entender.

–Así es Harry, los Premios Anuales se les otorgan a aquellos estudiantes sobresalientes, no solamente por sus calificaciones, como sabemos es la principal prioridad, pero existen otras razones para darlo, y tu lo recibiste por los meritos que has hecho al mundo mágico, ¿entiendes? –le pregunto a lo cual asentó. –Yo también soy Premio Anual, Harry, ahora no podrás librarte de tus obligaciones, como lo solía hacer cierto prefecto que conocemos. –solo pudo asentir nuevamente y reír por lo bajo por el último comentario de ella. Hermione se levanto de su lado, él aún no lo podía creerlo, "Yo Soy Premio Anual". –se dijo así mismo, su rostro se ilumino y solo pudo sonreír al entender todo lo que le había explicado su amiga castaña de ojos color miel, entendía la responsabilidad que con lleva, odiaba ser el centro de atención, pero esta vez disfrutaría como cualquier chico de su edad; se levantó de la silla y se encaminó a la salida de la cocina hacia el jardín de la Madriguera. Al llegar al exterior empezó a gritar y saltar de júbilo.

– ¿Crees que lo tomo bien? –pregunto Luna

–Yo creo que sí –respondió una pequeña pelirroja

– ¿Lo acompañamos en su celebración? –pregunto Ron

–Sería lo más justo, se lo merece ¿no lo creen? –respondió Hermione

– ¿Entonces que hacen ahí parados? –Les pregunto la señora Weasley, todos los presentes la vieron y sonrieron –vayan y festejen, mientras preparo la cena algo especial para todos ustedes, no los quiero ver por aquí por un buen rato. –Molly les hizo la seña de que se fueran, con su cara de enfado, pero con una gran sonrisa en el rostro.

Ahora están de camino a Hogwarts, para terminar sus estudios y así poder realizar sus sueños, Harry estaba inmerso en sus pensamientos viendo el paisaje pasar en aquel vagón del tren de Hogwarts una voz lo saco de ellos.

–Harry –le hablo Hermione.

–mmm –solo le respondió.

– ¡Harry! –le gritó, eso sí hizo que volteara a verla.

– ¿Qué pasa Herms? –le pregunto de modo inocente.

–Harry, tenemos junta, con los prefectos, ya que somos Premios Anuales, así que debemos asistir para que conozcas a los otros prefectos y nos expliquen nuestras actividades, que supongo serán muy diferentes a la de los prefectos. –le dijo mientras ella se encaminaba a la puerta del compartimiento, se volvió hacia él lanzándole una de esas miradas que más valía obedecer, ya que ella cuando se enojaba era peor que Voldemort, al ver aquellos ojos que prácticamente lanzaban llamas Harry se levantó como impulsado por algún hechizo de movimiento y en menos de lo que canta un gallo ya estaba parado a su lado, ambos se despidieron y salieron del compartimiento que compartían con Ron, Ginny y Luna.

– ¿Vaya efecto que tiene ella sobre Harry? –comento Luna mientras seguía leyendo El Quisquilloso.

–Así ha sido siempre, más nos valía obedecerla si no queríamos sentir toda su ira. –le respondió Ron, en su voz se escuchaba algo asustado.

– ¿y tú, hermanito?, ¿no vas a asistir a la junta de prefectos? –le cuestiono Ginny.

–No, este año no soy prefecto, lo que si soy es… –y abriendo un poco su saco y le mostraba una placa que tenía una gran letra C con el escudo de su casa Gryffindor –capitán del equipo de Quidditch, creo que me lo dieron ya que Harry no va a poder este año con todas las responsabilidades que tiene. –lo dijo sonriendo y sintiéndose orgulloso de su placa, tanto Ginny como Luna lo abrazaron y lo felicitaron.

