Capítulo 2

-¡inuyasha! ¡Deja de reírte, ABAJO!-

En la cabaña se podía escuchar cómo una vez más caía al suelo. La risa de su marido se podía a escuchar a kilómetros, no podía creer el ingenio que tenía su hijo y su mujer estaba más que furiosa por la travesura.

-¡Ve a encontrar a tu hijo y castígalo!

Resignado y entre lágrimas tuvo que salir a buscarlo o no viviría para contar la historia una vez más pero no fue necesario, su hijo estaba por entrar a la cabaña y al parecer ya no tenía la intención de huir.

-¿Tienes idea de lo que tuvieron que hacer para que quitar la pintura de su cabello?- Intentaba parecer duro pero aun no podía recuperarse de su ataque de risa.

-Ahora no es importante, padre.

Inuyasha se concentró en lo que decía cuando noto la seriedad de su hijo mientras que kagome salía de la cabaña lista para darle el peor castigo de su vida pero freno al ver lo preocupado que estaba.

-¿Qué sucede?- Su furia desapareció, kagome pregunto pensando que algo muy grave sucedió.

-Hay cuerpos de niños a unos kilómetros de aquí, la mayoría están destrozados y tiene el emblema del norte grabado en sus pieles.

Reunieron el grupo y partieron bajo la guía de Aiden. La anciana kaede por más que intentaran de convencerla de quedarse en la aldea fue con ellos con la mente preparada al igual que los demás. Sin embargo, sango decidió quedarse para no dejar desprotegida a la aldea ya que algunos demonios que no eran de esas tierras vagaban y a veces atacaban.

Cuanto más se acercaban, inuyasha sentía más el olor a podredumbre y luego de un par de horas, el grupo se empezó a tapar las narices. Definitivamente ya llevaban tiempo muerto, la escena era realmente un mensaje para el norte y lo extraño es porque estaban aún en tierras ajenas al norte.

Vieron un campo de flores y hay estaban los niños, en su mayoría con cara llenos de dolor. Algunos tenían el pecho abierto sin algún órgano en su interior, otros tenían la cabeza hundida hacia adentro y otros eran bebes con las extremidades dadas vueltas. Sus piernas estaban giradas, al igual que sus brazos y en su mayoría se notaba sus huesos fuera de lugar. Los emblemas habían sido hechos con cuchillos y en grande para que se notara de lejos, seguro fueron hechas cuando aún estaban con vida. Todos se consternaron, no sabían que hacer ante esto.

-Y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Cómo no lo hemos detectado hasta ahora, como no nos hemos percatado de esto?- miroku realmente estaba preocupado, esto no era una amenaza cualquiera.

Inuyasha empezó a caminar hacia el bosque, solo una persona seria capaz de responder por esta crueldad.

-Inuyasha, ¿A dónde vas? Hay que darles una santa sepultura- miroku ya sabía a donde se dirigía pero de todas formas le pregunto.

Se frenó y al darse vuelta, su mirada lo decía todo.

-¿A dónde más? A hablar con ese desgraciado.

-Inuyasha, no puedes irrumpir en el palacio. El vendrá hoy para visitar a rin porque no lo esperas aquí.

-Kagome, no puedo esperar para que ese bastardo venga acá. Además no sabemos si vendrá o cuando lo hará.

El día fue pasando rápidamente, el grupo decidió enterrar los cuerpos pero sin hablar nada al respecto hasta que Sesshomaru diera acto de presencia. Rin estaba por empezar a desarrollar la idea de que no vendría a visitarla, la noche caía y los grillos comenzaron a cantar. Se dirigía hacia su cabaña cuando el sonido de unas pisadas llamo su atención, se dio vuelta en dirección de dónde provenía el ruido y nada. Pudo haber sido su imaginación hasta que observo una pequeña caja de madera entre las hojas y con la suficiente desconfianza decidió tomarla, en el solo había un fino collar y una hoja de papel.

"El lord Sesshomaru no podrá asistir en el día de la fecha debido a un inconveniente. Sin embargo, se solicita su asistencia para una reunión en el palacio que se dará en el primer día de primavera, se le otorgara más información y una detallada lista en los próximas días."

-¡ESO ES EN TRES DIAS!- grito

Estaba más que asustada ¿Qué clase de reunión era? ¿Qué lista?, no tenía idea a que se enfrenta pero no importa ya que todo estaba decidido.

Y sucedió, al día siguiente recibió por un guardia un pergamino con la información y no era precisamente algo bueno. La lista se trataba de lo que usaría, como se maquillaría y las cosas que podría llevar al palacio ya que no se trataba de una noche sino de varios días en los cuales tendría que comportarse como una mujer adulta. Kaede se sorprendió ante tal noticia y lo único que podría hacer es ayudarla con lo poco que tenía. Inuyasha estaba más que furioso pero no podía hacer más que esperar su regreso.

El día había llegado, Jaken la esperaba con Ah-un en el bosque mientras que kagome retenía a inuyasha.

-Mi pequeña, ten cuidado.

-Anciana kaede, quédese tranquila que volveré lo más pronto posible. Ahora cuídese usted y a Hikaro de sus travesuras.

-No te preocupes por el que sakura ya se vengó, no creo que pueda caminar por un par de días pero sobrevivirá.

-No preguntare lo que sucedió. Tuvieron que cortarle el pelo a sakura porque al parecer utilizo tinta en su mezcla, era obvio que no iba a poder salvarse.

-¡MOCOSA, VAYÁMONOS QUE NO TENGO TODO EL DÍA!- Jaken gritaba desde los árboles.

-Ya debo marchar, nos veremos.

(gracias por leer este nuevo capitulo, este es mi primer fanfic y espero que les guste. besos)