DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es de mi autoría.
Capítulo beteado por Annie Vargas
Gracias a Annie por ayudarme en cada momento, por aguantarme y por acceder a hacer esto conmigo.
Chicas a todas gracias por los reviews no saben lo feliz que me hace saber que les gusta la historia, espero que disfruten este capítulo, las quiero mucho.
Jezz
P.D: No olviden dejar un review! Gracias
Cuando llegamos al piso 16, el penthouse de Rose, mi corazón de detuvo, ahí estaba él, con Emmett, la opresión en mi pecho fue tan fuerte que sentí que me estaba dando un paro cardiaco. Ya habían pasado tres semanas, que no lo había visto más que en las fotos de las revistas, estaba ojeroso y había perdido algo de peso, pero aun así se veía perfecto.
Hice el amague de irme, pero tanto Alice como Rose me tomaron de las manos y me hicieron caminar hacia donde estaba él. Pude sentir a las malditas mariposas dentro de mí a pesar del dolor, y mis ojos picaban a causa de las lágrimas que amenazaban por salir. Cuando Emmett se volteó y se dio cuenta que estaba ahí, dibujo una gran sonrisa en su rostro.
—¡Tu! pensé que te había tragado la tierra. — él como siempre lograba hacerme sonreír son sus comentarios.
—¡Pues no! — contesté intentando sonar feliz —estoy vivita y coleando, ¡Ah! Y por cierto hola.
—Hola Swan, extrañaba esa cara tuya.
—Bebé, no sabía que ibas a venir— comentó mi rubia amiga — y acompañado…
—Bueno estábamos por aquí y quería dejarte esto— respondió dándole una caja envuelta en papel de regalo y una hermosa orquídea rosa —Además debía aprovechar que este pequeño imbécil esta acá solo y libre.
Al parecer él se estaba dedicando de tiempo completo a su nueva relación, lo cual dolía y mucho.
—Hola— salude.
—¡Ah! Hola.
Su respuesta me mató, fue fría y de hecho era obvio que no le importaba que estuviera ahí, ni siquiera se había dignado en voltear.
—¡Eres un tremendo hijo de PUTA! — gritó Alice —Tú definitivamente eres adoptado.
No podía creer lo que acababa de escuchar, pude ver la tensión en la cara de Edward estaba más que molesto, pero antes de que este le respondiera yo estaba siendo arrastrada dentro del departamento.
—Alice, eso no era necesario, enserio.
—Lo sé, Bells, pero después de todo lo que él te hizo, debería tener los huevos bien puestos y al menos ser capaz de mirarte y saludarte.
—Tal vez es mejor así, créeme.
—Lo sé— volvió a repetir— y ahora de verdad entiendo que él tiene que estar a mil millones de kilómetros lejos de ti, no merece ni tu sola presencia.
Entonces lo inevitable ocurrió, las lágrimas empezaron a caer en silencio, odiaba saber que lo nuestro le importaba tan poco que ni siquiera pueda pudiera mirarme, o saludarme, como si en realidad nunca le hubiera importado.
Intenté pegar las pequeñas piezas de mi pobre corazón, quise hacer de cuenta que eso nunca había sucedido, traté olvidar que lo había visto y el hecho de que a él no le hubiera interesado.
—Ya se fueron— susurró Rose entrando a su habitación —de verdad lo siento, Emmett no sabía que estaríamos juntas, y de haberlo sabido el nunca…
—Si lo sé, no te preocupes— respondí mientras limpiaba mis lágrimas.
—El se siente bastante mal por lo que el imbécil de mi hermano te hizo…
—No tiene por qué, de verdad, créeme.
Era increíble como las lágrimas que se derramaban sin ningún esfuerzo, no había sollozos ni nada, solo lágrimas que caían sin cesar. Tanto Alice como Rose se quedaron ahí, ambas a mi lado en silencio, ellas sabían que esto era inevitable y que en ese momento era necesario.
Cuando las lágrimas se habían agotado, necesitaba devolverles ese pedazo de la noche que les había arrebatado, necesitaba componerme, después de todo durante las últimas semanas no me había ido nada mal pretendiendo que todo estaba bien.
Después de lo sucedido, lo último que quería era ir a casa, la casa donde cada pequeño rincón me recordaba a él, así que en cuanto ellas tuvieron la brillante idea de una pijamada, fue perfecto para mí.
La mañana siguiente, fue increíblemente diferente, desde un desayudo directo desde Starbucks, una mañana de spa, manicure, pedicura, un delicioso almuerzo en 21 Club en la quinta avenida, donde descubrí que ellas tenían algo grande planeado, de lo cual no iba a tener ningún tipo de información, así que no me sorprendí, ni protesté cuando me llevaron al salón de Scott J Aveda, un salón exclusivo y escandalosamente caro.
