Disclaimer: RWBY no me pertenece.
Al final no pude resistirme *^* amo el yuri y a esta pareja, así que hare de esto un long-fic. Estará situado después del capítulo 16.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
¿Love?
"Estúpido sueño" piensas mientras tomas los apuntes de la clase, o al menos eso intentas. Ya te has bañado y quitado todo rastro del agua helada que te echaron, aunque tu pelo seguía húmedo y no estabas muy seca; ¿Qué más se esperaba? Te despertaron cuando ya era tarde de por sí y justamente lo hicieron con un agua helada donde tuviste que ducharte y apurarte lo mas que podías para no llegar de nuevo corriendo como el primer día.
A pesar de ello, los problemas de concentración no se debían a ese hecho; sino que por más que hubieras intentado; "eso" no se alejaba de tu mente. Y de camino a clases tampoco fue que ayudo; todo el tiempo que pudo Ruby se disculpo, aunque ella aparentemente no entendía que había hecho mal. Yang le defendía y decía que estabas siendo ridícula, y que su hermana no tenía nada por que disculparse. "¡Claro que sí, me beso y casi me viola!" es lo que quieres argumentar, pero te muerdes la lengua porque sabes que no puedes reclamar, no solo por el hecho que estuviste de acuerdo con ambas cosas-haciendo que lo ultimo no fuera violación-sino que todo paso en un sueño; por lo cual cualquier cosa en contra de la pelirroja fuera totalmente inútil ya que no puede controlar las acciones que hace en tus sueños; pero eso no repara tu enojo, sobretodo el que tenías debido a la maraña de sentimientos que eso te hacía sentir.
Blake fue la única que se quedo callada al respecto, consolaba a su amiga con una mano en la espalda y a la vez trataba de que la rubia no se lanzara contra tu cuello tal y cuando las cuatro estuvieron juntas por primera vez. Como siempre, se quedaba en silencio y solo observaba; pero sabes que a su vez las cosas han cambiado. No te ha dicho nada, pero puedes sentir su mirada y no es de molestia o de disculpa como la de las demás; solo te evalúa. Eso no ayuda con tus nervios, pero no podías decirle que parara ahora que estaban en clase, el profesor con el que estaban ahora era capaz de hacerte decir la raíz del problema, y eso sí que no debía pasar.
Ella era más cercana a todas desde que tu le perdonaste y volvieron todas juntas a casa; aunque no dijera nada ella no permanecía mentalmente lejos de allí sino que se quedaba, así mismo era lo suficientemente intuitiva que te hacía sentir como si fueras un libro abierto, y en este momento pudiera leer con lujo de detalles todo lo que has soñado. Te regañas a ti misma "Fauno o no, Blake no tiene poderes mentales o algo así; no tiene idea de ello" te dices, siendo la primera cosa en la mañana de la que estas totalmente convencida.
Observas algo inusual por el rabillo del ojo; Ruby estaba cabeceando. Todas llegaron tarde por tu retraso-que era su culpa por no despertarte a una hora debida y de paso hacerlo mal-y ocuparon los asientos lo más rápido que pudieron; cuando notaste que estabas encerrada con Yang y Ruby tu orgullo había sido lo suficientemente fuerte para ignorar ambas miradas hasta que el profesor llego minutos después. Aunque su flequillo le tapaba la mirada y parecía que estaba leyendo del libro, desde tu posición veías que en realidad tenía los ojos cerrados y dormía de forma placida para estar en medio de una clase. Típico en ella, sobretodo porque muchas veces se desvelaba estudiando; cualquiera pensaría que era una estudiante aplicada, pero tú sabías que ella hacía su mejor esfuerzo para ser una buena líder aunque le costará horas de sueño. Sabes que es debido a ti, tu conducta la impulso a tomar aquella repentina decisión que se volvió parte de su rutina en su vida diaria; "lo hace por ti…"suena en tu mente como si fuera un dialogo dicho por otra persona que no fueras tu, sonríes un poco sintiendo tus mejillas algo sonrojadas al sentir que alguien se esforzaba así por ti; o mejor dicho, que ella se esforzara así por ti.
