POR UN CONSEJO...

- O... Oye Kagome.-Llamó la joven exterminadora a su amiga.

- Si Sango.-Contesto la chica dejando de ordenar su gran mochila amarilla.

- Y…Yo quería pedirte un consejo.-Comentó bastante nerviosa Sango.

- Claro Sango.- Contesto animada la azabache.

- B... Bueno yo...Yo...- Dijo la castaña bastante sonrojada, antes de ser interrumpida.

- ¡Regresamos! - Se escuchó la alegre voz del houshi.

- Hola chicos.- Contesto Kagome.

- Y tu Sanguito ¿No dices nada? - Preguntó el monje tomando las manos de la exterminadora.

- Yo...Yo...- Contesto roja de la vergüenza... Pero rápidamente él rojo de su rostro cambio de la vergüenza a la cólera.- Monje Miroku.- Dijo peligrosamente Sango, para segundos después escucharse un gran estruendo.

Podía verse a un joven Monje desmayado en el suelo con estrellas alrededor de su cabeza, una exterminadora roja de la cólera mientras murmuraba maldiciones contra él monje y a un kitsune, un hanyou y una miko negando con la cabeza.

Unos minutos después podía apreciarse como una Sango extremadamente furiosa se adentraba en el bosque.

- Intentare calmarla un poco... Inuyasha... Intenta ver si él Monje Miroku aún sigue con vida.- Dijo la azabache para rápidamente levantarse del suelo y seguir a su amiga.

- Oye Monje... Estás vivo...- Preguntó Inuyasha golpeándolo levemente con él pie.

La reacción de éste fue arrastrarse hasta él pequeño kitsune, arrodillarse ante él, tomar sus pequeñas manos y decir...

- Linda jovencita, ¿Le gustaría tener un hijo conmigo? - Dijo aún aturdido por el golpe propinado por Sango.

- ¿Que tengo cara de jovencita? - Dijo enojado Shippo para propinarle un fuerte coscorrón en la cabeza, causando que este por fin reacciona del todo.


- ¡Sango!... ¡Espera!...- Gritó Kagome tratando de alcanzar a su amiga.

- Esta bien…- Dijo Sango más calmada y dejando de caminar.

- Gracias.- Dijo la miko, para apoyarse en un árbol y recuperar el aliento.

- Kagome... Ahora que estamos solas yo…- Dijo nerviosamente la exterminadora, al verla así su amiga termino su frase.

- Ahh claro... Un consejo... Dime ¿En qué quieres que te aconseje? - Dijo amablemente Kagome, mientras se sentaba en un gran tronco.

- B…Bueno...Yo...Yo… Quería saber...-Tartamudeaba Sango mientras caminaba en círculos.

- Sango cálmate harás un hoyo en el suelo.- Contestó divertida Kagome.

- Oh sí lo siento... Jejeje.- Contesto la castaña nerviosa tomando asiento junto a su amiga.-Bueno, yo quería pedirte un consejo para... Para... ¡PARA CONQUISTAR AL MONJE MIROKU! - Grito Sango nerviosa.

- Ohhhhhhh.- Dijo Kagome asombrada.- Bueno, podrías intentar no golpearlo tan fuerte cada vez que su "Endemoniada Mano" cobra vida.

- De acuerdo.- Dijo en un suspiro.- ¿Algo más? – Pregunto en un suspiro la joven.

- Bueno...- Dijo la miko colocando su dedo índice en su barbilla en un gesto pensativo.- Podrías tratarlo un poco más amablemente, intentar hablar con él... Y bueno podrías...- Dijo la chica pensando.

- ¿Podría qué? - Pregunto interesada la exterminadora.

- No creo que tengas las agallas para hacerlo Sango.- Contesto con una sonrisa la miko.

- Claro que sí.- Dijo Sango con él ceño fruncido.-Dime...

- Bueno... Podrías intentar besarlo...- Dijo Kagome con una gran sonrisa, apreciando el gran sonrojo en el rostro de su amiga.

- ¿¡QUE YO QUE!? .- Grito impactada la castaña con un tic en el ojo derecho.

- Oye Monje deberías controla tu mano, a este paso creo que Sango te matara antes que la Kazaana.- Dijo entre risas Inuyasha.

- No es gracioso Inuyasha.- Contesto serio Miroku.

- Oye Miroku estas bien ¿O el golpe de Sango te afectó más de lo debido? - Pregunto Shippo entre divertido y preocupado ante la seriedad de Miroku.

- Creo que la segunda. -Dijo con pesar el monje.

- Oye Monje ya di que te pasa.- Dijo Inuyasha molesto, aunque en realidad si estaba un poco preocupado por su amigo.

- Creo que estoy perdiendo a Sango.- Dijo el pelinegro con tristeza marcada en el rostro.

- Oye Shippo, ve a traer a las muchachas creo que Miroku está enfermo.- Dijo Inuyasha serio.

- No estoy enfermo idiota.-Dijo Miroku dándole un coscorrón a Inuyasha.

- Oye.- Dijo Inuyasha molesto por él coscorrón, iba a gritar una larga lista de improperios al Monje, pero se calló al verlo nuevamente sentado en el suelo con la misma expresión triste.