—Bueno linda, soy George, seré tu estilista, así que dime ¿Qué quieres hoy? — un hombre alto, más o menos por sus 50, con algunas canas pero increíblemente guapo estaba parado detrás de mí.
—¿La verdad? No tengo ni la más mínima idea, así que estoy en tus manos.
—Me parece una decisión extremadamente sabia.
George era un hombre increíblemente carismático, dulce y súper talentoso, además un amoroso esposo, padre de 4 hijos y abuelo de 2 niños y 4 niñas.
—¡Vaya! Eres un abuelo bastante joven y guapo— bromeé.
—Gracias por el alago, y tú debes tener miles de chicos rogando una oportunidad por tu corazón.
Entonces recordé que en ese preciso momento tenía un corazón bastante roto y a pesar de que lo odiaba no había mucho que hacer al respecto.
— No lo sé, y no me interesa saberlo.
—Eso significa que ese corazoncito tiene un dueño y bastante afortunado, por cierto.
Bajé la mirada y algo en mi pecho empezó a estremecerse. Sí, mi corazón tenía dueño, pero él no lo quería así que me lo había devuelto, pero este no encontraba su lugar en mi cuerpo.
—No— empecé susurrando —mi corazón está perdido en algún lugar.
—Lo siento, tonto yo por preguntar— dijo apenado —sea quien sea, es un maldito idiota — su respuesta me hizo reír.
—No te preocupes y a mí me encantaría decirte que esa esposa tuya es muy afortunada.
—No nena, el afortunado soy yo, créeme— esa respuesta me ayudó a creer que el amor si existía, que quizás en este momento se escondía de mí, pero existía.
—¡Bella! Hoy te convertiste en mi inspiración, así que empecemos a dejarte más hermosa de lo que eres.
Una gran sonrisa apareció en mi rostro.
—¡De acuerdo! Estoy segura de que puedes hacer un milagro.
El me respondió poniendo los ojos en blanco y empezó a trabajar…
Edward POV
Mi cabeza estaba a punto de explotar, las fiestas, la falta de sueño, el cambio de dieta, las rutinas excesivas de ejercicios y las peleas con ella me estaban matando, pero no podía negar que me encantaba el hecho de que fuera diferente y que me gustaba.
Aún era inevitable no pensar en cómo había terminado con Bella, pero todo lo que me había mostrado Kate, era diferente, era único y ya no quería perderme de nada, quería vivir mi vida. Pero el sentimiento de culpa era inevitable, el por qué, era sencillo de responder; le había roto el corazón a una linda persona y eso me mataba.
Cuando llegue al aeropuerto JFK de NY no me sorprendí cuando la única persona que me esperaba era Emmett, mi mamá aún estaba molesta por que había faltado a la fiesta de cumpleaños de mi padre, o eso era lo que ella decía, sabía que parte de su enojo se relacionaba con Bella, pero no lo hizo notar cuando me insisto que llevara a Kate a la fiesta, pero eso no iba a ser posible, ella tenia una presentación en un pequeño bar de la ciudad y no podía fallarle, así que tomé la decisión de apostar por ella, mi padre lo entendería.
Mi hermana no me hablaba más de lo necesario, mi prima estaba en el mismo plan y a esa hora del día Jasper, mi otro mejor amigo, seguramente estaría trabajando.
—Gracias por venir.
—¿Tenía otra opción? — Contestó bromeando —Bueno, ya que te hice un gran favor, necesito que me acompañes donde tu hermana dos minutos.
—Preferiría que no, no creo que quiera verme.
—¡No seas ridículo! — Exclamó algo frustrado —que seas un imbécil, no quiere decir que tu familia te odie o ya no quiera verte más.
Esa era una mentira, el hecho de haberle roto el corazón a Bella me había hecho indeseable para gran parte de mi familia. Sí, me había comportado como un maldito idiota, lo sabía, pero era mi maldita vida y podía hacer con ella lo que quisiera.
Antes de darme cuenta y que pudiera decir nada, noté que estaba camino al departamento de mi hermana ¡Vaya una linda reunión con la odiosa de mi hermana! y para hacer todo mejor aun, mi celular empezó a sonar, era Kate y esta no iba a ser una buena conversación.
—¿Es enserio Edward? ¡te atreviste a irte sin siquiera decime nada!
—Kate, no tengo por qué pedirte permiso, no eres mi mamá, además anoche dormí en un hotel ¿lo recuerdas?
—Eso sucedió porque eres un maldito idiota, se suponía que debías volver esta mañana.
