Kingdom Hearts : Data Error
Capítulo Dos: No Data.
Mientras los demás jugaban a un viejo Scalestrix, Roxas miraba por la ventana de la habitación de Hayner. Aún seguía dándole vueltas al asunto del chico pelirrojo que lo había estado esperando dos horas a pesar del chaparrón. No podía evitarlo, se sentía en parte culpable. Entendía que aquello no significaba nada, pero aquella mirada que tenía mientras esperaba le hacía sentir remordimientos. Si se lo decía a alguno de ellos, quizás la única que lo apoyaría sería Olette, los demás lo mirarían con cara de loco.
- ¿Te encuentras bien, Roxas? Llevas un rato muy callado y no has querido jugar ni una vez con el Scalestrix -dijo Pence.
- Lo siento, estoy algo cansado -dijo Roxas intentando no mentar el tema y que realmente pareciera que estaba cansado- Creo que me voy a ir a casa.
- ¿Quieres que te acompañemos? -dijo Olette levantándose con aire preocupado.
- No, no. Tranquila, no es nada -dijo Roxas sonriendo- Además ahora no llueve, es el momento ideal para que no me pille la lluvia y así no tenerle que tomar prestado un paraguas a Hayner.
Insistieron en acompañarlo hasta el umbral de la puerta. Agradeció cuando se quedó solo, tenía ganas de encontrarse en el suficiente silencio como para poder pensar con claridad. Pero al parecer la suerte no lo acompañó durante mucho rato, la gente corría por las calles y murmuraban cosas.
- Sí, sí. Es por allí. No sé es horrible. ¿Qué habrá pasado? -oyó que decían unos que pasaban en la misma dirección.
Frunció el ceño y se quedó pensativo mirando hacia dónde iba la gente. Acabó por empezar a dirigirse al lugar también. Por el camino escuchó más cosas tipo: "Hay un cadáver" "No había visto nunca a ese tipo" Cuando llegó había un corro de gente murmurando y sin hacer nada.
- ¿Alguien ha llamado a la ambulancia? -se escuchó a alguien decir.
- ¿No está muerto? -dijo otra
- ¿Quién es? No lo había visto nunca -dijo otro
Roxas logró abrirse paso hasta el centro del corro y lo que vio le heló la sangre. En el suelo, en medio de un charco de sangre, se encontraba el pelirrojo que había intentado hablar con él. No lograba verle la cara con claridad, pero con la cantidad de sangre que había por el suelo seguro que consciente no estaba. Entonces se dio cuenta de algo, que nadie movía un dedo. Todos estaban demasiado concentrados en ese teatro, esa especie de drama en el que se habían sumergido. Aún no estaba muerto pero nadie hacía nada por él.
- ¿Es que vais a estar esperando sin hacer nada hasta que se muera delante de vuestros ojos? -espetó Roxas de mala leche
El murmullo generalizado que había habido hasta el momento se disipó totalmente y todos los ojos se posaron en Roxas, que seguía mirando serio hacia el pelirrojo. Pasaron unos largos segundos hasta que volvió a decidirse a romper el silencio.
- Si lo dejáis morir no sois peores que el que le ha hecho esto -dijo Roxas.
- El chico tiene razón -dijo un hombre atravesando la multitud y abriéndose camino hasta llegar al lado de Roxas- Aún podéis ayudarle apartándoos para dejar que le llegue oxígeno.
Conocía a ese hombre de antes. Sí. Tenía una tienda de armas en la plaza del pueblo. No era demasiado alto, algo rechoncho y con el pelo canoso y un gran bigote. Ahora recordó su nombre, Iván. El hombre se agachó al lado del cuerpo del joven pelirrojo y en el rostro de Roxas cruzó la congoja. Con cuidado le dio la vuelta y lo colocó boca arriba. Estaba muy pálido, ¿en serio iba a sobrevivir?
- El médico viene en camino -dijo Iván respondiendo a las preguntas internas que Roxas no había pronunciado pero que se formulaba.
Iván no estaba muy convencido de que si seguía inconsciente aquello fuera a ser bueno. Tenían que hacerlo reaccionar e intentar mantenerlo despierto el mayor tiempo posible. Empezó a llamarlo en voz alta, llamándolo "chico", y el ceño del pelirrojo empezó a fruncirse hasta que de repente abrió los ojos aquejado del dolor. Las quejas subieron de tono hasta leves gritos de dolor, mientras miraba a los lados como intentando situarse, con pinta de estar buscando algo que pudiera atacarlo. Iván intentó acercarse a él para calmarlo pero se llevó un manotazo.