- Oye Miroku ¿Seguro que estas bien? - Pregunto Shippo subiendo en el hombro del Monje.

- Si, Si estoy bien.- Dijo en un suspiro el Monje.


- Vamos Sango tu puedes inhala y exhala... Inhala y exhala... Muy bien.- Decía Kagome tratando de calmar a su amiga.

- P... Pero lo... ¿Lo dices en serio? - Pregunto ya más calmada la castaña.

- ¡Claro! - Exclamo contenta la azabache.

- E... Esta... Bien.- Dijo la exterminadora dándose por vencida.

- Así se habla.- Exclamó Kagome con una sonrisa.- Bueno... Ahora lo que tenemos que hacer es tratar de dejarte un momento a solas con él Monje Miroku.- Dijo pensativa.

- S... Si.- Dijo la joven exterminadora sonrojada hasta la médula.

- ¡Ya se! - Dijo Kagome tomando una pose de victoria.-Sango vamos con los muchachos.- Dijo emocionada y tomando la mano de su amiga y prácticamente arrastrarla hasta el campamento.

- P…Pero...- Decía nerviosa Sango ¿Que tramaba Kagome?

- Nada de peros Sango, Miroku caerá a tus pies esta misma noche.- Dijo la miko apresurando el paso.

- ¿¡Que!? - Exclamó Sango.

Y lo último que se vio fue a ambas chicas internándose nuevamente en el bosque en busca del campamento.


- Oye... Miroku.- Dijo Inuyasha sentado en su clásica pose india y con él ceño fruncido.

- ¿Que? -Contesto Miroku.

- Ya habla, no soporto este silencio.- Exclamó enojado Inuyasha por el comportamiento del Monje.

- Es verdad Miroku estas muy callado.- Apoyo Shippo.

- ¡Que una persona no puede meditar tranquilamente! - Grito Miroku ya arto.

- ¡Regresamos! - Dijo Kagome aun con Sango de la mano, que por cierto esta estaba muy roja.

- ¡Kagome! - Dijo Shippo antes de saltar a los brazos de su madre adoptiva.

- Emm... ¿Inuyasha? - Dijo suavemente Kagome y rezando porque él hanyou obedeciera.

- ¿Qué sucede? - Pregunto Inuyasha observando a Kagome.

- Podrías venir un momento.- Dijo con voz dulce la azabache.

- ¿Para qué? -Preguntó el hanyou.

- Ash... Tu solo camina.- Dijo ya sin paciencia y literalmente arrastrar a Inuyasha lejos de ahí aun con Shippo en brazos.

- ¿Le pasa algo a la Señorita Kagome? - Pregunto Miroku a Sango, extrañado por el comportamiento de Kagome.

- N... No lo sé su excelencia.- Dijo Sango cabizbaja tratando de controlar su nerviosismo.

- ¿Te sucede algo a ti Sango? - Preguntó el Monje preocupado acercándose a Sango.

- N... No Nada.- Contestó la castaña aún más nerviosa por la cercanía del muchacho… En eso la chica siente como la toman por él mentón y la obligan a levantar la cabeza, revelando su rostro ahora tan rojo como él de un tomate.

- ¡Sango tienes fiebre! - Exclamo preocupado él monje colocando una mano en la frente de la muchacha.

- Yo…Yo.- Dijo Sango, para tomar entre sus manos la mano de Miroku que se encontraba posada en su frente.

- Sango.- Dijo en un Susurro Miroku.

- Aishiteru.- Susurro Sango para elevar un poco su cabeza y posar sus labios sobre los del Monje.

- S...Sango... Yo también te amo.- Fue él pensamiento del monje, el cual juró decirle al terminar el beso.

No sabían si habían pasado segundos... Minutos... Horas... Sólo les importaba que estaban juntos...

Pero todo lo que comienza se acaba... En este caso por falta de aire...

Al romper el beso Sango rápidamente brazo al Monje y ocultó su cabeza en su pecho.

- Yo también te amo... Sango...- Susurro Miroku en el oído de la chica, causando un escalofrío en esta.

- En… ¿En Serio? - Pregunto Sango levantando la cabeza para buscar un rastro de mentira en sus ojos... Pero lo único que encontró... Fue amor.

- Si.- Fue lo único que dijo Miroku para nuevamente tomar los labios de su amada.


- Que romántico.- Decía una miko, dando saltitos de felicidad.

- Khe.- Fue la contestación de Inuyasha, para luego tomar a Kagome por los hombros quedando frente a frente, y en un rápido movimiento posar sus labios sobre los de la azabache.

Kagome sólo pudo abrir los ojos impresionada, para luego cerrarlos lentamente y corresponder al tierno beso.


Y se preguntaran... ¿Y Shippo?...

Bueno... Él estaba tomando una breve siesta luego del coscorrón, cortesía de Inuyasha, para que lo dejara de molestar sobre declarársele a Kagome.


¿Qué les pareció?

Espero les haya gustado, este es mi primer SangoxMiroku...

Peeeeeeero se abran dado cuenta que no me resistí a la tentación de poner algo de Inuyasha y Kagome...

INUXKAG MANDAA! xD

SALUDOSS SE CUIDAN!

Att:PockyGame...