El resto del trayecto fue tranquilo, Luna y Ron jugaron ajedrez mágico donde el pelirrojo perdía ante una rubia, Ginny se había marchado para ir a buscar a sus amigas y aprovechar para ponerse el uniforme, faltando una hora para que llegaran, la puerta del compartimiento se abrió dando paso a Harry y Hermione que se notaban que venían agotados, ambos ya estaban cambiados y en la solapa de su túnica ostentaban las placas de premiso anuales, ambos se sentaron enfrente de Ron y Luna.

– ¿Qué tal les ha ido? –pregunto Luna

–Nunca pensé que ser Premio Anual, requiriese tanto trabajo. –Respondió Harry con voz de cansancio, –prefiero los entrenamientos de Quidditch, aunque son agotadores por lo menos son divertidos.

– ¡Harry!, ¿cómo se te ocurre decir eso? –le reprendió la castaña. –para ser honestos Luna, este año aunque ya no exista el peligro de Voldemort, las reglas de seguridad se hicieron más estrictas, y ahora aparte de las obligaciones típicas de los premios anuales debemos hacer rondas como los prefectos, algo que cambio fue el hecho de que ahora las rondas serán en parejas y no solos. –resumió Hermione, hundiéndose en el asiento junto al moreno, apoyo su cabeza en su hombro y se quedo dormida casi inmediatamente. Harry la vio y solo sonrió.

El tren se detuvo en la estación de Hogmeade, como lo llevaba haciendo con ellos ya con esta siete veces, Harry movió ligeramente a Hermione para que despertara, ya que tenían que ver que todos los alumnos abordaran los carruajes y acompañar a los de primer año con Hagrid para que atravesarán el Lago Negro y llegaran al castillo.

– ¿Hermione?, despierta. –le susurraba Harry al oído.

–Cinco minutos más papi. –le respondió esta, a lo cual solo sonrió Harry

–Anda dormilona, tenemos que llevar a los de primero con Hagrid. –al oír el nombre del semi–gigante se levanto como impulsada por un resorte, ante la expresión que tenía en la cara, Ron, Luna y el mismo Harry se pusieron a reír.

–Lo siento Harry, me quede dormida. –estaba toda ruborizada.

–No te preocupes yo también descanse un poco. –le respondió mientras se acercaba a ella y le indicaba el camino, Hermione trataba de acomodarse su cabellera castaña ya que por la siesta estaba un poco mas alborotada de lo normal, a lo cual Harry sonrió.

Mientras salían del compartimiento, les habló Ron. –Les guardaremos un lugar en el carruaje; ellos solo asintieron.

Harry y Hermione llevaron a los alumnos de primer año hasta donde se encontraban los botes donde el guardabosque los esperaba.

–Hola Hagrid. –lo saludaron al unisonó Harry y Hermione

–Hola chicos. –les devolvió el saludo. –felicidades por sus placas, en hora buena ambos se las merecen. –les sonrió aquel hombre de estatura imponente. –ahora si me disculpan debo de llevar a estos pequeñuelos al castillo, nos veremos en el banquete de bienvenida. –y diciendo esto se despidió de ellos; mientras se alejaban para buscar a sus amigos, podían escuchar la voz del semi–gigante dando instrucciones a los nuevos habitantes de Hogwarts, ambos se vieron y recordaron su primera vez que atravesaron ese mismo lago, aquel recuerdo parecía tan distante, pero los llenaba de alegría, aceleraron el paso y vieron que solo quedaba un carruaje esperándolos.

Cuando llegaron y vieron la cara de Ron, era completamente de espanto, Luna como Neville reían por lo bajo por la expresión, cuando estuvieron cerca, Hermione también se asusto al ver al Thestral, ahora entendía a Harry, porque su amigo tenía esa cara, ya que a esas bestias solo se las podían ver aquellas personas vieron la muerte y tienen conciencia de ella, como el caso de ellos ahora, no pudo aguantar y se empezó a reír, tomo del brazo de Hermione y la ayudo a subir y después a Ron ya que estaba petrificado.