Y por segunda vez en el día te sientes como si un balde de agua fría te cayera, solo que esta vez no había de forma física, pero cuando te diste cuenta de cómo te comportabas lo sentiste de tal forma. "¡¿Por qué demonios pienso eso?!" te regañas bastante molesta, mas porque otra vez aquella rojita te estaba haciendo perder los estribos; no soportas un minuto más así, necesitas pensar y ahí no conseguías nada.
— ¡Profesor! —Llamas al enseñante de tal forma que Ruby se despierta un poco sobresaltada, pero el maestro no lo ha notado ya que ha tenido los ojos en ti—me siento un poco mal, ¿puedo ir a tomar algo de aire?
Todos dejan de hacer lo que estaban haciendo; inclusive aquellos que preferían ignorar de plano la clase porque "para cazar no hay que estudiar" hasta el maestro con estudios para mantener el semblante frío debido a las batallas pareció consternado por tus palabras. Sabían que eras una estudiante aplicada y competitiva, a tal punto que fuiste a la ciudad solo para ver cuáles eran los contrincantes para el torneo. El hecho de que salieras de clase era algo que nadie se esperaba, prácticamente la mayoría pensaba que la única forma de que lo hicieras era que estuvieras casi muriendo y tus compañeras en contra de tu terquedad te forzaran.
— Claro señorita Schnee—el maestro recobrando la compostura con rapidez te deja salir; sabe quién eres y la postura con la que te criaste, así que pensaba que no harías alguna tontería o broma típica de jóvenes sin disciplina.
Prácticamente sales corriendo, de no ser porque estaban en un salón de clases creerían que tratabas de escapar de un Grimm. Tus amigas se preocupan, eso confirmaba sin duda alguna que no estabas bien, aunque no se conocían del todo sabían que no actuabas de forma normal y eso les preocupaba.
Vas caminando a ritmo acelerado por los pasillos de la enorme escuela; diciéndote lo estúpida que te sentías por pedir permiso para salir por algo así, de que actuabas de forma impulsiva y que una Schnee no hacía eso. Pasas por los pasillos que ya conocías bien, por lo cual aunque la academia era grande no tardas en salir hacia el patio; tú no eras exactamente una "fanática de la naturaleza" pero la tranquilidad que esta ofrecía era más que las paredes cerradas y oscuras de la escuela darían.
Te adentras un poco en el pequeño bosque ofrecía los terrenos escolares, ese lugar era libre de criaturas así que podías bajar tu guardia sin problemas; lo que era una suerte pues con tu mente como estaba sino podías ponerle atención a una clase menos a lo que hay a tu alrededor.
— ¡¿Qué estoy haciendo?! ¡Debería estar en clase estudiando, no en esta tontería!—te regañas inmediatamente dejando salir un poco de todo el enojo que bullía en ti; agarras tu cabeza quejándote, aunque nadie te ha obligado a venir lo haces como si fuera culpa de alguien; siempre fuiste acostumbrada a que eras perfecta y no cometías errores.
"Ruby me enseño que me equivocaba" piensas apartando los brazos de tu cabeza y viendo el suelo; aunque en esa conversación dijiste que aun no lo eras, internamente pensabas que si, no podías ir en contra de tantos años haciéndote pensar así. Recuerdas su imagen de ese día, pero no lo molesta que estaba discutiendo contigo; sino lo magnifica que se veía al matar a ese Grimm volador; como parecía que los pétalos bailaban a su alrededor, festejando su victoria aunque ella permanecía calmada, como una guerrera; internamente admitiste que esa chica por hiperactiva que fuera, era muy fuerte.
"Pero no siempre es así" se te aparece en la mente otra imagen de su iniciación, cuando las plumas gigantes de esa bestia de la noche estaban clavadas en el suelo y se atoraron en la capa de Ruby; como tu sin pensarlo dos veces te abalanzaste sobre el Deathstalker y en un movimiento tan bien ensayado por tus años de entrenamiento congelas a la bestia antes que ataque a tu compañera. Cuando te volteas a mirarla te quedas embelesada unos segundos; se veía tan frágil como un copo de nieve, te daba el impulso de protegerla; de cuidarla para que aquella grácil flor no cayera por la oscuridad.