- ¡No me toques! -siseó apretando los dientes.
Se miró la mano que había tenido hasta hace segundos apretándose en el torso y la vio totalmente bañada en líquido escarlata. Aquello no le hacía tranquilizarse e intentó levantarse, haciendo que Iván lo agarrara por los hombros y lo volviera a tumbar. Pero el chico seguía intentando resistirse, al parecer aún confundido por la situación. Ante el grito de ayuda de Iván, Roxas le agarró por el otro hombro y aquellos ojos esmeralda se posaron en él.
- Tranquilo. Nadie te va a hacer daño ahora, estás a salvo. No te muevas o te pondrás peor -dijo Roxas.
El forcejeo cesó ante aquellas palabras de Roxas, la mirada del chico bajó y respiraba agitadamente debido a la herida y el ajetreo. Iván seguía hablando con él, pero no le contestaba. Seguía con la mirada puesta en algún punto del espacio que no lograban ver. ¿Les estaba escuchando? Cuando volvió a centrar su atención en él, sus ojos se estaban cerrando.
- ¡Hey, no te duermas! -dijo Roxas
Pero no logró evitar que cerrara los ojos y volviera a quedarse inconsciente. Al poco volvía a gemir levemente de dolor, aquejado por la herida. El médico llegó por fin e Iván empezó a contarle lo que había sucedido. Roxas estuvo atento hasta que escuchó un murmullo, miró como el pelirrojo parecía estar diciendo algo. Acercó el oído para ver si entendía algo.
- ... D-DiZ... -murmuró de nuevo.
- ¿DiZ? -dijo Roxas confundido.
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No le habían dejado ir al hospital. Iván había dicho que ya había hecho suficiente dando la cara por aquel muchacho y que ahora le dejara el resto a él. Según había dicho: esto no es algo de lo que un niño pueda ni deba encargarse. Tuvo que estar un buen rato lavándose las manos hasta que no quedó ningún rastro de sangre en sus manos y aún así aquella sensación de desagrado no desapareció. Se tumbó en su cama y comprobó como no podía dormir.
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Cuando despertó se encontró a un hombre de pelo canoso y un gran bigote mirándolo con cierta sorpresa y alegría. A su lado había un hombre enjuto y de pelo castaño que llevaba una bata blanca. Tenía la boca seca y supo desde un principio que su primer intento de hablar resultaría desastrosamente ronco.
- ¿Dónde? -logró articular después de toser un poco.
- Estás en un hospital a unos kilómetros de Villa Crepúsculo -dijo el hombre del bigote. Tuvo que darse cuenta que aún habiéndole respondido aquello, seguía mirando hacia los lados y terminó mirándose la mano- ¿Algo más que quieras decirnos?
- ¿Quién soy? -preguntó
Tanto Iván cómo el médico se quedaron algo sorprendidos ante aquello. Intercambiaron miradas mientras el chico de pelo rojo seguía mirando a su alrededor, viendo todo por primera vez e intentando encontrar respuestas a todas las dudas que tenía. Los escuchó charlar de fondo pero ni se paró en intentar entender lo que decían.
- Pensábamos que tú podrías decírnoslo -dijo Iván. El chico lo miró y negó con la cabeza- Tranquilo, quizás es del shock, perdiste mucha sangre.
- Escucha, tenemos que hacerte unas preguntas -dijo el médico.
- No recuerdo nada. No puedo contarle nada -dijo a la defensiva el pelirrojo.
- Sólo haz un esfuerzo -dijo el médico- Es importante, tenemos que saber aunque sea un poco en lo que estás metido.
- ¡No diga estupideces! -gritó- ¡No recuerdo ni mi nombre y pretende que recuerde qué me pasó! ¡Está ido!
- Escucha. ¡Hey escúchame! -dijo el hombre del bigote llamando su atención- Entiendo que estás asustado, que no saber quién eres debe dar miedo. Pero no te vas a quedar solo, ¿vale? Te puedes venir a mi casa mientras te recuperas y decides qué hacer con tu vida.
- Si no tengo ni un maldito nombre... -dijo el chico bajando la vista a las sábanas.
- ¿Qué te parece Dereck? Yo soy Iván -dijo el hombre
- E-encantado -dijo tímidamente el recién nombrado Dereck
- Ahora sólo intenta contestar las preguntas del doctor -dijo Iván. Dereck afirmó.
