Antes de empezar quiero decir algo, no soy experta en demonología así que sorry si la embarro.
~Contractor~
— ¿Jiāng Chéng? — Llamó a su medio hermano, pues desde que este había entrado la baño se habían estado escuchando las arcadas del ojiazul, pero ya había transcurrido un tiempo de silencio total.
Zǐdiàn se puso de pie. —Iré a preparar un poco de té. — Dicho aquello, salió de la habitación dejando solos a los hermanos.
Fuera de la habitación Zǐdiàn se disponía a poner el agua a hervir, cuando la puerta se abrió y cerró por sí misma.
—Está despejado. — Aquellas palabras trajeron un poco de paz a la mujer de túnicas blanco malva.
—Suíbiàn. — Llamó Zǐdiàn al chico, mismo que llevaba una borla colgando de su oreja derecha, y túnicas negras con lo que parecían ser motivos de llamas. —No es necesario que salgas y entres de esa manera.
—Debo de, nuestra prioridad es mantener a salvo a los Amos Yīng y Chéng.
En la habitación, Jiāng Chéng por fin había salido del baño, lucía demacrado.
—Te ves fatal. — Bromeó el de orbes grises.
—Gracias por la honestidad. — Dijo sobándose el estómago y recargándose en el marco de la puerta.
—Vamos, debes recostarte. — Wèi WùXián se acercó a su hermano y le ayudó a volver a la cama. Apenas el menor se sentó, Wèi WùXián habló. —Jiāng Chéng... — Aquellos malestares de su hermano no eran cosa del estrés, ni del mero hecho de que el chico no estuviese alimentándose correctamente, era más que obvio, pero temía que el otro reaccionara de mala manera. —Tú...
Jiāng Chéng alzó la vista, su semblante era aterrador, no sólo por lo mal que se veía, sino por la palpable furia en su mirada. —Ya lo sé. — Dijo soltando un suspiro. —Es mi vientre, no soy tonto.
Wèi WùXián bajó la mirada, sabía que aquello era demasiado duro para su hermano. —Ya pasaron tres meses... — Dirigió su vista al vientre de su hermano. —Ya no puedes...
— ¿Abortar? — Jiāng Chéng terminó la frase del otro, notando como se tensaba levemente, mientras en él se posaba un amargo sabor en la boca. —No pensaba hacerlo de igual manera. — Dijo sobándose la cabeza.
—Amo Chéng... — Ambos chicos miraron a Zǐdiàn. —Coma un poco, por favor. — Dijo acercándose con una charola y dejándola al lado de Jiāng Chéng. —Amo Wèi WùXián, usted también debe comer.
A ellos se acercó Suíbiàn, mismo que igual portaba una charola, misma que dejó en el pequeño buro junto a la cama. Ninguno dijo nada más y salieron, dejando solos a los chicos.
—Debemos dar con Shijie. — Wèi WùXián cambió el tema, que si bien tarde o temprano tendrían que hablarlo, le daba la impresión de que no era el momento.
—Fue a visitar a la abuela, pero lo más seguro es que ya no esté allá y este oculta. — Tomó la taza de té y bebió un poco. —Si nosotros no pudimos hacer nada contra ellos, A-Lí menos. — Comentó con preocupación.
Y no era para menos, él y Wèi WùXián habían estado entrenando desde pequeños, la magia no era algo que cualquiera pudiera dominar, y no era que Jiāng YànLí no fuese capaz, sino que la chica era pacifista, no enjuiciaba a su madre por su origen, sabía que tarde o temprano ella también tendría que aprender, pero prefería no hacerlo, a diferencia de sus hermanos, ella fue obligada a aprender algunos hechizos, pero eran básicos, mover cosas o crear un campo de protección, aquello no le sería útil contra los Wēn, y menos contra el perro fiel de Wēn Cháo, Wēn ZhúLiú, este podía desquebrajar los campos y si te tocaba, dejaría tu flujo de energía inútil por algunos minutos, normalmente no sería problema, pero en el campo de batalla esos minutos se vuelven cruciales, pues puedes perder la vida.
Ellos sabían más, incluso podían mantener combates cuerpo a cuerpo y dar forma humana a objetos inanimados, aunque esto último no lo dominaban del todo, al menos no en aquel entonces.
—Espero que realmente esté a salvo.
—Yo también.
~Gusu Lán~
Lán QǐRén observaba a sus sobrinos, ambos de conducta impecable, notas altas y gran sentido de la justicia.
—Mira cuánto han crecido, QīngHéng-Jūn.
—Tío. — Llamó el mayor de sus sobrinos.
— ¿Si, XīChén?
—Tío usted lo sabe, los Wēn también usan magia, ¿por qué ahora han hecho temer a la población de todo aquel que la use?