Vuelves al mundo real, dándote cuenta que estabas volviendo a hacerlo; te enoja— Ajjj ¡sal de mi cabeza!—hablas de tal forma que parecía casi un grito, que por suerte por tu lejanía que no fui muy alto nadie alcanzaría a entender, mucho menos a saber que esa era tu voz.
Sientes como si estuvieras en arenas movedizas, que no importa cuánto lucharas solo caías más y más en lo mismo, era inevitable. Dejas de luchar, importándote poco si tu vestimenta termine sucia, te dejas caer al suelo terminando arrodillada, en tus ojos ya no se ve enojo; sino confusión, duda y miedo. Miedo por lo que ese sueño sería, confusión por ser la primera vez que lo sentías, y duda…por si aquello significaba amor.
Te sonrojas de forma instantánea; lo habías pensado pero nunca pronunciado en tu mente, y ahora que lo hacías era como si hubiera estallado una bomba en tu mente "¡¿Amor?! ¡¿Por esa niña que solo pierde el tiempo?! ¡¿Por la que no había estado en un equipo antes de llegar allí?! ¡¿Por esa torpe?! ¡¿Por…" te detienes de insultarla mentalmente al notar que por mas insultos que dieras pensando en ella, tu corazón no dejaba de palpitar, la imagen de ella-aunque mostrándola como una tonta-te lograba enloquecer; sin importar cuánto difamaras, eso no afectaba lo que sentías por ella.
Sabes lo que eso implica, no quieres creerlo; no quieres aceptarlo. Sin que te des cuenta, tu mano viaja hasta tu coronilla, aquel objeto en tu cabello que lo adornaba cada día. Aunque parecía inusual, era una herencia de la familia Schnee; tu padre tu lo dio hace años, aun recordabas sus palabras "Weiss, tu eres una Schnee, estas destinada a ser alguien en esta vida; no solo por tu poder sino por todo lo que llegaras a ser, ¡demuestra ser digna de ese puesto! ¡Honra a la familia, eres una Schnee!"
"Si, padre" fue tu respuesta, aun eras muy joven; pero sabías cual era tu deber y tu comportamiento, naciste para enorgulleces a tu familia. No se ven tus ojos por tu flequillo, sintiendo ganas de llorar; en ese momento no te sentías para nada una Schnee; porque sabías que lo que sentías no era algo que ellos aprobarían, algo que la sociedad aprobaría.
Te quitas la coronilla, dejando tu cabello suelto. Le miras con atención, como si obtuvieras la respuesta con él; pero no ves nada, solo ves la promesa rota de tu padre por los sentimientos que sin darte cuenta sentiste, y que ya no podías evitar.
— ¡Weiss!—una voz te saca de tus pensamientos, la reconoces de inmediato; habías estado pensando demasiado en ella en ese rato. Te volteas agarrando la coronilla y dejando tus manos agarradas contra tu pecho, como si el hecho de que ella se materializase hiciera que se rompiera esa pertenencia. Parecía cansada, probablemente te busco por toda la escuela pensando que ese sería el último lugar donde estarías; en un principio esta con sus manos en las rodillas cansada, pero luego se levanta con una mirada de sincera preocupación— ¿Por qué no volviste? Ya termino la clase y no supimos nada de ti, estábamos preocupadas.
Aunque hablaba probablemente de las demás-e incluso quizás el equipo JNPR-te sientes un poco mejor porque ella estuviera allí; te sentías vulnerable y odiabas que los demás te vieran débil. Miras a otro lado, no querías que ella viera todo lo que sentías en tus ojos; no querías revelar aquellos sentimientos de terror que te aquejaban.
