Hola! Bueno, acá les dejamos el segundo capítulo, que lo disfruten :3

El albino se encontraba sentado en los escalones a la entrada de un bar, bebiendo cerveza directamente de la botella. Es que sí, efectivamente, Near había acabado en una crisis existencial a mitad de camino. Se había encontrado con Angie, quien, al verlo tan desanimado, le invitó un trago…y así es como acabó la cosa.

Se sentía enojado, desanimado. ¿Por qué siempre Mello lo trataba como un bebé? ¿Tanto lo subestimaba? ¡Hasta estaba tomando alcohol! No era tan pequeño como él lo veía. Al menos no se sentía así, pero su pregunta era ¡¿Por qué demonios no lo dejó continuar?! ¿Tal vez pensaba que no estaba preparado? Si, seguramente era eso… siempre lo trataba de la misma forma, y ya estaba harto. Él quería demostrarle a Mello que lo amaba, quería satisfacerlo y por eso se tomó todo el trabajo de comprar ese maldito libro y pasar por todo ese estrés ¡Era lo único que quería! Él…era lo único que tenía. Le torturaba la idea de que hubiera cambiado de opinión, que tal vez hizo algo mal y ahora ya no lo deseaba, pero…había otra razón por la cual estaba tan desconcertado, era algo que no comprendía y por eso no tuvo mejor idea que la de inundarse en alcohol, y él odiaba el alcohol…

Angie estaba cada vez más preocupada por él, no había sido bueno invitarlo a beber ¡De seguro Mello querría matarla! Near aún era menor de edad, no podía tomar de esa manera, ¡Se estaba bajando toda la botella él solo! Y para empeorarlo, ya se podía ver que sus mejillas estaban adquiriendo un color sonrosado y estaba cayendo bajo los efectos del ron, estaba murmurando algunas cosas sin sentido entre sorbo y sorbo.

-Near, creo que ya es suficiente. Ya han pasado dos horas desde que saliste, ¡Mello debe de estar muy preocupado!-Le dijo ella, alarmada. Y sí, efectivamente, cuando Mello quedó solo en su habitación fue directamente a solucionar su "problemita", el que tenía bajo sus pantalones, y mierda que tuvo que tener autocontrol para no violarse al albino cuando de reojo lo vio salir del baño, todo mojado; justo luego de eso se dio cuenta de que Near no iba a ir a la tienda de comestibles, así que esperó un rato pero al ver que no había señales de que estuviera vivo, decidió llamarlo…¡Y mierda el ataque que le agarró cuando se dio cuenta de que el chico se había dejado el celular! Iban a rodar cabezas esa noche.

-¡Nooo, te digo que no quiero volver!-Le respondió este arrastrando sus palabras.

-¿Por qué no quieres volver? ¿Acaso pasó algo con Mello?

-Es que él vio mi libro…y...-Le explicaba Near, arrastrando sus palabras mientras unas lágrimas amenazaban con caer por sus mejillas-…Y fuimos al baño *snif snif* …y él me…y yo…¡y se sentía tan bien!

-¡No entiendo lo que dices! Tranquilízate y háblame claro, cuéntame lo que pasó.

-¡…Te digo que él me masturbó…y cuando yo quise hacérselo…él *snif* se fue!

Angie comprendió lo que pasaba y entonces no pudo evitar que su lado más pervertido celebrara, pero aún así le pareció extraño que Mello no hubiera querido.

-¿Pero…por qué?-Preguntó ella confundida.

-¡Siempre me trata como a un bebé!-Gritó el otro entre lloriqueos.-Yo sólo quería hacerlo feliz y me rechazó… ¡Todo lo hice por él!

¡Por supuesto! Mello no lo había rechazado porque no lo deseara… sino porque sabía que Near en realidad lo hacía para complacerlo y no porque de verdad quisiera.

-¿De verdad querías hacerlo?

- Si… Emm… al principio lo hice por él, p-pero después… creo que realmente quiero hacerlo-Confesó el albino con cierto pudor. Ciertamente se sorprendió así mismo al darse cuenta de sus verdaderos sentimientos, nunca creyó que podría sentir algo así de bueno. La forma en que Mello lo tocó, sus besos, su cuerpo…todo aquello era tan nuevo para él, y lo volvía loco.

Entonces Angie tomó una decisión, las cosas no se iban a quedar así.

El tiempo pasaba y Mello estaba cada vez más cabreado, ¡habían pasado más de tres horas, y Near no aparecía! ¡¿En dónde carajos se supone que se había metido?! Iba y venía, se sentaba en la silla y de la silla a la cama, con los nervios de punta. "¿Y si le pasó algo? ¿Si lo secuestraron? ¿Si lo violaron, lo mataron y tiraron el cuerpo al río?" Pensaba Mello una y otra vez "¡A la mierda todo, yo me voy a buscarlo!". Se dispuso a salir, pero cuando abrió la puerta, se encontró con una sorpresa no del todo agradable. Angie estaba sujetando a un Near borracho y balbuceante. "¡¿QUÉ…PEDO…ESTÁ…PASANDO…AQUÍ?!".