Lán QǐRén entendía a su sobrino, ellos también eran usuarios de magia, pero de la blanca, sus acciones siempre habían demostrado que los miembros de Gusu Lán eran personas nobles, cuyas habilidades eran usadas para beneficio de otros.
Así habían sido vistos desde sus inicios con Lán Ān, y aquello se extendió con Lán Yì, aunque también fue por esta última que los Wēn se colgaron para sembrar terror, sin embargo había gente que creía firmemente en ellos, sólo por la fe de esas personas era que Gusu Lán aún no se volvía un mar de llamas, eso y el hecho de que era un Templo en toda extensión.
—XīChén, entiendo tu punto de vista, y reconozco que no eres el único al que esta situación le está empezando a hartar, pero hemos de entender que sus últimas acciones han sido justas.
— ¿Justas? — Repitió negándose a creer aquellas palabras. — ¿En qué sentido? — Rara vez mostraba su disgusto o preocupación. —Tío... incendiaron toda la región de Yúnmèng, los civiles fueron asesinados, sólo muy pocos se salvaron, ¿en dónde está lo justo ahí?
Lán QǐRén miró a su sobrino por unos instantes. —XīChén... todo Yúnmèng estaba infestado de ella.
— ¿Infestado de ella?
—De la sangre corrompida de la Secta Jiāng.
—Tío...
— ¿Sabes quién era Jiāng FēngMián?
—Era un noble mago, jamás usó sus habilidades para fines egoístas y de hecho la gente ponía entredicho su uso de magia, ya que no solía usarla.
—Esa fue la imagen que él vendió a la gente, la verdad era otra.
—Tío... no es propio de usted andarse con rodeos. — Comentó al ver las inusuales evasivas de su tío.
—Jiāng FēngMián, así como todos sus ancestros tenían pactos con entes de bajo astral.
—Tío, con todo respeto, eso no era algo oculto, la familia Jiāng había pactado con Ghouls y demás para evitar que estos atacaran a la gente de Yúnmèng, fue por ello que se establecieron firmemente en esa región. Los espectros que habitan en el área de YíLíng estaban comenzando a aterrar a los pobladores, ni siquiera nuestros ancestros pudieron hacer algo para erradicar la energía negativa, incluso haciendo alianzas con otros clanes.
—Es verdad, pero... aun estando el Clan Jiāng ahí, los Ghouls, cadáveres y demás criaturas hacían estragos, a menor escala, claro hasta la llegada de dos mujeres. Yú ZǐYuān y CángSè Sànrén, mismas que habían pactado con demonios, Yú ZǐYuān había pactado con Leviatán[1].
Los ojos de XīChén se abrieron de par en par, sabía de gente que pactaba con entes de bajo astral y de personas que osaban pactar con demonios, pero jamás había sabido de alguien que hubiese pactado con uno de los siete grandes jefes del inframundo.
Leviatán no era un demonio menor, era una criatura abominable y no por su apariencia, que al igual que con otros demonios, era difícil decir a ciencia cierta cuál era esta, pero la mayoría coincidía que era una criatura marítima, la cual poseía la cabeza de un dragón. Pero era el ente que representaba, se alimentaba y crecía con la envidia de la gente, aquel sentimiento de por sí era horrible y terminaba consumiendo el alma de aquellos que vivían siempre envidiando a otros, ¿cómo debía ser pactar con aquel ser?, definitivamente no sería nada fácil, casi imposible, pero había oído de Madam Yú, jamás supo de que aquella mujer doblegara o se viera afectada, definitivamente no parecía ser alguien que hubiese pactado con semejante ser.
—La otra, CángSè SànRén, tenía pacto con un demonio inferior, perteneciente a la rama de los súcubos[2], aun así, ambas procrearon con Jiāng FēngMián.
— ¡¿Qué?! — La sorpresa se hizo aún más presente en él. —El señor Jiāng FēngMián estaba casado con Madam Yú, ¿cómo es que...?
—Lo acabo de decir, CángSè SànRén tenía pacto con un súcubo, con las habilidades de aquel ser, le era fácil seducir a quien ella deseara, y obtener lo mismo.
Lán XīChén trataba de procesar la información tan rápido como le era posible, era cierto que alguien que pactara con un demonio, no era alguien bueno, Madam Yú era una mujer de carácter, pero jamás había herido a nadie, si eran ciertas las palabras de su tío y Madam Yú tenía aquel pacto, ¿por qué nunca hirió a otros?, es más, fue asesinada por un intento de exorcista, ¿cómo alguien con el poder y la natural protección del temible Leviatán había sido asesinada así sin más?
No era lógico, simple y sencillamente eso, ¡era ilógico!
