2.
El próximo fue Scott, comenzó a causa de una pesadilla, él nunca hablaba de ellas, todos sabían que las tenía, pero nunca de que se trataba y ellos aceptaban lo que el alfa pedía, incluso si muchas veces se había despertado gritando, solo deteniéndose cuando Melisa o Allison entraban a su habitación.
Esta vez, al estar en una cabaña, todos eran capaces de escuchar sus gritos, sobre todo teniendo en cuenta de que la mayoría eran hombres lobos, nadie había intentado hacer nada, ya que Scott normalmente cerraba con traba, sin embargo, esa mañana no había sido así, al parecer se había olvidado, porque mientras él se encontraba siendo incapaz de respirar, con su corazón acelerado y la visión borrosa, unos brazos le sostuvieron de los hombros.
Como pudo logro enfocar su vista hacia el rostro de la persona, descubriendo que era nadie más que Stiles, que le observaba con rostro somnoliento, el cabello completamente despeinado y con una de las tantas camisas del Sheriff Stilinski, que lograban tapar el bóxer que llevaba.
- ¡Hey, Scotty! - le escucho decir, pero negó con la cabeza, intentado alejarse de las manos de su mejor amigo.
Era mejor que no lo tocara, o todo terminaría como... como su maldito sueño. Terminaría asesinando a Stiles.
Mirando sus garras, sus ojos se llenaron de lágrimas y su sollozo por lo bajo.
Las imágenes de su sueño volvían a su cabeza, y eran tan reales que por un momento pensó que estaba ocurriendo de verdad, hasta que la voz sobresaltada de Stiles le hizo enfocarse en donde su mano se encontraba apoyada, las caderas de su amigo.
Sus garras se enterraban con fuerza en ellas, la tela blanca pronto se teñía de rojo a causa de la sangre que brotaba de las heridas que le estaba causando, pero se veía incapaz de soltarlo.
Porque si lo soltaba, entonces la oscuridad lo comería, nadie podría salvarlo, nadie podría sacarlo esta vez, no habría nadie que lo escuchara gritar.
- ¡Scotty, está bien, amigo, está bien! - Stiles lo tomo de las muñecas, más no intento alejarlo de él, sino todo lo contrario, permitió que Scott deslizara sus manos hasta su espalda baja y poco a poco dejo que él escondiera su rostro en su regazo.
- No puedo... respirar... Sti...Stiles... -susurró.
Era como si hubiera vuelto a ser ese chico con asma, ignorado por todo el mundo, sin nadie.
- Estas bien, puedes respirar, tú puedes respirar, Scott. - escucho a Stiles susurrarle sobre su oreja - ¿Sabes por qué?
Scott sollozo, negando con la cabeza, intentado inhalar todo el aire posible.
- Porque eres Scott McCall. - contestó Stiles, con su voz suave y tranquilizadora - El verdadero Alfa, el mejor jugador de Lacrosse, la chica atractiva.
Una débil risa escapo de Scott, que terminó convirtiéndose en un sollozo ahogado.
- ¿Sabes? El otro día estaba escuchando la radio, y había esta canción... era realmente hermosa, ¿Quieres que te la cante? - preguntó Stiles.
Scott asintió luego de unos segundos, sintiendo como la mano de Stiles acariciaba sus cabellos, pudo oler ligeramente el aroma de su madre, y estuvo seguro de que se encontraba en la puerta, mirándolos.
Oh-oh we'll shed our skin
We'll walk the other side
Oh-oh we'll brace for it
And conquer everything
Oh whoa, oh whoa, oh
And conquer everything
Oh whoa, oh whoa, oh
Y era tan triste, incluso logro escuchar la voz de Stiles quebrarse y pudo sentir una de sus lágrimas caer en su mejilla y deslizarse sobre su propio pómulo. Y él sabía, sabía que estaba lastimando a Stiles al verlo así.
Pero era hermoso y tranquilizador escuchar la voz de él, era como si todo el mundo se hubiera alejado, se preguntó si eso era lo que Isaac había sentido cuando Stiles había parado su ataque de pánico. Seguramente era eso.
Oh-oh we're magical
We'll wake the dead from sleep...
Era estar en su hogar.
