Réquiem para un Amor Perdido.
Por Marce-chan
Adagio
-¡Capitán!
Auruo y Günther con sus respectivos equipos de maniobras tridimensionales se acercaban en medio de los árboles, Erd acababa de vendar el pie lesionado de Petra mientras Levi, que se hallaba al otro lado del claro, alzó la mirada.
-¿Qué sucedió? ¿Dónde están los caballos?
-Vimos a dos de ellos alejándose por la explanada-respondió Günther jadeando-Pero no pudimos alcanzarlos.
-Y los otros tres fueron devorados por el titán-explicó Auruo.
Levi resopló con molestia.
-¿Qué hacemos ahora, Capitán?-preguntó Erd.
Levi levantó la mirada hacia el cielo que se tornaba entre naranja y violeta, caía el atardecer.
-Acamparemos aquí-dijo Levi.
-¿Aquí?-repitieron todos a coro.
-No podemos arriesgarnos-dijo Auruo-Hay varios titanes alrededor.
-Tal como dicen, no podemos salir a la explanada, el equipo de maniobras tridimensionales nos es completamente inútil-respondió Levi-Teníamos que estar de regreso hoy, así que lo más seguro es que mañana envíen refuerzos.
-Pero es muy peligroso, Capitán-replicó Auruo-Los titanes…
-Los titanes-dijo Levi imponiéndose-Son inactivos durante la noche, es una ventaja para nosotros, nos refugiaremos en las ramas de los árboles y pasaremos la noche en silencio.
-Entendido-respondieron los cuatro reclutas a coro.
Subieron al árbol más alto y tupido que encontraron, era un árbol bastante antiguo, de gruesas y enorme ramas, de modo que se acomodaron a lo largo de dos voluminosas ramas, Auruo, Erd y Günther de un lado y Petra y Levi del otro, no pasó mucho tiempo hasta que cayó la noche.
-Descansen-les ordenó Levi al verlos a todos tensos y nerviosos-Yo haré guardia.
-Capitán-replicó Petra-Usted está herido, necesita reposo…
-Mira quien lo dice-respondió Levi.
Ella desvió la mirada, avergonzada.
-Petra tiene razón, Capitán-intervino Erd-Debería descansar, yo vigilaré.
-Es una orden-se impuso Levi.
-Entendido-respondieron Erd y Petra a regañadientes, cuando Levi usaba esas tres palabras era imposible discutir.
Era noche de luna nueva, por lo que fue una noche particularmente oscura y tenebrosa, vigilar era realmente difícil ya que la visibilidad era casi nula, así que en lugar de eso, Levi agudizó el oído, manteniéndose alerta ante cualquier ruido extraño, conforme la noche avanzaba se oía a lo lejos sonoras y lentas pisadas de algunos titanes despistados, pero ninguno parecía acercarse. Levi se sobresaltó al sentir algo extraño a su lado, Petra temblaba incontrolablemente, alcanzaba a vislumbrar su silueta en la oscuridad, se hallaba de espaldas a él, encogida, abrazándose las rodillas, suponiendo que su estremecimiento se debía al frío, Levi se quitó la capa y se la echó encima.
-¿Capitán?-susurró Petra muy bajo.
-Si-respondió Levi igual de bajo-Todo está bien, duérmete.
-No puedo…-respondió Petra.
-¿Tienes frío?-preguntó Levi.
-No-respondió ella-Tengo miedo.
-No pasa nada-replicó él-Intenta dormir.
-Escucho a los titanes…-murmuró Petra.
-Están lejos-respondió Levi-Además son torpes en la oscuridad.
Petra no dijo nada más, Levi bajó la mirada hacia ella, sus ojos casi destellaban en la oscuridad.
-¿Estás… Llorando?-susurró Levi.
-No… Yo sólo…-titubeó Petra incómoda.
-¿Por qué lloras?-preguntó Levi.
-Mi comportamiento de hoy fue vergonzoso-murmuró ella-No merezco estar en su equipo, Capitán.
-Ya te dije que no fue nada-replicó Levi impaciente-Todos podemos perder el control a veces.
-No puedo darme el lujo de mostrar así mis emociones, soy un soldado…-murmuró Petra.
-Entonces que no se repita-respondió Levi-Son cosas como estas las que nos vuelven más fuertes.
-Soy una vergüenza para la Brigada… Debería presentar mi renuncia…
-Cállate-replicó Levi sin evitar alzar un poco la voz-No digas estupideces.
-Pero Capitán… Me he portado como…
-Te dije que te callaras-replicó Levi más molesto-¿Acaso ya no quieres ser parte de mi equipo?
-Claro que si, Capitán-respondió Petra-Lo que más deseo es permanecer a su lado.
-Entonces deja de decir sandeces-respondió Levi-Y duérmete.
-Lo lamento…
Se quedaron en silencio un largo rato, pero Levi sentía la mirada de Petra fija sobre él.
-¿Sigues despierta?
-Si…
-Tonta…-murmuró Levi irritado-Ya deja de llorar.