Además, ¿cómo que dos damas procrearon con Jiāng FēngMián?, conociendo las historias de Madam Yú, seguro que Jiāng FēngMián no viviría para contarlo. Y había otra interrogante, se sabía que Madam Yú era la esposa, pero jamás se mencionó nada de un hijo, ¡mucho menos de dos!
Entre más lo pensaba más confundido se sentía, sacudió levemente la cabeza. — ¡Como hubiese sido! Ellos no tenían derecho de atacarlos de esa manera, jamás dañaron a nadie, atacar al Clan Jiāng fue un acto imperdonable, pero meterse con civiles lo es aún más... sobre todo él, él vivía ahí...
—XīChén. — La voz de su tío le sacó de sus pensamientos. —Sé lo que estás pensando. —Advirtió con voz seria. —Los Jiāng, tenían pacto con espectros y criaturas menores, todos y cada uno de los Jiāng, tenían la sangre contaminada con la malicia de esos seres, y muchos de ellos contrajeron matrimonio con aldeanos y aldeanas, los sucesores de estos tenían su sangre contaminada, técnicamente toda Yúnmèng estaba manchada por ellos, por ello no veo imprudente ni maliciosa la acción de los Wēn.
Lán XīChén sintió un escalofrío recorrerle, bajó la cabeza a la par que su corazón se estrujaba. —Eso significa... que él también estaba "manchado", ¡imposible!... Aun así. — Su voz sonó medio muerta. — ¿Qué más vamos a esperar? — Alzó el rostro, rastros de dolor se filtraban a través de sus ojos. — ¿Qué masacren a más gente y después busquen justificarlo?, ¿qué maten al Clan Niè, diciendo que el hermano MíngJué es la reencarnación de la ira o algo así? — Suspiró con pesar. —Lo siento tío, pero no puedo aceptarlo así sin más.
Lán QǐRén sintió molestia al ver a su sobrino actuar de tal manera, frunció el ceño dispuesto a reprender al joven, pero uno de sus subordinados entró.
— ¡Maestro Lán QǐRén! ¡Maestro Lán QǐRén!
— ¿Qué pasa?
— ¡En Yúnmèng! ¡Ha aparecido una extraña criatura!
—Sé más específico. — Pidió el mayor.
— ¡Señor, esa cosa no es un simple Ghoul!
Al ver lo pálido de su discípulo, Lán QǐRén decidió tomar cartas sobre el asunto. — ¡XīChén!
— ¿Sí?
—Llama a tu hermano, iremos a investigar.
—En seguida.
~En Yúnmèng, Minutos Antes~
—Suíbiàn no mintió, cerca de nosotros no hay nada, pero en Yúnmèng están todavía esos perros. — El despreció en su mirada era descomunal cada que divisaba a uno de los esbirros de los Wēn.
—Amo, Ying. — Apareció tras él un joven de túnicas negras, estaba hincado a modo de respeto hacia su poseedor.
—Suíbiàn . — Miró a su espada. — ¿Cuántos hay?
—Amo Ying, hay un puñado de ellos en cada esquina, son escuadrones, ninguno de ellos representa reto para mí, permítame encargarme. — Se puso de pie dispuesto a partir.
— ¡Alto!
—Pero...
Wèi Wúxiàn sonrió. —Dejemos que él, se divierta un poco. — Sacó un sello de sus ropas, Suíbiàn reconoció ese sello.
— ¡Amo, los presidentes del infierno sólo salen ante el llamado de alguien de sangre limpia, o alguien con contrato con ellos usted tiene rastros de súcubo por Madam CángSè, y no ha hecho contrato alguno! — Comentó creyendo que su amo había olvidado tales datos.
Sello de Caacrinolas
Wèi Wúxiàn sonrió. —Ya lo sé. — Dijo sacudiendo el sello. —Pero acabo de notar que ahí. —Señaló a un chico a la distancia. —Hay alguien que cumple con el papel. — Haciendo uso de las ventajas de ser el hijo de una contratista de súcubo, el chico comenzó a liberar un aroma atrayente, mismo que era captado por unos cuantos, entre ellos, el chico que haría la encomienda.
Aquel pobre incauto camino hasta un callejón un tanto retirado, ahí se encontró con un joven guapo, cuyos ojos grises eran agraciados, su físico no mostraba que fuese un joven de familia baja[3], pero tampoco de una pudiente[4]. Se acercó más al joven, sintiendo una aceleración en su corazón, un deseo descomunal se hizo presente, jamás había tenido deseos de poseer a alguien, y menos a un hombre, pero aquel joven de orbes grises le había fascinado tan rápido, que estaba dispuesto a tomarlo.
—Hermano, es peligroso andar por aquí. — Dijo el pobre incauto.
Wèi Wúxiàn sonrió. —Perdón. — Dijo mirando de forma seductora al chico, cosa que no pasó desapercibida por este. —Este hermano se ha perdido. — Dijo fingiendo inocencia.