-Esto te pertenece, ¡Resuelvan sus problemas! - dijo Angie, empujando a Near adentro de la habitación y cerrando la puerta detrás de él.

El albino se colgó del cuello de Mello y le dijo con ira:

-¡Ámame, mierda!-

-¿¡Qué?! ¿¡Se puede saber dónde estabas?! ¡Te fuiste hace más de dos horas!-

Pero el menor no se dio por vencido con su petición y tiró a Mello a la cama, con su poco fuerza de borracho, cayendo encima de éste. Lo besó torpemente, estampando sus labios en los de otro queriendo invadir la boca de su novio con su lengua, pero el rubio al sentirle el aliento a alcohol, interrumpió el beso.

-¿Cuánto has tomado? ¡Estás muy borracho!-

El albino no respondió, simplemente se limitó a arrodillarse sobre él. Se quitó la sudadera, alborotando sus rizos blancos y dejando su pálido torso al descubierto.

-...Hazme tuyo, Mello- Le suplicó con necesidad.

El rubio estaba tan confundido, había deseado esto durante tanto tiempo y sin embargo no podía permitírselo, no podía cuando Near se encontraba en ese estado, ¿Pero cómo iba a negarse? Al verlo así, con su piel tan suave, su cabello y esos ojos que lo miraban deseosos.

-Mello...esta vez quiero que lleguemos hasta el final- El rubio lo vio con un gesto de confusión aún peor que el anterior.

-¡Que me cojas, mierda!-

Okay. Eso no se lo esperaba... ¡Dios! Solo lo había escuchado decir eso un par de veces en su vida y había sido en sueños...

-¡Estás ebrio, no sabes lo que dices!-

-¡Si lo sé! ¿Es que acaso tu no quieres?! Estoy cansado de que me trates como a un bebé!-Terminó la frase con un puchero.

-Sé que no quieres hacerlo de verdad. Sólo lo haces porque yo quiero hacerlo.- Explicó Mello.

-¡Quiero que me folles porque yo quiero que me folles!- Gritó, a todo pulmón el albino-¡Llámame pervertido pero es lo que quiero!-

El gesto de Mello cambió al escuchar las palabras de su novio.

-Eso no es perversión, Near. Si es por desearte, yo sería el más pervertido de todos.

No esperó a que el albino hiciera o dijera nada más y lo besó apasionadamente, disfrutando de su sabor mezclado con el del alcohol que no era desagradable, sino raro. La situación más bien lo era. No podía creer que estuviese pasando, y menos de esa forma, ya que él era siempre el que tomaba la iniciativa. Aun así no le importó, porque sabía que su amante lo deseaba tanto como él lo hacía.

Near, al recibir el beso, lo atrajo más hacia sí, tomándolo de las mejillas, y profundizándolo; introdujo su lengua en la boca del mayor para devorarlo.
Mello tumbó al menor, invirtiendo los roles, de manera tal que el albino quedó debajo de él y siguió besándolo, separándose únicamente para respirar y quitarse la camisa que llevaba puesta, dejando su torso desnudo.
El menor recorrió el cuerpo esbelto de su novio con la mirada, apreciando todo de él, su piel tersa y bronceada, sus abdominales bien marcados, sus brazos, todo. Sintió el fuerte deseo de tocarlo, pero los intensos ojos del rubio lo hipnotizaron por completo. Lo único que logró hacer fue proferir una risita boba. Se notaba que había bebido, pues de no ser así, ya no podría más de la vergüenza.

-Estás muy alegre, ¿no?-Le preguntó Mello divertido al verlo así. No pudo evitar esbozar una sonrisa, adoraba cuando Near se reía, ya que no solía hacerlo tan seguido como él quisiera. Pero tener aquella imagen frente a sí, tan cálida y pacífica, le hizo darse cuenta de que nunca podría encontrar algo más hermoso que hacer feliz a su albino, y de repente se abalanzó sobre él, haciéndole cosquillas en el estómago.

-¡No! Jajajajaja ¡Basta! Jajaja ¡Detente!...-Gritaba el menor entre ataques de risa, retorciéndose en la cama.

Comenzó a repartir algunos besos en el cuerpo de su amante. Primero en el cuello, bajando por el lampiño pecho, y hasta su vientre. Near no dejó de dar carcajadas ya que las caricias del rubio aún le provocaban cosquillas, pero las risotadas se volvían cada vez más suaves y débiles hasta convertirse en gemidos cuando el mayor comenzó a lamer su ombligo simulando pequeñas embestidas.