—¿En serio? — pregunté algo escéptico, me encantaba esta chica pero iba a volverme loco.
—Así funcionan las cosas en mi vida, ahora estoy camino a hacer algunas compras y luego al aeropuerto, nos vemos mañana en la mañana y de verdad espero que no te cruces con la cosa de tu ex…
Y antes de responderle me había colgado, estaba sorprendido, yo sabía que ella era una chica caprichosa, exigente y que le gustaba las cosas a su manera, había hecho mucho por ella, si tomé la decisión volver a Nueva York fue porque necesitaba estar lejos de ella, desde que la conocí no me había separado de su lado, pero al parecer eso no iba a suceder.
—La belleza de los primeros meses en una relación — comentó Emmett con una nota demasiado obvia de sarcasmo.
La verdad no sabía que responderle, era frustrante, pero esto era parte de las decisiones que había tomado, por lo cual no podía dar un paso atrás.
Cuando llegamos al lobby del edificio de mi hermana, el viejo Arthur estaba sentado en su lugar habitual leyendo el New York Times, cuando se percató de nuestra presencia, bajó el periódico y nos regalo una de sus amables sonrisas.
—La señorita Cullen no está en casa.
—¿Cómo es eso posible? — preguntó Emmett sorprendido — si ya son casi las nueve.
—Bueno, si está en el edificio, pero acompañó a una de sus amigas a ver un departamento que está en venta en el edificio.
—De todas maneras veré si ya está en su departamento ¡gracias Artie!
Una vez en el piso de su departamento, mientras Emmet intentaba abrir la puerta, pude oír el ascensor abrirse, tres risas bastante conocidas se escucharon, una de ellas retumbó en mis oídos y aunque odiaba admitirlo hacia que mi corazón latiera con fuerza. De pronto se callaron y tardaron en llegar a nosotros más de lo normal.
—¡Tu!, pensé que te había tragado la tierra. — la estruendosa voz de Emmett era aun más fuerte en ese pasillo vacio.
—¡Pues no! — contestó esa voz tan dulce. —estoy vivita y coleando ¡ah! Y por cierto hola.
—Hola Swan, extrañaba esa cara tuya
—Bebé, no sabía que ibas a venir — saludó mi hermana— y acompañado…— agregó con amargura y a pesar de que a veces no la toleraba la amaba.
—Bueno, estábamos por aquí y quería dejarte esto— respondió dándole un par de regalos que tenia para ella —Además debía aprovechar que este pequeño imbécil esta aquí solo y libre.
La última parte me hizo reir, era cierto, aunque no por mucho tiempo, la tensión acumulada en mi cuerpo del día pasado era evidente, la verdad ni siquiera me había volteado.
—Hola— me saludó.
—¡Ah! Hola.
Entonces no dijo nada mas, su silencio solo significaba una cosa, ella estaba dolida, si me importaba, pero la verdad era lo mejor, yo había seguido con mi vida y de verdad creía que ella debía hacer lo mismo.
—¡Eres un tremendo hijo de PUTA! — gritó Alice —Tu eres definitivamente adoptado.
Sabía que ella estaba ahí, sabía que estaba enojada, pero jamás imagine que iba a reaccionar de esa manera estaba realmente molesta.
Y tan pronto como pudieron, Alice arrastró a Bella dentro del departamento. Yo estaba sin palabras y la verdad no sabía qué hacer.
—¿Puedo pasar? — pregunté cuando Rose y Emmett entraban.
—Créeme que aunque te lo mereces no voy a dejarte en el pasillo.
—Hola Rose, yo también te extrañe.
—¿Ah sí? —preguntó enojada —Entonces ¿Por qué no tengo una llamada o un mensaje tuyo?
Me dejó callado por la verdad en sus palabras, no tenía ninguna justificación, simplemente de algún modo había decidido olvidarlos por un tiempo, así que todo esto era mi culpa.
—Nena, ¿mañana nos vemos para almorzar? — preguntó Emmett con un tono algo meloso
—No bebé, día de chicas.
—Entonces hasta el domingo linda, tengan un lindo día, te amo.
—¡Ah! Y Edward si puedes buscar a mamá y papá de verdad te extrañan.
—Ok, lo hare.
Mientras ellos se despedían con uno de sus asquerosos besos, yo me apresuré a llegar a la puerta, me sentía extremadamente mal y sí, Alice tenía razón era un hijo de puta, pero todo esto era mejor para Bella.
Cuando abrí la puerta me lleve una sorpresa, un chico bien parecido se disponía a tocar.
—Hola ¿esta Bella?
¿Quién carajos era este? Y que hacia buscando a Bella, antes de que pudiera responder, Rose saltó hasta la puerta.