—Puedo ayudarte, si tú quieres. — Se relamió los labios al ver como Wèi Wúxiàn le comía con la mirada, estaba 100% convencido que él despertaba el mismo deseo en el otro.
—Soy hombre y aun así no puedo evitar creer que varios son tan estúpidos, dales una miradita y caen. — Se recargó en la pared y habló. —Erge-ge. — Llamó en tono meloso. —Supongo... que este hermano deberá compensar tu buena fe. — Dijo jugando con sus piernas, apretándolas, una acción normal y obvia en los hombres para ocultar su erección.
El contrario se acercó, dispuesto a "ayudar" al hermano desconocido con su problema de orientación. Sin discreción miró las piernas del otro, pero más aún la entre pierna, creyendo que aquellas túnicas cubrían la excitación de Wèi Wúxiàn. —Hermano, ¿pasa algo? — Acercó su rostro al ajeno. — ¿Necesitas que te lleve aún lado?
Wèi Wúxiàn sonrió con total picardía. —De hecho... este hermano necesita dos cosas.
— ¿Cuáles? — Pregunto comenzado a acariciar los laterales de las piernas de Wèi Wúxiàn.
Este cercó sus labios al oído ajeno, soltó una leve risa y mordió el lóbulo del chico, sus ojos tomaron un suave tono rojizo. —Tu sangre... y que le des una pequeña orden a alguien. — Se separó del otro, notando como su mirada estaba totalmente perdida. —Fue tan fácil. — Hizo puchero. —Ni siquiera fue divertido, en fin. — Sacó el sello y lo puso en la mano del otro. —Corta uno de tus dedos y con tu sangre traza los símbolos del sello en el suelo. — Ordenó, sin dejar de usar el tono meloso, como un perro fiel y obediente, hizo lo solicitado. —Ahora di, "Caarnicolas, gran presidente del inframundo, aparece y comanda a tus demonios para el exterminio de los Wēn en Yúnmèng."
—Caarnicolas, gran presidente del inframundo, aparece y comanda a tus demonios para el exterminio de los Wēn en Yúnmèng.
—Que buen chico. — Se burló. —Pon el sello sobre los trazos dibujados con tu sangre, cuando yo diga "ahora". — Apeas terminó de decir aquello, se marchó de aquel lugar lo más rápido posible, una vez que tuvo una distancia prudente, lo suficiente como para que el presidente no le viese, y lo insuficiente como para no perderse el show, sonrío. —Ahora.
Apenas el sello fue puesto, un torbellino con aura negativa azotó el lugar, el joven recobró su conciencia y soltó el papel aterrado, pero apenas quiso alejarse del sello, la cabeza de un enrome perro salió y aprisionó en sus mandíbulas la cabeza del chico, arrancándola en el acto.
—Amo Ying, ¿eso es normal?
—No. — Suíbiàn sudo frió. —Los demonios, ya sean inferiores, duques o presidentes no asesinan a su invocador apenas salen.
— ¿Entonces?
Wèi Wúxiàn sonrió. —Esos bastardos se disfrazaron de civiles, él era un Wēn, y la orden fue clara, "erradicar a los Wēn en Yúnmèng", Caarnicolas sólo obedeció, que su invocador fuese un Wēn, eso no es asunto suyo, ni nuestro, vámonos, Chéng debe de estar tragando ansias.
Suíbiàn parpadeó un par de veces. —Amo Ying, ¿no se quedara a ver?
Wèi Wúxiàn se detuvo de forma abrupta, un "¡Guau!" se extendió por todo Yúnmèng. — ¡Estás loco! — Volteó a ver a Suíbiàn. — ¡Caarnicolas es un perro, no me gustan los perros!
Suíbiàn entrecerró los ojos. — ¡¿Entonces para que sacó el sello de Caarnicolas, si le dan miedo los perros?!
— ¡Mi otra opción era Vapula, pero ya me la tiene jurada ese león!
¡GUAU!
— ¡Me largo! — Anunció Wèi Wúxiàn, Suíbiàn soltó un suspiro y siguió a su amo.
¡Se acabo!
Por ahora ;)
Glosario:
[1]Leviatán: Es uno de los Siete jefes del inframundo, así como la representación de uno de los siete pecados capitales, siendo este "Envidia".
[2]Súcubos: Son entes de apariencia femenina, capaces de atraer a los hombres y atormentarlos, su contrapartida masculina son los Íncubos.
[3]Familia baja: Lo que quiero decir es "pobre".
[4]Pudiente: Adinerada.
[5]Caarnicolas: También conocido como Glasya Labolas, es uno de los presidentes infernales, a él se le atribuye el derramamiento de sangre (de ahí el que haya sido el invocado), su apariencia es descrita como un perro con alas de grifo.