— Tú… ¿tú sabes qué me pasa?—preguntas al azar, temiendo que ella pudiera saber lo que sentías; temiendo que adivinara lo que te pasara y lo contara todo a los demás y que tu vida se derrumbara cual castillo de naipes. Te sorprender al sentir que más que eso, temes que ella se aleje de ti, que eso las separe y que pierdas al primer amor de tu vida. Tragas un poco, eso te ponía muy nerviosa; lo cual solo te hacía temer que te delatara aun más.
— Creo que sí, ¿te duele la cabeza no? Yo también he tenido unos dolores de cabeza que me dejan como un Beowolf todo el día, Yang tiene pastillas; vamos al cuarto y te doy una—decía algo más normal, como si acabara de encontrar la solución a tus problemas. Le miras como si fuera una tonta; ¿realmente de todo lo que pensó lo único que se le ocurría era eso? Suspiras, incluso si tu tardaste un tiempo pensabas que al menos ahora eras algo obvia; nunca te había pasado, no sabías como actuar, ¿Qué tal difícil era adivinar que estabas enamorada?
Le miras a los ojos, ella te miraba interrogante; probablemente se preguntaba porque no te acercaste para ir a la habitación y tomar las pastillas; sin siquiera pensar por un segundo que se equivocaba de forma garrafal. Tus manos caen de tu pecho yendo a los lados, mientras una aun sujeta la coronilla; le miras dejando que tus ojos revelen el miedo y desconcierto que te mataban poco a poco en esos momentos. No piensas, ya no quieres hacerlo; todo el día el hacerlo no ha hecho más que lastimarte y preocuparte; no quieres pensar en tu familia, en quien eres, o en las demás; ahora solo piensas en ella, sin siquiera sospechar lo que sentías.
No lo soportas, quieres deshacerte del nudo que tienes en la garganta y decirle que se equivoca, que era su culpa por enamorarte y que ahora ella era la responsable por tu condición. Las palabras no saben, ni siquiera sabes que decir, nunca te has confesado y de no ser porque tu mente estaba hecha un caldero en ebullición de emociones ni te atreverías a hacerlo, pero deseas mandar al demonio la lógica tal y como en el sueño y por una vez, hacer algo por ti y no por tu futuro o tu familia.
Aun con el pequeño objeto asemejado a una corona en tu mano; te acercas a ella con rapidez, no sabes que decir, pero hay algo en tus sueños que querías volver realidad. En menos de un segundo te detienes, y agarrando su hombro con la mano libre te inclinas hacia ella y antes de que la adolescente pudiera preguntar qué sucedía; la besas. Sus labios se sentían como pétalos de rosa, el sabor de su boca era dulce como chocolate; cierras los ojos disfrutando del contacto. Ella no corresponde, a diferencia de tu sueño ella era la que se quedaba quieta, tensa y sin hacer nada. No dura más que un par de segundos, sabes que no es prudente aunque el hacerlo en si no lo era; le miras con una sonrisa, una pequeña victoria que sentías por seguir ese impulsivo deseo, aun sabiendo lo mucho que te costaría.
— Eres demasiado inocente Ruby—le dices viendo su cara totalmente en shock, un poco sonrojada. El verla así te complace, pero no piensas al respecto de cómo te hace sentir. Das media vuelta dejando que la coronilla cayera contra el suelo; dejándola ahí al igual que a tu amada. Caminas adentrándote en la penumbra, perdiéndote entre las hojas y dejando que desaparecieras de la vista de ella.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
¡Y aquí está el segundo cap! Ok, originalmente no planeaba hacer otro capítulo; pero me puse a imaginar una confesión y al final no pude resistirme con emparejarlo con esto; finalmente una cosa a llevado a la otra y ahora esto será un long-fic.
Muchas gracias a mi Fabby y a Dasu-kun, y por supuesto a los que postearon en facebook con el fic; los reviews aunque no los pido me ayudan a inspirarme y se los agradezco de corazón.
Nuevamente lamento si hubo errores, escribía conforme se me iba ocurriendo; debo admitir que no me gusto tanto como el primer cap.
Es todo por ahora, cordialmente despide;
Lira.