- ¿Sabes qué te ha ocurrido? -el pelirrojo negó con la cabeza- ¿Sabes si huías de algún sitio dónde estuvieran pegándote o haciéndote algún tipo de herida?
- ¿Está insinuando si me estaban maltratando de algún modo y terminé así? -preguntó Dereck atónito. El doctor afirmó- No... Es decir. No sé. ¿Por qué pregunta eso?
El doctor le pasó el espejo y le señaló unas marcas negras que tenía debajo de los ojos. No sintió ningún tipo de dolor cuando pasó la mano por encima de ellas. Entonces prestó más atención a su cara, puesto que era nueva para él. Los ojos de color verde, unas cejas pequeñas y el pelo rojo y de punta. Como había temido, no se reconocía en el espejo. Ni un atisbo de su rostro le trajo ningún tipo de recuerdo.
- Lo mejor será que descanses y no intentes forzar la máquina -dijo Iván señalando su propia cabeza- Forzar las cosas para terminar aprisa no suele funcionar.
- Supongo que tiene razón... -dijo Dereck bajando la mirada
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- Tío, a veces, de tan buena persona que eres, dan ganas de pegarte una colleja. -le dijo Hayner a Roxas después de su explicación- Es que pareces tonto.
Roxas lo miró de mala gana, pero aún así no retiraba la afirmación que había hecho hacía unos segundos. ¿Es que de verdad tenía que ser tonto? ¿Era tan malo preocuparse por una persona que no conocía? La mañana siguiente les contó como aquel chico había sido atacado y desde entonces que no había intentado averiguar nada de él. Pero estaba algo preocupado, le gustaría saber qué fue de él y si ya se encontraba mejor. También, para que negarlo, tenía interés en saber aquello que dijo que tenía que saber. Además de qué le ocurrió. Puf, pensándolo fríamente, más que preocupado parecía un cotilla.
- Chicos, ¿a que no sabéis qué me ha pasado? -dijo Olette entrando en el Lugar de Siempre.
- Oh no, esto huele a otra historia sólo apta para chicas -dijo Hayner acomodándose en el sillón con pinta de estar disgustado
- Pues veréis -empezó Olette ignorando el comentario de Hayner- Mi madre ha venido algo alterada. Decía que las vecinas le habían dicho que hay un chico nuevo en la tienda del señor Iván y que es muy agradable. Total que habían ido y mi madre había acabado comprando un montón de trastos inútiles. Así que, para además satisfacer mi curiosidad, dije de intentar devolver algo. ¿Y cuál fue mi sorpresa?
- Que acabaste comprando más -dijo Hayner pesadamente, Pence rió porque él estaba pensando exactamente lo mismo. En cambio Roxas escuchaba la historia interesado, algo en su interior le decía que iba a escuchar algo que quería oír.
- Que el chico que está trabajando en la tienda del señor Iván es aquel chico que quería hablar con Roxas, el que fue atacado -dijo Olette.
- ¿Ese chico está trabajando en la tienda de Iván? -dijo Roxas sorprendido.
- Sí. La verdad es que anda algo desorientado en la tienda, pero es amable con la gente y sabe encandilar. No sé si a propósito o sin proponérselo. Al final le he acabado comprando algo yo también -dijo Olette avergonzada.
Roxas ya había escuchado todo lo que necesitaba saber. Escuchó de fondo como Olette seguía intentando justificarse, después como Hayner lo llamaba, pero los ignoró a todos. Porque tenía muy claro que quería quitarse ese peso de conciencia de encima. Le preguntaría cómo estaba, le preguntaría qué le quería decir el otro día y le pediría perdón por el plantón. Nada más. No era nada tan grave como Hayner quería hacer creer.
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Volvió a mirar el mapa con el ceño fruncido. No le cuadraba. Quizás se había perdido en algún momento, pero juraría haber seguido todos los pasos a raja tabla. Además no veía por ninguna parte el nombre de las calles. Suspiró. Iván le había dicho que necesitaba que fuera a recoger algunas cosas para la tienda, que él tenía mucha faena. Le había mirado con escepticismo hasta que el hombre rió por su expresión.
- No me mires así. Ya sé que no sabes aún dónde están los sitios en este pueblo. Te voy a hacer un mapa y ya verás como no te pierdes -dijo Iván.
- No sé por qué, pero tengo la impresión que voy a acabar perdido -dijo Dereck.
