Capítulo 1.- El primer encuentro

Corría por una pradera durante la noche, había luna llena, muy hermosa por cierto, parecía una perla gigante. A lo lejos lograba apreciar lo que parecía ser un palacio o una mansión; no estaba segura en verdad. Corrí con todas mis fuerzas para llegar y pedir ayuda, no me gustaba sentirme perdida y menos sola.

Estando cerca me parecía haber visto una silueta masculina, la cual, al percibirme, empezó a correr. Empecé a correr con más fuerza aún para alcanzarlo y pedirle ayuda; conforme más corría, más se alejaba de mí.

-¡Tsukino!- Alguien me gritaba-¡Tsukino, despierta!

-¿Eh?- Estaba soñando, al darme cuenta de esto y abrir bien los ojos lo primero que ví fue a profesor de biología mirándome con enojo.

-Disculpa, es que… salí tarde de mi trabajo- completa mentira. Mi profesor frunció un poco los labios, creo que sospechaba.

-De acuerdo, que no vuelva a suceder. Ahora si es tan amable pase a la pizarra a explicar el cuadro de Punet de la herencia.- Esto lo dijo poniendo la tiza en la paleta de mi banca.

Mi exposición ni fue de lo mejor, pero al menos sirvió para calmar al maestro y demostrarle que tengo un buen sentido de responsabilidad.

-Bien Tsukino, por hoy tienes calificación, a la próxima mejor ven con un buen tarro de café, no quiero volver a verte dormir en mi clase.

-De acuerdo- Para mi suerte sonó el timbre para el receso, fui a lavarme la cara para despertarme mejor.

Aunque me había lavado una y otra vez con agua fría, no lograba olvidar aquél sueño ¿qué hacía perdida en una pradera? ¿Por qué huía aquél hombre de mí sin conocerme? ¿Qué era ese maravilloso lugar? Seguía dándole vueltas al asunto hasta que llegó Rei, mi mejor amiga.

-¿Te encuentras bien?- Preguntó algo preocupada

-Sí, es sólo un poco de pereza, no te preocupes- contesté lo más animada que pude

-No sé…siento…siento que viste algo en tus sueños que te ha dejado confundida- Esa era mi amiga, me conocía mejor de lo que yo misma me conocía.

-Es enserio, estoy bien.- Contesté mientras quitaba un mechón azabache de su cara.

-Entonces vayamos con las demás.- Me dijo halándome del brazo.

Aunque quisiera no podía mentirle a Rei, si alguien sabía bien cuando algo no andaba bien conmigo, era ella. El tramo a la cafetería fue bastante corto a comparación de otras veces, ya dentro nos sentamos en la misma mesa que Lita y Amy, nuestras amigas.

-¿Por qué vienes tan extraña Serena?- Preguntó Amy, ella otra persona al igual que Rei que sabía bien cuando algo andaba mal.

-Estoy despertando de biología.- Contesté perezosamente

-Entonces aléjate, no quiero que me contagies, tengo mucho que estudiar aún.- Dijo algo alterada.

Las chicas y yo nos miramos la una a la otra, entendíamos lo mucho que Amy le daba importancia a estudiar y ser el mejor promedio de la escuela pero a veces sentía que necesitaba vida propia o aventurarse a algo nuevo.

-Claro, Serena a veces es algo… irresponsable- bufó Lita para animar la situación.

-¡Chicas, Adivinen!- Era la voz entusiasta de mi hermana Mina- ¡fui seleccionada para el protagónico de la obra.- A mi hermana le encantaba todo lo relacionado con el teatro, el cantar y el bailar, éramos muy diferentes.

-¡Qué envidia!- Exclamó Lita- Si no fuese porque estoy en el equipo de Tae kwon do, hubiese audicionado.

-Lástima, el papel es mío, jajaja- Contestó alegremente Mina.

Llegaba la hora para deportes, un poco de ejercicio me haría bien para despejar mi mente y de paso para bajarle un poco el ego a mi hermana con su punto fuerte, el voleibol.

El partido estaba reñido, por un lado estaba la buena guía que Mina le daba a su equipo, por mi parte contaba con lo estratégica de Amy y el fuerte brazo de Rei. El partido estaba empatado al principio, hubo cambio de estrategias para el desempate, aún así fue algo difícil de lograr, pero al final lo hicimos. Mi equipo le ganó al de Mina, la cual sólo frunció los labios y me quedó viendo con una mirada acusadora.

-¡Sé que hicieron trampa! ¡La revancha a la próxima!- gritó del otro lado de la red

-Lo sentimos, no es nuestra culpa ser perfectas- Le contestó Rei con un aire engreído

-Si quieres ganarnos tendrás que entrenar más- bufó Lita.

Entre bromas y sarcasmos fuimos a las regaderas Para arreglarnos para la siguiente clase, la que más odiaba, cálculo integral. Odiaba las matemáticas tanto como Amy odiaba reprobar. Las dos horas del módulo se me hicieron eternas, quería que acabara pronto, tuve que hacer un sobreesfuerzo humano para entender lo que el maestro decía, hablaba de límites, el plano y no sé que tanta cosa por el estilo, es punto es, que se me hizo una completa tortura, sólo Amy entendía de que hablaba el maestro. Por fin terminó la clase, creí que jamás llegaría ese momento.