-Perdóneme Capitán…-murmuró ella limpiándose las lágrimas.
-Petra…
-¿Si, Capitán?
-Hoy… Me llamaste por mi nombre…
Petra se sobresaltó sobremanera y se cubrió la cara con las manos, sin que hubiera necesidad alguna.
-¡Mis más sinceras disculpas, Capitán! ¡No era mi intención ofenderlo!
-No lo hiciste-la interrumpió Levi.
-Capitán…
-Dijiste que temías perderme-siguió Levi-No puedo evitar preguntarme ¿Por qué?
-¿Por qué?-repitió ella sin comprender.
-¿Por qué sentiste ese temor? ¿Por qué perdiste el control de esa manera?
-Porque no sé que habría sido de mi sin usted, Capitán-respondió ella.
-Seguirías con vida-respondió Levi-Ya hemos hablado de eso, somos soldados, la muerte hace parte de nuestras vidas.
-Lo sé-respondió ella-Yo he soportado muchas cosas y lo seguiré haciendo, pero no podría soportar perderlo a usted.
-Te asignarían a otra división o nombrarían a otro Capitán-respondió Levi sin darle importancia-Yo soy un peón más en esta lucha, soy completamente reemplazable.
-No para mí.
-¿Por qué no?
-Porque yo sé quién es usted en realidad.
-¿Y quién soy…?
-Levi-sonrió ella.
Levi se sobresaltó, pero justo entonces varias pisadas retumbaron mucho más cerca que antes, Levi se puso en guardia, Petra ahogó un grito y buscó a Levi en la oscuridad, tomándole la mano.
-¿Capitán…? ¿Me escucha?-se escuchó la voz lejana de Erd.
-Te escucho-respondió Levi.
-Se acercan por el norte.
-Quédense quietos y en silencio-ordenó Levi.
-¿Petra?-preguntó Auruo-¿Estás bien?
-Sí-respondió ella.
-¿Günther?-preguntó Levi.
-Aquí, Capitán.
-No se muevan, dejaremos que pasen-murmuró Levi.
Las pisadas siguieron acercándose y Petra estaba tan asustada que no podía hacer más que temblar y apretar fuertemente la mano de Levi.
-Cálmate-le susurró Levi muy despacio.
Los árboles de alrededor se estremecieron, el titán estaba justo junto a ellos, lo sentían y escuchaban pero no podían verlo, un intenso calor comenzó a surgir de la nada y el fétido aliento del titán los sacudió, Petra apretó más fuerte la mano de Levi, sentía el titán demasiado cerca, Levi la jaló hacia sí y le tapó la boca con la mano justo a tiempo para que no emitiera ningún sonido. El titán olfateó a su alrededor y retomó su camino lentamente. Todos respiraron aliviados cuando el titán se marchó.
-¿Están bien?-preguntó Erd después de tomar varias bocanadas de aire puro.
-Maldito apestoso-se quejó Auruo.
Levi soltó a Petra, pero ella no se separó, seguía temblando de miedo.
-Ya pasó…-suspiró Levi.
-Petra, Capitán ¿Están bien?-preguntó Günther.
-Si-respondió Levi.
-¿Petra?-murmuró Erd.
Levi posó una mano sobre la cabeza de ella para calmarla, ella respiró profundamente una y otra vez.
-Estoy bien…-murmuró recuperando el aplomo.
-Vuelvan a dormir-dijo Levi.
-No creo que pueda dormir después de eso-dijo Günther.
Levi se separó ligeramente de Petra, pero ella lo sostuvo.
-Capitán…-susurró-¿Podría quedarse así…?
Levi no pudo evitar ruborizarse, afortunadamente para él, estaba oscuro.
-Está bien.
El miedo de Petra se desvaneció en el instante en que Levi cedió y la estrechó entre sus brazos, no pasó mucho tiempo hasta que cayó profundamente dormida. A Levi, por su parte, le costaba comprender porque a pesar de la complicada situación en la que se encontraban sentía tanta serenidad; El contacto con Petra, la calidez de su cuerpo, el aroma de su cabello y su acompasada respiración lo relajaban como nunca antes nada lo había hecho.
-¿Capitán Levi?
Levi, que había estado jugueteando con un mechón del cabello de Petra para evitar relajarse demasiado y quedarse dormido, se sobresaltó al escuchar su nombre en medio de la oscuridad.
-¿Qué ocurre?
-¿Petra está bien?-preguntó Auruo a lo lejos.
-Si-respondió Levi-Esta dormida.
Pudo escuchar a Auruo suspirar con cierto alivio.
-Comienza a aclarar, Capitán-informó Erd.
Así era, una tenue luz comenzaba a iluminar el cielo. Levi se separó de Petra, dejándola justo a su lado, no podía permitir que sus subordinados lo vieran en esa "comprometedora" situación con ella, no era profesional, pero ella seguía aferrando su mano a la de él, así que Levi se limitó a ocultar las manos enlazadas bajo la capa con la que la había cobijado horas antes.