El trayecto de Hogmeade al castillo fue en completo silencio, sobre todo porque Ron y Hermione todavía estaban impresionados por ver aquella bestia tan tétrica, Luna, Neville y el mismo Harry solo podían sonreír por las caras que tenían sus amigos.

Los cuatro Gryffindor y la Ravenclaw entraron al gran comedor y se despidieron, dirigiéndose cada cual a su respectiva mesa.

Todo seguía igual, salvo que ahora la silla del director era ocupada por Minerva McGonagall, pero por todo lo demás todo seguía igual, la selección ahora estuvo a cargo del profesor Filius Flitwick y el ya tradicional sombrero seleccionador.

La canción tradicional del sombrero llamo la atención de todos, por lo desconcertante que resultaba.

"La maldad nunca termina,

Aparentemente estamos a salvo

Necesitamos a nuestros guardianes y campeones

Que listos estén

Para preservar la paz

Que gracias a uno se logro

Ahora con ayuda de nueve se mantendrá"

-¿no creen que la canción del sombrero no tiene nada que ver con lo que pasa ahora? –pregunto algo molesto Ron.

-Tranquilízate Ron –le dijo Harry. –sabes perfectamente que el sombrero siempre dice acertijos, no le des tanta importancia, además Voldemort ya fue vencido, sus seguidores están muertos o encerrados. –le dijo palmeándole el hombro.

-Pues no creo que todos. –dijo señalando a la mesa de Slytherin.

-Ron ¡por favor! –exclamo Hermione en tono cansado. –ellos son inocentes.

-No me lo creo. –dijo molesto.

-Sabes amigo, a veces las cosas no son lo que parecen, deberías ya de saberlo, ellos son inocentes. –las miradas de tres Slytherin se cruzaron con la de Harry, una de las personas desvió la mirada, un moreno y un rubio, solo inclinaron su cabeza en señal de saludo y regresaron a sus posiciones en su mesa.

La ceremonia de selección transcurrió sin ninguna otra interrupción por parte de Ron, por lo cual se pudieron dar cuenta de lo siguiente.

La casa que mas integrantes tuvo fue la de Gryffindor con siete, le siguió la de Ravenclaw con cinco y las de Slytherin y Hufflepuff con cuatro cada una. Hasta los mismos anuncios de cada año seguían siendo los mismos, una nostalgia invadió los corazones de algunos de los presentes, pues recordaban como su antiguo director solía decir exactamente lo mismo, pero ahora era la maestra de Transformaciones quien las decía, cuando menciono que el bosque prohibido estaba estrictamente prohibido, desvió la mirada hacia cierto trió de jóvenes en particular, estos solo sonrieron al ver la mirada de la ahora Directora de Hogwarts y ella también les sonrío; como siempre la materia de Defensa Contra las Artes Oscuras, fue presentada una profesora que venía del Instituto de Brujas de Salem, una mujer mayor, bastante enigmática para el gusto del trío dorado, su nombre Agatha Harkness.

Terminadas las indicaciones y presentaciones correspondientes, el banquete dio comienzo, los murmullos y las platicas empezaron, en la mesa del trío dorado las felicitaciones no se hicieron esperar por parte de sus compañeros, ya que ellos ostentaban las placas de Premio Anual y la de Capitán del equipo de Quidditch, los tres sonreían y reían al ver a sus compañeros y camaradas como era Lavander Brown, Parvati Patil, Collin y Dennis Creevery, Seamus Finnigan, Dean Thomas, Natalie MacDonal, y Ginny Weasley, todos disfrutaban el reencuentro de ver que sobrevivieron a Voldemort, eso era lo que realmente importaba, que todos estaban juntos para poder empezar a vivir una nueva vida, con la luz de la esperanza iluminándoles el camino, nadie sospecharía que este año, sería también un año en el cual un joven de ojos color esmeralda tendría la experiencia más extraña de toda su vida.