Saliendo de clases me disponía a ir a ver a Mina cuando sonó mi celular, era un mensaje de ella.

"Serena no me esperes, debo quedarme a ensayar para lo obra, dile a mamá y a papá"

Mi hermana solía hacer eso gran parte del tiempo. Decidí llamar a casa y avisar que también llegaría tarde, preferí ir con las chicas para entender lo de cálculo a ir a holgazanear en mi casa, además era más divertido estudiar con ellas que sola. Con las chicas, además que aprendía las horas pasaban rápido.

Terminando de estudiar cada quién fue a su casa, por desgracia para llegar a mi casa tenía que pasar por un solitario y oscuro callejón. Me armé de valor para pasar rápido ese tramo. Por un instante creí que estaba sola, de repente empecé a escuchar movimiento, no había identificado aún si era el viento o eran pasos.

No le di importancia y seguí mi caminó, pero el ruido continuaba, por momentos volteaba a ver para descubrir que era, pero nada aún. Casi al final del camino sentí un empujón, me estrellé contra unos botes que estaban en un pasadizo sin salida del callejón. No pude ver quién fue, todo fue rápido. Intenté levantarme, pero esa fuerza de nuevo me tumbó, lo intenté de nuevo, para tratar de huir, me estaba asustando. Intenté correr, pero esa misma fuerza me aporreó contra la pared y luego contra unos vidrios rotos. Empecé a sangrar, ya me había dominado el miedo. De pronto escuché un estruendo, era como un choque, estaba empezando a verlo todo claramente, eran dos siluetas humanas, por lo que pude ver.

-¡Esta es mi zona!- Escuché que gritó una voz varonil

-Pero soy uno de los líderes y por eso quiero esta presa- contestó otra voz de varonil. No podía ver dónde estaban, ni siquiera podía identificar de donde provenían las voces.

-¡¿Qué está pasando?!- Cuestionó otra voz varonil con enojo

-Quiere cazar en mi territorio- Escuché que empezaron a discutir mientras yo seguía tumbada en entre los vidrios.

-¡Tengo más derecho a esa presa que él! ¡Soy de los líderes y llevo más tiempo sin beber que él!

Empecé a escuchar que alguien se acerba a donde estaba tumbada, pero seguía inconsciente.

-Parece una buena presa, creo que podemos compartirla

-¡Jamás, yo la ví primero!

-Llama al amo, él resolverá este conflicto

-¡¿Qué sucede?! ¡¿Por qué no puedo cazar en paz?!

-Señor, éste neófito encontró esta presa y no quiere compartirla ¿qué opina?

-Opino que esto debe ser castigado. Dijimos que nuestras presas iban a ser criminales y moribundos, no doncellas indefensas.

-¡Señor, es una buena presa, no la desperdicie, además con las heridas que tiene no va a sobrevivir! A menos que use la ponzoña

-¡No! ¡No se necesitan más! La voy a llevar para curarla y luego devolverla. En cuanto a ustedes serán sentenciados ¡Kunzite! ¡Nephrite!

-¡Tenga piedad señor!

-¡Su insensatez no tiene excusa!

Terminada la discusión, pude sentir que unos fuertes brazos me levantaron, me sentía tan segura en ellos, incluso pude sentir un perfume exquisito que no se comparaba con cualquier otro. Me dejé llevar, no quería despertar, quería estar entre esos brazos por siempre.

Empecé a sentir como los rayos del sol tocaban mi piel para despertarme, fui abriendo mis ojos poco a poco. No estaba en mi alcoba, definitivamente, y tampoco en mi cama; mi madre jamás compraría sábanas de algodón egipcio para vestir mi cama y menos permitiría que tuviese una habitación tan grande y decorada, quise sentarme para mirar mejor, pero no pude. Mi cuerpo estaba adolorido además tenía muchos moretones.

La puerta comenzó a abrirse poco a poco, entró un hombre, muy hermoso por cierto, con la piel ligeramente pálida, unos hermosos ojos cobrizos y el cabello negro que enfatizaba bien sus rasgos.

-¿Te sientes mejor?- Me preguntó amablemente

-Sí- contesté algo sonrojada- ¿Cómo llegué aquí?-no se me ocurrió algo mejor para decir ante hermoso hombre.

- Es algo que necesito platicar muy seriamente contigo- Me dijo tomando mi mano y acariciándola- También necesito tu tiempo y tu comprensión.

No sabía que decir, lo que si sabía que lo pasado la noche anterior tenía una explicación, muy confusa, cierto, pero la tenía y este hermoso espécimen tenía las respuestas a las dudas que se me plantearon desde la noche anterior.

No estaba segura que era per este hombre hacía estremecer cada una de una de mis terminaciones nerviosas, no estaba segura si era su olor, su físico o su voz lo que desarrollaba esa serie de sensaciones, sólo deseaba tener más de ello.

¿Qué tal? Espero haya sido de su agrado este primer capítulo. La historia apenas comienza y todavía falta mucho por desarrollarse.