Bingo. Su predicción se había vuelto 100% cierta. Volvió a bajar la vista al mapa, mirándolo con una cara como si éste fuera a hablarle en cualquier momento y le dijera: "Te equivocaste al girar a la derecha en aquel callejón"
- ¿Necesitas ayuda? -dijo una voz delante de él.
- Sí, necesito alguien que me traduzca este mapa. -dijo Dereck levantando la cabeza.
Se quedó un rato mirando al chico rubio y de ojos azules que lo miraba con media sonrisa en el rostro. Vale, le sonaba, así que quizás lo conocía. Intentó hacer memoria, pero eso, últimamente, no se le daba muy bien.
- ¿No te acuerdas de mí? -dijo el chico con cierta decepción.
- Eh sí. -acabó diciendo- Estabas con Iván, después que me atacaran.
- Sí -dijo el chico sonriendo levemente- Lamento no haberme interesado por tu estado, seguro que piensas que soy mala gente.
- Oh no. Tranquilo no pasa nada -dijo Dereck.
- Oye, quería pedirte perdón por no haber acudido aquel día a las siete… -dijo Roxas bajando la cabeza- Me esperaste dos horas bajo la lluvia, lo lamento.
- ¿Me conoces? -dijo él arqueando una ceja. Roxas lo miró confundido.
- Bueno… La verdad es que no mucho. Digamos que no. Sé que viniste a mí y que me dijiste que había cosas que debía saber -dijo Roxas revolviéndose el pelo nerviosamente- Me gustaría saber a que te referías…
- Lo siento, chaval -dijo el pelirrojo- Ahora mismo sé de ti, lo mismo que de mí. Nada.
- ¿Nada? … ¿Tienes amnesia? -dijo Roxas mirando seriamente al pelirrojo. No había pensado por un momento que hubiera tenido unas consecuencias de ese tipo.
- El matasanos dice que es por culpa del shock, seguramente -dijo Dereck- Pero bueno. Ahora me llaman Dereck. ¿Tú eres?
- Ah, Roxas -dijo el rubio torpemente- Encantado.
- Si sabes algo más de mí, estaría bien que me lo dijeras. A ver si eso ayuda a mi mente a recordar -dijo con una expresión de escepticismo.
Se quedó un momento pensativo. No recordaba que le hubiera dicho algo más. Ni su nombre, ni de dónde venía, ni nada por el estilo. Sólo le dio la impresión que lo conocía, que tenía algo que decirle, pero también que no le inspiró confianza. Luego le inspiró un terrible sentimiento de culpa al verlo totalmente empapado.
- ¡Ah sí! -dijo repentinamente Roxas, volviendo a captar la atención del pelirrojo, que había bajado la vista al mapa de nuevo- ¡DiZ!
- ¿DiZ? -dijo Dereck- ¿Qué es eso?
- No lo sé. Pero lo murmuraste un par de veces mientras estabas inconsciente.
Bueno, bueno, bueno. Vacaciones de semana santa, ¿se notó? xD También tuve un pequeño bloqueo en la escritura (porque pensado lo tengo todo) No sé qué comentar… Ah sí. Se me hace súper raro escribir sobre Axel y no llamarlo Axel XD Y como no sé qué más comentar, paso a los revis ù3ú
Neko-barby, wah gracias! A veces no tiene nada que ver que no deje la gente comentario. Parece a veces que fanfiction está lleno de gente a la que le gusta el bad-fic u.u aix. Cuando pueda intentaré leérmelo. Creo recordar que empecé, pero no recuerdo por qué no terminé … o.o mala memoria. Saludos XD
MissBelovedLilith, ya te contesté en su momento pero que me gusta mucho que me vayas dejando reviews, así que no te considero acosadora ni nada n.n Espero que te guste este capi también. Saludooos.
Mikael Mudou, Hola! A ver último… es el último pensado. Para el próximo necesitaré más tiempo, pero de momento me gusta escribir fanfics de Kingdom Hearts. Oh pues me hace muchísima ilusión ver reviews, me alegra que me dedicaras un poco de tiempo sólo para hacerme llegar tu opinión, que importa ò.ó. Espero que te guste este capítulo también.
Ankin, wah muchas gracias, me siento muy feliz viendo que os gustan mis fanfics de Kingdom Hearts ;.; que emoción. No pasa nada que tardases! Lo importante es que lo has leído y que me has dejado un review para hacerme saber que te gustó ;_; eso ya gusta recibir. Espero que te guste el capítulo.
Y eso es todo por esta vez.
Besitoos.
Y para los que las tengáis, buena Semana santa!