—Hola Nick— lo saludó con entusiasmo —Bella esta algo ocupada, así que mañana te aviso donde puedes verla.
Esto no podía ser enserio.
—Gracias mañana nos vemos.
Emmett estaba ahí, observándome y yo la verdad no podía creerlo, no tenía ningún derecho, no tenia porqué carajos enojarme o sorprenderme.
—Adiós Rose— me despedí y fui directo al elevador.
Si, era un hijo de puta, había roto el corazón de Bella y ahora la celaba, esta era mi señal, debía alejarme definitivamente de ella.
Bella POV.
Me sentía extraña al mirarme en el espejo, hace tanto tiempo que no me veía así, pero me encantaba e incluso a pesar de que sentía que aún me faltaba algo, ver a esa chica tan parecida, pero al mismo tiempo tan diferente a mí, me daba esperanza.
—¡Te ves perfecta!— exclamó George con una gran sonrisa en el rostro.
—Bueno, hoy fui obra tuya, así que gracias.
—Siempre será un gusto.
Volví a agradecerle mientras me despedía con un fuerte abrazo, este hombre me recordaba a Charlie, ¡diablos! Como extrañaba a mi padre y a mi madre, después de toda la locura debía ir a visitarlos.
Por alguna extraña razón estaba bastante nerviosa, pero debía dejarlo de lado y debía guardar silencio, porque si pensaba en todo esto un poco más definitivamente este iba a ser otro sábado en casa y eso significaría que ni Alice, ni Rose podrían perdonarme.
—¡Vaya, vaya, vaya! Se ven preciosas— chillé en cuanto vi a mis amigas, ellas siempre se lucían increíbles, pero ahora estaban perfectas.
—¡Y tú! wow…— exclamó Rosalie —Te ves despampanante.
—Hoy serás la responsable de muchos corazones rotos—Acotó Alice.
Podía sonar arrogante, pero sabía que me veía endemoniadamente bien, se sentía increíble escucharlo y saberlo, pero después de ayer para mí era inevitable no pensar en él. Para mi era más que suficiente vivir con un corazón roto, y lo que había empezado como una broma, terminó como algo que me carcomía por dentro.
Definitivamente esto tenía que acabar, debía dejar de ser tan tonta e ingenua al final del día, a pesar de que podía sentir que él eral el inicio y final de mi vida, no era así, o por lo menos el no merecía que me sintiera así por él.
—Bueno, aún tenemos algo de tiempo, así que ¿Qué dicen si vamos a comer algo?— dijo Rose mientras interrumpía mis erráticos pensamientos.
—Mmm… eso suena tentador—respondí —¿Qué opinan de unas Five Guys? — esas hamburguesas eran una adicción para mí.
Al verme de tan buen humor y sin querer arruinar eso ambas aceptaron , porque aunque Rose odiaba admitirlo, ella también las amaba.
Como nuestra cena no era nada lujoso decidimos que las llevaríamos al departamento de Rose, así allí podríamos tomarnos algo más de tiempo para estar las tres juntas y no tener que apresurarnos en alistarnos para salir.
Una vez en el departamento notamos que había un ramo de rosas a la entrada, lo cual no me sorprendió, porque ya se tratara de Emmett o de Jasper ambos eran increíblemente detallistas.
—Y bueno… ¿Son para ti o para Alice? — pregunté mientras dejaba las hamburguesas en la mesa de Rose y buscaba algo de tomar para nosotras, pero ninguna de las dos respondió enseguida.
—La verdad es que no es para ninguna de las dos— contestó Alice con una pequeña sonrisa pícara.
—¿Se equivocaron de departamento?
—No— respondió haciendo su sonrisa más grande —Son para ti.
—¿Qué? — Pregunté realmente sorprendida.
Ambas tenían una estúpida sonrisa en el rostro, las muy idiotas habían leído la tarjeta y sabían de quién se trataba y por alguna razón estaban demasiado felices.
Cuando me acerqué noté que era un enorme ramo de rosas rojas de tallo largo, no podía negarlo eran bonitas, asi que antes de que ellas pudieran decir algo tomé la tarjeta de las manos de Rosaliie.
"Espero que tengan una linda noche de chicas, el lunes en la mañana tengo que salir de viaje así que me gustaría salir contigo, espero tu respuesta, Nick"
Sí, quería sonreír, pero no, no lo haría porque ellas confundirían las cosas, y aunque me sentía halagada, todo estaba pasando con demasiada rapidez.
Me quedé mirando la tarjeta, y observé que en la parte de atrás estaba su número, pero lo que más me intrigaba era, ¿cómo sabía que iba a estar aquí?