En ese momento, se separó del abdomen de su novio y pudo observarlo. Un leve sonrojo rondaba sus mejillas y una sonrisa se acomodaba en sus labios, todos estos factores, efectos del alcohol, y bueno... del placer que Mello le proporcionaba con su boca. Su apariencia le hizo pensar en mil maneras diferentes de hacerlo suyo, como el albino le había pedido, ¡y sí que iba a cumplírselo!

Le desabrochó el pantalón con parsimonia, sosteniendo la mirada del otro todo el tiempo.

-Mnn… ¡Quiero que me la chupes!-Le dijo Near totalmente desvergonzado.

El rubio no daba crédito a lo que escuchaba, nunca creyó que, aún borracho, Near le pediría algo así.

-¿Cómo dices?-Le preguntó shockeado.

-Chúpamela…Enséñame, ¿o no quieres que luego te lo haga a ti?-Divertido, el albino no dejaba de decir obscenidades que nadie jamás creyó existieran en su vocabulario.

El mayor, obedientemente lo despojó de sus ropas de un tirón y se acercó al pene erecto de su compañero, lo tomó entre sus manos y le dio una lamida desde la base hasta la punta. Near sintió un golpe eléctrico recorriendo su cuerpo.

Otra lamida y el cuerpo del albino se retorcía. Apretó la punta mientras daba una tercera lamida al miembro ya mojado por el líquido pre-seminal.

-Ahh...-Suspiraba Near al sentir la forma en que lo devoraba, tan lenta y sensualmente.

"Mmm... sus gemidos me ponen tan caliente..." pensaba Mello cuando lo escuchaba. Comenzó a chuparlo utilizando la lengua para rozar su glande de vez en cuando, repartiendo suaves mordiscos en toda su extensión.

-Ahh... M-Mello... ¡ah!- Gimió desesperadamente mientras se aferraba, con sus manos, a las sábanas.

Al oírlo otra vez, la mirada del rubio se oscureció totalmente y cegado por la lujuria, se dirigió a los testículos y los chupó de forma voraz. El albino se removía debajo de él, emitiendo quejidos cada vez más audibles; un poco del líquido pre-seminal goteó por el falo de éste y Mello se encargó de limpiarlo con su boca. No pudo aguantar más la presión en los pantalones por lo que decidió desabrocharlos, haciendo notable su creciente erección.

Deslizó una mano traviesa por los muslos del menor, acariciando toda esa suave piel. Levantándolo sólo lo suficiente, paseó sus dedos entre las nalgas abultadas de su presa, para luego estrujárselas posesivamente. Mientras lo exploraba, continuó con la felación, el pene de Near regresó a la boca de su compañero por segunda vez. Lo introdujo hasta el fondo de su garganta y comenzó un lento vaivén que se fue intensificando, hasta volverse frenético.

El albino deliraba de placer ante las atenciones que estaba recibiendo de parte de su amante, sudaba y gemía sin parar, al borde del clímax.

-¡Ah, ah! M-Mello... Me...me voy a...¡Ahh!- Gritó el menor cuando se corrió en la boca del otro.

Mello tragó todo el semen hasta dejarlo seco, saboreándolo.

Near respiraba agitadamente luego de aquel maravilloso orgasmo, que definitivamente se sentía mucho mejor que el anterior. Trató de controlar su respiración y cuando estaba a punto de logarlo sintió unos dedos juguetones paseándose por su entrada, que le hicieron dar un respingo acompañado de un leve jadeo. El rubio le dio una sonrisa pícara y algo sugerente que el menor le devolvió. Se besaron con intensidad, mientras el mayor invadía la boca de su novio con la lengua y le hacía probar su propio sabor. Se dirigió hasta la estrecha cavidad del albino, separó los glúteos y sin ningún tipo de pudor empezó a prepararlo con su lengua, simulando embestidas. Esto provocó que la erección de Near comenzara a despertar nuevamente.

-Mmm...-Gimió al sentir la lengua del otro invadiéndolo. Por puro instinto levantó las caderas, permitiéndole un mejor acceso.

Mello utilizó uno de sus dedos para tantear los alrededores del agujero al mismo tiempo que con la otra estimulaba los pezones, que consiguió quedaran erectos.

-M-Más...-Pedía el albino entre suspiros, lo que hizo que el rubio metiera el dedo índice, lentamente, en su interior.

El menor sintió una incomodidad ante la pequeña intrusión, aunque pronto se acostumbró a ella. A éste le siguieron dos dedos más, causándole mucho dolor.

-Relájate... Así dolerá menos- Le dijo Mello al ver que Near contenía los sollozos.

Finalmente, el albino, consiguió habituarse a los dedos, que fueron reemplazados por otra cosa más grande. Dio un grito de dolor que el mayor acalló con un beso apasionado.

El rubio estaba demasiado excitado. El interior de Near era cálido, húmedo y apretado, le causaba tanto placer que le resultaba casi imposible quedarse quieto. Esta vez él tuvo que contener los gemidos.

El peliblanco se abrazó fuertemente al otro, como si de esa forma pudiera reprimir aquel dolor que sentía, haciendo que su cavidad se contrajera contra el miembro que se encontraba dentro de él. Mello no pudo aguantar más e inició unas cuidadosas embestidas, tratando de no dañar a su amante, pero se volvieron cada vez más aceleradas.

-¡Detente, Mello!...Me duele-Se quejaba Near al ser penetrado de esa forma.-M-Mello...detent...¡Ahh~!-Chilló cuando el mayor tocó ese punto especial que lo volvería loco.

Mello paró en seco y miró expectante al albino, quien ahora estaba con los ojos muy abiertos, sorprendido por aquella sensación. Le dio otra estocada en ese mismo lugar, provocando que Near delirara de satisfacción.

-...¡Ah, ah!...No te detengas-

A pedido de su amante, el rubio continuó con las arremetidas, tocando reiteradas veces ese punto.

El más pequeño nunca se había sentido tan bien, tan lleno, como lo hacía ahora. Los testículos del mayor golpeaban su trasero, emitiendo ese sonido lascivo; las respiraciones entrecortadas de ambos, los gemidos y el sudor, todo le parecía realmente estimulante y ardiente. Mello, por su parte, se lo estaba pasando de puta madre, no había nada mejor que ver a su albino sometido y rogando por más, no había nada como estar dentro de él, saciando lo que por mucho tiempo había deseado. Near enroscó sus piernas en la cintura de su novio, coordinando sus movimientos con los de él.

-¡Ahhg..! Near...mmm-Decía el rubio entre jadeos, sintiéndose al borde del orgasmo.

-¡Oh, Dios!...Ohhg...¡M-Mello!-

El ojiazul tomó la erección del otro y comenzó a masturbarlo, no faltaba mucho para que el otro también acabara. El líquido pre-seminal ya le goteaba abundantemente cuando...

-¡Oh..Mello~!...S-sí..¡AHHH~!-Gritaba Near al correrse sobre su propio vientre, derramando aquella sustancia blanquecina. Su entrada se contrajo durante el delicioso clímax, apretando el pene del mayor, lo que logró que Mello también alcanzara el orgasmo.

-¡Oh, Dios...!¡...NEAR!-Bramó al venirse dentro de él con fuerza. Un escalofrío recorrió el cuerpo del menor al sentir la semilla de su amante inundarlo.

Ambos se encontraban sudados y muy agitados; el rubio dejó caer su cuerpo sobre el del albino y trató de ralentizar su respiración. Salió de él y se recostó a un lado durante algunos minutos, cerrando los ojos, y pensando en lo que acababa de suceder y amenazaba con no ser cierto, una vez más. Finalmente abrió los ojos y se dispuso a hablarle, pero en cuanto estuvo por pronunciar palabra alguna, cayó en la cuenta de que éste ya estaba totalmente dormido.

Near despertó esa mañana sintiendo un punzante dolor en su región trasera, la cabeza le daba vueltas y no sabía por qué. No podía recordar nada de lo ocurrido la noche anterior, solo recordaba el "desencuentro" que había tenido con Mello, que había salido con la excusa de comprar comida y que se había encontrado con Angie a mitad de camino.

Se tapó los ojos con un brazo e intentó recordar más, pasaron unos minutos y su mente seguía en blanco. Su trabajo fue interrumpido por una mano que lo acariciaba por la espalda. Rápidamente se giró y pudo observar a Mello, viéndolo somnoliento pero con una sonrisa deslumbrante.

-Buenos días...- Se limitó a decir el rubio.

-¿Q-Qué pasó?-inquirió desconcentrado el menor, al notar que estaba desnudo. Miró a Mello y levantó la sábana un poco, solo lo suficiente como para notar que él tampoco tenía ropa.

El calor lo invadió y se sonrojó por completo, entonces lo recordó todo. Recordó cuando Angie lo había llevado hasta la habitación, cuando discutieron, los besos desenfrenados y las exquisitas caricias que se proporcionaban, las palabras que habían dicho, cuando lo hizo suyo por primera vez.

-Entonces...¿Te gustó?-Preguntó Mello, dándole una sonrisita sugerente, y sabiendo que se había acordado de todo.

-Mmm... No puedo quejarme- Le respondió con una sonrisa tímida pero una mirada desafiante.

Una risita escapó de la boca del mayor y lo atrajo hacia sí robándole un beso.